© de la imagen La meva maleta

lunes, 28 de octubre de 2013

La pregunta que te he hecho



Me hace ilusión que hayas empezado esa relación. Te mereces sentirte amada, después de todo lo que te pasó. Nunca me libraré de esa sensación de angustia por no haberme enterado de lo que te pasó cuando aquel inmaduro te dejó de aquella forma. En fin. No, no puedo cambiar el pasado, y me guardaré mucho de interferir en tu futuro. Así que me gusta saber cómo te vas abriendo a él, me emociona ver cómo te libras de esas barreras de gata escaldada. Bien, lo haces muy bien. Has logrado alguien que te quiere y respeta, que quiere y comprende a tu hija, que es bueno para ambas.

Así que observo con avidez el nacimiento de vuestra historia, desde la comodidad y la rutina y toda mi experiencia de 22 años de monotonía, y te hago la pregunta que a estas alturas me parece básica: ¿te llena?

Y has dicho que sí.

Y yo he medido el tiempo que tus ojos han tardado en encontrar la respuesta.

Volveré a preguntarte. Esta vez no pienso fallarte.

domingo, 27 de octubre de 2013

Escuchando a la voz interior

Parlanchina está, últimamente, la señora voz.
Me levanto antes que los demás para poder estar en silencio y escuchar la cadencia monótona de mi yo pidiendo cambios. ¿Pero no te asustaban los cambios? Mucho. Pero las cosas han dejado de gustarte como están, y los cuarenta recién estrenados te recuerdan que ahora sigues teniendo energía y posibilidades, que ellos te necesitan de otra forma, que...
Se oye movimiento en el piso de arriba, una puerta abierta, pasitos crujiendo sobre la escalera. Te he escuchado. Luego hablamos.

martes, 22 de octubre de 2013

Recuerdos de esta semana

De forma inevitable asociamos las imágenes que han quedado atrapadas en nuestras cámaras de fotos con las cosas que nos han pasado cuando las hemos visto. A mí me pasa también con la música que escucho en la radio, cuando la oigo tiempo después me recuerda a aquello que sentí cuando la ponían a todas horas en la emisora de turno.

Esta semana (siento no poder actualizar el blog más a menudo) la guardaré asociada al libro infumable que me acabo de leer. Me pasa por terca, me dijo el señor librero de la estación de tren que ese no era tan bueno como aquel otro (que ya no recuerdo, pero me pareció demasiado triste). En fin, la peor novela romántica (¡¡¡ni siquiera me di cuenta que era una novela romántica hasta que la empecé a leer dos días después de comprarla!!!) que jamás haya leído. Mal escrita, con incoherencias, con escenas de sexo innecesarias. Me indignó que a esa cateta ignorante le publicaran un libro cuando hay gente que escribe MUY bien que no tiene la posibilidad de entrar en el mercado complejo de las editoriales.

Además de la novelota, me han pasado otras cosas. Como, por ejemplo, arrebatar al trabajo el tiempo suficiente para sentarme a coser, el último diente caído, la tristeza al no poder ayudar a una amiga que sufre al otro lado del teléfono.

Una iniciativa que leí no sé dónde hablaba de hacer una foto todos los días, un reto cuya finalidad soy incapaz de recordar. Lo llevo prácticamente a rajatabla, aunque un día no me acordé de sacar fotos, y otro hice cincuenta porque salimos de viaje y los niños estaban monísimos.

Aquí os dejo algunas escenas de esa semana mía. O de los últimos diez días, o más.




miércoles, 16 de octubre de 2013

Se necesita



No sé si tiene sentido embarcarme en nuevas labores justo en estos días de mucho, muchísimo trabajo.
Ni siquiera puedo preguntármelo, ando demasiado ocupada con los desplazamientos, preparar comida todos los días, varias veces al día. Planchar los atrasos, los presentes y lavar los futuros planchados. Llenar la nevera, volver a llenar la nevera, llenar la despensa y comprar más leche (hemos decidido que mantener una vaca en el jardín no nos saldría a cuenta). Jornadas de trabajo intensas y agotadoras. Viajes de trabajo que no compensan. Madrugones día sí día también. Encargos en las horas libres. Llevar a los niños a clases de todas las tardes de la semana. Leer.

Y arañar los minutos libres que me quedan en la semana para dedicarme a lo que me hace más feliz, que es coser. Empezar una labor, terminarla. Buscar ideas, patrones, comprar telas. Y cuando no tengo algo entre manos, me siento como si me faltara el amor. Una desazón extraña recorre mis brazos hasta las puntas de los dedos y ensombrece mi humor. Es mi terapia contra la rutina y mi válvula de escape. Lo necesito, como si de una fuente de energía interior se tratara. Me resigno a no tratar de comprender por qué cuanto más trabajo tengo, más trabajo me busco.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cuando mañana despierten

Todos los que hemos estado acompañando su dolor hemos sido muy conscientes de lo que les viene encima. Probablemente ellos también lo sospechan. Nadie quería estar en esa piel de los dos hijos que tendrán que cuidar de la madre impedida, y contarles a los niños por qué no ha ido el abuelo a recogerles al colegio. ¡Ay, los niños! Ese abuelazo que todo el día, todos los días y a todas las horas, se hacía cargo de sus nietos, los recogía, los perseguía por la plaza, les cuidaba con ternura y paciencia mientras sus padres estaban trabajando, se ha ido para siempre sin poder decir adiós.




Ni siquiera a ella, condenada al peso de su propio peso. Nada la hubiera podido preparar para despedirse para siempre de su embajador en el mundo, que la llevaba a los pocos sitios que su desbordado cuerpo toleraba.

Fumaba demasiado; como un adolescente se escondía de ella, tratando de disimular el aliento con algún caramelito. Ese gesto de pillo me ha hecho sonreír un poco. Un poco, porque el resto de esta historia se escribe con colores grises.

Mañana despertarán cayendo de bruces sobre esa realidad odiosa de su ausencia. Nosotros habremos regresado a nuestra rutina sintiendo sincera compasión por ellos, pero nadie podrá devolverles la compañía y la energía que él les daba. Tiene la vida una asombrosa capacidad de herir.

lunes, 7 de octubre de 2013

Dieta y manualidades

Le quería contar a una amiga, que necesita ocupar sus manos en una labor para evitar la tentación de fumar, que yo utilizo las manualidades para tratar de ayudar a las personas que están haciendo dieta. Mejor se lo explico desde aquí, así os lo explico también a vosotros.

Empiezo. Muchas veces Casi siempre las conductas alimentarias que nos llevan a comer demasiado tienen origen en los problemas del alma. ¿No? Os invito, a todos los que queráis perder peso, a que digáis, en menos de diez segundos, tres cosas o cuatro que son necesarias para perder peso: tic tac tic tac

Comer menos grasa
Comer menos azúcares
Hacer ejercicio físico
Comer vegetales.

Más aún, os sugiero, para drama de todos los profesionales que nos ganamos honradamente la vida, a que escojáis la dieta de 1200 o 1500 calorías que encontréis por ahí y que la hagáis, y perderéis peso.

No funciona tan fácilmente.

Lo sabemos vosotros y nosotros los dietistas. Comer tiene relación con muchísimos otros factores emocionales, culturales y sociales.

No puedo hacer aquí un resumen de muchos años de carrera profesional ni de mi experiencia, porque cada caso es incomparable con cualquier otro. Os recomiendo algunos de los libros de Pilar Senpau: Aprender a adelgazar, Cuando la vida pesa, por ejemplo, y comprenderéis mucho mejor lo que os digo.

Sí puedo explicaros las dos razones principales por las que parte del tratamiento dietéico que recomiendo es realizar labores, las que más os gusten. La primera, porque mientras se tienen las manos y la mente ocupadas, no se puede comer. Básico. La segunda, porque cuando se termina una labor se genera una gran dosis de serotonina que es el mismo neurotransmisor que se produce cuando uno termina de comer y da sensación de saciedad. Pues eso.



¿Qué tipo de labor te recomiendo? Buf, soy mala consejera, me gustan casi todas. Para empezar, labores prefabricadas, tal vez, kits que vienen completos con telas, hilos, patrones, etc. Luego, pues si te gusta el ganchillo, te aconsejo directamente el trapillo, porque en muy poquito tiempo haces grandes labores, (¡más satisfacción!), y si te vas animando, te compras una máquina de coser sencillita para probar o una mejor si eres valiente.

Con todos mis pluriempleos no renuncio a realizar labores, para mí representan una terapia psicológica que realmente me funciona. Así que muchísimos ánimos, sigue tu corazonada y ponte manos a la obra.

domingo, 6 de octubre de 2013

Tanto que contar...

Me ha vencido otra semana, y no he dicho esta boca es mía, o este blog es mío, mejor. La culpa la tiene el cachivache este que tan feliz me hace, la preciosa tablet de mis entretelas. Es casi perfecta, pero como ha sido siempre costumbre aquí colgar una foto, pero Blogger me obliga a hospedarla en Google, pues nada la casa sin barrer.
Pero de hoy no podía pasar ya, aunque se me han ido secando las ideas en el tintero. No os he contado cómo han aleteado las últimas mariposas de la boda del año en mi clan. Ni la visita de un personaje importantísimo en el castillo, ¡mi queridísima Marta de piesdescalzos! No, no he podido colgar aquella imagen que me dejó perpleja, ni cómo he tenido que luchar por contener mis lágrimas de emoción con los amaneceres que me ha regalado la semana. Ni cuánto me impactó encontrarme con ella, que tiene mis ojos de ayer.
Es tiempo de trabajo, de cosechar los últimos rayos de luz antes de hibernar en el castillo. Cuando se imponga el otoño, ese de los días sin sol y las noches eternas, tendré que buscar otra forma de dibujar aquí mis palabras, o de esforzarme en hacerme entender sin imágenes. Me sabe mal no haber dejado todas esas huellas aquí...


domingo, 29 de septiembre de 2013

El poder del amor

Han hecho algo tan grande, que ni siquiera un año de preparativos han parecido ser suficientes. Se han plantado en un altar y se han mirado a los ojos y se han dicho "Para Siempre". Siempre, porque cuando la muerte les separe, seguirán viviendo el uno en la vida del otro, en esa dimensión tan difícil de medir que es el alma. 

Bueno, seguro que algún necio se habrá fijado sólo en aquello que no salió tan bien, que, simplemente no salió a su gusto, o en lo que faltaba, ¡demonios, cuántas cosas hay que tener en cuenta cuando se quiere agradar a todo el mundo! Hay que ver qué pequeños y egocéntricos somos, que pretendemos que incluso en un día tan importante se fijen en lo que nosotros necesitamos. Y seguro que algún incrédulo habrá dicho por lo bajinis que hoy se separa todo quisqui, que soy una ingenua para decir ese Siempre con la boca tan grande.

En realidad, les aseguro que ellos llevaban muchos meses manejando con sabiduría las sensibilidades de los más delicados, escogiendo un lugar precioso, flores y colores, texturas y rincones, y esas fotos que tanto significaban (tanto que me consta que alguna ha desaparecido misteriosamente). Y con algo que no se podía negociar: tenía que ser ese vestido, ese hotel, ese menú, esa música, ese estilo. 

Ayer no pude dejar de sonreír en todo el día, porque la vi guapa, feliz y libre, como sólo el amor puede hacerte sentir. Ese amor lo creó todo ayer. 

Aquí la tradición dice que el padrino entrega el ramo a la novia, junto con un verso. Ayer me nació un Concuñado. Aquí dejo sus palabras, en las que hay mucho amor. El suyo a su hermano, que ahora también lo es mío y a mi hermana, que ahora también es suya. 

Suscribo tus palabras, desde el conocimiento que me dan quince años de matrimonio. 

Dice la tradición que el padrino entrega el ramo.
Pues aquí estoy, viendo a una mujer preciosa,
que espera las flores de mi mano.

No quiero ser obvio ni redundante
y aunque B. es un poco celoso
no me puedo callar: estas radiante.

En una hora vas a ser la mujer de mi hermano,
y junto a su compromiso, aquí tienes el mio:
primero voy a ser tu amigo y después tu cuñado.

Abandono mi renqueante verso,
ya veis que no es gran cosa,
como padrino debo velar por vuestro amor
y daros sabios consejos en prosa.

El mejor consejo es que nunca os vayáis a dormir enfadados.
Pero, seamos realistas, no siempre funciona,

Es entonces cuando hay que agarrarse a la duermevela.

Es ese breve momento del día, antes del despertar, donde la realidad no existe, o existe solo a medias y el amor se despierta antes que la ira, el odio y el rencor.

Aprovechad esos instantes para que vuestras manos se busquen y vuestros brazos se encuentren. Da igual un poco más arriba o más abajo, pero no perdáis el tiempo y daros un fuerte abrazo.

Tened paciencia, respirad hondo y pasad la vida amándoos.
Sirve básicamente para eso: la vida es amar y dar abrazos.


Y a mi hermana pequeña, la niña que cuidé como si fuera una muñeca, que lo era, y que se ha convertido en una gran mujer, sólo quiero decirle que no tiene que darme las gracias, porque para mí ha sido un auténtico placer que me dejara acompañarla en ese camino, como tantos otros que he recorrido con su manita agarrada a la mía. 



lunes, 23 de septiembre de 2013

Y sólo acaba de empezar

Ha llegado el otoño tiernamente, deshilachando una neblina suave sobre el primer amanecer que me ha emocionado este año.

Mi álbum de tesoros ha añadido muchas páginas estos días. Nada fue como esperaba, porque cuando no esperas demasiado, todo lo que te llega es una sorpresa y en las últimas 48 horas mis pupilas se han llenado de regalos. El jovencísimo padrino hecho un manojo de nervios, un collar de perlas frente a un espejo, supernenas de cuarenta, mejunjes de cocacola con azúcar y café (¿quién no ha hecho potingues en las sobremesas de su infancia?), paciencia, una tarta que era un sesenta inmenso, un abrazo de gratitud, las fotos de un viaje increible, una mantita suave, unas lágrimas de madre nueva, ¡un cordón umbilical!, una mesa para veintiocho en la que hubo sitio para nosotros, acariciar su vientre con ella dentro, los nervios para la boda ¡la cuenta atrás!, cuñados en la terraza pensando que no nos callaremos jamás, la vida implacable velando sus ojos grises, la mano firme que sujetaba su cuerpo hasta el coche, el padrazo novato con ojos de no haber dormido en una semana. Las fotos, las fotos que busqué en el álbum para ella y que me rompieron tantas veces.

Ha sido así a pesar de que parecía que todo iba a terminar mal al final de este verano...

Como decía aquel optimista personaje de El exótico hotel Marigold, si algo termina mal, es que aún no es el final.  




miércoles, 18 de septiembre de 2013

No les conocía


Yo no les conocía de nada, pero detuve mis pasos un instante cuando vi su abrazo. Quedé atrapada en su belleza. Me dio algo de pudor presenciarlo, porque era, sin duda, un momento íntimo.

Rondarían los cincuenta, los dos. Se les notaba que eran pareja desde toda la vida porque se parecían ligeramente, como lo hacen los matrimonios gastados. Ambos bajitos, de cuerpos anchos sin ser gordos, pelo corto, ropa sencilla. Gente de apariencia humilde, probablemente golpeada por la maldita innombrable. O no. Más bien era consuelo por algo, una mala noticia, quién sabe, un mal diagnóstico.

Ella descargaba todo su  peso interior sobre su hombro. Él, un hombre de los que aprendieron que llorar era de nenas, pero que en ese momento, en ese abrazo, era presencia. Lo era todo para ella. Se balanceaban suavemente en su consuelo mutuo. No se decían nada, no era necesario.

martes, 17 de septiembre de 2013

El principio de una gran amistad


No siempre pasa de la misma forma. A veces uno encuentra a su mejor amigo en la escuela, otras en la universidad, a veces en una cafetería. O en el club de jubilados. O aquí, en este submundo dentro del Orden Mundial.

A menudo son las aficiones comunes. A veces, el carácter. Otras, el roce ese que acaba haciendo cariño.

Vosotros sois primos, así que os conocéis sin saberlo desde antes de ser proyecto. Durante los primeros años de vuestra existencia os ignorasteis el uno al otro, como si no pudieseis veros. Lo sumo, entrabais en conflicto por el mismo juguete. Procuré no interferir demasiado en vuestras cuitas y traté de convencer a la madre contratante de la segunda parte de que hiciera lo propio.

Y así, en ese tira y afloja en el que habéis encontrado el placer en el juego en común, pusisteis ayer este bonito broche al verano...


Me siento orgullosa de vosotros.

Y por lo que más queráis ¡¡¡estaros quietos!!!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nada va a cambiar aquí

Dedicado al 

Sabes que creo? que te podrías haber quedado allí...
Con el blog vives la vida que nunca has vivido ni vivirás, no recuerdas que hay gente que te conoce y conoce tu historia?
Qué pretendes con tus libros? Limpiar tú concienca?
Mucho cuidar a la abuelita, tú recuerdas que tienes una madre?
Y en el segundo libro que intentas explicar lo excluida que siempre has estado tú, sin amigos...
Vaya por Dios...me das mucha pena, siempre me la diste


Por un momento casi me devuelves a aquel lugar en el que fui una niña insegura y llena de miedos. Casi, casi, me haces daño.

Cuando dejé de ser anónima por la publicación de mis libros, me planteé dejar de escribir y así lo dije aquí en numerosas ocasiones. 
Pero enseguida me di cuenta de que no podría desprenderme de este lugar, el único, salvo mi propio hogar en el que soy libre para decir lo que pienso.

Si no te gustaba entonces, y crees que en éste lugar yo no soy yo misma sino que finjo ser algo que no soy, jamás podré gustarte. Ésta Ana Bergua soy yo. No se puede interpretar un papel durante tres años y medio. Soy así. Soy una buena persona, aunque a ti no te guste. Nunca aquí se ha pronunciado el nombre de nadie para ofenderle, aunque se ha mencionado de forma que esas personas que a mí me han causado dolor pueden saber que se está hablando de ellas si ellas quieren darse cuenta. Y con las que aquí son alabadas, lo mismo.

Te has querido burlar de mí, No soy mejor persona por haber escrito un libro en el que se habla de los besitos a una abuela (que por cierto, no era la mía) o porque he manifestado en numerosas ocasiones el amor a mis abuelos. Cierto, sólo hablo del amor hacia ellos, hacia mis hijos o hacia mi marido. Y eso no significa que no quiera y mucho, al resto de las personas de mi familia.

Seguramente no soy la hija ejemplar, ni la mejor hermana del mundo, ni la mejor sobrina ni la mejor nieta, ni la mejor madre, ni la mejor esposa, ni la mejor amiga. Pero, desde mi experiencia vivida y desde mi circunstancia personal y desde mi punto de vista intransferible, hago lo mejor que puedo con todo el mundo, porque necesito dormir tranquila.

Respecto a los amigos que tenía en la infancia y en la adolescencia, pues mireusted, con resultado desigual y variable. Pero siempre me sentí querida, así que si tuve problemas con alguno me harté de llorarles, porque sentí su pérdida que dejó en mí una gran sensación de soledad. Y no, no fue esa soledad la que me llevó a escribir el Magdalenas con problemas. Si conocieras bien a mi hijo que es muy introvertido, comprenderías que lo escribí para ayudarle a confiar en alguna persona mayor si alguna vez tuviera problemas.

Hasta los veinticinco años creí que no tenía razones para creer que podía ser querida tal como soy. Nunca fui ni la más guapa, ni la más lista, ni la más buena (es que si tienes boca resulta que tienes mal carácter). Hoy has dado un buen mazazo a mi autoestima... Pero ahora ya he aprendido a quererme, no voy a dejar que una persona cobarde -porque lo ha hecho de forma anónima- y sin escrúpulos me devuelva a aquel lugar en el que yo era frágil y vulnerable. Y si no te gusto a ti, o a quien sea, o si no os gusta mi manera de ser o mis ideas, no me leáis, no me sigáis. Olvidadme.

Yo nunca dejaré de respetaros, pero no dejaré que me volváis a hacer daño.

La puerta de este blog es muy grande, para que puedas salir con la misma facilidad que has entrado si no eres feliz aquí. Gracias por haberme recordado quién soy y de dónde vengo. Y, sobre todo, hacia adonde quiero ir.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Penúltima adicción

Había visto algunas imágenes de labores preciosas hechas con trapillo. El trapillo es una hebra de grosor variable que está formada por tejido de punto, tipo de camiseta (T-shirt yarn). 

En fin, yo tengo una gran facilidad para volverme adicta a casi todo, menos mal que jamás probé las drogas...


Lo mejor del trapillo, mucho, la verdad. Se realiza muy deprisa, por ejemplo, esta alfombra la hice en menos de dos horas.


Para hacer trapillo sirven los patrones del ganchillo tradicional, que, con imaginación, se transforma en algo original y bonito:



Y me encanta...


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Desde el exilio

Hoy he pasado el día en Zaragoza, la ciudad que tiene la mitad inexacta de mi corazón. Allí está mucha de la gente que necesito para respirar y, a pesar de mis dudas respecto de lo que siento por ella, siempre me recibe con esa hospitalidad incomparable de los aragoneses.

Hoy no necesitaba renovar mi armario, ni habíamos hecho grandes planes, pero me he encontrado con los regalos inesperados de unas nuevas gafas y el regazo de mi padre. en él, mis hijos se sienten respetados e importantes y yo vuelvo a la adolescencia en la que él me compraba perfumes y otros enseres que terminaron por desterrar al patito feo y destaparon a la Princesa que no sabía que había dentro de mí.

Hemos hablado mucho en el trayecto. De por qué nosotros, que somos catalanes, no queremos no ser españoles. De por qué la fecha de hoy, que conmemora la derrota en la guerra de Sucesión, en la que no se quitó ninguna independencia a nadie sino que se determinó que el rey de España no iba a ser un Austria sino un Borbón. De por qué nuestra bandera es la Senyera y no la estelada y que amamos también la rojigualda, pero que no somos libres para ponerla en nuestra casa porque nos dan miedo posibles represalias.

Hemos hablado de qué es la libertad para elegir y de la obligación de aceptar después las consecuencias, esas que a veces se disfrazan de Bien, pero que esconden el mal y viceversa.

Del significado de Democracia y de la Dictadura.

De cómo nos preocupa que se haga una lista con lo que algunos consideran "buenos catalanes", a saber, numérense los que vayan a la cadena catalana, y de cómo se parece eso a las estrellas de David que se pintaban en los escaparates de los judíos en la Alemania nazi.

Y les he enseñado a callar. Les he pedido que se muerdan la lengua cuando su maestra les hable de la corona catalano-aragonesa, que ellos ya saben que el Rey de la Corona de Aragón, y del Comptat de Barcelona, entre otros, era Fernando el Católico pero que tienen que aprenderse de memoria lo que su maestra les diga y mentir en el examen.

Hoy me he llevado a mi familia al exilio. No, no me siento libre. Ni siquiera me siento segura escribiendo estas palabras en mi blog.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Regresando a ti


Historia de un adiós, primera parte.

A lo mejor no me comprenderías si te dijera que yo necesito verte todas las semanas, aunque apenas levantes la cabeza y te aísles en ese lugar de tu memoria que habitas y que a los demás nos parece olvido. 

Sigo sintiendo por ti ese respeto grave que los niños de antes teníamos hacia nuestros abuelos, aunque tú ya no seas dueño de tu cuerpo. En cuanto te veo, abandono la realidad, huyo de canas disimuladas, de marido y niños, de trabajos y cocinas, y de todas esas cosas que me convierten en adulta. Y entonces, monto en mi triciclo, agarro firmemente las empuñaduras de plástico y pedaleo con fuerza alrededor del cedro que plantaste en el centro de tu patio, desandando la espiral del tiempo para regresar a la protección segura de tu regazo. Allí nada malo sucede, porqué tú haces que los problemas desaparezcan. Donde los demás ven un hombre serio y de mal carácter, mi sonrisa incombustible encuentra amor y comprensión. Cuando el miedo me paraliza, sólo entonces, levantas la voz: "¡No hagáis llorar a la nena!", y yo me refugio entre tus brazos. 

Como si acabáramos de cenar, en esta noche de verano, aspiro con deleite los aromas que desprende tu casa, a pan tostado, a tu loción Floïd Blue, a hogar. Parpadea en la oscuridad la televisión que no miramos, mientras se revuelven cantarinas las fichas de dominó sobre la mesa en la terraza, y memorizo para siempre la lección que me dictas: Tengas menos, tengas más, la salida taparás.
Y como mis sueños son míos, hago que ella vuelva, con sus protestas pacientes y estériles, con sus manitas enjoyadas tintineando mientras recoge las migas que hemos dejado. Me miras, meneando la cabeza y vuelves a conjurar que quisieras verme con 18 años...

Me mandas al garaje a buscar bebida y vuelvo a quedarme enganchada en las redes que cuelgan secándose en la noche serena. Mañana volverás al río a pescar con tu barquita y tu amigo. Me desenredas con una carcajada limpia que me nubla un poco los ojos y me devuelve a la realidad severa.

Llevas las gafas sucias, abuelo. Déjame que te las limpie, que si nos viera la abuela nos regañaría. Y con la mano me haces un gesto para que deje de nombrarla, porqué a lo mejor tapando esa salida consigues que no sea verdad que ella se ha ido para siempre. Y yo te dejo que así lo pienses, y engaño un poquito más al tiempo. Ya doblé los dieciocho, hoy cumplo cuarenta años. 
¿Está mal que no quiera que te vayas, aunque ya no seas lo que eras? No quiero decirte adiós, abuelo.

martes, 27 de agosto de 2013

De repaso...



Me ha parecido, como siempre, que he desaprovechado el tiempo, que podría haber hecho más. Y el verano se está acabando. A la vuelta de la esquina, a pesar de que me quedan algunos días de vacaciones, están los horarios estrictos y las prisas, las carreras hacia las clases de piano y la olla de caldo paciente en la cocina.

Buscaba una foto de este verano y me he visto en ellas disfrutando de todo lo que he hecho, y he comprendido que es mucho. "La vida es lo que pasa mientras uno espera que llegue algo interesante", me he estado repitiendo con convicción.

Lo verdaderamente importante se ha gestado en las horas muertas de tele y cromos de fútbol, en las tertulias de piscina y en los kilómetros hasta la playa, en la dedicación que todos hemos tenido hacia todos, vosotros aguardando con paciencia a que volviésemos del trabajo y nosotros haciendo la vista gorda cuando todo quedaba patas arriba después de un juego estupendo. 

Conjuro al Dueño de los Tiempos para que nos permita seguir disfrutando al máximo de las dos semanas que nos quedan para estar juntos y estirar hasta el límite la alegría del verano y de vuestra infancia.
 

jueves, 22 de agosto de 2013

Arquitectura efímera


Me has pedido que fotografíe tu construcción para poder tener un recuerdo de ella antes de desmontarla para tener tu habitación ordenada. En realidad, forma parte de tu proceso de aceptación ante las adversidades, de tu asertividad.
No deja de ser un pragmatismo radical: ya que no voy a poder evitar lo que no quiero, busco la forma de adaptarme a ello. 
No siempre somos los padres quienes enseñamos a los hijos, tengo mucho que aprender de ti. Así que atrapo en mis retinas los últimos coleteos de tu infancia, para que me consuelen cuando ésta se desvanezca. Quedas pues, niño, en mi recuerdo por siempre, en forma de arquitecto de estación de tren de madera.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Espectadora

Nada más deseable cuando una se entrega durante más de dos horas (137minutos) a una película que sentir emoción al verla.



Ayer vi Criadas y señoras. Debo confesar que la escogí porque me sentí atraída por el ambiente de los 60, con sus fantásticos vestidos, los peinados divinos, el ambiente del Mississipi espléndido que destilaba.

Pero esta película es mucho más una estética cuidada. A pesar de algunos errores y de ciertas carencias que le impiden ser una grandísima película, es muy interesante. Una joven universitaria trata de escribir un libro acerca del punto de vista de las criadas de raza negra, descendientes de aquellos pobres esclavos que tanto sufrieron en América. Este planteamiento, de por sí, supone quebrantar muchas leyes de su Estado, así que de forma clandestina y con grandes dificultades para conseguir que las criadas quisieran hablar, se reúne con dos de ellas para trazar una historia que destripa algunas de las mezquindades de las señoras del entorno al que ella pertenece.

Me cautivó la fragilidad de alguno de los personajes y la fortaleza de otros. El vacío que el ser humano es capaz de alcanzar y la grandeza con que otros seres humanos llenan ese vacío.

Una buena historia, sin duda. Me emocionó, me arañó el corazón, me parecieron interesantísimos todos los personajes secundarios, más incluso que los principales, y la gran interpretación de todas esas mujeres me reconcilió con el cine de siempre.

lunes, 19 de agosto de 2013

El tiempo, el vuelo y yo.


Llevas toda la vida oyendo decir a los mayores de tu mundo que el tiempo pasará aún más deprisa de lo que te está pasando ahora. Es como una amenaza siciliana: "Uff, ya verás ya". Para hacerse pipí encima, oiga.

Llegas al verano asfixiada de calor, pero no guardas siquiera las prendas de manga larga, proque sabes que a partir del 15 de agosto las noches son más frescas y oscurece mucho antes. Y el curso, por caer, y de allí a la Navidad, nada, que ni te das cuenta. De hecho, me reía yo el año pasado, en esas fiestas cuando alguien dijo: "Dentro de nada volverá a ser verano" y un cenizo, por lo bajinis añadió: "... y dentro de nada volverá a ser Navidad". No jorobes, hombre, pensé, un año tampoco pasa tan deprisa. ¿No? ¡Ja!

Nada, que me pilla el toro este verano. Recién empecé a guardar los libros del curso pasado y ya me toca correr a pensar en el próximo. Mi bebé terminará la Primaria este curso y mi segundo bebé ya se sabe la del 9. Yo cumplo... mmm... ellos saben que tienen que decir 30, mamá tiene 29 años y cumple 30. Y este blog, con ésta, cumple 700 entradas, y está a punto de recibir su comentario número 10.000. Quién me lo iba a decir. Gracias por acompañarme durante este vuelo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Adiós, Reina.


La enfermedad maldita dejó tu cajón de imprenta inacabado. Y aún así, mira cuánta belleza atesora en cada una de las ventanitas que sí terminaste. Trabajabas con delicadeza, a pesar de encontrarte mal muchas veces. Eres Diamante, lo sigues siendo, porque no creo que por que tu cuerpo haya perdido la guerra contra el cáncer tu alma haya dejado de existir.
Espero que te reencuentres en el cielo con esa abuela cosedora y juntas terminéis el proyecto de esa vida tuya segada de forma tan prematura.
Adiós, querida Montse.
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Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.