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domingo, 13 de abril de 2014

Fachadas e interiorismos? III

Ésta ha sido una entrada sorpresa. Será una entrada festiva, porque con ella recibiré al visitante número 400.000 al castillo. En realidad, ese es el número contabilizado, porque los primeros seis meses del blog, no existía el contador de visitas en Blogger. Sea como sea, tú, que me lees esta mañana de domingo, eres el afortunado que ganará un aplauso virtual (la crisis es tremenda, recuérdalo)

Bueno, el post, la sorpresa prometida. Me la dio ella, porque no esperaba encontrarla tan vital y lúcida. Hoy voy a permitirme la licencia de cambiar el símil de la casa por la de un coche. Su cuerpo es una vieja furgoneta familiar con demasiados baches por el camino. Aunque su chasis no tiene demasiados golpes, el eje de la distribución la obliga a caminar con andador. Sus faros apenas le muestran el camino. Le fallan el carburador, la culata, el ventilador y hay que andar rellenándole el depósito cada dos por tres,  porque es una golosa, no vayan a creer que pierde aceite. Pero, ah, su interior. Bellas incrustaciones de madera en el volante y en el salpicadero, asientos tapizados de piel, luces brillantes por todas partes, sin duda, que hacen que ovides que estás sentado en una máquina de 84 años. 

Ese portento de mujer es mi abuela, la que fue, la que es, maestra. Es una lástima que no la tenga más cerca, y que el teléfono me impida establecer una conversación civilizada, -tenemos que hablar a gritos- porque hablar con ella te obliga a desempolvar ese espíritu marcial que te inculcó cuando te enseñaba a tensar las sábanas y a frotarte detrás de las orejas cuando eras una cría.  

Está tan informada, que me preguntó sobre una noticia que todavía no había salido en mis últimas noticias de Facebook, no digo más. Admiradora ferviente del Papa Francisco, casi tanto como lo fue de Benedicto, preocupada por la política, indignada por la poca vergüenza de quienes nos gobiernan que tienen los bolsillos llenos de nuestro dinero. 

Salí de allí con una lista (literal) de encargos que tengo que hacer para ella: una copia de la foto de su Virgen (la otra la perdió, dice, creo que se la regaló a su amigo del alma), una funda para colgar su móvil, una cinta (otra) para las gafas de cerca, unas fotocopias de algo que tengo escrito, unos patucos para que ella pueda regalarle a la directora de su centro... Y para pagar lo que vale todo eso, una frase que ella entonó como quien eleva una oración: ¡qué suerte tenemos de tener esta vida interior tan grande! 


martes, 23 de abril de 2013

El día del libro

Sé que muchísimos de vosotros sois lectores de mis libros también, pero no quiero dejar pasar este día sin volver a hablar de ellos. 

Voy a empezar por Magdalenas con problemas, puesto que éste es su primer Sant Jordi.



Magdalenas con problemas es una novela para chicos a partir de 8 años que trata el espinoso tema del acoso escolar. Cuántos padres desesperados he conocido desde su publicación, que me han agradecido que tratara el tema...

¿La clave para salir de la angustia? ¡la autoestima, claro!

Me siento muy orgullosa de haberlo escrito, porque me consta que los chavales se lo devoran en un suspiro (el último, Pablo, que se llama como el protagonista del libro, a quien su mamá, mi amiga detodalavida Ana, se lo regaló por su cumpleaños, este sábado y ayer ya iba por la página 52... ¡¡¡y cumplió 8 años!!!). Y sé que a Jorge se lo regaló una amiga que su madre y yo tenemos en común, porque REALMENTE lo necesitaba, y ¡¡le ayudó!!

Y Carme Sala le dio este aspecto tan maravilloso, así que parece que dimos en el clavo.


Bueno, y ¿qué puedo decir sobre La abuela necesita besitos?



Ya que llevo dos años y medio hablando de nuestra abuelita, voy a daros algunos datos que nos hacen, a Carme Sala -comadre- y a mí -comadre-, sentirnos en la gloria:

Tres ediciones en catalán
Dos ediciones en castellano (que espero que nos ayudéis a convertir en tres dentro de nada)
Edición digital
Edición en francés por Océan Éditions
Seleccionada como finalista en el premio Les Incos 2012/13
Edición en chino por Cité Publishing

Y lo más importante que nos ha reportado éste libro: sentir el calor de todas aquellas personas a quienes ha iluminado su sonrisa, todos los besos que ha despertado de los miles de nietos que lo han leído, por haber sembrado amor.



(Y hasta aquí, el momento autobombo en el castillo. Gracias por su atención, y no dejen de comprar nuestros libros, son fantásticos. Disponibles en las mejores librerías y también pueden adquirirlos en los mejores portales de internet)






viernes, 30 de marzo de 2012

Color gris

*Imagen de aquí

Lo he leído en sus ojos cansados mientras hacía preguntas que parecían tan fáciles desde el interior de su bata blanca... 

-¿Quién es esta chica que te acompaña? -me señalaba a mí.
- No sé.
- ¿No la conoce? -hace tiempo que no nos conoce a ninguno, pero inevitable sentir esa punzada al escuchar la respuesta:
- No
- ¿Es de su familia?
- No... -soy su nieta, la hija de su hijo, estaba por recordarle, pero, ¿de qué hubiera servido? Si ni siquiera se acuerda ya de cuando se iba con su mejor amigo a pescar al pantano con su barca.

Y él no es el que está peor. Ahora es ella, su mujer, la que ya no recuerda, la que no es capaz de articular una frase entera, la que a penas si comprende cuando hablas.

Y me he estado fijando en los ojos del neurogeriatra que les conoce desde hace tiempo, haciendo recuento de que ya ha llegado, dándole maquillaje a las palabras para que mi tía y yo supiéramos que la cuenta atrás ha empezado, más bien, se ha acelerado.

Y luego he seguido mirando en sus ojos, los he mirado otra vez, y me he puesto en su lugar, contando siempre pequeños retrocesos a las familias de los ancianos, repitiéndonos que el proceso no tenía vuelta atrás, que no mejorarían, cómo sería, probablemente su deterioro. Que sólo quedaba... 
- Disculpe doctor, -le he cortado- que esa me la sé... ¿conoce este libro? -le he enseñado una foto de la portada de mi libro.
- Sí (sonrisa)
- Lo he escrito yo, ya sé lo que hay que hacer.
- (sonrisa) Ya lo sabes, eso justo eso es lo que necesitan, que les acompañéis, vuestro cariño.

Y me ha seguido pareciendo que su trabajo, a pesar de esa media sonrisa circunstancial no dejaba de ser de un triste color gris, porque siempre se acaba constatando la triste realidad de la vejez. Y, si bien sus tratamientos y consejos ayudan a sobrellevarla mejor, no deja de ser un viaje de no retorno. Me ha parecido un gran profesional, pero he sentido una punzada de tristeza empática por todo lo que escucha, lo que ve, lo que calla. Gracias, Doctor.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

De memoria

Podéis leer en el blog de La abuela necesita besitos que hoy se celebra el Día Mundial del Alzheimer.

Y yo he quedado gratamente sorprendida al saber que Rubio, de nuestros Cuadernillos de toda la vida, ha editado esta herramienta tan útil y necesaria


Los van a vender en farmacias, lugar de encuentro habitual -por desgracia- de nuestros mayores.

Los ejercicios de memoria son útiles para todos y para los ancianos, mucho más. Ellos no tienen las exigencias mentales que tuvieron antaño y sus mentes se atrofian, además de por la edad, por la falta de uso.

Y aprovecho esta entrada para hablar de los cuadernillos que iban creciendo con nosotros. Viendo esta página que he encontrado en la red he visto mi propia mano con su bata de cuadros haciendo caracolillos:


Hoy día mis hijos traen de la escuela libros sofisticados y carísimos, pero cuando algún rasgo de  escritura se les ha atascado de verdad, me he ido a la librería a buscarles el cuadernillo más adecuado.

Felicito a la Fundación cuadernos Rubio por su iniciativa.

viernes, 27 de mayo de 2011

Algunas de las cosas que no podré olvidar

O sí.



El día que mi padre tuvo aquel accidente de coche, mi madre y yo estábamos preparando bolitas de coco. Me encantaban. Puedo paladearlas, a pesar de que jamás he vuelto a probarlas. Mi madre por aquella época pintaba cerámica y luego vendía sus obras. Aquel día estaba pintando un escudo de armas de una familia (me atrevería a decir incluso el nombre: Isach). Yo, con los nervios de la noticia, rompí una baldosa. Y eso era una tragedia, porque tenía 20 o 25 piezas, y era imposible lograr el mismo color.


Recuerdo la primera vez que vi a mi hermana. Yo tenía seis años y medio. Y sé lo que más me llamó la atención: sus manitas cerradas. Pregunté por ello. Recuerdo la tela del camisón que llevaba mi madre aquel día. Incluso de su olor.


"Maldito sea Amor, que me asesina. Teñid de muerte el Nilo, ponedle luto a las nubes. Que todo Egipto se convierta en un sepulcro". Son las palabras con las que empieza No digas que fue un sueño. Bueno, con los años, a lo mejor he cambiado alguna palabra, os aseguro que no me he tomado la molestia de comprobarlo.


La primera vez que mi hijo salió de casa sin mí. Se fue con su padre a casa de sus abuelos, yo me quedé mirando por la ventana, oliendo su peluche, que era una jirafa azul pastel, con patas de cordones. Y lloré.

Recuerdo la luna entrando por la ventana de nuestra habitación recortando el perfil de mi vientre en la última noche de embarazo de mi vida.

Recuerdo una mañana. Había dormido con mi tía, como tantas otras veces. Ella madrugó para ir a estudiar a la universidad. Yo no volví a conciliar el sueño. Me senté en el suelo, junto a la puerta de la habitación de mis abuelos, y me dejé acompañar por el ronquido suave de mi abuelo, y por la respiración tranquila de mi abuela. Durante un par de horas.


Este es el primero de una serie de posts que voy a dedicar a mis recuerdos. Quiero seguir la iniciativa del Banco de recuerdos, lugar en el que todos podemos dejar un recuerdo. Hemos hablado sobre ello en el blog de la abuelita. Espero que jamás tenga que consultarlos por haber perdido mi memoria. Porque hay muchas cosas que no quiero, o no debo, olvidar.

jueves, 31 de marzo de 2011

Ha nacido...

Un nuevo blog:





Carme Sala y yo hemos querido ofrecer un es un espacio de amor en el que podamos hablar de la relación de los abuelos y los nietos, y de cómo son nuestros mayores.

Nos encantará recibir y publicar aquellas historias que os apetezca contarnos de vuestros abuelos, o de vuestros nietos. Con una extensión de unas 15 líneas, por favor.

Prometemos sorpresas.

Venga, ¿qué estáis haciendo aquí? ¡Id a verlo!

jueves, 17 de marzo de 2011

Amor, con amor se paga


El esfuerzo grande, grandísimo, que hiciste a pesar de tu miedo, por tu sentido de la responsabilidad
El calor del primer abrazo, que pone en la justa medida el suponer y el ser
Las flores que me hicieron sentir princesa
Las miradas de apoyo que me decían que lo hacía bien
El saber que él iba a estar conmigo pasara lo que pasara, hasta el final
El compañero que adelantó su trabajo para llegar a tiempo
La desconocida que me dio las gracias por existir, y que, hecha un mar de lágrimas, no podía ni decirme el nombre de sus hijos para que les dedicara el libro
Mis amigas de nueva generación en primera, primerísima fila
El abrazo de hermanas de alma y origen
La madre de mi media yo, diciéndome que se siente afortunada de que su hija me haya conocido
Mi nueva prima que estuvo allí desde antes de empezar, y se fue la última. Sé que me admira, y yo la admiro a ella, porque trae mucho bien
Los tíos que vinieron a dar cariño y a los que casi no pude atender
Lo que no puedo decir, porque es un secreto que cada vez abulta más
El impagable consejo de mi abuela: no hables tan deprisa. Lo intenté
Los mensajes que me llegan todo el tiempo diciéndome cosas preciosas
Las fotos que buscaban lo mejor de nosotras, y que acabo de ver
El nudo de emoción que, desde ayer se pelea con mi sensación de plenitud


Amor, con amor se paga

Estoy en deuda. Os debo mucho

viernes, 18 de febrero de 2011

Hablar con los niños


A veces, en el ir y venir de nuestras vidas ajetreadas, muchas veces a causa del trabajo que nos dan los niños, se nos olvida, precisamente hablar con ellos. No me refiero a charlar sobre las comidas, el cole, los deberes, los amigos. Me refiero a escuchar lo que ellos creen que pasa a su alrededor. Ya os conté una vez que me sorprendió la visión de temas tan profundos como la religión que tenía mi hijo.

Ayer, día 17, en el periódico La Vanguardia, publicaron una entrevista que nos hicieron a Carme y a mí, y que giraba alrededor de este tema:  hablar a los niños de los temas más difíciles. Os dejo el enlace, que lo disfrutéis.

lunes, 31 de enero de 2011

Las noticias

Estoy aprendiendo.

Cuando has escrito un libro y te llega un mensaje al móvil del editor, o recibes una llamada suya, es que están pasando cosas buenas.



Y hoy nos ha llamado el editor:

En dos meses se ha agotado la primera edición de nuestro libro en catalán, y ya está encargada la segunda a la imprenta, así que



GRACIAS

GRACIAS

GRACIAS

(La meva maleta... y esto, ¿cómo se guarda en nuestro álbum de recuerdos?)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Besos que curan

La contraportada de nuestro libro, que la editorial escribió para describirlo, dice:



Pues mi hijo pequeño se ha tomado al pie de la letra estas palabras, así que le dice a su hermano todo serio y convencido:

- Tuz bezitoz no curan. Loz bezitoz de mamá, curan. ¿A que sí, mami? ¿A que tuz bezitoz curan?

Después de semejante declaración de amor, ¿quién necesita alcohol para embriagarse.?

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hoy quiero contar algo


Y cuando quieres contar algo a un niño, no siempre es fácil contarlo sólo con palabras.

Le he pedido ayuda a Carme Sala, de La meva maleta, ella me ha prestado a Rita.




¿Tú quieres mucho a tu abuela?





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Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
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