© de la imagen La meva maleta

Mostrando entradas con la etiqueta Sorpresas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sorpresas. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de noviembre de 2023

Entre nosotros

Pues me apetece contaros una intimidad. Ayer cené con un montón de jóvenes de mi edad, a saber, los que cumplimos 50 este año. Los chavales, vaya. Cena en el hall del que había sido nuestro cine de la infancia, cuando los cines eran de sesión doble, con bolsas de regaliz, gallinero y butacas rojas, ahora reconvertido en restaurant. Luego, sesión de disco con barra libre, qué desperdicié tomándome una tónica (sin-gin) y medio botellín de agua triste porque me tocaba conducir. Nos hemos ido reuniendo este año y cada vez he tenido una sensación parecida. Despojada de todo lo que me define en el tiempo actual, a saber, mi marido, mis hijos, mi trabajo, mi nueva familia, mi nuevo lugar, y enriquecida con la sabiduría de lo que he aprendido y la imprescindible distancia, me he limitado a ser yo misma. 






No tengo nada que quiera esconder, nada que disimular, nada de qué avergonzarme, fui lo que fui. He aprendido a amar a la niña desastrosa que era y a la adolescente que no encontraba su sitio. Con ellas dos de la mano, me he plantado ante mis compañeros de colegio y ante los chicos de mi quinta a los que ni siquiera saludaba al cruzarme con ellos por la calle y así me he presentado ante ellos, y ahora los considero mi gente. 

A pesar de tratar de poner toda mi atención en lo que me cuentan, no soy capaz de recordar el número, sexo y edad de los hijos de cada cuál, ni las profesiones que les dan de comer. No sé quién se lio con quién, quién está divorciado, salió del armario o se metió en él. Bueno, algo sí recuerdo, pero cuando estamos juntos somos otra vez los niños de la egebé, ellos, con rodilleras en los pantalones y el balón bajo el brazo. Nosotras, cantando canciones de jugar a la goma y calentadores a lo Flasdance. 

Luego disimulamos y nos hacemos los mayores y nos vamos al Musicland y bailamos la playlist (consensuada) de música de entonces. Aunque a ratos vuelven, desinfladas, las rivalidades entre colegios, aunque nunca llega la sangre al río, porque todos somos los del 73 y punto. Por mero hábito, me he permitido observarles a todos con cariño, me guardo para mí las conclusiones a las que llego, aunque se podría extraer un tratado de sociología completo de lo que somos cada uno. Quién sabe si alguno de ellos protagonizará una de mis novelas. Sé que algunos de ellos me leen, así que espero que mi crónica les haya hecho sonreír. Para la próxima, propongo merienda con bocadillos de chorizo con Tulipán, sandwich de nocilla y Mirinda para todos. Y, lo siento, si no naciste en nuestro año y no tienes algo que ver en Mollerussa, no estás invitado.

Us estimo, gent!

lunes, 5 de mayo de 2014

De amores y suertes II

Las cosas buenas llegan así como sin que uno las espere.

Como estas cerezas, que ha dejado en mi cocina para nosotros alguien que hace todos los días mucho más por nosotros de lo que jamás hubiera podido esperar.




Bueno, no pensaba en las cerezas, precisamente, de camino a mi casa este mediodía, ya he dicho que han sido una sorpresa. Pensaba en contaros algo que pasó en el castillo, en una cena cualquiera de un día cualquiera. 

Descubrió mi niño grande, que cada día lo es más, que la mejor parte de la lechuga es el centro, el pequeño cogollito de hojas tiernas y blancas, que ofrecen al morder una resistencia suave. Él, reservado y tímido, sonreía agradecido cuando se lo servía (sí, ya saben, las madres solemos comer las hojas más feas y verdes). La otra noche le enseñó a su hermano su descubrimiento. 

-Bufón, mira, si te toca esta parte de la lechuga, es lo más rico.

Entonces, dividió en dos su codiciado corazón de la ensalada y le dio un trocito a su hermano pequeño. 

Pensaba, mientras regresaba hoy del trabajo en contaros este retalito de amor, mi regalo por el día de la madre. Y resulta que mi suerte, mi verdadera suerte, está en que nosotros estamos rodeados de amor, así es tan fácil aprender... 

Las cerezas están deliciosas, parecen corazoncitos minúsculos. 

martes, 17 de septiembre de 2013

El principio de una gran amistad


No siempre pasa de la misma forma. A veces uno encuentra a su mejor amigo en la escuela, otras en la universidad, a veces en una cafetería. O en el club de jubilados. O aquí, en este submundo dentro del Orden Mundial.

A menudo son las aficiones comunes. A veces, el carácter. Otras, el roce ese que acaba haciendo cariño.

Vosotros sois primos, así que os conocéis sin saberlo desde antes de ser proyecto. Durante los primeros años de vuestra existencia os ignorasteis el uno al otro, como si no pudieseis veros. Lo sumo, entrabais en conflicto por el mismo juguete. Procuré no interferir demasiado en vuestras cuitas y traté de convencer a la madre contratante de la segunda parte de que hiciera lo propio.

Y así, en ese tira y afloja en el que habéis encontrado el placer en el juego en común, pusisteis ayer este bonito broche al verano...


Me siento orgullosa de vosotros.

Y por lo que más queráis ¡¡¡estaros quietos!!!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Porque era justo


Te fastidias. Sí, lo montaron todo a tus espaldas. Sabían exactamente las personas que querríamos darte ese homenaje (sí, sí, no pudieron estar todos los que son, pero los que estuvimos lo hicimos entregados a tu persona), el regalo que te gustaría más, el vestido que llevaría tu hija y cómo sustraerlo de tu armario con premeditación, alevosía y agravante de vacaciones.Y todo eso, sin que tú supieras nada, toma ya. Primera lección: no es necesario tenerlo todo controlado, relájate.

Era justo que todos los que nos sentimos amparados por tu generosidad, tu dulzura, tu energía (de sargento chusquero, sí), tu forma categórica de convertirte en hermana mayor de todos nosotros, incluyendo a tus padres, tratásemos de hacerte infinitamente feliz. Así te queremos siempre, en el centro de nuestra vida. Segunda lección: deja que te queramos, relájate.

Cómo nos rompimos todos cuando la pequeña se emocionó contigo, por ti. Esa prolongación de tu cuerpo que te trae de cabeza... El sentimiento de esa criatura es el reflejo de la estricta verdad de tu trabajo y esfuerzo. Tercera lección: lo estás haciendo bien, muy bien, con ella. Suelta un par de metros esa cuerda, relájate.

Y tu madre... sabes, porque lo sabes ya, cómo duelen en la propia piel las heridas de los hijos, y ella mejor que nadie ha sentido el palpitar de tu dolor, así que necesitaba por ti y por ella misma, hacer lo que hizo: remover Roma con Santiago para que todo saliera perfecto. Lo vi en cada una de las fotos escogidas para el resumen de tu vida que nos puso la piel de gallina a todos. Ver bailar a tu padre grabado en vídeo me hizo entender por qué eres así.  Dios mío, ese padrazo como una catedral atrapando partículas de sus hijos en una foto cada segundo, para no perderse nada, ellos saben ya cómo pasa de deprisa la vida. Pasa muy deprisa, demasiado. Cuarta lección: el tiempo pasa y no vuelve, no parpadees, pero relájate.

Y la niña atrapada en cuerpo de adulta que es tu hermana, flor de cristal valiente.



Ella le hubiera dado la vuelta al mundo como si de un calcetín se tratara sólo por verte como te vimos ayer. Su ilusión tenía brillo de purpurina, su tarta hecha con delicadeza y buen gusto, a cuatro manos con la mujer de tu hermano. Ese secreto guardado con tanta prudencia por tu sobrina, tan pequeña... Quinta lección: ellos sí saben qué es lo que necesitas, relájate.

No pude conocer bien a todos tus amigos, pero supongo que sus sentimientos se parecían mucho a los míos. Qué bien supiste repartirte un poquito entre todos, qué ilusión me hizo que ella viniera desde Barcelona para ser un regalo más para ti. Espero que tuviéseis tiempo suficiente para poneros al día. Tras su fachada valiente intuyo un corazón frágil, pero esa ya es otra historia. Esta lección ya te la sabes, los amigos son lo segundo más importante del mundo, después de la familia. Tienes muchos y buenos amigos, relájate.

Hoy cumples cuarenta años y un día. Terminó tu condena de estar sufriendo y preocupándote siempre por todos. Puedes relajarte. En serio. Yo velaré por ti, lo haremos todos, porque te queremos mucho.


lunes, 8 de julio de 2013

Implosión



Estoy instalada en la comodidad del silencio. He tenido que regresar a mis adentros, a poner orden en las estanterías del almario. Esta vez, por fuerza: una sobrecarga en mi mano derecha me ha tenido muda de palabras escritas y ha proscrito también todas mis actividades laborales y lúdicas, así que me he dedicado a contemplar mis adentros. 

Y me ha gustado no contar nada, el regreso a la intimidad que desnudé aquí. He podido soportar con estoicismo la caída en picado de lectores de este blog. He disfrutado ese retorno a mí misma, a la seguridad de mi pensamiento. Así que, con vuestro permiso, quedo un poco más callada, desde aquí se ve todo precioso. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Bon dia!

La noticia me ha sorprendido cargada de trabajo, como casi siempre, pero me ha hecho muchísima ilusión. El periódico gratuito de Lleida, Bon dia, ha enlazado este blog a su web, aquí.

Un buen presagio su nombre, nace todas las mañanas deseándonos un feliz día. Sólo depende de nosotros tratar de hacer realidad su deseo.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Pálpito

La emisora que suelo escuchar de camino al trabajo no funcionaba, he accionado el buscador automático y me ha conducido a una emisora de música clásica.



Una suite para violonchelo me ha acompañado el resto del trayecto. Estaba lloviendo desde un cielo pesado y plomizo. Me he dado cuenta de que todo se viste de invierno aún, a pesar de la promesa de la primavera que está a la vuelta de la esquina, de las rebajas que amenazan con acabarse desde hace un mes y medio.

Mi falda gris, mis botas negras, las fachadas empapadas, el andar apresurado por la calle. Todo se presta a la melancolía y, sin embargo, ese violonchelo me ha hecho feliz.

R. Doisneau

martes, 26 de febrero de 2013

Los padres necesitan su espacio

Cuando Bufón me preguntó que por qué no nos los llevábamos a Valencia de fin de semana, le expliqué que los padres necesitan su espacio, necesitan estar un tiempo sin niños para poder hablar de sus cosas, y pasar tiempo juntos, y también para hablar de sus hijos.

Esta frase, tal cual, se la repitió a mi suegra, que tuvo que retirarse disimuladamente a partirse de la risa. Bueno, qué quieren, es lo que pasa cuando tienes un hijo con memoria fotográfica.




Como decía, hemos estado en Valencia. No conocía la ciudad y, como siempre, me enamoré. Cada lugar del mundo tiene algo que lo hace especial y yo, que debo de ser una ilusa, me dejo conquistar.  Recorrimos un par de veces el centro, la Plaza de la Reina, la Catedral, la Plaza del Ayuntamiento, el Mercado Central, las torres Serranos.

Recorrimos la Ciudad de las Artes y las Ciencias, a pesar del frío.

Y las bandas de música (era el dia de la Cridá), y su cielo azul, y las casas ostentosas (como dice mi compañera de trabajo, que es valenciana, "pa pegá el tro"), la gente en la calle. Y su ritmo. La cadencia del caminar de sus gentes, su estar.

No hizo un día espléndido, pero en mitad de la ola de frío estuvimos a 12 grados, eso sí con viento. Sin embargo, el cielo azul nos cobijaba insultantemente bello.  Me sorprendió ver a muchísima gente con guantes, gorros y bufanda, a pesar de no hacer un frío excesivo, será cuestión de modas.

E hicimos todo aquello que habíamos explicado a nuestra prole que íbamos a hacer (bueno, y otras cosas que obviamente no les contamos). Nos dimos la mano paseando por la Malva-rosa y nos comimos un arroz, como está mandado.


Y yo, que detesto los ruidos estruendosos, asistí a mi primera Mascletá, la primera de las Fallas. Y me volví a enamorar.


viernes, 18 de enero de 2013

Apuesto que os costará creerme

Hace un montón de años fui a visitar a una amiga. En su pueblo organizaban un mercadillo solidario. Por llevarme algo que me pareciera útil compré un libro. El único del que me sonaba el título era El Padrino, de Mario Puzo. Me lo llevé por una miseria y lo dejé en una estantería, con otros libros, para rellenar.





Por aquel entonces, -estoy hablando del siglo pasado, del milenio pasado-, no recordaba haber visto la película entera. Por supuesto, sabía que era una de las grandes, que Marlon Brando estaba estupendo, y Al Pacino y blabla. Pero distaba mucho de ser una de mis favoritas.

En fin. Años después, niños después, incluso, vi la película completa, y me pareció muy buena, a pesar de que los gángsters me parecían terribles bestias, que los asesinatos no son para nada mi fuerte, y que todo  me parecía una historia sórdida aunque muy bien fotografiada, muy bien interpretada y adiósmuybuenas, e incluso si prestaba atención podia seguir bastante el hilo.

El otro día aparté el libro de El Padrino para mirar si encontraba detrás algo decente para leer. Ese no me interesaba lo más mínimo.

Pero leí la primera página y algo me llamó la atención. Concretamente una frase:
"El juez, un hombre de formidable aspecto físico, se echó para arriba las mangas de su toga, como si se dispusiera a castigar físicamenta a los dos jóvenes que permanecían de pie delante del tribunal. Su cara era fría y majestuosa. Pero Amerigo Bonasera tneía la sensación de que en todo aquello había algo de falso, si bien no podía precisar el que."

Demonios, pude ver la escena, incluso oler el ambiente a tabaco y madera que se respiraba en aquel tribunal (no, no lo dice el libro, me lo imagino yo) así que seguí leyendo, en la página siguiente "En la llamativamente decorada suite de un hotel de Los Angeles, Johnny Fontane estaba tan borracho como pudiera estarlo cualquier marido celoso."  y entonces supe que ya no podría dejar de leer. Hasta el final y casi de un tirón sus 528 páginas.

Deben creerme, llegué a respetar al Don. No, no me gustaban sus asesinatos, pero en su lugar, los entendía. Comprendí que en ese, su mundo, era justificable todo lo que pasaba, las decisiones que se tomaban. Por supuesto ninguna de las acciones ilegales me parecen bien, ni los sobornos, ni los jueces corruptos, ni la trama de juego, ni el alcohol, ni nada de nada, y mucho menos el papel de la mujer en esa época.

Pero es un libro bien escrito del que nacen unas películas estupendas, y por ello, me he convertido en fan (fanS, que dice mi M&M). Es uno de los libros que me han gustado de verdad, aunque a muchos de vosotros pueda sorprenderos.

Hale, ahora a desmontar el mito. El que tenían sobre mí, quiero decir. Y si no han leído el libro, les recomiendo que lo hagan. Eso sí, no esperen florecillas ni debilidades, porque ni media.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

En un paseo por donde siempre,

mis ojos tropezaron con un escaparate con libros infantiles bonitos, de los que cuesta de encontrar. No conocía la tienda en su antigua ubicación, así que, para mí, El genet blau es una librería nueva.


Es una librería anticuaria que también tiene libros infantiles preciosos, láminas y postales antiguas, pequeños tesoros de los que el otro día hice acopio para regalarnos a todos.

Entré haciendo lo de siempre, preguntar por mis libros y recomendarlos encarecidamente (qué queréis que haga, soy la madre). Me alegró saber que habían tenido (y vendido ya),  el de la abuelita.
Fue un placer charlar con la propietaria un buen rato. La invité a pasar por aquí. Según me dijo Roser, se quedó bastante abrumada por mi ritmo acelerado y mi verborrea. Sí, debía ir a la velocidad habitual, porque fue entonces cuando me di cuenta de que ella era una mujer calmada y tranquila.

En vísperas de Navidad, su encantador local bullía más a mi velocidad que la suya. Estoy segura de que voy a volver, con calma, cuando mis ojos necesiten reposar en la serenidad de las palabras que otros dejaron escritas para ser leídas. Seguro que ellos ni siquiera sospechaban que podrían ser leídos tantos años después.

Bienvenido al castillo, Jinete azul.



jueves, 28 de junio de 2012

Retratos


He vuelto de Madrid con la maleta cargada de cariño. Sí, el cariño llena y pesa, pesa la obligación adquirida de corresponder con más cariño, es una carga amable.

No voy a desvelar el contenido de la presentación informal de ayer, si queríais saber qué iba a decir, teníais que haber hecho el mismo esfuerzo que las personas que me acompañaron... Porque no fue fácil para ninguno de ellos. Vinieron con las manos llenas de recuerdos, de niños, de prisas, de deseos de llevarme a tomar un mojito que acabó en cerveza, de paseo que acabó en sofá con gritos infantiles de fondo, de calor sofocante con partido de fútbol que no vimos.

Y, aunque hace unas líneas os he dado un tirón de orejas a los que no estuvisteis, sentí el calor de muchos de vosotros arropándome en la distancia, porque si bien Madrid es el núcleo de España, está un poco lejos de todas partes, también, quedáis disculpados.

El título y la imagen de este post me ha surgido al recordar parte de la conversación de ayer, cuando explicaba que suelo ir por mi mundo haciendo pequeños retratos que son los que luego alimentan mis palabras. Hoy os dejo con algunos de los que surgieron ayer, que dedico a mis amigas de siempre y a los nuevos amigos.

- Sus pacientes manos gigantes dibujando para mitigar el aburrimiento infantil.
- Sus caras casi idénticas, los ojos en los que me vi reflejada con el mismo cariño de hace veinte años.
- Su pudor que pude casi palpar al traspasar la pantalla por primera vez, pero que venció desnudando su alma.
- Su sonrisa de niña (dices que no, pero tú has hecho algún tratamiento rejuvenecedor que te ha quitado 8 años) y su humildad
- El juego de los tres cachorros, que tanto me recordaron a mis gatitos, que se muerden, pero flojito.
- La serenidad con la que ella tomó sus decisiones.
- Que me hubiera conocido tanto, mucho mejor que yo. Que se acordara de tantas cosas.
- Madrid, que me sigue gustando y enamorando, a pesar de sus temperaturas infernales.

Gracias, no sé si lo he dicho suficientes veces, pero muchísimas gracias. Hasta ¿pronto? Ojalá.

jueves, 12 de abril de 2012

Se cumplen las expectativas


Abril se está portando como promete el refranero, con un pequeño chubasco cada día. Lluvias que aportan el agua que la tierra pedía a gritos, que nos refrescan y preparan. 
Después de un mes de marzo que me había dejado extenuada de tanto contar todo lo que tenía que hacer, llega este abril suave y me va dando empujoncitos hacia el verano. Cada vez que llueve brota algo nuevo en el jardín, y en mi agenda, que está llena de borrones y añadidos.
Sigo teniendo mil cosas por hacer y me atasco en todas, pero supongo que el juego es así.
Me sabe mal no tener el blog más actualizado, pero el tiempo no da más de sí. Y, a decir verdad, no puedo entrar sin tener ganas de desvelar la sorpresa que tenemos para... ¡mayo! ¿podréis aguantar?

miércoles, 14 de marzo de 2012

Otro más



Se despereza la primavera y yo sigo atrapando amaneceres como mariposas en una red. Éste se ve desde mi calle. Dos fotos después, nada, apenas, 20 o 30 segundos más, y el sol queda atrapado ente las barreras del tren, como si de palillos de comida china se tratara.

Sigo estirandome como una gominola de calidad dudosa, pero sobrevivo. Las cosas buenas se solapan con las menos buenas, como suele pasar siempre, así que no pienso perder ni un segundo en lamentaciones cansinas.

Soplan vientos de cambio, de trabajo, de fiestas y anticipos de malas noticias, qué se le va a hacer. Porque todo es inevitable. Y, por suerte, se atisban pequeños soplos de esperanza para nosotros.

Debo dar una primicia, algo que tiene que ver con Carme Sala y conmigo, y que está a punto de ver la luz, como este precioso amanecer. Hay café recién hecho, buenos días.


viernes, 2 de marzo de 2012

Espeluznante

Al leer el titular de El Mundo entendí, de forma equivocada, que la comunidad científica había movido ficha y consideraba el aborto como un infanticidio, y me alegré. Pero a las dos líneas comprendí que no era ese el contenido de la noticia.

Dos científicos desalmados se han atrevido a afirmar que asesinar a una criatura recién nacida por las mismas razones en que es lícito acabar con su vida en el interior del útero de su madre, era legítimo.





Nunca había leído nada tan abominable.  Es vomitivo, repugnante, asqueroso, triste, desacertado, brutal y desalmado. Siempre he tenido una especial sensibilidad hacia el ser humano no nacido, pero ahora me declaro fanática absoluta de la vida, desde el instante cero.

*Nota: El título con que se enlazaba la noticia era algo así como : "Cientificos equiparan el aborto al infanticidio", como para equivocar.

martes, 28 de febrero de 2012

Ayer


El mayor tesoro de la infancia es intangible. Sin ninguna clase de duda, lo mejor que te sucede cuando eres un niño es el descubrimiento. Escuchar por primera vez una historia, acariciar por primera vez el pelo suave de un gatito, sentir su arañazo. Esperar con paciencia a que pase algo, a que pase esa vida que luego resulta que se esfuma en un pispás



Lo mejor de ser un niño es la capacidad de recibir al mundo dentro de ti, nuevo sin estrenar. Sentir aburrimiento soberano un domingo por la tarde, enfadarte por la eterna, eternísima página de divisiones de dos cifras y darte cuenta -otra vez- de que si no apuntas la que te llevas tendrás que volver a empezar. Ver la nieve y sentirte un explorador del Polo Norte, leer un cuento y tener la certeza de que tú eres el protagonista. Estar nervioso la noche antes de una excursión. Descubrir que los dientes que hace nada eran fuertes ahora se mueven, que cuando se te caen tienes una sensación rara en la encía, que  a veces sangran (y nunca has podido imaginar que la sangre tendría ese sabor), que si dejas el diente bajo tu almohada, Ratoncito Pérez te dejará un regalito. Y descubrir quién está detrás de ese tal Pérez...

Mi hijo ha escuchado por primera vez Yesterday, de The Beatles. Se ha sorprendido de que una canción  fuera tan bonita.





miércoles, 1 de febrero de 2012

Cálculos



No ha pasado tanto tiempo. Puedo recordar con precisión cada uno de mis sentimientos del primer día que le vi, ya fuera de mí. Tenía carita de muñeco, labios carnosos y ojos achinados. Tenía un pelo negro de indio, que yo peinaba y escondía bajo un gorrito de algodón, con la excusa de que por la cabeza perdían mucha temperatura. Ese pelo cayó en pocos meses... casi al mismo tiempo que ya se sostenía sentadito. No tardó en pronunciar sus primeras palabras, porque fue muy precoz. Le recuerdo contando un cuento con 18 meses recién cumplido, una lengua de trapo y una memoria asombrosa.

Nos costó aprender que se nos resfriaba mucho porque no sabíamos mantenerle en casa al primer síntoma de catarro, que muchas noches de desvelo se habían dado por otitis de repetición. Después de dos años y medio sin dormir una noche seguida, llegó la magia de tener un niño increíblemente guapo y que no daba jamás problemas.


Serio y dulce, más bien poco cariñoso, tozudo, bueno, paciente y comprensivo en exceso. Las maestras estaban encantadas con él, sacaba buenas notas y ¡gracias a Dios! tenía limitaciones, como la dificultad para tener los deberes limpios, la pereza para ponerse a trabajar y una escasa habilidad que compensaba con ingenio y creatividad.

Mi pequeño rey león creció al mismo ritmo que sus problemas. Ser hermano mayor le supuso un handicap, no debe ser fácil que te destronen con 4 años. Y para colmo, el segundo en la línea de sucesión es un tipo peculiar, inteligente, gracioso, bueno y cariñoso. Casi nada.

En casa no notamos los efectos de la competencia surgida, pero este curso empezó a dar problemas y la maestra nos llamó la atención. No me sorprendió saber que actuaba de distinta forma en casa y en el colegio. Allí alternaba un comportamiento pueril y estúpido con otro, preadolescencte y contestatario. Cuando comprendí la naturaleza del problema (no es fácil ser hermano del ejemplar más excelente de la pequeña escuela), hablé con él y reaccionó como siempre, de forma inteligente y madura.

En una semana ha abandonado las tonterías y los ruiditos y se ha puesto a trabajar en serio. Nos han felicitado las maestras y la paz vuelve al castillo.



Este año cumplirá su primera década. Añadir un dígito a la edad es un pequeño hito en la vida de un niño, el primer escaloncito a hacerse mayor.

"¿Recuerdas a qué edad tuviste la primera novia?", le pregunté a mi marido. Saltó bruscamente, y me contestó "Ah, no, ¡eso no !", Se refería a que eso no se lo quería plantear, menudo vértigo. Yo di el primer beso poco antes de cumplir los 14 años, pensé, eso es dentro de nada...


No es de extrañar que algo dentro de mí se rebele y me pida, de vez en cuando, volver a empezar.

jueves, 12 de enero de 2012

"El lenguaje de su alma"

Os recomiendo escuchar la carta  que fue elegida anoche en Es amor.

Soy una adicta al programa de Ayanta, como ya he dicho algunas veces. Pero no imagino en otro lugar, que no sea en ese espacio de radio, poder escuchar una carta tan increíblemente preciosa como ésta.

Ayanta me suele dar las gracias por estar al acecho de su blog y por comentar -casi siempre la primera- en él. Yo le doy las gracias a ella, por su Reserva Natural, el último reducto que queda para el amor. Cada noche estoy aprendiendo mucho sobre mí misma y sobre la capacidad de amar de otros, sobre el poder descriptivo de las palabras sobre las emociones y sentimientos y, más, muchísimo más sobre la increíble capacidad de amar de las personas.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Está bien,

es justo que os presente al Sr. Guisante del Colchón.



Mi guisante se llama miedo.
Miedo a perder todo aquello que me hace feliz.
Miedo a que sea todo un espejismo, a que en realidad, mi felicidad sólo sea circunstancial, que ha pasado, y he tenido suerte de pillar un cachito.
Miedo, porque durante algún tiempo me hicieron creer que yo no tenía derecho a ser feliz.



Y ese, es el padre del resto de mis guisantes, que no todos son precisamente racionales. Porque como tengo miedo a no tener derecho a ser feliz, tengo miedo a que uno de mis hijos enferme, o muera, a que mi marido no me quiera, o que enferme, o que se muera, a morirme, a sufrir dolor, a que mi familia sufra o no se acuerde de mí, a perder el trabajo, a no tener suficiente dinero para pagar mis cosas, a hacerle daño a alguien sin querer, a que una barandilla antigua ceda ante el peso de mis hijos y se caigan, a que mis amigos sufran, a no tener amigos...


Toma sopa.

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Hemos sido buenos!

Fue una sorpresa total cuando Papá Noel, que pasó de forma anticipada por algunos lugares estratégicos, dijo el nombre de mi marido, y nadie se lo esperaba. Tanto es así que mi hijo mayor, que se llama igual que su padre, abrió el regalo sin comprender por qué a él le regalaban una cafetera. Y no una cualquiera, sino esta jovencita de la foto. ¿Mona, no?  
El encargado de pedir para nosotros este regalo ha sido un miembro im-por-tan-ti-si-mo de la corte del Guisante. Él siempre está cuando le llamas, siempre tiene un hueco para hacernos compañía, el dueño y señor de la niña miniyo. 



Bien, a conjunto y sin saberlo, mi abuela, había hecho en su clase de manualidades esta cucada de arbolito de cápsulas de café, de la conocidísima marca. Estoy planteándome seriamente escribir un libro: las quinientas mil formas de reciclar las cápsulas Nex-loquesea-presso.

Cuando queráis, podéis pasar por el castillo donde seréis agasajados con una taza del negro elemento.

Sólo tengo una queja, y no es pequeña: llevo toda la noche dándole vueltas a la caja y no lo encuentro... ¡¡¡¿¿¿quién se ha quedado con George Cloney???!!

martes, 15 de noviembre de 2011

De forma serena

Estoy digiriendo la noticia que me diste de forma serena, de la misma forma en que, supongo, tú tomaste tu decisión.



María, ¿clausura?

Eso es un salto a un abismo de silencio. Pero voy a confesarte que envidio tu valentía. A lo mejor ahora te sorprendo yo...

Desde que volví a encontrarte te he visto en Facebook, siempre rodeada de niñas con las que estabas haciendo apostolado, como hiciste conmigo hace ya más de veinte años. Siempre activa, con tu energía capaz de acabar con el mundo, siempre con tu sonrisa en los labios, siempre con la mirada entristecida.

Tu búsqueda de Dios te ha llevado a abandonar ese camino que te tenía presa y, por tu propia voluntad, te encierras por siempre para seguir buscándole, a Él, a Dios en ti.

Recuerdo cuando me enseñaste a hacer oración y me admiraba tu capacidad para rezar.  Y comprendo que entre tantísimo ruido no pudieras escuchar. No sé cómo la burbuja de aire que eres podrá contenerse en los muros del convento para siempre, en mi fuero interno te imagino un poco como otra María, la de Sonrisas y lágrimas. Eres casi tan guapa como ella, y tan buena, y tan rebelde... que se vayan preparando las hermanas para recibirte, porque estoy segura que donde tú estés la luz brillará de una forma nueva.

Mientras tú rezas por todos nosotros, yo trataré de buscar la voz de Dios en mi mundanal ruido. La encontraré vestida de otras formas: en la cicatriz de mi vientre, en la mano de mi marido, en los ojos de mis hijos, en la vejez de mis abuelos, en la luz del alba que me encontrará despierta casi todos los días.

No cayeron en saco roto tus enseñanzas sobre mí y llegué a entender que tuviste que irte por órdenes "de arriba", que seguramente te hicieron bien, porque te han llevado, al final, a elegir tu propio camino.

No podré imaginarte sin tu precioso pelo rubio reflejando el sol, vestido ahora de marrón carmelita. Así que, con tu permiso, te conservaré en mi corazón con la imagen de aquella niña grande que compartía conmigo una taza de chocolate en el Viena de Pamplona.

Te quiero, guapa. No te olvides de quién eres.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.