© de la imagen La meva maleta

lunes, 17 de noviembre de 2014

Para mi colección

Guardaré tu llamada de hoy en mi carpeta de relatos de amor.
Te enfadabas conmigo cuando te manifestaba mis dudas razonadas sobre tu matrimonio.
Lo cierto es que no lo veía nada claro porque cuando te rompías por él , yo me dolía contigo.
Sin embargo, a pesar de las pocas esperanzas que guardaba de que pudieras curar tus heridas, me alegra comprobar que el aire, la luz y el amor han curtido vuestras cicatrices.
Mis dudas han sido grandes, lo admito. 
Hoy me postro ante tu tesón, tus ganas de amarle a pesar de todo, y siempre, siempre, querida amiga, te repetiré aquello de que mereces ser amada.
Y creo que por fin te lo has creído, ahora sí. 



Cuando me has contado el reencuentro de vuestros cuerpos, he vencido mi pudor y he entrado de puntillas en vuestro cuarto. Os he visto, estrenando de nuevo vuestras pieles, volviendo a aprender el sabor del otro, llenando vuestras almohadas de promesas que esta vez sí debéis cumplir y se me ha llenado el corazón de vuestro purito deseo. 

Amainó la tormenta, desde esta orilla se refleja la luna sobre la mar salada... Quién sabe hasta qué puerto llegará vuestro barco. 

Nunca me supo tan bien equivocarme.



lunes, 27 de octubre de 2014

Príncipes, ladrones y difuntos.

De todo lo que concierne a la maternidad, lo que más disfruto es volver a ver, pero ahora no solo desde mis propios ojos sino también a través del prisma de los vuestros. 
Ha soportado muy bien el paso del tiempo la película de Kevin Costner, sobre Robin Hood. Lo vi en el brillo de vuestras miradas, ¡cómo aplaudísteis el primer beso!, cuántas carcajadas con el fraile beodo. 
Diría que valió la pena el poquito de miedo que descubrí en vuestras manos aferradas al cojín.


Y esa imagen, que hace más de veinte años fue espectacular, volvió a levantarnos a todos del sofá.
Y lo que representó ese mito del devolver a los pobres la dignidad arrebatada, hoy, en tiempos de estos nuevos nobles indignos de ser llamados así, de esa élite que son los políticos, que viven como reyes a costa del sacrificio de todos los demás. 

Pensaba hoy en esa película y los valores que quiero que aprendáis de ella, como el trato de Robin al viejo Duncan, la delicadeza con la que le aparta del peligro, el amor, la fidelidad, el valor, la capacidad de liderazgo, el esfuerzo y el trabajo.

En fin, dentro de nada llega la mamarrachada de la fiesta esa americana que tanto dinero genera. Yo, como siempre, a lo mío, a recordar a nuestros difuntos, a rendirles el homenaje que merecen y enseñaros a respetar la vida porque tiene ese fin inevitable de la muerte. 


jueves, 9 de octubre de 2014

A esa madre

No sabría decir cómo, cuándo, aquel niño travieso empezó a destruir el proyecto de vida que se esperaba para él. Nada que no soñemos todos para nuestros hijos, estudios, trabajo decente, pareja, familia, comidas de Navidad, un piso arregladito.
No, ella no supo del primer porro, que  llevó al segundo, la primera raya, que le llevó a mentir, el dinero, eso sí se notó. La ropa que compraba y desaparecía.
Y la mirada perdida.
Esa madre supo. Y no pudo creer, no quería creer, y se decía, no puede ser, si él es bueno, si mi niño, el que yo tuve en mis entrañas, el que acariciaba mi pelo entre sus dedos, 
Y como entonces pensó que había sido culpa suya, de ella y de su marido, trató de ayudarle, y le compraba la ropa, le limpiaba el apartamento de vez en cuando, pensaba que se resolvería, a pesar del pánico que le apretaba las sienes y la desvelaba de forma perenne.
Pero no contaba con el daño irreversible en el cerebro de su niño bueno, que empezó a ser un niño bueno enfermo. Y seguía habiendo demasiado polvo, demasiadas cervezas. E hizo daño a otros y tuvo que dejar el coche, y no  se podía pagar lo que se debió, y rompió con todo y con todos, excepto con los malos. 
Y ella ya no sabía dónde acudir, rezaba por que no perdiera ese buen trabajo que su niño bueno había conseguido (ella hizo de él un buen estudiante, a pesar de todo, ese mérito sí fue suyo). 
Y a día cinco del mes ya no le quedaba sueldo. Esa madre se desesperaba, no quería creer lo que en realidad sabía a ciencia cierta, lo supo cuando él se vendió todo, incluso los zapatos que le compró, que no pierda el trabajo. 
 Pienso en esta madre que no sabe dónde encontrar a su hijo, que ya no tiene ni móvil, que no sabe dónde duerme, que tiembla cuando suena el teléfono o ve un coche de la policía cerca de casa.  

Y me pongo en la piel de esta madre, y no puedo ni imaginar la mirada de cristal en el rostro de uno de mis niños buenos. 

No puedo quitar el dolor de esa madre de mi garganta. 

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Cuándo perdemos nuestro valor como ser humano?

Mi abuelabesitos temía que el personal sanitario que la atendía, al ver su avanzada edad -90 años- en su historial clínico, dejara de prestarle el interés debido. Lo contaba aquí

Por lo que leo en la prensa  (también aquí) los temores de mi abuela podrían convertirse en realidad. Un sindicato de médicos se ha quejado de la pregunta que les obligan a responder desde el Departament de Salut de la Generalitat: "¿Le sorprendería que este paciente muriera en los próximos 12 meses?". Ante la respuesta, Sí/No, los recursos destinados a su tratamiento podrían verse limitados.

Por lo visto, invertir en una persona a la que le queda menos de un año de vista es poco... rentable. Somos, existimos, en términos de "validez". Esto podría llamarse algo tan horrible como exterminio, genocidio o clasismo puro y duro, pero le llaman política, política de austeridad. ¡Ja!

Los mismos políticos que no tienen límites a la hora de ponerse sueldos inmerecidos, que juegan a la democracia (eso sí, se llenan la boca con esa palabra, siempre que la ley se adapte a lo que les conviene, si no, exigen poder votar -democráticamente- hasta que salga una ley que les guste más), deciden a quién merece o no la pena dedicarle recursos sanitarios. Peor aún, exigen a los médicos que ellos pongan su espada de Damocles sobre la cabeza de sus pacientes.

Me pregunto si ellos mismos juegan con estas reglas. Supongo que no. Ellos no suelen ser usuarios de la Sanidad pública.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Pensar con lógica



Encontré esta postal en una tienda de estas chulas en las que se venden cómics y el propio dependiente esbozaba dibujos increíbles en una Moleskine mientras yo elegía mi compra.
Te dije ¿qué significa? No supiste explicarme, te conté lo que me pareció a mí.

Piensa con el corazón. 

Siempre.
Ese es el termostato que te dirá si haces bien o mal. Cuando el camino que tengas que elegir sea duro, pero tu relojito del pecho te diga que eso es lo que toca, tú de cabeza.
Cuando llegue la tarde antes de un examen tu mejor amigo hecho polvo porque ha tenido un problema, y el corazón te diga que te necesita, no te preocupes, tu examen saldrá bien, si tú has hecho lo que debías (por eso hay que llevar las asignaturas al día).
Escucha bien el tictac cálido que llena tu pecho, porque la lógica a menudo  no nos sirve a los humanos, no somos matemática pura sino sonrisas, vivencias, piel, atardeceres y una tarde entera viendo fotos viejas. 
Piensa con el corazón. Lo demás saldrá solo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Mi cuaderno de leer

 
 
La imagen de arriba corresponde a mi cuaderno de releer. Me he acostumbrado a llevarlo pegadito al libro de turno para tomar nota cuando encuentro algo que sé que querré volver a leer. Me ayuda a ser consciente de las palabras, de su belleza, del sentimiento que dejan de cómo un autor sabe jugar con ellas y cómo es capaz de traspasar tu corazón o tu cerebro con su impacto.
Comparto una de mis citas favoritas, una reflexión que por varias razones ha aparecido en mi camino últimamente. La quiero dejar escrita en este lugar, que no deja de ser mi cuaderno de notas virtual.

                      Aunque nada ocurriese luego, aunque se demostrase su inocencia, (...) todo el pueblo envidiaría para siempre a Feng, y a los ojos de todos, los hechos habrían sucedido realmente, por lo que sería odiado y maldito. En ocasiones la maldición es hija del odio y la maledicencia casi siempre de la envidia. La mala gente critica al rico porque tiene lo que los demás no tienen, al honesto porque es lo que los demás no son y al sabio por lo que los demás desearían saber, sin reparar en que el trabajo, la virtud y el estudio, en definitiva el esfuerzo, es la forja en donde crecen los resultados, una forja abnegada y constante que se alimenta de perseverancia, empeño y sudor. Pero la mala gente siempre termina consturyendo verdad de la mentira, a base de repetirla (...)

                      Del libro Las lágrimas de Henan, de Antonio Gomez Rufo
Aquí la dejo para ti, no como verdad absoluta, sino como punto de partida para tu propia reflexión.
Por cierto, el libro es bueno, aunque me parece una historia tremenda.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Me ahogo

imagen de aquí

Cada vez que trato de entrar a contar algo, una gran bocanada de agua me llena la boca, la nariz, las orejas, se introduce a través de mi pelo y de los poros de mi piel dentro de mi alma, de mi mente. 

Paso las páginas de este blog como aquellos cuentos en los que las figuras están dibujadas de forma consecutiva y la imagen se vuelve acción. Así, leo las cosas que me han pasado durante cuatro años y medio, y os encuentro, acompañándome día tras día, post tras post, y entonces comprendo que me debo a alguien, al que me lee. Abro la boca y una gran masa de agua me atraganta una vez más. 

Veo el blog con su aspecto nuevecito, con su princesa preciosa, y entonces me recuerdo a mí misma que tengo que contar algo. Y entonces me siento leída, estudiada, conocida, desnuda, y no puedo afrontar el aire seco y punzante, no quiero, no me puedo permitir ser transparente como agua porque siempre hay alguien dispuesto a utilizarte, a lastimarte, a perjudicarte, a darte algo que no quieres porque sabes que tarde o temprano te pasará su factura. 

En otras batallas virtuales, en las que se discute sobre todo aquello que sea discutible, por mero deporte. Izquierdas y derechas, tetas y biberones, malas madres (¿?) contra apegadas, pro-animales que defienden que hay que tratar a los animales como personas y a las personas que las zurzan. Los Podemos contra todos, yo contra Podemos, y al final, lo de siempre, se apagan las luces de neón y quedamos los cuatro de pueblo levantándonos a las seis y media para seguir con el mazo dando. Y tú, yo, quiero decir, agotada por haber defendido la causa con la que crees. Creías. Bueno, ni sabes.

Libros (buenos, sé que son buenos) escritos por mí se me pudren en los cajones y en la autoestima porque en el fondo de mi ser me niego a creer que jamás se verán publicados. 

Me pregunto si alguna vez volveré a ser lo que era, o si me crecerán algas en las puntas de los dedos de las manos y quedaré atrapada en el fondo del mar. Quizá, si salgo, me convierta en una estatua de sal. Así que permaneceré rodeada del silencio, que al menos, no me ahoga. O sí. Maldita sea. 



domingo, 31 de agosto de 2014

De puntillas

Termina agosto tal como llegó, como quien entra de puntillas en la habitación de alguien que está dormido. De puntillas paso por las emociones ya conocidas, las ausencias, las discrepancias, que se me hacen tan mayores los niños y se acaba el verano y no tuve tiempo de ir a verla, y que empiezo la última semana de vacaciones y no tendré tiempo de sentarme, así que no hago planes para no tener que comérmelos con patatas. De puntillas afronto mis decepciones, las tormentas en vasos de agua, de puntillas, que empieza nueva vida y estamos navegando entre la ansiedad por que llegue ya y la nostalgia de lo que queda atrás, de puntillas miro a mi niño milagro y sé que a él también le cambiará la vida. Y siento tremenda tristeza por él, porque siempre será una maravillosa pieza cuadrada en un mundo redondo. 
Y paso aquí a contar todo esto de puntillas porque me antes me resultaba mucho más fácil. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Un jarro de agua fría y mi corazón dividido


No sé si me gusta demasiado la moda de ducharse en cubitos de hielo y pasarle el encarguito a otro para que haga lo mismo. 

Conozco la gran obra de caridad que se esconde detrás de esta chorrada: dar visibilidad a una enfermedad tan dura como la ELA a partir de una iniciativa solidaria. Eso es lo que divide mi corazón. 

Porque si bien es cierto que muchos de los que se han grabado en vídeo en semejante tesitura, antes o después habrán realizado el ingreso en la cuenta bancaria (ES09 - 2038 - 1923 - 156200003135), parece que la mayoría de los que se han prestado a aceptar la cadena que circula con fuerza por la red, no han aportado dinero, que es lo que puede ayudar.

Voy a abstenerme aquí de decir qué es lo que pienso de la mayoría de políticuchos que ganan sueldos que ruborizarían a cualquier persona decente por ejercer un trabajo bastante mediocre, algunos de ellos sin formación académica siquiera, mientras que nuestros mejores cerebros tienen que ir al extranjero a ganar el dinero que debieran. 

El dinero que los sucesivos gobiernos se ahorran en investigación es el que los enfermos de ELA (et al.) y sus familiares necesitan, no el mío. Bueno, si después de que los politicuchos dejaran de robarse lo que se pueda faltara más dinero, yo pondría todo lo que estuviera en mis manos, lo que quedara después de la siega de Hacienda-somos-todos-menos-ellos. 

En fin, yo venía aquí a dar un jarro de agua fría a los que se pasean por la Plaza Mayor Internet para que todos les vean el gesto sin dejar su dinerico. 

Y, de paso, recordarles el Evangelio de San Mateo (6:3-13)

3 Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará 5 Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7 Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. 8 Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, orad de esta manera: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. 11 "Danos hoy el pan nuestro de cada día. 12 "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. 13 "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén."

Imagen Vermeer,  Mujer con una jarra de agua

jueves, 14 de agosto de 2014

El libro que te acompañe

"Aquella era una mañana como otras y sin embargo perfecta entre todas. Oyó el leve crujir de las cuerdas al sacar Juana a Coyotito de su cuna, lavarlo y envolverlo con su chal de modo que quedara muy cerca de su seno. Kino podía ver todo esto sin mirarlo. Juana cantaba en voz baja una vieja canción que sólo tenía tres notas y, no obstante, interminable variedad de pausas. Esto también fromaba parte de la Canción Familiar, como todo. A veces llegaba a ser un acorde doloroso que ponía nudos en la garganta, musitando: "esto es certeza, esto es calor, esto es lo TODO".

Imagen de aquí

Después del paso de media vida por mis entrañas, del amor, de las lágrimas más duras, del aprendizaje, del trabajo, de los premios, del esfuerzo, de comprender que el Equilibrio Universal termina por llegar y por romperse con la misma facilidad, releo La Perla, (John Steinbeck, 1945).

Probablemente esta obra debería ser incluida en el kit de supervivencia del ser humano en distintas etapas de la vida. Se me ocurre que, ahora que mi hijo mayor empieza a comprender, sea ya un buen momento para prestárselo. Así que junto con sus libros de secundaria, debería incluirlo. Luego, cuando tenga ya su formación, y se dirija con energía al camino que él haya elegido para su vida, entonces, entre sus toallas y sábanas del ajuar por estrenar, entonces debería volver a "dejar olvidado" el libro, como quien no quiere la cosa. Y cuando junte con su mujer la canastilla de su primer hijo, entonces será otra ocasión perfecta para traspapelar el libro para que lo lean ambos, arrullados por el respirar tranquilo de su bebé en la cuna. Y luego, cuando ya su camino esté mediado, entonces será otra vez momento de leer La perla, para comprobar que siguen caminando por el buen sendero. No creo que sea necesario esta vez que yo me ocupe de prestarles el libro, ellos mismos lo guardarán envuelto entre terciopelos en un lugar privilegiado de su biblioteca.

Dejo un par de citas más para terminar, después de todo, si no has leído esta obra, creo que sus propias palabras pueden convencerte mejor que yo de que corras a hacerte con un ejemplar.

"Pero ahora, al anunciar como sería su futuro, lo había creado. Un proyecto es algo real, y las cosas proyectadas son como experimentadas ya. Un proyecto, una vez ideado y trazado se hace realidad, indestructible pero propicia a ser atacada."

"Juana, desde el interior de su alma de mujer, sabía que la montaña resitiría impávida mientras el hombre acabaría quebrantado, que el mar seguiría su incansable oscilar y el hombre podía perecer ahogado. Y sin embargo, todo esto es lo que hacía de él un hombre, medio loco y medio dios, (...)"




domingo, 10 de agosto de 2014

Espectadora

No todos los momentos vividos te tienen como protagonista absoluto. En determinadas ocasiones, uno deja de ser protagonista, ejecutor, actor en su propia vida y se convierte en espectador. Las decisiones no son propias, sino de los demás, a pesar de que te atañen con rigor. Y te ves comprando cosas que no te gustan tanto, postergando actividades que realmente te apetecerían y quisieras estar con gente que no está.

Y vas acumulando resignaciones, porque no queda otra. Porque ellos crecen, porque los afectos de los demás no dependen de ti, porque hay cosas que son inevitables. Y porque muchas veces, tú mismo has colocado en el escenario todos los ingredientes que terminan por apartarte de él, y entonces hay que sentarse en el patio de butacas y aguardar al desarrollo de la función, esperando, al menos, que no sea un drama, sino una comedia ligera.

Y no hay programa de mano.


domingo, 3 de agosto de 2014

Tu sombra

Trato de luchar contra el tiempo para que no corra todo tanto, tantísimo. Hace apenas nada eras un bebé, luego un niño muy pequeño, luego pintabas caracolillos con tus manos regordetas. Luego empezaste a leer, tan pronto, y a utilizar el mundo con la misma facilidad con la que respirabas. 

Y yo no puedo hacer más que atrapar tu pequeña sombra de Peter Pan por ti, porque tú sí quieres crecer, niño. 



Y yo quiero que lo hagas, pero a veces necesito atar tus pies, como si eso sirviera para evitar que todo vaya tan deprisa. 


domingo, 27 de julio de 2014

La memoria

No hace mucho me encontré con alguien a quien conocí en la infancia, y con quien perdí el contacto en los primeros años de la adolescencia. Me sorprendió saber que recordaba de mí algo que yo habría jurado sobre la misma Biblia no haber dicho. 
Pero, pensándolo bien, los recuerdos, lo que la memoria de cada uno de nosotros guarda de lo que vivió, no responde a la realidad. La realidad es poliédrica, subjetiva, se mezclan nuestras vivencias en nuestra mente. ¿Acaso no nos pasa a las madres que, a pesar de desvivirnos por nuestros hijos y pensar que jamás olvidaremos cómo fueron, empezamos por confundir qué niño hizo qué cosa, cuándo empezamos a darle fruta o cereales, o dónde les hicimos aquella foto? 
Pues, si con algo que se vive de forma tan intensa como la maternidad, nuestra memoria puede mostrarse imprecisa, con el resto de lo vivido, muchísimo más. Conozco de cerca a dos personas que aseguran con absoluta convicción que un hecho pasó de formas diametralmente opuestas. Una de las dos está mintiendo, podréis pensar. Yo he llegado a comprender que, simplemente, cada una lo vivió desde su punto de vista, o bien una de ellas, no fue capaz de asumir una verdad que le resultó muy dolorosa y no pudo hacer más que guardar en su memoria una versión que le resultara mínimamente aceptable. 

martes, 15 de julio de 2014

Como si hubieses estado hoy conmigo

Llevaba unos días buscando zapatillas sin que me gustara ninguna demasiado. En fin, quería zapatillas, abiertas, con suela de goma, un poquito de tacón, en tela y estampado más o menos decente, sin que fueran de señora mayor. Sin embargo, me he enamorado de éstas, de precio razonable -de rebajas-, color monísimo, a la vista está, y muy confortables.


Ni siquiera recuerdo si tú tenías unas como estas, pero en cuanto he calzado mis pies en ellas he pensado en ti, en tu coquetería, he sabido a ciegas que te habrían gustado ¿acaso no tenías unas parecidas? No puedo recordarlo, porque hace casi veinte años desde la última vez que te vi. Pero al ponerme las chanclas que no se parecen en nada a lo que yo pretendía, con las uñitas pintadas de rojo y, a pesar de que mis pies no se parecen a los tuyos (o si, tampoco sabría decirlo con seguridad), tu ausencia ha palpitado en mi memoria. 

Me arrebataron poder despedirme de ti. Nadie, nunca, podrá devolverme ese momento. 

domingo, 13 de julio de 2014

Comunicación no verbal


El lenguaje corporal no es una ciencia exacta, pero da muchas pistas de lo que en realidad se está pensando, mucho más que las palabras que nacen de los labios. No pude resistir la tentación de fotografiar a estos dos señores que hablaban en una terraza. Les observaba desde un segundo piso.

Mirad, sino, el señor del traje. Él casi no quiere ni mirar a su interlocutor. Su cuerpo se dirige hacia un ángulo muy distinto al del hombre que tienen enfrente. Su mano levanta una barrera psicológica porque ni siquiera quiere verle. Su otra mano, agarrada con firmeza al tobillo dice que ni por cochino asomo piensa cambiar de parecer.

Su compañero de mesa muestra una actitud activa hacia el primer hombre. No salta sobre él porque hay una mesa ente los dos. Por una parte. Porque, por otra, tiene actitud de huída. Su pie libre y su mano sobre la rodilla nos dan a entender que puede salir corriendo a la de tres.

No, ciertamente no tengo ni idea de lo que ellos hablaban, pero tengo claro que esa no era una charla amigable.

viernes, 11 de julio de 2014

Seda

Imagen de aquí


Vino a casa a pedirme ayuda con unos papeles, y se ofreció para echarme una mano con lo suyo. Ella siempre ha bordado a máquina, ha cosido y hecho arreglos, ha sido habilidosa con la aguja. Ha cosido ajuares y vestidos, cortinas y sábanas. Y yo... bueno, yo siempre he tenido mejores intenciones que manos.

Con la idea de coserme algo, compré un metro de una seda monísima, con un estampado delicioso. La inversión fue mínima, bajé patrones de internet, corté a la buena de Dios, empecé a coser con una facilidad asombrosa y me di cuenta de que había cortado con demasiado ímpetu. Así que, como quien sabe qué está haciendo, hice un parche que yo pensaba que sabría arreglar si algún día tenía tiempo. El tiempo no llega (dichoso final de curso) y sólo con ver la bolsa de la seda me entraban sudores fríos. Así que dado el ofrecimiento de mi anciana vecina, le pregunté a ella si tenía remedio.

Se lo llevó con entusiasmo de saberse útil y necesaria. Pero la seda no es nada fácil de coser, y menos, cuando lo que tienes que hacer es un apaño de una chapuza de medidas importantes. Ella se vio abrumada por la situación, vino, con los ojos llorosos a enseñarme la labor más difícil que hizo en su juventud para decirse a sí misma que no siempre había sido incapaz de coser. Traté de consolarla, le dije mil veces que no se preocupara, que no me había fallado, que, en realidad, yo le había pedido algo realmente complicado.

Lamento profundamente haberle causado esa tristeza, debería haber sido consciente de que lo que le pedía quedaba muy por encima de sus posibilidades. Le repetí cincuenta veces que no se preocupara, que no había sido culpa suya, sino de mis tijeretazos alegres, que la tela era bonita pero sencilla, y que la tiré a la basura. No iba a permitir que un metro de seda empañara el recuerdo de una vida dedicada a la costura. Espero que pueda, que podamos olvidarlo pronto.


domingo, 6 de julio de 2014

Te lo dejaré escrito aquí

A pesar de que sabes que puedes llamarme cada vez que necesites consuelo, yo quiero que te grabes esta entrada y que no se te olvide nunca lo que te repito, básicamente porque son verdades irrefutables.

- No has hecho nada malo. ¿Te equivocaste? Puede ¿Le pediste disculpas? Mil veces ¿No puede aparcar su rencor? Ese es SU problema, no el tuyo. 

- Tienes derecho a ser amada. Con tu metro setenta y cinco y tu pelo, con tu tozudez, con tu empuje, con tu risa contagiosa, con tus altibajos, con tus gritos (que aprenderás a controlar en la medida de lo posible), con tu mente clara, con tu facilidad para conocer gente. Si yo, que soy tu amiga, te quiero conociendo todas esas cosas, la persona que se casó contigo te tiene que amar así. Y si no puede quererte aceptándote es que no te quiere, por más que se empeñe en decirte lo contrario.

- No tienes que suplicarle un beso. Los besos nacen del afecto, de la ternura, del deseo. Negarte el contacto físico es una forma de desprecio vil y miserable por su parte. No le des la oportunidad de volver a hacerlo. No te lo hagas a ti misma. 

- Que vuestra relación no haya salido bien no significa el fin del mundo aunque ahora no te lo parezca. La soledad te asusta y te hace mucho daño, pero ahora, al fin y al cabo, también estás sola, a pesar de él. Suelta el lastre de sus promesas vacías, de sus traumas no resueltos, de sus reproches, de su ni-contigo-ni-sin-ti, y administra tu tiempo y tu espacio. Estarás igual de sola pero podrás respirar. 

- Cuanto antes empieces a reconstruir tu interior, mejor para ti. No dejes que la pena se te coma la energía, no vuelques en él la esperanza de que vuelva, porque no te conviene. Ya nada podrá a ser lo que fue antes. No debes dejar que él ignore tus sentimientos, ridiculice tus problemas, te aparte de su vida social, priorice a sus padres y hermana frente a su familia, que eres tú, que te desacredite, que te margine, que te menoscabe. 

Voy a estar a tu lado y te voy a repetir todas estas cosas hasta la saciedad, hasta que tú comprendas que mereces un hombre que te quiera de verdad, que te haga brillar, que te haga el amor, para quien tú seas la mañana y la noche, que trabaje para su familia, que sea un hombre-hombre, que sabe manejar las cosas que pasen en vuestro hogar. Que sea el lugar al que puedas volver cuando termine tu día. Y si no es éste, que tengas libertad para llegar a conocer a uno que sea todas esas cosas. 

jueves, 3 de julio de 2014

Las esquinas de la memoria

En realidad este es un post interruptus. El título no corresponde al contenido de esta entrada. Iba a escribir sobre algo que viví, pero al final no pude. O mejor, creí que mejor que no lo contara, quién sabe si un día puedo escribir un libro sobre esa historia que ahora quedará encallada justo ahí, en las esquinas de mi memoria.

Son muchas las razones que llevan a los posts a quedar dormidos hasta la eternidad en la carpeta de borradores, o de morir bajo el poderoso efecto del SUPRIMIR (y recuerda que esta opción no puede deshacerse... el día que lees la frasecita te arrepientes fijo, hay que suprimir sin mirar hacia atrás, ni de reojo).

A veces sientes que no puedes profundizar en esa idea, porque duele o porque te hace sentir mal. O por pudor, o porque crees que no es lo suficientemente buena. Otras, sientes la presión del juicio de alguien que sabes que te lee, como un aliento en tu nuca que te hace estremecer.

imagen de aquí


A veces, como una pompa de jabón demasiado frágil, se rompe antes de tiempo entre tus manos, no cristaliza nítida y fuerte, sino que le falta empuje para subir, y cae como un suflé mal preparado.
Y otras, como esta, el post toma vida propia, las palabras se suceden entre tus dedos alentadas por el piqueteo de tus dedos sobre el teclado y escribes el punto final sin tener que corregir ni una frase.

No, no insistas, ese recuerdo permanecerá allí. Por muchas razones que me costaría mucho explicarte.


domingo, 29 de junio de 2014

Vuestro tiempo

Acaba de empezar el verano y siento que se os esfuma la infancia a grandes zancadas. Sin embargo, vosotros vivís a lo grande. Entre partidos de baloncesto en el jardín, de vuestro deporte inventado en el garaje. El campeonato mundial en el cual os alternáis para ser el equipo visitante contra España. Lecturas libres -cuánto me alegra que me hayáis salido ratitas de biblioteca-. Juegos de mesa desperdigados por doquier. Cartas y videojuegos, piscina y carreras. Y peleas. Sanas y con palabrotas... cada insulto merece una reprimenda, cada falta de respeto un pedir perdón. 

Hoy he capturado uno de esos rincones en los que improvisáis vuestro juego, un mercado en el que los billetes son auténticos trozos de papel con unos euros dibujados y la balanza lleva lustros estropeada en el almacén. 


Cuatro patatas maltrechas y unas judías que quedaron en el fondo de una bolsa, la materia prima, unas cajas de madera hacen de mostrador. Bendita sea vuestra niñez. 

domingo, 22 de junio de 2014

Cada vez menos

 Empecé en este mundo virtual hace ya 15 años. Lo que se estilaba, por aquel entonces eran los chats, en los que personas con afinidades comunes nos encontrábamos y manteníamos diálogos de besugos en un muro público, pero las buenas conversaciones se encontraban en los privados que mandabas y recibías. Recuerdo aquella época divertida y libre, no tenía aún hijos. Conocí a algunas personas en la llamada vida real, pero nada permaneció en la posteridad.
De repente, la gente empezó a desaparecer de mi círculo habitual: todo "el mundo" estaba metido  en los foros, lugares en los que uno podía dejar algo escrito sin la necesidad de coincidir en el tiempo y en el espacio con las otras personas con quienes tenías alguna clase de afición compartida. Los foros dejaron de ser lo que eran allá por el 2004, año que recuerdo con dolor porque fue uno de los años negros en mi vida. Como había pasado con los chats, la gente se esfumó, como por arte de ensalmo. Bien, me hice lectora ávida de blogs, hasta que, en el 2010 creé el mío, éste. Desde el año pasado, sin embargo, "la gente" parece haberse mudado a Facebook -participo en algún grupo de forma activa- y a Twitter. Ya me disculparán, pero el minimalismo de los 140 caracteres es demasiado escueto para mi locuacidad.
No me parece mal, en serio, la interacción por las redes sociales, como en su tiempo los chats, los foros, el blog, me han regalado buenas amistades y me han devuelto algunas que tenía alejadas. Pero me disgustaría que los blogs terminaran desapareciendo, como pasó con las otras dimensiones del gran Matrix que, lo creamos o no, ya es una realidad paralela.
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Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.