© de la imagen La meva maleta

jueves, 22 de agosto de 2013

Arquitectura efímera


Me has pedido que fotografíe tu construcción para poder tener un recuerdo de ella antes de desmontarla para tener tu habitación ordenada. En realidad, forma parte de tu proceso de aceptación ante las adversidades, de tu asertividad.
No deja de ser un pragmatismo radical: ya que no voy a poder evitar lo que no quiero, busco la forma de adaptarme a ello. 
No siempre somos los padres quienes enseñamos a los hijos, tengo mucho que aprender de ti. Así que atrapo en mis retinas los últimos coleteos de tu infancia, para que me consuelen cuando ésta se desvanezca. Quedas pues, niño, en mi recuerdo por siempre, en forma de arquitecto de estación de tren de madera.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Espectadora

Nada más deseable cuando una se entrega durante más de dos horas (137minutos) a una película que sentir emoción al verla.



Ayer vi Criadas y señoras. Debo confesar que la escogí porque me sentí atraída por el ambiente de los 60, con sus fantásticos vestidos, los peinados divinos, el ambiente del Mississipi espléndido que destilaba.

Pero esta película es mucho más una estética cuidada. A pesar de algunos errores y de ciertas carencias que le impiden ser una grandísima película, es muy interesante. Una joven universitaria trata de escribir un libro acerca del punto de vista de las criadas de raza negra, descendientes de aquellos pobres esclavos que tanto sufrieron en América. Este planteamiento, de por sí, supone quebrantar muchas leyes de su Estado, así que de forma clandestina y con grandes dificultades para conseguir que las criadas quisieran hablar, se reúne con dos de ellas para trazar una historia que destripa algunas de las mezquindades de las señoras del entorno al que ella pertenece.

Me cautivó la fragilidad de alguno de los personajes y la fortaleza de otros. El vacío que el ser humano es capaz de alcanzar y la grandeza con que otros seres humanos llenan ese vacío.

Una buena historia, sin duda. Me emocionó, me arañó el corazón, me parecieron interesantísimos todos los personajes secundarios, más incluso que los principales, y la gran interpretación de todas esas mujeres me reconcilió con el cine de siempre.

lunes, 19 de agosto de 2013

El tiempo, el vuelo y yo.


Llevas toda la vida oyendo decir a los mayores de tu mundo que el tiempo pasará aún más deprisa de lo que te está pasando ahora. Es como una amenaza siciliana: "Uff, ya verás ya". Para hacerse pipí encima, oiga.

Llegas al verano asfixiada de calor, pero no guardas siquiera las prendas de manga larga, proque sabes que a partir del 15 de agosto las noches son más frescas y oscurece mucho antes. Y el curso, por caer, y de allí a la Navidad, nada, que ni te das cuenta. De hecho, me reía yo el año pasado, en esas fiestas cuando alguien dijo: "Dentro de nada volverá a ser verano" y un cenizo, por lo bajinis añadió: "... y dentro de nada volverá a ser Navidad". No jorobes, hombre, pensé, un año tampoco pasa tan deprisa. ¿No? ¡Ja!

Nada, que me pilla el toro este verano. Recién empecé a guardar los libros del curso pasado y ya me toca correr a pensar en el próximo. Mi bebé terminará la Primaria este curso y mi segundo bebé ya se sabe la del 9. Yo cumplo... mmm... ellos saben que tienen que decir 30, mamá tiene 29 años y cumple 30. Y este blog, con ésta, cumple 700 entradas, y está a punto de recibir su comentario número 10.000. Quién me lo iba a decir. Gracias por acompañarme durante este vuelo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Adiós, Reina.


La enfermedad maldita dejó tu cajón de imprenta inacabado. Y aún así, mira cuánta belleza atesora en cada una de las ventanitas que sí terminaste. Trabajabas con delicadeza, a pesar de encontrarte mal muchas veces. Eres Diamante, lo sigues siendo, porque no creo que por que tu cuerpo haya perdido la guerra contra el cáncer tu alma haya dejado de existir.
Espero que te reencuentres en el cielo con esa abuela cosedora y juntas terminéis el proyecto de esa vida tuya segada de forma tan prematura.
Adiós, querida Montse.

martes, 13 de agosto de 2013

El verano raro

Nada está resultando ser como yo esperaba. No es ni siquiera peor, es diferente.

En realidad, tampoco está tan mal, cuando miro hacia atrás y veo lo que he hecho, y mi casa se llena de personas y de labores, de gatitos y de nuevos rincones. Lo que me extraña es esa sensación tan rara, ese sabor de boca de haber probado algo nuevo.

Y esa nueva adicción...


Inútil lamentarse, resistirse o protestar. 


Y si viene negra tempestad
reír, y remar, y cantar.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Porque era justo


Te fastidias. Sí, lo montaron todo a tus espaldas. Sabían exactamente las personas que querríamos darte ese homenaje (sí, sí, no pudieron estar todos los que son, pero los que estuvimos lo hicimos entregados a tu persona), el regalo que te gustaría más, el vestido que llevaría tu hija y cómo sustraerlo de tu armario con premeditación, alevosía y agravante de vacaciones.Y todo eso, sin que tú supieras nada, toma ya. Primera lección: no es necesario tenerlo todo controlado, relájate.

Era justo que todos los que nos sentimos amparados por tu generosidad, tu dulzura, tu energía (de sargento chusquero, sí), tu forma categórica de convertirte en hermana mayor de todos nosotros, incluyendo a tus padres, tratásemos de hacerte infinitamente feliz. Así te queremos siempre, en el centro de nuestra vida. Segunda lección: deja que te queramos, relájate.

Cómo nos rompimos todos cuando la pequeña se emocionó contigo, por ti. Esa prolongación de tu cuerpo que te trae de cabeza... El sentimiento de esa criatura es el reflejo de la estricta verdad de tu trabajo y esfuerzo. Tercera lección: lo estás haciendo bien, muy bien, con ella. Suelta un par de metros esa cuerda, relájate.

Y tu madre... sabes, porque lo sabes ya, cómo duelen en la propia piel las heridas de los hijos, y ella mejor que nadie ha sentido el palpitar de tu dolor, así que necesitaba por ti y por ella misma, hacer lo que hizo: remover Roma con Santiago para que todo saliera perfecto. Lo vi en cada una de las fotos escogidas para el resumen de tu vida que nos puso la piel de gallina a todos. Ver bailar a tu padre grabado en vídeo me hizo entender por qué eres así.  Dios mío, ese padrazo como una catedral atrapando partículas de sus hijos en una foto cada segundo, para no perderse nada, ellos saben ya cómo pasa de deprisa la vida. Pasa muy deprisa, demasiado. Cuarta lección: el tiempo pasa y no vuelve, no parpadees, pero relájate.

Y la niña atrapada en cuerpo de adulta que es tu hermana, flor de cristal valiente.



Ella le hubiera dado la vuelta al mundo como si de un calcetín se tratara sólo por verte como te vimos ayer. Su ilusión tenía brillo de purpurina, su tarta hecha con delicadeza y buen gusto, a cuatro manos con la mujer de tu hermano. Ese secreto guardado con tanta prudencia por tu sobrina, tan pequeña... Quinta lección: ellos sí saben qué es lo que necesitas, relájate.

No pude conocer bien a todos tus amigos, pero supongo que sus sentimientos se parecían mucho a los míos. Qué bien supiste repartirte un poquito entre todos, qué ilusión me hizo que ella viniera desde Barcelona para ser un regalo más para ti. Espero que tuviéseis tiempo suficiente para poneros al día. Tras su fachada valiente intuyo un corazón frágil, pero esa ya es otra historia. Esta lección ya te la sabes, los amigos son lo segundo más importante del mundo, después de la familia. Tienes muchos y buenos amigos, relájate.

Hoy cumples cuarenta años y un día. Terminó tu condena de estar sufriendo y preocupándote siempre por todos. Puedes relajarte. En serio. Yo velaré por ti, lo haremos todos, porque te queremos mucho.


lunes, 5 de agosto de 2013

Por fuera... y tras la fachada.



Estoy acostumbrada a mirar debajo. Lo hago de forma inconsciente, sin más intención que saciar esa curiosidad que me produce el ser humano en todas sus dimensiones. En las circunstancias que rodearon esa comida nuestra, con tantos niños gritando y con esos pobres cuatro maridos sufridores, fue más difícil, pero lo hice igual.

Supongo que mi chicaespejo se dio cuenta, ella es también analítica y está acostumbrada a hacer radiografías del alma tanto com yo. En fin, bastante tenía ella con explicar ante los ojos de las que llevaba tantísimos años sin ver, una historia suavizada de esa vida que ha dejado tantas huellas en su piel, y que la convierte en el ser precioso que es.

A ratos se palpaba el "¿Y ahora de qué hablamos?" entre las más tímidas. A ella, la más reservada, la vi demasiado delgada, tanto que me preocupó, aunque no se lo dije. Su criatura de mofletes mordibles y mirada curiosa me cautivó por su autonomía, por esa belleza de los bebés que todavía lo son. No pude, no supe rascar en las fisuras de esa coraza, ha pasado demasiado tiempo para recuperar la confianza que pudimos haber tenido en el pasado. Y lo cierto es que nunca fui buena en lo que a relaciones sociales se refiere, a mí se me dan mejor las distancias cortas y la paciencia. Me manejo mal en grupos, así que esa adolescencia que compartí con vosotras fue... bastante convulsa (como todas, claro).

De hecho, no fue en aquel tiempo cuando conocí mejor a la más sonriente y sorprendida del grupo. Fueron los tiempos de compartir universidad y luego los encuentros que nos han ido poniendo al día de lo que somos cada una. Yo no sé si tú me ves cambiada a mí, después de tantos años, pero tú sigues siendo tú. Todas te reconocimos tal cual eres, así que nos resultó fácil ubicarnos contigo.

En cambio, con la que terminó encontrando el local me costó mucho más, porque la conocí menos en aquel entrañable BUP que compartimos. La recuerdo inteligente y dulce, y así volví a percibirla, y no entiendo por qué, de forma involuntaria, levanté un muro invisible ante ella para resguardarme tras él. Supongo que si pudiésemos haber hablado desde más cerca, quiero decir, desde ese lugar íntimo en el que yo me siento más cómoda...

Pero aún así no reniego de nuestro encuentro en grupo. Lo cierto es que ellas, las gemelas revoltosas que tuvieron la deferencia de venir desde Madrid para reunir a nuestro grupo de cuarentonas, lo hicieron todo fácil. Ellas siguen siendo como siempre, casi. Casi, casi, la niña azul, sigue siendo observadora y perspicaz, sigue siendo la que tiene los pies en el suelo, la que es el norte de la de rojo. No, a ti no te he reconocido, porque no te había visto nunca sufrir y ahora se intuyen cientos de lágrimas encerradas en la trastienda de tus ojos cristalinos. No quise que me contaras nada ante tanta gente, pero lamento profundamente no tenerte más cerca para arrancarte cada una de tus espinas y besar tus heridas frente a un café dulce y largo.

A sus "ellos" no pude conocerles apenas, y a sus hijos, poco. Los niños suelen ser la manifestación clínica, el síntoma, de lo que nos sucede a los padres. Me quedé con ganas de sentarme también un poquito en la mesa de los chavales, que, siendo niños y revoltosos, aguantaron más que bien.

No deberían pasar tantos años sin vernos, pero pasará demasiado tiempo, por más que digamos que tenemos que repetir. Porque nos da pánico a todas que salga de nuestro interior la niña insegura que se esconde tras el maquillaje y nuestro aspecto de madurita bien conservada. ¿Lo veis? con lo mal que se me da hablar cuando os tengo a todas delante, y lo mucho que me fijé en todas vosotras. Gracias por haber hecho el esfuerzo, gracias por haber tenido la idea, gracias por haber reservado el local perfecto, gracias por la magnífica sobremesa, gracias, gracias.

domingo, 28 de julio de 2013

¿Me guiarás?

Cuando nada se parezca a lo que soñé, 
cuando no recuerde por qué decidí, 
cuando titubee, cuando el miedo me invada,
cuando nadie me comprenda y eso siembre
la duda en mí y Te pierda de vista,
¿Tú me guiarás, tomarás las riendas por mí?






Tom Chamber

jueves, 25 de julio de 2013

A mi querida fauna del AVE

Desde el año pasado me he convertido en pasajera frecuente del tren de Alta Velocidad, aunque mi destino jamás ha sido en tierras gallegas. 

Esta mañana mi primer pensamiento (y mi primera conversación) ha viajado con las personas que volverían a subir a un AVE. He pensado en sus miradas perdidas, en los saludos tristes a los empleados de RENFE, en los nudos en las gargantas al conocer la noticia, el número alto, altísimo de fallecidos.

Imagen de AQUÍ

He recordado con angustia todas las veces que he deseado que el maquinista apretara el botón para correr más los días que llegábamos con retraso. He visualizado mentalmente los ojos de las personas a las que he observado con codicia para escribir algo de ellas en el blog. He imaginado a mis compañeros de viaje habituales sentados en esos vagones, incluso he tenido la osadía de valorar cuáles serían para nosotros los vagones más seguros y he pensado que siempre nos sentamos bastante cerca, así que de haber sufrido un accidente como ese, habríamos volado todos por los aires. 

Y me he acordado del personal amable y sencillo que atiende a diario esos trenes. En su mayoría personas jóvenes con jornadas laborales duras, que tienen una sonrisa y un gesto de ayuda para todo el mundo, que nos permiten, a los que repetimos, hacer alguna que otra trampa para llegar a tiempo a nuestros propios puestos de trabajo. 

No conozco los nombres de todos vosotros, los de mis mañanas de buenosdías ojerosos y los de mis mediodías con demasiadas ganas de volver a casa. Pero os he visto trabajar helados de frío en una estación diseñada pensando más en trenes que en personas, e incluso a alguna aguantar en su puesto con lágrimas en los ojos por una lumbalgia. Os dejo aquí mi abrazo y mi recuerdo para esos compañeros vuestros que han perdido sus vidas y para los que hayan sobrevivido que tendrán que afrontar su futuro después de un trago tan amargo. 


martes, 23 de julio de 2013

En silencio

Desde el silencio todo es distinto. No he dicho mejor, he dicho distinto. Les oyes discutir, incluso se están tirando cacharros, te preguntas si habrán llegado a las manos. Abres la puerta de su habitación y les miras desde ese silencio que te ha estado protegiendo todo el verano. Se acusan mutuamente, te piden de forma descarada que castigues al otro -el que lo pide, obviamente, nunca ha hecho nada- y se quedan desconcertados ante tu silencio. Pides en voz firme pero queda que pongan orden, que cuando hayan resuelto sus problemas que vengan a hablar contigo.
Sientes ese calorcillo en la boca del estómago y te preguntas si acabará convirtiéndose en una úlcera.




Las aguas vuelven a su cauce, las lesiones, como esperabas, no fueron tan graves, no habrá que amputar nada. Si acaso, algún orgullo desmedido.

Este silencio lo pone en jaque casi todo. Lo usas en la escucha del otro y se van destapando sus miserias, las contradicciones que acaban por desenmascarar las trampas que el pasado había envuelto entre gasas y tules, que tal vez se construyeron sin maldad, pero que acaban por decepcionarte. En realidad, mientras el otro parlotea, te recuerdas que ya sabías que no puedes confiar en casi nadie.

Mientras callas, les dejas seguir pensando que eres medio lerda y que no te enteras de nada. Las personas muy inteligentes suelen suelen olvidar que ellos son muy listos, pero eso no nos convierte a los demás en tontos. Así, dejas que hagan lo que quieran, que manipulen y manejen, que campen a sus anchas por la codicia disfrazada de apego emocional, porque ya nada necesitas. 

A veces el silencio se disfraza de verborrea. Y si tienes un poco de paciencia y sabes leer, sueles encontrar debajo del palabrerío miedo o dolor. Pocos se molestan en preguntarse si el silencio oculta algo, y si se lo preguntan, lo hacen desde la presunción de saber qué piensa el que calla a gritos. Cuesta soltar los lastres de los prismas por los que estamos acostumbrados a mirar, los lugares comunes que nos hemos hecho a partir de lo de siempre. Y los tiempos cambian, las personas cambian, lo que nos pasa nos transforma. Sigues observando desde la puerta, porque sabes que todo volverá a su sitio sin tu intervención, aunque quedes mascando el recuerdo agrio que te ha quedado en la garganta. 

Presentas tu silencio en forma de asentimiento amable, pero sigue siendo silencio, porque crees que es la única forma de hacer ruido. 


lunes, 8 de julio de 2013

Implosión



Estoy instalada en la comodidad del silencio. He tenido que regresar a mis adentros, a poner orden en las estanterías del almario. Esta vez, por fuerza: una sobrecarga en mi mano derecha me ha tenido muda de palabras escritas y ha proscrito también todas mis actividades laborales y lúdicas, así que me he dedicado a contemplar mis adentros. 

Y me ha gustado no contar nada, el regreso a la intimidad que desnudé aquí. He podido soportar con estoicismo la caída en picado de lectores de este blog. He disfrutado ese retorno a mí misma, a la seguridad de mi pensamiento. Así que, con vuestro permiso, quedo un poco más callada, desde aquí se ve todo precioso. 

jueves, 27 de junio de 2013

Verano entretenido

Basta comparar un poco. Cuando eramos pequeños no teníamos Campus deportivos, ni piscinas en el jardín, ni ganas de cuadernos de vacaciones (ventajas de sacar buenas notas, oiga). No teníamos a los papás toda la tarde dándonos la vara. Ni la Wii, ni la XBox, ni el ordenador. Ni siquiera tres canales de televisión, ni programación infantil mañana tarde y noche.

Asaltábamos a las abuelas en la cocina para confiscar una rebanada de pan que ya estaba seco, con un trozo de chocolate duro, o una loncha de queso de bola. O pan con vino y azúcar, una sofisticación no apta para las actuales mentes estrechas.

Las tardes de verano se hacían eternas, había que improvisar. El campo nos lo ponía fácil: higos y ramas, hojas y piedras, acequias y calles sin coches.

En cuanto desembalé mis nuevas butacas de la Maison sueca por excelencia, me vestí de niña por un segundo y supe que iban a ser diversión para toda la tarde, para toda la semana, seguro. Ellos, hijos de su generación, me miraron atónitos... ¿Y qué hacemos con ellas? Lo que queráis: una granja, una casa, un sofá, un avión... ¡lo que sea excepto bajar las escaleras con ellas!

Ganó el avión por unanimidad. Les pedí que se organizaran, el compañerismo era condición sine qua non...


... y la cumplieron a rajatabla: uno diseñaba y el otro aplicaba el diseño. 


Tijeras, cola, pinzas de al ropa, rotuladores, bisturí...


...y ya solo les quedaba disfrutar de su viaje con Aerolíneas BB.




lunes, 17 de junio de 2013

Ahora va en serio

Imagen de aquí 


... os dejo unos días. No quiero que nadie se preocupe, no me pasa nada, más que un mes de junio lleno de trabajo que me obliga a priorizar. El blog deberá esperar, no alcanzo con todo, no puedo dejar comentarios en los blogs que me apetecen, no puedo escribir cuando quiero ni como quiero. Tengo que tomarme un tiempo para terminar todo lo que tengo empezado, aunque volveré. 

Gracias por vuestra comprensión, ya sabéis dónde guardo las bebidas y lo de picar, he llenado la despensa antes de irme. 

Hasta pronto.

jueves, 13 de junio de 2013

Parece que lo tiene bastante claro...

Se le nota a mi primogénito que viene de una familia con muchos maestros, porque sabe explicarse muy bien. Toda la paciencia que le falta en los exámenes para completar las preguntas de forma detallada (¡es el rey de la síntesis y de los textos comprimidos!), se le multiplica para explicarle a su hermano lo que sea, desde cómo hacer una media con la nota de los dos exámenes, como qué hacen los anfibios para respirar... lo que sea, le basta con saber un poco de algo, y hace la magia.

Esta imagen es de: aquí


El otro día estaba oyéndole explicarse con entonación de profesor, y me salió del alma:

-Marlin, hijo, ¡podrías llegar a ser un buen maestro!

Ni corto ni perezoso, su pupilo, el pequeño ratasabia de la familia saltó:

-Pues yo también seré maestro.
-¿Ah sí? -pregunté, porque os aseguro que será muy listo, pero tendrá que aprender a tener paciencia y a explicarse mucho mejor.
-Sí, -aseguró- cuando acabe mi carrera deportiva con 26 años.

¿Alguien lo duda?

domingo, 9 de junio de 2013

Desamor

Desde hace más de veinte años una asociación de vecinos de Lleida, ORVEPARD, propone un concurso de cartas de desamor. Me presenté por primera vez este año, junto con 115 personas más.

Y gané. Con una carta en catalán, titulada Michael.

La he traducido para vosotros,

Michael,
Hoy he abierto los ojos y he rodado con pereza hacia mi lado de la cama . Me he estirado, como lo hacen mis gatas atigradas cuando se sienten mimosas. Me he levantado y me he asomado a la ventana: hacía aquel sol de primera hora que lo viste todo de una luz tierna y pinta el cielo de un azul radiante.

Me he mirado en el espejo y no he encontrado ni rastro de lágrimas, ni siquiera unas ojeras pardas que hicieran de notario de mi tristeza. De hecho, no estaba triste, así que he abierto el armario y he cogido aquel vestido que me convierte en princesa y me he puesto los escarpines que me conducirían por el camino de losas doradas hacia tierras de Oz. De tanta paz no he necesitado ni maquillaje, con pellizcar un poquito mis mejillas y ya me he sentido bonita.

He celebrado la salida del café con unas palmaditas, y he desayunado mojando mis dedos en la leche acompañando las galletas, así que me han parecido deliciosas.

He pisado el suelo con firmeza para sentir el trote alegre de mis pies sobre el mundo. He descubierto lugares fantásticos en mi paseo de siempre, no entiendo cómo no los había visto antes: el pequeño jardín en la entrada de la cada de la puerta de madera labrada, la capillita en la fachada de la farmacia, aquel chico del violín. Hoy le he dado los buenos días y me he quedado a escuchar el vals jovial que tocaba, ¡incluso me he puesto a bailar! Le he dado un par de monedas y he seguido mi camino con sus acordes acariciando mi corazón con ternura.

No esperaba que la libertad fuera tan agradable. He mirado mis manos liberadas y he jugado con ellas como lo hacen los bebés al descubrírselas. He formado una mariposa, una paloma, un perrito, con su sombra. He cruzado los dedos como hacen los señores importantes y la he puesto en forma de nido, como las de las madres. 
Me las he lavado un par de veces, me he puesto crema y me he arreglado las uñas. 
Y con las manos nuevas, recién estrenadas, me he puesto a escribir estas palabras para ti.

Michael, me hiciste mucho daño cuando te fuiste. Me dejaste vacía y exhausta. Te llevaste una parte de mí que creía que era mi alma y mi felicidad. Me hiciste daño, dejándome un agujero negro en mitad del espíritu, la cara ahogada en tristeza y la mente enturbiada por aquel tú que se había hecho noche dentro de mí.

Hoy, en cambio, me he sentido feliz, con ganas de saltar sobre los charcos, de reír y bailar,  de besar a un desconocido. De vestir con colores alegres,  de ponerme flores en el pelo, de lavarme la cara y de ponerme colonia. De quedarme despierta a esperar la salida del sol, de ponerme bajo  una cortina de lluvia, de esconderme bajo el mantel, como hacía en casa de mi abuela cuando era pequeña. De bajar la cuesta con la bicicleta a toda pastilla y de comerme un polo de limón.

Sí, me heriste, pero sabes qué, me parece que ya estoy curada.

Aurora

miércoles, 5 de junio de 2013

No me sorprendió nada que me gustaras


La verdad rotunda de tus ojos verdes mirando de frente a los míos me convenció de que no me había equivocado al esperar de ti. 
Supiste, por conocimiento y costumbre, dónde estaban todas las fisuras de mi alma y, sin embargo, callaste las tuyas escondiendo los gestos de tus manos bajo la mesa del café. Pero, como tú, puedo detectar el mínimo quiebro en la voz, el gesto debajo del gesto, la frase no pronunciada, aunque la disfracen de valentía. Y, también como tú, entiendo, respeto, no juzgo, no cuestiono, así que te guardo ese silencio para la próxima vez, si esa es la buena. 
Porque necesitaremos más tiempo para construir esa amistad que está en pañales y que estoy convencida que nos traerá felicidad. 


Visitantes del castillo, mueran un poco de envidia: ayer la conocí.






miércoles, 29 de mayo de 2013

Libertad, versión 2013

Quino la dibujó sabiamente pequeña e inteligente. La llamó Libertad. Corria el año 1970, por aquel entonces nuestro 2013 sonaba a ciencia ficción.



No es una coincidencia que la dibujara la más pequeña de su grupo.

No, en aquel 1970 no existía demasiada libertad en su país de nacimiento, Argentina.


Pero lo que a mí me preocupa, me preocupa mucho, es que en España, en pleno siglo XXI, tengamos que seguir cuestionándonos cuánta libertad nos queda.




En España, año 2013, la Ley de Enjuiciamiento criminal, permitirá sancionar a aquellos medios de comunicación que se atrevan a informarnos de los saqueos realizados por los políticos. La excusa es que los jueces podrían ser imparciales al ser vulnerables al ser sometidos a la malvada y  perversa opinión pública.

Sólo espero que queden personajes pequeños pero valientes, como lo fueron en su tiempo Mafalda y Libertad.



jueves, 23 de mayo de 2013

Lluvia de pétalos y arroz





Sólo fue el principio.
Fuimos felices y dimos frutos.
Bebimos vientos,  enjuagamos lágrimas
y soplamos las velas.
Y hubo pétalos de rosas
y piedras escarpadas.
Creamos hogar
y dimos vida,
adoptamos aves y gatos,
reunimos almas en torno a nuestro fuego,
nuestra casa es hogar.

Ahora, futuro y esperanza,
dejaré un puñado de arroz bajo la almohada.


... te quiero, señor Marido.

Poquito,
poquito

Poquito.


lunes, 20 de mayo de 2013

Sin ella

Quedo huérfana de abuela.
Hace un año y dos meses que soy un poco consciente de que no iba a ser eterna.
Ayer pareció una tarde como tantas: qué guapa estás, tú más, guapa, cómo te encuentras, regular, pero qué te duele, nada. Sombra de ojos azul, a conjunto con su rebeca, sus manos nudosas en el regazo.



Le hice una foto que acredita esa belleza. La despedí, sin saber que sería para siempre, mirándola divertida, mientras se comía un plato de sopa a sorbitos, saludándonos como la Reina del guisante sentadita en su trono.
Con la elegancia de siempre entregó su larga vida a medianoche, dormida hasta la eternidad. 
Se ahorró la decadencia triste que produce la enfermedad en la vejez y tu vimos ocasión de compartir con ella lo más importante de nuestras vidas, la colmamos de besos, la cuidamos como la flor que parecía ser.
Le doy gracias a Dios por haberme permitido ser su nieta, por haberla podido tener casi 40 años y por haberle dado un final no solo digno, sino envidiable. 

Mi abuela Ana falleció anoche; ahora tendré que aprender a vivir sin ella. 


sábado, 18 de mayo de 2013

Palabras prohibidas

Hoy he tenido contigo la sensación del peso de la responsabilidad hacia tu educación. Porque estás tomándote medidas y lo que hagamos mal ahora va a lastrar tus alas el resto de tu vida.

Estabas haciendo tus deberes, nunca eres perezoso, te gustan los retos, eres muy inteligente. Pero detestas dibujar, odias que te hagan pensar de forma creativa. El trabajo para hoy consistía en hacer un dibujo inspirado en la lectura de un libro que ya tenía sus propios dibujos. Suficiente para que te bloquearas y te negaras.

Como la negativa no te ha servido, has dicho que no sabías hacerlo.

Como no saber hacerlo sólo sirve como punto de partida para intentarlo, has pronunciado la frase prohibida: NO PUEDO.

Nunca, jamás, digas esa frase sin intentarlo hasta desgañitarte.

He comprendido que debía explicarte ya que creer que puedes hacerlo es el primer paso para conseguirlo. Espero que hayas comprendido, pero, por si acaso, te observaré de cerca, los gallitos de casi siete años como tú también son los primeros en esconder la cabeza bajo el ala cuando aparecen las primeras sombras.
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Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.