es justo que os presente al Sr. Guisante del Colchón.
Mi guisante se llama miedo.
Miedo a perder todo aquello que me hace feliz.
Miedo a que sea todo un espejismo, a que en realidad, mi felicidad sólo sea circunstancial, que ha pasado, y he tenido suerte de pillar un cachito.
Miedo, porque durante algún tiempo me hicieron creer que yo no tenía derecho a ser feliz.
Y ese, es el padre del resto de mis guisantes, que no todos son precisamente racionales. Porque como tengo miedo a no tener derecho a ser feliz, tengo miedo a que uno de mis hijos enferme, o muera, a que mi marido no me quiera, o que enferme, o que se muera, a morirme, a sufrir dolor, a que mi familia sufra o no se acuerde de mí, a perder el trabajo, a no tener suficiente dinero para pagar mis cosas, a hacerle daño a alguien sin querer, a que una barandilla antigua ceda ante el peso de mis hijos y se caigan, a que mis amigos sufran, a no tener amigos...
Toma sopa.
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 30 de diciembre de 2011
No me lo habéis puesto fácil
... porque yo quería utilizar todos vuestros guisantes para hacer una crema tan exquisita como ésta.
La imagen la he "pedido prestada" de aquí
Os agradezco muchísimo el paso por el castillo y vuestros mensajes cariñosos. Agradezco también a los tres anónimos que quisieron dejar sus palabras.
Me sorprendió que, entre todos los comentarios, sólo una persona se atreviera a dejar testimonio de aquello que le quita el sueño, a modo de guisante inoportuno. Como le decían a Tita, en Como agua para chocolate: "Sólo las ollas conocen los hervores de sus caldos, pero yo puedo imaginar los tuyos". Adivino qué os hace sufrir, porque cada día os conozco un poquito más y porque pienso que, en el fondo, no somos tan distintos unos de otros.
No es necesario que me hableis de vuestros desvelos, pero mi experiencia me dice que deshacer bien la cama, sacar todos los colchones y encontrar el maldito guisante, y ponerlo en su justo sitio, que es en una cacerola de agua hirviendo, ayuda a dormir muchísimo mejor.
CREMA DE GUISANTES DE LA PRINCESA:
Ingredientes:
Medio puerro
Un par de patatas
Un calabacín mediano
Medio quilo de guisantes
AOVE (aprendí ayer que era aceite de oliva virgen extra)
Sal
Agua o caldo
Leche
Queso parmesano
Rehogar el puerro con el aceite, sin que se tueste. Añadir las patatas y el calabacín pelado cortados a daditos pequeños. Luego, añadir los guisantes y cubrir de agua en seguida para que no pierdan el color. Corregir de sal, dejar cocer 15 minutos, no más, por el color otra vez. Pasar la batidora y luego pasar por un chino. La leche es para aclarar un poco si ha quedado espeso. El queso se puede espolvorear por encima, o hacer una galletita de queso tostada en el microondas.
Sed felices, merece la pena.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Llevo varios días dándole vueltas
... y es que a estas alturas ya debéis saber que yo no soy de celebrar. Pero no es fácil cumplir 500 entradas en un blog, así que la ocasión lo merece.
De hecho, el día 12 de enero hará dos años abrí las puertas del castillo para vosotros. Nunca habría imaginado que me pasaría tan deprisa, nunca había esperado recibir tanto cariño. Jamás. Ni siquiera en mis mejores sueños habría esperado encontrar a mis mejores amigos aquí, y reencontrar a otros.
He podido comprobar que estoy enganchada a esto. Que cuando me da una pájara y me parece que no me queda oxígeno para respirar y seguir escribiendo, lleno mis pulmones y me sale otra retahíla. Y que cuando releo, que lo suelo hacer a menudo, pienso que mereció la pena volver, que valió cada esfuerzo. Y, aunque no siempre estáis de acuerdo (¡¡faltaría más!!) con lo que digo, siempre me respondéis con muchísimo cariño.
Leo con avidez todos y cada uno de vuestros comentarios, y a veces me cuesta responder, por falta de tiempo, o por pereza, pero tenéis que saber que os quiero mucho. A los que habláis, a los que no, a los que tenéis blog, o a los que me mandáis correos privados para darme ánimos, a los que me tocáis las narices, y a los que no os entiendo, a quienes admiro, y de quienes aprendo, aunque sea en negativo.
No tengo dinero suficiente para sortear un Fiat 500 entre todos vosotros, ya me gustaría. Pero os animo, a los que comentáis a menudo, y a todos aquellos que nunca habéis comentado en un blog, a que dejéis un comentario con un par de temas, que me suelen despertar la curiosidad:
¿Cuál es tu guisante en el colchón? ¿Qué es lo que te gusta del castillo? Bueno, también podéis comentar lo que queráis, pero sí me gustaría animar a todo el mundo a dejar su granito de arena hoy.
Gracias, 500 millones de gracias.
martes, 27 de diciembre de 2011
¿La viste?
Escuché en la radio, hace ya un par de años, la crítica de esta película alemana, dirigida en 2008 por Dennis Gansel, basada en el libro La tercera ola, de Morton Rhue (1981), basada, a su vez en hechos reales sucedidos en California allá por el año 1967.
¿Podría suceder una dictadura, como la del Tercer Reich, otra vez? Esta es la pregunta que el profesor ,que accidentalmente debe dirigir un proyecto sobre la Autocracia en un instituto, realiza a sus alumnos de unos 15 o 16 años.
Desde este punto de partida, ponen en práctica el proyecto, en el que se nombra al líder de este sistema autocrático, marcan sus normas e imponen la disciplina necesaria para que éstas sean acatadas.
Todo ello pone los pelos de punta porque en un momento determinado se les escapa de las manos. Y porque se habla de temas reales y tangibles, porque te das cuenta que PUEDE SUCEDER. Puede suceder aquí, porque la base, lo que un sistema autocrático necesita para plantar sus raíces es una sociedad en crisis, en la que el desempleo y la injusticia han hecho mella en sus ciudadanos.
Si no pudisteis verla anoche en La 2, os recomiendo que la veáis, especialmente si tenéis hijos adolescentes. De hecho, tal como dijeron en aquél programa de radio, debería ser materia obligatoria en todos los centros educativos.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Elixir navideño
De todos los sabores del mundo hay uno que me transporta a la Navidad de mi niñez, al tiempo precioso en el que las rodillas de mi abuelo eran lo suficientemente fuertes como para que yo, mucho más pequeña, pudiera sentarme en ellas. Su Navidad era la mía. Su ponche cociendo durante un montón de rato en la marmita, uno muy parecido a este que ayer preparé yo. La miel, los orejones, el vino caliente, los higos dulces y reblandecidos el alcohol extinto por el efecto del fuego.
Conjuré todos los espíritus que me rodean, los de la niña que fui, el de mi abuelo que ya no puede preparar ponche, el de mi amiga Mariapi, que me pasó su receta, el de las manos de mi padre, el de todos los que compartimos mesa en Nochebuena. La noche fue mágica, me sentí como una meiga del espíritu de la Navidad, recibí la hora del nacimiento de Dios dando, una vez más, las gracias por cuanto poseo, y tomando el elixir que me transportó al lugar en el que me hubiera gustado estar.
Quedó un poquito, ¿gustas?
sábado, 24 de diciembre de 2011
¡Hemos sido buenos!
Fue una sorpresa total cuando Papá Noel, que pasó de forma anticipada por algunos lugares estratégicos, dijo el nombre de mi marido, y nadie se lo esperaba. Tanto es así que mi hijo mayor, que se llama igual que su padre, abrió el regalo sin comprender por qué a él le regalaban una cafetera. Y no una cualquiera, sino esta jovencita de la foto. ¿Mona, no?
El encargado de pedir para nosotros este regalo ha sido un miembro im-por-tan-ti-si-mo de la corte del Guisante. Él siempre está cuando le llamas, siempre tiene un hueco para hacernos compañía, el dueño y señor de la niña miniyo.
Bien, a conjunto y sin saberlo, mi abuela, había hecho en su clase de manualidades esta cucada de arbolito de cápsulas de café, de la conocidísima marca. Estoy planteándome seriamente escribir un libro: las quinientas mil formas de reciclar las cápsulas Nex-loquesea-presso.
Sólo tengo una queja, y no es pequeña: llevo toda la noche dándole vueltas a la caja y no lo encuentro... ¡¡¡¿¿¿quién se ha quedado con George Cloney???!!
jueves, 22 de diciembre de 2011
No sabes cuánto te agradezco
... que cantaras sólo para mí.
De camino al auditorio templabas tus nervios diciendo tonterías, me hacía gracia verte buscando puntos de control. El patio de butacas lleno a rebosar, veintitantos niños en el escenario, y para mí sólo una voz, la tuya.
De vuelta a casa la has cantado sólo para mí. Mi corazón ha envuelto en puntillas tu voz aún blanca, limpia y dulce.
Otro retal que querré conservar siempre.
(Que no, curiosillos, que no me ha tocado ni un miserable reintegro)
De camino al auditorio templabas tus nervios diciendo tonterías, me hacía gracia verte buscando puntos de control. El patio de butacas lleno a rebosar, veintitantos niños en el escenario, y para mí sólo una voz, la tuya.
De vuelta a casa la has cantado sólo para mí. Mi corazón ha envuelto en puntillas tu voz aún blanca, limpia y dulce.
Otro retal que querré conservar siempre.
(Que no, curiosillos, que no me ha tocado ni un miserable reintegro)
miércoles, 21 de diciembre de 2011
A pesar...
A pesar de tener mucho más de lo que pude desear.
A pesar de ser la madre de dos criaturas preciosas.
A pesar de que me siento querida, cuidada, respetada, adorada por el mejor hombre que jamás haya conocido.
A pesar de tener una familia ejemplar en muchos sentidos.
A pesar de tener trabajo. De hecho, a pesar de tener varios trabajos que me ayudan a vivir de forma no holgada, pero sí suficientemente cómoda y poder pagar mis deudas.
A pesar de tener una bonita casa con jardín, de vivir en el lugar en que quiero vivir.
A pesar de tener amigos reales y virtuales, todos ellos de grandes corazones y mentes cultivadas.
A pesar de una salud bastante aceptable, y un cuerpo que tampoco está tan mal.
A pesar de ser tan afortunada...
Tengo un décimo para mañana, no vaya a ser que me quedara un poco de suerte disponible en el crédito de la diosa Fortuna, y no hubiera estado preparada. Porque ya sabéis, para que te toque la suerte tienes que estar en primera fila.
¡Suerte!
A pesar de ser la madre de dos criaturas preciosas.
A pesar de que me siento querida, cuidada, respetada, adorada por el mejor hombre que jamás haya conocido.
A pesar de tener una familia ejemplar en muchos sentidos.
A pesar de tener trabajo. De hecho, a pesar de tener varios trabajos que me ayudan a vivir de forma no holgada, pero sí suficientemente cómoda y poder pagar mis deudas.
A pesar de tener una bonita casa con jardín, de vivir en el lugar en que quiero vivir.
A pesar de tener amigos reales y virtuales, todos ellos de grandes corazones y mentes cultivadas.
A pesar de una salud bastante aceptable, y un cuerpo que tampoco está tan mal.
A pesar de ser tan afortunada...
Tengo un décimo para mañana, no vaya a ser que me quedara un poco de suerte disponible en el crédito de la diosa Fortuna, y no hubiera estado preparada. Porque ya sabéis, para que te toque la suerte tienes que estar en primera fila.
¡Suerte!
sábado, 17 de diciembre de 2011
Poesía
Estábamos los cuatro en el coche, nosotros cansados de vuestros gritos de niño cansado, vosotros jugando a hacer el bestia.
Traté de distraer vuestra atención, bendije el viento que se llevó las nubes. -Mirad, cuántas estrellas, ¿alguien ha visto la luna?
Se hizo un silencio que los mayores agradecimos, hasta que la voz de mi niño pequeño, recitó su primera poesía:
-La noche tiene varicela.
Traté de distraer vuestra atención, bendije el viento que se llevó las nubes. -Mirad, cuántas estrellas, ¿alguien ha visto la luna?
Se hizo un silencio que los mayores agradecimos, hasta que la voz de mi niño pequeño, recitó su primera poesía:
-La noche tiene varicela.
jueves, 15 de diciembre de 2011
La cuadratura del círculo
La blanquísima mesa de mi cocina necesitaba un camino de mesa o algo parecido. Manos a la obra.
¿Algo mejor para una mesa redonda que un tapete cuadrado? A lo mejor sí, pero me enamoré del color verdeazulgris, de los tonos en beige a conjunto con la mitad de mi cocina.
Preparado para ser retirado en cuanto aparezcan los niños con sus nocillas y rotuladores :-) Qué pensábais, ¡es sólo decorativo!
¿Algo mejor para una mesa redonda que un tapete cuadrado? A lo mejor sí, pero me enamoré del color verdeazulgris, de los tonos en beige a conjunto con la mitad de mi cocina.
Preparado para ser retirado en cuanto aparezcan los niños con sus nocillas y rotuladores :-) Qué pensábais, ¡es sólo decorativo!
martes, 13 de diciembre de 2011
Escribiendo y borrando
Así llevo un rato.
Escribo y borro.
Porque no tengo nada importante que decir.
Y lo demás me parece hablar por hablar.
¿Estaré volviendo al cascarón?
domingo, 11 de diciembre de 2011
El minimundo
En un pueblo cerca del nuestro han organizado este fin de semana una exposición de Playmobil. Los archiconocidos juguetes se presentaban en ambientes creados con mucho ingenio e imaginación: la sabana africana, la ciudad, el polo norte, el mundo submarino, la granja, dinosaurios, el antiguo Egipto...
Lo que me pareció más maravilloso fue que los ejemplares expuestos (¡Muchísimos!) pertenecían todos a la misma familia, al padre y al hijo que compartían afición.
Su método de organización será copiado de inmediato en el castillo: se guardan en cajas de plásticos por temáticas y se sacan cuando apetece jugar con ellos, y se monta el ambiente durante un tiempo, algo así como un mes.
Yo tengo prohibido a SSMM los Reyes Magos que traigan un solo playmobil más, porque apenas pueden jugar. Si después de lo aprendido, sabemos organizarnos, levantaré la veda, porque ¡son preciosos!
jueves, 8 de diciembre de 2011
Puntada a puntada
Lo sentí cuando nos reencontramos después de tantísimo camino vivido en universos distantes pero paralelos. Sabía que, a pesar de las huellas que la vida grabó en nosotras, lo de dentro era lo mismo. Supe en ese mismo instante que no dejaríamos caer en saco roto ese encuentro "causal".
Fue como enhebrar la aguja de nuevo y ponerse a coser, como para retomar la labor de aquellos tiempos que hoy hemos recordado, aquellos en los que ninguna de las dos encajaba en el mundo al que supuestamente pertenecíamos. Eramos una puntada torcida que no cabía en su bordado. Claro, un hilo recio, resistente a base de retorcerlo hasta su punto máximo de tensión no pega en algunas piezas delicadas.
En cambio, para reforzar las rodilleras desgastadas por tanto tropezón, para no dejar que se escapen los tesoros reales de la vida del saco de la memoria, para coser bien fuerte los botones de aquellos a quienes queremos tener bien pegados, no hay nada como unas tipejas como nosotras.
La prueba de que todo está en el lugar que siempre le ha correspondido, es ver cómo juegan nuestros pequeños espejos. Ver como, después de todo un día, a todos nos ha parecido demasiado pronto la despedida.
Piso a fondo el pedal de mi máquina de coser para reforzar las costuras abiertas por el tiempo, va a quedarnos un trabajo precioso.
martes, 6 de diciembre de 2011
Entre el cielo y el mar
En algún lugar entre este cielo
y este mar
y este mar
hemos paseado hoy nuestras almas.
Hemos sentido la leve compañía del viento salado acariciándonos el pelo mientras las manitas de los niños rescataban pequeñas piedras limadas por el mar y conchitas de minúsculas almejas, muchísimo más valiosas que un tesoro pirata.
Como souvenir intangible, el recuerdo de las cuerdas de las velas picando infatigables los mástiles de sus veleros, como una suerte de órgano de magnos tubos elevados al dios de los vientos. Jamás había escuchado una sinfonía tan majestuosa.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Eramos pocos...
No os escandalicéis.
No me gustan los animales
No les haría daño, pero no me hace ni media gracia ser su sirvienta, darles de comer, limpiarles las cacas y ellos haciendo el gandul en MI casa.
Todo empezó así.
Periquita uno y periquita dos. Dos es sustituta del pobre pollo, del cual hablé hace algún tiempo. Falleció de un patatús el día que un halcón tuvo a bien hacerles una visita.
Bueno, la foto de abajo... tiene una cierta lógica. Pedí un gato porque tengo PÁNICO a que entre un ratón en mi casa. Brownie es MI gata. Eso implica que yo soy su sirvienta, le pongo la comida, le limpio la caca. Ella cazará ratones... en cuanto sea algo mayor que ellos.
Ah, que quién le acompaña... El de atrás no tiene nombre. Está esperando a que le crezca el pelo del rabo y un poco más las patas para cazar ratones en la empresa de Marido. Mientras, su sirvienta -yo- le da comida y le limpia el trasero. Joé...
Ah, y luego está Moritz. Un estudiante de Erasmus en el Castillo del guisante. Éste da poca guerra. Se alimenta de casi todo, tanto que parece un perro de grande. Se come mis hojas muertas y abona mi jardín. Me caes bien, señor conejo.
Nada, éste es el panorama que hay en mi casa hoy por hoy. Leche, que por no gustarme los animales, mi casa parece un hospicio.
Para despedirme, una foto más de Brownie, antes de ser repudiada por siempre jamás por mi marido, justo en el momento de convertirse en MI GATA.
lunes, 28 de noviembre de 2011
No podía perdérmela, claro
La compañía de teatro Festuc Teatre ha tenido el acierto de presentar un espectáculo precioso de títeres llamado La princesa y el guisante (título original La princesa i el pèsol).
Por supuesto, no me la perdí. Bien realizada, con un buen guión, bien interpretada (con música de piano en directo). Logró la participación del pequeño público desde el minuto 0 y mantuvo su atención hasta el aplaudidísimo final feliz.
Los títeres eran muy bonitos y la escenografía inteligentemente sencilla... ¿se puede pedir más? Combinaba el cuento tradicional con aventuras a través del desierto y de los mares, los piratas de las dunas con las serpientes hipnotizadoras.
Mis felicitaciones, de una princesa del guisante, a otra.
jueves, 24 de noviembre de 2011
La liguilla de fútbol
Hoy has salido del colegio llorando a mares, porque habíais perdido la liguilla de fútbol de tu clase por algo que ha hecho la maestra. Entre tus sollozos he tratado de descifrar lo sucedido.
Tu clase se dividió en tres equipos para hacer una liguilla de fútbol. A ti no te gusta el fútbol y, por primera vez, lograste divertirte jugando al deporte patrio. Todos estábamos felices. Además, tu equipo estaba clasificado para la final, no podías darnos mejor noticia.
Hoy has llegado a clase y la maestra ha anunciado un cambio: habría dos partidos más, alargando la liguilla. La decepción ha sido grande, tanto, que intuyo tu nerviosismo cuando se te han escapado dos balones y tus propios compañeros te han abucheado.
Habéis perdido. Os han perdido.
A buenas, eres bueno, a malas, tienes genio (a Dios gracias), así que has intentado defenderte y entre lágrimas, las primeras de la tarde, has expuesto tu opinión a tu maestra. Ella ha actuado desde su punto de vista docente y, para rematar, os ha mandado una redacción: "Aprender a perder"
Hay que jod.rse.
Venga, Marlin, yo te doy la idea, y tú se la dices con tus palabras. El resultado final, traducido:
A mi no me gusta perder, pero como soy muy malo no soy muy bueno en gimnasia, ya estoy acostumbrado.
Hoy lo que me ha enfadado ha sido la injusticia de cambiar las normas a mitad de juego. Nuestro equipo pasaba a la final, pero por esta liga "sorpresa" de entre medio, nos ha hecho perder.Yo me había enfadado, no por perder, sino por esta injusticia. Es posible que no lo haya entendido bien... Y luego, después de esto, de castigo, ¡una redacción!
Lecciones aprendidas:
-Aunque quien se equivoque sea un superior, hay que decírselo, con educación.
-Tienes que hacer valer tus derechos.
-No tienes que llorar cuando quieras hacer que te entiendan.
-No se pueden cambiar las normas a mitad del juego, no es justo.
-El equipo ganador, en justicia, para mí, es el tuyo, te felicito por haberlo hecho lo mejor que has podido.
Eres grande, niño.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Venga...
No te tomes la vida tan en serio...
Te invito a unos estupendos espaguetis con albóndigas
No pienso desperdiciar la bandera blanca que ondeaba en mi correo electrónico
Otra vez no seas cascarrabias,
no esperes tanto para darme un beso, tonto.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Mentir
Fue una discusión surrealista, como casi todas las nuestras.
Cuestionabas la proporción del castigo a Marlin por mentir, defendías su mentira.
Claro, es tu hábitat. Tanto, que ni siquiera la percibes así. Tú haces una adaptación de la realidad a tu necesidad. Mentir es mejor que decir la verdad, según tú, para ahorrarse un castigo por asumir algo que está mal hecho.
De tanto cambiar la verdad por sucedáneos, estás presa en tus propias palabras. Ni siquiera en una conversación telefónica de cinco minutos puedes mantener tu diálogo porque está salpicado de pequeñas mentirijillas o trampas.
Lo que está en juego cuando uno miente es el respeto hacia la otra persona y a ti te la sopla, porque no respetas a nadie.
Ni siquiera a ti misma.
Así cuesta muchísimo quererte.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Parcelas
Hasta el nacimiento de este blog tenía bastante bien delimitadas las parcelas que configuran mi vida. El trabajo, la familia inmediata, la parentela, los amigos, los conocidos, los desconocidos. Dificilmente hablaba de determinados aspectos de mí con personas de alguno de los ámbitos. Mi intimidad había sido siempre un territorio ignoto para muchos, hasta el punto que dudo que algunos de mis allegados pudieran conocerme con profundidad.
Al principio quise mantener mi anonimato, pero me apetecía que me leyera gente conocida, así que les di la dirección del blog. Luego, con la publicación de La abuela necesita besitos, el mundo exterior fue difuminándose en mi propia realidad, hasta una apertura total de la cerca de mi parcela.
Ahora camino, si no desnuda, en batín, por los lares de la blogosfera. Personas a quienes no he visto jamás sabéis más cosas de mí que personas a las que quiero y creo que necesito que estas personas tan cercanas sigan en el desconocimiento de mí que yo había impuesto para ellas. Y personas a quienes conozco de toda la vida pueden leer lo que pienso (incluso de ellas mismas, lo cual me obliga, en ocasiones, a morderme la lengua).
No estoy convencida de que esa vulnerabilidad sea lo que yo pedía a un blog. Tampoco estoy segura de cual va a ser el final de mis blogs ni de cuando va a llegar, si es que llega. De momento las cosas no van a cambiar, simplemente me estoy replanteando mi posición. Parece que últimamente la distancia entre la princesa del guisante y yo está creciendo. Por una parte, dejar morir este blog sería un desprecio para la fidelidad de las personas que me visitan a diario. Por otra, a veces no me siento cómoda cuando sé que soy leída... (querida amiga, te entiendo con una claridad meridiana)
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Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.
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