lunes, 28 de noviembre de 2011
No podía perdérmela, claro
La compañía de teatro Festuc Teatre ha tenido el acierto de presentar un espectáculo precioso de títeres llamado La princesa y el guisante (título original La princesa i el pèsol).
Por supuesto, no me la perdí. Bien realizada, con un buen guión, bien interpretada (con música de piano en directo). Logró la participación del pequeño público desde el minuto 0 y mantuvo su atención hasta el aplaudidísimo final feliz.
Los títeres eran muy bonitos y la escenografía inteligentemente sencilla... ¿se puede pedir más? Combinaba el cuento tradicional con aventuras a través del desierto y de los mares, los piratas de las dunas con las serpientes hipnotizadoras.
Mis felicitaciones, de una princesa del guisante, a otra.
jueves, 24 de noviembre de 2011
La liguilla de fútbol
Hoy has salido del colegio llorando a mares, porque habíais perdido la liguilla de fútbol de tu clase por algo que ha hecho la maestra. Entre tus sollozos he tratado de descifrar lo sucedido.
Tu clase se dividió en tres equipos para hacer una liguilla de fútbol. A ti no te gusta el fútbol y, por primera vez, lograste divertirte jugando al deporte patrio. Todos estábamos felices. Además, tu equipo estaba clasificado para la final, no podías darnos mejor noticia.
Hoy has llegado a clase y la maestra ha anunciado un cambio: habría dos partidos más, alargando la liguilla. La decepción ha sido grande, tanto, que intuyo tu nerviosismo cuando se te han escapado dos balones y tus propios compañeros te han abucheado.
Habéis perdido. Os han perdido.
A buenas, eres bueno, a malas, tienes genio (a Dios gracias), así que has intentado defenderte y entre lágrimas, las primeras de la tarde, has expuesto tu opinión a tu maestra. Ella ha actuado desde su punto de vista docente y, para rematar, os ha mandado una redacción: "Aprender a perder"
Hay que jod.rse.
Venga, Marlin, yo te doy la idea, y tú se la dices con tus palabras. El resultado final, traducido:
A mi no me gusta perder, pero como soy muy malo no soy muy bueno en gimnasia, ya estoy acostumbrado.
Hoy lo que me ha enfadado ha sido la injusticia de cambiar las normas a mitad de juego. Nuestro equipo pasaba a la final, pero por esta liga "sorpresa" de entre medio, nos ha hecho perder.Yo me había enfadado, no por perder, sino por esta injusticia. Es posible que no lo haya entendido bien... Y luego, después de esto, de castigo, ¡una redacción!
Lecciones aprendidas:
-Aunque quien se equivoque sea un superior, hay que decírselo, con educación.
-Tienes que hacer valer tus derechos.
-No tienes que llorar cuando quieras hacer que te entiendan.
-No se pueden cambiar las normas a mitad del juego, no es justo.
-El equipo ganador, en justicia, para mí, es el tuyo, te felicito por haberlo hecho lo mejor que has podido.
Eres grande, niño.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Venga...
No te tomes la vida tan en serio...
Te invito a unos estupendos espaguetis con albóndigas
No pienso desperdiciar la bandera blanca que ondeaba en mi correo electrónico
Otra vez no seas cascarrabias,
no esperes tanto para darme un beso, tonto.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Mentir
Fue una discusión surrealista, como casi todas las nuestras.
Cuestionabas la proporción del castigo a Marlin por mentir, defendías su mentira.
Claro, es tu hábitat. Tanto, que ni siquiera la percibes así. Tú haces una adaptación de la realidad a tu necesidad. Mentir es mejor que decir la verdad, según tú, para ahorrarse un castigo por asumir algo que está mal hecho.
De tanto cambiar la verdad por sucedáneos, estás presa en tus propias palabras. Ni siquiera en una conversación telefónica de cinco minutos puedes mantener tu diálogo porque está salpicado de pequeñas mentirijillas o trampas.
Lo que está en juego cuando uno miente es el respeto hacia la otra persona y a ti te la sopla, porque no respetas a nadie.
Ni siquiera a ti misma.
Así cuesta muchísimo quererte.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Parcelas
Hasta el nacimiento de este blog tenía bastante bien delimitadas las parcelas que configuran mi vida. El trabajo, la familia inmediata, la parentela, los amigos, los conocidos, los desconocidos. Dificilmente hablaba de determinados aspectos de mí con personas de alguno de los ámbitos. Mi intimidad había sido siempre un territorio ignoto para muchos, hasta el punto que dudo que algunos de mis allegados pudieran conocerme con profundidad.
Al principio quise mantener mi anonimato, pero me apetecía que me leyera gente conocida, así que les di la dirección del blog. Luego, con la publicación de La abuela necesita besitos, el mundo exterior fue difuminándose en mi propia realidad, hasta una apertura total de la cerca de mi parcela.
Ahora camino, si no desnuda, en batín, por los lares de la blogosfera. Personas a quienes no he visto jamás sabéis más cosas de mí que personas a las que quiero y creo que necesito que estas personas tan cercanas sigan en el desconocimiento de mí que yo había impuesto para ellas. Y personas a quienes conozco de toda la vida pueden leer lo que pienso (incluso de ellas mismas, lo cual me obliga, en ocasiones, a morderme la lengua).
No estoy convencida de que esa vulnerabilidad sea lo que yo pedía a un blog. Tampoco estoy segura de cual va a ser el final de mis blogs ni de cuando va a llegar, si es que llega. De momento las cosas no van a cambiar, simplemente me estoy replanteando mi posición. Parece que últimamente la distancia entre la princesa del guisante y yo está creciendo. Por una parte, dejar morir este blog sería un desprecio para la fidelidad de las personas que me visitan a diario. Por otra, a veces no me siento cómoda cuando sé que soy leída... (querida amiga, te entiendo con una claridad meridiana)
jueves, 17 de noviembre de 2011
La verdad
-¿Has terminado los deberes?
-Síiii
-¿El cálculo también?
-Upss
-¿Has leído un poco?
-Esteee
-¿Cómo te has roto el pantalón?
-¡No me acuerdo!
Tengo bastante aguante respecto al desorden. Me enfado poco cuando se rompen las cosas. Aguanto estoicamente tener que repetir las cosas un millón de veces. Entiendo las peleas como proceso de aprendizaje.
Pero por lo que no paso es por la mentira. No pienso tolerar las faltas de respeto. En casa no se admiten calificativos como idiota, tonto, capullo.
Ni una mentira más.
Se acabó el crédito.
Ah, no te lo había dicho... ¡te acabas de quedar sin ir al cine!
Sin preaviso.
Para que no bajes nunca más la guardia.
No he puesto nombre de hijo, porque la norma es aplicable a cualquiera de ellos.
martes, 15 de noviembre de 2011
De forma serena
Estoy digiriendo la noticia que me diste de forma serena, de la misma forma en que, supongo, tú tomaste tu decisión.
María, ¿clausura?
Eso es un salto a un abismo de silencio. Pero voy a confesarte que envidio tu valentía. A lo mejor ahora te sorprendo yo...
Desde que volví a encontrarte te he visto en Facebook, siempre rodeada de niñas con las que estabas haciendo apostolado, como hiciste conmigo hace ya más de veinte años. Siempre activa, con tu energía capaz de acabar con el mundo, siempre con tu sonrisa en los labios, siempre con la mirada entristecida.
Tu búsqueda de Dios te ha llevado a abandonar ese camino que te tenía presa y, por tu propia voluntad, te encierras por siempre para seguir buscándole, a Él, a Dios en ti.
Recuerdo cuando me enseñaste a hacer oración y me admiraba tu capacidad para rezar. Y comprendo que entre tantísimo ruido no pudieras escuchar. No sé cómo la burbuja de aire que eres podrá contenerse en los muros del convento para siempre, en mi fuero interno te imagino un poco como otra María, la de Sonrisas y lágrimas. Eres casi tan guapa como ella, y tan buena, y tan rebelde... que se vayan preparando las hermanas para recibirte, porque estoy segura que donde tú estés la luz brillará de una forma nueva.
Mientras tú rezas por todos nosotros, yo trataré de buscar la voz de Dios en mi mundanal ruido. La encontraré vestida de otras formas: en la cicatriz de mi vientre, en la mano de mi marido, en los ojos de mis hijos, en la vejez de mis abuelos, en la luz del alba que me encontrará despierta casi todos los días.
No cayeron en saco roto tus enseñanzas sobre mí y llegué a entender que tuviste que irte por órdenes "de arriba", que seguramente te hicieron bien, porque te han llevado, al final, a elegir tu propio camino.
No podré imaginarte sin tu precioso pelo rubio reflejando el sol, vestido ahora de marrón carmelita. Así que, con tu permiso, te conservaré en mi corazón con la imagen de aquella niña grande que compartía conmigo una taza de chocolate en el Viena de Pamplona.
Te quiero, guapa. No te olvides de quién eres.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Recuperando pasados
Está irreconocible. Nada queda de aquella tela azul sintética, nada del forro desgastado y ajado. Nada.
En cambio, en cuanto mi abuela lo vio, lo reconoció como suyo, a pesar de haberle nacido una flor. Por supuesto, ahora pasa a ser una joya familiar que podremos disfrutar todas cuando queramos vestir elegantes. Me hubiera gustado leer su corazón cuando sus ojos recorrieron las esquinas de la preciosa asa de nácar, pero me temo que estaba pensando en qué poquito peso tienen ya sus decisiones, que nadie le pidió permiso para alcanzarlo, para mudarlo, para usarlo. Ya es tarde para autorizaciones, pero no dejaré de mirarlo complacida por el resultado del trabajo y, a pesar del sentimiento de mi abuela, yo estoy totalmente convencida de que habría sido un error dejarlo morir en el fondo de un armario. Empieza su nueva vida.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Llegas tan tarde...
Mencioné por casualidad que hacía últimamente no nos veíamos demasiado. Y ese mensajero te pasó el parte que yo no pedí que pasara.
Desde entonces llamas a diario. Y yo no sé qué decirte, porque sé que no te interesa nada de lo que digo.
Me mandas correos todo el rato sobre cosas que sabes que no me gustan, por darte el gusto. Y me pides que te mande cosas. Y yo no sé qué decirte, porque todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra.
Me pides intimidad y yo no estoy dispuesta a dártela, porque siempre que has tenido acceso a ella la has utilizado para herirme.
Lo siento, la puerta está cerrada. Llegas demasiado tarde.
¿Será una casualidad que haya buscado una imagen con una puerta cerrada y ésta se llame "Puerta del perdón"?
Desde entonces llamas a diario. Y yo no sé qué decirte, porque sé que no te interesa nada de lo que digo.
Me mandas correos todo el rato sobre cosas que sabes que no me gustan, por darte el gusto. Y me pides que te mande cosas. Y yo no sé qué decirte, porque todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra.
Me pides intimidad y yo no estoy dispuesta a dártela, porque siempre que has tenido acceso a ella la has utilizado para herirme.
Lo siento, la puerta está cerrada. Llegas demasiado tarde.
¿Será una casualidad que haya buscado una imagen con una puerta cerrada y ésta se llame "Puerta del perdón"?
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Capitán
Hoy Bufón traía un dibujo de un lobo, la mascota escogida por los niños de su clase.
Después de la clase me he quedado a charlar un rato con la maestra, me ha dicho que están trabajando un montón, de hecho se les está acumulando el trabajo.
Si en otras ocasiones me habéis oído quejarme de las maestras como colectivo, lo cierto es que a título personal estoy muy contenta de cómo están atendiendo a mis hijos, especialmente al pequeño, que está dando algunos quebraderos de cabeza para darle el trabajo que necesita y aflojar su ego que lo tiene bastante crecidito, como os comentaba el otro día.
Bueno, pues nada, amor con amor se paga. Nos hemos puesto manos a la obra, y en un ratito, hemos confeccionado la marioneta que la profe ha insinuado que necesitaban. Me siento orgullosa de cómo ha quedado, por ser la primera.
Por cierto, se llama Capitán lobo. Guapo, simpático, amable, fuerte.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Una buena ayuda
¿Conocíais la manta-que-anda?
Fue un invento de los 70. En cuanto lo vieron, me compraron una, porque era muy movida y por la noche acababa siempre destapada y congelada.
La manta-que-anda es un buzo de un tejido cálido, como de manta, como su nombre indica. El original tiene en la planta del pie un antideslizante, para poder caminar con ella.
Bueno, fue todo un éxito... Mi madre fue repitiendo, tanto que yo puedo recordar perfectamente las últimas que me compraron, ya bastante mayorcita.
Mis hijos las han llevado toda su vida, hasta que se ha agotado su talla. Yo las he encontrado hasta la talla 5-6, por lo que a Bufón esta temporada se le quedó pequeña, lo cual suponía pasar muchos desvelos, porque es bastante friolero.
No me quedó más remedio que improvisar.
Como pude, saqué el patrón de la última manta comprada (marca Valenri-Pirulo, por si alguien tiene interés, algunas veces la he visto en Corte Inglés), y lo hice crecer 1,5 cm en todo su esplendor.
Aquí veis el resultado global. Como tejido utilicé una manta de forro polar, que me salía más económica que comprar el forro polar a metros. Lleva una cremallera desde el cuello hasta el pie, lo que facilita mucho cuando son pequeñitos y llevan pañales, y cuando son mayores, para quitársela y ponerla. Para ir al servicio, basta con desabrocharles hasta la cintura.
Además, con el vivo de la manta, aproveché para rematar los puñitos y el cuello
No ha quedado perfecta, pero mi hijo pequeño ha dejado de ser un guisante bajo mi colchón, al menos por causa del frío.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Rangos
Preparando el desayuno en castillo con el pequeño Bufón.
-Mami, te quiero tanto...
-Y yo también, cariño. -mi hijo pequeño es mimoso y pegajoso, una delicia.
-Marlin será el príncipe, y yo seré el Rey...
-Claro, claro -le digo sin escuchar del todo.
-... ¿y papá, qué será?
-Bueno, -digo- el emperador es más que el rey, creo.
-Pues entonces, yo seré emperador, Marlin será el príncipe, y papá...
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Ya sé que no les va a pasar nada
Las granjas escuelas no son lugares peligrosos.
Se corre tanto riesgo en situaciones normales, como en las atípicas.
No se perderán.
Los niños movidos se portan mejor cuando están en grupo que cuando van con los padres.
No les va a dar una intoxicación alimentaria, porque yo les he puesto la comida de casa.
El pan de su bocadillo estará blandito a la hora de comer.
Si se manchan de nocilla, las maestras les limpiarán la cara.
La gastroenteritis del fin de semana se ha curado ya.
No van demasiado cargados.
Se acordarán de no beberse toda la botella de agua de golpe para no tener que ir al baño cuando estén en el autobús.
Aprenderán muchísimas cosas, para compensar toda la semana sin pegar sello que acabamos de pasar.
No se van a perder, porque no se separarán del grupo.
El autobús no va a tener un accidente, ni leve ni grave.
Las maestras estarán pendientes TODO el tiempo, así que no se pueden perder.
No voy a correr como una histérica para conducir detrás del autobús por si les pasa algo.
Es una granja escuela, es difícil que puedan perderse, ¿verdad?
Esta lista es una recopilación de pensamientos estúpidos, cosa que suele confirmarse a las cinco y media de la tarde cuando los niños llegan de la excursión agotados pero felices.
Como veis, el tema de las excursiones lo llevo bastante bien, también.
Ay.
sábado, 29 de octubre de 2011
Lo que hay que hacer para que una familia funcione bien
Hoy va de lectura. Estoy devorando con ilusión el último libro de Leopoldo Abadía. Hace un montón de años, fui compañera de clase de su hija más joven y compartí buenos ratos con otra de sus hijas, con la que pasé más de una tarde agradable en su piso de estudiantes. Hace un montón de años, sí, pero hay cosas que se quedaron grabadas en mi disco duro. La primera, el amor, la admiración y el respeto que las dos hermanas sentían por su padre.Leyendo el libro 36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien, lo comprendo a la perfección. Otra cosa que aprendí fue su capacidad de trabajo y esfuerzo. La tercera, el ambiente de libertad bien entendida que había en aquella familia.
En el regreso del largo viaje que me tocó hacer en autobús el pasado miércoles leí con cariño casi todo el libro. Me reí a carcajadas, lloré de emoción, lloré un poco por tristeza por la gran diferencia entre su numerosísisma familia de 12 hijos y la mía. Me parece que todos podemos aprender mucho de ellos, que han sido tan generosos para mostrarnos el camino hacia nuestra propia parcela de felicidad. Porque lo mejor de todo, es comprobar que, aunque puedes mejorar mucho, en esencia lo estás haciendo bien. Y con muchísima ilusión me doy cuenta que al escribir La abuela necesita besitos , el Sr. Abadía y nosotras, hablábamos de lo mismo: lo principal para que una familia funcione bien es el cariño.
Por si no lo sabíais
Hoy las víctimas del terrorismo y quienes las apoyan se manifiestan contra la tomadura de pelo de la pantomima de ETA de la semana pasada.
La cita hoy sábado 29 de octubre en la Plaza República Dominicana de Madrid, a las 13 horas.
Sigo dándoles voz, ya veréis qué contraste entre lo mucho que salieron los encapuchados en la tele, y lo poco que saldrán los miles de personas que ocuparán las calles de la Capital para decir que estamos hasta las narices de ellos.
jueves, 27 de octubre de 2011
Buscarse
La única ventaja que tiene viajar sin tu familia es que encuentras cosas de ti que no sabías que tienes. O que las tienes olvidadas. O simplemente, te das cuenta de que lo que a ti te gusta es estar con ellos.
Yo encontré algo totalmente inesperado: a la genuina princesa del guisante. En realidad, fueron dos: ésta
Y ésta:
Las encontré en una tienda repleta de tesoros, la mayoría de ellos de La Marelle. La primera princesa es una postal grande, y la segunda un cuaderno.
También hubo regalos para el castillo, éste vinilo tan bonito que he colocado en la cocina.
Bueno, algún capricho tenía que concederme... (guardadme el secreto, he anotado la dirección de la tienda, y he hecho algunas fotos para poder decidirme antes de volver dentro de tres semanas :-)
¿Queréis echar un vistazo?
Yo encontré algo totalmente inesperado: a la genuina princesa del guisante. En realidad, fueron dos: ésta
Y ésta:
Las encontré en una tienda repleta de tesoros, la mayoría de ellos de La Marelle. La primera princesa es una postal grande, y la segunda un cuaderno.
También hubo regalos para el castillo, éste vinilo tan bonito que he colocado en la cocina.
Bueno, algún capricho tenía que concederme... (guardadme el secreto, he anotado la dirección de la tienda, y he hecho algunas fotos para poder decidirme antes de volver dentro de tres semanas :-)
¿Queréis echar un vistazo?
martes, 25 de octubre de 2011
Lo que se extraña
Trabajo ineludible a tres horas y media de casa.
Traslado cochambroso (autobús que tendría que ser declarado enemigo público de las espaldas) repleto de estudiantes con virus en distintas fases de contagio, desde mocos hasta tos.
El hotel está muy bien, no nos podemos quejar... pero eso de la ducha, sí es moho, no me lo ha parecido. No debiera haberlo en un hotel de 4 estrellas.
Entiendo que la moqueta absorbe bien el sonido y que es práctica para que no se note demasiado el polvo, pero sólo de imaginarme el contacto de mis pies con ella, me pican. Y me pican toda la noche. He olvidado, por supuesto, mis zapatillas de viaje en casa. Vale, lo soportaré. Aunque debo admitir que detesto el color azul que conjunta todo.
Echo de menos a los niños. Mucho. Hasta niveles dolorosos. Necesito su olor, su voz, el calor de sus manitas sucias en las mías, revolver su pelo, sus besitos mojados por toda mi cara, sus abrazos, sus peleas, sus zapatos llenos de arena. Pero hay que ser valiente y dar ejemplo. El primer día tolero su ausencia, el segundo empiezo a notar que me falta el empuje de su energía y mañana intuyo que voy a estar de malhumor, contando las pocas horas que me faltan para verles. Hago fotos a las cosas que me gustaría compartir y se las mando por correo electrónico. Les escribo trillones de besos, nos harán bien.
Y extraño tus pies dentro de la cama y el sonido tranquilizador de tu voz. Y tu forma práctica de tomar decisiones. Y hacer de turista contigo, sacarnos fotos junto a la catedral, y junto aquella fachada que nos da envidia, toquetear todos los objetos de la tienda y que no pueda decidirme por ninguno y que me mires con reproche.
Y mi café con leche de casa. Y la bata calentita para ver la tele. Y mi cocina. Y mi ducha. Y mi jabón de siempre. Y también estraño mi colchón. Y poder ir con mi coche. Y escoger mi ropa tranquila. Y mi máquina de coser. Tenía que haberme llevado otro libro, ese es demasiado triste para unos días como éstos. ¿Me compro un ganchillo y un ovillo? a lo mejor eso me quitaría el mono.
Y la comida... ah, mi puré de calabaza y calabacín, y las ensaladas con tomatitos del huerto de mi tío.
Lo llevo bastante bien, ¿verdad? Menos mal que el blog se vino conmigo.
domingo, 23 de octubre de 2011
Escribir amor
Carta de amor al hueco de
tu cuerpo en mis sábanas
Vuelve, vuelve a decirme
qué te enamora de
mí,
que cuando tu voz me
desnuda
se estremece mi
memoria,
que empieza justo en el
momento
en que mis labios quisieron besar los tuyos
por primera vez.
Y te hago más preguntas
que te obliguen a mirarme
para poder sentir de
nuevo
el peso del calor de tus
ojos
sobre mi piel.
Y mientras me acaricias
buscando el lugar exacto
en que nace mi amor,
yo renuevo mi promesa de
amarte,
de respetarte,
de darme toda a tu
persona.
Y me entrego
sin más condición
que la de ser de ti.
La
oscuridad arrullará
nuestros cuerpos desnudos
y fatigados
hasta que la luz del alba
tardía,
tamizada entre
persianas,
rasgue la noche
dejando a la vista
las entrañas de nuestra
cama vacía.
Y yo buscaré tu olor en
tu almohada
y sentiré morir de amor
por el hueco de tu cuerpo
en mis sábanas.
Me complace comunicar que otra carta mía ha quedado finalista esta semana en Es amor. Hoy va habrá un hueco en mis sábanas, el mío, porque voy a estar de viaje un par de días, así que tendré que saborear bien mis propias palabras para vencer un poco la nostalgia.
viernes, 21 de octubre de 2011
No me lo creo
No, no cuela.
Porque no había guerra, así que lo que ahora anuncian no puede ser la paz.
Porque queda a penas un mes para las elecciones.
Porque no se han arrepentido de nada, no han pedido perdón.
Porque sí ha estado habiendo contraprestaciones políticas.
Porque, con anterioridad, hasta 11 veces han dicho lo mismo, y no fue verdad.
No, yo no me lo creo.
Y lo cierto es que lo que siento por los políticos ya roza la náusea.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Duda razonada
La maestra de mi hijo pequeño es muy partidaria de este nuevo sistema educativo que se está implantando desde edades tempranas. No utilizan ni libros ni materias, sino conceptos y aprendizaje razonado y todo se discute y se consensúa.
Me hace mucha gracia porque a los 5 años todavía se puede hacer, nunca está de más tratar de llegar a un acuerdo y aprender a trabajar en equipo. Además, como de conocimientos mi hijo anda bastante bien, (está leyendo a nivel de segundo de primaria), pues pienso que no se va a quedar rezagado.
Ahora bien, a mí la cosa esta no me acaba de cuadrar. Vamos a ver. Tienen una araña como mascota en la clase, una araña del polvo, y con ella aprenden, por ejemplo, que una hembra se ha comido a otra, que tienen que cazar insectos para alimentarla, su nombre científico, su hábitat.
No me parece nada mal, en absoluto, de hecho, me gusta que el aprendizaje sea bastante "de campo". El otro día entré en el aula y había una araña dibujada en la pizarra, en el encerado (qué palabra tan bonita!), y una flecha señalaba el cefalotórax.
Esta mañana, mi hormiga atómica, me explicaba que "laz arañaz tienen cefalotorax y abdomen".
Entonces le he señalado su cabeza: céfalo, es cabeza, tórax, es el pecho, le he dicho y el abdomen es "la panxeta".
Y me ha mirado como si fuera un bicho raro. Claro que un niño de 5 años puede aprender palabras de memoria, pero parece lógico que deberíamos enseñarles qué significan.
Tengo en cuarentena mi afecto por el sistema educativo actual y doy gracias a Dios por que los cursos superiores al de Bufón utilizan el sistema clásico.
Ah, porque el actual enseña a leer, primero familiarizándose con tamaños de palabra (¿¿????) y luego cuando ya les "suena" la forma de la palabra, la leen. Y la P, no es la P (dicha sin vocal, para enseñar al niño como suena, sino la pe). Y ya no hay que enseñar que la p con la a, pa, y la p con la e, pe, sino dejarles a ver si caen. Insisto, me siento afortunada por que mi hijo haya aprendido ya a leer, no sé cuánto les costará a sus compañeros.

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