© de la imagen La meva maleta

martes, 19 de julio de 2011

¿No os resulta engorroso

cuando tenéis que hacer traspaso de material de un bolso a otro?

Llevaba muchísimo tiempo pensando en hacerme un CAMBIABOLSOS. Lo había visto alguna vez, y el otro día Carme-Maleta me dio las medidas del suyo. Ya os enseñé las telas y las anotaciones en el post anterior, y hoy os dejo el tutorial. Os pido por favor que si queréis copiarlo en vuestros blogs, pongáis el enlace al mío.
Todas las fotos pueden agrandarse clicando en ellas.

Hoy no hay concurso ni efecto sorpresa. El resultado final ha sido este cambiabolsos.


Sí, sí, la pared del fondo es la de mi cocina recién pintada. Las dimensiones finales son: 8x24 cm de base x19cm de altura.
En la cara que veis, hay dos bolsillitos laterales, y un central, con cremallera. En la cara posterior, dos bolsillos laterales, de las mismas dimensiones que los que veis aquí, y dos centrales de diferente tamaño.

Empezamos cortando las telas:
- Forro: dos trozos de tela de 21 x 34cm
- Base: cortamos tela y guata. 9 x 26 cm
- Para la tela exterior: dos trozos de tela de 34 x 24 y dos trozos de fliselina adhesiva por una cara, del mismo tamaño. 
- Para el bolsillo con cremallera:  una cremallera de 20 cm, un trozo de tela de 22 x 15 cm y otro de 22 x 11 cm
- Para los bolsillos individuales del lado de la cremallera: dos tiras de 26 x 10 cm (de igual o distinto color, según prefiráis)
- Para el bolsillo grande de la parte posterior: una tira de 14 x 38 cm.


Lo primero que he hecho ha sido montar la cremallera en las dos tiras de distinto tamaño. En mi caso, también de distinto color. Si ampliáis la foto, podréis ver cómo está colocada.


Una vez montado el bolsillo, se plancha. También se plancha en el revés de la tela del exterior del cambiabolosos la fliselina.



Colocamos el bolsillo centrado en la tela y lo he cosido para que quedara resistente.



Luego hay que montar los bolsillos que quedan en los laterales del cambiabolsos. Los bolsillos son algo más grandes del lugar que ocupan, para darles mayor capacidad. Doblamos la tira de 10x26 por la mitad, a lo largo, y la montamos sobre el bolsillo de cremallera.


Lo cosemos con la máquina y lo dejamos preparado con unos alfileres.

Como ya he dicho, sobrará tela, así que hacemos una pinza en la parte inferior. Lo dejamos con los alfileres.



Ahora toca montar el bolsillo del otro lado. Yo he escogido esta tela. Me enamoré de ella en cuanto la vi, la he utilizado para un montón de cosas y la he terminado con este cambiabolsos. En el lado más largo de la tela hacemos un dobladillo y lo cosemos a máquina.



Ahora montamos el bolsillo. Como pasaba con los laterales del otro lado, la tela del bolsillo es más larga que la de la base para que los bolsillos tengan fondo.
Con el bolígrafo termolábil (pilot Frixion) he dibujado unas líneas para marcar el lugar donde quería ubicar los bolsillos. Yo he hecho 4: dos en las esquinas, de 4 cm, y dos más que no he medido, sólo he querido uno mayor que el otro.


Los dos lados están listos para hacer el cambiabolsos. Ponemos derecho con derecho y cosemos sólo los lados cortos, nos quedará un tubo:



Le he dado la vuelta para asegurarme que estaba todo en su sitio, y luego lo he vuelto de nuevo del revés, para coser la base con la guata, que le dará mayor resistencia. Primero lo he hilvanado,



Y luego lo he cosido a máquina.




La parte exterior está terminada, quedará hacer el forro




Ponemos los dos trozos de tela derecho con derecho y cosemos los lados cortos, y uno de los largos, dejando una abertura, por donde le daremos la vuelta. En la foto ampliada, podréis ver un poco mejor lo que está cosido.


Ahora hay que darle fondo al forro. Se pliega la esquina, de forma que coincidan las costuras, como muestra la foto. La base del cambiabolsos tiene un ancho de 8cm. No sé si se aprecia bien, pero sobre la costura, mido 4 cm, y hacia cada uno de los lados de la costura, 4, trazo una línea que marca lo que tengo que coser,


Y corto a 1/2 cm lo que sobra



Doy la vuelta al forro, lo pongo dentro del cambiabolsos, que está del revés ¿se ve bien?



Lo sujeto con alfileres, y lo coso a máquina a medio centímetro del borde.
Le doy la vuelta por el agujero que había quedado sin coser en la base del forro, y lo plancho.


Luego, coso con punto invisible el agujero por el que he dado la vuelta, y pongo todo el forro bien colocado dentro de la bolsa. Hay que tener en cuenta que el forro es casi 2 cm más corto que la parte exterior. Cuando ya está bien colocado, doy un punto en cada esquina para que quede bien sujeto.


Luego, doy un repunte decorativo alrededor del borde interior:



Y ya está listo para rellenar.




Y sirve para esto:



Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlo. A mí, con fotos para el tutorial incluidas, me ha costado apenas un par de horas hacerlo.


domingo, 17 de julio de 2011

Proyectos, planes

Mientras doy los últimos retoques a la cocina (no podéis imaginar lo preciosa que está quedando) y pongo orden en el hogar, araño todo el tiempo que puedo para hacer labores. 
De momento, sigue en fase de proyecto, pero me gustaría que llegara a hacerse realidad.



Y sólo en ese momento voy a decir qué es. 


Claro, tengo que poneros retos para que os entretengais un poco, la blogosfera está medio dormida, en verano. Perezosos, que sois unos perezosos.


jueves, 14 de julio de 2011

Lo que yo buscaba


Era el color del vidrio cuando lo pones sobre un fondo blanco. No el vidrio verde, verde, el vidrio color de vidrio. 

Era algo así como el color que toman las aguas de un río cuando se quiebra el sol sobre ellas, acariciándolo.

O más bien era como el reverso de las hojas de los álamos justo antes de inundar al mundo de un manto blanco.

Se parecía, sí, al verde azul de algunos juníperos. Pero no tan verde. Ni tan azul. Y gris, mucho menos, por favor. Pero sí, a lo mejor una mezcla de los tres.

Yo buscaba un color que me hiciera sentir que mi cocina y el cuarto de la plancha eran el mejor lugar del mundo. Lo son, allí se cuecen los sentimientos de los cuatro. Es nuestro lugar de reunión. Si viniérais a mi casa os sentaríais allí. y tomaríamos café. Además está al lado de la terraza.

Y encontré la bandeja de la foto, justo con el color que yo quería para mi casa.



Ese.

Exactamente ese es el color. Y lo he encontrado

Y alguien con mucho sentido le ha llamado Eucaliptus relax. Combinará perfectamente con el blanco y la madera. Me obligará a cambiar complementos, lo cual me producirá enormes dosis de incertidumbre y placer, todo cuesta dinero.

Y yo viviré en un castillo de ensueño.

¿Cuántas tazas preparo para el café?


miércoles, 13 de julio de 2011

Vamos a suponer

que estás metiendo los platos en el lavavajillas, y tienes las manos mojadas. Acabas de empujar el carro lleno de platos,  y que tienes que cerrar la puerta. Bueno, más que suponerlo, creo que si tienes lavaplatos en casa, sabes de qué estoy hablando.


Entonces, con la punta del pie, que tus zapatillas de verano dejan al descubierto, mostrando así la coqueta pedicura que te hiciste hace unos días. Con la pedicura, digo, cierras la puerta del lavavajillas, dejando unas MISTERIOSAS LÍNEAS ROJAS.

La chica de la primera fila, Marta, ha sido muy aplicada y ha adivinado el acertijo, con la ayuda de Mariapi, que se ha esmerado lo suyo.... 
Gracias por jugar!
Ilustración: Eva Armisén.

Manchas misteriosas.


Ésta es la puerta de mi lavavajillas.
Podéis clicar sobre la foto, pero creo que ya se observa bien que hay unas rayas misteriosas.
No están en toda la puerta, sólo en el lateral.
Primero me enfadé con los críos, pero no parecían garabatos de niño
Luego, me volví loca buscando qué prenda de vestir era la que llevaba un remache rojo que marcaba la puerta del lavavajillas.
Cuando descubrí qué era, me partí de la risa.
No es el rostro de nadie fallecido, ni la imagen de ningún santo.

Adivina, adivinanza.


martes, 12 de julio de 2011

Lo que yo quiero

...lo que yo quiero, corazón cobarde,

es que mueras por mí.








Ha amanecido puntualmente, cuando todavía era de noche. Lo ha hecho entre un cielo bochornoso y gris, de los que no dejan respiro. Hoy no ha habido sonrisa ni beso de buenos días, sólo intercambio de información y tareas compartidas. Eso también forma parte de lo cotidiano.

Y sí, ya sé que no te gusta Sabina. A mí, sí.

domingo, 10 de julio de 2011

Floreciendo

Por fin me he decidido a no confiar a mi memoria la custodia de las ideas que me van naciendo. Surgen muchas, sin avisar. Y de cientos de ellas, algunas tienen la posibilidad de llegar a ser algo.
Pero no podía hacerlo de cualquier manera (no pienso perder el poco glamour que tengo haciendo las cosas sin estilo).

Me fui a la librería, me hice con una libreta así:



y la he hecho florecer, con la intención de que las palabras que contienen florezcan también en nuevos proyectos.



La cinta roja cierra el cuaderno con velcro por la parte posterior, de forma que me sujeta el bolígrafo. 

Los animalitos curiosos querrán saber si he escrito alguna idea nueva. 

La respuesta es sí.


viernes, 8 de julio de 2011

Cuando lo leas

No te conozco mucho, más allá de las referencias de alguien que te quiere de verdad. No sé cómo eres ni cómo sientes. No sé si eres una persona luchadora, si eres una líder, si eres pobre de espíritu, si eres trabajadora o vaga, si eres sincera y directa, o taimada.

Bueno, lo cierto es que, como conozco a tu madre, sé que de todas las cosas que he nombrado sólo puedes ser la mitad buena, porque algunos rasgos de carácter suelen aprenderse y a ti te bastará tener ojos y orejas para empaparte de todo lo que ella es. Ya quisiera yo haberme tropezado con ella muchísimo antes...

Tú te has criado en una familia con muchísimos niños. En cambio, cuando me nació el primer hijo, el niño más pequeño de mi familia tenía 17 años, así que sólo recordaba vagamente cómo era aquello de cuidar un bebé.

Y me llevé una sorpresa tremenda, porque no estaba preparada para recibir tan tremenda sobredosis de emociones. Y para colmo de mis males, en ese momento no tenía cerca el brazo cálido de mi madre cerca para apoyarme y aligerar mi carga.



¿He dicho carga?

Seguro que cuando leas ésto, ya te habrás dado cuenta. Un bebé de tres kilos pesa. Pesa de una forma complicada de explicar. Pesa cuando todo el mundo espera de ti que sepas lo que necesita. Cuando por la noche, a pesar de que su padre le quiere hasta la locura, la que se tiene que levantar de la cama diez veces eres tú. Pesa cuando tienes que ir al baño, pero no puedes, porque él tiene un cólico y chilla como un gatito y tú quieres cambiar su cólico por uno tuyo. Sólo si te dejara hacer pis un segundo tranquila...  Créeme, aunque ahora te parezca imposible, llegarás a saber lo que necesita mejor que nadie. Y te gustará sentir tu peso, porque ése será tu tesoro más preciado.

Y sigue pesando toda la vida. Y pienso en mi amiga, que es tu madre. Sé que sufre por ti ahora, en el momento delicado del parto. Sé que sufriá por ti cuando te suba la leche, cuando te vea como alma en pena durante el primer mes (o dos) por la falta de costumbre de no dormir (ella ya está acostumbrada a los desvelos). Ahora ella cargará con el peso de vosotros dos.

Pero también sé que ella está infinitamente feliz por ti. Porque tener un hijo es lo más maravilloso que puedas hacer en tu vida. 

Te imagino en este mismo momento, acariciando el vientre enorme que alberga esa criatura que sigue su llamada al mundo, esperando ver la luz. 

Sí, cuando lo leas, cuando tengas tiempo de leerme, ya sabrás qué se siente al tener sobre tu pecho un nuevo ser creado por tu cuerpo, con tu nariz y los ojos del hombre del que te enamoraste. Sabrás que serías capaz de distinguir el olor de esa criatura entre un millón. Sabrás que podrías volverte loca si alguien le hiciera daño. Descubriás a la osa que llevas dentro cuando una visita no deseada tenga la desfachatez de tocarle su manita, y saltarás a la cuna para lavarle la mano por si le ha dejado microbios.


¿Quieres saber si se te pasará la borrachera de amor?


Nunca


Jamás





Felicidades. Ahora ya eres una de nosotras.

miércoles, 6 de julio de 2011

Palabras mágicas

No recuerdo mis palabras exactas, pero ante la oferta de Driver de escribir cuentos a demanda, le pedí uno para mi niño de 9 años (casi), niño inteligente, introvertido, y que adora los animales, y la música. El resultado, en su blog.

Sus sueños se vestirán esta noche con tus palabras mágicas. Cuida tu puesto, que éste me nació cuentista.





Gracias de corazón.


Primera edición: cuando yo he escrito y programado esta entrada, no había leído aún el cuento que le has dedicado al pequeño saltamontes. Éste no te va a quitar el puesto de escritor, pero yo no perdería de vista tu Ferrari, el hombre llega pisando fuerte.

¿Vas a conducir?

Ponte el cinturón.

Gracias

domingo, 3 de julio de 2011

Y como muestra, un botón

Por si alguien creyó que con mi post de ayer exageraba, la noticia esta hora es que ya han soltado a Teddy Bautista. Eso sí, le han quitado el pasaporte, no vaya a ser que deje a sus amiguetes sin la pasta.
Me dan náuseas

sábado, 2 de julio de 2011

¿Dónde está la bolita?

Mi madre es una artista en el arte de los trileros. Ya saben, tres vasos, una bola, movimiento rápido de dedos, la bolita cambia de vaso y a ti se te queda cara de idiota, cuando levantan el vaso que señalas, y era justo el otro. Mientras, un desconocido te levanta la cartera en el despiste.




Su estrategia, la de mi madre, suele consistir en que tú le hablas de algo que a ella no le conviene, y ella señala hacia otro lado. Créanme, a estas alturas de mi vida, ya no cuela, pero me pasé la infancia buscando telarañas, imaginarias o no, viendo como por la calle alguien vestía no sé qué traje, mientras yo olvidaba el juguete del escaparate.

No la culpo, era su estrategia, la que sabía utilizar. Ahora que soy madre, procuro razonar, en lugar de despistarles, pero si ella no sabía hacerlo de otro modo, no puedo acusarla de haberlo hecho mal.

Al contrario, ahora soy toda una especialista en concentración. Me he autoimpuesto una disciplina para no dejar de vigilar mi cartera mientras no pierdo de vista la bolita.

Así que cuando ayer leí la noticia de la detención de Teddy el de la SGAE, no pude dejar de mirar hacia la bolita de Bildu en las instituciones, como adalid de la cultura desde el escaparate de la incomparable ciudad de San Sebastián.

No pierdan la bolita, uno, dos, tres, la bolita sigue en el mismo lugar de siempre, en el arte del gobierno para hacernos mirar hacia otro lado.




viernes, 1 de julio de 2011

Cargar con el peso de tu cuerpecito

Apuro los últimos días en que puedo cargar con el peso de tu cuerpo en mis brazos. Te voy preparando, cada vez que te aúpo te digo: "Uff, mamá ya casi no puede, te has hecho tan mayor". En realidad, no estoy segura de estar diciéndotelo a ti, sino a mí misma.



Siempre tendrás la ventaja de ser el más pequeño y, por ende, el que tiene menos responsabilidades. Y desde esa libertad, pides mis caricias a gritos. Exiges tu lugar en mi regazo en mitad de la cena, buscas con tus deditos mis pelo para juguetear con él. Luchas por ser siempre el primero, por hacerte con el liderazgo de tu pequeño mundo.

Me cuesta explicar que con cinco años recién cumplidos te hayas llevado un libro de Gerónimo Stilton a casa de la abuela para pasar el rato. No uno cualquiera, El tercer viaje al reino de la Fantasía, porque no quieres que el tuyo sea más pequeño que el de tu hermano. Me peleo con la psicóloga del colegio porque ella me dice que te mande a montar a caballo para que seas un niño normal, pero también tengo que pelear contigo porque te enfadas porque tú quieres saber hacer un Powerpoint, como tu hermano, y yo no te quiero enseñar. Y si yo me niego a ponerte sumas y restas en un papel para pasar el rato, te las pones tú solo, incluso te corriges las no-faltas, porque no fallas ni una. Recuerdas las fechas de los cumpleaños de todos, las horas, minutos y segundos que duran las películas y el día que fuimos a la playa, el año pasado.

No tengo ni idea de cómo se forjan los grandes hombres, pero tú tienes madera de uno de ellos. Anidaste en mi cuerpo contra pronóstico, naciste prematuramente a las 36 semanas, pero con 3 kilos y pico bajo el brazo. Aprendiste a nadar sólo, a leer sólo, a montar en bicicleta con las únicas herramientas de tu tesón.

Y también logras lo más difícil: conquistar el mundo con la sonrisa e iluminarlo todo con tu alegría. Eres el primero en llegar a la puerta para recibirnos cuando volvemos del trabajo, el que da los abrazos más apretados a los abuelos, el que se acuerda siempre de decir 'te quiero'.

Me quedo observándote disimuladamente, como tantas tardes. Mi orgullo de madre se mezcla con el desgarro en mi piel, ése, que me recuerda que dentro de nada, ya no podré cargar con el peso de tu cuerpecito sobre el mío. Y duele.

miércoles, 29 de junio de 2011

Otra de las cosas que no quiero olvidar


El calor me devuelve uno de los recuerdos que quiero guardar en mi Banco de Recuerdos particular.

Con la inconsciencia causada por los seis años que acababa de apurar, me senté a la sombra, bajo una parra, un mediodía de calor seco, reverberante, fatigoso. Día de verano de sol radiante. Si el sol hubiera sido un dibujo animado habría tenido ojos encendidos y saetas saliendo de cada uno de sus rayos, fulminando con su sofoco todo aquello que tocaba.

Yo tenía trabajo. Acunaba mi muñeca de rubios cabellos entre mis brazos de madrecita responsable. Tenía que darle el biberón, como yo había visto que hacía mi madre con mi hermana.

Si afino bien la memoria, recuerdo que llevaba una falda de algodón cortada al bies, de un pálido verde manzana. Puedo recordarla bien.

Andaba, como decía atareada, colocando mi muñeca en mi regazo, y le pasé el bracito de plástico suave hacia atrás, para acercar su cuerpo al mío. Y entonces me clavó su manita, grité. Recuerdo que le dije en voz alta, que resonó en el patio vacío de la casa de mis abuelos: 
-¡¡Muñeca, me has hecho daño!!

Subí llorando las escaleras hasta la salita de mi abuela, que miró, y vio que lo que me había lastimado había sido una avispa traidora que había quedado atrapada bajo mi falda al bies de pálido verde manzana. Por eso recuerdo tan bien la ropa que llevaba.

La avispa me picó en el lugar donde ahora quedaría, por explicarlo de alguna manera, el lacito del bikini. Tengo de testigo un lunar pequeño.

Sé que no es la primera vez que hablo de este recuerdo, porque Mariapi imaginó esa imagen sobre un lienzo. Pero la quería en mi banco particular.

¿Una limonada fresquita?

martes, 28 de junio de 2011

Amanecer

Llegábamos a casa Marido y yo desde Italia. Hablábamos entre nosotros. "Se tiene que hacer mayor, tiene que aprender a andar sólo por la vida". En mi corazón latía la duda. ¿Habremos hecho bien dejándole tan pequeño? No, no, que se espabile.
Luego llamaron al timbre, era una pareja de mi pueblo, a la que apenas había visto alguna vez, pero su cara me sonaba. -No queremos molestar, ¿has visto las noticias? Han dicho que un niño se había perdido en el aeropuerto de Roma y como se llamaba igual que vuestro hijo, pues nada, que era por avisaros.



Entonces me entra el pánico. ¿Cómo va a ir este niño solo ahora hasta Milan? ¿No hemos podido pensarlo antes? ¡¡¡si ni siquiera le hemos explicado que tiene que buscar el panel donde pone Salidas/Departures!!!

5.23 Imposible volver a conciliar el sueño, sin poder resolver el "suceso" de mi pobrecito Marlin, solito por Italia. Hemos entendido que era una pesadilla ¿sí? a dormir.

5.40 Venga, que ayer te tomaste una valeriana, para volver a conciliar el sueño. Y si durmieras por la noche no habrías necesitado ese café después de comer.

5.42 Eso que entra por la puerta es luz, ¿verdad?

5.44 Claro que es luz. Me tapo la cabeza con el cojín para no verla. Pero eso da calor. Me quito la sábana de encima.

5.47 ¡Qué airecito! casi que me vuelvo a tapar, pero ahora dejo la pata fuera para regular la temperatura.

6.03 A ver que te cuentan las maestras en la tutoría. Pues hoy tendrán que escucharme, porque si vuelven a dar clases a mis hijos el curso que viene, tendrían que cambiar algunas cosas.

Buff. Menudo concierto se tienen montado las palomas. Cucurrucucojones... (perdón, las princesas no tendríamos que pensar esas cosas). Venga que si aprieto los ojos reengancho otra vez.

6.13 El tren que viene de Lérida. Menudas horas. Fijo que no es rentable, en lugar de poner trenes para llegar a la hora al trabajo... claro, así mantengo coche y párking. Si en lugar de bajar el límite a 110 me hubieran puesto un tren  media hora antes de empezar a trabajar, y no una hora y cuarto antes... Shhhh a dormir. Si aprovechas son 20 minutitos, lo recomendado para una siesta decente.

6.25 No parece que estés dormida. No me extraña, con esta orquesta de pájaros. La madre que incubó a los gorriones, los jilgueros, las palomas, las cigüeñas y los periquitos que mantengo a alpiste y cuchillo.

6.30 Bah, en 10 minutos suena el despertador. Una cabezadita.

6.39 apaga el despertador antes de que suene, no vaya a molestar a los nenes, y luego todo el día muertos de aburrimiento. Tantas vacaciones no pueden ser buenas.




Resumen de un amanecer cualquiera entre mayo y agosto. Éste ha sido el de hoy.

Me gusta el verano. Odio no poder dormir en todo el verano. Ya queda menos. El sol ha tocado el punto más alto de mi firmamento, ahora sólo queda ir acortando las horas del día.

lunes, 27 de junio de 2011

Mente clara

Se despertó San Juan oliendo a pólvora, como de costumbre, cuando fuimos a verte los cuatro. Tu mente clara y tu memoria prodigiosa nos hicieron olvidar tu estado de salud que-se-aguanta-con-pinzas y el andador que te ayuda a desplazarte por el mundo y que has convertido en tu oficina móvil.

Pude decirte que te quiero, y que te quiero por lo que eres, y por qué me gusta estar contigo. Lástima que no te tenga más cerca, porque sigo aprendiendo cosas de ti. Tus sentencias despiadadas nos arrancaron más de una sonrisa; no, las cosas no están bien en este mundo de locos. Ahora, a pesar de que casi no ves, observas al mundo con serenidad, has asumido cuál es tu destino y pareces comprender bien cuál será el nuestro.

Es verdad que me gustaría parecerme a ti, y creo que así es, en muchos aspectos, aunque debo decirte que no estoy de acuerdo con muchas otras cosas de las que has hecho. Con todo, fue un placer escuchar de tus labios de octogenaria las poesías que recitaste al dictado para que yo pudiera copiarlas, y que recogeré gustosa para ti en un cuaderno, que será tu otro legado.

Gracias, yaya.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Quién dijo miedo?

Soy madre. Les imagino haciendo sus deberes, poniéndose el pijama, jugando con sus hermanos y preparándose para hacer deporte. 

Ya saben que no ganaran. Para algo ellos son L'equip petit, para hacer el mundo mejor, y si no, tomense 10 minutos, y vean.

Nadie se reirá jamás de ellos, porque con su pequeña grandeza y con la lección bien aprendida (el deporte sirve para pasarlo bien) están dando la vuelta al mundo. Nadie llegará tan lejos con tan poquitos goles. 

Son el rival más fácil, pero no les llegamos ni a la suela de los zapatos. 

¡Grandes!

miércoles, 22 de junio de 2011

Fin de curso

Se acabaron las horas interminables de deberes, las clases de música, los horarios estrictos, las tardes silenciosas, las mañanas oscuras.

Empieza nuestro verano. Permiso concedido para montar nuestra piscina charca y remojar nuestros calores en ella. Cambiamos chándal del colegio por protección solar, arena de patio, por césped fresquito, estrés por mosquitos y sopa de cocido por ensalada de arroz.

Nos despierta el sol de madrugada con el alborozo de la orquesta de pájaros que se ha montado en el jardín: jilgueros, estorninos y gorriones, palomas y cigüeñas, golondrinas descaradas que pasan gritando como guerreros sioux a la caza de proteínas.

Despido otro año de la niñez de mis hijos saboreando cada centímetro de los que han crecido. Y yo, a seguir haciendo encaje de bolillos entre mis horarios laborales y todo su tiempo libre. El curso próximo se me antoja complicado, que nos pille bien descansados.

martes, 21 de junio de 2011

Vida real



Quisiera no haber visto a esa señora frente a la puerta de ese local, probablemente ejerciendo su derecho al humo para podrirse los pulmones de forma voluntaria.

Quisiera no haber visto lo incómodo de ese par de zapatos y lo absurdo de un vestido y un tocado así. 

Quisiera no haber mirado hacia el otro lado de la calle, y darme de bruces con la vida real.

En la vida real, en un país como en el nuestro que se supone que pertenece al primer mundo, un sábado por la tarde se celebran bodas y comuniones, se vive la fiesta, la playa y el calor arrimando la lengua a un helado de tres sabores. 

En la vida real, una ciudad se permite el lujo de rescatar algo tan anacrónico como un tranvía sólo para el enriquecimiento de las castas políticas de turno. 

Y en la vida real, en la calle de enfrente, hay un hombre mayor, revolviendo la basura para encontrar algo tan lujoso como la comida. 


Me removió el corazón, pero me faltó el coraje para preguntarle si podía ayudarle en algo. 

Temía la respuesta, porque no podría haberle ayudado.


Nunca lo sabré porque yo también pasé de largo.


domingo, 19 de junio de 2011

Sentimientos



En una semana de caos, mi espíritu ha estado dando tumbos entre sentimientos tan bellos como los que despertó en mí la ciudad que me vio dar mis primeros pasos, y la angustia que te produce tu niño que pasa un achaque, que preferirías pasar tú. He gozado de Amistad en mayúsculas, de viajes en minúsculas. De compras, de cambios, de libros, de padres, de abuelos y niños. De cumpleaños y santos, de dulce y sal.

Este blog parece sufrir lo mismo que yo, como les pasaba a E.T. y a Elliot. Un par de días de esta semana casi doblé la media de las visitas habituales, y ahora llevo dos días bajo mínimos.

Afrontaré los últimos días del cole con la misma sensación  de fragilidad, intentando mantener mi mente limpia y serena para que las palabras vuelvan a fluir como lo hacían antes.

Me queda algo de trabajo duro antes de mis vacaciones, que quedan sorprendentemente cerca en el calendario, pero las siento a años luz. Podríamos esperarlas tomándonos un café. Hay bizcocho en la alacena.

viernes, 17 de junio de 2011

Esquivando agujeros negros



*Recreación de un agujero negro en trance de tragarse una estrella.
La he "tomado prestada" de la web elmundo.es


Tengo una limitada capacidad de comprensión de la física y de la astronomía. No tengo capacidad de entender hacia adonde iría la estrella, de caer en ese agujero negro. Lo máximo que puedo imaginar sería que la luz de la estrella fuera mera energía que sería neutralizada con la contraenergía del agujero negro, como los imanes que tienen en las tiendas, desbloquean las alarmas antirrobo de prendas.

¿Cómo acaba el universo? Pregunta que a veces me asalta (si, yo pienso esas cosas a veces). Es decir. Si la tierra está orbitando en el sol, éste pertenece a la vía láctea, y ésta está contenida en otro sistema más grande, ¿qué es lo que contiene al universo? ¿qué hay fuera de la "caja"? y no me refiero a Dios, sino a algo físico. Infinito, le llaman. ¡Ja! esa es una respuesta cobarde, todo se acaba de alguna manera...

Bueno, nada, toda esta reflexión ha nacido al ver la foto, que me ha recordado a la sensación tremenda de angustia que siento cada vez que veo sufrir a alguno de los míos, mucho peor que mi propio sufrimiento. No podría explicar si el agujero negro es lo que me queda en el pecho, o si yo soy como esa estrella, que será engullida hacia la nada.

jueves, 16 de junio de 2011

Me mandaste un correo con esta foto,


y con esta pregunta:


"¿Qué podríamos hacer mientras llegamos aquí?"


 
Si algún día me quejo de tu falta de romanticismo, o te pido palabras más bonitas, o que me gustaría que bailaras tan bien que mis pies se despegaran del suelo, recuérdame que una vez me hiciste una pregunta.


Y yo viviré para darte cada día una respuesta que te haga mantener la ilusión por el camino.

martes, 14 de junio de 2011

Debate interior



No sé si quererte.

A veces sólo recuerdo de ti el asfalto pegajoso y ardiente del verano, las fachadas de ladrillos amarillos que llegué a detestar, el olor a fritanga del bar de cada esquina.

No sé si podría resistir vivir perdiéndome en tus calles que tienen la fatigosa peculiaridad de cambiar de nombre a cada tramo. O el viento incómodo que te enloquece casi todo el tiempo.

No sé, no sé si me gustas.

Hasta que dejo el desierto y entro en el pequeño oasis. Me descubro deseando cruzar el Ebro y ver las cúpulas del Pilar acariciando el cielo parco y austero. Hasta que hablo con la primera persona y me descubre el cantineo amable de las palabras con más de una sílaba tónica. Y entonces me enamoro de la pequeña plaza de San Francisco, de las calles con casitas que la rodean, del paseo de la Independencia, de las tiendicas de frutos secos el Rincón, de los mercados de barrio, del bullicio de los autobuses rojos que parecen no caber en los pequeños carriles de la Avenida de Madrid.

Hasta que pienso que te has quedado con los míos, y con el trocito de corazón que me robaste aquel verano. Casi siempre es verano para mí en Zaragoza.

domingo, 12 de junio de 2011

Difícil respuesta

Tus pasos siguen tus rutinas. Y te vas a la carnicería de siempre, y el carnicero te pregunta, "Y tú, ¿a qué hora escribes?"

Tardas algo en responder. El tiempo necesario para haber pensado que lo sabe porque salió tu foto en el periódico, pero hace ya un par de meses. Y luego tienes que decidir qué le cuentas.


Es como si tuvieras que hablarle de algo íntimo, como si te hubiera preguntado a qué hora te acuestas, o cuánto tiempo dedicas a cortarte las uñas, o qué jabón íntimo utilizas.

En realidad, te pasas el día escribiendo. Vas de compras con los niños, y les ves con sus ganas de ayudar en todo, y piensas que quieres escribir sobre ello. Y ves a tu abuelo que quiere librarse de su silla de ruedas para bailar al son de la orquesta, y empiezas a ordenar las palabras para contarlo y que no se te desgarre el corazón. Y escuchas a una desconocida contándote que está muerta de tristeza por el posible diagnóstico de la demencia de su madre, y quisieras reconfortarla escribiendo algo bonito y que la ayude.

¿Cuándo escribo? Todo el rato. Ahora mismo, -le dije- estoy escribiendo.

jueves, 9 de junio de 2011

Yo no he sabido verlo igual


Mariapi, esta mañana te he tenido muy presente. Como te he contado hace un rato en un correo, he estado en "tu" Barcelona querida.

He llegado a ella embutida en una silla de un azul fatigoso, después de viajar de espaldas durante una hora y diez, sin atreverme a invadir el espacio vital del señor con las más largas piernas del vagón, que obviamente viajaba enfrente.

Me han escupido aprisa hasta las escaleras mecánicas, y el bochorno del aire viciado de los túneles me han transportado como si yo fuera una vulgar hormiguita, y aquello un hormiguero. No, no me ha parecido bueno el músico del pasillo, ni he encontrado en el hombre que daba cabezadas sobre un libro, nada bello. Claro, que como para mí el trayecto era novedad, y no rutina, no he tenido tiempo siquiera de fijarme en la cara de fastidio de una señora de rasgos extranjeros que escuchaba música, ni en la estudiante que llegaba, por la hora, tarde a clase. No, en lugar de eso, me he imaginado a mí con cintura de avispa hormiga, a cuatro patitas (no tengo seis, sólo cuatro) correteando más o menos con un destino, esquivando a mis congéneres, siguiendo la luz, que ha llegado precedida de una bocanada de aire fresco que a mí me ha olido a mar.

El metro es lo más parecido a un hormiguero que he podido experimentar jamás.

A la vuelta ya no me he sentido tan mal, a lo mejor esa rutina de la que hablaba, la que te abre los ojos de otra forma, rompe el hechizo y te transforma de nuevo en humana

miércoles, 8 de junio de 2011

De sayos y refraneros (Edición para mis seguidores del Cono Sur)

REFRÁN ESPAÑOL: "Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo". El sayo era una prenda de vestir algo  abrigada, tipo casaca. Quitarse la ropa de abrigo antes de ese día supone arriesgarse a tener frío.



Venía la primavera animada, con ganas de sacarnos los colores y de ver las piernas y escotes de las chicas. En un primer arrebato de insensatez, guardamos colchas, calcetines, batas y chaquetas.

Y no... que parecemos bobos, que el 40 de mayo es mañana (31 de mayo, más 9 días de junio).

Así que hemos tenido que agachar la cabeza, como casi todos los años, y volver a enfundarnos en franelas por algunas noches, a esperar que acabara la penúltima tormenta y sacar las cajas de ropa de manga larga de los armarios.



¿Mañana? Mañana despertará el sol con su insolencia de final de primavera. Será el penúltimo día de llenar los pulmones de nubes azules y frescas, de acariciar la hierba húmeda y de dormir con las ventanas cerradas. Como siempre, el verano llegará con su prepotencia apabullante, con su abrazo asfixiante, sus noches en la terraza y sus remojos en la piscina.

Nos empeñamos en no escuchar la sabiduría que por generaciones ha estudiado con la precisión de la paciencia cuáles son los entresijos de la naturaleza. Muchísimo mejor el refranero que los mapas de previsión del tiempo, ¡vaya usté a comparar!

martes, 7 de junio de 2011

Lo estamos haciendo a nuestra manera

Al principio tratamos de analizar los porqués para buscar respuestas.
Luego levantamos un muro a tu alrededor e investigamos el estado de tu corazón a golpe de intuición y cercanía.


Caminas con desgana sobre una cuerda floja. Bajo tus pies hemos tejido, a golpe de teléfono, una red que parará tu caída si tropezaras.
Lloramos contigo por tu tristeza, pero sabemos que encontrarás la fuerza que te mantenga arriba. Sabes, sabemos que es cuestión de tiempo.

Además, no estás solo.
No estarás solo.

Y ni siquiera estoy segura de sepamos cómo ayudarte; tú buscarás tu refugio en el lugar de siempre, en tu alma gemela, y estaremos todos contigo hasta volver a verte feliz. 

lunes, 6 de junio de 2011

Un mes y medio

Cuando en abril te piden en la empresa que digas cuándo quieres hacer vacaciones, te dan ganas de responder que como las que hace la maestra de tu hijo, pero te callas. En realidad piensas que no hay prisa, que estás estupenda, que no necesitas unas vacaciones.




E, invariablemente, junio te sorprende pidiendo la hora. ¡Qué estrés! Yo no sé qué voy a hacer cuando los nenes tengan estudios "de mayor" y nos pasemos el mes encerrados estudiando.

De momento hoy nos estrenamos con la reducción de dos horas de colegio cada día. Así, ahora nuestro horario será de 9 a 13. Porque en junio hace demasiado calor (¿?) para dar clases por la tarde.

Luego continuamos con los exámenes de música. Os prometo que tengo verdaderos problemas para entender los horarios que cuelgan en el conservatorio y para entender por qué después de la semana de exámenes vuelven a tener clases de música en lugar de dejarles estudiar para los exámenes del cole.

Tengo convocadas dos reuniones de trabajo fuera de la ciudad en dos semanas, reunión de la asociación de padres del colegio, dos fiestas de cumpleaños, una presentación del libro, fiesta familiar, dos conciertos aaaaaaaaagggh

Que llegue julio, y que yo pueda llegar en condiciones, por favor.

sábado, 4 de junio de 2011

Buscaba qué decirte

Cuando me has dado la noticia nos he visto a los dos, sentados en la escalera de la casa de nuestros padres, abrazados, llorando por la misma noticia, sólo que ventitantos años antes.



Pero ahora no es lo mismo. Tú has tenido el valor de tomar la decisión a tiempo. Eres muy valiente, porque elegiste un camino que creíste bueno, y has sabido parar y enfrentarte a él con dignidad.


Ahora me toca pedirte que hagas lo que hagas lo hagas por ti, no por ella. Porque si tú eres feliz todos los que te queremos estaremos bien, pero si tú te preocupas por hacernos felices a los demás, repetirás la historia maldita. 

Así que empieza a construir de nuevo. Aquí estamos, los tuyos, todos arremangados, dispuestos a trabajar en tu nuevo jardín. 

Y no mires hacia atrás... ni para tomar impulso. 






(y no llores, tonto, que me haces llorar a mí)

viernes, 3 de junio de 2011

Tu regreso

He tenido que digerir tu regreso, casi con tanto dolor como tuve que asumir tu partida. Parece absurdo, pero he tenido que hacerte el sitio que el cáncer te quitó. Llené tu ausencia con palabras e ideas, con emociones y sentimientos. Completé tu vacío con una tú de mentira, con sólo una cara amable. Y volviste.

Te empeñaste en volver al trabajo, a pesar de no estar rehecha del todo. Todos te aconsejamos que no lo hicieras, de ahí mi rechazo, supongo.

No quiero verte sufrir, no estábamos preparados para recibirte con los honores que mereces porque fuiste muy valiente.

Aquí estás, y tres semanas después estoy preparada para darte la bienvenida como es debido:




No seremos las mismas. Habrá que construir un nuevo espacio. Busco generosidad en mi corazón, y me cuesta... qué estúpida.

jueves, 2 de junio de 2011

Mi palabra favorita

Personalidades más o menos ilustres han opinado acerca de su palabra favorita, para celebrar el Día E. Dejo el enlace, si os apetece.

Por lo que sé, muchas personas se inclinan por la sonoridad (con preferencia por vocablos de origen árabe, que tienen algo que nos  hipnotiza).

Yo no soy muy original. Me gusta más por su significado que por su sonoridad. Tiene sentido únicamente para los humanos, únicos seres vivos que entendemos que habrá un mañana.





Mi palabra favorita es ESPERANZA. No es la única que me gusta especialmente, ya hablé de ello en un post. Pero si tengo que elegir una, hoy es ésta.

miércoles, 1 de junio de 2011

Ohh, Beeetty!

Seguro que los seguidores que vieron la serie que emitía TV3 en los años 80 sabe de quién estoy hablando.



A su lado, Pepe Gafez era un tipo con suerte. Estoy hablando de Frank Spencer, protagonista de la serie británica Some mothers Do'Ave'm, traducida como N'hi ha que neixen estrellats. Toda una generación nos partimos la caja a su costa. Era torpe, tierno y comprendido únicamente por su dulce y paciente mujer, Betty.

Si podía romper algo, lo rompía, si se podía caer, lo hacía y de la forma más aparatosa... sólo tenéis que ver el vídeo como ejemplo.

El episodio que me impactó más fue uno en el que se fueron a Australia a buscar alguna forma de subsistir, y le dejaron al cargo de un rebaño de 10.000 ovejas. Y llegó a casa con la noticia:

-Ohhh, Beeetty, les he perdudes... Totes! (Oh, Betty, las he perdido... TODAS).

¿Se puede perder un rebaño de diez mil ovejas? Frank Spencer sí. Intentó entrar en el ejército, pero era daltónico, sordo, tenía pies planos, y la columna desviada....

Inolvidable Frank Spencer.
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