Te acuesto. Buenas noches cariño, buenas noches mami.
Recuerdo que te pones rojo hasta las orejas cuando tu padre y yo nos damos un piquito (¡¡se están morreando, puaj!!). Pienso cómo reaccionarás si te beso en los labios...
Te beso, sonríes.
- Shh, Bufón, nos hemos dado un morreo...
-¡No se lo digas a papá! -Exclamas con gravedad y cara de pillastre.
Encantada con la sensación de "traición", repito el besito y en cuanto puedo parar de reír, me voy a chivarme a tu padre (¡que sufra jajaja!)
Esta mañana, beso a tu padre, te escondes de nuevo muerto de vergüenza. Papá te dice:
-Oye, tú. Estoy muy celoso...
- (silencio y cara de póker)
-...le diste un "morreo" a mamá.
- (sonrisa de oreja a oreja) Uno no, ¡DOS!

Lo escribo, convencida de que no te va a gustar que comparta este momento. No lo hago por fastidiarte, ni por presumir. Lo escribo en ésta, mi ventana, sólo para que no se me olvide nunca este momento. Te quiero, niño.












