© de la imagen La meva maleta

domingo, 19 de enero de 2014

A ver cómo lo diría

Cuesta escribir sobre la suerte sin parecer una presuntuosa o una desagradecida. Vayamos primero a dar gracias, a Dios. Todos los días de la vida de mis hijos conmigo son un regalo. Desde el día bendito que supe que existían hasta ahora mismo, que están jugando en su habitación. Le doy gracias por haberme dado dos  niños tan. Tan. Todo lo que son es maravilloso, y no exagero: su salud, su temperamento, su fuerza su belleza, sus cabellos y sus dientes. Su tozudez y sus ganas de jugar, su desorden y su apetito. Todo. Son inteligentes y buenos. Y guapos. Y todo. 

En lo que a ser su madre se refiere, no me han dado demasiado trabajo extra. Lo hice tan bien como supe: orden en horarios y sensatez en casi todo. El sentido común ha sido la moneda de cambio corriente en el castillo. No obstante no todas mis decisiones han sido aplaudidas por los aledaños de quienes también quieren a mis hijos. Siempre hay alguien dispuesto a poner en jaque tus habilidades como madre contradiciendo tus órdenes, metiendo la nariz en tus decisiones, juzgando y cuestionando.

Tiene, sin embargo, el tiempo la manía de poner a todo el mundo en su sitio, y hasta ahora, la mayor parte de las cosas que he hecho para y por mis hijos están dando unos frutos estupendos y magníficos. Insisto en lo de dar gracias a Dios, porque sembrar en la tierra fértil que son mis hijos es lo más gratificante que haya hecho jamás. Pero ya saben como funciona, ser padre se parece un poco a disfrazarse de sargento. Se pasa uno el día dando órdenes e instrucciones: recoge los zapatos, límpiate la  nariz, termina tus deberes, te he dicho que recojas los zapatos, lee cada día, no te quedes hasta las tantas a leer, son las tantas y no has terminado tus deberes, son las tantas y estás todavía sin acostarte,... 

Cierto es que a lo mejor también saldría de su instinto todo lo que rezo yo durante el día. El caso es que, como sea, me hace mucha gracia cuando algunas veces -suele coincidir que quienes te lo dicen son los mismos que te critican por mandar tanto- te dicen:

- ¡Qué suerte tienes de que te hayan SALIDO unos niños tan educados!

Cualquiera argumenta que no ha sido cuestión de suerte, porque, efectivamente, he tenido toda la suerte del mundo con ellos. 

35 comentarios:

Ses dijo...

A mí me parece que suerte, tesón y buenos andamios.

Inma dijo...

Levanto las dos manos, y los pies no porque me caería.

susana dijo...

A mí también me lo decían, y yo pensaba como tú, suerte y mucha atención por mi parte también. Un beso.

Mariapi dijo...

Mira...la suerte para quien se la trabaja.
Besicos, suertuda.

Guillermo dijo...

No es suerte...solamente, es enseñar a que, por ejemplo, la vida serena prolonga la duración de cada instante. Éso, no es suerte... es enseñanza o coping, como dicen otros.

La chica de las flores. dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada... también me pasa como a tí...

Tengo mucha suerte, de tener una familia tranquila, coherente y equilibrada, unas niñas sanas y buenas... Tengo mucha suerte de ser una persona tan NORMAL, y todo me haya salido BIEN.

Y con eso basta!!!!

Ana, princesa del guisante dijo...

La suerte interviene también, Ses. Uno puede plantar una buena semilla, regarla, cuidarla, podar el árbol, enderezarlo, darle sol, y en cambio, salir pocos frutos. Pero lo lógico es lo contrario.

Ana, princesa del guisante dijo...

jajajaja menos mal que no estoy sola, pues

Ana, princesa del guisante dijo...

claro, susana. No te dicen que el mérito es tuyo porque les da un poquito de envidia, creo. besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Claro, Mariapi. La suerte pasa, pero para que te toque tienes que ponerte en primera fila. Besos, que tú también has tenido de esa "suerte"

Ana, princesa del guisante dijo...

Pongo también en sobre la mesa el factor suerte. Pero la labor, el cuidado diario, eso es lo que da buenos frutos al final. Gracias Guillermo

Ana, princesa del guisante dijo...

Suerte es poder haber sabido aprovechar, disfrutar y valorar todo lo que tenemos. Conozco algún amargado que lo tiene todo y es incapaz de saborearlo.

Estrellas de Lana dijo...

La entrada, preciosa como siempre.
La conclusión de los tres últimos párrafos, soberbia, con una sensatez aplastante.
Felicidades, Princesa

sunsi dijo...

Nada de suerte, Princesa. La suerte, como el azar, no existe. Sí existe el esfuerzo de los padres, el amor desinteresado, equivocarse... pedir perdón y volver a empezar, ir por delante con el ejemplo... Y cuando se llega a cierta edad, los miras desde la distancia y te tiemble la barbilla.... porque sabes que no ha sido la suerte... Enhorabuena, Ana. Un beso.

Yo y mis mini yos dijo...

jajaja!! qué razon tienes, mucha suerte y mucho trabajo detras, hecho con MUCHO gusto, pero hecho bien :-) Enhorabuena :-)

Melodías por escrito dijo...

¡Hola! Acabamos de descubrir tu blog y te seguimos desde ahora. Ojalá que también te guste nuestro espacio :D
¡Un abrazo grande de parte de los tres!
www.melodiasporescrito.com

MadreYMas dijo...

Yo creo que es una mezcla de varias cosas: suerte, educación, tesón, paciencia y buenos valores.

Pero, efectivamente, la suerte, casi siempre, la hace uno mismo...

Aunque, es cierto, que a veces, y sólo a veces, la suerte es algo que no podemos controlar y que no depende de cómo lo hagamos los padres.

Estupenda reflexión, Princesa.

aaana dijo...

Suerte es tener un bebé que coma bien o duerma toda la noche
pero si el terreno no está arado y abonado y regado cada dia no va a haber fruto! Así que. .. suerte sólo a medias

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias, la sensatez me ha mantenido a flote cuando todo el mundo me llevaba la contraria. Es el único argumento irrefutable. Un abrazo, guapa

Ana, princesa del guisante dijo...

Bueno, suerte también hay. Suerte de que nos hayan tocado, de entre todos los niños del mundo, los nuestros. Un beso, y muchas gracias. Enhorabuena a ti también.

Ana, princesa del guisante dijo...

El único trabajo que no tiene horario, ni sueldo, pero compensa siempre, suerte, suerte. Gracias :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

Pues bienvenidos al castillo, espero que lo paséis bien aquí

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias, linda. Cuando aumentas el número de hijos aumentas el trabajo pero multiplicas el amor y la dedicación. Ninguna aventura se compara a esta. Un besito a Lechón y a Marisabidilla

Ana, princesa del guisante dijo...

Uy, y si te sale que come poco y duerme mal, es una suerte que sea guapo y tenga diez deditos en las manos y otros tantos en los pies. VIrgencita, que me quede como estoy, dice el chiste.

aaana dijo...

También es verdad!

Anónimo dijo...

Suerte la que tuve yo con los padres que me tocaron que desconozco lo que sembraron en mi pero está dando unos maravillosos frutos en mis hijos! Estupenda entrada! Un abrazo!
Teresa.

Ana, princesa del guisante dijo...

Los padres les "tocamos" en suerte a los hijos. Nuestra función es ser el arquero, como decía K.Gibram, para que pasen a traves de nosotros, poruqe ellos son hijos e hijas de la vida. No nos pertenecen, sólo podemos darle las mejores herramientas, ellos deberán elegir cómo las eligen. Gracias or tu comentario, Teresa

ana dijo...

Tendrán tu sombra prendida en sus pasos el resto de sus vidas. No lo dudes. Sabemos perfectamente de qué estamos hablando. Nosotras sabemos bien qué hay detrás de esas criaturas, aunque ellos nunca imaginen cuánto costó estar ahí.

Un abrazo gorrrrrdoooo. Felicidades!!!!! _Por ser, estar y hacer posible esa infancia tan segura_. ;)

Marta dijo...

Los has dicho tan bien!!!!
Revieja!!!
Bss a distancia, contagio athciiis!!!

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡QUÉ EXITAZO DE POST Y NO ME EXTRAÑA PORQUE LO HAS DICHO MUY BIEN!
¡SUERTE???JAJA!!!
¡ENHORABUENA!
A

Ana, princesa del guisante dijo...

Os había dejado sin respuesta, guapinas.
Yo no sé qué es lo que permanecerá de mí en ellos. Tenemos que pasar la travesía por el desierto de la adolescencia, y eso siempre es un abismo. Allí estaremos, siendo agua fresca. Un abrazo gordo y apretao

Ana, princesa del guisante dijo...

Asun, no suelo medir el éxito de lo que escribo por el número de comentarios, no siempre coinciden con la cantidad de visitas recibidas. Sin embargo, suele pasar que no soy distinta de los demás, cuando hablo de problemas cotidianos mucha gente se identifica con ellos.
Así que me apunto esa felicitación por haberlos superado. Un abrazo

Ana, princesa del guisante dijo...

A ti es que te sienta bien hasta la nariz colorada... Guapa!

paula sd dijo...

¡ay!justo esto lo hablaba con mi suegra este fin de semana....la frasecita se las trae,.....En fin, la realidad es que es agotador, sí, pero veo que no soy la única que se deja ver a veces como la bruja mala del cuento, repitiendo, cual cansina, las mismas cosas. La finalidad no es ser una pesada, si no enseñar.

Mis momentos difíciles suelen darse en reuniones con amigos que no educan a sus hijos de la misma forma (no digo ni mejor ni peor, ojo). Momentos de esos tipo : todos en la mesa, comiendo, y mientras los otros niños se levantan, piden cambios de platos (ahora prefiero esto otro que lo anterior no me gusta), corren, etc, los míos me miran con cara de "yo por qué no puedo hacerlo?".
Y por supuesto, a veces flaqueo y me ganan....pero es momentáneo.
Me ha gustado mucho.
Un beso

Ana, princesa del guisante dijo...

Reconoces tu victoria cuando tus hijos, en una cena con amigos, ven lo mal que comen o se sientan a la mesa los otros niños. Victoria! Gracias por comenta, bienvenida a l castillo

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