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miércoles, 7 de mayo de 2014

Marcando tendencias

No me lo puedo creer, ¡¡he acuñado un neologismo!! 

Hoy en su post, Gema Lendoiro vuelve a hablar de la Corrala 2.0.  que presenté aquí.

¿La razón? Pues otro parto de famosa a la cual ni siquiera le dieron la oportunidad de esperarse a ver si le hacían la cesárea o no para criticarla. 

Me pregunto si es que estas mujeres no tienen nada mejor que hacer con sus vidas. El otro día una me  decía en una conversación de Facebook que si se ponía como una hidra en favor del parto vaginal y prolactancia o no sé qué era en defensa de mis partos y de mis lactancias. Os juro que no daba crédito. No sabía yo que algo que mis senos y mi útero hicieron por su cuenta fantásticamente programados por la Madre Naturaleza, necesitara abogados. 

No me atreví a decirle a esa amazona, a esa Juana de Arco, que, salvo sorpresas de última hora, no tengo intención de procrear más.

En fin. Me pregunto si no sería un acierto contratar a estas graciosas Cheerleaders de la teta para causas tan saludables como exigir que se reduzcan los contenidos de sal, azúcares y grasas de los alimentos, o que se prohíba la exhibición de cuerpos enfermos a las pasarelas. Eso también es defender la salud.  

jueves, 19 de diciembre de 2013

No le veo la gracia.

Acabo de recibir un chistecillo de esos que corren por Whatsapp



Vaya por delante que admiro profundamente la Profesión de Maestro. Valoro muchísimo el trabajo de quienes enseñan a mis hijos y su dedicación a sus necesidades especiales y a sus personas en general. Y ya sabéis que pertenezco a una familia en la que esta profesión es mayoritaria. 

Sin embargo, los firmantes, Los Maestros, que se encargan de hacer circular sin pudor esta notificación, no creo que merezcan el título que ostentan. Para empezar, está claro que ellos mismos desprecian su trabajo si consideran que sus alumnos hacen lo mismo en su casa que en la escuela. Los niños para ellos, son mercancía de la que "hacerse cargo". Punto. Mireusted, ni hablar. Ya me gustaría a mí disponer de sus diecinueve días seguidos de vacaciones de Navidad para hacerme cargo, con todas las consecuencias, de mis hijos e intentar que no pierdan el ritmo de trabajo y estudio que tantísimo nos ha costado adquirir desde el último puente hasta ahora. Perdón, no, hasta ahora, no, que ya llevamos varios días preparando la víspera de las vacaciones que en nuestro caso es mañana, y no ha habido clases normales desde ni me acuerdo.  No podré hacerlo, mi colectivo, a diferencia del suyo, no dispone de sus jornadas laborales ni de sus períodos de merecidísimas vacaciones.

Por ello, en lugar de "hacerme cargo" "sin contar con el apoyo docente", tendré que hacer que Benditos Abuelos se "hagan cargo", porque soy afortunada y los tengo. Porque gran parte de mis conocidos tienen que hacer encaje de bolillos con sus horarios y sus sueldos para buscar alternativas. Ya, ya, haberme hecho maestra, y haberme sacado una oposición. Me sé de memoria todas las coletillas con las que adornan sus exabruptos.

No nos hacen ustedes ningún favor por tener en la escuela a nuestros hijos, porque su función es tratar que ellos desarrollen al máximo sus capacidades, darles los conocimientos que ellos van a necesitar para ser personas adultas aptas para desempeñar un puesto de trabajo de calidad. Créame, las cinco horas al día, 175 días al año, que tienen mis hijos colegio no alcanzan mi jornada laboral, así que "colocar" a los niños en la escuela no tiene esa finalidad, al contrario de lo que a usted pueda parecerle. 

Mi necesidad de dejarles en la escuela no es porque yo tenga el vicio de trabajar once meses al año cuarenta horas semanales, sino porque creo que ese es el lugar donde mis hijos tienen que ir para aprender. 

Es más, si tuviera la desgracia de estar en el paro, o la suerte de no necesitar trabajar para ganarme el pan que me como, también pensaría que el lugar más adecuado para mis hijos es la escuela para aprender. Bien, si usted, el Maestro firmante está en ella, mejor no, mejor que se queden en casa dando mal, que es lo mejor de la infancia.

Me avergüenza que su colectivo sea tan indigno y que a su vez tenga el poder porque tiene de rehenes a nuestros hijos. Y los gobiernos, a quienes conviene una generación de ignorantes que no sepan pensar para poder pensar por ellos, se ponen de perfil y menean la cabeza cuando todos los informes revelan la realidad de que las criaturas españolas son las que están peor preparadas.


lunes, 17 de junio de 2013

Ahora va en serio

Imagen de aquí 


... os dejo unos días. No quiero que nadie se preocupe, no me pasa nada, más que un mes de junio lleno de trabajo que me obliga a priorizar. El blog deberá esperar, no alcanzo con todo, no puedo dejar comentarios en los blogs que me apetecen, no puedo escribir cuando quiero ni como quiero. Tengo que tomarme un tiempo para terminar todo lo que tengo empezado, aunque volveré. 

Gracias por vuestra comprensión, ya sabéis dónde guardo las bebidas y lo de picar, he llenado la despensa antes de irme. 

Hasta pronto.

martes, 8 de enero de 2013

Ahora que ya no están ellos por todas partes

Está bien.
Si alguien está leyendo este post con un niño pequeño delante, le recomiendo que cambie de pantalla por un momento y que lea un poco más tarde.

No quisiera yo que por mi culpa se desvelara el secreto mejor guardado de estas fechas, ese, que nos trae de cabeza a todos, que nos obliga a salir de casa en momentos extraños, a esconder papeles, cajas, en bolsas de basura en el maletero. Ese, por el cual nos comemos galletas dejando migas en el plato, para que se note. Ese, por el que nos tomamos esa copita de champagne a escondidas en el recibidor, sin ser alcohólicos.

El año pasado nos juramos y rejuramos que no se iba a repetir, que con la cuarta parte de los juguetes nuestros hijos tenían más que suficiente. Que tendrían que vivir cinco vidas para poder jugar con todo ello y que, total, al día siguiente empiezan el cole y ya no tienen tiempo de jugar. Que le iban a pedir a sus suegros-tíos-cuñados-hermanos-vecinos, que no, que no es necesario tanto regalo, que se guarden el dinero.

Y ¿qué pasó en realidad? Pues lo de siempre.


Que uno acaba por tener que tragarse sus palabras con la misma resignación que las galletas del recibidor. Hay que mantener la ilusión de un macaco que ya tiene cuenta de Facebook (no, los míos no la tienen, pero compañeros de la clase de primero de primaria de mi hijo, sí). Para ello, acabas gastando más dinero del que deberías, evitas enfrentarte a toda tu familia -y mucho menos a tu suegra, ¡tu religión te prohibe semejante cosa!- y tu hijo acaba sepultado entre cajas de decepciones, juegos de mesa que le ilusionan en el camino entre salir de la caja y llegar al armario.

Están hartos de todos. El Conector, por ejemplo. Es un juego de aprendizaje que tiene unos cables conectados a una pila, si aciertas se enciende la lucecita. Mis hijos tienen ¡¡8 modelos diferentes!! Y yo no he comprado ninguno. Tienen la Wii y la XBox, total si no les dejo jugar más de tres horas A LA SEMANA. Tienen un ordenador, el Trivial junior y el Trivial Disney, tienen tantos Playmobils que tuve que unir cuatro mesas Lack de la famosa tienda sueca de muebles para que acabaran guardados en cajas de plástico. Y los balones de los últimos mundiales, de la Eurocopa, de baloncesto, de plástico, de goma, de tenis, de playa. Y el domingo me tuve que pelear con ellos porque estaban jugando con un globo molestando a todo quisqui, con las cajas de los juguetes nuevos por abrir. E incluso a veces tienen la desvergüenza de decir que se aburren.

Y luego decimos que los Reyes son los padres... No, señores míos: aquí los Reyes son los hijos, no se equivoquen,.

viernes, 7 de octubre de 2011

Hecha un lío



Así ha estado mi cerebro esta noche.

Ayer tuvimos la reunión de inicio de curso en la escuela. Durante media hora estuvieron enumerando todas las actividades que se iban a hacer en lugar de dar clases, así como las fiestas que se iban a tomar (que el director de la escuela diga con sorna que es que no han hecho más puentes porque no han podido, es decir, porque no les caía ningún festivo bien, es de lo más denigrante para su profesión que yo haya podido escuchar jamás).

A mitad del curso pasado me quejaba de cuántas horas de trabajo se habían escatimado y en la reunión de final de curso lo comenté con las profesoras de mis hijos. Parece que no ha servido de mucho.

Enumero las propuestas del Claustro, enclaustrado en su visión del profesorado como empleados:

Cinco festivos de libre disposición: El año pasado eran dos. Este año han quitado la Semana Blanca, pero hay tres días festivos más (¿dónde está la bolita?)

Todo el puente de la Inmaculada excepto un día (les debía dar un poco de bochorno hacer el acueducto)
El día de carnaval (en mi pueblo tenemos el des-honor de celebrarlo en mitad de la Cuaresma)
El 30 de abril (para celebrar a tono el día del Trabajo)
Otro día que ahora soy incapaz de recordar, probablemente alarguen un poquito más las vacaciones de Navidad, que saben a poco.

Además, una semanita para el proyecto interdisciplinar, que graciasadios este año no va del "Buen rollo" como el año pasado sino del fomento de la lectura y las bibliotecas.

Luego tenemos cuatro excursiones, una por trimestre, excepto en el último que serán dos. Cada vez que hay una excursión, el rendimiento de los niños baja durante toda la semana, por la emoción que les causa.

Quiero recordar que este año hemos pasado también de 6 a 5 horas de clase al día. Está bien. Vamos a tener que luchar para que estos hijos nuestros puedan competir con sus coetáneos europeos con igualdad de condiciones, no podemos conformarnos con que sean la generación más ignorante (desde que se ha universalizado el derecho a recibir educación).

Comprenderéis que haya sido éste, mi desvelo. Y espero que nadie del gremio de la docencia intente justificarse aquí, porque le aseguro que va a ser recibido con las armas en alto. No es digno. No hay excusa. Ustedes son los trabajadores más privilegiados de España y será lícito-legal lo que hacen, pero es inmoral, porque tienen en sus manos la formación de nuestros hijos y no hacen más que escatimársela.




lunes, 7 de marzo de 2011

Como suponía

... la culpa fue mía, que supuestamente te había dicho que te llamaría para concretar la cita.
De ser así, habría bastado con que llamaras tú.



Sólo tienes verdades a medias, y mala memoria.

Como la mía.

domingo, 6 de marzo de 2011

No viniste

Volviste a darnos plantón. No tanto a los mayores, que toleramos tus visitas como un mal necesario, sino a los niños.


El otro día les contaba cómo funciona el correo, desde que mandas una carta hasta que ésta es recibida en el destino. Y les pregunté a quién querían escribir. Bufón te nombró sin dudar. Por eso te invité a casa.

Podrías haber llamado para decirnos que no vendrías. Aunque la excusa fuera otra mentira.

Afortunadamente ellos ya empiezan a saber el lugar que ocupas en nuestras vidas.
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