© de la imagen La meva maleta

lunes, 13 de enero de 2014

Como un dejà vu

Como siempre tengo la sensación de que leo poco, porque siempre me quedo con ganas de leer más, hoy he hecho una lista de los libros que leí el año pasado. Así he tropezado con el recuerdo de uno de mis favoritos, no sólo de este año sino de toda mi vida El abanico de seda, de Lisa See, que me prestó mi madre, ávida lectora. 

La historia de este libro es trágica y bella a partes iguales, trata de las mujeres con pies de loto de la China de otros tiempos. 

Imagen de aquí

A las niñas, cuyo destino deseable era casarlas bien, las mutilaban, dejándolas prácticamente inválidas, convirtiendo sus pies en unos muñones deformes y delicados a los que llamaban lotos dorados. De esta manera les resultaba bastante difícil escapar de los hombres con quienes las casaban siendo apenas unas niñas, lo cual las hacía deseables y sumisas. 

En nuestro tiempo, cuando nos parece inconcebible semejante clase de maltrato y desprecio a la condición humana, se me ocurren otras formas de tortura, si no parecidas, primas hermanas. Hoy somos esclavas de una talla, de unos cánones estéticos imposibles, de una posición social determinada, de una carrera, un máster, maquillajes y botox y tintes que nos atan igualmente los pies. 

Esto se me acaba de ocurrir, en realidad, a medida que escribía lo de que nos parece inconcebible el maltrato y bla bla bla. El Dejà vu con este libro me vino ayer, cuando hablaba con Gema Lendoiro de algo que me parece muy curioso. Me anticipo a pedir a las defensoras a ultranza del Porteo y otras virtuosas autodenominadas Criadoras con apego, que bajen sus hachas. No es nada personal, no tengo nada en contra de su filosofía, siempre y cuando no me la impongan a mí. Vaya eso por delante. Permítanme apoderarme de su apego, que es exactamente el mismito con el que yo crié a mis hijos, a pesar de que ellos aprendieron a dormirse solos y en sus camas (no se atrevan ni siquiera a insinuar que yo les quiero menos sólo por ello).

Observo con preocupación a algunas de estas madres, que, aferradas a la convicción (¡que no cuestiono en absoluto!) de que los niños están mucho mejor en contacto con la piel de su madre, recorren distancias infames a través de la ciudad correosa con sus niños a cuesta.

La imagen, en las mujeres de América del Sur, de África, asiáticas, me parecía igual de sacrificada, a pesar de la belleza estética con que lo pintó aquí mi amiga Carme Sala.



Pero, fuera de ese ambiente rural, pobre, en el que estas madres tienen que cargar con sus criaturas porque no les queda otro remedio, no puedo evitar recordar los pasitos minúsculos que daban Lirio Blanco y Flor de Nieve en aquella época en la que el valor de una mujer se medía por lo doblegada que estaba al arbitrio de los demás. Me pregunto cómo nos verían las mujeres sin recursos retrocediendo cincuenta o setenta años en la historia, volviendo a cargar nuestros hijos sobre las espaldas. Y no me vengan con lo de que los padres también portean. No me refiero a eso. 

Yo defiendo a ultranza el valor de la mujer en sí, sin tener que ser abogada, maestra, médico o modelo para ser grande. Porque la mujer tiene el poder de la vida en sus credenciales, y la mejor cuidadora de su familia es, sin ninguna clase de duda, la mujer. Pero no es necesario que volvamos a la "pata quebrada" para justificar que lo que realmente nos realiza como personas es ser mujeres. Yo soy la primera que se siente estafada con el timo de la estampita de la liberación femenina. Pero no es necesario retroceder hasta perder la libertad. Eso es otra cosa. 



27 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Completamente de acuerdo. El libro me interesa. Al respecto solo he leído lo que cuenta Pearl S. Buck.
En cambio, yo con cinco hijos he dormido como un lirón por el expeditivo método de acostarlos en mi cama, con las debidas cautelas pero un pecho a modo de chupete. ¡El bebé y yo en la gloria, chica, lo siento!
A lo mejor hay en mí algún atavismo :-)
Afectuosamente
Asun

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Aaaaaah...¡ya decía yo que la temática me sonaba! el libro que recomiendas fue llevado al Cine bajo el título "Flor de nieve y el abanico secreto"...es una peli deliciosa aunque el libro será, sin duda, más completo. Lamento no recordar el nombre del director, ya no soy la que era ;)

Ana, princesa del guisante dijo...

Creo que cada uno hace lo que sea para robarle horas al sueño, Asun, y para casi todas las decisiones que uno toma como padre. Y siempre ha habido una vecina, una suegra., una madre, con poco trabajo y ganas de entrometerse. Lo que es inconcebible es que consintamos en que nos venden los pies. No he visto la película, pero dudo que supere al libro. Tengo que volver a leerlo, ahora a pequeños sorbitos, la primera lectura suele ser demasiado ávida, no puedo saborear.

sunsi dijo...

A ver si puedo ser objetiva, Pesoleta.

A veces cuesta reconocer la diferencia entre:

-lo que hacemos,
-lo que deberíamos hacer pero no podemos
-y lo que no es recomendable pero caemos por debilidad o pereza.

Está claro que yo crié a mis hijos con bastante disciplina horaria: comida, baño, hora de ir a dormir... Se acostaban en sus cunitas y no por ello dejé de achucharles -no sabes lo besucona que soy- o de cantarles...
Me hubiera gustado pasarme más tiempo sentada en el suelo haciendo puzzles, jugar con plastilina, dibujar... pero el tiempo se me venía encima.

¿Tú crees que estas teorías están diseñadas para madres con dos o más hijos? Yo no hubiera sobrevivido sin sentirme culpable.

Un beso, Ana.

Mariapi dijo...

Ana, disculpa mi comentario algo jocoso...es que cuando he empezado a leerte...he buscado "Porteo" en sangugle, pensando que era algún pedagogo, psicólogo o pediatra...jajaja...no he entendido hasta el finaaaaaaal. Estoy fatal....jajajaja

aaana dijo...

Ay Princesa que te veo muy reivindicativa!no puedo estar mas de acuerdo contigo
sobre la crianza: estoy haaaarta de tener que "justificarme" (por no mandar a cierta parte a la gente) con respecto a como crío a mis hijas. La pequeña es todavía un bebé (cada vez menos pero aún bebé) y tengo que oir de todo. Y no permito que NADIE me cuestione
sobre el porteo: si, mola mucho llevar al bebé pegado a ti, y seguro que al bebé tamvien le gustará. Y en ciertas situaciones a lo mejor es mas comodo pero por sistema me parece un rompe espaldas. Aparte del peligro de caerte (yo soy muy torpe y me caigo mucho) con el bebé atado. .. quita quita!!

que lo de la liberación femenina es un pitorreo, pues sí. Pero no vamos a volver ahora a las cavernas, no señora!

aaana dijo...

Hijos únicos FIJO

Ana, princesa del guisante dijo...

A ellas no sé, a mí no me habría servido. Gracias, Sunsi, de acuerdo con aaana, aunque te invito a que veas la modalidad de porteo a duo. Demencial

Ana, princesa del guisante dijo...

ay, Mariapi, en mis tiempos se le llamaba llevar al niño en la mochila con la espalda doblada para tener las manos libres y pooder hacer la comida mientrastanto. Economía del lenguaje jajajaj

Ana, princesa del guisante dijo...

Yo no tengo intención de volver a las cavernas, ¿no se supone que somos inteligentes y estamos formadas?

aaana dijo...

Sobre lo de hijos unocos:lo digo porque cuando digo que mis hijas se llevan 30 meses me dicen que como tan seguidas (¡!) Y cuando digo que quiero un tercero, directamente que estoy loca
pues.. en fin, para qué voy a discutir?

Ana, princesa del guisante dijo...

Si no tienes hijos que a qué esperas, que tienes uno, que a por la pareja, que tienes dos iguales, a por la niña o por el niño, lo que sea. SI tienes uno de cada, que ya basta, y si tienes más, que si es que no tienes tele. La cuestión, no callar! gracias, aaana

princesasyprincesos dijo...

Yo creo que el problema no esta en portear o no(porteo, me encanta y simplemente me da una libertad que el carrito no), el problema esta en imponer a los demás que el porteo es lo mejor y mirar a los que llevan un carrito por encima del hombro, simplemente volver a lo de siempre respetar. Y desde luego dejar de mirarnos el ombligo creyéndonos la madre del año, ni por portear ni por llevar un carrito de diseño. Un abrazo guapa

Ana, princesa del guisante dijo...

Solo una apreciación. Para mis hijos soy indiscutiblemente la madre del año :-) Gracias por tu sensatez

Annie dijo...

Sabes qué Ana? Yo creo que la diferencia FUNDAMENTAL por la que luchamos las mujeres, ahora y siempre, es la libertad. El poder hacer esas mismas cosas, porque nos da la real gana y no porque vienen en el decálogo de lo que son nuestros dominios. Yo soy madre porteadora (me acabo de coser mi propio meitai para mi hija de 4 años) y he sido ama de casa hasta agosto del año pasado (si haces la cuenta casi 4 años en casa, contando embarazo), y me he visto mirada por encima del hombro, por mi suegra y mi cuñada porque era como una parásita de mi marido, a su modo de ver. En fin, yo lucho por la liberacion de la mujer, no me digo gorda ni hablo mal de mi misma para que mi hija no me copie en el futuro. Pero lucho para que yo pueda hacer lo que me venga en gana, sin qiue me juzguen de un lado, ni del otro. Porque parece que la mujer tiene que encajar en un marco o en otro y como sea, siempre hay alguien que la mira mal, que la juzga y la condena. Si me preguntas a mí, yo creo que hemos puesto muchas etiquetas malas a cosas buenas. Como el porteo, por ejemplo, si es beneficioso para mi hija y para mi (me deja las manos libres y la conciencia en paz) me da igual que sea símbolo de lo que sea! LIBERTAD es poder hacer lo que yo considere, sin pensar en qué significa. Lo mismo que no está bien decir que a una chica la han violado por llevar minifalda, yo no soy mas sumisa por hacer la cena con mi hija mirando y aprendiendo por encima de mi hombro desde un meitai. Luchemos por poder ser quienes somos, y que las consecuencias nos las de la vida y no los demás. Yo no creo que esta discusion la tuvieramos si fueramos hombres. Y sí, yo no soy mejor madre que tú, porque casi todas las madres somos IGUALES, ya dejemos de juzgarnos las unas a las otras y dejemos de hacer sentir que una tiene que defenderse antes del ataque. Lo mismo que tu te ves en la necesidad de decir que no quieres menos a tus hijos por ponerlos a dormir en su cuarto, yo me veo en la necesidad de defenderme porque dormimos en una supercama de 2,50 x 2 y aun dormimos todos juntos. Sólo nos hacemos daño, y lo peor: esto no son los hombres, esto lo hacemos nosotras! Un abrazo :) Y perdona el rollazo :)

Ana, princesa del guisante dijo...

Claro, Annie, de eso se trata, de hacer lo que a cada uno le resulte coherente con su vida. No hay ningún mal en lo que tú haces, porque eres libre para decidirlo. Las mujeres chinas que vendaban los pies de sus hijas lo hacían con la convicción de que era lo mejor. Pero, a diferencia de nosotras, ellas no conocían nada más. Si yo conozco y libremente elijo una opción entre todas, nadie debe cuestionarme por ello. Y tengo derecho a equivocarme y rectificar, pero debo elegir yo, porque soy la responsable de mi vida y de hacer de mis hijos personas libres y autónomas. Gracias por tu opinión, un abrazo.

Chitin dijo...

Como bien dices, la gente el caso es hablar...si lo haces aí, porque lo tenías q hacer asá...yo siempre me he apañado fatal con el carrito, la silla ya es otra cosa, pero con el niño la inexperiencia nos llevó a comprar un trasto enorme, con el q la verdad me apañaba fatal.
Así q con la pequeña, me compré un fular y los primeros meses la llevé pegadita a mí, con lo poquito q pesaba, me era mucho más cómodo q ir con el carrito, sin comparación.
Ahora ni me planteo portear, no podría, acabaría con la espalda fatal, seguro. Creo q todo tiene su momento y sus circustancias, para madres más "mujeronas" (yo soy chiquitita) pues igual es una opción buena...allá cada cual.
Y lo del colecho, pues lo llevo mal, la verdad...pero entre tener q levantarme veinte veces y no dormir, a dormir un poco apretados con la nena en medio de los dos, pues otra vez...elegimos colecho, eso sí, sólo en momentos puntuales, si está malita o situaciones especiales.
Como siempre, la liberetad es poder elegir cada una lo q nos viene mejor.
Un abrazo!

EvaB dijo...

Un 10, has puesto negro sobre blanco lo que yo misma pienso. También creo que nos vendieron la moto con la liberación femenina, y la hemos comprado. La libertad, desde luego, es otra cosa, y como se suele decir, pasos atrás, ni para coger impulso.

EvaB dijo...

Yo tengo gemelos, nacieron prematuros con apenas dos kilos. Durmieron en su cuna desde el día 1, aunque los primeros 3 meses dormía yo con ellos en la misma habitación. Siempre he intentado que llevaran un orden de comidas y horarios, sabiendo cuando flexibilizarlos, y creo que han sido los niños más besados y achuchados del mundo. Pues aún hay quién me critica veladamente por no haberles dado pecho o no haber colechado (cosa que por otro lado, no habría hecho ni siquiera con uno, porque me da pánico y, desde mi único y personal punto de vista, lo veo hasta peligroso para el bebé.

Elnea dijo...

Pues aquí una que se cansa mil veces menos llevando un bebé a la espalda que empujando el carrito! Con el segundo ya ni me molesté en sacarlo, y es que eso de empujar, esquivar y tener todo el tiempo las manos ocupadas no va conmigo, y te aseguro que no provengo del mundo rural ni nada por el estilo, sino que vivo en una de las ciudades más grandes del mundo ;)
Muchas veces hacemos las cosas no por dogmas, sino por comodidad. A mi me costó entenderlo, con la primera fui de dogma frustrado, con el segundo me liberé por completo, duermo con él, lo llevo a cuesta y con 17 meses lo tengo aquí enganchado a la teta mientras hago como que trabajo, y te aseguro que me siento mil veces más libre que con la mayor que tuvo una crianza totalmente diferente.
Creo que lo importante es criar a nuestros hijos con respeto y amor, el cómo es lo de menos, algo así como un envase. Y pelearnos por eso no tiene ningún sentido, no crees? Por eso te pido que no hables del porteo como algo del pasado o que esclaviza, sino como una opción diferente a la tuya que para muchas de nosotras es mucho mejor que la sillita de paseo.
Un saludo

Ana, princesa del guisante dijo...

Eso que tendría que ser por supuesto, lo más básico, que es la libertad, es lo que hoy día llevamos peor. Mis circunstancias me hicieron elegir, lo hice bien. No dejaré que nadie se inmiscuya. Conozco mujeres muy inseguras que se han visto condicionadas por el qué parecerá. No merece la pena, un abrazo, chitin

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias, Eva. Bastante difícil es la maternidad en sí misma como para ser cuestionado constantemente.

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias por tu comentario. No quiero que te sientas mal por mi metáfora y porque hable de la esclavitud del porteo. Me parece muy respetable que tú hayas escogido el porteo como método si es lo que mejor te va. Yo me refería a tener que elegirlo sin convicción, y pensando en las chicas a las que veo cargar con sus hijos con cara de ahogo, que con el carrito no lo he visto nunca. Te agradezco tu punto de vista. Saludos

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho tu post. Porque soy una fiel defensora de la libertad a la hora de educar (desde el respeto y el amor, por supuesto). Me parece igual de bien la madre que da el pecho como la que da biberón, la que colecha como la que lo pone en la cuna, la que los lleva en carrito como las que portean. Y es porque creo que cada una ha tomado su decisión en base a algo que no tengo ni que saber ni que juzgar, pero espero de corazón que sea porque es lo que mejor le va a cada una. Pero también me gustaría dar mi opinión en una cosa, y es que (y es posible que aunque leo varios blogs por supuesto no leo todos) veo las críticas en cuanto a la forma de educar desde las madres que siguen un "estilo" de crianza basado en lactancia materna prolongada, partos lo más naturales posibles, colecho, porteo... me gustaría que si estoy equivocada me lo dijérais, pero no he leído ningún blog donde se critique a las madres que dan el pecho (en sus blog siempre dicen "me han dicho", "he leído" pero me falta la fuente), colechan o portean. Siempre he leído las críticas de madres que siguen este estilo y me gustaría saber si realmente alguien les ha criticado o si lo hacen para poner de manifiesto su amor incondicional de madre (y parece ser que un amor más fuerte que el del resto de madres).
Felicidades por tu blog!

Ana, princesa del guisante dijo...

Pues creo que nadie se atreve a criticar lo que postula ese "estilo" que se autodenomina "con apego" porque es lo que es políticamente correcto. De hecho, de esto que dices tú trata este post: me parece fenomenal que porteen si se sienten a gusto con ello, pero que lo hagan porque es políticamente correcto "apegarse" de esa forma a sus hijos, me parece una forma de esclavitud. Yo sí me posiciono en contra del colecho para mi familia y no me parece demasiado sensato que se ponga de moda. Pero no tengo ganas de desgañitarme defendiendo lo contrario. Esa es la diferencia. Parece que quienes lo practican se sientan en la necesidad de convencernos a los demás. A mí, francamente, me parece una imprudencia. Pero no son mis hijos, son los suyos. Ellos sabrán´. gracias por tu visita, (lástima de anonimato, me ha gustado mucho lo que dices)

Anónimo dijo...

Gracias por responder. Si firmo como anónimo es sin más porque no tengo blog ni perfil, pero me llamo Ana :) Sabes por qué no colecho yo? porque mis hijos son muy importantes para mi, pero yo cree mi familia con mi marido, dos empezamos y dos terminaremos (ójala dentro de muuuchos años) y nuestra cama es nuestro lugar, en el que nuestros hijos siempre serán bienvenidos si están malitos o por las mañanas, pero el resto del tiempo es nuestro lugar de confidencias e intimidad

Ana, princesa del guisante dijo...

Pues me parece MUY sensato, tocaya. No te lo había dicho aún, y es una costumbre aquí: bienvenida al castillo. Espero que seas feliz aquí. Yo no colecho porque si un guisante me molesta para dormir, ¿imaginas con un niño? Y si yo no duermo, estoy malhumorada, cansada, me juego el tipo en la carretera y no puedo vivir. Y no porteo porque cuando les he tenido que cargar, me he jorobado las cervicales. Y les di el pecho con mucho sacrificio y amor. Porque pienso que la lactancia materna es lo ideal. Pero si hoy me quedara embarazada, el pobre que viniera, probablemente se criaría estupendamente con un biberón después de cada toma, porque las once y doce veces diarias que mamaban los otros dos casi terminan con mi vida. Y no le querría menos, no. Ah, y entraría al hospital de rodillas, volviendo a suplicar la bendita epidural. En fin. Me encanta que hayas comentado, gracias.

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