© de la imagen La meva maleta

viernes, 3 de junio de 2011

Tu regreso

He tenido que digerir tu regreso, casi con tanto dolor como tuve que asumir tu partida. Parece absurdo, pero he tenido que hacerte el sitio que el cáncer te quitó. Llené tu ausencia con palabras e ideas, con emociones y sentimientos. Completé tu vacío con una tú de mentira, con sólo una cara amable. Y volviste.

Te empeñaste en volver al trabajo, a pesar de no estar rehecha del todo. Todos te aconsejamos que no lo hicieras, de ahí mi rechazo, supongo.

No quiero verte sufrir, no estábamos preparados para recibirte con los honores que mereces porque fuiste muy valiente.

Aquí estás, y tres semanas después estoy preparada para darte la bienvenida como es debido:




No seremos las mismas. Habrá que construir un nuevo espacio. Busco generosidad en mi corazón, y me cuesta... qué estúpida.

11 comentarios:

La meva maleta dijo...

Los sentimientos contradictorios siempre son difíciles de digerir, pero no creo que, en tu caso, eso sea falta de generosidad.
No te culpes...estoy segura que sólo necesitabas el tiempo necesario, para adaptarte.

Petons.

Mariapi dijo...

Planteas un dilema misterioso. Para todo tipo de amor. ¿Amamos a quien en realidad es el otro o la imagen que necesitamos? Pasa con todo. Por eso el amor es algo interminable. Imagino que ni ella ni tu seréis las mismas de hace un tiempo. Porque algo tan serio deja mucha huella, en todos, y probablemente ha crecido un ser imaginario. Hay que hacer sitio para el real. Y redescubrirlo. Me ha pasado incluso con los hijos, Ana. Una temporada larga fuera, mucho mail y teléfono...pero son otros cuando llegan, distintos a los que se fueron, y a los que he ido creando-soñando. Y cuesta "redecorar". De todos modos creo que la realidad es siempre mucho mejor que los engendros imaginarios ¿o no?.Me ha gustado mucho, es muy sutil. Un besote.

Leles dijo...

No eres estúpida, en tal caso eres humana. Y una buena y generosa humana.
Tampoco busques a la que se marchó, pues ésa ya no volverá (aunque perdure en tu recuerdo). Ahora es ella, renovada, y con ganas de volver. Quiérela, porque en alma es la misma. Y porque es un alma que necesita volver.
No busques generosidad... pues te reborda.

Bicos pesoletiña

Ana, princesa del guisante dijo...

Mevamaleta: seguramente sea eso, cuesta adaptarse a los cambios. Petonets

Mariapi: reconozco esa sensación. La sentí cuando volví a casa después de tres años en la universidad. No era la misma. Imagino que después de un mazazo como una enfermedad, el cambio es mucho más fuerte. Besos grandes

Leles. Humana = medio lela... Un besico, guapa, y muchas gracias.

Anónimo dijo...

Siempre es difícil hacernos cargo del dolor ajeno. La enfermedad grave nos recuerda nuestra propia vulnerabilidad, y odiamos por lo general sus detalles, porque nos hacen más vulnerables aún ¿verdad?

Abrazos

Tita

ana dijo...

El escenario de la vida es tal que así, ¿no?... sorprendente, inesperado y con cierta carga de incertidumbre.

Adelante, seguro que ahora tenéis mucho que descubriros; es hora del reencuentro.

Imganina si un día nos topamos tú y yo conn casi 20 años de por medio... sorpresas de la vida. Lo que no nos iba a dar de sí.... jajajajaja.

Un abrazo!!!!!

Ana, princesa del guisante dijo...

Tita: no lo sé. A lo mejor la compasión nos hace olvidar lo negativo, pero cuando regresa la persona, sabemos que lo menos bonito de su carácter volverá también... Un beso, guapa

Ana: jolines. 20 años. Yo estoy segura de que tú has cambiado, y yo... ni siquiera me acuerdo de como era. Así que a lo mejor me acuerdo, y no me gusto... Ains. Besos :-)

Marta dijo...

Cuando se vive algo muy intensamente y luego las cosas vuelven a la normalidad una puede deshincharse... No eres estúpida, sólo es cuestión de días.
Petons!

sunsi dijo...

Me parece que tenemos un tiempo de adaptación para todo. Te cuesta un desgarrón la ausencia y más en una situación de enfermedad que tú has vivido intensamente. Y cuando vuelve la "normalidad"... cuesta otra vez.

No sé si sirve... Recuerdo cuando a mi marido lo destinaron a Ceuta. Dos años. Por la edad de los niños y otras cosas que sopesamos, decidimos que yo me quedaba en Tarraco. Se fue el día después de Reyes. Creí que siempre me faltaría la respiración como cuando lo vi desaparecer en el coche. La vuelta, el todos-juntos de nuevo (en Lleida)costó. Hacía demasiado tiempo que la rutina era otra. Y mira que nos habíamos echado de menos...
He recordado esa frase célebre de Pascal: "El corazón tiene razones que la razón no entiende"
Debe de ser eso, Princesa. Todo eso menos estupidez.

Un petó.

tomae dijo...

...es curioso como proyectamos nuestras emociones "Princesa", igual a ti con tu sangre azul no te pasa como a un plebeyo como yo...(permite que lo dude) ...y resulta que deseas algo con una cierta intensidad, que cuando se convierte en realidad...pues eso, que eran deseos y compararlos con la realidad, siempre aturden y nos confunden. Vamos como dice Marta. bss!

Ana, princesa del guisante dijo...

Marta: ya han pasado esos días. Volvió hace tres semanas. Ahora ya está todo en orden, más o menos. Gracias, guapa, petons.

Sunsi: debe de tener relación con el instinto de supervivencia: rellenamos el hueco que deja el otro para no sufrir... un beso

Tomae: bueno, vale, no te voy a volver a llamar plebeyo :-))) Tenéis todos razón. Besos

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