© de la imagen La meva maleta

miércoles, 29 de junio de 2011

Otra de las cosas que no quiero olvidar


El calor me devuelve uno de los recuerdos que quiero guardar en mi Banco de Recuerdos particular.

Con la inconsciencia causada por los seis años que acababa de apurar, me senté a la sombra, bajo una parra, un mediodía de calor seco, reverberante, fatigoso. Día de verano de sol radiante. Si el sol hubiera sido un dibujo animado habría tenido ojos encendidos y saetas saliendo de cada uno de sus rayos, fulminando con su sofoco todo aquello que tocaba.

Yo tenía trabajo. Acunaba mi muñeca de rubios cabellos entre mis brazos de madrecita responsable. Tenía que darle el biberón, como yo había visto que hacía mi madre con mi hermana.

Si afino bien la memoria, recuerdo que llevaba una falda de algodón cortada al bies, de un pálido verde manzana. Puedo recordarla bien.

Andaba, como decía atareada, colocando mi muñeca en mi regazo, y le pasé el bracito de plástico suave hacia atrás, para acercar su cuerpo al mío. Y entonces me clavó su manita, grité. Recuerdo que le dije en voz alta, que resonó en el patio vacío de la casa de mis abuelos: 
-¡¡Muñeca, me has hecho daño!!

Subí llorando las escaleras hasta la salita de mi abuela, que miró, y vio que lo que me había lastimado había sido una avispa traidora que había quedado atrapada bajo mi falda al bies de pálido verde manzana. Por eso recuerdo tan bien la ropa que llevaba.

La avispa me picó en el lugar donde ahora quedaría, por explicarlo de alguna manera, el lacito del bikini. Tengo de testigo un lunar pequeño.

Sé que no es la primera vez que hablo de este recuerdo, porque Mariapi imaginó esa imagen sobre un lienzo. Pero la quería en mi banco particular.

¿Una limonada fresquita?

17 comentarios:

Leles dijo...

Sí, gracias, una limonada fresca está bien.

Qué facilidad pasmosa tienes de hacerme viajar en el tiempo y vivir, por un momentito tu vida, que, en ocasiones, no difiere tanto de lo que fue la mía.

Un bico gordo pesoleta.

Qué bien os sale, a las princesas, la limonada.

TC dijo...

Sí! yo tambien quiero una limonada fresquita!
Que buenos recuerdos tienes para guardar eh? sigue contándolos porfi.

Ana, princesa del guisante dijo...

Leles: a mí me sorprende la claridad de algunos de mis recuerdos, como este. Si se recuerda bien, se puede contar bien. Bicos on the rocks

TC: vais a saber más cosas de mí que yo misma

TC dijo...

jajaja, tienes razón, pero lo cuentas tan bien, que yo estoy encantada de conocer todas esas cosas.

tomae dijo...

...yo me quedo con la limonada, porque si cuento mi historia de tijeras - de coser - metidas en un enchufe (y venga a darle vueltas) lo veríamos todo ¡verde!...recuerdo ese color porque mientrastrasto hacían un partido de tenis en la tele y creo que eran las semis de Wimblendon... tan verde como la pista que nunca he pisado. Bss!

PD. Estaba con mi Abuelita, que era Modista!!

Mariapi dijo...

No sé qué ingrediente hace que un recuerdo se grabe más que otro, es un tema para estudiar...Me ha encantado ver con tus palabras cómo querías a tu muñeca, con ésa maternidad infantil. Seguro que ya eras hacendosa, entregada, cariñosa, con corazón grande, ¡qué bonita, Ana-niña!
Gracias, Princesa, precioso.

ana dijo...

Y que me decís de ese genio que ya se podía intuir entre los amores que por su muñeca sentía? eh? eh? eh?

_ Muñeca, me has hecho daño!!!!_ jajajaja.

Genio y figura amorosos!!!


eeeeeeoooooooeoeoeoeoeoeoeoe!!!!!
Feliz verano guisantilllaaaa...

Ana, princesa del guisante dijo...

TC: Bueno, si muero antes de tiempo, os encargo entre todos escribir mi biografía autorizada :-P

Tomae: las palabras tijeras, enchufe y niño no deberían ser pronunciadas jamás en la misma frase.
El torneo de güimbledon es el que más bonito me ha parecido siempre, todos blanquitos y elegantes, sobre el césped verde. Charmante!

Mariapi: yo siempre jugaba a ser mamá... claro que esos hijos eran muchísimo más fáciles de controlar jajaja. Besos, guapa

Ana: no sabes lo obedientes que eran todos mis muñecos. Justito lo contrario que mis hijos ;-) Besos, linda, felices vacaciones.

Marta dijo...

Hoy ha salido tu yo más diminuto apuntando maneras de futura ReinaPesolet!
Qué felices veranos laaaaargos aquellos, los míos de falda amarilla. Besos

Madrid Naïf dijo...

Yo también recuerdo mi primera y única picadura de avispa. También fue un verano de mi infancia, jugando con primos y amigos a dejarnos caer rodando por una ladera del jardín hasta llegar a la casita que habíamos montado con palos y sábanas. Alguna avispa se sintió atacada, y , pum!, me tocó mí la picadura. Fue en el pie derecho y esyuve toda la tarde sin poder andar, con cataplasmas de barro para la inflamación.
Mira!, con la cabeza tan mala que tengo para acordarme de cosas, has conseguido aflorar recuerdos de la infancia.
Mil gracias!

sunsi dijo...

¿Cómo no te vas a acordar si aún tienes el recordatorio en la piel? Eso no es una picadura, pesoleta, es un ataque de invertebrado con alevosía...

Es una muy buena idea lo del Banco de recuerdos. Con los años se olvidan y es una pena.
Petonets, Princesa.

Mariacininha dijo...

Anne, gosto muito das suas histórias. Tenho dificuldades as vezes com o idioma e faço um esforço, pois não quero perde suas histórias.

Ana, princesa del guisante dijo...

Marta: con las muñecas había que ser estricta, o se te subían a la chepa ;-) Qué bien que hayas pasado por el castillo. Un beso

Madrid Naïf, ojalá te hubiera despertado un recuerdo más grato, la verdad... El próximo recuerdo será sobre algo agradable, palabra.

Sunsi: ¿te das cuenta, qué maldad? ¡Bajo la falda de una niña inocente! Un beso

Mariaciniha: nuestros idiomas nos alejan, pero de la misma forma que tú disfrutas con mis historias, yo admiro tus creaciones (el último Picaso me ha encantado!)

Marta dijo...

Conserva este banquito particular de tus recuerdos, es el mayor tesoro que guardamos, algo sólo nuestro, pedacitos de nuestras vidas que están ahí para recordarnos una y otra vez la felicidad vivida. Por cierto, yo tengo uno propio también vivido pero con una abeja... se me enredó en el pelo, yo misma la saqué con mis dedos y no me picó !
Un beso ;O)

La meva maleta dijo...

Ya tienes otro cajocinto lleno...esta vez, con este punzante recuerdo de tu infancia. Porqué sí, algunos recuerdos pinchan, otros muerden y algunos dan calor :-)
Aseguraría que tus cajoncitos de recuerdos, llevan incorporados, bolsitas con olor a lavanda y una etiquetita en la parte exterior para poder encontrarlos cuando te haga falta.

Eres una maga de las palabras Pesoleta :-)
Petonets

Ana, princesa del guisante dijo...

Marta: ayer viendo tu blog nos inspiramos para hacer un cambio importante en nuestro cuarto de lavar (bueno, importante... vamos a pintar :-) pero tú nos inspiraste.

Fuiste muy valiente con la abeja. Felicidades

Mevamaleta: bueno, tanto como maga, no. Yo diría que no me callo ni debajo del agua :-) un kiss

Guillermo dijo...

Por esas "pequeñas" cisas os envidio a las mujeres...

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