© de la imagen La meva maleta

miércoles, 21 de marzo de 2012

De cómo pasé de ser simplemente mamá...

... a ser la mejor madre del mundo.


Tendrás que reconocer que te liaste, que no supiste reconocer tus propios límites, a pesar de que todos te recordábamos que había algo en tu plan que no podía funcionar bien.

Dios me libre de cortar tus alas o de crearte falsos techos, pero cuando nos dijiste que pensabas vender accesorios y complementos hechos con cápsulas de café recicladas y te preguntamos si sabías cómo ibas a hacerlo, tuve muchas dudas. Porque, en realidad yo sabía que tú nunca habías hecho algo parecido.

Tú no. Tú tenías claro que querías venderlas y trazaste tu plan como en el cuento de La lechera. Aseguraste que en la escuela aprendiste a hacer cosas con las cápsulas y dijiste que harías unos collares, unos clips y no sé cuántas cosas más. Vale, vale, está bien, te dijimos mientras pensábamos que ya se te pasaría. 

Pero apareciste al día siguiente con una larga lista de solicitudes de tus compañeras de clase. A pesar de los precios que tú mismo habías decidido poner a tus creaciones, las debiste convencer bien de tus capacidades: 2 euros el clip, 6 euros el collar, no sé cuántos la diadema. Ah,. y para su desgracia, tenías intención de cobrar por adelantado, no fuera  a estropeársete el negocio. 

Es verdad que yo ya me veía cosiendo y pegando y comprando cosas para ti. Lo tuve aún más claro, como el agua que viene lloviendo todo el día, que ibas en serio cuando te vi salir del cole removiendo monedas en tu bolsillo.

Tu padre te sugirió que bajaras los precios un poco, y dos niñas te confiaron su dinero. A la hora de la comida, tras un intento fracasado de hacer un collar, supongo que te diste cuenta que te metiste en un lío. 

Al salir de clase, pregunté a las mamás de tus compañeras si alguna sabía algo de unas compras y nos estuvimos riendo de tu picardía al pedir dinero por adelantado... y de paso, me comprometí a hacer que la inversión de sus hijas no fuera dinero perdido.

Bien, al llegar a casa y verte con el fracaso de no saber cómo salir adelante, te eché una mano. Le hice un buen lavado de cara al proyecto que habíais empezado papá y tú a mediodía, y con un poco de pegamento de contacto, unos cierres que tenía, unos cordoncitos para hacer collares y mucha paciencia, te saqué del fregado en que te metiste solito. 

No te salió gratis, te llevaste una lección de gestión de empresa: primero planificar, calcular los gastos, los beneficios esperados y, sobre todo, medir bien tus propias capacidades para fabricar por ti mismo el producto. 

Ambos aprendimos: tú a ser prudente, yo, que eres muy valiente y decidido. Te felicito por ello y te animo a continuar. Aunque ahora ya te han salido imitadores: charlatanes que venden dibujos a 60 céntimos y pulseras de cuentas con goma.

martes, 20 de marzo de 2012

Delantal vintage

Traté de reciclar una de las telas que encontré en el baúl de mi abuela, pero me quedó tan mal, que quedé frustrada por lo requetefeo que me quedó. Este fin de semana, después de varios días de trabajo, vi que el resultado era tan horroroso, que tiré lo que tenía que haber sido unos salvamanteles.

Necesitaba con urgencia resarcirme y hacer algo bonito y práctico, y lo hice. Empiezo mostrando la parte trasera:



Luego, la delantera ahora en color real (he renunciado a tratar de disimular la sombra de mi brazo en la foto)


Y ahora, abierto, para que veáis cómo es entero. Es un delantal para la colada, con un gran bolsillo central que se abre en los laterales para guardar las pinzas. 



Ahora sí. La tela parece muy setentera, porque lo es. 

domingo, 18 de marzo de 2012

Nubes y claros


Nubes:
42 días de trabajo en la provincia de al lado son demasiados.
Las perspectivas de que esta situación mejore, son muy escasas. En todo caso, todo puede empeorar.
No puedo quejarme de esta situación porque otros están peor que yo.
La boda repentina de un familiar directo nos ha desequilibrado el presupuesto del mes de abril
La compra del traje que se perdió en aquel tren ha supuesto un fastidio y una forma estupenda de tirar el dinero.
La vejez que acecha sin piedad a la abuela más anciana de la familia duele por dentro.
La vejez que acecha sin piedad a mi abuela, me está dejando el interior lleno de nudos.
El último proyecto de costura realizado ha sido un fracaso total: sin estilo y mal realizado.
(Hay más nubes, pero me estoy deprimiendo)

Claros:
Tengo un trabajo que nos paga la hipoteca.
Tengo un trabajo adicional que supone un complemento para poder pagar los gastos inesperados.
Tengo otro trabajo que me llena de ilusión (aunque no de dinero)
Ir a una boda es muchísimo mejor que ir a un funeral.
He disfrutado de muchos abuelos durante muchos años, eso debería calmar mi tristeza.
Verles deteriorarse y sufrir no aporta nada a ninguno de nosotros.
Tengo más telas para empezar otro proyecto si me animo.
Me siento querida por mi marido y por mis hijos.


viernes, 16 de marzo de 2012

Regreso


Coqueta, en la foto soplabas la única vela de la tarta de cumpleaños, esa que no delata tu edad. Ahora sí aparentas los años que te pesan y que se cargan en la maleta que has empezado a preparar para tu regreso. De un día a otro has bajado dos escalones y tus ojos se han velado un poco más. Las piernas no te responden como ayer, ni la mente. Sólo te queda la frase consabida, "¿Cúando volveré a casa?" que repites como un mantra por si se hiciera realidad. Y no puede ser, no se dan las condiciones que se necesitan. Es triste la vejez.

No sé cómo te veías a ti misma en el futuro cuando tenías mi edad... ¿se imagina uno en la vejez? ¿somos capaces de ponernos en el tiempo lejano y sabernos dependientes y necesitados? No lo creo. Me tranquiliza saber que has tenido una vida feliz, que no te ha faltado nada. Y qué fácil se dice. Claro que te faltó algo, algo que era inalcanzable para tu generación: la libertad. Qué moderna habrías sido si te hubieran dejado.

Admiro de ti el poder de tu silencio y de tu calma y tu capacidad de ser amable, a tu manera, con la sutileza de tu mente afilada que dice lo que piensas a bocajarro de forma discreta. No sé cómo explicarlo aquí, porque es difícil explicar cómo lo haces. O no. Algunos dicen que yo también tengo esa habilidad.

Me miré en tus ojos la última vez que te vi y, entonces, sentí el cambio en ti, el definitivo, el que te apartará de mí por siempre. Creo que lo supiste tú también, porque me miraste con ternura y dijiste:

-Eres muy guapa...


miércoles, 14 de marzo de 2012

Otro más



Se despereza la primavera y yo sigo atrapando amaneceres como mariposas en una red. Éste se ve desde mi calle. Dos fotos después, nada, apenas, 20 o 30 segundos más, y el sol queda atrapado ente las barreras del tren, como si de palillos de comida china se tratara.

Sigo estirandome como una gominola de calidad dudosa, pero sobrevivo. Las cosas buenas se solapan con las menos buenas, como suele pasar siempre, así que no pienso perder ni un segundo en lamentaciones cansinas.

Soplan vientos de cambio, de trabajo, de fiestas y anticipos de malas noticias, qué se le va a hacer. Porque todo es inevitable. Y, por suerte, se atisban pequeños soplos de esperanza para nosotros.

Debo dar una primicia, algo que tiene que ver con Carme Sala y conmigo, y que está a punto de ver la luz, como este precioso amanecer. Hay café recién hecho, buenos días.


domingo, 11 de marzo de 2012

Estirarse



Regreso al blog, en busca del remanso espiritual que suele producirme volcar en vuestros ojos mis palabras cansadas.
Ha sido una semana intensa. Muy intensa. Mucho trabajo, malestar por la segunda gastroenteritis de la temporada (y acababa de pasar un resfriado), rematada por dos fiestas familiares en dos días y la realidad del pan de cada día esperando ser cocinada para ser la comida de mañana.

No sé si de algún modo seguiré siendo chicle, así que voy recogiendo la pompa a pequeños lametones. Esta noche masticaré duro, a ver si, con suerte, queda algo de sabor, para poder empezar a formar una pompa de nuevo a partir de mañana.
Sólo espero que no explote en mis narices.

miércoles, 7 de marzo de 2012

No desgastarse


¿De qué me hubiera servido enfadarme, o llorar?

De nada.

A veces las cosas se deciden a no salir bien a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera... total, el problema es siempre el cochino dinero, el que nunca permanece, el que tratas de ahorrar y se te escapa por las rendijas.

Seguiremos luchando sin desgastarnos por el camino con penas estériles que sólo sirven para menguarnos por dentro. Pero mantendremos el pulso.

Seguro.

lunes, 5 de marzo de 2012

Antes del cambio de hora



Camino al trabajo paso por una carretera que bordea el valle de un río grande. Yo paso por la parte superior, así que suelo tener vistas privilegiadas a la hora del amanecer. Me pilla conduciendo y con prisas pero, a veces, saco la cámara de mi móvil presa por la belleza de la imagen. Cada día la hora en que el sol cruza la oscuridad se adelanta un minuto, así que en pocos días la salida de mi casa me pilla ya amanecida.

Pero, como en una suerte de Bonus Extra, en dos o tres semanas nos cambiarán la hora, así que podré disfrutar de mis amaneceres en ruta algunos días más. Porque algo es seguro, volverá a salir el sol. Lo hace siempre.

viernes, 2 de marzo de 2012

Espeluznante

Al leer el titular de El Mundo entendí, de forma equivocada, que la comunidad científica había movido ficha y consideraba el aborto como un infanticidio, y me alegré. Pero a las dos líneas comprendí que no era ese el contenido de la noticia.

Dos científicos desalmados se han atrevido a afirmar que asesinar a una criatura recién nacida por las mismas razones en que es lícito acabar con su vida en el interior del útero de su madre, era legítimo.





Nunca había leído nada tan abominable.  Es vomitivo, repugnante, asqueroso, triste, desacertado, brutal y desalmado. Siempre he tenido una especial sensibilidad hacia el ser humano no nacido, pero ahora me declaro fanática absoluta de la vida, desde el instante cero.

*Nota: El título con que se enlazaba la noticia era algo así como : "Cientificos equiparan el aborto al infanticidio", como para equivocar.

jueves, 1 de marzo de 2012

Exceso de cargas




Llevo algunos días escuchando, observando a mi alrededor, incluso midiéndome a mí misma como viéndome desde fuera.

Y he llegado a la conclusión que nos está ganando el pulso el desánimo. Así, en general. La esperanza se disuelve como un azucarillo, la fatiga se levanta antes que tú, incluso los niños se quejan por lo deprisa que les pasa el tiempo, que no pueden, apenas, jugar.

Mis amigas pasan por momentos duros, mi familia también, la vejez de los míos muestra su poder implacable sin piedad. Está la vida estancada en un sinsabor.

Mi optimismo incombustible está siendo doblegado hasta su punto de máxima tensión. A ratos, solo siento el peso de la carga que llevamos todos a cuestas. Y eso que no me falta salud, ni trabajo (de momento), ni amor. Así que imagino cómo se sienten todos los que carecen de algo de eso.

Necesitamos que nos pase algo bueno. Ya.

martes, 28 de febrero de 2012

Ayer


El mayor tesoro de la infancia es intangible. Sin ninguna clase de duda, lo mejor que te sucede cuando eres un niño es el descubrimiento. Escuchar por primera vez una historia, acariciar por primera vez el pelo suave de un gatito, sentir su arañazo. Esperar con paciencia a que pase algo, a que pase esa vida que luego resulta que se esfuma en un pispás



Lo mejor de ser un niño es la capacidad de recibir al mundo dentro de ti, nuevo sin estrenar. Sentir aburrimiento soberano un domingo por la tarde, enfadarte por la eterna, eternísima página de divisiones de dos cifras y darte cuenta -otra vez- de que si no apuntas la que te llevas tendrás que volver a empezar. Ver la nieve y sentirte un explorador del Polo Norte, leer un cuento y tener la certeza de que tú eres el protagonista. Estar nervioso la noche antes de una excursión. Descubrir que los dientes que hace nada eran fuertes ahora se mueven, que cuando se te caen tienes una sensación rara en la encía, que  a veces sangran (y nunca has podido imaginar que la sangre tendría ese sabor), que si dejas el diente bajo tu almohada, Ratoncito Pérez te dejará un regalito. Y descubrir quién está detrás de ese tal Pérez...

Mi hijo ha escuchado por primera vez Yesterday, de The Beatles. Se ha sorprendido de que una canción  fuera tan bonita.





lunes, 27 de febrero de 2012

Instantáneas

... del fin de semana.



Foto de AQUÍ


Viaje en buena compañía camino del centro comercial. Hasta luego y acabamos con todas las reservas económicas de la temporada para lucir bien en la próxima boda (¿he dicho aquí que me gusta ir de boda pero que detesto el gasto económico que me supone?).

Comida con risas por las sumas de 15 en 15, que no son tan fáciles oiga, venga, 15, 30, 45, 60, 75, 90, 105, 120... para un niño de 5 años no está mal.

Seguimos con más compras, ahora para la casa: que si barras de cortina, que si este marco en oscuro, que si el otro en clarito, que si menos mal que había del tamaño que buscaba, que si eso no cabe en el maletero, habrá que volver (¡yupi!).

Viaje de vuelta, más cansados, pero con energía para presumir de vestido con  mi abuela. Patatas fritas, cacaolat, no vas a cenar,  y ya te lo había dicho, podéis jugar pero solo cinco minutos. A dormir, mañana el que se levante antes de las 9 me lo como. Baño relajante con burbujas, porque yo lo valgo.

Madrugar en domingo no es sano, pero si no empiezo a hacer las tareas pronto, no tengo tiempo de nada más. Tendré que comerme a ese niño que se ha levantado a las 7 y media -cuando tenga 15 años no habrá forma de que se levante-. Plancha, lava, cocina, cocina, cocina, qué rico ha salido todo, más patatas fritas (mañana pesaré un kilo más, -pienso, sin saber que serán dos y medio-), un aperitivo completo, pero luego hay que comerse la verdura, ¡toda!.

Sobremesa con café, siesta tomando el sol, paseo en bicicleta (uf, qué falta de fondo), volvemos a casa, ¡jo! ¿tan pronto?, colgamos cuadros, colgamos barra de cortina, tomamos medidas, cena con receta sui generis, empiezo a ver la película (Cabaret) pero lo tengo que dejar, porque es ya demasiado tarde.

¿Os dejo la receta sui generis? Bien.

Fajitas del Castillo

Dos tortas de trigo por persona (yo las compré en Mercadona)
Para el relleno:
Lechuga picada finita
Un aguacate maduro
Un queso fresco
Un trocito de queso roquefort
Aceite de oliva para aliñarlo
Pechuga de pollo marinada con pimentón a la plancha cortada en daditos
Mezclar todos los ingredientes picados bien menudos y rellenar las fajitas.





jueves, 23 de febrero de 2012

Pues yo, te apoyo



Porque, al hilo de lo que decía ayer, me gusta que te posiciones a favor de la vida.
Porque, al hilo de lo que decía ayer, me gusta que no te vistas de beige, sino de futura mamá, con un par.
Porque, al hilo de lo que decía ayer, me joroba que alguien quiera pensar por mí o por ti o decirnos cómo tenemos que pensar.

Tenemos muchas lecciones que darles a esta gente, Mai, no te rindas querida, dentro de nada vas a ser madre y la caña que dan los peques es muchísimo más fuerte que esos cobardes del Twitter.

Mira si me gusta lo que has hecho, que entras de pleno en la colección Diamantes. Bienvenida al castillo,


miércoles, 22 de febrero de 2012

Descoloridos



Estamos asistiendo impertérritos a la decoloración global. No valen las opiniones extremas, si no estás en la zona centro del pensamiento, estás como un cencerro.

Me niego a que me descafeínen con sandeces como que Amaiur es incuestionable porque ha pasado el trámite del politizadísimo Tribunal Constitucional. Y conste que no soy votante de Rosa Díez, aunque ella forme parte de lo más colorido del arco parlamentario... ella también está descafeinada cuando la sacamos de su sota-caballo-rey particular.

 Me niego a aceptar que en las cargas contra los estudiantes sólo tenga culpa la policía y no los gansos que han sido detenidos porque también causaron agresiones. Curiosamente, ninguno, repito, ninguno de ellos son estudiantes del Instituto por el que se ha originado la revuelta.

No quiero aceptar que nadie se levante a dar apoyo a Toñi Santiago cuando mira al tribunal que juzga a los asesinos de su hija de 6 años y les recuerda que en sus manos está el que otra criatura se cruce por delante de las malas intenciones de esos "hijos de puta". Sí, les ha llamado así, tengo el gusto de teñirme de ira cárdena y soltar esa palabrota.

Estoy empezando a hartarme de que se manipulen nuestras opiniones y gustos, que me tenga que gustar lo que amablemente me sirven en televisión en platos insípidos. Quiero que haya la posibilidad de ir a disfrutar los toros igual que un combate de boxeo, que detesto. Quiero que una niña de 16 años que se ha quedado embarazada pueda recibir el mismo apoyo por sacar a su hijo adelante que para abortarlo. Quiero que haya un mismo rasero para juzgar a los dos bandos que se han empeñado en que sigan existiendo en este país.

Detesto desde ya la flojera de la primavera sin lluvia, el verano sin calor aplastante y el invierno pálido que nos amodorran el alma. ¿Nadie en este puñetero país de gañanes y gandules piensa reclamar que los que se han enriquecido saqueando los ayuntamientos de sus localidades devuelva lo que han robado? ¿Nadie piensa decir que tenemos derecho a un trabajo digno y la OBLIGACIÓN de trabajar?

La revolución verdadera empezará cuando nos pongamos el mundo por montera y nos neguemos a vestirnos de color nude, a pintar nuestras paredes de color beige pálido, nuestras almas de tibio conformismo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Estrategias comerciales

Esta mañana parpadeaba el -5ºC en el termómetro de mi coche mientras en la radio vendían primaveras en el corteinglés.



Abrigo de Aquí

Cierto es que me han entrado unas ganas repentinas de sacar mi tarjeta de crédito a pasear y llenar mi armario de ligereces vaporosas pintadas en colores suaves, verdes, estampados liberty, algodones y linos, chaquetas de entretiempo y bailarinas descocadas.

Casi hasta me ha dado ganas de pegarle un lametón a un sorbete de fresa, de hacer ensalada para comer en la mesa de la terraza, de ir a la playa a caminar descalza en vaqueros con un pañuelo de seda anudado a mi pelo.

Como no sufro de alergias me he visto en mi jardín, con todo en flor, con la humedad del rocío acariciando mi césped tras la reseca insolencia del frío de la última ola siberiana.

En cuanto he bajado del coche me he dado de bruces con la realidad, he subido la cremallera de mi abrigo relleno de plumas y me he arrepentido al instante de haber olvidado mi bufanda en casa.

Sol de febrero, empieza a entibiarnos el alma, pero sigue siendo sol de invierno.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Te das cuenta?



Siempre vuelve a salir, tozudo. 
Aunque los nubarrones de anoche dejaran el corazón empapado. 
Aunque la montaña que lo oculte sea la más alta de todas.
Aunque nuestros ojos estén nublados por todo lo que se pone delante.
Siempre sale, después de la niebla, cuando el viento de marzo arrecie, cuando la canícula de agosto nos fría el cerebro. Siempre ahí, con un tinte de esperanza que transforma lo azul en rosa, o en naranja.

Venga, que no nos pille con la guardia baja, levanta la mirada hacia el Sol, que empieza a amanecer.
Tocaste fondo, era necesario encontrar el suelo para volver a empezar a caminar hacia arriba, como la pobre ovejita del vídeo:


... y si no encuentras ningún conejílope, ya sabes dónde estoy.

martes, 14 de febrero de 2012

Reflexiones, galletas, recuerdos.


Hoy he podido comprobar que lo que realmente vale es el tiempo. El tiempo que nos tenemos los unos a los otros, de valor incalculable, de efectos insospechados.

Día de San Valentín. Amanecer con dolor de cabeza. De rutina, el beso tirado desde dentro del coche a ti, con cristal de por medio (malditos virus...). Me has llamado a mitad de mañana, en tu tiempo, "¿Estás bien, cariño?". Palabras que curan más que el ibuprofeno. 

Me ha recibido nuestro pequeño saltimbanqui enfermito. Ahora se dirige a mí llamándome "Amor", ejemplo:  "Amor, ¿me puedez traer un vazito de agua?". No le tomes tan en serio, ya sabes que yo soy el Amor-de-la-vida de vosotros tres a la vez.

Cuando ha llegado el otro niño-amor, he leído en sus ojos callados todo lo que no podía decir con palabras.

Debo contar lo que pasó en el castillo ayer. 

Conté que Moritz, el conejito Belier adoptado en casa Maleta, había sufrido un arañazo de gato en el ojo por causas... bueno, por exceso de lujuria.
Pues la herida se infectó de mala manera y, a pesar de los cuidados que supimos darle, anoche falleció.

Y, como no podría haberlo evitado, comprendí que había que sacar una lección sobre la muerte. Y como nuestros abuelos tienen mucha, mucha edad, es muy posible que pronto les vayamos a perder, y habrá que explicarles su pérdida.



Cuando le hemos dado la noticia esta mañana a Marlin ha luchado, sin éxito, por aguantarse las lágrimas. Le hemos dejado llorar y le hemos explicado que sus sentimientos tristes eran normales, pero no le ha bastado para sentirse mejor.

Esta tarde, antes de que llegaras a casa, los niños estaban conmigo en la cocina, merendando. La bola que se le hacía a Marlin en el bocadillo tenía una causa conocida, les he dicho que era normal que echaran de menos al conejito, pero que éste había sido muy feliz en casa, que se había sentido muy acompañado por ellos y que todos habíamos disfrutado de la compañía mutua.

Entonces he entrado en ese terreno pantanoso de la muerte de los que queremos, y les he recordado que sus bisabuelos son muy, muy ancianitos. Que su bisabuela de 97 años es posible que muera, quién sabe si en un mes, en dos, en seis, pero que está ciertamente cerca de la muerte y que tenemos que estar con ella y decirle que la queremos. Han dicho que lo comprendían, aunque yo sé que no, que hasta el día fatídico, no se pueden imaginar su vida sin ella.

Te habrías emocionado... como Marlin seguía triste por la realidad actual de haber perdido al conejito, les he dicho que podríamos decir cada uno algo que nos gustara de Moritz, para que no se nos olvide lo felices que hemos sido todos teniéndole. Entonces, ese hombre sabio que vive alojado en el cuerpo de niño de nuestro hijo mayor me ha dicho que él ya lo había hecho. Con aquella caja de cápsulas de café vacía que le guardaste, ha hecho la "Caja de Moritz". En ella había guardado un dibujo de él con el resto de sus animalitos: los dos gatos conejicidas y los dos periquitos. Sólo faltaba añadir nuestros pensamientos.

Me sorprende tanto su madurez emocional... En fin, el resto de la tarde ha sido un no parar. Que si buscamos la cámara para imprimir algunas fotos de Mauricio para decorar la caja. Que si mami, túmbate en la "Sala de relajación" (los sofás del comedor) "Tú, Amor, en el grande, yo en el pequeño" Que si mami, por qué no puedes imprimir ahora, que si os ayudo cuando acabe de hacer la comida, que si papi abre el regalo que te ha hecho mami, que si cuando acabe de planchar tengo que acercarme a la farmacia...

Tiempo. Todo mi tiempo para vosotros. Nada más de más valor para mí que llenar mi tiempo de vuestras vidas. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Luto en el castillo

¿Porqué voces tan excepcionales como la suya o como la de la Whinehouse o talentos como el de Michael Jackson acaban así?

La vida de las estrellas de la música o del cine no tiene que ser fácil precisamente. Estar en la cresta de la ola tiene que ser vertiginoso, por lo que tienes por debajo, y por lo que te queda por arriba, el cielo.

Yo adoraba a Whitney Houston. Me compré su disco Whitney cuando tenía 15 años y me costó bastante ahorrar para tenerlo. Admiraba la voz incomparable de esa mujer, leía con devoción su dedicatoria del disco, a su papá, a su mamá, a Dios. Al mismo Dios al que había cantado, desde niña, porque, como tantas, empezó con el Gospel. 




Me hubiera vendido al mismísimo diablo por ser una décima parte de lo feliz que ella parecía. Y lo fue, creo que sí lo fue.

El éxito de su película El guardaespaldas fue, desde mi punto de vista, el principio de su fin. No me pareció una buena interpretación, pero la música sí me pareció buena. Si su carrera hubiera terminado ese día se habría retirado con honores y todo habría salido perfecto.

Culpar a Bobby Brown de todos los desastres que le acontecieron en los años posteriores a su matrimonio con él, sería injusto. Seguro, seguro que el desequilibrio lo traía de serie la propia Whitney y la compañía de ese hombre que presuntamente la maltrató y la acercó  posiblemente de forma irreversible hasta las drogas, sólo hicieron que agravar su debilidad.

Nos ha dejado una de las grandes, mi favorita durante muchos años. He explicado a mis hijos por qué estaba llorando delante del ordenador, les he puesto su música, les he contado por qué ha muerto.

Si Amy Whinehouse renunció abiertamente a la rehabilitación, yo me alegré de su muerte, porque era un mal ejemplo. Si la Houston luchó para rehabilitarse y no lo consiguió, lamento su pérdida con mucha más tristeza si cabe. 




Cuando llegues al cielo espero que puedas abrir sus puertas con el canto de tu voz. Descansa en paz. 





jueves, 9 de febrero de 2012

Llegó a mis manos en el momento justo



Durante muchísimo tiempo he rechazado cualquier libro que me obligara a pensar demasiado. Lo admito. Mi cabeza necesitaba lugar para escucharse a sí misma, para poner en orden todo su contenido, para poder observar todo lo que me rodeaba. Así que me he conformado con novelas fáciles de leer y, a poder ser, que me dejaran un sabor agradable al final.

Debió estar preparada mi alma cuando cayó en mis manos por casualidad, mientras hacía tiempo esperando a una buena amiga. Me quedé enganchada al subtítulo, supe que no podría renunciar: "Un testimonio sobre la vida, la amistad y el amor." Y no era un libro de autoayuda.

Tampoco es una novela, Mitch Albom explica cómo realiza el mayor aprendizaje de su vida de quien fue su profesor en la universidad, Morrie Schwartz, acompañándole en sus últimos días, pues tiene una enfermedad que le conducirá a la muerte en poco tiempo.

¿Os imagináis qué debe sentirse cuando toda la musculatura de tu cuerpo se atrofia por la ELA? Pues no, yo tampoco lo imagino. Lo que sí puedo imaginar es que una situación así te va mondando el cascarón de corteza que es el cuerpo y te deja en lo realmente importante, el alma. Lejos de autocompadecerse, el viejo profesor, el "entrenador" como le llama Mitch, le da algunas de las lecciones vitales que deberíamos aprender todos en el parvulario.

"Aprende a morir y aprenderás a vivir"

A cada tanto he ido leyendo frases que me hubiera gustado escribir en grande, enmarcar y colgar en algún lugar bien visible..

"Antes de morir perdónate a ti mismo. A continuación, perdona a los demás."

Me ha hecho reflexionar especialmente algo que sucede en este libro. El viejo profesor se está muriendo, su destino final se acerca de forma inexorable y su cuerpo cada vez funciona peor, lo cual le hace dependiente a grandes zancadas. Su forma tan inteligente de afrontar la dependencia es admirable. Admito que yo misma no sabría cómo aceptarla. Tengo en mi familia un caso parecido, de lejos, pero parecido. Alguien que ya es muy mayor está físicamente impedido, y eso le causa un gran tormento espiritual, como si hubiera sido sometido a alguna clase de condena. No sé si en su mente percibe la proximidad de la muerte como sucede en el libro, pero albergo la esperanza de que su camino hacia el otro lado del puente sea tan ligero.

" -¿Por qué crees que es tan importante para mí oír los problemas de otras personas? ¿Acaso no tengo bastante dolor y sufrimiento propios?
    Claro que los tengo. Pero lo que me hace sentirme vivo es dar a los demás. No es mi coche ni mi casa. No es mi aspecto cuando me miro al espejo. Cuando doy mi tiempo, cuando puedo hacer sonreír a alguien que se sentía triste, me siento todo lo sano que puedo sentirme.
    Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará."

Tal como se dice en el libro, no nos creemos de verdad que vayamos a morir. Y lo único que tenemos por seguro en esta vida es que nacemos, y morimos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Arresto domiciliario



La fama de ligón te precedía. Al principio te conformabas con seducir a un balón de plástico que hacías correr con salero, y luego te lo beneficiabas como si de una muñeca hinchable se tratara.

Y de repente ayer te descubrimos al acecho, esperando a tus presas. Te pasaste todo el día sentado frente a los comederos de Brownie y Chocolate, nuestras gatitas. En cuanto las pobres iban a comer, tú las acosabas por detrás sin decirles siquiera un "¿Bailas, chica?". Hoy has colmado el vaso de nuestra paciencia, porque las gatas no podían siquiera ir a beber sin que tú las tomaras a  tu estilo... Debes comprender que eso bien merece un arresto domiciliario, ya has amanecido con un ojo a la virulé, también es por tu bien, Mauricio.

domingo, 5 de febrero de 2012

Nunca sé qué me encontraré en la siguiente puerta.

Entro en tu realidad alternativa como Alicia en el país de las Maravillas. Me hago pequeña o grande sin yo quererlo, te hablo y tú no escuchas, si escuchas no comprendes, porque ya no cabes bajo mi piel. Justificas todo con verdades parciales y con medias mentiras, y si hablases de verdad, ya no te creería porque una vez bebí de la botella que me decía "Bebe" y salí escaldada. 

Lo único que sé con seguridad es que cuando me encuentre contigo otra vez o cuando suene el teléfono, yo tardaré un rato en darme cuenta que, al final, sigo sin haber comprendido nada de lo sucedido respecto a nada...



¿Tan difícil fue comprender que te estábamos invitando sin condiciones?

Si realmente no comprendiste la invitación, ¿por qué no preguntaste qué significaba aquello? ¿En serio nos tienes por tan cínicos como para pasarte por las narices que hemos quedado para comer sin invitarte?

¿De verdad te hemos llamado cinco veces antes de mediodía y has devuelto la llamada al caer la tarde?

Eso sólo significa algo: No nos conoces, y no quieres conocernos.

Lo que no tengo tan claro es si nuestros caminos seguirán corriendo paralelos o si se distanciarán más, porque dudo que, tal como están las cosas, puedan volver a ser el mismo. Porque cuando tratas de hacer que parezca todo normal, es porque, obviamente, nada lo es.



sábado, 4 de febrero de 2012

Me das miedo

Sería falso negar la realidad. Sí, me das miedo. Temo tus silenciosas garras anclándose en los cuerpos de los que queremos, mayores, ancianos, madres, hermanos, tíos y pequeños... de los pequeños. Cómo puedes ser tan cruel, cómo puedes siquiera atreverte a ser mal de la infancia, tú, que causas muerte, y dolor y sufrimiento, cómo puedes dejarnos huérfanos. Tanta es tu maldad, que incluso tu remedio es causa de más dolor. 

Invades nuestras almas con tu miseria, siembras lágrimas en cada familia, plantas jardines de flores de cristal en cada uno de nosotros. He querido dejar para los diamantes que nacieron de ti, éste recuerdo, para que sepan que estamos con ellos, que pensamos plantarte cara. Así te esperamos




Hoy se ha celebrado el día mundial de la lucha contra el cáncer. Por desgracia, una de las personas entrevistadas en el periódico de aquí, es alguien a quien conozco. Hoy día esta maldita enfermedad acecha a otros conocidos míos. Otros tantos siguen luchando, otros ya no pueden. Mi fuerza y mi cariño para todos ellos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ya no se van

No volverán por San Blas, porque no se han ido.

Me acompañan todo el año con la grandeza del despliegue de sus alas, que de vez en cuando sombran, en su vuelo elegante, mi jardín.

Ellas han nacido aquí y no salen a buscar lugares más cálidos, porque en éste, siempre hay campos sembrados, pequeños animalitos a los que dar caza, campanarios altivos que sostienen sus nidos con los brazos abiertos.

Símbolo de fertilidad y de buenos augurios, me enfado con ellas cuando me despiertan, en primavera, revoltosas por sus cortejos de amor, y cuando manchan mi ropa tendida cuando sueltan lastre antes de salir volando.

Es San Blas, no se han ido y hace mucho frío. Será un año de nieves, de bienes de esperanza. Seguro.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Cálculos



No ha pasado tanto tiempo. Puedo recordar con precisión cada uno de mis sentimientos del primer día que le vi, ya fuera de mí. Tenía carita de muñeco, labios carnosos y ojos achinados. Tenía un pelo negro de indio, que yo peinaba y escondía bajo un gorrito de algodón, con la excusa de que por la cabeza perdían mucha temperatura. Ese pelo cayó en pocos meses... casi al mismo tiempo que ya se sostenía sentadito. No tardó en pronunciar sus primeras palabras, porque fue muy precoz. Le recuerdo contando un cuento con 18 meses recién cumplido, una lengua de trapo y una memoria asombrosa.

Nos costó aprender que se nos resfriaba mucho porque no sabíamos mantenerle en casa al primer síntoma de catarro, que muchas noches de desvelo se habían dado por otitis de repetición. Después de dos años y medio sin dormir una noche seguida, llegó la magia de tener un niño increíblemente guapo y que no daba jamás problemas.


Serio y dulce, más bien poco cariñoso, tozudo, bueno, paciente y comprensivo en exceso. Las maestras estaban encantadas con él, sacaba buenas notas y ¡gracias a Dios! tenía limitaciones, como la dificultad para tener los deberes limpios, la pereza para ponerse a trabajar y una escasa habilidad que compensaba con ingenio y creatividad.

Mi pequeño rey león creció al mismo ritmo que sus problemas. Ser hermano mayor le supuso un handicap, no debe ser fácil que te destronen con 4 años. Y para colmo, el segundo en la línea de sucesión es un tipo peculiar, inteligente, gracioso, bueno y cariñoso. Casi nada.

En casa no notamos los efectos de la competencia surgida, pero este curso empezó a dar problemas y la maestra nos llamó la atención. No me sorprendió saber que actuaba de distinta forma en casa y en el colegio. Allí alternaba un comportamiento pueril y estúpido con otro, preadolescencte y contestatario. Cuando comprendí la naturaleza del problema (no es fácil ser hermano del ejemplar más excelente de la pequeña escuela), hablé con él y reaccionó como siempre, de forma inteligente y madura.

En una semana ha abandonado las tonterías y los ruiditos y se ha puesto a trabajar en serio. Nos han felicitado las maestras y la paz vuelve al castillo.



Este año cumplirá su primera década. Añadir un dígito a la edad es un pequeño hito en la vida de un niño, el primer escaloncito a hacerse mayor.

"¿Recuerdas a qué edad tuviste la primera novia?", le pregunté a mi marido. Saltó bruscamente, y me contestó "Ah, no, ¡eso no !", Se refería a que eso no se lo quería plantear, menudo vértigo. Yo di el primer beso poco antes de cumplir los 14 años, pensé, eso es dentro de nada...


No es de extrañar que algo dentro de mí se rebele y me pida, de vez en cuando, volver a empezar.

martes, 31 de enero de 2012

No me lo quiero creer

Se rumoreaba desde hacía algunos días algo sobre un coche que perseguía a algunos niños. Ya pasó otras veces, le hice un caso relativo, se tomaron (más) precauciones.

Ayer se lo dijo mi suegra a mi marido... hay unos acosadores, ha sido en el pueblo de al lado.

Por la tarde me contaron la historia completa.

Cuatro tipos (hablaban diferente, con la z, dijeron los niños sin saber precisar) subidos en un coche acosaron a dos niños de 9 años, en un callejón cerca de la salida del colegio después de haber estado jugando solos en el patio (el pueblo tiene 400 o 500 habitantes). Les quisieron obligar a montarse en el coche y les amenazaron con hacer daño a sus padres si no lo hacían. El sentido común les hizo salir corriendo en dirección a ninguna parte, que, afortunadamente, fue hacia la calle de la guardería, de donde salía una mamá.

Se ha alertado a la policía autonómica que merodea por el pueblo siempre que puede (que siempre me parecerá poco).

Me pregunté en voz alta si sería para un secuestro exprés. Mi interlocutora bajó el tono y la mirada, se señaló el vientre y pronunció tres palabras que me han descompuesto el alma: "Tráfico de órganos"




Imagen sacada de aquí.

No quiero creer que haya gente con tan pocos escrúpulos como para robar a una criatura, a un ser humano vivo, a un niño, para enriquecerse troceando su cuerpo.

No quiero creerme que exista en este mundo en el que vivo un médico tan desalmado como para utilizar unos órganos que no sabe de dónde proceden, enriqueciéndose por ello.

No quiero creerme que en este lugar haya unos padres capaces de pagar una cantidad, ni pequeña ni grande, para salvar la vida de su hijo segando la del hijo de otros.

No quiero creerme que podría pasarme a mí, que mando a mi hijo al super a por una barra de pan y unos hijos de satanás le obligan a meterse en su coche y yo no le vuelvo a  ver jamás, que le extraen qué sé yo, el hígado y el corazón y se lo entregan, previo pago, a un médicucho que a su vez, recibe un buen dinero de unos padres desesperados sin decencia que deben creer, a toda costa, que la vida de su hijo vale más que la de los nuestros.

Tengo el estómago revuelto,  jamás había sufrido tanto sólo con imaginarme algo tan atroz.

lunes, 30 de enero de 2012

A flote


Te contaba el otro día que tengo la permanente sensación de estar metida en un baño de puré de patata, en el cual no puedo dejar de mover los brazos para no ahogarme, pero la densidad del puré tampoco me permite avanzar. Yo ni siquiera tengo la cuarta parte de los problemas que tienes tú, con lo cual tu sensación tiene que ser aún más angustiosa y pegajosa.


Imagen sacada de aquí.

Creo que la clave está en no ceder, en no dejar de remar, porque intuyo que el agotamiento está haciendo mella en ti y en tu humor. Seguro tiene que haber aguas más limpias, más claras,  más templadas. Seguro.
Estoy convencida de que en algún momento, a base de mover los brazos con energía, alcanzaremos esas aguas de suave manantial que merecemos. Yo acabo de sentir un pececillo acariciando mi pie, eso es buena señal.



jueves, 26 de enero de 2012

La profesión de mamá



Diseño: Nicólas Carrera ( www.albatrosland.es )



La maestra de mi hijo pequeño nos invitó a todos los padres a ir un día a su clase  de P5 a contar cuál es nuestra profesión o para hablar, tal vez, de alguna afición...

Había que simplificar, porque sólo tendría algo más de media hora, así que opté por la faceta profesional a la que podrían sacar mayor partido en clase, la de enfermera.

Me llevé una muñeca (bueno, LA muñeca, la única que hay en casa) y le hicimos lo más parecido a una revisión pediátrica de bebé: peso, talla, ponerle la vacuna muñequil de los dos meses. También le curamos un pie, con vendaje incluido, así es mucho más bonito. Le hice un Carné de Salud y registramos todo.

Este trimestre la planificación que ha hecho la maestra incluye el conocimiento del cuerpo humano, así que la sesión de ayer nos ayudó a repasar algunas cosas. Ellos tenían preparadas algunas preguntas, como si cuando te sacan sangre te la sacan toda, o a cuántas personas he curado, pregunta que me hizo mi hijo. Me di cuenta entonces que los niños no tienen ni idea de qué hacemos en nuestro tiempo sin ellos, ni como se desarrolla nuestra profesión. Sí, es más o menos. Ellos saben que sales de casa, que hablas de hacer revisiones, que bla bla, palabreráis de adultos. Pero una demostración in situ, les deja absolutamente fascinados.

Lo pasamos todos fenomenal, me gustó sentir el abrazo de 13 niños, 13, al mismo tiempo, y me divirtió ver cómo se empujaban unos a otros para estar a mi lado en la foto-finish. Les hice algunos regalitos, así que de ahora en adelante, creo que me van a sonreír todos cuando me vean a la puerta de la escuela.




martes, 24 de enero de 2012

Lo sé




No vamos a tener más niños, ha pasado ya nuestro tiempo, mi tiempo. No, no sería sensato, ni por salud, ni por circunstancias, ni por el momento. No, no aumentará la familia.

A pesar de eso, nada impide que añore lo que se siente al estar esperando un bebé, el olor a piel, a sangre y a mar de un niño recién nacido, o aprender su carita por primera vez, y saber que le habías conocido desde siempre, o sus manitas que se mueven como mariposas, o sus piernas encogidas sobre su abdomen frágil, su piel de papel de seda rosadito.

Así que de vez en cuando me asalta la angustia, por saber que ya no, que ahora es el tiempo de que mis hijos naveguen en el barco de su infancia, de acompañarles en ese proceso y ayudarles a ser personas de bien, a hacer lo imposible para darles una buena educación, a que sean felices y libres.

Lo sé, lo sé, pero daría todo por poder asomarme a esos primeros días suyos otra vez, y volver a saborear ese momento.

domingo, 22 de enero de 2012

Soledades soleadas

Refugiadas por el buen clima y por tener que hacer frente a la decisión tomada. Cambio de casa, de entorno, de amigos, de estructura familiar, por las circunstancias y por elección. El instinto o el azar os han llevado a la costa, a los agradables paseos por la playa, a la suavidad del tiempo, a la languidez del decaer de la tarde.
No dejan de ser dos soledades soleadas, tan difíciles de llenar. Os observaré desde nuestra niebla, desde el frío de la calle pero desde el calor y el ruido de nuestro hogar, y no podré evitar sentir un poco de lástima por el camino que habéis querido tomar.



Hoy os habéis encontrado y quizá podáis haceros compañía, no soy capaz de ponerme en vuestro lugar, pero os vendrá bien ver una cara conocida en mitad de esa nada.

jueves, 19 de enero de 2012

Sorbos



Me estoy tomando con tiempo este trago que me toca ahora. No pienso resignarme a que caigan las hojas del calendario a este ritmo y que me haya atrapado mi propia vida enredada en ellas sin haberlas saboreado.  
Aquí estoy, leyéndoos, empapándome de lo que son los demás, saboreando la niñez de mis hijos y mi adultez. 
Soy consciente de que nunca como ahora voy a tener la energía de ahora, pero no quiero sólo hacer por hacer, pasar por la vida sin haberla degustado con placer. Con placer, cada uno de los momentos que me toquen. 
Seguro que más de una cucharada sabrá amarga, pero el azúcar está al final. Seguro.

martes, 17 de enero de 2012

Dejà vu

Ayer tuvimos tutoría con la maestra de mi hijo mayor



Después de media hora de escuchar la realidad que sospechaba, que mi hijo no es el mismo en casa y en la escuela, que es inteligente pero que siempre busca alternativas para evadir el trabajo, que se esfuerza lo mínimo pero saca sobresalientes, que los deberes se hacen a medias, que...  no pude evitar sonreír.

Fue como escuchar todas las palabras que mi madre dijo que había pronunciado mi maestra de cuarto sobre mí misma. 

*Ay*

Me queda el consuelo de saber que al final no me ha ido tan mal. Aprendí a estudiar, soy muy trabajadora y polifacética.

Sólo me queda rezar que a él se le aparezca un ángel y decida ponerse cuanto antes... menudo bochorno.


lunes, 16 de enero de 2012

Una semana



A partir de este momento te planteas seriamente hacer algunos kilómetros para verle.

No podrá con tu alegría, te dices, pero quisieras poder salir a la calle sin ese peso suave sobre tu mirada, quisieras sentir la luz reflejada en las fachadas, devolviéndote tu sonrisa y pasear con tus hijos sin pensar en volver al cabo de un segundo.

La gente del lugar, tu gente, te dice que es normal, que es el tiempo del mal tiempo, pero a ti te gustaría otro tipo de frío. Aunque es cierto, la nieve es peor.

Una semana de niebla, una semana sin sol. Dicen que volverá el miércoles, podré esperar.

domingo, 15 de enero de 2012

Hoy es tu día



Tienes que dar el gran Sí
No volverás la vista atrás, nunca leerás estas palabras. 
Has tomado una decisión impactante, valiente, difícil, única.

Anoche hablé con tu madre y quise llorar con ella.
No sé explicarte qué se debe sentir cuando tu única hija toma los hábitos. Pero hoy me siento mucho más cercana a tu madre que a ti. Ojalá no viviésemos tan lejos, me gustaría poder acompañarte. 
Lo haré desde la oración. Pediré ayuda para poder comprenderte, para entender cómo se puede renunciar con 38 años a volver a ver el mar, a sentir las calles de la ciudad, a ver escaparates, a contemplar obras de arte, a leer una novela de amor. No tengo ni la más remota idea de cómo vivirás sin dar un paseo hasta perderte, sin poder dormir a pierna suelta hasta las tantas después de haber estado en una cena con amigos, sin sentir el calor de un beso. Ya, ya, ya me sé lo del Amor, lo de la Mano de Dios, lo de la Palabra. Pero no estoy segura de que todo eso pertenezca al mundo de los vivos. Porque tu cuerpo está aquí, y tú has decidido pasar el resto de tu vida encerrada en una cárcel por Él. Necesito más Luz, hoy no la tengo.

jueves, 12 de enero de 2012

"El lenguaje de su alma"

Os recomiendo escuchar la carta  que fue elegida anoche en Es amor.

Soy una adicta al programa de Ayanta, como ya he dicho algunas veces. Pero no imagino en otro lugar, que no sea en ese espacio de radio, poder escuchar una carta tan increíblemente preciosa como ésta.

Ayanta me suele dar las gracias por estar al acecho de su blog y por comentar -casi siempre la primera- en él. Yo le doy las gracias a ella, por su Reserva Natural, el último reducto que queda para el amor. Cada noche estoy aprendiendo mucho sobre mí misma y sobre la capacidad de amar de otros, sobre el poder descriptivo de las palabras sobre las emociones y sentimientos y, más, muchísimo más sobre la increíble capacidad de amar de las personas.


martes, 10 de enero de 2012

Tu compañía ingrata



Tengo que asumir que vendrás a quitarme el sol los días que te dé la gana, como hoy. 
A duras penas hemos superado hoy la temperatura de congelación, porque tú estabas al acecho, dispuesta a entristecer, a ensombrecer, a apagar y a menguar, a esconder, a robar la luz, a teñir de húmeda nostalgia nuestros corazones. 

Pero dentro del castillo no puedes entrar. Tienes que quedarte afuera, lejos de nuestras labores, de los dibujos de los niños, de la ropa que empieza a ocupar los radiadores en busca de auxilio cálido. No podrás privarnos de edredones y mantas, ni de su mano en la mía, ni del beso de buenas noches de mis hijos. Ahí te quedas. 


lunes, 9 de enero de 2012

Tu protección


Nuestra familia ha tenido suerte de tenerte. Bajo el amparo de ese paraguas que tú eres nos cobijamos en busca de ayuda y cariño. A veces estás replegada o cobijando a los tuyos, pero nosotros sabemos que siempre estás ahí, y que siempre cabemos uno más bajo el ala de tu protección. 

De tu ejemplo aprendo cada día que la forma de llenarse la vida no es haciendo cosas para uno mismo, sino dándose a los demás. Cuánta fuerza es capaz de desprender tu cuerpo menudo, cuánto poder tiene todo lo que tú haces y dices. Y nos dejamos, aunque conozcamos tus límites. Y es porque te empeñas en atarnos con los hilos invisibles del amor, esos, que se hacen más fuertes cada vez que encontramos tu voz al otro lado del teléfono, que entendemos que no está bien rendirse a la desazón de los que se pasan la vida remando en sentido contrario. 

Gracias, por ser.




jueves, 5 de enero de 2012

Buena vista



Tú también tienes buena vista. Y no me refiero a que tengas o no miopía u otras alteraciones de percepción, eso lo corrigen las gafas.

Cuando hacemos divisiones entre las distintas formas de personas se acostumbra  a ser injusto o radical, o nos quedamos cortos al valorar las variedades.

Voy a jugármela, sin embargo, diciendo que el mundo se compone de personas que sólo ven, y de otras que miran, miran dentro, detrás del lugar de la piel, en dirección al corazón. Justo donde nacen nuestros porqués más profundos, a aquel lugar tan íntimo que nos hace iguales. Y si tú tienes las mismas dudas que yo, los mismos miedos, los mismos deseos, no puedo juzgarte. Y como no te juzgo, te observo, te aprendo y te acompaño.

Y no me dirás que todo eso no vas a ser capaz de escribirlo...

miércoles, 4 de enero de 2012

Apunta maneras

En la infancia tenía tendencia a ser algo supersticiosa. Si me había levantado con el pie izquierdo, todo lo que iba a suceder durante el día salía mal. Sufrí bastante a causa de eso. Rompí un espejo y durante siete años seguidos tuve bastante mala suerte. El sentido común me repetía que era una estupidez, pero no me convencí de ello hasta que dos o tres años después de escapar del maleficio, rompí otro. Entonces me negué rotundamente a pasar siete años malos otra vez


Hoy pensaba que si estos primeros días de 2012 van a ser una anticipo de lo que me espera, promete ser otro año de trabajo intenso.





Bien, si ese es el botón de muestra, estaré preparada, aquí, en la oficina. 


domingo, 1 de enero de 2012

Empieza, o continúa


Para los que tenemos hijos el año parece empezar en septiembre, con su curso escolar, así que el Año Nuevo es una fiesta que cambia poco el ritmo. 
Este año, que he estrenado haciendo lo de siempre (cocinar, planchar), será el año en que mi primer hijo cumpla 10 años y eso, en sí mismo, ya me parece bonito. Diez años del euro, diez años en la casa en que vivimos ahora. 

Vendrá, seguro, cargado a partes iguales de cosas buenas y menos buenas. De nosotros dependerá que veamos su vaso medio lleno o medio vacío. Los malos augurios económicos nublan el horizonte, pero nadie dijo que el dinero fuera el que da la felicidad. Así que no podemos permitir que eso nos amargue la vida.

Os agradezco hasta el infinito vuestra compañía y fidelidad, vuestras palabras libres y valientes. Si os apetece, seguimos caminando para llenar esta página en blanco.

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Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.