© de la imagen La meva maleta

jueves, 9 de febrero de 2012

Llegó a mis manos en el momento justo



Durante muchísimo tiempo he rechazado cualquier libro que me obligara a pensar demasiado. Lo admito. Mi cabeza necesitaba lugar para escucharse a sí misma, para poner en orden todo su contenido, para poder observar todo lo que me rodeaba. Así que me he conformado con novelas fáciles de leer y, a poder ser, que me dejaran un sabor agradable al final.

Debió estar preparada mi alma cuando cayó en mis manos por casualidad, mientras hacía tiempo esperando a una buena amiga. Me quedé enganchada al subtítulo, supe que no podría renunciar: "Un testimonio sobre la vida, la amistad y el amor." Y no era un libro de autoayuda.

Tampoco es una novela, Mitch Albom explica cómo realiza el mayor aprendizaje de su vida de quien fue su profesor en la universidad, Morrie Schwartz, acompañándole en sus últimos días, pues tiene una enfermedad que le conducirá a la muerte en poco tiempo.

¿Os imagináis qué debe sentirse cuando toda la musculatura de tu cuerpo se atrofia por la ELA? Pues no, yo tampoco lo imagino. Lo que sí puedo imaginar es que una situación así te va mondando el cascarón de corteza que es el cuerpo y te deja en lo realmente importante, el alma. Lejos de autocompadecerse, el viejo profesor, el "entrenador" como le llama Mitch, le da algunas de las lecciones vitales que deberíamos aprender todos en el parvulario.

"Aprende a morir y aprenderás a vivir"

A cada tanto he ido leyendo frases que me hubiera gustado escribir en grande, enmarcar y colgar en algún lugar bien visible..

"Antes de morir perdónate a ti mismo. A continuación, perdona a los demás."

Me ha hecho reflexionar especialmente algo que sucede en este libro. El viejo profesor se está muriendo, su destino final se acerca de forma inexorable y su cuerpo cada vez funciona peor, lo cual le hace dependiente a grandes zancadas. Su forma tan inteligente de afrontar la dependencia es admirable. Admito que yo misma no sabría cómo aceptarla. Tengo en mi familia un caso parecido, de lejos, pero parecido. Alguien que ya es muy mayor está físicamente impedido, y eso le causa un gran tormento espiritual, como si hubiera sido sometido a alguna clase de condena. No sé si en su mente percibe la proximidad de la muerte como sucede en el libro, pero albergo la esperanza de que su camino hacia el otro lado del puente sea tan ligero.

" -¿Por qué crees que es tan importante para mí oír los problemas de otras personas? ¿Acaso no tengo bastante dolor y sufrimiento propios?
    Claro que los tengo. Pero lo que me hace sentirme vivo es dar a los demás. No es mi coche ni mi casa. No es mi aspecto cuando me miro al espejo. Cuando doy mi tiempo, cuando puedo hacer sonreír a alguien que se sentía triste, me siento todo lo sano que puedo sentirme.
    Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará."

Tal como se dice en el libro, no nos creemos de verdad que vayamos a morir. Y lo único que tenemos por seguro en esta vida es que nacemos, y morimos.

24 comentarios:

Mariacininha dijo...

Compreendo você já li este livro. O professor foi uma criatura impressionante, eu também não conseguiria ter a sua grandeza.
Beijos

La chica de las flores. dijo...

¡¡Lo leí hace años y me gustó mucho!!

Yo como tú, también saco frases de los libros, que sintetizan cosas que hemos pensado, o vivido, y no sabemos poner en palabras.

Besos!!

Mariapi dijo...

Es un buen libro, capaz de darnos compañía de fondo, mucho más que el disfrute de la lectura.
Me hacen pensar las últimas frases de tu post. Creo que lo da sentido a la vida no es tanto que exista la muerte, si no que haya vida después de la muerte. Eso da una visión muy distinta a los días.

Un besico, gracias.

Dolores Ceballos dijo...

jo, pues qué interesante...
Apunto..
Gracias pesoleta.
Bicos miles

susana dijo...

A ver si encuentro ese libro. Me vendría muy bien en estos momentos. Un beso.

Ana, princesa del guisante dijo...

Yo pienso que hay personas excepcionales, como ese profesor, a nuestro alrededor, sólo tenemos que mirar bien. Beijinhos, guapa.

Ana, princesa del guisante dijo...

Yo lo encontré hace poco, supongo que tiempo atrás no habría sabido apreciarlo. Besos.

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias a ti. La lectura de este libro ha estado acompañada de la comida compartida justo después de comprarlo. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

bicos, espero que te guste.

Ana, princesa del guisante dijo...

Soy poco seguidora de bestsellers, me sorprendió ver que compré la 20ª edición. Espero que te sirva, que te de consuelo, Besos

ana dijo...

Pesoleta, nada más cierto. Y nada más rotundo.

Un abrazo muyyyy fuerte.

mOnTy dijo...

Me parece que va estar entre mis favoritos....

TC dijo...

Que buena pinta tiene ese libro. Sin duda, todos deberíamos aprender de el.

Ana del guisante dijo...

Sí, y curiosamente no nos lo terminamos de creer, porque todo, casi siempre, pasa a los otros. Buen fin de semana, bonita. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Me alegro!

Ana, princesa del guisante dijo...

TC, muchas de las cosas que decía, en el fondo, las sabemos, pero es necesario recordarlas.

paterfamilias dijo...

Sí que parece interesante ... ¡y so que no leo mucho! ;-)

aaana dijo...

Precioso libro. Me lo recomendó mi querida Rosa, mi profesora de filosofía allá por COU, cuando existía el COU y hasta las de ciencias puras locas por la física y las matemáticas teníamos que estudiar filosofía.
Lo leí con 18 años y me gustó mucho. Lo recuperaré porque seguro que ahora lo aprecio de manera distinta
Gracias por recordármelo

MadreYMas dijo...

Nada que añadir. Un post perfecto.

Vivi Díaz dijo...

El pasado agosto, por mi cumpleaños, uno de mis más queridos primos me regaló su copia. Nosotros pensamos que al compartir o regalar libros que hemos leído y nos han tocado el corazón es una manera de querer.
Me lo leí de una sentada y, efectivamente, me tocó el corazón, lo sacudió, lo paró y me hizo ver que el tiempo pasa, que la vida no espera a que llegue el mejor momento y que el mejor regalo que puedes ofrecer a alguien es tu tiempo, ya que nunca lo recuperarás.
Te acabo de descubrir.
Un beso

Ana, princesa del guisante dijo...

Es realmente interesante, te lo recomiendo.

Ana, princesa del guisante dijo...

Apuesto que le sacarás mucha sustancia... gracias por comentar

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

yo procuro compartir los buenos libros con quienes quiero. Así me han llegado también muchos que me han gustado mucho. Besos, bienvenida al castillo.

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