© de la imagen La meva maleta

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cálculos



No ha pasado tanto tiempo. Puedo recordar con precisión cada uno de mis sentimientos del primer día que le vi, ya fuera de mí. Tenía carita de muñeco, labios carnosos y ojos achinados. Tenía un pelo negro de indio, que yo peinaba y escondía bajo un gorrito de algodón, con la excusa de que por la cabeza perdían mucha temperatura. Ese pelo cayó en pocos meses... casi al mismo tiempo que ya se sostenía sentadito. No tardó en pronunciar sus primeras palabras, porque fue muy precoz. Le recuerdo contando un cuento con 18 meses recién cumplido, una lengua de trapo y una memoria asombrosa.

Nos costó aprender que se nos resfriaba mucho porque no sabíamos mantenerle en casa al primer síntoma de catarro, que muchas noches de desvelo se habían dado por otitis de repetición. Después de dos años y medio sin dormir una noche seguida, llegó la magia de tener un niño increíblemente guapo y que no daba jamás problemas.


Serio y dulce, más bien poco cariñoso, tozudo, bueno, paciente y comprensivo en exceso. Las maestras estaban encantadas con él, sacaba buenas notas y ¡gracias a Dios! tenía limitaciones, como la dificultad para tener los deberes limpios, la pereza para ponerse a trabajar y una escasa habilidad que compensaba con ingenio y creatividad.

Mi pequeño rey león creció al mismo ritmo que sus problemas. Ser hermano mayor le supuso un handicap, no debe ser fácil que te destronen con 4 años. Y para colmo, el segundo en la línea de sucesión es un tipo peculiar, inteligente, gracioso, bueno y cariñoso. Casi nada.

En casa no notamos los efectos de la competencia surgida, pero este curso empezó a dar problemas y la maestra nos llamó la atención. No me sorprendió saber que actuaba de distinta forma en casa y en el colegio. Allí alternaba un comportamiento pueril y estúpido con otro, preadolescencte y contestatario. Cuando comprendí la naturaleza del problema (no es fácil ser hermano del ejemplar más excelente de la pequeña escuela), hablé con él y reaccionó como siempre, de forma inteligente y madura.

En una semana ha abandonado las tonterías y los ruiditos y se ha puesto a trabajar en serio. Nos han felicitado las maestras y la paz vuelve al castillo.



Este año cumplirá su primera década. Añadir un dígito a la edad es un pequeño hito en la vida de un niño, el primer escaloncito a hacerse mayor.

"¿Recuerdas a qué edad tuviste la primera novia?", le pregunté a mi marido. Saltó bruscamente, y me contestó "Ah, no, ¡eso no !", Se refería a que eso no se lo quería plantear, menudo vértigo. Yo di el primer beso poco antes de cumplir los 14 años, pensé, eso es dentro de nada...


No es de extrañar que algo dentro de mí se rebele y me pida, de vez en cuando, volver a empezar.

33 comentarios:

Mamareciente dijo...

Ainsss!!!

laura dijo...

Un escrit maquísim! Una dècada s ha de celebrar com cal :-)
Ja veuràs quan comenci l adolescència que entretinguda estaràs!
Jo tb soc la gran, i malgrat haver tingut molts gelos ara m encanta ser la gran i poder cuidar d ella com si fos un deure i un regal tenir-la!

Felicitats!!!

laura dijo...

Un escrit maquísim! Una dècada s ha de celebrar com cal :-)
Ja veuràs quan comenci l adolescència que entretinguda estaràs!
Jo tb soc la gran, i malgrat haver tingut molts gelos ara m encanta ser la gran i poder cuidar d ella com si fos un deure i un regal tenir-la!

Felicitats!!!

sunsi dijo...

¿10 añitos, Pesoleta? El tiempo va a galope... Disfruta todo lo que puedas esta todavía infancia. La preadolescencia, la pubertad, está a la vuelta de la esquina. Depende de cada niño. Los míos fueron muy precoces. En 6º de Primaria se podían hacer trenzas en las piernas... jajaja... Los dos. Y los miras y sabes que es ley de vida, pero también que no hay vuelta atrás. Verás tú qué bonita es también esta etapa en la que se plantean cosas nuevas, descubren un mundo que aún no entienden. Te imagino charlando mano a mano con él en la cocina; es un lugar típico, más íntimo...

Precioso post, Princesa.

ana dijo...

Algo lucha por no ser pasado, una añoranza enorme de la infancia que ves se te escurre entre los dedos viene demasiadas veces a tu mente... a la vez, olvidas la niña que fuiste. Eso es crecer; crecen el hijo y crece la madre. Pero nos negamos un poco a ello, ¿verdad?, no queremos que el tiempo pase por encima de nuestras cabezas, por encima de ese yo que somos... de esos mini-yos que nos han entretenido tanto.

Comienza una nueva etapa, y como todo lo que termina, se rebela para no ser agazapado. Uff... es muy difícil.

Besos, Pesoleta.

MadreYMas dijo...

Ay, pequeño Marlin...

Yo soy como tú y también estaría ya haciendo cálculos... jajajaja!

Ser hermano mayor debe ejercer mucha presión... y los celos hacen mella... pobrecitos. Tan pequeños y con tantas espadas encima...

Aprovecha, aprovecha... en 4 años le tienes presentándote a una rubia...

Ana, princesa del guisante dijo...

¿qué se responde a "Ainss"?

Ana, princesa del guisante dijo...

Gràcies, falta, encara uns mesos per celebrar la dècada, però quan tens fills el pas del temps és un concepte totalment diferent. La gelosia amb els germans donaria per molts posts...

Ana, princesa del guisante dijo...

Sí, hablo con él en la cocina, y en el coche, cuando estás conduciendo se sienten menos intimidados y sueltan más la lengua :-) Crecen, deben hacerlo, y nosotros a mirarles con orgullo. Estoy en plena luna de miel, ya llegará el acné jajaja

Ana, princesa del guisante dijo...

Da tanta rabia que nos pase tan deprisa... ojalá sean felices en todo su proceso de crecimiento, que sepamos darles siempre lo que les viene mejor. Soñar es gratis. Un besote

Ana, princesa del guisante dijo...

Bueno, los hermanos mayores tienen privilegios, como estrenar las bicicletas, tener más juguetes, más fotos... En fin, lo del paso del tiempo es un escándalo, ya me dirás. Dentro de nada te verás como yo. Por cierto, espero que cuando me presente a una rubia sea, como mínimo como la tuya :-)

Sweet dijo...

Yo tengo dos... rey y reina: uno con un dígito y la otra con dos (qué pavor!!!), jaja.
Me has hecho repasar momentos divinos.

Un placer volver a leerte.
Abrazo.

susana dijo...

Me temo que yo perdí la batalla con mi hijo mayor, pero hasta los diecisiete años lo disfruté mucho. Cómo pasa el tiempo... Un beso.

La Pintoreta © dijo...

Ohhhhh cuanta mágia en tus palabras llenas de verdad...porque siempre el tiempo pasa tan deprisa? será él o nosotros que lo hacemos correr? muchos besitos rellenitos de mágia para todo tu castillo princesa....mua

La meva maleta dijo...

Sí es que...da vértigo, 10!
Y es que las décadas, ya no son lo que eran! ojalá encontraramos la manera de hacerlas pasar más lentas, para saborearlo todo más pausadamente.

Petonets guapa

Yo y mis mini yos dijo...

Que bonito lo que has escrito!! No se si darte la enhorabuena o el pésame... Jejeje! No mujer, Super felicidades al pequegno hombrecito!

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias, yo siempre quedaré con la espinita de no haber tenido chicas, pero ya es tarde... Un abrazo

Ana, princesa del guisante dijo...

Te he leído hablar alguna vez de él, no sé qué te pasó, pero me sabe mal. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Besitos, Pintoreta, cuánto tiempo sin saber de ti. Gracias por tu cariño.

Ana, princesa del guisante dijo...

No me digas que son décadas de rebajas... será posible... En fin, que igual que las cumplen ellos las cumplen sus papás (nosotras no, por nosotras no pasan los años) Besets

Ana, princesa del guisante dijo...

Chica, la enhorabuena, sin duda :-) Al pequeño hombrecito le felicitamos por trabajar tanto, por portarse bien, hay que reconocer siempre lo bueno que hacen, para que no se cansen de insistir

meloenvuelvepararegalo dijo...

Da gusto leerte, aunque a veces lo haga de manera más espaciada de lo que querría.
Enhorabuena por seguir transmitiendo amor y sensatez en todas tus entradas, y sí, ánimo porque 10 años aún no son muchos, pero de aquí nada van al instituto...
un besazo,

Tita dijo...

¡Qué post más bonito y tierno, y tan bien puesto con el Rey León!

Ay, Princesa...ya una década de amor ¡achúchale antes de que le achuchen otras, y ya no te deje!

unaterapeutatemprana dijo...

Lo has contado de una forma tan bonita que no me extraña que de vez en cuando te plantees volver a empezar :)

Pizpireta dijo...

Se me cae la lagrimilla al leerte,será porque el mío mayor va en camino y me emociona ver como pasa el tiempo irremediablemente

Ana, princesa del guisante dijo...

Es un placer encontrarte, sea cuando sea que puedas venir. Lo del instituto es dentro de casi nada... estamos en 4º. Ay

Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

No sé, siempre había pensado que iba a ser una suegra horrorosa, pero estoy convencida de que cuando vea a mi hijo enamorado hasta las cejas, se me olvidará todo. Es tan distinto ser mamá de varones que de niñas...

Ana, princesa del guisante dijo...

Es así de bonito. Mucho más, faltan palabras :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

Irremediablemente. Qué palabra tan acertada. Yo añadiría que crecen, afortunadamente.

Mariapi dijo...

¡Disfruta+disfruta+disfruta!

Besos a los dos...bueno, a los 4.

m dijo...

Jolín, yo también tengo uno que va camino de 6 y otro camino de 2. El mayor tuvo un primer trimestre complicado por los celos, afortunadamente con mucho amor y comprensión va fenomenal y se le ha pasado. Qué bonito y qué anhelo el verlos crecer!!!

Ana, princesa del guisante dijo...

No disfrutarles sería una imprudencia :-) Besos a granel

Ana, princesa del guisante dijo...

Pasan temporadas de celos, de los 6 a los 8 fue bastante pesado, pero ahora juegan muy bien. Tienen que aprender a quererse, y en cuanto lo hacen, se lo pasan bomba.

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