© de la imagen La meva maleta

viernes, 18 de marzo de 2011

Se nos mueren un poquito

Te pregunté el porqué de lo que vi en tu mirada, que se parecía al miedo.
Estabas triste por tu madre, por su enfermedad, y lo estabas por ti, por la niña que había quedado un poquito huérfana de madre, a pesar de tener su cuerpo intacto al que abrazarse.



Es cierto, se nos mueren un poquito cuando dejan de ser lo que fueron. Repito con orgullo y bastante a menudo que tengo la fortuna de tener tres abuelos todavía. Aunque los abuelos que tengo ahora no se parecen apenas a los que tuve.

Mi abuela materna fue una mujer adelantada a su tiempo. Suelo pensar que, de haber tenido ella las posibilidades que me ha ofrecido la vida sólo por el hecho de pertenecer a la generación de los ordenadores, ella tendría un blog, como yo, y seguro que habría escrito un libro, y bastante mejor que yo, porque ella tiene una inteligencia superior a la mía. A ella no pudieron impedirle estudiar Magisterio con 5 hijos, y poner patas arriba a toda la familia para hacer su camino. Siempre fue independiente, valiente, tozuda, y libre. Casi libre. Hoy, su cuerpo le impide moverse con la agilidad con la que lo hizo y su vista está tan deteriorada que apenas puede ver. Cuando hablo con ella le pido que me recite sus poesías, que recuerda casi literalmente, y se pone hecha una hidra cuando hablamos de política, y sus 81 años no le impiden darse cuenta de cuánta formación espiritual y emocional necesita nuestra juventud.

Mi abuelo quedó físicamente limitado, aunque su mente funciona con precisión, lo cuál es un problema grave, porque el saberse dependiente le ha sumido en una profunda tristeza. Le cansa mi compañía, le cansan mis hijos, le cansa la vida, creo. Le echo mucho de menos. Echo de menos su silencio tranquilo, porque el de ahora es un silencio amargo que me hace sentir incómoda. Añoro su sabiduría expresada en frases cortas y contundentes que me sorprendo pronunciando a menudo.

Su mujer, mi abuela paterna, físicamente es la que se encuentra mejor de los tres, y conserva su forma de hablar y de decir lo que le pasa por la mente de forma sibilina e inteligente, que nos hace sonreír a todos, y nos aferramos a esos últimos años de su compañía como quien le reza una novena a la virgen del Clavo ardiendo. Tampoco es lo que fue, excepto por algo: el brillo de sus ojos satisfechos por su nieta, la que lleva su nombre. Casi todo lo que hago le parece bien, y sigue maldiciéndose por haber nacido veinte, o treinta, o cuarenta años demasiado pronto. De ella aprendí dos lecciones que me han valido toda mi vida:

La primera: que nunca tengas que poner la mano para que te dé dinero tu marido (es decir, mantener mi independencia económica)

La segunda: Que nunca sea la primera vez que os faltáis al respeto.

Me siento orgullosa de haberles tenido tanto tiempo (y que me duren), todo el que no tuve a mi abuelo, al que extraño todos los días de mi vida.

23 comentarios:

LaCasitadelasHadas dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión. Yo también tengo la suerte de disfrutar de la compañía de mis 3 abuelos (a mi abuelo paterno no llegué a tiempo a conocerlo...). Para mi han sido y son pilares fundamentales de mi vida. No la concibo sin ellos. Me transmiten continuamente valores sólo con verlos vivir, y todavía me siento como una niña cuando me recuesto en su regazo. También tengo la suerte de que mis hijas puedan disfrutarlos. Los niños siempre aprenden de lo q viven. Yo misma he vivido la manera que mis padres han tenido y tienen de cuidar de los suyos y eso cala hondo...un besito

Mari dijo...

Genial, nos haces pensar.
Yo no tengo más que una ABUELA, la paterna, curioso pues ya no tengo padre.
Con su muerte, la de mi padre, perdimos también a mi abuela, mi Abu (como la llamamos) pues eso de enterrar a un hijo la ha hacho morir en vida, tiene 92 años, pero estos últimos 11 no los ha vivido, los ha sobrevivido. Ojala no estuviera tan lejos, ni física ni mentalmente.
Ahora es una gran muñeca frágil, es feliz cuando le preguntas
- ¿Quien es la Abu??
y ella responde como lo hacen los niños cuando aprenden su nombre,
- Pues yo, quien va a ser....
Mis abuelos maternos murieron los dos hace muchísimo, peri mi relación con ellos era muy distinta, su muerte la sufrí más por mi madre que por mi.
Besos
Mari

sunsi dijo...

Pesoleta afortunada de tener todavía abuelos...
"La segunda: Que nunca sea la primera vez que os faltáis al respeto." ¡¡¡¡!!!! Una herencia que no tiene precio.

Un beso, Princesa.

La meva maleta dijo...

No me cansaré nunca de sentirte explicar todo el amor y admiración que sientes per ellos.
No sólo te envidio, por tenerlos todavía...también por saber explicarlo tan bonito.

Besos pesoleta :-)

laura dijo...

Un post molt bonic..

Jo vaig perdre una iaia. La vaig perdre dos cops. Primer per l'alzheimer i després per la seva mort però encara la sento molt dins meu.. I he après a recordar allò que ens va unïr i ha oblidar o enterrar allò que ens va separar!

onavis dijo...

M'has fet recordar als meus.
(Només me'n queda una).

Però també m'ha entristit una mica llegir-ho, m'he emocionat una mica pensant amb el pas del temps i com podran disfrutar dels avis els nostres fills...
Dec tenir el dia sensible!

Ana, princesa del guisante dijo...

*La casita de las hadas: soy consciente de que esa felicidad a su lado va a durar más bien poco. No puedo parar el tiempo, no puedo dejar de caminar hacia adelante... ni ellos.
Besos

*Mari: qué penica, tu abuela, y tú. Un beso grande


*Sunsi:; grande, eh... Es genio y figura, algún día contaré más cosas.

*Mevamaleta: supongo que puedo contarlo así porque me siento muy afortunada de tenerlos. Ojalá pudieras haberles conocido como eran antes. Y mi abuela te diría "deus acabar ràpid de pentinar-te amb aquests cabells tan curts" ;-)
Besitos

*Laura: precisament d'això parlava, de perdre'ls dues vegades. Per alzheimer, o per l'efecte de l'envelliment a seques. Una abraçada


*Onavis: els meus fills tenen 4 besavis, 4 avis, tiets-avis que els fan d'avis, també. Seran uns nens feliços, segur. Una abraçada

Tita dijo...

Eres afortunada, yo ya no puedo abrazar a ninguno. Pero me acompañaran siempre..

Itsaso dijo...

Mis cuatro abuelos vivieron hasta hace 3 años, de hecho Erik nació con sus 8 bisabuelos! pero de uno en uno, como si de una maldición se tratara han ido muriendo muy a mi pesar... La última mi abuela costurera, un artista de la que me hubiera encantado aprender...
Gracias a dios, los cuatro murieron con más de 90, la cabeza en su sitio y sin largas enfermedades. Y siempre viviran en nuestros recuerdos.

Mariapi dijo...

¡Gracias, Ana! Un abrazo enorrrrme.

Marta dijo...

Mis abuelos se fueron hace taaaaaaaaaanto. Pero aún recuerdo el muñeco que me regalaron, el sabor de sus magdalenas y el miedo que me daba el pasillo tan largo de su casa. Las fotos en blanco y negro me explican que me querían.

mOnTy dijo...

Molt bonic.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Tita: y nuestros hijos les conocerán por lo que les contemos de ellos, y por lo que somos por ellos. Un abrazo

*Itsaso: su presencia es su mejor herencia para nosotros. Sin duda. Un abrazo

*Mariapi: qué guapos son nuestros mayores. Nos hacen mejores personas. Besos grandes

*Marta: no os conté el otro día el máximo grado de expresión de mi abuela cuando definitivamente detesta lo que llevas puesto. Te dice:

-Ya puedes ponerte eso a menudo, porque el año que viene estará pasadísimo de moda.

Ea, sutilezas. Un beso grande

*Monty: Gràcies!

N. dijo...

Te envidio...

N. dijo...

De hecho he de decirte que hace semanas que me asomo a tu ventana con miedo y no digo nada...sorry

Ana, princesa del guisante dijo...

*N. alguna fuerza cósmica nos ata, estabas escribiendo esto mientras yo estaba leyendo tu blog, por si habías respondido. NO sé que es lo que envidias de mí. Mi vida es preciosa, pero he tenido que escalar montañas muy altas, querida amiga, y las que me quedan serán tremendas. Un beso muy muy grande en este momento tan duro para ti.

N. dijo...

No está claro?

Envidio tu fortaleza y tu sensibilidad, Ana...

Marina dijo...

Me gustan los dos consejos de tu abuela. Los hago míos con tu-su permiso.
Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*N. Es que eso no puedes envidiarlo, porque tú también lo tienes. Guapa, un beso.

*Marina: Seguro que te los presta. Un beso grande

Laura dijo...

Acabo de descubrir tu blog, todo un hallazgo ...
me han encantado tus post y tu manera de hablar de tus sentimientos y en concreto de tus abuelos, yo los perdi a los dos hace dos años, con nueve meses de diferencia, aunque fue a los cuatro meses de haberse ido repentinamente la yaya, que el yayo ya no quiso vivir más y su cuerpo se paró, la medicina consiguió alargarle la vida cinco meses más, pero terminó marchando ... para estar con ella, como toda su vida.
Yo aún sigo de duelo, son tan importantes para mi, tanto ... que me duele cada día vivir mi vida sin ellos, les añoro constantemente y aunque sufro, no quiero que este dolor pase ...

En fin, me considero afortunada por haberlos podido disfrutar 40 años, por que mis hijos los conocieron y pudieron jugar con ellos y tampoco los olvidaran, y por pertenecer a la maravillosa familia que formaron, pero ya siempre me faltará algo ...

uff ! me parece que me he extendido demasiado ...

Un besito, te seguiré visitando.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Laura: el papel de los abuelos no se puede comparar con el de nadie más. Ellos son los mejores ejemplos, los más pacientes, desaparece con ellos el roce intergeneracional. Me considero muy afortunada.
Bienvenida al castillo.
Un abrazo

meloenvuelvepararegalo dijo...

A mí también me fascina cómo eres capaz de describir tan bien el amor que sientes por tus abuelos. Creo que ya lo hemos hablado (escrito/leído) alguna vez, pero aunque sólo conocí a mis dos abuelas fueron una de mis debilidades. Creo que les hice muchos "petonets" pero hubiera sido capaz de hacerles muchos más por todo lo a gusto que estaba con ellas y lo que me transmitían. Cuando te das cuenta de que se están yendo se te encoge un poco el corazón, suspiras y... empiezas a añorarlos.
Un beso, princesa,

Ana, princesa del guisante dijo...

*meloenvuelve: suele repetirse aquello de que nunca decimos lo suficiente cuánto queremos a los nuestros... un beso grande, mujer-regalo ;-)

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