© de la imagen La meva maleta

jueves, 24 de marzo de 2011

El secreto

Les pregunté a mis hijos si me contarían secretos, como si tenían novia. El pequeño se echó a reír, -ez que yo no tengo novia, mami- y el mayor soltó un "No", visceral, casi brusco.

Me quedé tranquila. Mi hijo es un niño normal, reservado y sano.

Al cabo de unas horas me di cuenta de algo. Me senté a Marlin en el regazo, aunque con sus 136 cm de altura casi no cabe, y meciéndole como a un bebé le dije que no quería que me contara sus secretos, si no eran importantes, pero que si había algo que le preocupara o le hiciera sufrir, o que quisiera saber, que yo soy una muy buena guardadora de secretos. Y que cuando a alguien le preocupa algo, hablar de ello te ayuda a verlo mejor. Esto le sorprendió, aunque no estoy segura en absoluto que cuando llegue el momento, él pueda contarlo, porque es muy introvertido.

Os cuento esto porque estaba recordando algo que me pasó, respecto a los secretos, hace ya muchos años.


Estaba en mis prácticas de 3º de enfermería en Atención Primaria. La Adjunta del centro de Salud, Sofía, era una enfermera a la que admiraba (y sigo admirando) por su forma de trabajar, por su carácter, por su humanidad.
Todas queríamos aprender a su lado, y pasé un rato con ella. En aquel tiempo eramos un grupo de 4 estudiantes. Una de ellas, de repente, dejó de asistir a las prácticas y le pregunté a Sofía el motivo. Me confesó, pidiéndome que le guardara el secreto, que había roto su relación con su novio, a punto de casarse con él.

Me hubieran podido arrancar la lengua, y no habría dicho ni mu.

Pero tuve mala suerte. Una de las compañeras estudiantes que era buena amiga mía, se enteró por otra fuente de lo sucedido y, a la hora del café entró a grito pelado en la sala de descanso, en la que, por supuesto estaba la Adjunta, contando la causa de la ausencia de nuestra compañera de clase.

Me apresuré a preguntarle cómo se había enterado, para que Sofía se diera cuenta de que yo no la había traicionado, pero era tarde.

Me quise morir. Sin haber abierto la boca perdí radicalmente la confianza de alguien a quien admiraba.

Soy una guardadora de secretos buenísima.

Lo prometo.



*La ilustración se la he pedido a Beatriz Entrealgo.

18 comentarios:

Dolores Ceballos dijo...

Por eso yo prefiero no saber nada. Llega un momento en el que los secretos dejan de serlo o, lo que es peor, se revelan en tu contra. Muucho mejor no saber nada!!!.
Caí de pardilla mil veces, guardándo secretos "inconfesables", actuando como si no supiera nada, disimulando, y al final resulta que todo el mundo ya estaba enterado del percal ( si al final hasta parezco idiota!!).
No quiero saber nada, así nadie puede desconfiar de mi traición porque no existe.
Entiendo tu sensación... alguna vez me tiene pasado.
Biquiños princesa

METAMORFOSIS dijo...

yo siempre he pensado que un secreto deja de serlo en el momento que se lo contamos a alguien, por mucho que confiemos en que no lo va a decir, esa persona tendrá a otra de confianza a la que se lo dirá....porque "guardar un secreto" es una responsabilidad y un peso muy grande que no todo el mundo es capáz de sobrellevar sobre sus espaldas y necesitan "compartirlo" para aliviarse. Yo creo que si quieres tener un secreto a salvo y que no se sepa....NO SE LO CUENTES A NADIE!!!!

Laura dijo...

Es delicado el tema de los secretos ... yo también creo que si los tienes, mejor no contarlos, a no ser que sea a tu mamá, claro !!

Sabes? ya me he decidido, he comprado lo necesario para empezar con el ganchillo ... veremos ...

Un besito

La meva maleta dijo...

Qué lástima perder la confianza de alguien a quién admiras, sin haber hecho nada para merecerlo.
Los secretos adquieren vida propia en cuanto salen de uno y luego es imposible controrlarlos.
Coincido con Dolores y con Metamorfosis; no me entusiasma tener que guardar secretos de otros, porqué es demasiada responsabilidad; aunque a veces sea un acto de caridad escucharlos, para ayudar a la persona que te lo cuenta.

No dudo de que después de ésto, seas la confidente más legal del mundo. Aunque conociéndote, ya lo había intuido :-)

Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*Dolores: yo prefiero saber, porque no me cuesta guardar, pero es cierto que es una responsabilidad grande. Bicos.

*Metamorfosis: claro, pero cuando te cuentan algo, es porque confían en ti. No puedes fallar. Un beso

*Laura: si yo digo que no se lo cuento a nadie, ¡es a nadie!. ¿Qué vas a hacer a ganchillo? Un beso

*Mevamaleta: los secretos son como tesoros. yo también coincido con vosotras... un petonet

Mariapi dijo...

No es lo mismo "contar" un secreto que compartirlo. Llevarlo compartido alivia, quita peso, forma parte de "hacerse cargo" del otro, es cariño.

¿Nunca aclaraste eso con Sofía...?

Un besico.

Montse dijo...

Yo tambien me preguntaba eso, nunca lo hablaste con Sofía??
Vaya, que lástima no haber coincidido en la tienda, otra vez sera, pero tanto Pili como yo estaremos alerta de los monográficos, quien sabe, igual nos encontramos en uno de ellos.

Petons

LaCasitadelasHadas dijo...

No sé por qué pero tienes pinta de ser una buena guardadora de secretos! Yo creo que si no se puede contar... prefiero no saberlo.
Respecto a los hijos, pues yo todavía no he decidido cómo manejar el tema secretos con mis nenas. Aún son muy pequeñas y tal como está el panorama de momento creo que prefiero que no se hable de secretos en casa. Claro cuando van creciendo la cosa cambia... ya pueden discernir más lo que contar o lo que no. Así que supongo que iremos evolucionando...Desde que veo el telediario me he vuelto un poco paranoica...
besitos

Dámaris dijo...

me pasó exactamente lo mismo, pero con la fecha de una boda.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mariapi: sonaba peor excusarse que dejarlo correr. Fue triste. Un besico

*Montse: temps hi haurà :-)

*La casita de las hadas: da miedo pensar que sufrirán y que no podrán o sabrán contarlo... Un beso

*Dámaris: pues entiendes a la perfección cómo me sentí, ¿verdad?

sunsi dijo...

Prefiero no cargar con ese peso,Pesoleta, pero también comparto lo que explica Mariapi. A un amigo que necesita desahogar el corazón porque hay algo que le pesa demasiado y te pide "no lo cuentes..." pues para eso estamos.

Me ha dado una pena lo que has explicado... Y entiendo que antes que excusarte dando mil vueltas prefirieras dejarlo como está. Yo no hubiera sido capaz...

Un beso... Y aunque esa historia parece que tiene años, lo siento de verdad.

Itsaso dijo...

Siento lo que te ocurrió, a veces es mejor que no te cuenten nada, porque puede llevar a malentendidos como este. Yo intento ser una buena guardadora de secretos, pero cuando me los cuentan muchas veces prefiero no saberlos.
En cuanto a los niños, no sé cómo llevaré el día en el que no me lo cuenten todo... uff...
Un beso.

mOnTy dijo...

Vaya con la bocazas esa.
Cosas que pasan y cómo se aprende.
Hasta pronto!

Ana, princesa del guisante dijo...

*Sunsi: 14 años y no lo he olvidado. Dolió :-( Un beso

*Itsaso: yo prefiero siempre saber... en serio. Un beso

*Monty: ¡la palabra justa: bocazas! Lo único que aprendí es que no pude evitarlo...

Laura dijo...

Me he encaprichado de unas florecitas para hacer un cuadro con un liezo forrado en lino, pero me temo que antes tendré que practicar bastante, así que no sé, igual me lanzo con una bufanda ... que osada es la ignoracia !!! jajaja


Un besito !

Pili dijo...

Es complicat això dels secrets, jo també els hi dic a les meves nenes que hi ha paraules que fan mal a la panxa i que es millor explicar-les a algú.
Espero que el dia que ho necessitin comptin amb mí.
Petonets, a veure si vas a Punts i Draps a fer una firma de llibres i ens coneixem!!!

loulouycia dijo...

Muy bonito el post (y tu blog)..., pero guárdame el secreto...

Un beso
http://loulouycia.wordpress.com

Ana, princesa del guisante dijo...

*Laura: recuerda que la bufanda no tiene que medir 2 metros :-P

*PIli: paraules que fan mal de panxa... me la quedo!

*Loulouycia: te guardo el secreto... me gusta tu blog. Bienvenida al castillo

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