© de la imagen La meva maleta

miércoles, 24 de marzo de 2010

Más dura será la caída

Cuando estás en la cumbre de tu vida, cuando lo tienes todo perfecto, cuando te parece que nada puede ir mejor, y aparece un cambio, por supuesto, ese cambio empeora la situación.


Aparecen nubarrones de tormenta en mi vida. Nada serio, mi empresa me obliga a desplazarme de mi casa unas semanas al año. La parte buena es que conservo mi trabajo, que ya es decir, en los tiempos que corren. Mi cruz: la nostalgia de la que hablaba hace apenas dos días en este mismo lugar. Me cuesta horrores sólo pensar que tendré que dejar a todos colgados. Veo la vida como en aquella película, Mi vida sin mi... cada cosa que hago pienso en los días en que no voy a poder hacerlas.

Es una situación triste, porque la única motivación que tiene la empresa es presionarnos para que nos vayamos, ahorrándose así una indemnización. Es legal, pero no es ético. Juegan con el hecho de que las personas necesitamos este trabajo para pagar nuestras hipotecas, y para criar a nuestros hijos.

Decía que es triste, pero no es trágico. Ayer me enteré del fallecimiento de la suegra de una querida amiga, y de que a una chica la despidieron, cortando sus alas con 25 añitos. Esto sí es trágico, lo mío sólo es un problema.

Esto es lo que hay y, cuanto antes levante la cabeza y asuma esta situación, mejor para mí y para todos los que me rodean.

Bueno, os cuento todo esto porque la alegría de la que hice ostentación el día que hablaba de la nostalgia, de repente ha quedado apagada. Sé que no tardará en volver, pero de momento estoy agarrándome al barco capeando el temporal. Como cada vez que pienso en esta situación se me entristece el alma, hoy no dejo opción a comentarios. Espero que comprendais que necesito pasar página...

Gracias
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