© de la imagen La meva maleta

miércoles, 16 de octubre de 2013

Se necesita



No sé si tiene sentido embarcarme en nuevas labores justo en estos días de mucho, muchísimo trabajo.
Ni siquiera puedo preguntármelo, ando demasiado ocupada con los desplazamientos, preparar comida todos los días, varias veces al día. Planchar los atrasos, los presentes y lavar los futuros planchados. Llenar la nevera, volver a llenar la nevera, llenar la despensa y comprar más leche (hemos decidido que mantener una vaca en el jardín no nos saldría a cuenta). Jornadas de trabajo intensas y agotadoras. Viajes de trabajo que no compensan. Madrugones día sí día también. Encargos en las horas libres. Llevar a los niños a clases de todas las tardes de la semana. Leer.

Y arañar los minutos libres que me quedan en la semana para dedicarme a lo que me hace más feliz, que es coser. Empezar una labor, terminarla. Buscar ideas, patrones, comprar telas. Y cuando no tengo algo entre manos, me siento como si me faltara el amor. Una desazón extraña recorre mis brazos hasta las puntas de los dedos y ensombrece mi humor. Es mi terapia contra la rutina y mi válvula de escape. Lo necesito, como si de una fuente de energía interior se tratara. Me resigno a no tratar de comprender por qué cuanto más trabajo tengo, más trabajo me busco.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cuando mañana despierten

Todos los que hemos estado acompañando su dolor hemos sido muy conscientes de lo que les viene encima. Probablemente ellos también lo sospechan. Nadie quería estar en esa piel de los dos hijos que tendrán que cuidar de la madre impedida, y contarles a los niños por qué no ha ido el abuelo a recogerles al colegio. ¡Ay, los niños! Ese abuelazo que todo el día, todos los días y a todas las horas, se hacía cargo de sus nietos, los recogía, los perseguía por la plaza, les cuidaba con ternura y paciencia mientras sus padres estaban trabajando, se ha ido para siempre sin poder decir adiós.




Ni siquiera a ella, condenada al peso de su propio peso. Nada la hubiera podido preparar para despedirse para siempre de su embajador en el mundo, que la llevaba a los pocos sitios que su desbordado cuerpo toleraba.

Fumaba demasiado; como un adolescente se escondía de ella, tratando de disimular el aliento con algún caramelito. Ese gesto de pillo me ha hecho sonreír un poco. Un poco, porque el resto de esta historia se escribe con colores grises.

Mañana despertarán cayendo de bruces sobre esa realidad odiosa de su ausencia. Nosotros habremos regresado a nuestra rutina sintiendo sincera compasión por ellos, pero nadie podrá devolverles la compañía y la energía que él les daba. Tiene la vida una asombrosa capacidad de herir.

lunes, 7 de octubre de 2013

Dieta y manualidades

Le quería contar a una amiga, que necesita ocupar sus manos en una labor para evitar la tentación de fumar, que yo utilizo las manualidades para tratar de ayudar a las personas que están haciendo dieta. Mejor se lo explico desde aquí, así os lo explico también a vosotros.

Empiezo. Muchas veces Casi siempre las conductas alimentarias que nos llevan a comer demasiado tienen origen en los problemas del alma. ¿No? Os invito, a todos los que queráis perder peso, a que digáis, en menos de diez segundos, tres cosas o cuatro que son necesarias para perder peso: tic tac tic tac

Comer menos grasa
Comer menos azúcares
Hacer ejercicio físico
Comer vegetales.

Más aún, os sugiero, para drama de todos los profesionales que nos ganamos honradamente la vida, a que escojáis la dieta de 1200 o 1500 calorías que encontréis por ahí y que la hagáis, y perderéis peso.

No funciona tan fácilmente.

Lo sabemos vosotros y nosotros los dietistas. Comer tiene relación con muchísimos otros factores emocionales, culturales y sociales.

No puedo hacer aquí un resumen de muchos años de carrera profesional ni de mi experiencia, porque cada caso es incomparable con cualquier otro. Os recomiendo algunos de los libros de Pilar Senpau: Aprender a adelgazar, Cuando la vida pesa, por ejemplo, y comprenderéis mucho mejor lo que os digo.

Sí puedo explicaros las dos razones principales por las que parte del tratamiento dietéico que recomiendo es realizar labores, las que más os gusten. La primera, porque mientras se tienen las manos y la mente ocupadas, no se puede comer. Básico. La segunda, porque cuando se termina una labor se genera una gran dosis de serotonina que es el mismo neurotransmisor que se produce cuando uno termina de comer y da sensación de saciedad. Pues eso.



¿Qué tipo de labor te recomiendo? Buf, soy mala consejera, me gustan casi todas. Para empezar, labores prefabricadas, tal vez, kits que vienen completos con telas, hilos, patrones, etc. Luego, pues si te gusta el ganchillo, te aconsejo directamente el trapillo, porque en muy poquito tiempo haces grandes labores, (¡más satisfacción!), y si te vas animando, te compras una máquina de coser sencillita para probar o una mejor si eres valiente.

Con todos mis pluriempleos no renuncio a realizar labores, para mí representan una terapia psicológica que realmente me funciona. Así que muchísimos ánimos, sigue tu corazonada y ponte manos a la obra.

domingo, 6 de octubre de 2013

Tanto que contar...

Me ha vencido otra semana, y no he dicho esta boca es mía, o este blog es mío, mejor. La culpa la tiene el cachivache este que tan feliz me hace, la preciosa tablet de mis entretelas. Es casi perfecta, pero como ha sido siempre costumbre aquí colgar una foto, pero Blogger me obliga a hospedarla en Google, pues nada la casa sin barrer.
Pero de hoy no podía pasar ya, aunque se me han ido secando las ideas en el tintero. No os he contado cómo han aleteado las últimas mariposas de la boda del año en mi clan. Ni la visita de un personaje importantísimo en el castillo, ¡mi queridísima Marta de piesdescalzos! No, no he podido colgar aquella imagen que me dejó perpleja, ni cómo he tenido que luchar por contener mis lágrimas de emoción con los amaneceres que me ha regalado la semana. Ni cuánto me impactó encontrarme con ella, que tiene mis ojos de ayer.
Es tiempo de trabajo, de cosechar los últimos rayos de luz antes de hibernar en el castillo. Cuando se imponga el otoño, ese de los días sin sol y las noches eternas, tendré que buscar otra forma de dibujar aquí mis palabras, o de esforzarme en hacerme entender sin imágenes. Me sabe mal no haber dejado todas esas huellas aquí...


domingo, 29 de septiembre de 2013

El poder del amor

Han hecho algo tan grande, que ni siquiera un año de preparativos han parecido ser suficientes. Se han plantado en un altar y se han mirado a los ojos y se han dicho "Para Siempre". Siempre, porque cuando la muerte les separe, seguirán viviendo el uno en la vida del otro, en esa dimensión tan difícil de medir que es el alma. 

Bueno, seguro que algún necio se habrá fijado sólo en aquello que no salió tan bien, que, simplemente no salió a su gusto, o en lo que faltaba, ¡demonios, cuántas cosas hay que tener en cuenta cuando se quiere agradar a todo el mundo! Hay que ver qué pequeños y egocéntricos somos, que pretendemos que incluso en un día tan importante se fijen en lo que nosotros necesitamos. Y seguro que algún incrédulo habrá dicho por lo bajinis que hoy se separa todo quisqui, que soy una ingenua para decir ese Siempre con la boca tan grande.

En realidad, les aseguro que ellos llevaban muchos meses manejando con sabiduría las sensibilidades de los más delicados, escogiendo un lugar precioso, flores y colores, texturas y rincones, y esas fotos que tanto significaban (tanto que me consta que alguna ha desaparecido misteriosamente). Y con algo que no se podía negociar: tenía que ser ese vestido, ese hotel, ese menú, esa música, ese estilo. 

Ayer no pude dejar de sonreír en todo el día, porque la vi guapa, feliz y libre, como sólo el amor puede hacerte sentir. Ese amor lo creó todo ayer. 

Aquí la tradición dice que el padrino entrega el ramo a la novia, junto con un verso. Ayer me nació un Concuñado. Aquí dejo sus palabras, en las que hay mucho amor. El suyo a su hermano, que ahora también lo es mío y a mi hermana, que ahora también es suya. 

Suscribo tus palabras, desde el conocimiento que me dan quince años de matrimonio. 

Dice la tradición que el padrino entrega el ramo.
Pues aquí estoy, viendo a una mujer preciosa,
que espera las flores de mi mano.

No quiero ser obvio ni redundante
y aunque B. es un poco celoso
no me puedo callar: estas radiante.

En una hora vas a ser la mujer de mi hermano,
y junto a su compromiso, aquí tienes el mio:
primero voy a ser tu amigo y después tu cuñado.

Abandono mi renqueante verso,
ya veis que no es gran cosa,
como padrino debo velar por vuestro amor
y daros sabios consejos en prosa.

El mejor consejo es que nunca os vayáis a dormir enfadados.
Pero, seamos realistas, no siempre funciona,

Es entonces cuando hay que agarrarse a la duermevela.

Es ese breve momento del día, antes del despertar, donde la realidad no existe, o existe solo a medias y el amor se despierta antes que la ira, el odio y el rencor.

Aprovechad esos instantes para que vuestras manos se busquen y vuestros brazos se encuentren. Da igual un poco más arriba o más abajo, pero no perdáis el tiempo y daros un fuerte abrazo.

Tened paciencia, respirad hondo y pasad la vida amándoos.
Sirve básicamente para eso: la vida es amar y dar abrazos.


Y a mi hermana pequeña, la niña que cuidé como si fuera una muñeca, que lo era, y que se ha convertido en una gran mujer, sólo quiero decirle que no tiene que darme las gracias, porque para mí ha sido un auténtico placer que me dejara acompañarla en ese camino, como tantos otros que he recorrido con su manita agarrada a la mía. 



lunes, 23 de septiembre de 2013

Y sólo acaba de empezar

Ha llegado el otoño tiernamente, deshilachando una neblina suave sobre el primer amanecer que me ha emocionado este año.

Mi álbum de tesoros ha añadido muchas páginas estos días. Nada fue como esperaba, porque cuando no esperas demasiado, todo lo que te llega es una sorpresa y en las últimas 48 horas mis pupilas se han llenado de regalos. El jovencísimo padrino hecho un manojo de nervios, un collar de perlas frente a un espejo, supernenas de cuarenta, mejunjes de cocacola con azúcar y café (¿quién no ha hecho potingues en las sobremesas de su infancia?), paciencia, una tarta que era un sesenta inmenso, un abrazo de gratitud, las fotos de un viaje increible, una mantita suave, unas lágrimas de madre nueva, ¡un cordón umbilical!, una mesa para veintiocho en la que hubo sitio para nosotros, acariciar su vientre con ella dentro, los nervios para la boda ¡la cuenta atrás!, cuñados en la terraza pensando que no nos callaremos jamás, la vida implacable velando sus ojos grises, la mano firme que sujetaba su cuerpo hasta el coche, el padrazo novato con ojos de no haber dormido en una semana. Las fotos, las fotos que busqué en el álbum para ella y que me rompieron tantas veces.

Ha sido así a pesar de que parecía que todo iba a terminar mal al final de este verano...

Como decía aquel optimista personaje de El exótico hotel Marigold, si algo termina mal, es que aún no es el final.  




miércoles, 18 de septiembre de 2013

No les conocía


Yo no les conocía de nada, pero detuve mis pasos un instante cuando vi su abrazo. Quedé atrapada en su belleza. Me dio algo de pudor presenciarlo, porque era, sin duda, un momento íntimo.

Rondarían los cincuenta, los dos. Se les notaba que eran pareja desde toda la vida porque se parecían ligeramente, como lo hacen los matrimonios gastados. Ambos bajitos, de cuerpos anchos sin ser gordos, pelo corto, ropa sencilla. Gente de apariencia humilde, probablemente golpeada por la maldita innombrable. O no. Más bien era consuelo por algo, una mala noticia, quién sabe, un mal diagnóstico.

Ella descargaba todo su  peso interior sobre su hombro. Él, un hombre de los que aprendieron que llorar era de nenas, pero que en ese momento, en ese abrazo, era presencia. Lo era todo para ella. Se balanceaban suavemente en su consuelo mutuo. No se decían nada, no era necesario.

martes, 17 de septiembre de 2013

El principio de una gran amistad


No siempre pasa de la misma forma. A veces uno encuentra a su mejor amigo en la escuela, otras en la universidad, a veces en una cafetería. O en el club de jubilados. O aquí, en este submundo dentro del Orden Mundial.

A menudo son las aficiones comunes. A veces, el carácter. Otras, el roce ese que acaba haciendo cariño.

Vosotros sois primos, así que os conocéis sin saberlo desde antes de ser proyecto. Durante los primeros años de vuestra existencia os ignorasteis el uno al otro, como si no pudieseis veros. Lo sumo, entrabais en conflicto por el mismo juguete. Procuré no interferir demasiado en vuestras cuitas y traté de convencer a la madre contratante de la segunda parte de que hiciera lo propio.

Y así, en ese tira y afloja en el que habéis encontrado el placer en el juego en común, pusisteis ayer este bonito broche al verano...


Me siento orgullosa de vosotros.

Y por lo que más queráis ¡¡¡estaros quietos!!!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nada va a cambiar aquí

Dedicado al 

Sabes que creo? que te podrías haber quedado allí...
Con el blog vives la vida que nunca has vivido ni vivirás, no recuerdas que hay gente que te conoce y conoce tu historia?
Qué pretendes con tus libros? Limpiar tú concienca?
Mucho cuidar a la abuelita, tú recuerdas que tienes una madre?
Y en el segundo libro que intentas explicar lo excluida que siempre has estado tú, sin amigos...
Vaya por Dios...me das mucha pena, siempre me la diste


Por un momento casi me devuelves a aquel lugar en el que fui una niña insegura y llena de miedos. Casi, casi, me haces daño.

Cuando dejé de ser anónima por la publicación de mis libros, me planteé dejar de escribir y así lo dije aquí en numerosas ocasiones. 
Pero enseguida me di cuenta de que no podría desprenderme de este lugar, el único, salvo mi propio hogar en el que soy libre para decir lo que pienso.

Si no te gustaba entonces, y crees que en éste lugar yo no soy yo misma sino que finjo ser algo que no soy, jamás podré gustarte. Ésta Ana Bergua soy yo. No se puede interpretar un papel durante tres años y medio. Soy así. Soy una buena persona, aunque a ti no te guste. Nunca aquí se ha pronunciado el nombre de nadie para ofenderle, aunque se ha mencionado de forma que esas personas que a mí me han causado dolor pueden saber que se está hablando de ellas si ellas quieren darse cuenta. Y con las que aquí son alabadas, lo mismo.

Te has querido burlar de mí, No soy mejor persona por haber escrito un libro en el que se habla de los besitos a una abuela (que por cierto, no era la mía) o porque he manifestado en numerosas ocasiones el amor a mis abuelos. Cierto, sólo hablo del amor hacia ellos, hacia mis hijos o hacia mi marido. Y eso no significa que no quiera y mucho, al resto de las personas de mi familia.

Seguramente no soy la hija ejemplar, ni la mejor hermana del mundo, ni la mejor sobrina ni la mejor nieta, ni la mejor madre, ni la mejor esposa, ni la mejor amiga. Pero, desde mi experiencia vivida y desde mi circunstancia personal y desde mi punto de vista intransferible, hago lo mejor que puedo con todo el mundo, porque necesito dormir tranquila.

Respecto a los amigos que tenía en la infancia y en la adolescencia, pues mireusted, con resultado desigual y variable. Pero siempre me sentí querida, así que si tuve problemas con alguno me harté de llorarles, porque sentí su pérdida que dejó en mí una gran sensación de soledad. Y no, no fue esa soledad la que me llevó a escribir el Magdalenas con problemas. Si conocieras bien a mi hijo que es muy introvertido, comprenderías que lo escribí para ayudarle a confiar en alguna persona mayor si alguna vez tuviera problemas.

Hasta los veinticinco años creí que no tenía razones para creer que podía ser querida tal como soy. Nunca fui ni la más guapa, ni la más lista, ni la más buena (es que si tienes boca resulta que tienes mal carácter). Hoy has dado un buen mazazo a mi autoestima... Pero ahora ya he aprendido a quererme, no voy a dejar que una persona cobarde -porque lo ha hecho de forma anónima- y sin escrúpulos me devuelva a aquel lugar en el que yo era frágil y vulnerable. Y si no te gusto a ti, o a quien sea, o si no os gusta mi manera de ser o mis ideas, no me leáis, no me sigáis. Olvidadme.

Yo nunca dejaré de respetaros, pero no dejaré que me volváis a hacer daño.

La puerta de este blog es muy grande, para que puedas salir con la misma facilidad que has entrado si no eres feliz aquí. Gracias por haberme recordado quién soy y de dónde vengo. Y, sobre todo, hacia adonde quiero ir.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Penúltima adicción

Había visto algunas imágenes de labores preciosas hechas con trapillo. El trapillo es una hebra de grosor variable que está formada por tejido de punto, tipo de camiseta (T-shirt yarn). 

En fin, yo tengo una gran facilidad para volverme adicta a casi todo, menos mal que jamás probé las drogas...


Lo mejor del trapillo, mucho, la verdad. Se realiza muy deprisa, por ejemplo, esta alfombra la hice en menos de dos horas.


Para hacer trapillo sirven los patrones del ganchillo tradicional, que, con imaginación, se transforma en algo original y bonito:



Y me encanta...


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Desde el exilio

Hoy he pasado el día en Zaragoza, la ciudad que tiene la mitad inexacta de mi corazón. Allí está mucha de la gente que necesito para respirar y, a pesar de mis dudas respecto de lo que siento por ella, siempre me recibe con esa hospitalidad incomparable de los aragoneses.

Hoy no necesitaba renovar mi armario, ni habíamos hecho grandes planes, pero me he encontrado con los regalos inesperados de unas nuevas gafas y el regazo de mi padre. en él, mis hijos se sienten respetados e importantes y yo vuelvo a la adolescencia en la que él me compraba perfumes y otros enseres que terminaron por desterrar al patito feo y destaparon a la Princesa que no sabía que había dentro de mí.

Hemos hablado mucho en el trayecto. De por qué nosotros, que somos catalanes, no queremos no ser españoles. De por qué la fecha de hoy, que conmemora la derrota en la guerra de Sucesión, en la que no se quitó ninguna independencia a nadie sino que se determinó que el rey de España no iba a ser un Austria sino un Borbón. De por qué nuestra bandera es la Senyera y no la estelada y que amamos también la rojigualda, pero que no somos libres para ponerla en nuestra casa porque nos dan miedo posibles represalias.

Hemos hablado de qué es la libertad para elegir y de la obligación de aceptar después las consecuencias, esas que a veces se disfrazan de Bien, pero que esconden el mal y viceversa.

Del significado de Democracia y de la Dictadura.

De cómo nos preocupa que se haga una lista con lo que algunos consideran "buenos catalanes", a saber, numérense los que vayan a la cadena catalana, y de cómo se parece eso a las estrellas de David que se pintaban en los escaparates de los judíos en la Alemania nazi.

Y les he enseñado a callar. Les he pedido que se muerdan la lengua cuando su maestra les hable de la corona catalano-aragonesa, que ellos ya saben que el Rey de la Corona de Aragón, y del Comptat de Barcelona, entre otros, era Fernando el Católico pero que tienen que aprenderse de memoria lo que su maestra les diga y mentir en el examen.

Hoy me he llevado a mi familia al exilio. No, no me siento libre. Ni siquiera me siento segura escribiendo estas palabras en mi blog.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Regresando a ti


Historia de un adiós, primera parte.

A lo mejor no me comprenderías si te dijera que yo necesito verte todas las semanas, aunque apenas levantes la cabeza y te aísles en ese lugar de tu memoria que habitas y que a los demás nos parece olvido. 

Sigo sintiendo por ti ese respeto grave que los niños de antes teníamos hacia nuestros abuelos, aunque tú ya no seas dueño de tu cuerpo. En cuanto te veo, abandono la realidad, huyo de canas disimuladas, de marido y niños, de trabajos y cocinas, y de todas esas cosas que me convierten en adulta. Y entonces, monto en mi triciclo, agarro firmemente las empuñaduras de plástico y pedaleo con fuerza alrededor del cedro que plantaste en el centro de tu patio, desandando la espiral del tiempo para regresar a la protección segura de tu regazo. Allí nada malo sucede, porqué tú haces que los problemas desaparezcan. Donde los demás ven un hombre serio y de mal carácter, mi sonrisa incombustible encuentra amor y comprensión. Cuando el miedo me paraliza, sólo entonces, levantas la voz: "¡No hagáis llorar a la nena!", y yo me refugio entre tus brazos. 

Como si acabáramos de cenar, en esta noche de verano, aspiro con deleite los aromas que desprende tu casa, a pan tostado, a tu loción Floïd Blue, a hogar. Parpadea en la oscuridad la televisión que no miramos, mientras se revuelven cantarinas las fichas de dominó sobre la mesa en la terraza, y memorizo para siempre la lección que me dictas: Tengas menos, tengas más, la salida taparás.
Y como mis sueños son míos, hago que ella vuelva, con sus protestas pacientes y estériles, con sus manitas enjoyadas tintineando mientras recoge las migas que hemos dejado. Me miras, meneando la cabeza y vuelves a conjurar que quisieras verme con 18 años...

Me mandas al garaje a buscar bebida y vuelvo a quedarme enganchada en las redes que cuelgan secándose en la noche serena. Mañana volverás al río a pescar con tu barquita y tu amigo. Me desenredas con una carcajada limpia que me nubla un poco los ojos y me devuelve a la realidad severa.

Llevas las gafas sucias, abuelo. Déjame que te las limpie, que si nos viera la abuela nos regañaría. Y con la mano me haces un gesto para que deje de nombrarla, porqué a lo mejor tapando esa salida consigues que no sea verdad que ella se ha ido para siempre. Y yo te dejo que así lo pienses, y engaño un poquito más al tiempo. Ya doblé los dieciocho, hoy cumplo cuarenta años. 
¿Está mal que no quiera que te vayas, aunque ya no seas lo que eras? No quiero decirte adiós, abuelo.

martes, 27 de agosto de 2013

De repaso...



Me ha parecido, como siempre, que he desaprovechado el tiempo, que podría haber hecho más. Y el verano se está acabando. A la vuelta de la esquina, a pesar de que me quedan algunos días de vacaciones, están los horarios estrictos y las prisas, las carreras hacia las clases de piano y la olla de caldo paciente en la cocina.

Buscaba una foto de este verano y me he visto en ellas disfrutando de todo lo que he hecho, y he comprendido que es mucho. "La vida es lo que pasa mientras uno espera que llegue algo interesante", me he estado repitiendo con convicción.

Lo verdaderamente importante se ha gestado en las horas muertas de tele y cromos de fútbol, en las tertulias de piscina y en los kilómetros hasta la playa, en la dedicación que todos hemos tenido hacia todos, vosotros aguardando con paciencia a que volviésemos del trabajo y nosotros haciendo la vista gorda cuando todo quedaba patas arriba después de un juego estupendo. 

Conjuro al Dueño de los Tiempos para que nos permita seguir disfrutando al máximo de las dos semanas que nos quedan para estar juntos y estirar hasta el límite la alegría del verano y de vuestra infancia.
 

jueves, 22 de agosto de 2013

Arquitectura efímera


Me has pedido que fotografíe tu construcción para poder tener un recuerdo de ella antes de desmontarla para tener tu habitación ordenada. En realidad, forma parte de tu proceso de aceptación ante las adversidades, de tu asertividad.
No deja de ser un pragmatismo radical: ya que no voy a poder evitar lo que no quiero, busco la forma de adaptarme a ello. 
No siempre somos los padres quienes enseñamos a los hijos, tengo mucho que aprender de ti. Así que atrapo en mis retinas los últimos coleteos de tu infancia, para que me consuelen cuando ésta se desvanezca. Quedas pues, niño, en mi recuerdo por siempre, en forma de arquitecto de estación de tren de madera.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Espectadora

Nada más deseable cuando una se entrega durante más de dos horas (137minutos) a una película que sentir emoción al verla.



Ayer vi Criadas y señoras. Debo confesar que la escogí porque me sentí atraída por el ambiente de los 60, con sus fantásticos vestidos, los peinados divinos, el ambiente del Mississipi espléndido que destilaba.

Pero esta película es mucho más una estética cuidada. A pesar de algunos errores y de ciertas carencias que le impiden ser una grandísima película, es muy interesante. Una joven universitaria trata de escribir un libro acerca del punto de vista de las criadas de raza negra, descendientes de aquellos pobres esclavos que tanto sufrieron en América. Este planteamiento, de por sí, supone quebrantar muchas leyes de su Estado, así que de forma clandestina y con grandes dificultades para conseguir que las criadas quisieran hablar, se reúne con dos de ellas para trazar una historia que destripa algunas de las mezquindades de las señoras del entorno al que ella pertenece.

Me cautivó la fragilidad de alguno de los personajes y la fortaleza de otros. El vacío que el ser humano es capaz de alcanzar y la grandeza con que otros seres humanos llenan ese vacío.

Una buena historia, sin duda. Me emocionó, me arañó el corazón, me parecieron interesantísimos todos los personajes secundarios, más incluso que los principales, y la gran interpretación de todas esas mujeres me reconcilió con el cine de siempre.

lunes, 19 de agosto de 2013

El tiempo, el vuelo y yo.


Llevas toda la vida oyendo decir a los mayores de tu mundo que el tiempo pasará aún más deprisa de lo que te está pasando ahora. Es como una amenaza siciliana: "Uff, ya verás ya". Para hacerse pipí encima, oiga.

Llegas al verano asfixiada de calor, pero no guardas siquiera las prendas de manga larga, proque sabes que a partir del 15 de agosto las noches son más frescas y oscurece mucho antes. Y el curso, por caer, y de allí a la Navidad, nada, que ni te das cuenta. De hecho, me reía yo el año pasado, en esas fiestas cuando alguien dijo: "Dentro de nada volverá a ser verano" y un cenizo, por lo bajinis añadió: "... y dentro de nada volverá a ser Navidad". No jorobes, hombre, pensé, un año tampoco pasa tan deprisa. ¿No? ¡Ja!

Nada, que me pilla el toro este verano. Recién empecé a guardar los libros del curso pasado y ya me toca correr a pensar en el próximo. Mi bebé terminará la Primaria este curso y mi segundo bebé ya se sabe la del 9. Yo cumplo... mmm... ellos saben que tienen que decir 30, mamá tiene 29 años y cumple 30. Y este blog, con ésta, cumple 700 entradas, y está a punto de recibir su comentario número 10.000. Quién me lo iba a decir. Gracias por acompañarme durante este vuelo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Adiós, Reina.


La enfermedad maldita dejó tu cajón de imprenta inacabado. Y aún así, mira cuánta belleza atesora en cada una de las ventanitas que sí terminaste. Trabajabas con delicadeza, a pesar de encontrarte mal muchas veces. Eres Diamante, lo sigues siendo, porque no creo que por que tu cuerpo haya perdido la guerra contra el cáncer tu alma haya dejado de existir.
Espero que te reencuentres en el cielo con esa abuela cosedora y juntas terminéis el proyecto de esa vida tuya segada de forma tan prematura.
Adiós, querida Montse.

martes, 13 de agosto de 2013

El verano raro

Nada está resultando ser como yo esperaba. No es ni siquiera peor, es diferente.

En realidad, tampoco está tan mal, cuando miro hacia atrás y veo lo que he hecho, y mi casa se llena de personas y de labores, de gatitos y de nuevos rincones. Lo que me extraña es esa sensación tan rara, ese sabor de boca de haber probado algo nuevo.

Y esa nueva adicción...


Inútil lamentarse, resistirse o protestar. 


Y si viene negra tempestad
reír, y remar, y cantar.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Porque era justo


Te fastidias. Sí, lo montaron todo a tus espaldas. Sabían exactamente las personas que querríamos darte ese homenaje (sí, sí, no pudieron estar todos los que son, pero los que estuvimos lo hicimos entregados a tu persona), el regalo que te gustaría más, el vestido que llevaría tu hija y cómo sustraerlo de tu armario con premeditación, alevosía y agravante de vacaciones.Y todo eso, sin que tú supieras nada, toma ya. Primera lección: no es necesario tenerlo todo controlado, relájate.

Era justo que todos los que nos sentimos amparados por tu generosidad, tu dulzura, tu energía (de sargento chusquero, sí), tu forma categórica de convertirte en hermana mayor de todos nosotros, incluyendo a tus padres, tratásemos de hacerte infinitamente feliz. Así te queremos siempre, en el centro de nuestra vida. Segunda lección: deja que te queramos, relájate.

Cómo nos rompimos todos cuando la pequeña se emocionó contigo, por ti. Esa prolongación de tu cuerpo que te trae de cabeza... El sentimiento de esa criatura es el reflejo de la estricta verdad de tu trabajo y esfuerzo. Tercera lección: lo estás haciendo bien, muy bien, con ella. Suelta un par de metros esa cuerda, relájate.

Y tu madre... sabes, porque lo sabes ya, cómo duelen en la propia piel las heridas de los hijos, y ella mejor que nadie ha sentido el palpitar de tu dolor, así que necesitaba por ti y por ella misma, hacer lo que hizo: remover Roma con Santiago para que todo saliera perfecto. Lo vi en cada una de las fotos escogidas para el resumen de tu vida que nos puso la piel de gallina a todos. Ver bailar a tu padre grabado en vídeo me hizo entender por qué eres así.  Dios mío, ese padrazo como una catedral atrapando partículas de sus hijos en una foto cada segundo, para no perderse nada, ellos saben ya cómo pasa de deprisa la vida. Pasa muy deprisa, demasiado. Cuarta lección: el tiempo pasa y no vuelve, no parpadees, pero relájate.

Y la niña atrapada en cuerpo de adulta que es tu hermana, flor de cristal valiente.



Ella le hubiera dado la vuelta al mundo como si de un calcetín se tratara sólo por verte como te vimos ayer. Su ilusión tenía brillo de purpurina, su tarta hecha con delicadeza y buen gusto, a cuatro manos con la mujer de tu hermano. Ese secreto guardado con tanta prudencia por tu sobrina, tan pequeña... Quinta lección: ellos sí saben qué es lo que necesitas, relájate.

No pude conocer bien a todos tus amigos, pero supongo que sus sentimientos se parecían mucho a los míos. Qué bien supiste repartirte un poquito entre todos, qué ilusión me hizo que ella viniera desde Barcelona para ser un regalo más para ti. Espero que tuviéseis tiempo suficiente para poneros al día. Tras su fachada valiente intuyo un corazón frágil, pero esa ya es otra historia. Esta lección ya te la sabes, los amigos son lo segundo más importante del mundo, después de la familia. Tienes muchos y buenos amigos, relájate.

Hoy cumples cuarenta años y un día. Terminó tu condena de estar sufriendo y preocupándote siempre por todos. Puedes relajarte. En serio. Yo velaré por ti, lo haremos todos, porque te queremos mucho.


lunes, 5 de agosto de 2013

Por fuera... y tras la fachada.



Estoy acostumbrada a mirar debajo. Lo hago de forma inconsciente, sin más intención que saciar esa curiosidad que me produce el ser humano en todas sus dimensiones. En las circunstancias que rodearon esa comida nuestra, con tantos niños gritando y con esos pobres cuatro maridos sufridores, fue más difícil, pero lo hice igual.

Supongo que mi chicaespejo se dio cuenta, ella es también analítica y está acostumbrada a hacer radiografías del alma tanto com yo. En fin, bastante tenía ella con explicar ante los ojos de las que llevaba tantísimos años sin ver, una historia suavizada de esa vida que ha dejado tantas huellas en su piel, y que la convierte en el ser precioso que es.

A ratos se palpaba el "¿Y ahora de qué hablamos?" entre las más tímidas. A ella, la más reservada, la vi demasiado delgada, tanto que me preocupó, aunque no se lo dije. Su criatura de mofletes mordibles y mirada curiosa me cautivó por su autonomía, por esa belleza de los bebés que todavía lo son. No pude, no supe rascar en las fisuras de esa coraza, ha pasado demasiado tiempo para recuperar la confianza que pudimos haber tenido en el pasado. Y lo cierto es que nunca fui buena en lo que a relaciones sociales se refiere, a mí se me dan mejor las distancias cortas y la paciencia. Me manejo mal en grupos, así que esa adolescencia que compartí con vosotras fue... bastante convulsa (como todas, claro).

De hecho, no fue en aquel tiempo cuando conocí mejor a la más sonriente y sorprendida del grupo. Fueron los tiempos de compartir universidad y luego los encuentros que nos han ido poniendo al día de lo que somos cada una. Yo no sé si tú me ves cambiada a mí, después de tantos años, pero tú sigues siendo tú. Todas te reconocimos tal cual eres, así que nos resultó fácil ubicarnos contigo.

En cambio, con la que terminó encontrando el local me costó mucho más, porque la conocí menos en aquel entrañable BUP que compartimos. La recuerdo inteligente y dulce, y así volví a percibirla, y no entiendo por qué, de forma involuntaria, levanté un muro invisible ante ella para resguardarme tras él. Supongo que si pudiésemos haber hablado desde más cerca, quiero decir, desde ese lugar íntimo en el que yo me siento más cómoda...

Pero aún así no reniego de nuestro encuentro en grupo. Lo cierto es que ellas, las gemelas revoltosas que tuvieron la deferencia de venir desde Madrid para reunir a nuestro grupo de cuarentonas, lo hicieron todo fácil. Ellas siguen siendo como siempre, casi. Casi, casi, la niña azul, sigue siendo observadora y perspicaz, sigue siendo la que tiene los pies en el suelo, la que es el norte de la de rojo. No, a ti no te he reconocido, porque no te había visto nunca sufrir y ahora se intuyen cientos de lágrimas encerradas en la trastienda de tus ojos cristalinos. No quise que me contaras nada ante tanta gente, pero lamento profundamente no tenerte más cerca para arrancarte cada una de tus espinas y besar tus heridas frente a un café dulce y largo.

A sus "ellos" no pude conocerles apenas, y a sus hijos, poco. Los niños suelen ser la manifestación clínica, el síntoma, de lo que nos sucede a los padres. Me quedé con ganas de sentarme también un poquito en la mesa de los chavales, que, siendo niños y revoltosos, aguantaron más que bien.

No deberían pasar tantos años sin vernos, pero pasará demasiado tiempo, por más que digamos que tenemos que repetir. Porque nos da pánico a todas que salga de nuestro interior la niña insegura que se esconde tras el maquillaje y nuestro aspecto de madurita bien conservada. ¿Lo veis? con lo mal que se me da hablar cuando os tengo a todas delante, y lo mucho que me fijé en todas vosotras. Gracias por haber hecho el esfuerzo, gracias por haber tenido la idea, gracias por haber reservado el local perfecto, gracias por la magnífica sobremesa, gracias, gracias.

domingo, 28 de julio de 2013

¿Me guiarás?

Cuando nada se parezca a lo que soñé, 
cuando no recuerde por qué decidí, 
cuando titubee, cuando el miedo me invada,
cuando nadie me comprenda y eso siembre
la duda en mí y Te pierda de vista,
¿Tú me guiarás, tomarás las riendas por mí?






Tom Chamber

jueves, 25 de julio de 2013

A mi querida fauna del AVE

Desde el año pasado me he convertido en pasajera frecuente del tren de Alta Velocidad, aunque mi destino jamás ha sido en tierras gallegas. 

Esta mañana mi primer pensamiento (y mi primera conversación) ha viajado con las personas que volverían a subir a un AVE. He pensado en sus miradas perdidas, en los saludos tristes a los empleados de RENFE, en los nudos en las gargantas al conocer la noticia, el número alto, altísimo de fallecidos.

Imagen de AQUÍ

He recordado con angustia todas las veces que he deseado que el maquinista apretara el botón para correr más los días que llegábamos con retraso. He visualizado mentalmente los ojos de las personas a las que he observado con codicia para escribir algo de ellas en el blog. He imaginado a mis compañeros de viaje habituales sentados en esos vagones, incluso he tenido la osadía de valorar cuáles serían para nosotros los vagones más seguros y he pensado que siempre nos sentamos bastante cerca, así que de haber sufrido un accidente como ese, habríamos volado todos por los aires. 

Y me he acordado del personal amable y sencillo que atiende a diario esos trenes. En su mayoría personas jóvenes con jornadas laborales duras, que tienen una sonrisa y un gesto de ayuda para todo el mundo, que nos permiten, a los que repetimos, hacer alguna que otra trampa para llegar a tiempo a nuestros propios puestos de trabajo. 

No conozco los nombres de todos vosotros, los de mis mañanas de buenosdías ojerosos y los de mis mediodías con demasiadas ganas de volver a casa. Pero os he visto trabajar helados de frío en una estación diseñada pensando más en trenes que en personas, e incluso a alguna aguantar en su puesto con lágrimas en los ojos por una lumbalgia. Os dejo aquí mi abrazo y mi recuerdo para esos compañeros vuestros que han perdido sus vidas y para los que hayan sobrevivido que tendrán que afrontar su futuro después de un trago tan amargo. 


martes, 23 de julio de 2013

En silencio

Desde el silencio todo es distinto. No he dicho mejor, he dicho distinto. Les oyes discutir, incluso se están tirando cacharros, te preguntas si habrán llegado a las manos. Abres la puerta de su habitación y les miras desde ese silencio que te ha estado protegiendo todo el verano. Se acusan mutuamente, te piden de forma descarada que castigues al otro -el que lo pide, obviamente, nunca ha hecho nada- y se quedan desconcertados ante tu silencio. Pides en voz firme pero queda que pongan orden, que cuando hayan resuelto sus problemas que vengan a hablar contigo.
Sientes ese calorcillo en la boca del estómago y te preguntas si acabará convirtiéndose en una úlcera.




Las aguas vuelven a su cauce, las lesiones, como esperabas, no fueron tan graves, no habrá que amputar nada. Si acaso, algún orgullo desmedido.

Este silencio lo pone en jaque casi todo. Lo usas en la escucha del otro y se van destapando sus miserias, las contradicciones que acaban por desenmascarar las trampas que el pasado había envuelto entre gasas y tules, que tal vez se construyeron sin maldad, pero que acaban por decepcionarte. En realidad, mientras el otro parlotea, te recuerdas que ya sabías que no puedes confiar en casi nadie.

Mientras callas, les dejas seguir pensando que eres medio lerda y que no te enteras de nada. Las personas muy inteligentes suelen suelen olvidar que ellos son muy listos, pero eso no nos convierte a los demás en tontos. Así, dejas que hagan lo que quieran, que manipulen y manejen, que campen a sus anchas por la codicia disfrazada de apego emocional, porque ya nada necesitas. 

A veces el silencio se disfraza de verborrea. Y si tienes un poco de paciencia y sabes leer, sueles encontrar debajo del palabrerío miedo o dolor. Pocos se molestan en preguntarse si el silencio oculta algo, y si se lo preguntan, lo hacen desde la presunción de saber qué piensa el que calla a gritos. Cuesta soltar los lastres de los prismas por los que estamos acostumbrados a mirar, los lugares comunes que nos hemos hecho a partir de lo de siempre. Y los tiempos cambian, las personas cambian, lo que nos pasa nos transforma. Sigues observando desde la puerta, porque sabes que todo volverá a su sitio sin tu intervención, aunque quedes mascando el recuerdo agrio que te ha quedado en la garganta. 

Presentas tu silencio en forma de asentimiento amable, pero sigue siendo silencio, porque crees que es la única forma de hacer ruido. 


lunes, 8 de julio de 2013

Implosión



Estoy instalada en la comodidad del silencio. He tenido que regresar a mis adentros, a poner orden en las estanterías del almario. Esta vez, por fuerza: una sobrecarga en mi mano derecha me ha tenido muda de palabras escritas y ha proscrito también todas mis actividades laborales y lúdicas, así que me he dedicado a contemplar mis adentros. 

Y me ha gustado no contar nada, el regreso a la intimidad que desnudé aquí. He podido soportar con estoicismo la caída en picado de lectores de este blog. He disfrutado ese retorno a mí misma, a la seguridad de mi pensamiento. Así que, con vuestro permiso, quedo un poco más callada, desde aquí se ve todo precioso. 

jueves, 27 de junio de 2013

Verano entretenido

Basta comparar un poco. Cuando eramos pequeños no teníamos Campus deportivos, ni piscinas en el jardín, ni ganas de cuadernos de vacaciones (ventajas de sacar buenas notas, oiga). No teníamos a los papás toda la tarde dándonos la vara. Ni la Wii, ni la XBox, ni el ordenador. Ni siquiera tres canales de televisión, ni programación infantil mañana tarde y noche.

Asaltábamos a las abuelas en la cocina para confiscar una rebanada de pan que ya estaba seco, con un trozo de chocolate duro, o una loncha de queso de bola. O pan con vino y azúcar, una sofisticación no apta para las actuales mentes estrechas.

Las tardes de verano se hacían eternas, había que improvisar. El campo nos lo ponía fácil: higos y ramas, hojas y piedras, acequias y calles sin coches.

En cuanto desembalé mis nuevas butacas de la Maison sueca por excelencia, me vestí de niña por un segundo y supe que iban a ser diversión para toda la tarde, para toda la semana, seguro. Ellos, hijos de su generación, me miraron atónitos... ¿Y qué hacemos con ellas? Lo que queráis: una granja, una casa, un sofá, un avión... ¡lo que sea excepto bajar las escaleras con ellas!

Ganó el avión por unanimidad. Les pedí que se organizaran, el compañerismo era condición sine qua non...


... y la cumplieron a rajatabla: uno diseñaba y el otro aplicaba el diseño. 


Tijeras, cola, pinzas de al ropa, rotuladores, bisturí...


...y ya solo les quedaba disfrutar de su viaje con Aerolíneas BB.




lunes, 17 de junio de 2013

Ahora va en serio

Imagen de aquí 


... os dejo unos días. No quiero que nadie se preocupe, no me pasa nada, más que un mes de junio lleno de trabajo que me obliga a priorizar. El blog deberá esperar, no alcanzo con todo, no puedo dejar comentarios en los blogs que me apetecen, no puedo escribir cuando quiero ni como quiero. Tengo que tomarme un tiempo para terminar todo lo que tengo empezado, aunque volveré. 

Gracias por vuestra comprensión, ya sabéis dónde guardo las bebidas y lo de picar, he llenado la despensa antes de irme. 

Hasta pronto.

jueves, 13 de junio de 2013

Parece que lo tiene bastante claro...

Se le nota a mi primogénito que viene de una familia con muchos maestros, porque sabe explicarse muy bien. Toda la paciencia que le falta en los exámenes para completar las preguntas de forma detallada (¡es el rey de la síntesis y de los textos comprimidos!), se le multiplica para explicarle a su hermano lo que sea, desde cómo hacer una media con la nota de los dos exámenes, como qué hacen los anfibios para respirar... lo que sea, le basta con saber un poco de algo, y hace la magia.

Esta imagen es de: aquí


El otro día estaba oyéndole explicarse con entonación de profesor, y me salió del alma:

-Marlin, hijo, ¡podrías llegar a ser un buen maestro!

Ni corto ni perezoso, su pupilo, el pequeño ratasabia de la familia saltó:

-Pues yo también seré maestro.
-¿Ah sí? -pregunté, porque os aseguro que será muy listo, pero tendrá que aprender a tener paciencia y a explicarse mucho mejor.
-Sí, -aseguró- cuando acabe mi carrera deportiva con 26 años.

¿Alguien lo duda?

domingo, 9 de junio de 2013

Desamor

Desde hace más de veinte años una asociación de vecinos de Lleida, ORVEPARD, propone un concurso de cartas de desamor. Me presenté por primera vez este año, junto con 115 personas más.

Y gané. Con una carta en catalán, titulada Michael.

La he traducido para vosotros,

Michael,
Hoy he abierto los ojos y he rodado con pereza hacia mi lado de la cama . Me he estirado, como lo hacen mis gatas atigradas cuando se sienten mimosas. Me he levantado y me he asomado a la ventana: hacía aquel sol de primera hora que lo viste todo de una luz tierna y pinta el cielo de un azul radiante.

Me he mirado en el espejo y no he encontrado ni rastro de lágrimas, ni siquiera unas ojeras pardas que hicieran de notario de mi tristeza. De hecho, no estaba triste, así que he abierto el armario y he cogido aquel vestido que me convierte en princesa y me he puesto los escarpines que me conducirían por el camino de losas doradas hacia tierras de Oz. De tanta paz no he necesitado ni maquillaje, con pellizcar un poquito mis mejillas y ya me he sentido bonita.

He celebrado la salida del café con unas palmaditas, y he desayunado mojando mis dedos en la leche acompañando las galletas, así que me han parecido deliciosas.

He pisado el suelo con firmeza para sentir el trote alegre de mis pies sobre el mundo. He descubierto lugares fantásticos en mi paseo de siempre, no entiendo cómo no los había visto antes: el pequeño jardín en la entrada de la cada de la puerta de madera labrada, la capillita en la fachada de la farmacia, aquel chico del violín. Hoy le he dado los buenos días y me he quedado a escuchar el vals jovial que tocaba, ¡incluso me he puesto a bailar! Le he dado un par de monedas y he seguido mi camino con sus acordes acariciando mi corazón con ternura.

No esperaba que la libertad fuera tan agradable. He mirado mis manos liberadas y he jugado con ellas como lo hacen los bebés al descubrírselas. He formado una mariposa, una paloma, un perrito, con su sombra. He cruzado los dedos como hacen los señores importantes y la he puesto en forma de nido, como las de las madres. 
Me las he lavado un par de veces, me he puesto crema y me he arreglado las uñas. 
Y con las manos nuevas, recién estrenadas, me he puesto a escribir estas palabras para ti.

Michael, me hiciste mucho daño cuando te fuiste. Me dejaste vacía y exhausta. Te llevaste una parte de mí que creía que era mi alma y mi felicidad. Me hiciste daño, dejándome un agujero negro en mitad del espíritu, la cara ahogada en tristeza y la mente enturbiada por aquel tú que se había hecho noche dentro de mí.

Hoy, en cambio, me he sentido feliz, con ganas de saltar sobre los charcos, de reír y bailar,  de besar a un desconocido. De vestir con colores alegres,  de ponerme flores en el pelo, de lavarme la cara y de ponerme colonia. De quedarme despierta a esperar la salida del sol, de ponerme bajo  una cortina de lluvia, de esconderme bajo el mantel, como hacía en casa de mi abuela cuando era pequeña. De bajar la cuesta con la bicicleta a toda pastilla y de comerme un polo de limón.

Sí, me heriste, pero sabes qué, me parece que ya estoy curada.

Aurora

miércoles, 5 de junio de 2013

No me sorprendió nada que me gustaras


La verdad rotunda de tus ojos verdes mirando de frente a los míos me convenció de que no me había equivocado al esperar de ti. 
Supiste, por conocimiento y costumbre, dónde estaban todas las fisuras de mi alma y, sin embargo, callaste las tuyas escondiendo los gestos de tus manos bajo la mesa del café. Pero, como tú, puedo detectar el mínimo quiebro en la voz, el gesto debajo del gesto, la frase no pronunciada, aunque la disfracen de valentía. Y, también como tú, entiendo, respeto, no juzgo, no cuestiono, así que te guardo ese silencio para la próxima vez, si esa es la buena. 
Porque necesitaremos más tiempo para construir esa amistad que está en pañales y que estoy convencida que nos traerá felicidad. 


Visitantes del castillo, mueran un poco de envidia: ayer la conocí.






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Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.