© de la imagen La meva maleta

jueves, 21 de octubre de 2010

Las fases del duelo

El duelo es el proceso por el cual los humanos tenemos que acabar pasando por el aro de tragarnos lo que no nos gusta. Bien sea una separación traumática, una enfermedad, una muerte, etc. Vamos, lo "mejor" de cada casa. Este proceso tiene cinco fases, de duración variable, que son éstas:

Negación
Ira
Negociación
Depresión
Aceptación






No tienen por qué suceder en este orden ni darse todas, pero lo habitual es que sean éstas.

Recuerdo que tú no negaste la enfermedad al principio; te tragaste el duro diagnóstico con la única preocupación por el tratamiento y por los niños. Al principio estabas muy deprimida, y tú misma dabas la guerra por perdida. Hablabas de ti casi en pasado. Y recuerdo mis esfuerzos por quitarte esa idea absurda (¿?) de la cabeza. Prohibido hablar de no ver la próxima primavera.

Llegaron los problemas más serios, las complicaciones quirúrgicas, la UCI, y sobrevivivir, con la fuerza tozuda que has tenido siempre. Te aferraste a la vida, y empezaste a negociar. Empezaste a aprender los entresijos de estar en el lado de los enfermos, de horarios de consultas médicas, de especialistas y efectos secundarios.

Y llegó, por fin, tu ira. Te enfadaste con razón, aquél maldito fallo en el quirófano que te va a dejar secuelas de por vida. Yo ya estaba enfadada antes, pero claro, yo no estoy debilitada por tres intervenciones, por un cáncer, por la quimio y por la radio. Yo me cabreé muchísimo antes que tú, así que, cuando te vi enfadada, me alegré un poco. Porque si te cabreas, es porque estás convencida de que tienes que salir de esta.

Ayer pasé un ratito contigo, y me di cuenta de cuánto echo de menos tu compañía. Hablamos un poco de todo: de política, de libros, de labores, de hijos, de trabajo. Y también de citas médicas, de malestares y de analíticas. Contemplé con preocupación la fragilidad de tu cuerpo. Parece que alguien estuviera robándote trocitos de salud por fases, como si quisiera debilitarte.
No quiero que estés enferma. No quiero no tener nuestras charlas, no quiero que empeores. Negación.

19 comentarios:

Laura dijo...

Fuerza para estos duros momentos en que la fé puede ayudar.Mucho ánimo!

Ana, princesa del guisante dijo...

*Laura: supongo que sin fe, tendría todavía menos sentido el dolor. Gracias por tus ánimos, no sobrarán. Un abrazo

La meva maleta dijo...

Una grave enfermedad es cómo un corte de digestión emocional...un cortocircuito que obliga a replantearnos toda nuestra existencia.

¡Muchos ánimos para poder llegar hasta la cima de esta montaña!
Petons

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mevamaleta: sí, te lo replanteas todo, pero primero hay que sobrevivir... es duro, duro. Gracias por los ánimos. Un besico

sunsi dijo...

Pesoleta... Es que no sé qué decir, qué escribir... La enfermedad está ahí. Prescindiendo de cualquier reflexión, lo primero es el rechazo. Porque es muy duro. ¿Recuerdas aquella canción de Mari Trini? Dice "¿Por qué a mí se me ha caído una estrella en mi jardín?" Te planteas que podría haber caído en el jardín de un vecino o más lejos.
Es tan afortunada tu amiga de tenerte al lado...

Llegar a la fase de aceptación no es fácil. No lo he vivido en primera persona pero sí en familiares y , en concreto, desde la mirada del padre de mi marido (e.p.d.).Un señor con una fe que afloró, que pudimos palpar, cuando le dijeron cuál era el diagnóstico. Murió al mes, justo el tiempo que le faltaba para jubilarse. Lo primero que dijo, como buen aragonés, fue "¿Puedo comer de todo?". Pobre... a los 15 días ya no podía ingerir nada. Su objetivo fue abandonarse en los brazos de Dios y de la Virgen. Él decía que no le bastaba con aceptar... Necesitaba un paso más: amar la voluntad de Dios. No tuvo tiempo de luchar porque el cáncer lo había invadido. Lo que no nos explicamos es cómo seguía viajando a Madrid, trabajando... si sólo le quedaba un mes de vida. Hace tiempo que te quería contar esta historia. El día 10 de diciembre hará tres años que ya no está con nosotros. El abuelo sabio, trabajador, bromista... que murió con las botas puestas, que aún firmaba papeles días antes de agonizar.

Mi suegro era un señor muy conocido en el ámbito de la judicatura. Había ocupado cargos de mucha responsabilidad. Recto, impecable... Pienso que igual Dios quiso que se jubilara en el cielo para que descansara de verdad. Los demás, los que nos hemos quedado, tenemos un punto de referencia de lo que significa el "Ora et labora". Si había que limpiar, barrer, lavar platos, comprar...él el primero.

Entonces empiezas a pensar que la pregunta es ¿para qué? Y sabes que aquí no encontrarás la respuesta.

Perdona que me haya extendido tanto. Pido por tu amiga. Mucho. Sobre todo cada vez que escribes sobre ella.

Dos besos,Princesa. Uno para ti y otro para ella.

ana dijo...

Pesolet... tú aún no has comenzado... pero sabrás caminar sobre ello con la mirada alta de quien sabe ser desde el misterio.

Un abrazo enorme, muy, muy enorme.

Mariapi dijo...

Ana, llegar a la aceptación del sufrimiento es haberle encontrado sentido...entonces el "sufrimiento" desaparece aunque quede el dolor...y esta metamorfosis es un camino eterno, pero que sólo podemos hacer cada uno.
No sabría darte más que recetas teóricas, o relatarte experiencias propias o cercanas...pero sólo eso.
De todos modos, creo que poder acompañar y sentirse acompañado en este tramo duro de la vida es el mejor modo de intentar llegar. Y eso lo estáis haciendo.

Os recuerdo, a las dos, y me gustaria saber cómo acompañaros mejor.

Besicos.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Sunsi: mi abuelo falleció a los 65 por un cáncer. Se llevó con él la unidad de toda la familia. Luego, se llevó a su hija, mi tía, con 44 años. Maldita enfermedad. ¿Por qué no se llevará a la gente mala?. Ya, ya sé que no hay que preguntarse por qué te pasan a ti esas cosas, algún sentido tiene que tener. Ellos se van sufriendo. Nosotros nos quedamos llorándoles. Un beso, y gracias por todo tu cariño, que llega claro y nítido hasta aquí, con olor a agua de mar.

*Ana: ¿no he comenzado? pues te aseguro que ya estoy muy triste... Espero saber alzar bien esa cabezota mía. Un abrazo grande, te siento bien presente.

*Mariapi: es sabio lo que dices. Cambiar sufrimiento por dolor. Todas las recetas que empleas sirven. Tus oraciones, sirven. Estoy segura de que si necesitara algo de tí, lo obtendría, mira si me siento acompañada por ti... besicos (yo también siento tu pulso acelerado estos últimos días. 9, quedan)

MadreYMas dijo...

Joder, Ana... no sabes cómo te comprendo.
No puedo decirte nada más.
Mucho ánimo.

Ana, princesa del guisante dijo...

*MadreYMas: no lo tengo tan cerca como tú, pero puedo intuír tu sufrimiento. Un beso, querida.

Alyebard dijo...

Només em passo per donar-te una abraçada.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Alyebard: gràcies, em vindrà bé. Rep la benvinguda al castell.

N. dijo...

Ana a veces empeora antes de mejorar...ten paciencia.

Un abrazo grande y apretado.
(Cuando te leo hablando de ella nunca sé que decir, será que aún me escuece)

tomae dijo...

Princesa...Del! me has hecho pensar en un par de amigos que no están por aquí...y como me costó aceptar su marcha, pues...siempre pensé que quedaron cosas en el tintero...y ello me hace pensar en que no nos dobleguemos por la prudencia, en no querer compartir aquello que tenemos, y echaríamos mucho de menos no haberlo hecho cuando podemos, pues si no están ya no podremos...sigue así ! estando mientras puedas, es la mejor afirmación!

un fuerte abrazo!

Monty dijo...

Ana, costa dir quelcom que no sigui dit. Què això és una Ppip! Què el que ho pateix ho te que anar paint, passant per les diferents etapes. Si te ganes de viure, serà tot molt més fàcil. Visió Sobrenatural també en farà falta. Retrobar-se amb ella mateixa a la força, per treue tota la força. Si serveix V-S demana!

meloenvuelvepararegalo dijo...

Sólo puedo mandarte/le ánimo y un abrazo lleno de energía positiva.
Quizá también algo de suerte...

ana dijo...

Pesolet... quise decir que tanto tú, como yo, como todos los que no estamos enfermos... no hemos comenzado. Y digo enfermedad, enfermedad-abismo... no las anginicas ni la ciática de rigor.

Que sufrimos, sí, rotundamente, que no nos gusta el sufrimiento de los otros, por supuesto, que nos ahoga muchas veces, también. Pero nuestros hijos nos tienen hoy por hoy a su lado, con la presencia del futuro a la vuelta de la esquina, porque vivimos sin una espada de Damocles que pueda caer severa sobre nuestro tiempo presente. La posibilidad de un fin es totalmente desconocida.

Otros sí viven con ella, luchan contra ella, tremendamente, pero es su circunstancia y no es la nuestra. Es inenarrable lo que esas personas puedan sentir, y nuestro dolor al lado del suyo es ínfimo... por mucho que lloremos, nos enrabietemos o busquemos negociar con nuestras oraciones. Yo no estoy donde ellos permanecen día sí, día también...

Creo que con esta retahila me entiendes mejor, ¿verdad?.

Un abrazo muyyyyy fuerte.

ana dijo...

Quizá me he centrado en esa circunstancia vital demasiado y tú no te quisieras referir a ella... quizá me equivoco... pero pensé directamente en Elizabeth Kübler-Ross, quien definió por primera vez esas fases como las fases que todo enfermo terminal va pasando... su libro La Rueda de la Vida es precioso. Bueno, todos sus libros. Fue valiente escribiendo sobre la muerte.

No me extiendo más... que quiero explicarme y lo pongo peor...

Ana, princesa del guisante dijo...

Siento no poder responder a cada uno como merece, pero estoy sin conexión a internet en casa, y no dispongo del tiempo que cada uno de vosotros mereceis. Sin embargo, os he leído y agradezco muchísimo las palabras de consuelo, y las de ánimos, e interiorizo lo que no conocía. A la Kübler-Ross, la leí, y aprendí de ella.
Gracias a tod@s, sois parte importante de mi vida, ya.
Un abrazo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Seguidores

Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.