© de la imagen La meva maleta

jueves, 7 de octubre de 2010

Conexiones humanas

Ya que hablas de sinceridad, disculpa si alguna respuesta mía te ha parecido brusca. Tal vez haya sentido invadida mi intimidad. No te lo tomes a pecho, ni te preocupes. Pasa en la vida "real", y esto no deja de ser un pellizco, o un ámbito de esa vida real.


Yo no dejo de ser un animalito asustado, y cuando alguien se acerca demasiado, le muerdo. Luego casi siempre me arrepiento, pero entiendo que mantiene el territorio limpio de intrusos... no es nada personal contra ti. Esa también soy yo.


Te agradezco tu largo mensaje, porque me ha servido para reflexionar. No estoy de acuerdo contigo cuando dices que lo que escribimos refleja al 100% lo que somos. Unas veces sí, y otras no. Me divierten las conclusiones sobre mi personalidad que se obtienen de mis posts (un día, la buena de Sunsi me dijo que me imaginaba muy tranquila y muy serena, con mis manos concentradas en la labor... y yo soy todo lo contrario, un torbellino :-). Y Driver también fracasó rotundamente en alguna ocasión.







Yo he conocido a algunas personas desde internet. Y ha sido una experiencia incomparable. Pero requiere un proceso.

Primero sientes cierta empatía en lo que lees. Luego intentas buscar a la persona "real" tras las palabras.


Haces un esfuerzo por desenredar los entresijos de los cómos y porqués de esa persona que un día te maravilló por sus palabras o por sus obras.


Un día te atreves a mandarle un correo electrónico mostrándole tu afecto y tu respeto, o recibes uno inesperado con un pequeño tesoro escondido. Si te ha dejado el teléfono, o se lo has dejado tú en la respuesta, un día, en un arranque de valor, marcas el número.


Y sientes que te sudan las manos, mientras piensas si utilizarás tu nombre verdadero, o te presentarás como la Princesa del guisante, o Sunrise, o quien quiera que seas por aquel entonces... Primeras palabras medio balbucidas, para acostumbrarse a la voz. Y si has acertado tus pronósticos, al otro lado, en el lado real, encuentras el mismo espíritu que un día empató con el tuyo.



Hablas algunas veces, podríamos quedar, que te parece sí... y traspasas. Y tocas esas manos que habías imaginado tecleando tras una pantalla. Y le miras a los ojos, y encuentras el brillo de las palabras.


Yo no tengo un gran afán por cruzar el charco de la pantalla. Lo he hecho desde esta ventana algunas veces, y no solo no me arrepiento, sino que me ha dado amistades de cinco estrellas. Pero no me siento con fuerzas como para abrir mis puertas a diestro y siniestro. Al fin y al cabo, éste es el refugio de mi alma.


Ten en cuenta que en muchas de las entradas que he dejado en el castillo se habla de mis sentimientos, de mis miedos, de mi dolor, de mi amor, de mis hijos, de mis mejores amigos, y de mis peores enemigos. Siempre tengo que andar midiendo mis palabras porque sé que me lee gente muy cercana a mí, y no siempre lo que pienso puede sentar bien a todo el mundo.


Me han presentado a seguidores asiduos de este blog, y me han emocionado sus palabras, de apoyo y de admiración, y admito que me animan a seguir, pero me da mucho reparo saberme descubierta. Supongo que me iré acostumbrando, pero soy tímida al principio, y nunca sé qué decir (lo juro).


Y por último, cuando traspasas la barrera, no sólo traspasas tú. Cuando yo conozco a alguien, arrastro conmigo a Marido y a los cachorritos. Y eso es una invasión de su intimidad. Por ello, me siento con la obligación de sentirme absolutamente segura de la decisión que tomo, porque lo que está en juego es la seguridad de mi clan.


(Como diría Dori, de Buscando a Nemo: "¡Qué alivio, por fin lo he soltado!")

26 comentarios:

Anónimo dijo...

Te comprendo perfectamente o eso creo. LLevo varios meses siguiendo diferentes blogs, empecé por el tema de las labores (porque me encantan y aprendo mucho con blogs como el tuyo) y he terminado siendo seguidora del tuyo y otros pocos porque habeis conseguido ir más alla de las simples labores. Una vez me plantee escribir mi propio blog, y hasta empecé a pensar en lo que iba a poner, pero me da tanto miedo... tengo miedo a perdeer mi intimidad, de que se me vaya de las manos, yo también tengo dos niños pequeños. Creo que sois muy valientes al escribir vuestros sentimientos y aunque nosotras sintamos que os conocemos, no es verdad, no somos amigas, esa es una palabra que requiere mucho más que unos mensajes de apoyo en un blog. ANIMO.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Anónima: me gusta mucho lo que me dices. No me considero valiente, porque no arriesgo nada. Abro la puerta, si queréis, entráis, si os cansáis, os vais. Me considero muy afortunada de encontrar tantísimos ojos amables que me leen a diario, y me gusta que personas totalmente anónimas (tras los nombres no hay más que personas desconocidas) lo pasen bien aquí. Y escribir a diario, y hoy he hecho un repaso de mis posts antiguos, me ayuda a poner orden en mis ideas. Y me atrevería a decir que me ayuda a escribir mejor. Gracias por tus ánimos.

Lucy dijo...

100% de acuerdo contigo, no podías haberlo expresado mejor...

te leo, :)
Besos
Lucy

Lisset dijo...

Princesa, a través de los blogs estoy conociendo personas maravillosas, complicadas, divertidas, tristonas y en horas bajas y también he conocido a personas con un sinfín de problemas, de esos por los que puedes hacer poco o casi nada, excepto una palabra amable, pero sí, hay de todo en estas cosas, porque esto es la vida real, le pese a quien le pese. Lo que hay ahí fuera, está aquí también. No tengas miedo a explorar un poco. Evidentemente, al igual que cuando vas a cruzar una calle, miras a ambos lados, pues en esto, haz lo mismo, mira a ambos lados, pero no temas cruzar si ves que no viene nadie avasallando por la carretera. Besos de una reina sin reino :)

La meva maleta dijo...

Perder la intimidad es algo que asusta mucho...aunque, seguramente los mismos peligros que hay en la calle estan tambien en la blogosfera.
No somos más que representaciones virtuales y parciales de nosotros mismos aquí, pero en la vida real pasa lo mismo, sólo mostramos nuestra cara más amable y contamos lo que nos interesa...a veces dar el paso cuesta, pero la recompensa puede ser muy grande.

Lo digo por experiencia ;-))

Besitos

Laura dijo...

Yo he empezado a escribir en mi blog pero me da miedo perder mi intimidad asi que admiro tu fortaleza y te animo que sigas reinando en tu castillo lleno de aventuras e historia preciosas que se plasman en un maravilloso cuento de hadas.
saludos desde mi mesa camilla.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Lucy: gracias por seguir viniendo aquí, y me alegra que te sientas identificada con mis palabras. Un beso.

*Lisset: bueno, está bien, si uno pretende hacer amistades que puedan estar a los dos lados, saber qué se va a encontrar. Yo no lo pretendo ni lo esquivo del todo, estoy en un mitad de camino que no sé muy bien cómo controlar. Pero paso a paso. Dejarse llevar por el sentido común y la intuición, como con casi todo. Un beso

*Mevamaleta: tu amistad es un regalo de este nuevo mundo por el que doy gracias todos los días. Mereció la pena arriesgar un poco. Un beso grande.

*Laura: El cuento a veces no es tan de hadas como lo lees tú. Y respecto a perder la intimidad, he paseado por muchos blogs muy bonitos que sólo abren pequeñas ventanitas. Creo que eso depende de cada persona. Un abrazo

Marta dijo...

Pesolet! choca esos 5! Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*Marta: Será por el champancito de la celebración, pero en esa foto, cuento... 10 :-)

tomae dijo...

Bona Nit! Princesa Del!

A mi me parece bien que quieras ser Princesa, Guisante o Ana, es correcto que preserves en tu palacio a tus príncipes, señores, duendes y demás correcto...
...yo creo que por la red circulan historias humanas, cuentos, risas, lágrimas ...y también historias extrañas...De todo ello aprendes, te sorprendes y te extrañas...y también huyes o te espantas. Pero en la escritura se refleja la mano que le da al teclado, ¡y claro que no es a 100%!...pero lo que calan en las entradas, en las palabras y no palabras, incluso en las comas
y en l o s e s p a c i o s , pues una cierta coherencia del alma, el corazón y el escritor que llevamos dentro.

Diantre! a quien no le pica un guisante de curiosidad que el bloggero amigo le firme una de esas entradas aunque sea con un boli bic...

Yo aveces me imagino los primeros bloggs humanos, en formato de tambor o en señales de humo...y ahora con tanta tecnología loca, con tantas conexiones ciberneticas de esas, pues aveces entran ganas de esas señales manuales,y estrechar la mano que teclea el blogg, y cocar esos cinco...(tal como dice marta)

...Y si en la cola esa, la de la panadería o la de la pascadería, o en la parada del metro, ...escucharas en una conversación cotidiana que uno de los que habla está hablando de tu blog...o del blog que sigues...puede sonar a cuento como tú dirias, puede sonar a casualidad o a tontería...¿pero no escucharías atenta? ¿no mirarías su cara? ...y si no la vieras verde, ¿no te presentarías?

Bueno si te asusta según que cosas, mi consejo para blogueros, es unso rezos a nuestra patrona Santa Tecla Bloguera...

La película recomendada de la simpática Dori, me encanta..

Un abrazo Princesa...interesante en costuras jejeje, y sabia en tus palabras ;)

Driver cuentista dijo...

Posiblemente me haya equivocado rotundamente en alguna ocasión.
Pero el que no se arriesga, nunca se equivoca.
...
Me gusta regalar palabras.
Y a tí te gustan los finales felices.
Un cuento, no nos hará mal.

EL RIO DORADO


En la costa mediterránea siempre hay un muchacho con dos manos de plata. Descendiente valeroso de etruscos, fenicios, griegos y romanos. Gentes que abrieron nuevos caminos a través de un noble mar interior.
...
El muchacho guarda en la doble hélice de su ADN una bella herencia.

La búsqueda del bien.
...
Todo adolescente mediterráneo observa la continua transformación natural que la playa le regala.

Un día, y otro también.

Tras pasear por la orilla del mar, se te queda pegado un trozo de sal en tu alma. Siempre.

Así que un buen día paseando, te encuentras en una bonita playa.
Justo donde desemboca un río dorado.
No es muy ancho.
Ni muy estrecho.
Pero es el primer río que tienes que atravesar.

Al llegar a la playa, el río tropieza con una esbelta duna que forma un dique, produciendo una laguna verdosa.
El río se empeña en bordear la duna.
Tras algunos regates lo logra.
Llega al mar.

Siempre llega al mar.
Y allí está él.
Muchacho.

Observa, río, duna, laguna.
Mira sus manos de plata y piensa:"Voy a cambiar el curso del río".

Traza con el pie una línea recta entre la laguna y el mar.
Arroja unos maderos y arena en la desembocadura.
Y entonces se produce la magia.

Empieza a cavar con sus manos de plata un surco desde el verde de la laguna hasta el azul del mar.
Las gaviotas, que son curiosas, observan.
Allí está el muchacho.

Desafiando al Sol.
Tan sólo tiene sus herramientas de plata.
Manos desnudas.
...
Al principio el surco es pequeño.
Pero une los dos colores.
Verde y azul.
El agua del río dorado le ayuda.
Cada minuto cuenta.
Conforme arroja más maderos en la desembocadura original, sale menos agua.

El nivel de la laguna sube.
Poco a poco.

La luz dorada de las aguas del río va encontrando un escape a través del nuevo surco abierto.
Hay momentos en los que el surco se cierra.

El muchacho corre.
Insiste.
Lo abre de nuevo.
...
Por suerte, en aquella solitaria playa donde lucha un muchacho, las gaviotas le acompañan.

Cuando le decae el ánimo, emprenden vuelos acrobáticos y el futuro gigante se siente apoyado.
...
Atardece.
Ha sido una jornada agotadora.
El agua ha encontrado por fin su acomodo y discurre triunfante por su nuevo cauce. El surco abierto por el muchacho es ahora un torrente verde.

La antigua desembocadura está seca.
La nueva brilla al Sol de Poniente.
...
El muchacho escala la duna y observa su obra.
El vuelo de las gaviotas.
El río de oro.
...
En la costa mediterránea siempre hay un muchacho con dos manos de plata.
Un Gigante.

Criado entre gaviotas."

Ana, princesa del guisante dijo...

*Tomae: si oyera hablar de mi blog o de alguno de mis amigos, no creo que me presentara... pero es cuestión de algo que que me pasa a menudo. Pero es cuestión de intro o extroversiones. Los límites de la intimidad de cada persona son distintos, cada cual tiene su medida.
Y quién sabe... a lo mejor en persona se rompe el hechizo, así que mejor no meneallo.
Un abrazo

*Driver: jeje, yo me equivoco cien veces, antes del almuerzo. Has sido muy generoso con tu cuento, muchas gracias. Un abrazo

Mariapi dijo...

Ana, la intimidad es nuestro núcleo personal, el quien que reconocemos cuando cerramos los ojos, el nombre íntimo que nos define.
Forma parte de la grandeza humana la capacidad y la libertad de abrir esa intimidad y compartirla, llegando al límite del amor, como coparticipación de intimidades, en sus diferentes grados. Pero eso es parte de la maravillosa libertad...se puede hacer o no...en el blog y en el autobús, no hay mucha diferencia, puedo hacerlo de modo sincero, total, parcial, falso, interesado, generoso...busca todos los adjetivos que quieras, tantos como caben en las relaciones interpersonales.
A mi me ha ido bien en esto de los blogs, sólo he encontrado gente interesante y buena.
Creo que afortunadamente somos muchísimo más que lo que escribimos, y gracias a estos "inventos" he conocido a una Princesa como la del guisante, por ejemplo, y sólo por eso todos los pequeños inconvenientes de la "blogancia", merecen la pena.

Besicos,

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mariapi: si encuentras una buena piscina, y ves tu rostro reflejado en esas aguas cristalinas, y pones el pie un poquito para comprobar la temperatura, y calculas a ojo el fondo, te tiras de cabeza. Puede ser que hayas calculado mal, pero si no ha sido así, ¡bendito chapuzón! :-) un beso, querida blogoamiga.

Marta dijo...

Los 10 de las manos + 10 de los pies = choca los 20!...hoy ya sin brindis ni burbujas, toda yo centrada!!!! Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*Marta: resaca de amor... divina :-)

El Naranjito dijo...

Oye, Alteza, despues de una semana sin pasarme por aquí, por motivos de trabajo, me encuentro con esta entrada. Para mí, la intimidad es mi mayor tesoro, aunque esté rodeado de gente. Y encima no se me ocurre otra cosa que intentar tener un blog y compartir palabras y pensamientos.
Bueno, pues nada, como decía la canción, Cuenta Conmigo.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Naranjito, me considero una persona muy afortunada, porque tengo esta maravillosa ventana que me ha posibilitado dar con gentes tan curiosas como tú... ¡y además me llamas Alteza! Pasa, y te tomas un cafelito, que te lo has ganado :-)))

Monty dijo...

Ana, pues como en la vida real. Si no hay química, pues no la hay. Los entresijos del blog son complejos, cada uno elije como quiere vivirlos, como la misma life. Tantos versiones de blogs como personas.

Mi blog nació para ir guardando y no ir perdiendo hojas y anotaciones de lo "importante" nunca para desvelar mis sentimientos.. pero con el tiempo he ido cogiendo cariño y apego a las personas que leo y me leen. Inevitable y me gusta expresarme con naturalidad tanto en sus casas como en la mía. Todo mi entorno: familía, amigos, colegio, hijos, amigos de mis hijos, vecinos, conoce mi blog, algunos lo leen otros no. Petons i bon cap de setmana!

sunsi dijo...

Pesoleta. Abordas un tema que un día u otro llega cuando tienes un blog. Pasa el tiempo y hay gente con la que tienes una relación constante.Comentas, te comentan... A la mayoría ni siquiera le pones cara... Y ahí nace el instinto con el que tiendes a formarte una imagen, más o menos accertada, de quien está al otro lado de la pantalla. Pasa más tiempo... y rompes alguna barrera, la que tu olfato te dicta.
Has hecho una sabia defensa de la intimidad... esa palabra que te dice "hasta aquí".

En mi caso, entra más gente que conozco en la vida real que en la virtual. Y la lectura cambia tanto... Contestas desde el conocimiento de la persona y no sólo de sus palabras. Entonces reflexionas y constatas que las palabras son una parte muy pequeña de YO. También es cierto que depende de la extroversión de la persona que comenta.

Otro tema que has mencionado es el RESPETO. Respeto a la decisión de quedarte en la pantalla. Gracias por defenderlo. Es fundamental para seguir con una bitácora libre de ataduras innecesarias...

Buen post, Princesa. Más vale una vez colorado que ciento amarillo.

Ps. A través del blog he conocido a Driver,a Máster en nubes, a Ana del hilo (tan poco rato...) y a Tomae( va por orden cronológico). Una experiencia fantástica que ha aumentado mi lista de amigos-amigos.

Anónimo dijo...

VEO QUE SEGUÍS IGUAL. MUCHO JABON. OS PODRÍAS REUNIR TODA LA PANDILLA, CON MARIDOS, MUJERES E HIJOS Y HACER TERAPIA OCUPACIONAL, BLA, BLA, BLA, ETC.

Ana del guisante dijo...

*Monty: supongo que habrá que ir aprendiendo esta nueva modalidad de espacio vital. Poc a poc:

*Sunsi: gracias... todas las opiniones son respetables, y para mí, mis límites son infranqueables. Un beso, linda

*Anónimo. Sí, aquí nadie cambia. Tú tampoco. No te gusto, y sigues viniendo a tocar los cojones.

sunsi dijo...

Con tu permiso, Pesoleta.
Hola, anónimo. Como yo también me he sentido aludida, supongo que no te importará que te diga lo que pienso. Generalmente, uno lee un blog porque le gusta el/la bloguer@ y su contenido. Lo más habitual es que la mayoría tenga una sintonía similar. Esto no es jabón. Es opinar de forma parecida. Y, en general, cuando se discrepa no es necesario ser ni grosero ni maleducado. Simplemente la opinión es distinta. No hay más. En cuanto a la terapia ocupacional... en muchos casos es cierto que un blog puede llegar a ser una terapia. Pero sobra el adjetivo. ¿Conoces a la gente que comenta? Yo a algunos y te aseguro que tienen bastantes ocupaciones.
Un saludo.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Sunsi: no te canses, querida, este anónimo ya ha pasado aquí otra vez a intentar sabotear el estilo del blog. Nadie le obliga a volver. Esta es mi casa, y aquí hablo de lo que me sale de la punta del gorro. Faltaría. Si vuelve, sólo me quedan dos opciones, o pensar que es masoquista, o que le gusta molestar... será eso.

sunsi dijo...

Pesoleta...Perdona. Es que me lo pedía el cuerpo, las vísceras... Jamás entenderé la postura de algunos anónimos.

Un beso, Princesa.

ana dijo...

Ana, traspasar las pantallas tiene el mismo riesgo de decepción, que la mismita vida que nos mantiene tan ocupaditas. Y en la vida, no siempre acertamos, nos equivocamos, y otras se equivocan con nosotros. Aún así, es hermoso ese ir aprendiendo a descubrir al otro, a reconocerse en la mirada de quien con el tiempo puede ser uno de tus mejores compañeros de camino, eso contando con que estamos, desaparecemos y volvemos a aparecer... ;) Esto último es lo que sucede ante ese reconocimiento que es la amistad.

Lo demás, es dejarlo pasar. Sin mucho ruido.

Me ha encantado esta entrada, porque a estas alturas de la vida, los guisantes que compartimos sabemos muy exactamente con quien queremos hacerlo.

Un beso enorrrrrme... hoy me toca repasar tu blog. Tu estupendo bloggg... BLA, BLA, BLA...

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