© de la imagen La meva maleta

miércoles, 25 de agosto de 2010

Punto muerto

El efecto de las vacaciones ajenas está provocándome una extraña sensación de vivir en un punto muerto temporal.

Me toca madrugar, algo que no me molesta en absoluto, porque lo hago siempre, pero a mis hijos también les suena el despertador temprano. Eso implica que cuando sus primos siguen en remojo en la piscina, yo tengo que recoger a mi pequeño rebañito y conducirlo al redil... si tienen que madrugar, tienen que acostarse pronto. Aunque no tuvieran que madrugar, yo pienso que tampoco es necesario terminar el baño en la piscina a las 8 de la tarde, bañarse de 5 a 7 ya sería suficiente.




Resulta gracioso comprobar que los mismos que critican mi actitud por no tener las vacaciones al mismo tiempo que ellos, son los que luego me dicen, cuando todo el curso mis hijos se acuestan antes de las 9, "¡Qué suerte tienes de que duerman tan bien." Claro, porque me he tenido que fastidiar, mientras tú estabas a la bartola, y no olvidar que su descanso tiene que ser respetado.

Esta, admito, es una batalla perdida. Llevo haciendo vacaciones en julio prácticamente desde siempre, por cuestiones laborales y familiares. Y me gusta. Julio suele ser aquí tanto o más caluroso que agosto. Y trabajar en agosto, es como ir a ralentí.

Cuando los demás trabajan y yo no, no me dedico a criticarles por los horarios que hacen; en cambio, ellos sí me juzgan a mí. Qué manía...

Cuando los demás se incorporen a sus labores, yo no podré contar con ellos para nada, ni siquiera tienen tiempo de responder al teléfono. Y yo, que ya llevo unos días con la carga laboral habitual, y compaginando el ritmo cotidiano con las vacaciones de mis hijos, podré, por fin, poner la marcha, primera, segunda, tercera, cuarta, y a volar.

Que acaben ya.

6 comentarios:

sunsi dijo...

Pesoleta... Cuando escribes estas cosas me recuerda tanto a la infancia de mis hijos... El orden de comidas, higiene y sueño no es incompatible con las vacaciones. A la 9 de la noche estaban todos en cama. Duchaditos y cenaditos. Eso que algunos creen que es ser esclavo de un horario les da seguridad. Jamás entendí a los papás que cenaban a las tantas por ahí con los niños berreando de puro cansancio. Y al final...todos cabreados, con perdón. A cada época lo que toca. El orden externo revierte en su orden interno. Ya llegará la adolescencia con sus ramalazos hippies y los pulsos para marcar el horario de vuelta a casa...

En cuanto al tema turno vacacional...¿Quién les ha dado vela en este entierro?

Ni caso, Princesa. Tú a lo tuyo. Nadie sabe mejor que tú lo que conviene o deja de convenir.

Un beso con todo mi cariño

Ana, princesa del guisante dijo...

*Sunsi: ya sé que tengo que ir a lo mío, pero mis hijos lloran todas las tardes a la hora de irse a casa, porque yo soy la mala... En fin. Petonets

mamadejulio dijo...

Hola Ana, es la primera vez que te leo, pero me he sentido tan identificada contigo en este post que por eso te comento.
Cada noche cuando baño a mi peque a las 2030 o 2100 horas mientras oigo en el patio el sonido de los nenes jugando me entran unos remordimientos enormes y pienso soy la unica que acuesta en verano a su hijo a las 2130/2200 horas??y me siento la peor madre del mundo.
Pero mi hijo tambien esta acostumbrado a unos horarios y aparte le toca madrugar por la mañana asi que es imposible acostarle mas tarde.

Ana, princesa del guisante dijo...

*mamadejulio: mi "peque" tiene 4 años, y mi mayor tiene 8. Y he pasado todo el verano, cuando he estado trabajando, acostándolos sobre las 9. Eso lo tengo claro. Lo que me fastidia es que los demás, no solo no te respeten, sino que te lo pongan complicado queriendo "ayudar"... Haz lo que creas mejor para tu hijo. Su madre eres tú.
Bienvenida al castillo.

Mariapi dijo...

Ana, ahora es la hora de acostarse, después será...bueno seguirá siendo la hora de acostarse también, y mil cosas más...qué manía la de opinar por opinar... a veces es con buena intención, para ayudar, entonces siempre acepto la sugerencia, y pienso sobre lo que me dicen...pero en la mayoría de los casos me acuerdo de un cuento que nos contaba mi padre sobre un padre y un hijo que viajaban con un burro, y que hiciesen lo que hiciesen, siempre había quien los criticaba.
Como muy bien dices, tu eres su madre...yo también los acostaba muy prontito, todo el año, por ellos, por mi y por la paz del mundo mundial...un besote, Princesa.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mariapi: recuerdo haber leído la historieta que cuentas sobre el padre, el hijo y el burro. Hagas lo que hagas, a alguien le parecerá mal.
Sólo pido una cosa: que se acabe el verano... hoy bufón a las 8,15 estaba acostado, no puede con su alma.
Petonets (¿ya has deshecho todas las maletas?)

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