© de la imagen La meva maleta

martes, 20 de noviembre de 2012

Color de infancia


Quise llevaros por los benditos caminos que nos rodean para poder compartir con vosotros la paleta que Dios creó para nosotros en otoño. Salimos bajo aquel cielo amenazante que nos regaló nubes preciosas: altas, bajas, medias, grises, casi negras, blancas, perlas salvajes, densas y claras, aquella cortina de lluvia a lo lejos y el rayo tenue que se coló casi al final.

Fue bonito distinguir los naranjas de los calabazas, en los mismos árboles que peinaban los campos que en primavera se vestían con tutús. Del naranja al ámbar, del amarillo paja al burdeos, del rojo más vivo al marrón más pobre, granates, púrpuras y tostados, el verde de los campos de trigo que empiezan a nacer, con la energía viva a pesar de la niebla que día tras día nos apaga el corazón, brotando entre el verde oliva, que salpicaba los montes de encinas de verde oscuro como aquellas nubes que los protegían. ¿Por qué siempre olvidamos nuestra cámara de fotos cuando más la necesitamos?

Vuestros ojos descubrieron los tesoros del paisaje con avidez, vuestros pies treparon ágiles por las ruinas del antiguo castillo, y aprendisteis con interés la historia que albergó en el tiempo remoto. En vuestra imaginación fuisteis soldados apostados tras las almenas tirando flechas, vigilando desde los minaretes si llegaba alguien por el mismo camino que nos había dejado allí.

Durante nuestro regreso el destino nos llevó a una granja de cabras; allí tuvimos la suerte de presenciar el nacimiento de una vida. No me extraña que aplaudiérais al final del esfuerzo, es un momento emocionante el principio de un pequeño ser, además tan suave y bonito. ¡Cómo se parece el llanto de un cabrito al de un niño pequeño!

Ya de vuelta a casa conocimos la noticia de la muerte de Miliki, así que estuvimos cantando todas sus canciones, y fuisteis gallinas turulecas y me llamásteis "chinita de amol".

Hoy es el dia internacional de la Infancia. Ojalá recordéis alguna vez cuántas cosas bonitas habéis visto y que, cuando tengáis vuestros propios hijos, les llevéis a ver algún día los colores del otoño. Yo procuraré seguir llenando vuestra niñez de instantes inolvidables.




24 comentarios:

MadreYMas dijo...

Estoy segurísima de que tus hijos harán lo mismo con los suyos... no han podido tener mejor maestra.

Yo cada vez disfruto más haciendo cualquier cosa con la enana. Es increíble ver la capacidad que tienen para descubrir cualquier cosa que pasa desapercibida a nuestros ojos. Esa inocencia, esas ganas de aprenderlo todo de una vez, esa curiosidad...

Qué maravilla es ser niño.

Ana, princesa del guisante dijo...

Mientras hacía la foto pensaba en ti, porque he parado a un lado de la carretera para sacarla... para que veas que te haco caso.
Disfruta de la mirada de tu hija, te verás siendo pequeña otra vez... no dejes de ser niña!

susana dijo...

Tengo que decirte que por desgracia olvidan la mayoría de lo que han visto, pero al menos espero que recuerden los sentimientos que les han originado. Un beso.

Mariapi dijo...

Más que recordarlo, es mucho más porque lo hacen "vida propia". Todo eso que ahora compartís, colores y sensaciones, palabras y canciones, TODO. Yo lo descubro ahora maravillada, visto desde sus ojos, lo que me parecía tan pequeño, lo reencuentro en sus recuerdos magnificado, con matices que no conocía.
Precioso paseo por tus caminos.
Un besote.

paterfamilias dijo...

Gracias por esta foto (y por pararte para hacerla) y por este escrito. Está claro que tengo que hacer más planes como éste con los niños. Gracias

La meva maleta dijo...

Una instantánea preciosa (y no hablo sólo de la foto)
:-)

Ana, princesa del guisante dijo...

Mira, Susana, yo tengo recuerdos muy bonitos de la infancia, no todos buenos, pero son bonitos porque son míos. A menudo generalizas, y no creo que sea justo. Los sentimientos... en fin, la semana pasada mi hijo me hizo un cartel con un I love you mum, con decenas de corazones. El domingo, en cambio, el mismo hijo, me hizo una nota que gritaba alto y claro No te quiero. Espero que la balanza de su memoria se decante por lo bueno, si no es así, yo viviré con la conciencia tranquila, porque yo sí puedo asegurar que hice lo mejor que supe, aunque eso implicara recibir algún notequiero doloroso y punzante del que se arrepintió cinco minutos después. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Mis caminos se parecen a los tuyos (estuvimos en el pueblo de la fábrica de chocolate;-)) Es verdad que somos todo el camino que hemos vivido, cuando fuimos hijos, como hijos, ahora como padres... tú ya como abuela. Una maravilla vivir, ¿no?
Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Pater, creo que sale mejor cuando no planificas demasiado, cuando dejas que te lleve la vida. Lloviznaba, hacía un día desapacible, los niños estaban hoscos, no sabíamos si podríamos ver la fábrica de chocolate (fue que no), pero salió redondo, al final... Espero que te salga bien, tanto como a mí. Gracias a ti.

unaterapeutatemprana dijo...

Qué BONITO...
Besucos.

Ana, princesa del guisante dijo...

Atrapada en la blogosfera por siempre jamás ;-) Bss

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias... Besos

dolega dijo...

Precioso día de otoño y magnífico relato de vivencias. En esta vida no hay como compartir, para grabar sensaciones en el alma.
Tu hijos tienen mucha suerte por tener a su lado personas como tú y tú eres muy afortunada por tener a tus hijos para poder enseñarles a sentir.
Me ha encantado, perciosa.
Besazo

tomae dijo...

Como recuerdo a Miliki princesa Del, marcó una toda una época. Recuerdo que luego volvió con ...¿su hija? pero por alguna cosa pensé que los niños de este tiempo no tenían la ilusión de ese Miliki en blanco y negro ... ¡era genial!

Anónimo dijo...

¿e intentaste que los dos varoncitos distinguiesen y aprendieran a nombrar ese disparate de colores? Lo tuyo es muy fuerte, princesa del verde guisante.
Juanpe

Marta dijo...

cómo me gustan los naranjas y los tutús! gracias por enseñárnoslos, y la cabra pariendo, y la admiración de tus hijos... para que van al colé??? tú eres su mejor maestra. Besos, por pedir que no quede...publica menos si quieres, pero no desaparezcas del todo...se lo pedirá a Baltasar ;))

Naranjito dijo...

Enseñarles a nuestros hijos las cosas importantes de la vida es los mas gratificante. Para lo demas estan los colegios.
Estos viajes no se olvidan nunca.
Una reverencia Mi Alteza.

blanche dijo...

nena,tu letra es supercaraterística......nos hempos escrito tantas cartas(de las de antes)que la reconozco a 100 metros...

Ana, princesa del guisante dijo...

Bueno, Dolega, al lado de tu relato del otro día el mío es ínfimo, minúsculo, paupérrimo... :-) besos y gracias

Ana, princesa del guisante dijo...

Esa persona enseñó a una generación entera el valor de una sonrisa... ¿cómo no iba a gustar a nuestros hijos?

Ana, princesa del guisante dijo...

Entre tú y yo, Juanpe, sé que no lo van a conseguir, pero no por eso dejé de intentarlo :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias por los ánimos, Marta. Espero ser una buena maestra para mis hijos, al menos dándoles ejemplo, que ya es mucho pedir. Besitos

Ana, princesa del guisante dijo...

Caballero, un placer. Yo también aprendí mucho ese día, te lo aseguro.

Ana, princesa del guisante dijo...

La tuya también lo es... (eso no significa que nuestras letras sean buenas, no nos engañemos. Es algo así como cuando dicen que tu nariz te da personalidad, que lo que te quieren decir es que es grande de narices, nunca mejor dicho. Pues si te dicen que tu letra es... "supercaracterística" no quiere decir "superbonita" sino"tirando para fea, pero la queremos igual" jajaja)

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