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lunes, 9 de mayo de 2011

Infancias robadas


A menudo tengo la sensación de que hemos robado la infancia de nuestros hijos. No sé en qué punto estamos fracasando, pero parece como si nosotros hubiésemos sido los últimos niños felices.

Me pone los pelos de punta escuchar a mi hijo de menos de 9 años diciendo que el tiempo se le pasa volando. A mí, pasar de lunes a miércoles se me hacía eterno...
Sus reacciones ante la frustración se parecen más a las que yo viví en mi adolescencia que a las de mi niñez. De hecho, a nosotros no se nos pasaba por al cabeza enfrentarnos a nuestros padres. Sí pataleábamos, sí teníamos berrinches. Pero no eran como los de ahora.

Mi última muñeca me la trajeron los Reyes Magos a los 12 años, prácticamente. Ahora veo a las niñas de 11 mirándose en un espejo que refleja un cuerpo de niña pero un alma de alguien que no lo es. Recuerdo cuánta conmiseración sentí por la hija de Julio Iglesias, Chabeli. Para mí, el sólo hecho de ver un anuncio de compresas, o un beso en una película, y no hablemos ya de ver un pecho desnudo, me causaba tal vergüenza que si hubiera podido fundirme, lo habría hecho gustosa. Y a ella va y su padre le dedica una canción: De niña a mujer. Me daba tanta pena, me alegré tanto de que mi padre no fuera el suyo...



No sé si los culpables de este cambio de mentalidad son los medios de comunicación, que han omitido los patrones de infancia y han creado una generación adulta miniaturizada. O a lo mejor somos nosotros mismos que  de tanto intentar normalizar una situación que nos pudo parecer traumática, nos hemos pasado de rosca.

Me aterra pensar que estas niñas y niños que no tienen siquiera acné, porque sus hormonas todavía no están listas para hacerles cambiar, no se dan cuenta que no podrán volver atrás. Que nunca más será su tiempo de ser niños y de jugar, de construir cabañas, de saltar a la cuerda, de aburrirse en una tarde lluviosa de primavera. Una vez das el gran paso hacia la vida adulta no hay retorno. Siempre existirán los Peterpanes, pero esos no dejan de ser una anomalía de la sociedad, que huyen, más que de la madurez, de la responsabilidad. Y esa ya es otra historia. O no.

16 comentarios:

Dolores Ceballos dijo...

Pesoleta... no sé qué haré cuando vea a mis hijos con 10 años. No sé cómo pensaré. Pero yo quiero para mis hijos eso que estás contando que ahora no tienen. Quiero que sepan jugar y que jueguen, quiero que disfruten de su infancia, que para eso son niños. No sé donde está exactamente el punto de inflexión en el que se "transforman" o dejan de serlo. yo recuerdo que me pasaba lo mismo que a tí, que hablar de según qué temas o ver según qué cosas me ruborizaban. Recuerdo jugar con muñecas a la edad que ahora chatean o se miran en el espejo preocupadas por su físico.
Creo que intentamos que nuestros hijos crezcan en ausencia de prejuícios que en su día lo fueron para nosotros y que no son para tanto. Igual es una adaptación a los tiempos de ahora. Pero igual es lo que tú comentas, que nos pasamos de rosca y responsabilizamos demasiado a nuestros niños.
Espero no estar cargándome esa inocencia. Me dolería saber que no disfrutaron de su niñez como lo pude hacer yo.

Aunque en el fondo, princesa (y no es por hacerte la pelota), creo qeu tus niños, por lo que nos cuentas de ellos, sí que la saben disfrutar. Además, que el tema te preocupe tb dice mucho de tí.

Un biquiños pesoleta.

MadreYMas dijo...

Uf, no sabes bien lo muchísimo que me agobia este tema, Pesoletina...
Pienso que su nuestros los niños ahora se comportan así con 11 años... cuando le toque a Criatura tendrá 9...
Yo hasta los 11 también jugaba con muñecas... y era tan poco consciente de mi cuerpo que sólo llevaba la parte de abajo del bikini... menuda infancia feliz y larga...
Me dan mucha pena, pero creo que ahora mismo, los padres poco podemos hacer. Están tan metidos en el sistema, pasan tantas horas fuera de casa, que es imposible poder remediarlo...

Besos.

Mariapi dijo...

Nuestros hijos viven un presente distinto a lo que fué nuestra infancia...eso ha sido así en todas las generaciones (a veces releo lo que pensaba Aristóteles de lo jóvenes de su época, para darme cuenta de que veinticinco siglos después la historia se repite...)
Su mundo, su entorno es distinto, ni mejor ni peor, es el suyo...pero de lo que estoy convencida es de que el protagonismo lo tenemos cada uno para adecuar ésa realidad social a lo que queremos, que no sea el sistema el que nos lleve hacia donde a lo mejor no queremos ir...con nuestros días concretos creamos la historia personal que queremos que sea la nuestra...Con este rollazo, lo que quiero decirte es que podemos cambiar lo que no nos gusta, abrir horizontes a nuestros hijos aunque no sean los de la mayoría circundante...Un abrazo, que tu éso ya lo haces.

Ana, princesa del guisante dijo...

Dolores: yo no lo hago tan bien con mis hijos. Ellos son muy dependientes de mí,son poco responsables, pero no sé hacerlo mejor. Yo pienso que lo tendría peor si fuesen chicas en lugar de niños. En fin, seguir trabajando. Bicos

MadreYMas: no sé cómo se lucha contra las patitofeos y las hannastontanas. No sé si basta con lo que nosotros les encaucemos. Pero lo que tengo claro es que pienso ofrecer resistencia. Un beso

Mariapi: claro, tú eres una madre antisistema... Es verdad que no nos hemos inventado nada, pero mira qué pronto empiezan ahora... ¡si son niños! Besicos

sunsi dijo...

Pues sí, pesoleta. Todo antes, demasiado pronto. Y en este tema puedo decir que tengo experiencia directa. Y pienso como Mariapi. No hay nada firmado previamente. La familia es mucho más poderosa que los medios de comunicación y el "dondevavicente" de la sociedad. Si en el hogar hay un clima propicio para que desahoguen, si hay amor (puede sonar cursi pero no lo es), convivencia real, roce real... la balanza puede equilibrarse. Estoy convencida de ello.

También está claro que viven en la sociedad que les ha tocado y es absurdo -y nocivo- apartarlos. Los niños asertivos salen de familias asertivas. Lo que mencionas de las chicas... bueno... con un par de cafés con algún tipo de madres sacas conclusiones. Sin ánimo de ofender, pero ya está bien. La velocidad que llevan, las ganas de que salten obstáculos enseguida,las iniciativas que parecen encaminadas a que dejen de ser niñas... Y quien piensa distinto se calla. Si abres la boca eres del Paleolítico. Y al cabo del tiempo te sueltan "¡qué suerte tienes!" ¿Suerte? No señor. De suerte nada. Y son Peterpans eternos con maneras de adultos. Porque responsabilidad "0". Tampoco eso se improvisa.

Perdona, Princesa. Me sulfura el tema. Ya ves...
Un petó. ¡¡Bien por ti!!!

Dámaris dijo...

Y lo que me preocupa es que los niños que son niños y no mini-adultos se les mira con cara rara "debe ir al psicólogo porque es inmaduro para su edad" ayyy. Me preocupa mucho este tema, Ana.

Ana, princesa del guisante dijo...

Susni: lo que más me angustia, precisamente, es que las madres son "como yo" y no han podido hacer nada... Y el concepto "suerte" jajaja a mí me produce úlceras. Besos, guapa

Dámaris: justo, los niños son niños. Hacen ropa de adulto en talla de niño. Y mi hijo va con unos pitillitos que no puede ni subir al tobogán...Y eso es solo un ejemplo. Somos muchos que nos preocupamos. Ojalá cunda el ejemplo

Itsaso dijo...

Mi sobrina va a hacer la comunión en dos semanas, en agosto cumplirá 9 añitos y si hablas con ella parece una adolescente de 14... me quedo petrificada. No quiere jugar con muñecas, quiere un movil de última generación y una PSP... me da tanta lástima...
Yo con su edada corría por mi pueblo, sin riesgos, sin semáforos, con la maravillosa muñeca que me habían regalado en la comunión y con toda la imagianción del mundo. Eso era felicidad.

Ana, princesa del guisante dijo...

Itsaso. no, ese es el fallo. Esa era nuestra felicidad. Ellos tienen que buscar la suya, en su mundo, con más tecnología. La infancia tecnológica, lo que no tienen que querer ser es adultos... es tan difícil, ¿verdad? Un abrazo

Marta dijo...

Uf Princesa!!! este tema me trae de cráneo.
Nuestra sociedad se caracteriza por lo inmediato. Las teconologías permiten extender noticias al instante, retransmitir catástrofes in situ y bodas reales en directo. Todo es más rápido y ello influye también en los niños.La mayoría tiene la bici antes de saber andar, el móvil antes de saber hablar...y esto sí está en nuestras manos. No me gusta que lleguen del parvulario con deberes como si estuvieran cursando 3 másters cuando lo mejor para ellos es jugar y merendar y volver a jugar en la bañera, tranquilos en casa, sin estreses de extraescolares cada día de la semana para saber además de inglés, chino y solfeo. Son pequeños ejecutivos con pañales. Me aterra saber la cantidad de niños que van empastillados porque sufren trastornos de atención...nosotros tampoco escuchábamos cuando nos aburría la profe de turno y salimos adelante con mayor o menor éxito.No quiero volver a oir que un niño de 3 años es inmaduro, ¡coño! qué miedo si fuera maduro!!!. Stop, ya no me quejo más pero seguiré pensando que los móviles son para cuando se lo puedan financiar, que aunque toda la clase vea la serie más guay ellos la verán cuando sepan entenderla, que vestirán de adultas cuando lo sean y es que las pobres parecen mujeronas en diminuto.. por no decir otra cosa. Es un tema muy difícil, pero no imposible, sólo que si cabe aún tenemos que luchar más para no romper la infancia ya de por sí breve. Ah! y todo esto sin ser un bicho raro.
Tiene miga el tema.
Miga, pan, pan con chocolate.
Merienda.
Besos princesa. Voy a la cocina...donde como muchas de tus lectoras opinan se cuece lo mejor.

La meva maleta dijo...

Yo en casa, tengo un poco de todo:

Niñas a las que tengo que recordar que SÓLO tienen 10 y 11 años; y niñas a las que tengo que recordar que YA tienen 10 y 11 años.

Constantemente. No hacen más que probar sus límites y los nuestros. Y un día te asustas, pensando que ya son mayores pero a los cinco minutos, con sólo rascar un poco la superfície, te das cuenta que son unas crías, a las que todavía les gusta jugar a muñecas (aunque les dé vergüenza confesarlo) tanto cómo el brillo de labios de mi armario del lavabo.

En resumen, quisieran todas las ventajas de ser pequeños y todas las de ser mayores, a la vez. El tiempo (por suerte) está de nuestra parte, sólo hace falta ponerles, de vez en cuando, en su sitio :-)

Petonets Princesa.

Marta dijo...

Vaya temita.... Mi hijo tiene 2 años y medio {sí, sí... dos años y seis meses} y es el niño más respondón que he visto, será porque sólo me fijo en él y no veo lo que parece ser una plaga? Me asusta el tema, mucho, miro a mi pequeñajo y a veces me pongo triste porque, como tú dices, yo recuerdo mi niñez como algo super entrañable e inocente, cada detalle. Ahora veo a los niños agresivos, queriendo crecer antes de hora. Espero hacerlo bien con él, es mi gran deseo, no quiero equivocarme !
Tendremos que esperar y ver, confío en que lo conseguiremos, al menos en las cosas importantes de la vida...
Besitos ;O)

Sandra dijo...

Hola! Te acabo de conocer desde el Blog de Onavis. Me ha gustado mucho tu reflexión. Yo creo que se ha reducido el tiempo de la infancia por una simple cuestión de consumismo. Los niños piden y piden y piden y son una fuente de consumo inagotable. Si a esto unimos unos padres culpabilizados por no estar tiempo con sus hijos y sustituyen el amor por cosas materiales tenemos a unos niños convertidos en pequeños adultos que crecen solos rodeados de cosas de adultos, aunque vengan empaquetadas en envoltorios más o menos infantiles. Un saludo

Ana, princesa del guisante dijo...

Marta: me gusta porque mides la vida en términos de sensatez. Me consuela saber que no somos pocos los que pensamos así. Batallas personales que se tienen que lidiar en las cocinas de cada cual, pero cuantas más cocinas, mejor. Besos (cuánto me alegra que estés aquí)


Mevamaleta: lo que ha cambiado es que los niños (que siempre han buscado los límites) es que ahora lo hacen disfrazados de mayores. Eso es lo que me choca. Menos mal que nosotros procuramos tener los pies en el suelo... un petó

Marta. Pues ve preparándote, esto es una carrera de fondo. Ahora es cuando tienes que definir muy bien los límites. Y no debe darte miedo, eso les da seguridad. Besos

Sandra: Bienvenida al castillo... Me parece acertado tu punto de vista. Lo que sigo sin comprender es qué necesidad tienen de sexualizar a los niños desde edades tan tempranas. Un abrazo.

mOnTy dijo...

A veces pienso que son la generación SIN LIMITES. A todos les decimos (GENERALIZAMOS) si, si, si... falta de tiempo, falta de interés, otras prioridades antes que ellos.. Tampoco confío en la suerte; prefiero estar. ¿eOe?. Un petó...

Ana, princesa del guisante dijo...

Monty: hay que estar... es la clave. Y tener el No siempre en los labios. Por si acaso

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