© de la imagen La meva maleta

jueves, 16 de septiembre de 2010

No se parecen...

- ¿El pequeño se parece a su padre? -pregunté.

Ella torció el gesto, sonrió y se apresuró a decirme, supongo que para evitarme el mal trago de seguir metiendo la pata, "Es que son adoptados".

Lo dijo bajito, como en un comentario íntimo.

El mayor, de 8 años, con el pelo rubito como de un pollito, dientes de rata sabia, y gafitas, cuerpo muy menudo, y el menor, de 5, con unos ojos verdes abiertos al mundo como para comérselo, rostro de luna llena y expresión resignada, casi más corpulento que el hermano mayor.

Alguna vez habíamos hablado, nuestros hijos mayores comparten una actividad. Intuí que el niño estaba en tratamiento psicológico, cuando ella hablaba de algo que tenían que hacer el sábado. Cuando ese "algo" no puede llamarse fútbol, ni teatro, ni judo, ni manualidades, ni ver a los abuelos, es, obviamente, ir al psicólogo.

Ayer me confesó cuál era su plan de los sábados: "Lo pasó mal, ¿sabes? El pequeño no, a éste lo abandonaron al nacer, pero el mayor... Cuando nos lo dieron tenía dos años. Apenas pesaba 9 kilos. Le cosatará rehacer. Necesita ayuda."



Nuestros ojos luchaban por hacer desaparecer las lágrimas que los nublaban. Nudo en la garganta. Aclaré mi voz, y le dije que no se angustiara, que los niños se empapan de lo que les rodea. Que cada uno eramos fruto de nuestras circunstancias, y que el saber sacar lo positivo de la experiencia, marcaba la diferencia entre unas personas y otras. -A todo el mundo le pasan cosas todo el tiempo- le dije.

Y le conté cómo mis hijos estarían marcados por mi experiencia, por lo que nos costó engendrarles, por los cuatro embarazos que perdimos y por las dos veces que me jugué el tipo por mi empeño de ser madre. Por eso soy tan sobreprotectora con ellos, claro. Y cuando mi hijo mayor se enfada conmigo me amenaza con tirarse por la ventana (¡!), y yo siento que me desgarro por dentro, porque evidentemente, nada puede herirme más, y él lo sabe.

Quise desdramatizar su situación con mi experiencia, pero le dije que era admirable lo que estaban haciendo. Me consta que se han entregado a estos chicos, que todo su tiempo lo dedican a su educación, a proporcionarles todo aquello que les ayude a ser mejores.

La desgracia de estos padres de no haber tenido hijos propios, ha sido la mayor fortuna de estos niños que, en sus hogares de origen no habrían tenido ninguna posibilidad. No creo que la infertilidad sea siempre una tragedia.

24 comentarios:

Reyes "El telar de mi abuela". dijo...

Me gusta leerte.
Un abrazo desde Tenerife.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Reyes: gracias. Un abrazo.

La meva maleta dijo...

Siempre he pensado que la suerte es mútua.
Para los niños adoptados, por poder contar con un cariño y una educación que de haber seguido donde nacieron se les hubiese negado.

Y para los padres, la oportunidad de aprender de sus hijos, de construir unos lazos que aunque no son de sangre, son tan fuertes o más, que si lo fueran.

La maternidad, indudablemente, se lleva dentro aunque la criatura no haya salido del mismo sitio.

Un abrazo guapa,
;-)

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mevamaleta....leí una vez que los niños adoptados no son engendrados en el útero de las madres que los reciben, sino en sus corazones. Preciosa definición. Petonets

ana dijo...

La vida busca el equilibrio. Y los padres también. Siempre dándole vueltas a todo lo que pueda equilibrar los vaivenes del mundo de nuestros hijos. La vida de nuestros hijos se abre camino y nosotros queremos estar en ella, por si acaso fuéramos necesarios.

La paternidad no se define por la biología; en el ser humano la paternidad se define exactamente por el tiempo que se está dispuesto a regalar. Un tesoro. El mejor y el más necesario.

No hay diferencia entre un hijo adoptado y un hijo biológico si lo que hay detrás es un padre y una madre. Los problemas que cada hijo afronta no dependen de nosotros, ni las circunstancias que rodean al tiempo en que esa vida de hijo se pone a nuestro cargo; sólo depende de nosotros el ser, el estar detrás, como padre, como madre que pretendemos ser TODA LA VIDA.

MadreYMas dijo...

Curioso, Pesoletina. Justamente hoy hemos charlado de ese tema en la oficina.

Me ha encantado la entrada. Pero justamente, hoy hemos charlado de que aquellas que, en principio, podemos engendrar hijos propios, si entramos en el bombo de la adopción, le estamos quitando esa posibilidad a las parejas infértiles.
Por lo visto, España tiene un cupo de adoptados/año y si una pareja con hijos biológicos, o posibilidad de tenerlos, entra en la lista y le dan un niño, está quitándole, quizás, esa opción, a otra pareja.
No sé si me he explicado bien. Me he quedado un poco chof, porque ciertamente, es algo que Padre y yo habíamos hablado en más de una ocasión.

Besos.

MadreYMas dijo...

Perdón, me he ido un poco del tema...

Ana, princesa del guisante dijo...

*Ana: "...por si acaso fuéramos necesarios." ES verdad, somos unos pretenciosos por creernos su principio, su camino, su destino. Y en realidad sólo podemos acompañarles y estar ahí. Por si acaso. Un besico

*MadreYMas: no, no te has ido. No me lo había planteado, pero en realidad, lo del derecho a ser padre me suena rarísimo. A mí la maternidad me parece un regalo de Dios. Un beso

MadreYMas dijo...

Derecho a ser padre? No sé si me he explicado bien. Me refiero a que, si nosotros, que en teoría, podemos engendrar hijos propios (ya veremos, porque después de un año y medio intentándolo empiezo a estar muy cansada y bastante triste con el tema), nos decidiéramos a adoptar, igual le quitábamos esa opción a una pareja sin hijos y sin posibilidad de engendrarlos.

Eso me ha hecho cambiar bastante el chip. No me parece justo.

Y efectivamente, la maternidad/paternidad es un regalo. Aún no tengo claro de si de Dios. Ando un poco enfadada con él últimamente...

Me vuelvo a ir del tema... Tengo la mente dispersa.

Ana, princesa del guisante dijo...

*MadreYMas: Ya te he entendido, precisamente mi queja es hacia quienes se creen administradores de esos derechos. Un besico.

Isabel Escartín dijo...

Uff hoy precisamente mi ginecólogo nos ha enviado a una clínica de reproducción asistida y me siento triste y asustada.
MadreyMas lo lamentable es que no haya más facilidades para la adopción, el que una pareja que puede tener hijos decida adoptar no tendría que quitarle la posibilidad a una que no pueda.
Yo siempre he pensado en la adopción pero ahora es una idea que me asusta.
Ana, princesa, siempre tienes las palabras adecuadas.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Isabel: ni triste ni asustada... pide una segunda opinión, y luego decide. Define tus límites, los tratamientos de fertilidad son muy agresivos, y tienen que ser tomados en serio. Yo, a diferencia de ti, jamás me planteé la adopción. Si no hubiese podido tener hijos, creo que no me habría planteado adoptarlos. Y supongo que habría sido muy infeliz....
Un abrazo, y habla con gente que pase lo mismo que tú, es lo que más ayuda.

tomae dijo...

...Recuerdo exactamente, el día que nació mi primera hija, acto seguido de nacer, me la pusieron en brazos, no sabía ni que hacer, ni que decirle, creo que lo que le dije e hice era un "supuesto"...pues ni llevaba los 9 meses de ventaja de su Madre, y...bueno era la primera (supongo qué ya conocéis nuestro "careto" de póker).Pasaron un par de días y en una salida mía, me empezaron a llegar imágenes de su carita... joé, ¡la empecé a querer! sí sí...claro que la quería antes aunque con mi "novato" entendimiento...pero en cuanto ella llenaba mi interior, ese amor impregnaba día a día mi corazón. Recordé esa frase de una partera vecina, primero tienes los hijos pero también tienes que adoptarlos a tí...

Con la segunda, 3/4 de lo mismo, eso, que el amor de razón inunda al corazón, a medida que las vas conociendo, cuidando, tratando; Y lo genial de todo ello, es que no quieres a porcentajes, sino que el amor por los hijos crece y crece y tu corazón ni se divide, ni se amplia, sino que todo él, cada trocito de él forma una indivisible parte, que...eso, reparte sin distinción.

Saludos Princesa_Del! un abrazo.

Mari dijo...

El primer comentario, el de Reyes es mio también.
Me GUSTA MUCHO leerte.
Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*Tomae: cuando nació mi segundo hijo, en ese mismo instante supe que ya no podría elegir entre los dos. Se lo dije a mi marido, y él me miró con la duda. Él tenía que adoptarlo. Luego el enanito le robó el corazón y ahora anda mi marido recomponiéndose cada vez que el muy pillo sonríe... amor + amor. No hay más. Salgan de donde salgan.

*Mari: cada vez que me dices estas cosas me haces sentir muy feliz, y me creas la responsabilidad de pensar mucho en lo que digo...
Besos

El Naranjito dijo...

A los hijos no les preguntamos si quieren venir a este puñetero mundo, por eso creo que es nuestra obligación darle todo el amor que podamos y un poquito mas. EL concepto de madre o de padre no está relacionado con el asunto de engendrar sino, mas bien, con el concepto de querer. Tengo una amiga, soltera, que tuvo la suerte de adpodtar a una niña y es una de las madres más madres que conozco.
Un saludo Alteza.

Rhiannon dijo...

Me ha encantado tu entrada, me llega al corazón.
Me puedo considerar afortunada: me quedé embarazada a la primera y tengo una niña preciosa. Nunca he sido muy "niñera", así que yo misma estoy sorprendida de la intensidad de las emociones que la maternidad ha despertado en mí. Cuando estaba de unas pocas semanas tuve una amenaza de aborto: lloré y recé como nunca por ese ser que llevaba dentro. Sabía que era joven, que podría volver a quedarme embarazada, pero no era eso lo que me preocupaba: no quería tener un hijo, quería tener ESE hijo. Y entonces supe que ya lo amaba, a mi pequeña lentejita.
Uff, perdona el rollazo, pero tu entrada y los comentarios me han llegado...
Un abrazo

Ana, princesa del guisante dijo...

*Naranjito. Para ser un buen padre o madre, a veces ni siquiera es necesario tener hijos. Yo siempre quise ser madre. Por encima de cualquier otra cosa... Mereció la pena la lucha, que la hubo. Un abrazo, hombre de zumo.

*Rhiannon: no llegas a conocer tus límites, o tu capacidad de amar hasta que tienes hijos. Un abrazo a ti también.

Monty dijo...

Casi siempre aprendo de los padres adoptivos, esa capacidad tan grande que tienen de DAR y DAR. A la adopción le veo la cara más gratificante de la infertilidad. Petons!

meloenvuelvepararegalo dijo...

También considero que el poder ejercer como padre o madre es un regalo y no todo el mundo que se encuentra con él es capaz de hacerlo de una manera sana y positiva.
Me resulta muy reconfortante leer a gente que hace de padre o madre de una manera tan sensata, responsable y cariñosa, para con hijos/as biológicos/as o no.
saludos,

Mariapi dijo...

Ana, hace poco, nos planteábamos en serio adoptar. Ser padres está mucho más alllá de la biología. Me sentía capaz de dar a un hijo que no he engendrado el mismo amor que a los otros seis...
Ahora me hace pensar lo que dice Mevamaleta, no me gustaría "quitarle el sitio" a nadie...

Gracias, Ana, es muy reconfortante leer tanto y tan bueno sobre cariño.

Ana, princesa del guisante dijo...

*MOnty: los padres adoptivos aseguran que no pueden distinguir entre unos y otros hijos. Es cierto, la clave está en dar....

^*Meloenvuelve:prefiero ni pensar qué habría sido de estos niños si no hubiesen caído en un hogar como este... Es maravilloso. Un beso

*Mariapi: estoy lista y preparada para la cita. Apurando los últimos minutos, con mis hijos peinados y las mochilas arregladicas. Te veo en dos horas :-) (¿has visto qué bien suena?)

Laura dijo...

Por esas madres que cambiaron un lápiz de ojos por ojeras, el ir a la peluquería por una simple coleta, los bolsos de moda por bolsos de
bebés. Madres que no les importó nada de lo que tuvieron que dejar atrás solo por el amor que recibieron a cambio...

HE ENCONTRADO TU BLOG POR CASUALIDAD Y ME HA ENCANTADO,CON TU PERMISO VOY A HACERME SEGUIDORA.SALUODS

Ana, princesa del guisante dijo...

*Laura: bienvenida al castillo. Es un placer ser vista por unos ojos así. Un abrazo

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