© de la imagen La meva maleta

jueves, 1 de julio de 2010

Educar

Una buena amiga mía tiene la sabiduría que le ha conferido, de una parte, su naturaleza, y de otra, la experiencia de haber criado a sus tres hijos.
Ahora ejerce de abuela, ¡qué trabajo tan bonito!  (si no fuera porque le toca cuidar a 4 nietos a la vez, de 6, 4, 3 y 2 años).

Ha adelantado su edad de jubilación a pesar de sus ganas de seguir trabajando, con la absoluta certeza de que es ahora cuando sus hijos la necesitan. Ahora. No dentro de 4 años, cuando ella cumple la edad dichosa. Ahora, es cuando sus hijas están en la cumbre de su vida laboral, con más exigencias que nunca, y con sus hijos pequeños que necesitan ser atendidos en las horas en que no tienen colegio y en las épocas de enfermedad.

Me pareció un acto de amor sin límite, y una generosidad desbordante: renunciar a su vida para cuidar de otras.
Hace un par de días hablé con ella por teléfono, y me pidió perdón por molestarme durante el tiempo de mis hijos, "Ya sé que los niños os dan guerra, y ahora estás con ellos".

Mantuvimos una pequeña conversación mientras los niños dibujaban caballos y abecedarios. Hablábamos sobre la coherencia en la educación de los niños. Ellos aprenden, no tanto lo que decimos, sino lo que ven que hacemos.

Mi amiga lo resolvió en una frase magistral que resume un universo, y que quiero compartir con todos vosotros:


EDUCAR ES SER


Ahí es nada.

La foto es una pequeña obra de arte que una niña preciosa hizo durante una comida. No hay acuerdo. La madre piensa que su hija pierde el tiempo a la hora de la comida. Yo no pienso lo mismo. Si los guisantes se le atragantan -y créeme, yo soy una experta en el tema- lo mejor es ponerlos firmes. Besos para ti, y para tu princesa con guisantes.



Yo sé que tú "ERES". Los resultados, a la vista están.

13 comentarios:

ana dijo...

Educar es ser. Yo añadiría además; estar.

SER Y ESTAR. Ahí esta el todo de nuestra mirada. Pongámosla enfrente de la de nuestros hijos.

Y los guisantes... esa niña es entrañable del todo... jajajaja. Me recuerda a mi guisantilla.

Un beso.

MadreYMas dijo...

Pues sí. Es un acto de generosidad espectacular. Demuestra que la individualidad a la que estamos sometidos en esta CacaSociedad no siempre da la felicidad.
Esos 4 nietos SERÁN. No tengo ninguna duda. Con esa abuela, otra cosa es imposible.

La meva maleta dijo...

Me ha encantado tu entrada de hoy Princesa, yo un día, deseo ser una abuela tan genial como tu amiga. Mi pequeña artista, termino por comerse su obra de arte. Le gustara verla expuesta en tu blog...el mejor sitio para un monumento al guisante.
Besos grandes.

Ana pesolet dijo...

*Ana: ser y estar. Exacto. Si no estás, ellos no te ven ser... Yo imagino que tu guisantilla, es. Es mucho. Bsss

*MadreYMas: La función de los abuelos es muy importante, pero ellos sólo ayudan. En realidad, los padres... sobre nosotros recae el peso de la educación, a veces incluso los abuelos interfieren en esa educación.

*Mevamaleta: cariño, yo sabía que te gustaría, igual que tú supiste que te pediría permiso para utilizar la foto. Tu niña... ¡cómo se te ocurre ponerle esos horrorosos guisantes, en lugar de un plato de macarrones"! (ups, espero que ella no lea el comentario). Petons

Lirovi dijo...

Muy bonita la entrada. Admirable la decision de la abuela en cuestión por que 4 nietos y tan seguiditos de edad!! Agotador!
Y la obra guisantera... Jamas he conseguido poner tantos guisantes en un tenedor!! Que paciencia o cuanto tiempoque perder con tal de no comerselos! XD
Saludos!

Ana pesolet dijo...

*Lirovi: bienvenida al castillo. Yo no entiendo cómo puede con todos los niños. Aunque ella vale mucho, eh.
Lo de los guisantes, es que a mí para empezar, no me gustan mucho. Suelo cocinarlos con salsita de tomate, y aún así... yo también haría esculturas.

Monty dijo...

Venga yo añado ES ESTAR, y DEDICAR.. A todas las que están, dedican y son: FELICIDADES.

Ana pesolet dijo...

*Monty: está bien... las madres que trabajamos fuera de casa no siempre lo tenemos fácil.

Marta dijo...

Estoy tan fascinada con la escultura de guisantes que ya no sé ni qué decir de educación...bueno, ya lo habeís dicho todo...yo vuelvo a remirar la obra de arte con mayúsculas!
Besos, ah! y me apunto al decreto!

Marina dijo...

¡Ay mi niña! los niños reproducen patrones, son calcos y esponjas...y que pocas veces los adultos nos damos cuenta.

Yo hoy soy inmensamente feliz. Mis hijas vienen conmigo, sólo porque se lo he pedido, a un curso de inteligencia emocional...creo que será genial.

Un beso verde guisante, que por cierto me encantan de cualquier forma.

Ana pesolet dijo...

*Marta: Bueno, si acatas las leyes, y admiras más las esculturas de guisantes que los guisantes en sí mismos... ¡estás en el lugar adecuado!. Muaks

*Marina: precisamente, cuando nos damos cuenta de cómo aprenden ellos, nos quedamos sorprendidos. Bsos de helado de fresa, que apetece más :-))

meloenvuelvepararegalo dijo...

Es tantas cosas... pero básicamente lo que habéis comentado. Entre ser y estar no sé cuál priorizo.
Ah! cuando he visto la foto ya me he imaginado de dónde venía, je, je... es que de palo artista, astilla que promete :)

Ana pesolet dijo...

*Meloenvuelve: en esa casa el arte se palpa en el aire, no me extraña que las niñas sean así de creativas, incluso con guisantes. En cuanto a ser y estar.... las dos. No creo en aquello de que más vale calidad que cantidad. Los niños necesitan tiempo con los padres, y que ese tiempo sea de calidad. Siempre que sea posible, claro.

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