© de la imagen La meva maleta

miércoles, 12 de octubre de 2011

Conocerse a uno mismo

¿A qué edad creéis que uno es capaz de reconocer cuáles son sus carencias?

Yo me he llevado una gran sorpresa. He visto con mis hijos El mago de Oz. Llevaba muchos años sin ver la película, de hecho, no la vi entera, sino entrando y saliendo, sentándome con ellos, dejándome impresionar por la capacidad de asombro y de cuestionarse las cosas. Y también su capacidad de ilusionarse sin más.

La infancia es maravillosa, uno pasa todo su tiempo descubriendo cosas... ¿recordáis la primera vez que visteis esta película? ¿no os defraudó lo pequeño que era el mago? ¿no soñabais con unos zapatitos de rubíes como los de Dorita?

Bueno, pues yo sí. Y me encanta ver películas o series de antes con los niños, porque ellos también me dan su particular versión de los hechos. Y su condición masculina me hace fijarme en cosas que a mí no se me habrían ocurrido.

Me desvío de lo que quería contar.

El argumento de esta película radica en que el único camino para encontrar las soluciones a los problemas de uno, está dentro de uno mismo. Así de fácil, caray, si lo sabemos desde siempre. Una vez presentados todos los personajes principales, los de la foto,


les hago un resumen:
- Veis, Doroty busca el camino a Kansas, el hombre de hojalata va a pedir un corazón, porque no tiene (aunque fijaos qué bonitos sentimientos tiene, sin embargo). El león quiere ser más valiente (él lo es, pero no sabe que lo es), y el hombre de paja necesita un cerebro (aunque realmente él está teniendo todas las ideas). Marlin, hijo ¿tú cuál de estas cosas pedirías?
- (risas)¡Yo un cerebro!
-Hijo, pero si tú tienes uno, y muy listo por cierto.
-Ya, pero quiero ser MÁS listo.
-Vale, vale. -miro a mi pequeño Bufón. Es un cagao, con perdón, le asustan las gallinas de mi vecino, a pesar de que aparentemente es un milhombres- Bufón, ¿y tú?
- Yo quiero ser más valiente.


De acuerdo, uno a los 5 años es capaz de reconocer aquello que le falta. Hale, ya lo sabéis.




Ah, y yo... yo querría volver a casa, y un cerebro, y ser más valiente, y no, no más sentimientos, por favor, ya soy lo suficientemente llorona.

14 comentarios:

Raquel dijo...

La verdad es que los niños no nos dejan nunca de asombrar, y yo no recuerdo la primera vez que vi la película, ni lo que quería entonces, pero ahora lo tengo muy claro... Volver a casa!.
Ala, toma castaña!.

Volver a casa puede que en todos los sentidos, salí de España hace 10 años y a pesar de que viajo cuando puedo, quiero hacerlo de forma definitiva y para siempre.
Volver a casa porque allí está mi familia, la que siempre he entendido y nunca me ha dejado, a la que me gusta volver y sentir, con la que me gusta quedar a tomar un café y charlar.
Volver a casa, a la mía y estar con mi marido y mis hijos aunque a veces diga que lo que quiero es irme de vacaciones a Cancún...

Fui muy valiente para venirme hasta aquí, lo hice por amor, así que debo tener corazón, (lo que no sé es si lo hice sin pensar, así que no me queda claro si lo que no tengo es cerebro...)... después de decirte esto, tal vez lo que necesito es un cerebro, no????... jajaja!

Ana, princesa del guisante dijo...

Raquel: pues ya sabes la solución, choca tres veces tus escarpines de rubíes y llegarás a Kansas (el camino hacia otros sitios no dice como se toman)

Mariapi dijo...

¡Qué ventaja tiene Bufón, ser capaz de verse tan claro! Es de las asignaturas más difíciles...aún no he "progresado adecuadamente".

Besotes

susana dijo...

Yo tampoco necesito más sentimientos... Pero la valentía me vendría muy bien. Un beso.

Ana, princesa del guisante dijo...

Mariapi: a lo mejor es que a ti no te falta nada :-) Besos

Susana: lo de ser más valiente siempre lo he considerado un arma de doble filo. Si eres más valiente te ves obligado a aguantar más. Qué quieres que te diga...

Mamareciente dijo...

Yo tampoco necesito más sentimientos, que soy de lágrima facilona ;-)

Dámaris dijo...

sorprendí a mi hijo gritando desde un tobogán (entre risas, por cierto) "¡¡SOY UN LLORICA!!" bueno... emmm... razón no le falta, jejejje.

N. dijo...

Pues yo quiero un poco más de cerebro, menos corazón, dormir del tirón y disfrazarme de Dorothy.
Cómo lo ves?

Ana, princesa del guisante dijo...

Mamareciente: oído cocina!

Dámaris: jajaja para qué nos vamos a engañar a estas alturas, eh...

N. (en cuanto encuentre el camino de baldosas amarillas te mando las coordenadas y lo programamos en el GPS. Mientras tanto, vamos a ir cantando Over the rainbow, que siempre pone de buen humor)

meloenvuelvepararegalo dijo...

Yo le pasaría esta película a tu paciente del otro día. Dentro de ella está la solución a lo que le pasa.
Yo también me pido ser más valiente, como tu peque!

sunsi dijo...

Leí ayer tu post y pensé ¡toma el Bufón de Ana! Ni un adulto...Y quería escribir algo con pies y cabeza. Al final me quedé con una sensación de falta de conocimiento... Ahora sí que sé de lo que carezco. A estas horas no lo puedo ver más claro: dificultad para relajarme y esperar tranquilamente a que llegue de nuevo el sueño... Me pido tener más paciencia conmigo misma.
Te veo dentro de muy poco haciendo verdaderos cine-fórums con tus pesolets y sus amigos en el Castillo. Buena fórmula, Princesa.
Un petó.

Marta dijo...

Difícil asignatura, aún hay días que me desconcierto! sí, yo también quiero ser más valiente.

Ana, princesa del guisante dijo...

Meloenvuelve: la paciente del otro día no haría el camino de baldosas por no moverse, ¿no ves que ella ya lo tenía bien? En cuanto a ti, lo que decía, que no necesites ser valiente.

Sunsi: bueno, hay que aprender también a ser más benevolente con uno mismo, ¿no crees?, júzgate con cariño, verás que ya tienes mucha paciencia. Besos

Marta: yo quiero... que me dejen ser un poco cobarde a veces :-)

ana dijo...

Yo quisiera ser más valiente. En fin, qué coincidencia leer hoy esto, porque lo de ser más valiente, lo pensaba anoche. Soy cobarde.

En fin... llamémosle timidez, que así se lleva mejor... jajajaja.

Un beso pesoleta!!!

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