© de la imagen La meva maleta

lunes, 17 de enero de 2011

No te asustes

No, no voy a darte el disgusto de pedirte que volvamos a ser papás. No es nuestro tiempo. Lo hicimos, a pesar de cuánto nos costó superar todas las pruebas que se nos plantaron como cuatro colosos ante nosotros. Tú y yo contra la naturaleza, sin más armas que nuestro amor, la mirada al frente y un objetivo: tener a nuestros dos hijos.


Ellos llegaron, por fin, y lo ocuparon todo, nuestro sueño, nuestro tiempo, nuestro hogar, nuestro amor, incluso algunas veces el espacio entre tú y yo, dando sentido a toda nuestra vida. Ahora ya hemos realizado ese milagro de vida. Dos réplicas inexactas del resultado de barajar tus genes con los míos, tus labios con mi nariz, tu tesón y mi sonrisa.

Pero (sí, hay un pero), a veces me embriago de amor por vosotros tres, y cometo la imprudencia de intentar recordar cuál fue la forma de mi vientre grávido, o cómo huele un bebé. O el sonido de su llanto cuando tiene hambre, lo bonitas que son las ropitas que tienen, para colmo, esos nombres tan tiernos: pelele, batista, canesú, jesusito, ranitas, faldones. Y esa levedad del peso de su cuerpo frágil sobre el tuyo.

Y cuando me doy cuenta de que apenas recuerdo todas esas cosas, me invade una gran nostalgia, que me temo que no podré resolver ni siquiera con niños cercanos a nosotros, si es que un día vuelve a haberlos. Tendría que ser obligatorio que en las familias hubiera siempre un bebé, y los nuestros ya hace mucho que dejaron de serlo.

Eso, también pasó.




Banda sonora, At last, de Etta James

17 comentarios:

meloenvuelvepararegalo dijo...

Pero los recuerdos, aunque a veces sean vagos, los tienes. Y el milagro de vuestro amor, y de la vida, está cerquita, aún por unos cuantos años, para recordaróslo.

PD: puedo decir una cosa? esas fotos de Anne Geddes no me gustan mucho... sólo me pasa a mí?

Marina dijo...

Para mí también paso cielo, pero me cada edad, cada momento, cada recuerdo estará siempre en mi memoria y en mi corazón. Mis hijas tienen ahora 22 y 23 años y me encanta este momento, disfruto muchísimo de estos ratos cómplices que tenemos entre las tres...muchísimo.

Un beso cielo.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Meloenvuelve: Sí, siempre queda el recuerdo, pero a veces sabe a poco... En cuanto a las fotos, a mí me gustan, pero es cierto que, como salen en todas partes al final, cansan. Iba a poner una foto de uno de los niños, pero no me gusta demasiado publicar cosas suyas.
Un beso

*Marina: tú dentro de nada a lo mejor vuelves a tener bebés, los suyos :-) eso también es bonito. Un beso

Dolores Ceballos dijo...

Yo, que aún tengo presente el aroma de la piel de un bebé, ya lo estoy echando de menos.
Marina tiene razón cuando dice que cada edad tiene su momento y tú, querida princesa, seguro que le sabes sacar su jugo.
No se puede vivir del recuerdo, pero no podemos olvidar que es una parte muy importante de nuestras vidas. Además, dichoso el que puede recordar...
Bicos pesoleta y disfrútalo.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Dolores: no reniego del presente, también me gusta el momento que vivo, pero nada puede compararse al tacto de la piel de un recién nacido... Un beso

Mariapi dijo...

Buenooo, Ana, cuánto comprendo ésa añoranza... Caundo encuentro fotosde aquellos años, se me escapa una lagrimica. Creo que es un puntillo egoista por mi parte. He tenido la gran suerte de tener una etapa de crianza muy larga, muchos años disfrutando de tener bebotes en casa...llenándonos de forma total.
¿Sabes? Son momentos que parece que son "nuestros", pero cuando van creciendo, y se van haciendo cada vez más independientes, es cuando entendemos qué significa "tener hijos" en sentido amplio, una relación mucho más intensa y profunda que cuando los teníamos durmiendo en el regazo...

Un besico, madraza.

Rosa dijo...

Me ha parecido precioso, es un canto a la maternidad increíble. Estoy segura de que aunque ahora no tengas un bebé cerca, tus niños, que lo han sido, te van a llenar de tal forma en cada momento, en cada experiencia vital que no se necesita nada más... y piensa cuando lo eches de menos, que una vez lo tuviste y que ha avanzado hasta convertirse en lo que es hoy y en lo que será siempre.

Yo estoy en edad de empezar a pensármelo, se va creando en mí poco a poco una coraza de madre, noto cómo se me abre el corazón, cómo mi piel busca esas caricias, cómo mi cuerpo pide otro cuerpo para crecer dentro... y reconozco que a veces me muero de miedo ¿sabré? ¿podré? y tu me has traido mucha tranquilidad.

Un beso gordo

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mariapi: procuro vivir el presente, sé que cada momento es precioso, y que no se repite. Pero es todo tan efímero, que asusta. Un beso, madre antisistema.

*Rosa: no he dejado de contemplar sus tiempos, nunca, cuando fueron bebés, cuando se hicieron autónomos en movimientos, cuando empezaron a razonar, ahora, que empiezan a reclamar cotas de autonomía. Cada momento es bello. Pero el de bebés es especial, por su fragilidad, por su indefensión, por su entrega, por la tuya. Buff. Un beso

La meva maleta dijo...

Si todo pasa tan rápido.

Cuando releo el diario que escribí con todas las ocurrencias que mis niñas tenían durante sus primeros años de escuela, siento exactamente la misma nostalgia que tu tan bien describes.
Sus primeras reflexiones y sus primeros logros. Uno de los momentos más bellos y completos de mi vida.

Es imposible no añorarlo.
Y esta idea me ayuda a no querer perderme nada ahora...

petonets :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mevamaleta: a mí me parece que los primeros meses son incomparables. Nada como conocerles, olerles, es el tiempo más "animal", por lo instintivo. No, nunca quiero perderme nada, ¡buena soy yo! :-)

Aris dijo...

A mi me gustan mucho los bebes, pero también dan mucho trabajo. Tuve la suerte, como la mayoría, de que la mía no tuvo ninguna emfermedad grave ni ningún accidente y todo con eso cada vez que tenía fiebre lo pasaba fatal, me acuerdo de noches sin dormir, lloraba y no sabías que le pasaba: el biberón ya se lo habias dado, no tenía fiebre, la habíamos cambiado y ella venga llorar. Ahora tiene 11 y le cuesta levantarse por las mañanas pero duerme de un tiron más de 10 horas...

La Pintoreta © dijo...

Me encanta princesa estas cositas son las que nos hacen tomar conciencia de lo rápido que el día a día se convierte en recuerdos....precioso escrito qu me ha puesto el bello de punta....muchos besitos rellenitos de dulces guisantes...muak

Ana, princesa del guisante dijo...

*Aris: los comienzos son difíciles, y es verdad que el primer hijo cuesta, porque no sabe qué le pasa... pero merece la pena.

*La pintoreta: gracias... pienso que lo importante es no perderse nada, y saborear todo, incluso los momentos difíciles (son inevitables)

Madrid Naïf dijo...

Nada me gustaría más que poder darle un hermanit@ a mi hija, pero tengo mucho riesgo de complicaciones, y mucho más miedo todavía de, por querer completar la familia y que mi hija no sea única dándole un confidente de por vida, generale una carga de por vida con un hermano dependiente.
Por eso, cuando me da la morriña y me paso horas dándole vueltas a la cabeza, pienso en la suerte que tenemos al ser 3 en casa, al haber superado tantas dificultades con nuestra hija, a todo lo que me queda por vivir y, parece que mis "ganas" de calman durante unos días.
Quién sabe! , a lo mejor dentro de un tiempo paso por aquí para decirte que nos desees buena suerte porque me haya embarcado en la aventura de ser madre de nuevo. Ojalá!

Ana, princesa del guisante dijo...

*Madrid Naïf: vosotros dos, como pareja, tenéis que valorar qué es lo mejor para todos. En lo que no estoy de acuerdo es que consideres un privilegio ser hijo único. tener hermanos es lo mejor que le pueda pasar a uno. Si no es posible, no pasa nada, pero no es una ventaja. Un beso.

Lisset dijo...

Ay, te entiendo tan bien... No digo más. Besos.

Ana, princesa del guisante dijo...

*Lisset: ¿y si nos compramos una muñeca tipo Minene? :-)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Seguidores

Por favor,

Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
Este es un espacio de libertad y, sobre todo, de respeto.