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miércoles, 26 de enero de 2011

Él sabía la solución

Mi hijo nos ha dado una lección de entereza, de integridad, de inteligencia emocional, y de relaciones interpersonales.

Recordaréis que hace tan solo dos días me lamentaba por las esquinas por el trato que recibió mi hijo por un compañero de clase.

Todos intentamos, a nuestro estilo, ayudarle.

Su padre, pensó como hombre: "Si te vuelve a rechazar, le das un empujón. Ya verás como si le marcas, te respetará".

Su madre, pensó como mujer : "Habla con él, dile que lo que ha hecho es mezquino, y que no tiene derecho a tratarte así".

El resto de personas allegadas, entre las que os incluyo, optasteis por mandar a freír espárragos al mocoso, por restar importancia al tema, por darle fuerzas, por colmarle de cariño, y manifestabais vuestra esperanza por que el dolor doliera poco, y poco tiempo.

Y Marlin ha hecho lo único que podía hacerle daño a ese niño, y ponerle así en su sitio.







Ignorarle de forma evidente. Ahora J ya no existe para los ojos de mi hijo.

No hay mayor desprecio que el no hacer aprecio. Me siento orgullosa de ser su madre. Gracias a todos por vuestro apoyo, afortunadamente esta vez no ha sido necesario.

20 comentarios:

Mariapi dijo...

¡Bien por Marlin!

Una doble de besos.

La meva maleta dijo...

¡Pues me alegro un montón!
Ya ves que las lecciones (algunas veces) pueden ser bidireccionales, con los hijos.

Marlin, has hecho súper bien. Te felicito.
Petonets

Ana, princesa del guisante dijo...

*Mariapi: chico listo, sí señor. Doble de gracias para ti.

*Mevamaleta: te confieso que yo voy más perdida que ellos, la mayoría de las veces. Un beso, guapa

Dolores Ceballos dijo...

Marlin nunca defrauda...
Qué pasada de niño!!!!
Petons para él y para sus papis (que seguro tienen algo que ver).

Sara M. dijo...

Jo, Ana, yo quiero ver a mis hijos en una situación así y que sean capaces de reaccionar. Estoy totalmente de acuerdo en que el mejor desprecio es no hacer aprecio, pero para eso hace falta mucha sangre fría, o que realmente no te importe esa persona. Voy a empezar el entrenamiento para luego "transmitirlo".

Ana, princesa del guisante dijo...

*Dolores: Marlin es, en sí, una persona muy cabal. Si luego arpende algo de los demás, mayor mérito para él. Un beso

*Sara M: no quieras verlos así... Te aseguro que preferiría no verle sufrir nunca. Todos debiéramos aprender a hacer lo que mi hijo ha sabido hacer. Un abrazo.

http://myhappywindow.blogspot.com/ dijo...

Los niños nos dan siempre lecciones a los mayores. Enhorabuena por la educacion que le estas dando a tu hijo. Es evidente que vas por buen camino.

meloenvuelvepararegalo dijo...

Cuántas lecciones nos dan a veces los pequeñajos... pero de quién lo habrán aprendido? :)

Itsaso dijo...

Si es que el que vale, vale! Me alegro mucho por él y también por leerte más tranquila a tí. Un besazo!

Ana, princesa del guisante dijo...

*My happy window. Siempre hacemos lo mejor que sabemos, pero a veces no sale como esperabas... menos mal que esta vez el resultado ha sido bueno. Gracias

*Meloenvuelve: algo habrá, pero te aseguro que yo no soy tan madura como él :-))

*Itsaso: todos hemos respirado aliviados, incluso él. Besos

sunsi dijo...

Toma. Eso tiene un nombre que se menciona mucho últimamente... TIENES UN HIJO ASERTIVO. Cómo me alegro.
Un beso , pesoleta.

tomae dijo...

...aprenderlo de pequeño es una gran lección.

Monty dijo...

¡Chico listo! Me n'alegro pels dos... ¡Prueba superada!

Marina dijo...

¡¡¡Bien por Marlin!!! Lo tendré en cuenta como solución.

Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

*Sunsi: me gusta verle superar por sí mismo sus dificultades. ¡Viva la asertividad! :-)) Gracias guapa, besos

*Tomae: no lo ha aprendido de nadie, eso es lo más grande.

*Monty: una més per al sac :-)

*Marina: una gran solución, sin duda. Un beso

Anónimo dijo...

Me gusta eso de ignorarle, pero yo lo practiqué mucho tiempo y acabé recibiendo más hostias, porque a veces les ignoras y vienen a buscarte. Al final, tras mucho ensayo, error y recibir muchas hostias, he comprobado que lo mejor es:

1º. Empezar siendo bueno. Corresponder con bondad a las bondades.
2º. Corresponder con "no aprecio" a las palabras que intentan hacer daño. Sólo te hacen daño psicológico si te dejas. Conozco el poder cortante de los ojos que te atreviesan al mirar...

Pero tan cortante es, que el otro puede recurrir a la violencia. Bien, lo que he aprendido es:
1º. JAMÁS inicies tú la violencia.
2º. Si te atacan, DEFIÉNDETE SIEMPRE. Siempre. Da igual que el otro sea más fuerte, que él te pegue una torta y al devolvérsela te lleves otra. Si él recibe una, ya sabe lo importante: que metiéndose contigo, recibe.
3º. Marca el terreno claramente, mirando a los ojos: "no quiero problemas contigo, pero si me buscas, me encuentras".

Por favor, como niña que ha sufrido abuso, te SUPLICO que no tires por el lado tan femenino de intentar hacer creer a tu hijo que el diálogo va a funcionar siempre. No funciona contra ataques violentos. Y el desprecio funciona como defensa SÓLO contra ataques psicológicos (yo era una experta de las grandes en ello). El problema es que cuando se dan cuenta de que las palabras no te hieren, pueden recurrir a los puños.

Durante cinco años estuve aterrada por R, un repetidor dos años mayor que yo que no paraba de meterse conmigo. Yo intentaba evitar la bronca y los problemas a base de ignorarle, de pasar de él, de hacer como si no existiera. Pero una vez llegan a las manos, dejarte pegar hace que se crezcan.

Tanto me dejé pegar, que un día me cabreé y le di con un atlas a R en el cuello. Le hice daño. Me asusté después de mi osadía.

Pero me dejó en paz.

¿Sabes cuál es el problema de los niños buenos y racionales? Que como no pensamos en términos violentos, los violentos nos toman por el pito del sereno.

El que usa la violencia entiende términos violentos.

Anónimo dijo...

Así que, por favor, no caigas en el buenismo. Enseña a tu hijo lo que dice la ley, porque le servirá de por vida:
1º. La violencia nunca es aceptable, EXCEPTO como forma de DEFENSA ante una agresión violenta.
2º. Hijo mío, no le pegues a nadie. No le levantes la mano a nadie. Me da igual lo que te digan, o que me llamen puta o lo que sea. O les ignoras, o les contestas con un chiste. Pero jamás utilices la violencia para responder a un ataque no violento.
3º. Si te atacan de forma violenta, DEFIÉNDETE. Defiéndete con uñas y dientes.

Cuando puedas, da a tu hijo a leer "El Juego de Ender", de Orson Scott Card. O al menos explícale lo que dice el libro: evitar una pelea violenta contra un abusón implica tener que volver a lucharla cada día. Y cada día será peor.

Sé que soy poco buenrrollista, poco políticamente correcta cuando te digo esto. Pero así es como son las cosas. Me habría ahorrado mucho miedo y mucho sufrimiento si alguien me hubiera dicho esto antes.

Sé que todos querríamos que las cosas se solucionaran con el diálogo. Pero no siempre es así. De hecho, la sociedad utiliza la violencia para defenderse de los violentos. Un Estado básicamente lo que tiene es el monopolio de la violencia, una violencia regulada, aséptica y controlada, en manos de la policía y el ejército. Si alguien viola o mata, no vamos a por él personalmente, mandamos a los encargados oficiales de ejercer la violencia a detener a ese violento en cuestión, y luego le apartamos de los demás, todo con el mínimo de violencia posible.

Procuramos crear una sociedad con el mínimo de violencia. Tu hijo es de los grandes, de los que la evitan. Pero quiero advertirte: no siempre podrá evitarla. J puede dejarle en paz... O puede que, furioso porque le dan de lado, ataque a Marlin aunque sólo sea por llamar la atención.

NO LE DIGAS QUE LO IGNORE. NO LE DIGAS QUE LO DEJE PASAR. Me lo dijeron a mí con cinco años (otra niña de cinco, claro), tras defenderme con uñas y dientes de un ataque violento en el que recibí más que devolví. Pero me había defendido. Me dijeron "no te metas en problemas". Y decidí "ignorar" a los atacantes.

Bueno, pues me llevé un montón de guantazos hasta que con trece años volví a usar la violencia porque un animal dos años mayor que yo con cinturón verde de karate terminó de colmar el vaso de mi paciencia... Bien pensado, aguanté más de cinco años... fueron siete u ocho.

Dile a tu hijo que se defienda, como dicta la ley: sólo en defensa propia, sólo ante ataque violento, con proporcionalidad a la gravedad del ataque y sin escalar la violencia. Explícale por qué eso es así, por qué la sociedad considera que eso es lo correcto.

Y dios o el cosmos quieran que nunca le haga falta.

Ana, princesa del guisante dijo...

Yo tampoco soy políticamente correcta. No empieces a pegar, pero no te dejes. Nada de otra mejilla, no estoy dispuesta a que nadie abuse de ellos. Gracias, y bienvenida al castillo, anónima, ya podrías dejar tu nombre.

meloenvuelvepararegalo dijo...

Interesante el testimonio de Anónimo. Yo también te doy las gracias por compartirlo; no todos funcionamos/aprendemos igual, pero las experiencias de otr@s nos ayudan. Y estoy totalmente de acuerdo con vosotras en lo de plantar cara.

natsufan dijo...

Soy la anterior anónima. No pude escribir el comentario registrada porque no me dejaron ni wordpress ni livejournal, no sé por qué.

Gracias por escuchar... creo que me sentí muy identificada con tu hijo, y temí que pudiera acabar padeciendo lo mismo que yo. Perdona si fui demasiado vehemente.

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