© de la imagen La meva maleta

domingo, 6 de abril de 2014

Claro que voy a escribir sobre nuestro encuentro

Me resistía a acudir a la cita, porque me sentía totalmente incapaz de resumir los últimos 26 años de mi vida, el tiempo que había pasado desde la última vez que coincidía con vosotros. Me superaba la sensación de que, además, entre algunos de vosotros sí habíais mantenido un contacto habitual.

Pensé que poco quedaba en mí de la niña que fui, y a duras penas recordaba algo de quienes fuisteis vosotros, de algunos, ni el nombre (perdona, Ramón). Pero algo tras tu petición insistente me hizo aceptar.  

Me has preguntado qué ha sido exactamente lo que has dicho para convencerme. Y creo que ya sé. Has estado tan enferma, que ya no sólo te limitas a ir viviendo. Tú devoras la vida a grandes bocados, con la fruición del que sabe que hay que vivir cada día como si fuese el último. De lo que me has contado (un infarto a los 33, doce intervenciones quirúrgicas, cáncer de tiroides, el fallecimiento tristísimo de tu padre hace cinco años, embarazos ectópicos, como yo...) ciertamente se podría escribir un libro, como te he dicho. Pero a mí me gusta mirar más allá, y me ha divertido que todos vosotros, que me conocíais siendo una cría, ya os habíais dado cuenta de esta manía mía de observarlo todo.

Me ha llamado la atención que te preocupara tu cicatriz (te aseguro que no la he visto hasta que me la has señalado), porque yo miraba tus ojos, esos ojos, esa mirada de haberle mirado de frente a la muerte que disimulas con tanto desparpajo pero que a mí no se me escapa. Bueno, yo no sólo a los tuyos. He visto muchas cicatrices del alma entre nuestros compañeros, ¿sabes? Casi todas, heridas sanadas, porque estábamos alegres como aquellos cachorritos que jugaban en el pequeño patio del colegio. He visto miradas curiosas, divertidas, tímidas, la mirada desconfiada de aquel niño con el que discutía, la barriguita cervecera de nuestro espíritu rebelde, que aún lo es. Incluso he encontrado una mirada tan triste que ha arañado mi corazón. Esa la guardo para mi colección de momentos en los que he sido demasiado cobarde para preguntar, porque temía no estar a la altura con mi respuesta.  

Me he quedado con ganas de un café largo y tendido con cada uno de vosotros, para conoceros, para volveros a conocer, porque, en realidad, todos somos un poco aquello que fuimos. Brindo por el reencuentro, y brindo por ti, por haberme dado ese tironcito en el alma, niña valiente. 





16 comentarios:

Tita dijo...

Qué hermoso y qué duro el reencuentro. Una de las cosas más bonitas y más tristes que hice últimamente, reencontrarme con compañeros de niñez.

Qué fácil era entonces todo, y qué de cicatrices ahora...

Ana, princesa del guisante dijo...

Qué lejos de aquello que fuimos. Nos ha pasado la vida, a cada uno la suya, tela marinera... Gracias, Tita

PILAR dijo...

Hay edades en las que hay un reencuentrocon el pasado. Estoy tambien en ello. Es duro, y tambien encuentras sorpresas agradables.

La idea, para mi, es superar lo que nos hizo daño, recordar con cariño lo dulce y, sobre todo, seguir adelante. Y si puede ser, añadir algo del pasado al presente. Sólo lo justo. Difícil y maravilloso equilibrio.

Ana, princesa del guisante dijo...

"Y si puede ser, añadir algo del pasado al presente".
Compro. Gracias, Pilar

Chitin dijo...

Tú has sido valiente...yo no. Antiguas compañeras de colegio organizaron en febrero una reunión para juntarnos las q terminamos COU en un determinado año, al principio me pareció una idea fabulosa y me animé en seguida a ir, pero según avanzaba el tiempo e iba viendo que las q iban a ir en su mayoría eran aquellas con las que yo tenía poca relación o peor aún, aquellas compañeras q no me hacían nada fácil el día a día en el cole, desistí, a mí me hubiera hecho ilusión encontrarme y volver a ver a compañeras con las q había perdido el contacto, pero parece ser q ellas habían pensado lo mismo q yo y no acudían a la cita.
Luego cuando he visto las fotos del evento, la verdad, me he alegrado de no ir...debió de ser algo parecido al "...y yo más".

Buena semana!

sunsi dijo...

A veces piensas... afortunadamente me animé y fui. Generalmente, las sorpresas después de tantos años suelen ser buenas. ¿O nuestra mirada es más benevolente?

Un beso, princesa :)

Ana, princesa del guisante dijo...

Nada de "y yo más" sòlo encontré cariño, memoria y respeto. Y se habló de los que no estuvieron, y de sus problemas. Con sentido del humor y con la naturalidad con la que vivíamos la vida los de la EGB. Venga, a partir del lunes, cuesta abajo.

Ana, princesa del guisante dijo...

Algo me decía a gritos que lamentaría toda mi vida no ir. Atiné. Beso, linda

Marta dijo...

Tengo un encuentro similar en mayo y, aunque da cierto palo arrancar, quien ira? ...acaba valiendo la pena. Efectivamente seguimos siendo muy parecidas a aquellas renacuajas de egb con zapatos gorila
Bssssss a los gatetes también;)

Mariapi dijo...

Yo no estoy tan segura del gozo de los reencuentros. A veces compruebas cómo la vida cambió la miel en hiel, y a mí eso me duele.
Pero seguramente son las excepciones.
Qué bien que estés.
Besicos.

oles dijo...

Eres muy valiente. Como a Marta a mi también me da cierto palo ese tipo de reuniones, pero al final siempre acudo.
Normalmente esos eventos son excepcionales y entrañables. Y aunque te encuentras con que la vida causa estragos en algunas y algunos de los que fueron tuyos, también te encuentras con lo contrario. Pero siempre, siempre, lo mejor es evocar los tiempos vividos juntos.
Un beso del Sur, Princesa

Ana, princesa del guisante dijo...

Me quedé satisfecha, creo que necesitaba verlo con mis propios ojos, el tiempo no sólo me pasa a mí.
bss, los gatitos son monísimos, sobreviven 6

Ana, princesa del guisante dijo...

Creo que no habría podido soportar no saber, perdérmelo. Recordé el nudo que me dejó aquella boda a la que me vi obligada a renunciar... Un beso, gracias por venir, por estar.

Ana, princesa del guisante dijo...

Recuerdos de quién fuiste tu misma, en realidad. Nada despreciable! Un beso, linda

Enebea dijo...

"Me he quedado con ganas de un café largo y tendido con cada uno de vosotros, para conoceros, para volveros a conocer, porque, en realidad, todos somos un poco aquello que fuimos."

Hace ocho años tuve mi única reunión de ex-alumnas (no se han organizado más). Todas nos quedamos con esa sensación de "necesidad" de reencontrarnos de nuevo, con algunas compañeras más aún. Sin embargo, no lo hicimos.

Si de verdad te apetece, no dejes que pase demasiado tiempo. Ahora, "en caliente", es más fácil.

Sobre tu amiga valiente... qué mujer más fuerte, me alegro de que haya personas así, con esa fortaleza y esa ansia de vivir.

Ana, princesa del guisante dijo...

Tenemos fecha, espero que nadie se raje. Y ella... La amenacé. Tiene que curarse, maldito bicho...

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