© de la imagen La meva maleta

lunes, 2 de abril de 2012

Tengo un pasado

o bendita sea la infancia.



Eran los años en que un duro era un pequeño capital. Hoy día, un duro, es decir, tres céntimos de la moneda de la foto, no valen nada.

En la cara, la foto de Franco recordaba el pasado, pero nosotras, con los seis años recién cumplidos no sabíamos más que la equivalencia en chucherías: un duro daba para darse un pequeño festín en el puesto más cercano a la escuela en el que se vendían chucherías, un estanco que olía a tabaco de pipa y a regaliz, regentado por una señora joven, que yo identificaba como la mamá de un amigo de mi hermano, pero ese era un chico ya mayor, ¡¡tenía once o doce años!!

En fin, Ester y yo, cinco menos cuarto. Capital social de nuestra pequeña empresa: Un duro. Suyo. Qué hambre de Chicle Cheiw... Ese día la maestra, la hermana Ignacia, nos había enseñado a hacer un calco de la moneda con un lápiz, sabéis, lo que quiero decir.



Presionas un poquito, pintas... ¡caramba, es que te quedaba incluso con relieve! Un poquito de tijera por los bordes, y ¡voilà!


Pues nada, al salir de clase, Ester, yo, el duro de franco y su pequeña falsificación nos presentamos en el estanco, para podernos comprar unas chuches. La estanquera pasó la tarde más divertida de su vida. Salimos de su establecimiento con cinco pesetas de chucherías, ni más ni menos. Y nosotras nos dimos cuenta que el mundo de los mayores no era tan divertido como parecía.

Porque yo pensé en aquel momento que la estanquera había tenido muy poca gracia, que con lo adorables que habíamos sido no le habría costado nada sermonearnos e invitarse a algo. 

No deja de maravillarme ese poder de la infancia que no tiene más límite que su imaginación.


22 comentarios:

tomae dijo...

...todos tenemos un pasado Prince S.A del, aunque no me imaginaba que el tuyo fuera ni tan delictivo, ni tan político-capitalista. Como puedes saber ahora podrás acogerte a las nuevas medidas presupuestarias y blanquear aquel dineral.

Ana, princesa del guisante dijo...

Tomae: mi capacidad de delinquir tenía las patitas muy cortas, como has podido leer.

TC dijo...

Ay, Pesoleta, que de pequeña querias ser medio delincuenteeee!! jajaja. Y todo por unos Chicles Cheiw! No me extraña, mira que estaban buenos esos chicles. Yo creo que ya no existen,no? En cualquier caso, me ha encantado la historia, y la "falsificación"

Annie dijo...

Al final la vida se reduce a resolver problemas con los recursos que tenemos a mano e imaginacion... Bajo estos criterios, yo creo que lo hiciste muy bien... Yo te hubiera dado el chicle solo como refuerzo positivo de tu creatividad.
Un beso, me has hecho reir a gusto...

Pili dijo...

Un duro era tot un capital, jo habia arribat a comprar 2 caramels de coca-cola per una peseta.
No m'extranya que provesis a veure si colava la falsificació, per un xiclet Cheiw, que bons els de maduixa àcida.ja,ja la meva tieta era estanquera i me'ls donava de franc.
Petons.

Ana, princesa del guisante dijo...

Entre nosotras, yo era más de Bang-Bang, eran m´s blanditos.

Ana, princesa del guisante dijo...

Yo también pensé que merecía el chicle... aunque imagino que la señora pensó que si cedía una vez tendría que cargar con una colección de "monedas falsas" ... Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Pili, per un tiet estanquer jo m'hauria venut al diable... Recordes els caramels de Cubalibre? jajaj

susana dijo...

Bendita inocencia. Un beso.

Mariapi dijo...

jaja, qué inteligencia práctica y creativa. ¡Con lo fácil que sería dotar de liquidez al sistema y salir de la crisis calcando duros!...es que los mayores todo lo complicamos.

Un besico, princesa-falsificadora.

Ana, princesa del guisante dijo...

Sólo a un niño se le ocurriría lo que a muchos adultos nos gustaría... cambiar papelitos blancos por pasta de verdad jajaja

Ana, princesa del guisante dijo...

En serio, quién no ha soñado en fotocopiar billetes, y que le sirvan... Besos

La meva maleta dijo...

Aunque hayas decidido encauzar tu vida como una ciudadana honesta, estoy segura que debiste ser una villana, encantadora :-)

Ana, princesa del guisante dijo...

:-)) Me tienes por una ciudadana honesta. Eso ya me hace sentir muchísimo mejor...

ana dijo...

... jajajaja. Bendita infancia!!!!

Un abrazo, falsificadora de duros!

Ana, princesa del guisante dijo...

Shhhhh vas a acabar con mi reputación de buena gente!!! jajaja

Pili dijo...

Ostres sí els caramels que comprava eren els de cubalibre, eren els més barats. 2 caramels 1 peseta.
A l'estanc també hi havia com unes caniques de caramels i també els "chimos" que bons fins i tot recordo la cançó "y si tu miras por el agujero todo se ve mejor...."
Petonets

Ana, princesa del guisante dijo...

UI, ui, els Chimos eren un article de luxe (n'hi havia uns de color lila amb un sabor de flor...) Al cap i a la fi, "Chimos, es es un agujero, rodeado de buen caramelo" jajaja som unes antigues :-)

Tita dijo...

jajajajajajaja ¡ya falsificadoras tan jóvenes!

Al menos Marlin intenta ganarse la vida honradamente jajajajajaja!!!

Mariacininha dijo...

Como é bom os tempos de criança, qunado a vida é muito simples. Aproveito para desejar feliz Páscoa.

Beijos

Ana, princesa del guisante dijo...

... a saber qué hace Marlin en su cuarto toda la tarde jajaja

Ana, princesa del guisante dijo...

Felices Pascuas, Cininha, qué bonita es la infancia, ciertamente. Beijinhos

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