© de la imagen La meva maleta

jueves, 28 de mayo de 2015

Nacer mujer

Cuando supe que iba a tener un segundo hijo varón quedé, de una parte, muy consternada (debía ser el último, por mi salud). Tener hijas que sean la prolongación de tu cuerpo, y que ellas traigan al mundo a tu estirpe se me antoja algo sencillamente precioso. 

En fin, luego pensé que me alegraba por ellos. Porque sus vidas resultarían, sin ninguna duda, mucho más sencillas que las de sus compañeras del género femenino. Seamos realistas, ser mujer nunca fue una ganga. 

Ahora tampoco, a pesar de que nos creemos super poderosas. Hemos adquirido un poder como nunca, nuestra voz es escuchada, ganamos nuestro propio dinero, nos realizamos como personas, como mujeres, como madres. Alcanzamos nuestra plenitud una década más tarde cada lustro, ¿no os habéis fijado que las mujeres de sesenta ahora lucen como las de cuarenta de hace nada? Pero todo a costa de un gran esfuerzo. A menudo, fruto de tener que aparcar alguna de esas parcelas, posponer la maternidad hasta edades ridículas, o enfrentarse a un mundo que sigue siendo patriarcal. 

Bla bla bla. Lo de siempre ¿verdad? Pues no, hoy vengo dispuesta a demostrar que tenemos todavía mucho camino que recorrer en términos de dignidad y de igualdad. 

Os dejo dos noticias que me han dejado un nudo en la garganta del que no consigo librarme. 

Primera: Existen datos que ponen en evidencia que en España se están practicando abortos selectivos de niñas. Si el aborto en sí me parece un acto lamentable y triste, el hecho de que alguien no pueda existir porque es una mujer y a sus padres no les viene bien tener una fémina me parece sencillamente vomitivo. Dejo el enlace de la fuente de Europa Press para que podáis leer la noticia entera. 

La segunda la he escuchado en la radio. No daba crédito. Al parecer, una niña gitana de 11 años (por el amor de Dios, como mi sobrina) de padres rumanos, fue vendida por sus padres por 17.000€ a un marido. Abusó de ella y dejó que sus padres abusaran también. Convertida en una esclava sexual durante años por un hijo de la grandísima. Se lo he escuchado a Expósito en la COPE esta mañana, y la pregunta que ha lanzado, hoy a las 8:05 debería hacer caer la cara de vergüenza a nuestra sociedad henchida de soberbia:

¿Te imaginas la cara de esa chica? 


No he podido, no he querido, me ha producido vergüenza, siquiera imaginarla. De repente se me figuraban rostros de las niñas que me rodean y a ninguna he podido imaginar mirándome preguntándome por qué en su mundo, en el mío, pasan estas cosas a las mujeres. 

Imagen de aquí

Nosotras, que nos creemos tan guapas, tan listas, en este mundo tan solidario y estupendo, que en los programas en primetime buscan hogares para perritos maltratados, no tenemos ni la más puñetera idea de qué significa ser mujer y olvidamos agradecer que pertenecemos a un mundo en el que se nos respeta y en el que tenemos lugar. 

Ah, no. 

Que esas dos noticias han pasado en España, Europa, el primerísimo mundo. 
Sólo se me ocurre una cosa: rezar.

14 comentarios:

Anna Pujabet dijo...

Ahora el nudo también lo tengo yo.
Gracias princesa.
Cerrar los ojos ante este tipo de cosas no nos ayuda nada.
Mucho camino por andar...
Un beso

Ana, princesa del guisante dijo...

MUchas lágrimas por lllorar, Anna. Es tan cómodo vivir de las rentas de otras mujeres que vivieron antes, y ponerse de perfil para no ver lo que queda... Que triste. Un beso, gracias por venir.

Marta Escribano Gimeno dijo...

Sin palabras estoy....

gabriela dijo...

Terrible lo que cuentas... Siempre hablamos del siglo XXI como si esto fuera el colmo de la civilización, pero me parece que seguimos en la Edad Media, no más que con mucha tecnología y comunicaciones al instante...

Ana, princesa del guisante dijo...

Marta, pues creo que lo mejor es levantar la voz y gritar por ellas. Qué horror!

Ana, princesa del guisante dijo...

Gabriela, yo también creo que es así. Por supuesto para la mayoría de nosotros no, pero basta con girar un poquito la cabeza para ver cómo están los demás.

Susana Moreno dijo...

Se trata de extranjeros viviendo en España. Traen todavía viejas costumbres. Un beso.

Ana, princesa del guisante dijo...

Susana, sí claro. Pero aquí son nuestros vecinos, y conviven con mosotros, van al colegio con nuestros hijos. Eso es lo más cómodo, decir que pasa porque son extranjeros. Es tremendo, un beso

aaana dijo...

Con lo de los abortos me he quedado muy sorprendida. Menuda sociedad. El aborto es una aberración Per se pero además así. .. buf
la otra noticia reconozco que no tuve ánimo para leer más allá del titular. Terrible. Me da igual que sea en Valladolid o en Bucarest, qué horror
y respecto lo de sólo haber tenido niños ya sabes que tienes una ahijada virtual en Madrid con otras dos hermanas muy divertidas!

Ana, princesa del guisante dijo...

Aaana, así nos quedamos, leyendo titulares con impotencia. Y rezando.
Quiero documento gráfico de mi cosiflú preciosa, espero que la estés cuidando bien...

juanpe garbayo dijo...

Princesa, es la locura imperante incluso aquí. Segundo terremoto en Katmandu. Lo cuentan en un telediario cualquiera, da igual. "No se cuantos muertos, bla, bla, bla..." Fin de la noticicia: "afortunadamente en esta ocasión no hay víctimas españolas". Igual que los de fuera, pero peor. A esa niña de 11 años, cualquiera de los que pasamos por tu castillo, se la llevaría a su casa y la mimaría y la mimaría. Puñetero egoísmo, asquerosa vanidad, pero
disponemos de tu patio de armas para poder respirar. Lloro y me repugno por no echarme a la calle con un fusil en la mano

Ana, princesa del guisante dijo...

Juanpe, espero seguir levantando banderas para que no se nos olvide mirar hacia dentro. Luego, a lo mejor un fusil no sirva para resolverlo, seguramente dándoles voz hagamos mejor trabajo.

Enebea dijo...

Aquestes dues notícies són terribles. Terribles.
És una llàstima veure que el món no avança gaire.

I és molt trist veure que les noves generacions sembla que van enrere. Moltes noies veuen normals alguns abusos que són violència de gènere: control de la roba, dels amics, del mòbil...

Els mascles se senten insegurs, i en comptes de créixer, ens volen fer més petites.

Una pena.

Ana, princesa del guisante dijo...

Enebea, aquesta és la sensació, que reculem. I que cada vegada es normalitzen coses més humiliants, com la sexualització del vestir de nenes molt petites.

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