© de la imagen La meva maleta

jueves, 14 de junio de 2012

Hablamos



No salía una conversación sobre tu enfermedad desde hacía algunos meses. Supongo que para ti, para todos los que habéis sufrido un cáncer, normalizar al máximo la situación es fundamental. De hecho, tú dices no estar mal por la enfermedad, pero te quejas de no haber aprendido nada de ella, y esa afirmación me dejó descolocada. 

No estoy segura de que padecer una enfermedad (curable o no, crónica o aguda) te haga mejor persona. Ni siquiera pienso que sea obligatorio cambiar por haber padecido una enfermedad. Pero me parece triste que el sufrimiento inmenso que supuso para ti, las secuelas que arrastras, no te sirvieran para nada. No sé exactamente si lo que te pasa es el proceso de adaptación propio de tu regreso a la adolescencia de los 50, o simplemente, que esperabas otra cosa en tu paso por este mundo. Percibí, si acaso, un leve matiz de envidia por todo lo que yo hago.

Yo te dije sin titubear que nunca más en toda mi vida me sentiría con tanta energía como la que tengo ahora, nunca podré hacer tanto, por el simple hecho que la capacidad física de la treintena que apuro no puede ser la misma que a los 40 o más. De hecho, hace algunos días que tengo una sensación de agotamiento a la que no estoy acostumbrada, y contra la que tengo que luchar, me guste o no, porque la marea me arrastra todo el tiempo. Sí, mi propia marea, la que yo he creado, la que ahora me ahoga un poco. 

15 comentarios:

Dolores Ceballos dijo...

Yo creo que padecer una enfermedad no te hace ni mejor ni peor, simplemente, te hace, de la misma manera que te hacen tus hijos, las buenas experiencias y las malas. De todo, en su conjunto, aprendemos.
Has sido sincera con tu amiga, eso también la ayudará a adaptarse y volver a apechugar. No le queda otra.
Bicos pesoleta.

Marta dijo...

No sé si una enfermedad nos hace mejor persona, lo que no falla es que nos hace apreciar más la vida. ¿me explicas lo de la adolescencia de los 50?... lo intuía y pensaba que sólo me pasaba a mi ;)
Ánimo con la marea, pronto el tsunami será piscinita y brisa en el mar. Pero pronto, eh?? que esto se está poniendo MuyYaNoPuedoMás.

Ana, princesa del guisante dijo...

Está apechugando, pero parece que es tiempo de pataletas. Besos.

Ana, princesa del guisante dijo...

Pues sí, esa es la sensación "YaNoPuedoMás"...
La enfermedad te hace apreciar más la vida. Lo que no te enseña es a vivirla más a fondo, supongo que eso requiere un esfuerzo adicional, y en tiempos de cambio hormonal, eso es mucho decir.

susana dijo...

Es natural que la enfermedad le haya afectado psicológicamente. Tal vez necesita una terapia. Qué suerte estar todavía en la treintena. Aprovéchala a fondo. Un beso.

paterfamilias dijo...

Sin tener ni idea del tema (gracias a Dios), quizá sea eso de que es época de pataletas.

Sigue agotándote, no por nada, sino porque es buena señal.

PILAR T dijo...

Aprender a vivir, uy según de que forma, con una enfermedad, es duro. Y cambia. Para bien y para mal. Y es un camino lleno de incongruencias, pataletas, subidones..... Mucha paciencia, y algo de marea no viene mal, para agotarse, pero no para ahogarse.

Un beso

Clidice dijo...

No m'imagino que ha de tenir de bo passar una malaltia. De bo té haver-ne sobreviscut, suposo. Però cadascú s'ho passa com pot. Fins i tot, enutjar-se amb tot plegat és correcte. Tots som fruit de molts pòsits, i quan una malaltia t'ocupa tot el teu temps, un cop superada, és natural que trobis buidor. Perquè aquestes coses, encara que siguin dolentes, també omplen.

#envejapodrida per l'edat vull dir. Aviat en faré 49 o sigui que ja em queda menys per l'adolescència aquesta. Et surt acne?

Mariapi dijo...

Lo de los cincuenta sólo se parece a la adolescencia en el follón hormonal y en que es una crisis...pero creo que en distinto sentido y con otros finales. Y como la adolescencia puede ser para crecer o para pararse, que es un modo de ir hacia atrás. En ése momento ya se han constatado los límites, propios y ajenos. También los de la enfermedad, más o menos grave, pero ya se ha podido comprobar que el cuerpo es MUY limitado. Y para mi, salir bien de todas esas constataciones de pequeñez y limitación, no es añorar otros tiempos , sino que es ver con claridad que ése es el mejor momento para seguir, porque aunque pueden empezar a fallar las fuerzas, esa edad dorada ofrece muchas maravillas, entre otras la de la experiencia, la paciencia, la misericordia, la valoración de lo importante, la capacidad de sufrir con sentido...¿a quien no le apetece cumplir 50?
Y estoy de acuerdo, la enfermedad por sí misma ni nos mejora ni empeora...como el resto de circunstancias y horas y minutos de la vida.

Besicos, y perdona la extensión...

Ana, princesa del guisante dijo...

Bueno, a mi treintena le queda un año y poco de vida, procuro vivirla con intensidad y mojar mucho mi barriga :-) Ella está bien, es una persona fuerte, pero de vez en cuando, cuando el tiempo cambia, algunas cicatrices del alma se rebelan. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Agotarse es buena señal... eso debe de ser profundo, porque así en superficie yo no lo veo tan claro Ay.

Ana, princesa del guisante dijo...

Gracias Pilar, lo de la paciencia lo llevo bien, lo difícil es nadar sin agotarse ni ahogarse, como tú dices. La enfermedad no me parece ningún Don, más bien me parece un inconveniente, pero supongo que tenemos que aprender a sacarle partido también. Besos

Ana, princesa del guisante dijo...

Jo sempre he pensat que la sort no és haver sobreviscut (que també) sino no haver-la passat, però això no ho podem variar. Suposo que, com dius, quan la malaltia ho ocupa tot, cal fer-se lloc. L'adolescència tardana aquesta no sé encara com funciona, però tinc una tieta que tot el dia va a cop de ventall.

Ana, princesa del guisante dijo...

Bueno, yo creo que nunca deberíamos dejar de crecer y de dar pasitos hacia adelante (recuerdo aquel gravado de Goya de sus últimos años)

Y... ¡me encanta cuando te extiendes!
Bsss (las galletas del barsa ya están en las barrigas de los compis de mi hijo, ultrasatisfecho de su madre. Hoy he crecido un palmo-de ancho)

Marta dijo...

Mater es un dardo en el centro de la diana...revoltillo de hormonas y seguir creciendo por dentro, y un poco por fuera, los "cuelgas" y las lumbares..los culpables de la posible crisis.Recomiendo los 50's, con ese puntito de caradura, digoLoqueQuiero...

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