© de la imagen La meva maleta

martes, 28 de febrero de 2012

Ayer


El mayor tesoro de la infancia es intangible. Sin ninguna clase de duda, lo mejor que te sucede cuando eres un niño es el descubrimiento. Escuchar por primera vez una historia, acariciar por primera vez el pelo suave de un gatito, sentir su arañazo. Esperar con paciencia a que pase algo, a que pase esa vida que luego resulta que se esfuma en un pispás



Lo mejor de ser un niño es la capacidad de recibir al mundo dentro de ti, nuevo sin estrenar. Sentir aburrimiento soberano un domingo por la tarde, enfadarte por la eterna, eternísima página de divisiones de dos cifras y darte cuenta -otra vez- de que si no apuntas la que te llevas tendrás que volver a empezar. Ver la nieve y sentirte un explorador del Polo Norte, leer un cuento y tener la certeza de que tú eres el protagonista. Estar nervioso la noche antes de una excursión. Descubrir que los dientes que hace nada eran fuertes ahora se mueven, que cuando se te caen tienes una sensación rara en la encía, que  a veces sangran (y nunca has podido imaginar que la sangre tendría ese sabor), que si dejas el diente bajo tu almohada, Ratoncito Pérez te dejará un regalito. Y descubrir quién está detrás de ese tal Pérez...

Mi hijo ha escuchado por primera vez Yesterday, de The Beatles. Se ha sorprendido de que una canción  fuera tan bonita.





lunes, 27 de febrero de 2012

Instantáneas

... del fin de semana.



Foto de AQUÍ


Viaje en buena compañía camino del centro comercial. Hasta luego y acabamos con todas las reservas económicas de la temporada para lucir bien en la próxima boda (¿he dicho aquí que me gusta ir de boda pero que detesto el gasto económico que me supone?).

Comida con risas por las sumas de 15 en 15, que no son tan fáciles oiga, venga, 15, 30, 45, 60, 75, 90, 105, 120... para un niño de 5 años no está mal.

Seguimos con más compras, ahora para la casa: que si barras de cortina, que si este marco en oscuro, que si el otro en clarito, que si menos mal que había del tamaño que buscaba, que si eso no cabe en el maletero, habrá que volver (¡yupi!).

Viaje de vuelta, más cansados, pero con energía para presumir de vestido con  mi abuela. Patatas fritas, cacaolat, no vas a cenar,  y ya te lo había dicho, podéis jugar pero solo cinco minutos. A dormir, mañana el que se levante antes de las 9 me lo como. Baño relajante con burbujas, porque yo lo valgo.

Madrugar en domingo no es sano, pero si no empiezo a hacer las tareas pronto, no tengo tiempo de nada más. Tendré que comerme a ese niño que se ha levantado a las 7 y media -cuando tenga 15 años no habrá forma de que se levante-. Plancha, lava, cocina, cocina, cocina, qué rico ha salido todo, más patatas fritas (mañana pesaré un kilo más, -pienso, sin saber que serán dos y medio-), un aperitivo completo, pero luego hay que comerse la verdura, ¡toda!.

Sobremesa con café, siesta tomando el sol, paseo en bicicleta (uf, qué falta de fondo), volvemos a casa, ¡jo! ¿tan pronto?, colgamos cuadros, colgamos barra de cortina, tomamos medidas, cena con receta sui generis, empiezo a ver la película (Cabaret) pero lo tengo que dejar, porque es ya demasiado tarde.

¿Os dejo la receta sui generis? Bien.

Fajitas del Castillo

Dos tortas de trigo por persona (yo las compré en Mercadona)
Para el relleno:
Lechuga picada finita
Un aguacate maduro
Un queso fresco
Un trocito de queso roquefort
Aceite de oliva para aliñarlo
Pechuga de pollo marinada con pimentón a la plancha cortada en daditos
Mezclar todos los ingredientes picados bien menudos y rellenar las fajitas.





jueves, 23 de febrero de 2012

Pues yo, te apoyo



Porque, al hilo de lo que decía ayer, me gusta que te posiciones a favor de la vida.
Porque, al hilo de lo que decía ayer, me gusta que no te vistas de beige, sino de futura mamá, con un par.
Porque, al hilo de lo que decía ayer, me joroba que alguien quiera pensar por mí o por ti o decirnos cómo tenemos que pensar.

Tenemos muchas lecciones que darles a esta gente, Mai, no te rindas querida, dentro de nada vas a ser madre y la caña que dan los peques es muchísimo más fuerte que esos cobardes del Twitter.

Mira si me gusta lo que has hecho, que entras de pleno en la colección Diamantes. Bienvenida al castillo,


miércoles, 22 de febrero de 2012

Descoloridos



Estamos asistiendo impertérritos a la decoloración global. No valen las opiniones extremas, si no estás en la zona centro del pensamiento, estás como un cencerro.

Me niego a que me descafeínen con sandeces como que Amaiur es incuestionable porque ha pasado el trámite del politizadísimo Tribunal Constitucional. Y conste que no soy votante de Rosa Díez, aunque ella forme parte de lo más colorido del arco parlamentario... ella también está descafeinada cuando la sacamos de su sota-caballo-rey particular.

 Me niego a aceptar que en las cargas contra los estudiantes sólo tenga culpa la policía y no los gansos que han sido detenidos porque también causaron agresiones. Curiosamente, ninguno, repito, ninguno de ellos son estudiantes del Instituto por el que se ha originado la revuelta.

No quiero aceptar que nadie se levante a dar apoyo a Toñi Santiago cuando mira al tribunal que juzga a los asesinos de su hija de 6 años y les recuerda que en sus manos está el que otra criatura se cruce por delante de las malas intenciones de esos "hijos de puta". Sí, les ha llamado así, tengo el gusto de teñirme de ira cárdena y soltar esa palabrota.

Estoy empezando a hartarme de que se manipulen nuestras opiniones y gustos, que me tenga que gustar lo que amablemente me sirven en televisión en platos insípidos. Quiero que haya la posibilidad de ir a disfrutar los toros igual que un combate de boxeo, que detesto. Quiero que una niña de 16 años que se ha quedado embarazada pueda recibir el mismo apoyo por sacar a su hijo adelante que para abortarlo. Quiero que haya un mismo rasero para juzgar a los dos bandos que se han empeñado en que sigan existiendo en este país.

Detesto desde ya la flojera de la primavera sin lluvia, el verano sin calor aplastante y el invierno pálido que nos amodorran el alma. ¿Nadie en este puñetero país de gañanes y gandules piensa reclamar que los que se han enriquecido saqueando los ayuntamientos de sus localidades devuelva lo que han robado? ¿Nadie piensa decir que tenemos derecho a un trabajo digno y la OBLIGACIÓN de trabajar?

La revolución verdadera empezará cuando nos pongamos el mundo por montera y nos neguemos a vestirnos de color nude, a pintar nuestras paredes de color beige pálido, nuestras almas de tibio conformismo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Estrategias comerciales

Esta mañana parpadeaba el -5ºC en el termómetro de mi coche mientras en la radio vendían primaveras en el corteinglés.



Abrigo de Aquí

Cierto es que me han entrado unas ganas repentinas de sacar mi tarjeta de crédito a pasear y llenar mi armario de ligereces vaporosas pintadas en colores suaves, verdes, estampados liberty, algodones y linos, chaquetas de entretiempo y bailarinas descocadas.

Casi hasta me ha dado ganas de pegarle un lametón a un sorbete de fresa, de hacer ensalada para comer en la mesa de la terraza, de ir a la playa a caminar descalza en vaqueros con un pañuelo de seda anudado a mi pelo.

Como no sufro de alergias me he visto en mi jardín, con todo en flor, con la humedad del rocío acariciando mi césped tras la reseca insolencia del frío de la última ola siberiana.

En cuanto he bajado del coche me he dado de bruces con la realidad, he subido la cremallera de mi abrigo relleno de plumas y me he arrepentido al instante de haber olvidado mi bufanda en casa.

Sol de febrero, empieza a entibiarnos el alma, pero sigue siendo sol de invierno.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Te das cuenta?



Siempre vuelve a salir, tozudo. 
Aunque los nubarrones de anoche dejaran el corazón empapado. 
Aunque la montaña que lo oculte sea la más alta de todas.
Aunque nuestros ojos estén nublados por todo lo que se pone delante.
Siempre sale, después de la niebla, cuando el viento de marzo arrecie, cuando la canícula de agosto nos fría el cerebro. Siempre ahí, con un tinte de esperanza que transforma lo azul en rosa, o en naranja.

Venga, que no nos pille con la guardia baja, levanta la mirada hacia el Sol, que empieza a amanecer.
Tocaste fondo, era necesario encontrar el suelo para volver a empezar a caminar hacia arriba, como la pobre ovejita del vídeo:


... y si no encuentras ningún conejílope, ya sabes dónde estoy.

martes, 14 de febrero de 2012

Reflexiones, galletas, recuerdos.


Hoy he podido comprobar que lo que realmente vale es el tiempo. El tiempo que nos tenemos los unos a los otros, de valor incalculable, de efectos insospechados.

Día de San Valentín. Amanecer con dolor de cabeza. De rutina, el beso tirado desde dentro del coche a ti, con cristal de por medio (malditos virus...). Me has llamado a mitad de mañana, en tu tiempo, "¿Estás bien, cariño?". Palabras que curan más que el ibuprofeno. 

Me ha recibido nuestro pequeño saltimbanqui enfermito. Ahora se dirige a mí llamándome "Amor", ejemplo:  "Amor, ¿me puedez traer un vazito de agua?". No le tomes tan en serio, ya sabes que yo soy el Amor-de-la-vida de vosotros tres a la vez.

Cuando ha llegado el otro niño-amor, he leído en sus ojos callados todo lo que no podía decir con palabras.

Debo contar lo que pasó en el castillo ayer. 

Conté que Moritz, el conejito Belier adoptado en casa Maleta, había sufrido un arañazo de gato en el ojo por causas... bueno, por exceso de lujuria.
Pues la herida se infectó de mala manera y, a pesar de los cuidados que supimos darle, anoche falleció.

Y, como no podría haberlo evitado, comprendí que había que sacar una lección sobre la muerte. Y como nuestros abuelos tienen mucha, mucha edad, es muy posible que pronto les vayamos a perder, y habrá que explicarles su pérdida.



Cuando le hemos dado la noticia esta mañana a Marlin ha luchado, sin éxito, por aguantarse las lágrimas. Le hemos dejado llorar y le hemos explicado que sus sentimientos tristes eran normales, pero no le ha bastado para sentirse mejor.

Esta tarde, antes de que llegaras a casa, los niños estaban conmigo en la cocina, merendando. La bola que se le hacía a Marlin en el bocadillo tenía una causa conocida, les he dicho que era normal que echaran de menos al conejito, pero que éste había sido muy feliz en casa, que se había sentido muy acompañado por ellos y que todos habíamos disfrutado de la compañía mutua.

Entonces he entrado en ese terreno pantanoso de la muerte de los que queremos, y les he recordado que sus bisabuelos son muy, muy ancianitos. Que su bisabuela de 97 años es posible que muera, quién sabe si en un mes, en dos, en seis, pero que está ciertamente cerca de la muerte y que tenemos que estar con ella y decirle que la queremos. Han dicho que lo comprendían, aunque yo sé que no, que hasta el día fatídico, no se pueden imaginar su vida sin ella.

Te habrías emocionado... como Marlin seguía triste por la realidad actual de haber perdido al conejito, les he dicho que podríamos decir cada uno algo que nos gustara de Moritz, para que no se nos olvide lo felices que hemos sido todos teniéndole. Entonces, ese hombre sabio que vive alojado en el cuerpo de niño de nuestro hijo mayor me ha dicho que él ya lo había hecho. Con aquella caja de cápsulas de café vacía que le guardaste, ha hecho la "Caja de Moritz". En ella había guardado un dibujo de él con el resto de sus animalitos: los dos gatos conejicidas y los dos periquitos. Sólo faltaba añadir nuestros pensamientos.

Me sorprende tanto su madurez emocional... En fin, el resto de la tarde ha sido un no parar. Que si buscamos la cámara para imprimir algunas fotos de Mauricio para decorar la caja. Que si mami, túmbate en la "Sala de relajación" (los sofás del comedor) "Tú, Amor, en el grande, yo en el pequeño" Que si mami, por qué no puedes imprimir ahora, que si os ayudo cuando acabe de hacer la comida, que si papi abre el regalo que te ha hecho mami, que si cuando acabe de planchar tengo que acercarme a la farmacia...

Tiempo. Todo mi tiempo para vosotros. Nada más de más valor para mí que llenar mi tiempo de vuestras vidas. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Luto en el castillo

¿Porqué voces tan excepcionales como la suya o como la de la Whinehouse o talentos como el de Michael Jackson acaban así?

La vida de las estrellas de la música o del cine no tiene que ser fácil precisamente. Estar en la cresta de la ola tiene que ser vertiginoso, por lo que tienes por debajo, y por lo que te queda por arriba, el cielo.

Yo adoraba a Whitney Houston. Me compré su disco Whitney cuando tenía 15 años y me costó bastante ahorrar para tenerlo. Admiraba la voz incomparable de esa mujer, leía con devoción su dedicatoria del disco, a su papá, a su mamá, a Dios. Al mismo Dios al que había cantado, desde niña, porque, como tantas, empezó con el Gospel. 




Me hubiera vendido al mismísimo diablo por ser una décima parte de lo feliz que ella parecía. Y lo fue, creo que sí lo fue.

El éxito de su película El guardaespaldas fue, desde mi punto de vista, el principio de su fin. No me pareció una buena interpretación, pero la música sí me pareció buena. Si su carrera hubiera terminado ese día se habría retirado con honores y todo habría salido perfecto.

Culpar a Bobby Brown de todos los desastres que le acontecieron en los años posteriores a su matrimonio con él, sería injusto. Seguro, seguro que el desequilibrio lo traía de serie la propia Whitney y la compañía de ese hombre que presuntamente la maltrató y la acercó  posiblemente de forma irreversible hasta las drogas, sólo hicieron que agravar su debilidad.

Nos ha dejado una de las grandes, mi favorita durante muchos años. He explicado a mis hijos por qué estaba llorando delante del ordenador, les he puesto su música, les he contado por qué ha muerto.

Si Amy Whinehouse renunció abiertamente a la rehabilitación, yo me alegré de su muerte, porque era un mal ejemplo. Si la Houston luchó para rehabilitarse y no lo consiguió, lamento su pérdida con mucha más tristeza si cabe. 




Cuando llegues al cielo espero que puedas abrir sus puertas con el canto de tu voz. Descansa en paz. 





jueves, 9 de febrero de 2012

Llegó a mis manos en el momento justo



Durante muchísimo tiempo he rechazado cualquier libro que me obligara a pensar demasiado. Lo admito. Mi cabeza necesitaba lugar para escucharse a sí misma, para poner en orden todo su contenido, para poder observar todo lo que me rodeaba. Así que me he conformado con novelas fáciles de leer y, a poder ser, que me dejaran un sabor agradable al final.

Debió estar preparada mi alma cuando cayó en mis manos por casualidad, mientras hacía tiempo esperando a una buena amiga. Me quedé enganchada al subtítulo, supe que no podría renunciar: "Un testimonio sobre la vida, la amistad y el amor." Y no era un libro de autoayuda.

Tampoco es una novela, Mitch Albom explica cómo realiza el mayor aprendizaje de su vida de quien fue su profesor en la universidad, Morrie Schwartz, acompañándole en sus últimos días, pues tiene una enfermedad que le conducirá a la muerte en poco tiempo.

¿Os imagináis qué debe sentirse cuando toda la musculatura de tu cuerpo se atrofia por la ELA? Pues no, yo tampoco lo imagino. Lo que sí puedo imaginar es que una situación así te va mondando el cascarón de corteza que es el cuerpo y te deja en lo realmente importante, el alma. Lejos de autocompadecerse, el viejo profesor, el "entrenador" como le llama Mitch, le da algunas de las lecciones vitales que deberíamos aprender todos en el parvulario.

"Aprende a morir y aprenderás a vivir"

A cada tanto he ido leyendo frases que me hubiera gustado escribir en grande, enmarcar y colgar en algún lugar bien visible..

"Antes de morir perdónate a ti mismo. A continuación, perdona a los demás."

Me ha hecho reflexionar especialmente algo que sucede en este libro. El viejo profesor se está muriendo, su destino final se acerca de forma inexorable y su cuerpo cada vez funciona peor, lo cual le hace dependiente a grandes zancadas. Su forma tan inteligente de afrontar la dependencia es admirable. Admito que yo misma no sabría cómo aceptarla. Tengo en mi familia un caso parecido, de lejos, pero parecido. Alguien que ya es muy mayor está físicamente impedido, y eso le causa un gran tormento espiritual, como si hubiera sido sometido a alguna clase de condena. No sé si en su mente percibe la proximidad de la muerte como sucede en el libro, pero albergo la esperanza de que su camino hacia el otro lado del puente sea tan ligero.

" -¿Por qué crees que es tan importante para mí oír los problemas de otras personas? ¿Acaso no tengo bastante dolor y sufrimiento propios?
    Claro que los tengo. Pero lo que me hace sentirme vivo es dar a los demás. No es mi coche ni mi casa. No es mi aspecto cuando me miro al espejo. Cuando doy mi tiempo, cuando puedo hacer sonreír a alguien que se sentía triste, me siento todo lo sano que puedo sentirme.
    Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará."

Tal como se dice en el libro, no nos creemos de verdad que vayamos a morir. Y lo único que tenemos por seguro en esta vida es que nacemos, y morimos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Arresto domiciliario



La fama de ligón te precedía. Al principio te conformabas con seducir a un balón de plástico que hacías correr con salero, y luego te lo beneficiabas como si de una muñeca hinchable se tratara.

Y de repente ayer te descubrimos al acecho, esperando a tus presas. Te pasaste todo el día sentado frente a los comederos de Brownie y Chocolate, nuestras gatitas. En cuanto las pobres iban a comer, tú las acosabas por detrás sin decirles siquiera un "¿Bailas, chica?". Hoy has colmado el vaso de nuestra paciencia, porque las gatas no podían siquiera ir a beber sin que tú las tomaras a  tu estilo... Debes comprender que eso bien merece un arresto domiciliario, ya has amanecido con un ojo a la virulé, también es por tu bien, Mauricio.

domingo, 5 de febrero de 2012

Nunca sé qué me encontraré en la siguiente puerta.

Entro en tu realidad alternativa como Alicia en el país de las Maravillas. Me hago pequeña o grande sin yo quererlo, te hablo y tú no escuchas, si escuchas no comprendes, porque ya no cabes bajo mi piel. Justificas todo con verdades parciales y con medias mentiras, y si hablases de verdad, ya no te creería porque una vez bebí de la botella que me decía "Bebe" y salí escaldada. 

Lo único que sé con seguridad es que cuando me encuentre contigo otra vez o cuando suene el teléfono, yo tardaré un rato en darme cuenta que, al final, sigo sin haber comprendido nada de lo sucedido respecto a nada...



¿Tan difícil fue comprender que te estábamos invitando sin condiciones?

Si realmente no comprendiste la invitación, ¿por qué no preguntaste qué significaba aquello? ¿En serio nos tienes por tan cínicos como para pasarte por las narices que hemos quedado para comer sin invitarte?

¿De verdad te hemos llamado cinco veces antes de mediodía y has devuelto la llamada al caer la tarde?

Eso sólo significa algo: No nos conoces, y no quieres conocernos.

Lo que no tengo tan claro es si nuestros caminos seguirán corriendo paralelos o si se distanciarán más, porque dudo que, tal como están las cosas, puedan volver a ser el mismo. Porque cuando tratas de hacer que parezca todo normal, es porque, obviamente, nada lo es.



sábado, 4 de febrero de 2012

Me das miedo

Sería falso negar la realidad. Sí, me das miedo. Temo tus silenciosas garras anclándose en los cuerpos de los que queremos, mayores, ancianos, madres, hermanos, tíos y pequeños... de los pequeños. Cómo puedes ser tan cruel, cómo puedes siquiera atreverte a ser mal de la infancia, tú, que causas muerte, y dolor y sufrimiento, cómo puedes dejarnos huérfanos. Tanta es tu maldad, que incluso tu remedio es causa de más dolor. 

Invades nuestras almas con tu miseria, siembras lágrimas en cada familia, plantas jardines de flores de cristal en cada uno de nosotros. He querido dejar para los diamantes que nacieron de ti, éste recuerdo, para que sepan que estamos con ellos, que pensamos plantarte cara. Así te esperamos




Hoy se ha celebrado el día mundial de la lucha contra el cáncer. Por desgracia, una de las personas entrevistadas en el periódico de aquí, es alguien a quien conozco. Hoy día esta maldita enfermedad acecha a otros conocidos míos. Otros tantos siguen luchando, otros ya no pueden. Mi fuerza y mi cariño para todos ellos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ya no se van

No volverán por San Blas, porque no se han ido.

Me acompañan todo el año con la grandeza del despliegue de sus alas, que de vez en cuando sombran, en su vuelo elegante, mi jardín.

Ellas han nacido aquí y no salen a buscar lugares más cálidos, porque en éste, siempre hay campos sembrados, pequeños animalitos a los que dar caza, campanarios altivos que sostienen sus nidos con los brazos abiertos.

Símbolo de fertilidad y de buenos augurios, me enfado con ellas cuando me despiertan, en primavera, revoltosas por sus cortejos de amor, y cuando manchan mi ropa tendida cuando sueltan lastre antes de salir volando.

Es San Blas, no se han ido y hace mucho frío. Será un año de nieves, de bienes de esperanza. Seguro.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Cálculos



No ha pasado tanto tiempo. Puedo recordar con precisión cada uno de mis sentimientos del primer día que le vi, ya fuera de mí. Tenía carita de muñeco, labios carnosos y ojos achinados. Tenía un pelo negro de indio, que yo peinaba y escondía bajo un gorrito de algodón, con la excusa de que por la cabeza perdían mucha temperatura. Ese pelo cayó en pocos meses... casi al mismo tiempo que ya se sostenía sentadito. No tardó en pronunciar sus primeras palabras, porque fue muy precoz. Le recuerdo contando un cuento con 18 meses recién cumplido, una lengua de trapo y una memoria asombrosa.

Nos costó aprender que se nos resfriaba mucho porque no sabíamos mantenerle en casa al primer síntoma de catarro, que muchas noches de desvelo se habían dado por otitis de repetición. Después de dos años y medio sin dormir una noche seguida, llegó la magia de tener un niño increíblemente guapo y que no daba jamás problemas.


Serio y dulce, más bien poco cariñoso, tozudo, bueno, paciente y comprensivo en exceso. Las maestras estaban encantadas con él, sacaba buenas notas y ¡gracias a Dios! tenía limitaciones, como la dificultad para tener los deberes limpios, la pereza para ponerse a trabajar y una escasa habilidad que compensaba con ingenio y creatividad.

Mi pequeño rey león creció al mismo ritmo que sus problemas. Ser hermano mayor le supuso un handicap, no debe ser fácil que te destronen con 4 años. Y para colmo, el segundo en la línea de sucesión es un tipo peculiar, inteligente, gracioso, bueno y cariñoso. Casi nada.

En casa no notamos los efectos de la competencia surgida, pero este curso empezó a dar problemas y la maestra nos llamó la atención. No me sorprendió saber que actuaba de distinta forma en casa y en el colegio. Allí alternaba un comportamiento pueril y estúpido con otro, preadolescencte y contestatario. Cuando comprendí la naturaleza del problema (no es fácil ser hermano del ejemplar más excelente de la pequeña escuela), hablé con él y reaccionó como siempre, de forma inteligente y madura.

En una semana ha abandonado las tonterías y los ruiditos y se ha puesto a trabajar en serio. Nos han felicitado las maestras y la paz vuelve al castillo.



Este año cumplirá su primera década. Añadir un dígito a la edad es un pequeño hito en la vida de un niño, el primer escaloncito a hacerse mayor.

"¿Recuerdas a qué edad tuviste la primera novia?", le pregunté a mi marido. Saltó bruscamente, y me contestó "Ah, no, ¡eso no !", Se refería a que eso no se lo quería plantear, menudo vértigo. Yo di el primer beso poco antes de cumplir los 14 años, pensé, eso es dentro de nada...


No es de extrañar que algo dentro de mí se rebele y me pida, de vez en cuando, volver a empezar.

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