© de la imagen La meva maleta

lunes, 28 de noviembre de 2011

No podía perdérmela, claro



La compañía de teatro Festuc Teatre ha tenido el acierto de presentar un espectáculo precioso de títeres llamado La princesa y el guisante (título original La princesa i el pèsol).

Por supuesto, no me la perdí. Bien realizada, con un buen guión, bien interpretada (con música de piano en directo). Logró la participación del pequeño público desde el minuto 0 y mantuvo su atención hasta el aplaudidísimo final feliz.

Los títeres eran muy bonitos y la escenografía inteligentemente sencilla... ¿se puede pedir más? Combinaba el cuento tradicional con aventuras a través del desierto y de los mares, los piratas de las dunas con las serpientes hipnotizadoras.

Mis felicitaciones, de una princesa del guisante, a otra.


jueves, 24 de noviembre de 2011

La liguilla de fútbol

Hoy has salido del colegio llorando a mares, porque habíais perdido la liguilla de fútbol de tu clase por algo que ha hecho la maestra. Entre tus sollozos he tratado de descifrar lo sucedido.
Tu clase se dividió en tres equipos para hacer una liguilla de fútbol. A ti no te gusta el fútbol y, por primera vez, lograste divertirte jugando al deporte patrio. Todos estábamos felices. Además, tu equipo estaba clasificado para la final, no podías darnos mejor noticia.



Hoy has llegado a clase y la maestra ha anunciado un cambio: habría dos partidos más, alargando la liguilla. La decepción ha sido grande, tanto, que intuyo tu nerviosismo cuando se te han escapado dos balones y tus propios compañeros te han abucheado.
Habéis perdido. Os han perdido. 

A buenas, eres bueno, a malas, tienes genio (a Dios gracias), así que has intentado defenderte y entre lágrimas, las primeras de la tarde, has expuesto tu opinión a tu maestra. Ella ha actuado desde su punto de vista docente y, para rematar, os ha mandado una redacción: "Aprender a perder" 
Hay que jod.rse.

Venga, Marlin, yo te doy la idea, y tú se la dices con tus palabras. El resultado final, traducido:

A mi no me gusta perder, pero como soy muy malo no soy muy bueno en gimnasia, ya estoy acostumbrado.
Hoy lo que me ha enfadado ha sido la injusticia de cambiar las normas a mitad de juego. Nuestro equipo pasaba a la final, pero por esta liga "sorpresa" de entre medio, nos ha hecho perder.Yo me había enfadado, no por perder, sino por esta injusticia. Es posible que no lo haya entendido bien... Y luego, después de esto, de castigo, ¡una redacción!

Lecciones aprendidas:
-Aunque quien se equivoque sea un superior, hay que decírselo, con educación.
-Tienes que hacer valer tus derechos.
-No tienes que llorar cuando quieras hacer que te entiendan.
-No se pueden cambiar las normas a mitad del juego, no es justo.
-El equipo ganador, en justicia, para mí, es el tuyo, te felicito por haberlo hecho lo mejor que has podido. 

Eres grande, niño.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Venga...

No te tomes la vida tan en serio...

Te invito a unos estupendos espaguetis con albóndigas


No pienso desperdiciar la bandera blanca que ondeaba en mi correo electrónico


Otra vez no seas cascarrabias,

no esperes tanto para darme un beso, tonto.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Mentir

Fue una discusión surrealista, como casi todas las nuestras.

Cuestionabas la proporción del castigo a Marlin por mentir, defendías su mentira.

Claro, es tu hábitat. Tanto, que ni siquiera la percibes así. Tú haces una adaptación de la realidad a tu necesidad. Mentir es mejor que decir la verdad, según tú, para ahorrarse un castigo por asumir algo que está mal hecho.


De tanto cambiar la verdad por sucedáneos, estás presa en tus propias palabras. Ni siquiera en una conversación telefónica de cinco minutos puedes mantener tu diálogo porque está salpicado de pequeñas mentirijillas o trampas.

Lo que está en juego cuando uno miente es el respeto hacia la otra persona y a ti te la sopla, porque no respetas a nadie.


Ni siquiera a ti misma.

Así cuesta muchísimo quererte.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Parcelas



Hasta el nacimiento de este blog tenía bastante bien delimitadas las parcelas que configuran mi vida. El trabajo, la familia inmediata, la parentela, los amigos, los conocidos, los desconocidos. Dificilmente hablaba de determinados aspectos de mí con personas de alguno de los ámbitos. Mi intimidad había sido siempre un territorio ignoto para muchos, hasta el punto que dudo que algunos de mis allegados pudieran conocerme con profundidad.

Al principio quise mantener mi anonimato, pero me apetecía que me leyera gente conocida, así que les di la dirección del blog. Luego, con la publicación de La abuela necesita besitos, el mundo exterior fue difuminándose en mi propia realidad, hasta una apertura total de la cerca de mi parcela.

Ahora camino, si no desnuda, en batín, por los lares de la blogosfera. Personas a quienes no he visto jamás sabéis más cosas de mí que personas a las que quiero y creo que necesito que estas personas tan cercanas sigan en el desconocimiento de mí que yo había impuesto para ellas. Y personas a quienes conozco de toda la vida pueden leer lo que pienso (incluso de ellas mismas, lo cual me obliga, en ocasiones, a morderme la lengua).

No estoy convencida de que esa vulnerabilidad sea lo que yo pedía a un blog. Tampoco estoy segura de cual va a ser el final de mis blogs ni de cuando va a llegar, si es que llega. De momento las cosas no van a cambiar, simplemente me estoy replanteando mi posición. Parece que últimamente la distancia entre la princesa del guisante y yo está creciendo. Por una parte, dejar morir este blog sería un desprecio para la fidelidad de las personas que me visitan a diario. Por otra, a veces no me siento cómoda cuando sé que soy leída...  (querida amiga, te entiendo con una claridad meridiana)

jueves, 17 de noviembre de 2011

La verdad


-¿Has terminado los deberes?
-Síiii
-¿El cálculo también?
-Upss
-¿Has leído un poco?
-Esteee

-¿Cómo te has roto el pantalón?
-¡No me acuerdo!

Tengo bastante aguante respecto al desorden. Me enfado poco cuando se rompen las cosas. Aguanto estoicamente tener que repetir las cosas un millón de veces. Entiendo las peleas como proceso de aprendizaje.

Pero por lo que no paso es por la mentira. No pienso tolerar las faltas de respeto. En casa no se admiten calificativos como idiota, tonto, capullo.

Ni una mentira más.

Se acabó el crédito. 


Ah, no te lo había dicho... ¡te acabas de quedar sin ir al cine!
Sin preaviso.
Para que no bajes nunca más la guardia.

No he puesto nombre de hijo, porque la norma es aplicable a cualquiera de ellos.

martes, 15 de noviembre de 2011

De forma serena

Estoy digiriendo la noticia que me diste de forma serena, de la misma forma en que, supongo, tú tomaste tu decisión.



María, ¿clausura?

Eso es un salto a un abismo de silencio. Pero voy a confesarte que envidio tu valentía. A lo mejor ahora te sorprendo yo...

Desde que volví a encontrarte te he visto en Facebook, siempre rodeada de niñas con las que estabas haciendo apostolado, como hiciste conmigo hace ya más de veinte años. Siempre activa, con tu energía capaz de acabar con el mundo, siempre con tu sonrisa en los labios, siempre con la mirada entristecida.

Tu búsqueda de Dios te ha llevado a abandonar ese camino que te tenía presa y, por tu propia voluntad, te encierras por siempre para seguir buscándole, a Él, a Dios en ti.

Recuerdo cuando me enseñaste a hacer oración y me admiraba tu capacidad para rezar.  Y comprendo que entre tantísimo ruido no pudieras escuchar. No sé cómo la burbuja de aire que eres podrá contenerse en los muros del convento para siempre, en mi fuero interno te imagino un poco como otra María, la de Sonrisas y lágrimas. Eres casi tan guapa como ella, y tan buena, y tan rebelde... que se vayan preparando las hermanas para recibirte, porque estoy segura que donde tú estés la luz brillará de una forma nueva.

Mientras tú rezas por todos nosotros, yo trataré de buscar la voz de Dios en mi mundanal ruido. La encontraré vestida de otras formas: en la cicatriz de mi vientre, en la mano de mi marido, en los ojos de mis hijos, en la vejez de mis abuelos, en la luz del alba que me encontrará despierta casi todos los días.

No cayeron en saco roto tus enseñanzas sobre mí y llegué a entender que tuviste que irte por órdenes "de arriba", que seguramente te hicieron bien, porque te han llevado, al final, a elegir tu propio camino.

No podré imaginarte sin tu precioso pelo rubio reflejando el sol, vestido ahora de marrón carmelita. Así que, con tu permiso, te conservaré en mi corazón con la imagen de aquella niña grande que compartía conmigo una taza de chocolate en el Viena de Pamplona.

Te quiero, guapa. No te olvides de quién eres.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Recuperando pasados

Está irreconocible. Nada queda de aquella tela azul sintética, nada del forro desgastado y ajado. Nada. 
En cambio, en cuanto mi abuela lo vio, lo reconoció como suyo, a pesar de haberle nacido una flor. Por supuesto, ahora pasa a ser una joya familiar que podremos disfrutar todas cuando queramos vestir elegantes. Me hubiera gustado leer su corazón cuando sus ojos recorrieron las esquinas de la preciosa asa de nácar, pero me temo que estaba pensando en qué poquito peso tienen ya sus decisiones, que nadie le pidió permiso para alcanzarlo, para mudarlo, para usarlo. Ya es tarde para autorizaciones, pero no dejaré de mirarlo complacida por el resultado del trabajo y, a pesar del sentimiento de mi abuela, yo estoy totalmente convencida de que habría sido un error dejarlo morir en el fondo de un armario. Empieza su nueva vida.


viernes, 11 de noviembre de 2011

Llegas tan tarde...

Mencioné por casualidad que hacía últimamente no nos veíamos demasiado. Y ese mensajero te pasó el parte que yo no pedí que pasara.
Desde entonces llamas a diario. Y yo no sé qué decirte, porque sé que no te interesa nada de lo que digo.
Me mandas correos todo el rato sobre cosas que sabes que no me gustan, por darte el gusto. Y me pides que te mande cosas. Y yo no sé qué decirte, porque todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra.
Me pides intimidad y yo no estoy dispuesta a dártela, porque siempre que has tenido acceso a ella la has utilizado para herirme.

Lo siento, la puerta está cerrada. Llegas demasiado tarde.



¿Será una casualidad que haya buscado una imagen con una puerta cerrada y ésta se llame "Puerta del perdón"?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Capitán

Hoy Bufón traía un dibujo de un lobo, la mascota escogida por los niños de su clase. 

Después de la clase me he quedado a charlar un rato con la maestra, me ha dicho que están trabajando un montón, de hecho se les está acumulando el trabajo. 

Si en otras ocasiones me habéis oído quejarme de las maestras como colectivo, lo cierto es que a título personal estoy muy contenta de cómo están atendiendo a mis hijos, especialmente al pequeño, que está dando algunos quebraderos de cabeza para darle el trabajo que necesita y aflojar su ego que lo tiene bastante crecidito, como os comentaba el otro día. 

Bueno, pues nada, amor con amor se paga. Nos hemos puesto manos a la obra, y en un ratito, hemos confeccionado la marioneta que la profe ha insinuado que necesitaban. Me siento orgullosa de cómo ha quedado, por ser la primera.

Por cierto, se llama Capitán lobo. Guapo, simpático, amable, fuerte. 




lunes, 7 de noviembre de 2011

Una buena ayuda

¿Conocíais la manta-que-anda? 
Fue un invento de los 70. En cuanto lo vieron, me compraron una, porque era muy movida y por la noche acababa siempre destapada y congelada.

La manta-que-anda es un buzo de un tejido cálido, como de manta, como su nombre indica. El original tiene en la planta del pie un antideslizante, para poder caminar con ella.

Bueno, fue todo un éxito... Mi madre fue repitiendo, tanto que yo puedo recordar perfectamente las últimas que me compraron, ya bastante mayorcita.
Mis hijos las han llevado toda su vida, hasta que se ha agotado su talla. Yo las he encontrado hasta la talla 5-6, por lo que a Bufón esta temporada se le quedó pequeña, lo cual suponía pasar muchos desvelos, porque es bastante friolero.

No me quedó más remedio que improvisar. 

Como pude, saqué el patrón de la última manta comprada (marca Valenri-Pirulo, por si alguien tiene interés, algunas veces la he visto en Corte Inglés), y lo hice crecer 1,5 cm en todo su esplendor. 

Aquí veis el resultado global. Como tejido utilicé una manta de forro polar, que me salía más económica que comprar el forro polar a metros. Lleva una cremallera desde el cuello hasta el pie, lo que facilita mucho cuando son pequeñitos y llevan pañales, y cuando son mayores, para quitársela y ponerla. Para ir al servicio, basta con desabrocharles hasta la cintura.



Además, con el vivo de la manta, aproveché para rematar los puñitos y el cuello



No ha quedado perfecta, pero mi hijo pequeño ha dejado de ser un guisante bajo mi colchón, al menos por causa del frío.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Rangos



Preparando el desayuno en castillo con el pequeño Bufón.
-Mami, te quiero tanto...
-Y yo también, cariño. -mi hijo pequeño es mimoso y pegajoso, una delicia.
-Marlin será el príncipe, y yo seré el Rey...
-Claro, claro -le digo sin escuchar del todo.
-... ¿y papá, qué será?
-Bueno, -digo- el emperador es más que el rey, creo.
-Pues entonces, yo seré emperador, Marlin será el príncipe, y papá...



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ya sé que no les va a pasar nada

Las granjas escuelas no son lugares peligrosos.
Se corre tanto riesgo en situaciones normales, como en las atípicas.
No se perderán.
Los niños movidos se portan mejor cuando están en grupo que cuando van con los padres.
No les va a dar una intoxicación alimentaria, porque yo les he puesto la comida de casa.
El pan de su bocadillo estará blandito a la hora de comer.
Si se manchan de nocilla, las maestras les limpiarán la cara.
La gastroenteritis del fin de semana se ha curado ya.
No van demasiado cargados.
Se acordarán de no beberse toda la botella de agua de golpe para no tener que ir al baño cuando estén en el autobús.
Aprenderán muchísimas cosas, para compensar toda la semana sin pegar sello que acabamos de pasar.
No se van a perder, porque no se separarán del grupo.
El autobús no va a tener un accidente, ni leve ni grave.
Las maestras estarán pendientes TODO el tiempo, así que no se pueden perder.
No voy a correr como una histérica para conducir detrás del autobús por si les pasa algo.
Es una granja escuela, es difícil que puedan perderse, ¿verdad?
Esta lista es una recopilación de pensamientos estúpidos, cosa que suele confirmarse a las cinco y media de la tarde cuando los niños llegan de la excursión agotados pero felices.



Como veis, el tema de las excursiones lo llevo bastante bien, también.

Ay.
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