© de la imagen La meva maleta

sábado, 29 de octubre de 2011

Lo que hay que hacer para que una familia funcione bien


Hoy va de lectura. Estoy devorando con ilusión el último libro de Leopoldo Abadía. Hace un montón de años, fui compañera de clase de su hija más joven y compartí buenos ratos con otra de sus hijas, con la que pasé más de una tarde agradable en su piso de estudiantes. Hace un montón de años, sí, pero hay cosas que se quedaron grabadas en mi disco duro. La primera, el amor, la admiración y el respeto que las dos hermanas sentían por su padre.Leyendo el libro 36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien, lo comprendo a la perfección. Otra cosa que aprendí fue su capacidad de trabajo y esfuerzo. La tercera, el ambiente de libertad bien entendida que había en aquella familia. 




En el regreso del largo viaje que me tocó hacer en autobús el pasado miércoles leí con cariño casi todo el libro. Me reí a carcajadas, lloré de emoción, lloré un poco por tristeza por la gran diferencia entre su numerosísisma familia de 12 hijos y la mía. Me parece que todos podemos aprender mucho de ellos, que han sido tan generosos para mostrarnos el camino hacia nuestra propia parcela de felicidad. Porque lo mejor de todo, es comprobar que, aunque puedes mejorar mucho, en esencia lo estás haciendo bien. Y con muchísima ilusión me doy cuenta que al escribir La abuela necesita besitos , el Sr. Abadía y nosotras, hablábamos de lo mismo: lo principal para que una familia funcione bien es el cariño. 





Por si no lo sabíais



Hoy las víctimas del terrorismo y quienes las apoyan se manifiestan contra la tomadura de pelo de la pantomima de ETA de la semana pasada.

La cita hoy sábado 29 de octubre en la Plaza República Dominicana de Madrid, a las 13 horas.

Sigo dándoles voz, ya veréis qué contraste entre lo mucho que salieron los encapuchados en la tele, y lo poco que saldrán los miles de personas que ocuparán las calles de la Capital para decir que estamos hasta las narices de ellos.

jueves, 27 de octubre de 2011

Buscarse

La única ventaja que tiene viajar sin tu familia es que encuentras cosas de ti que no sabías que tienes. O que las tienes olvidadas. O simplemente, te das cuenta de que lo que a ti te gusta es estar con ellos.

Yo encontré algo totalmente inesperado: a la genuina princesa del guisante. En realidad, fueron dos: ésta



Y ésta:



Las encontré en una tienda repleta de tesoros, la mayoría de ellos de La Marelle. La primera princesa es una postal grande, y la segunda un cuaderno.

También hubo regalos para el castillo, éste vinilo tan bonito que he colocado en la cocina.



Bueno, algún capricho tenía que concederme... (guardadme el secreto, he anotado la dirección de la tienda, y he hecho algunas fotos para poder decidirme antes de volver dentro de tres semanas :-)

¿Queréis echar un vistazo?



martes, 25 de octubre de 2011

Lo que se extraña

Trabajo ineludible a tres horas y media de casa.

Traslado cochambroso (autobús que tendría que ser declarado enemigo público de las espaldas) repleto de estudiantes con virus en distintas fases de contagio, desde mocos hasta tos.

El hotel está muy bien, no nos podemos quejar... pero eso de la ducha, sí es moho, no me lo ha parecido. No debiera haberlo en un hotel de 4 estrellas.


Entiendo que la moqueta absorbe bien el sonido y que es práctica para que no se note demasiado el polvo, pero sólo de imaginarme el contacto de mis pies con ella, me pican. Y me pican toda la noche. He olvidado, por supuesto, mis zapatillas de viaje en casa. Vale, lo soportaré. Aunque debo admitir que detesto el color azul que conjunta todo.


Echo de menos a los niños. Mucho. Hasta niveles dolorosos. Necesito su olor, su voz, el calor de sus manitas sucias en las mías, revolver su pelo, sus besitos mojados por toda mi cara, sus abrazos, sus peleas, sus zapatos llenos de arena. Pero hay que ser valiente y dar ejemplo. El primer día tolero su ausencia, el segundo empiezo a notar que me falta el empuje de su energía y mañana intuyo que voy a estar de malhumor, contando las pocas horas que me faltan para verles. Hago fotos a las cosas que me gustaría compartir y se las mando por correo electrónico. Les escribo trillones de besos, nos harán bien.

Y extraño tus pies dentro de la cama y el sonido tranquilizador de tu voz. Y tu forma práctica de tomar decisiones. Y hacer de turista contigo, sacarnos fotos junto a la catedral, y junto aquella fachada que nos da envidia, toquetear todos los objetos de la tienda y que no pueda decidirme por ninguno y que me mires con reproche.

Y mi café con leche de casa. Y la bata calentita para ver la tele. Y mi cocina. Y mi ducha. Y mi jabón de siempre. Y también estraño mi colchón. Y poder ir con mi coche. Y escoger mi ropa tranquila. Y mi máquina de coser. Tenía que haberme llevado otro libro, ese es demasiado triste para unos días como éstos. ¿Me compro un ganchillo y un ovillo? a lo mejor eso me quitaría el mono.

Y la comida... ah, mi puré de calabaza y calabacín, y las ensaladas con tomatitos del huerto de mi tío.



Lo llevo bastante bien, ¿verdad? Menos mal que el blog se vino conmigo.

domingo, 23 de octubre de 2011

Escribir amor




Carta de amor al hueco de tu cuerpo en mis sábanas

Vuelve, vuelve a decirme
qué te enamora de mí, 
que cuando tu voz me desnuda
se estremece mi memoria,
que empieza justo en el momento
en que mis labios quisieron besar los tuyos
por primera vez.

Y te hago más preguntas
 que te obliguen a mirarme
para poder sentir de nuevo
el peso del calor de tus ojos
sobre mi piel.

Y mientras me acaricias
buscando el lugar exacto
 en que nace mi amor,
yo renuevo mi promesa de amarte,
de respetarte,
de darme toda a tu persona.
Y me entrego
sin más condición
que la de ser de ti.

La oscuridad arrullará
nuestros cuerpos desnudos y fatigados
hasta que la luz del alba tardía, 
tamizada entre persianas, 
rasgue la noche
dejando a la vista
las entrañas de nuestra cama vacía.
Y yo buscaré tu olor en tu almohada
y sentiré morir de amor
por el hueco de tu cuerpo en mis sábanas.





Me complace comunicar que otra carta mía ha quedado finalista esta semana en Es amor. Hoy va habrá un hueco en mis sábanas, el mío, porque voy a estar de viaje un par de días, así que tendré que saborear bien mis propias palabras para vencer un poco la nostalgia.

viernes, 21 de octubre de 2011

No me lo creo




No, no cuela.

Porque no había guerra, así que lo que ahora anuncian no puede ser la paz.

Porque queda a penas un mes para las elecciones.

Porque no se han arrepentido de nada, no han pedido perdón.

Porque sí ha estado habiendo contraprestaciones políticas.

Porque, con anterioridad, hasta 11 veces han dicho lo mismo, y no fue verdad.

No, yo no me lo creo.


Y lo cierto es que lo que siento por los políticos ya roza la náusea.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Duda razonada


La maestra de mi hijo pequeño es muy partidaria de este nuevo sistema educativo que se está implantando desde edades tempranas. No utilizan ni libros ni materias, sino conceptos y aprendizaje razonado y todo se discute y se consensúa.

Me hace mucha gracia porque a los 5 años todavía se puede hacer, nunca está de más tratar de llegar a un acuerdo y aprender a trabajar en equipo. Además, como de conocimientos mi hijo anda bastante bien, (está leyendo a nivel de segundo de primaria), pues pienso que no se va a quedar rezagado.

Ahora bien, a mí la cosa esta no me acaba de cuadrar. Vamos a ver. Tienen una araña como mascota en la clase, una araña del polvo, y con ella aprenden, por ejemplo, que una hembra se ha comido a otra, que tienen que cazar insectos para alimentarla, su nombre científico, su hábitat.

No me parece nada mal, en absoluto, de hecho, me gusta que el aprendizaje sea bastante "de campo". El otro día entré en el aula y había una araña dibujada en la pizarra, en el encerado (qué palabra tan bonita!),  y una flecha señalaba el cefalotórax.

Esta mañana, mi hormiga atómica, me explicaba que "laz arañaz tienen cefalotorax y abdomen".


Entonces le he señalado su cabeza: céfalo, es cabeza, tórax, es el pecho, le he dicho y el abdomen es "la panxeta".

Y me ha mirado como si fuera un bicho raro. Claro que un niño de 5 años puede aprender palabras de memoria, pero parece lógico que deberíamos enseñarles qué significan.

Tengo en cuarentena mi afecto por el sistema educativo actual y doy gracias a Dios por que los cursos superiores al de Bufón utilizan el sistema clásico.

Ah, porque el actual enseña a leer, primero familiarizándose con tamaños de palabra (¿¿????) y luego cuando ya les "suena" la forma de la palabra, la leen. Y la P, no es la P (dicha sin vocal, para enseñar al niño como suena, sino la pe). Y ya no hay que enseñar que la p con la a, pa, y la p con la e, pe, sino dejarles a ver si caen. Insisto, me siento afortunada por que mi hijo haya aprendido ya a leer, no sé cuánto les costará a sus compañeros.


lunes, 17 de octubre de 2011

La historia más inverosímil


Los que me conocéis en persona sabéis que soy poco imaginativa, bastante escéptica y suelo caminar con mis pies y mi cerebro pegados al suelo. Los que me conocéis menos no sé si podéis haceros una idea de lo práctica y poco idealista que soy. En cualquier caso, voy a contaros la historia que me ha dejado el corazón tiritando.


Una buena amiga ha recordado a su hermano, que falleció hoy hace seis años. 

Hoy, hace seis años, volvíamos a casa y, en la primera salida del pueblo, fui testigo de una triste imagen: un chico que acababa de tener un accidente de moto. Supuse, por la forma en que le habían dejado quienes le atendieron, que había fallecido. Y así fue. Quedé muda. No conocía a la que hoy es mi amiga. Nunca sabrá cómo vi a su hermano, no suele leer el blog.

Doce días después de aquél día tan triste, supe de la existencia de la pequeña vida de mi hijo menor latiendo dentro de mi cuerpo. Así que es de suponer que hoy hace seis años, el alma de una criatura anidó en mí.


Hoy, seis años después, y por los caprichosos juegos del ¿azar? ¿destino? ¿casualidad?, el mejor amigo de ese niño es el hijo de mi amiga, el sobrino del chico fallecido. 

Mi educación religiosa, mi incredulidad, mi visión del mundo me impide creer en la reencarnación. Pero le he dicho a mi amiga que el mejor amigo de su hijo fue engendrado el mismo día que su hermano falleció. Así, aunque no sea una verdad comprobable, quizá sienta el abrazo de su hermano en el de mi hijo y verle crecer  y jugar con una parte de ella, la llene de esperanza e ilusión. Yo, a partir de ahora, creeré que el ángel de la guarda del pequeño Bufón, que nació en el mismo instante que su alma, es el que fue el hermano de mi amiga.


Ángel de la Guarda, 
dulce compañía,
no le abandones
ni de noche, ni de día.



sábado, 15 de octubre de 2011

Del carbón al diamante. Por fin la he conocido

Me considero una persona muy afortunada, no tanto por lo que tengo, que es mucho, mucho, mucho (y no me refiero precisamente a lo material), sino por las caricias que recibo en forma de pequeño haz de luz.

Por fin, Montse, por fin nos hemos conocido. Yo no sé cuántas ganas tenías tú, supongo que eran bastantes, porque Ana me pasó el recado algunas veces. Yo sé las ganas que tenía yo. Me vas a permitir admitir que me costaba un poco... no por nada, sino por el miedo a lo desconocido, se me hace raro conocer a gente nueva así. Además, no sabía como serías, no tenía ni idea de que iba a encontrarme con un diamante. ¿No sabes que eres un diamante?

Podríamos decir que las personas corrientes vendríamos a ser trozos de carbón, quizá como estos



La composición del carbón no deja de ser carbono en una gran proporción. El negro mineral, nace del peso del mundo sobre restos fosilizados de materia orgánica, que terminan siendo útiles para darnos energía a nosotros, más materia orgánica, en un ciclo eterno.

Claro, que si sometes a algo tan poco bucólico como el carbono a una presión grande durante cientos de millones de años, puedes encontrarte con que su humilde composición, el carbono, esencia de la vida en la Tierra, se transforma en algo tan bello como un diamante, así,



Vale, aquí no se ve bonito. Imagínate lo que pensó el primero que andaba buscando carbón y se encontró con un diamantito así. Vaya tontería. Claro, que si empiezas a pulir ese diamante dejando al descubierto todas sus facetas, descubrirás cuánta luz es capaz de desprender. Así eres tú. Un trocito de carbono, como todos, pero sometida a la pesada carga de padecer una enfermedad, que lejos de dejarte hundida en el fondo de una mina, se ha ido puliendo hasta dar forma a lo que tú eres ahora.




No creo poder ser consciente jamás del dolor al que has sido sometida durante todos los años que llevas plantándole cara a la enfermedad (o a sus tratamientos), como tampoco creo que tú seas capaz de ser consciente de la belleza que irradia tu persona, mira, así reflejas la luz, la alegría de vivir, la energía.



Gracias por haberme llamado y haber compartido tu fuerza. Porque, a diferencia del carbón, que es frágil, quebradizo e inflamable, el diamante es el mineral más duro de la naturaleza, sólo puede ser rayado por otro diamante. Así que tú no entrarás en el apartado de las Flores de cristal, sino que entras por la puerta grande en la etiqueta Diamante.

viernes, 14 de octubre de 2011

Comodidades

Estaba poniendo en orden unas fotocopias en el despacho y he tenido un salto al pasado, con los clichés y las multicopistas con que nuestras maestras en la escuela copiaban los exámenes.



No recuerdo cómo era la de mi colegio, pero sí que funcionaba dando vueltas a la manivela. No recuerdo que el servicio de PRL (prevención de riesgos laborales) hubiera clasificado la máquina como elemento de riesgo de producir tendinitis en el manguito de los rotadores, pero lo cierto es que en aquellas clases de 30 críos habría podido pasar.

No somos lo suficientemente agradecidos con las comodidades con las que convivimos desde hace bien poco y no somos conscientes de cuánta falta nos hacen. Por citar algunas, los pañales y las toallitas desechables, mucho mejores que los paños de algodón y el barreñito con la esponja vegetal. El Tetrabrik (yo había ido a por la leche con la lecherita, y no soy tan mayor) (bueno, un poco mayor, vale), pero luego hubo una época que comprábamos la leche "del día" se llamaba, que era pasteurizada, no esterilizada, y la comprábamos en incómodas bolsas de plástico. Y para ser consciente de cuánto necesitamos las cosas, el día que cortan el agua, o la luz. Francamente, me sigue pareciendo un milagro abrir el grifo y poder lavarme las manos con el jabón (del dosificador, porque mi abuela tenía unas jaboneras que estaban colgadas en la pared, y tenían un imán que se clavaba al jabón, así el jabón no tocaba el lavabo... leñe, Princesa, pareces el abuelo Cebolleta)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Conocerse a uno mismo

¿A qué edad creéis que uno es capaz de reconocer cuáles son sus carencias?

Yo me he llevado una gran sorpresa. He visto con mis hijos El mago de Oz. Llevaba muchos años sin ver la película, de hecho, no la vi entera, sino entrando y saliendo, sentándome con ellos, dejándome impresionar por la capacidad de asombro y de cuestionarse las cosas. Y también su capacidad de ilusionarse sin más.

La infancia es maravillosa, uno pasa todo su tiempo descubriendo cosas... ¿recordáis la primera vez que visteis esta película? ¿no os defraudó lo pequeño que era el mago? ¿no soñabais con unos zapatitos de rubíes como los de Dorita?

Bueno, pues yo sí. Y me encanta ver películas o series de antes con los niños, porque ellos también me dan su particular versión de los hechos. Y su condición masculina me hace fijarme en cosas que a mí no se me habrían ocurrido.

Me desvío de lo que quería contar.

El argumento de esta película radica en que el único camino para encontrar las soluciones a los problemas de uno, está dentro de uno mismo. Así de fácil, caray, si lo sabemos desde siempre. Una vez presentados todos los personajes principales, los de la foto,


les hago un resumen:
- Veis, Doroty busca el camino a Kansas, el hombre de hojalata va a pedir un corazón, porque no tiene (aunque fijaos qué bonitos sentimientos tiene, sin embargo). El león quiere ser más valiente (él lo es, pero no sabe que lo es), y el hombre de paja necesita un cerebro (aunque realmente él está teniendo todas las ideas). Marlin, hijo ¿tú cuál de estas cosas pedirías?
- (risas)¡Yo un cerebro!
-Hijo, pero si tú tienes uno, y muy listo por cierto.
-Ya, pero quiero ser MÁS listo.
-Vale, vale. -miro a mi pequeño Bufón. Es un cagao, con perdón, le asustan las gallinas de mi vecino, a pesar de que aparentemente es un milhombres- Bufón, ¿y tú?
- Yo quiero ser más valiente.


De acuerdo, uno a los 5 años es capaz de reconocer aquello que le falta. Hale, ya lo sabéis.




Ah, y yo... yo querría volver a casa, y un cerebro, y ser más valiente, y no, no más sentimientos, por favor, ya soy lo suficientemente llorona.

martes, 11 de octubre de 2011

Querer estar bien

-¿En serio quieres estar bien? -Le he preguntado a la paciente, con un sobrepeso de 40 kilos.
-Sí- decía su boca, mientras su lenguaje no verbal negaba rotundamente con la cabeza.
-Pues deshazte de ese sobrepeso, eso es lo que te hace sentirte fatigada. Porque si tienes de verdad fatiga crónica y te pones una "mochila" de 20 o 30 kilos de encima, estás peor. Y si estás peor, te fatigas más, y si te fatigas más, tienes más ansiedad.

Le he hecho un electro, que ha salido bien, y enseguida ha alegado que la tensión la tiene descompensada (hoy, desde luego, no)

¿En serio quieres estar bien? ¿De verdad de la buena? A mí me parece que el año y medio que estuviste de baja, más los seis meses más un tiempo más tarde, no te hicieron bien. Porque alimentaban un autoengaño.

Cuántos juegos emocionales conlleva la enfermedad real o fingida. No la cuestiono, no cuestiono que se sienta mal, pero no estoy segura que quiera encontrarse mejor.


*NOTA: hablo de un caso particular, bajen las hachas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Ingredientes de la felicidad



Familia

Bizcocho a cuatro manos

Aire fresco besándote la cara

Ropa de temporada (pasada)

Hogar

Bicicleta

Hierba recién cortada

Sobremesa de tres horas


Después del cargado fin de semana pasado, estos dos días he disfrutado de los míos. Por placer me puse a hacer dulces, por placer me puse a ordenar cajoncitos, por más placer, me he quedado encerrada en casa el máximo tiempo posible. Mañana será lunes y habrá que afrontarlo como una pequeña despedida, porque he de confesar que este fin de semana he rozado el cielo con mis manos.



viernes, 7 de octubre de 2011

Hecha un lío



Así ha estado mi cerebro esta noche.

Ayer tuvimos la reunión de inicio de curso en la escuela. Durante media hora estuvieron enumerando todas las actividades que se iban a hacer en lugar de dar clases, así como las fiestas que se iban a tomar (que el director de la escuela diga con sorna que es que no han hecho más puentes porque no han podido, es decir, porque no les caía ningún festivo bien, es de lo más denigrante para su profesión que yo haya podido escuchar jamás).

A mitad del curso pasado me quejaba de cuántas horas de trabajo se habían escatimado y en la reunión de final de curso lo comenté con las profesoras de mis hijos. Parece que no ha servido de mucho.

Enumero las propuestas del Claustro, enclaustrado en su visión del profesorado como empleados:

Cinco festivos de libre disposición: El año pasado eran dos. Este año han quitado la Semana Blanca, pero hay tres días festivos más (¿dónde está la bolita?)

Todo el puente de la Inmaculada excepto un día (les debía dar un poco de bochorno hacer el acueducto)
El día de carnaval (en mi pueblo tenemos el des-honor de celebrarlo en mitad de la Cuaresma)
El 30 de abril (para celebrar a tono el día del Trabajo)
Otro día que ahora soy incapaz de recordar, probablemente alarguen un poquito más las vacaciones de Navidad, que saben a poco.

Además, una semanita para el proyecto interdisciplinar, que graciasadios este año no va del "Buen rollo" como el año pasado sino del fomento de la lectura y las bibliotecas.

Luego tenemos cuatro excursiones, una por trimestre, excepto en el último que serán dos. Cada vez que hay una excursión, el rendimiento de los niños baja durante toda la semana, por la emoción que les causa.

Quiero recordar que este año hemos pasado también de 6 a 5 horas de clase al día. Está bien. Vamos a tener que luchar para que estos hijos nuestros puedan competir con sus coetáneos europeos con igualdad de condiciones, no podemos conformarnos con que sean la generación más ignorante (desde que se ha universalizado el derecho a recibir educación).

Comprenderéis que haya sido éste, mi desvelo. Y espero que nadie del gremio de la docencia intente justificarse aquí, porque le aseguro que va a ser recibido con las armas en alto. No es digno. No hay excusa. Ustedes son los trabajadores más privilegiados de España y será lícito-legal lo que hacen, pero es inmoral, porque tienen en sus manos la formación de nuestros hijos y no hacen más que escatimársela.




jueves, 6 de octubre de 2011

Agoniza el verano

Será por los amaneceres que empiezan más tarde y el cuerpo pide cuna mucho antes, pero el calor te aplatana a mediodía.
Será que las mangas largas quedan desterradas cuando el sol calienta aún de verdad, pero te das la vuelta y hace fresco, porque (ya) es de noche.
Será que agoniza el verano que ya murió, vencido por el calendario.
Será algún resfriado que lógicamente nos ha estado acechando hasta llegar a invadir las naricillas de nuestros hijos.
Será el muchísimo trabajo que te hace estar cansado.
Será eso, lo que nos rompe un poco por dentro.



*Antes de que alguien vaya a acusar al otoño de todos nuestros males, os invito a escribir Otoño en Google images, para que os deis cuenta de su belleza.*

miércoles, 5 de octubre de 2011

Un ruidito

Se averió nuestro coche. Salió malo, hay que jo...rse. 4 años, 108.000km.

El día que cumplió dos años se fastidió el aire acondicionado. El concesionario se quiso lavar las manos, a pesar de estar en garantía (por un día). Dos años justos... después de dejarnos 11 días sin coche lo reparan de mala gana, de forma que aguanta justito el mes y medio de verano que queda, y vuelve a estropearse. La reparación cuesta 1500 del ala, pero encontramos quien nos lo soluciona por "solo" 700.

El otro día, yendo a Bellprat, empezó a hacer ruidos raros. Será un plástico suelto, miramos, no vemos nada, llegamos. Un señor tuerce el morro, "chico, suena a un inyector enganchado, has clavado el motor". Vamos a ser optimistas, no ha subido la temperatura, no ha salido humo. Se lo lleva la grúa, primer diagnóstico: ráscate el bolsillo. (No podremos colocarlo de segunda mano, los Scenic no los quieren ni ver, porque son malos de morirse)... tocará reparar, y rezar. Era un inyector, se clavó el dichoso motor.

Así que ahora los coches de clase media viven lo justo para que hayas pagado la mitad de lo que valen, que no puedas venderlo por la mitad que te queda por pagar, así que tienes que escoger entre dejarte cada año 1500 euros en el taller, hasta que el coche fallezca o bien pedir otro crédito al banco, y vuelta a empezar.

Qué asco.


lunes, 3 de octubre de 2011

Grandes personas



Imposible perderse.

Su creación más conocida, Las tres mellizas.

Roser Capdevila (Barcelona 1939). No voy a dejaros boquiabiertos con su currículum, que es impresionante. Basta con que os deis un paseo por cualquier librería-papelería o incluso en tiendas de ropa (hace cinco minutos he visto una bolsa de bebé ilustrada con sus dibujos)

Ayer tuve el honor de firmar libros a su lado. Ella tenía una cola inmensa, que duró más de una hora. Nosotras (Carme y yo) apenas firmamos dos o tres. Pero para mí fue suficiente el beso, las risas compartidas, la sencillez, la humanidad, escuchar hablar a esa mujer de cuerpo menudo, mirada triste y asombrosa inteligencia. Cultivada y buena oradora. Le admití sin rubor que iba a ponerme muy cerquita de ella para ver si se me pegaba algo y meneó la cabeza al saber que no era la ilustradora. Fue un placer verla dibujar cada una de sus dedicatorias y oírla preguntar con paciencia infinita a cada niño y a cada grande, cuál era su afición, explicarle cuándo hizo ese dibujo, lamentarse por su pérdida de capacidades tras su terrible accidente. ¿Volvería a los 40? No, si tenía que volver a ser atropellada por un camión, no.

Hoy un libro de La abuela necesita besitos obra en posesión de esa mujer a la que me gustaría tanto parecerme. A su lado me sentí pequeña, minúscula, ínfima. Pero no me molestó en absoluto.



*Nota: ayer participamos en la Vila del llibre de Bellprat, lo contamos aquí

domingo, 2 de octubre de 2011

Sonrisa

Ha sido una semana complicada, no por nada malo, sino algunas reuniones poco habituales, trabajo, tareas pendientes, fiestas (no, de eso no me quejo) y lo corriente: cocinar, planchar, ya conocéis el concepto: liberación de la mujer.

Ayer me tomé unos minutos para ver este corto que me recomendó mi hermana y yo quería compartirlo con vosotros. Feliz domingo.




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