© de la imagen La meva maleta

miércoles, 29 de junio de 2011

Otra de las cosas que no quiero olvidar


El calor me devuelve uno de los recuerdos que quiero guardar en mi Banco de Recuerdos particular.

Con la inconsciencia causada por los seis años que acababa de apurar, me senté a la sombra, bajo una parra, un mediodía de calor seco, reverberante, fatigoso. Día de verano de sol radiante. Si el sol hubiera sido un dibujo animado habría tenido ojos encendidos y saetas saliendo de cada uno de sus rayos, fulminando con su sofoco todo aquello que tocaba.

Yo tenía trabajo. Acunaba mi muñeca de rubios cabellos entre mis brazos de madrecita responsable. Tenía que darle el biberón, como yo había visto que hacía mi madre con mi hermana.

Si afino bien la memoria, recuerdo que llevaba una falda de algodón cortada al bies, de un pálido verde manzana. Puedo recordarla bien.

Andaba, como decía atareada, colocando mi muñeca en mi regazo, y le pasé el bracito de plástico suave hacia atrás, para acercar su cuerpo al mío. Y entonces me clavó su manita, grité. Recuerdo que le dije en voz alta, que resonó en el patio vacío de la casa de mis abuelos: 
-¡¡Muñeca, me has hecho daño!!

Subí llorando las escaleras hasta la salita de mi abuela, que miró, y vio que lo que me había lastimado había sido una avispa traidora que había quedado atrapada bajo mi falda al bies de pálido verde manzana. Por eso recuerdo tan bien la ropa que llevaba.

La avispa me picó en el lugar donde ahora quedaría, por explicarlo de alguna manera, el lacito del bikini. Tengo de testigo un lunar pequeño.

Sé que no es la primera vez que hablo de este recuerdo, porque Mariapi imaginó esa imagen sobre un lienzo. Pero la quería en mi banco particular.

¿Una limonada fresquita?

martes, 28 de junio de 2011

Amanecer

Llegábamos a casa Marido y yo desde Italia. Hablábamos entre nosotros. "Se tiene que hacer mayor, tiene que aprender a andar sólo por la vida". En mi corazón latía la duda. ¿Habremos hecho bien dejándole tan pequeño? No, no, que se espabile.
Luego llamaron al timbre, era una pareja de mi pueblo, a la que apenas había visto alguna vez, pero su cara me sonaba. -No queremos molestar, ¿has visto las noticias? Han dicho que un niño se había perdido en el aeropuerto de Roma y como se llamaba igual que vuestro hijo, pues nada, que era por avisaros.



Entonces me entra el pánico. ¿Cómo va a ir este niño solo ahora hasta Milan? ¿No hemos podido pensarlo antes? ¡¡¡si ni siquiera le hemos explicado que tiene que buscar el panel donde pone Salidas/Departures!!!

5.23 Imposible volver a conciliar el sueño, sin poder resolver el "suceso" de mi pobrecito Marlin, solito por Italia. Hemos entendido que era una pesadilla ¿sí? a dormir.

5.40 Venga, que ayer te tomaste una valeriana, para volver a conciliar el sueño. Y si durmieras por la noche no habrías necesitado ese café después de comer.

5.42 Eso que entra por la puerta es luz, ¿verdad?

5.44 Claro que es luz. Me tapo la cabeza con el cojín para no verla. Pero eso da calor. Me quito la sábana de encima.

5.47 ¡Qué airecito! casi que me vuelvo a tapar, pero ahora dejo la pata fuera para regular la temperatura.

6.03 A ver que te cuentan las maestras en la tutoría. Pues hoy tendrán que escucharme, porque si vuelven a dar clases a mis hijos el curso que viene, tendrían que cambiar algunas cosas.

Buff. Menudo concierto se tienen montado las palomas. Cucurrucucojones... (perdón, las princesas no tendríamos que pensar esas cosas). Venga que si aprieto los ojos reengancho otra vez.

6.13 El tren que viene de Lérida. Menudas horas. Fijo que no es rentable, en lugar de poner trenes para llegar a la hora al trabajo... claro, así mantengo coche y párking. Si en lugar de bajar el límite a 110 me hubieran puesto un tren  media hora antes de empezar a trabajar, y no una hora y cuarto antes... Shhhh a dormir. Si aprovechas son 20 minutitos, lo recomendado para una siesta decente.

6.25 No parece que estés dormida. No me extraña, con esta orquesta de pájaros. La madre que incubó a los gorriones, los jilgueros, las palomas, las cigüeñas y los periquitos que mantengo a alpiste y cuchillo.

6.30 Bah, en 10 minutos suena el despertador. Una cabezadita.

6.39 apaga el despertador antes de que suene, no vaya a molestar a los nenes, y luego todo el día muertos de aburrimiento. Tantas vacaciones no pueden ser buenas.




Resumen de un amanecer cualquiera entre mayo y agosto. Éste ha sido el de hoy.

Me gusta el verano. Odio no poder dormir en todo el verano. Ya queda menos. El sol ha tocado el punto más alto de mi firmamento, ahora sólo queda ir acortando las horas del día.

lunes, 27 de junio de 2011

Mente clara

Se despertó San Juan oliendo a pólvora, como de costumbre, cuando fuimos a verte los cuatro. Tu mente clara y tu memoria prodigiosa nos hicieron olvidar tu estado de salud que-se-aguanta-con-pinzas y el andador que te ayuda a desplazarte por el mundo y que has convertido en tu oficina móvil.

Pude decirte que te quiero, y que te quiero por lo que eres, y por qué me gusta estar contigo. Lástima que no te tenga más cerca, porque sigo aprendiendo cosas de ti. Tus sentencias despiadadas nos arrancaron más de una sonrisa; no, las cosas no están bien en este mundo de locos. Ahora, a pesar de que casi no ves, observas al mundo con serenidad, has asumido cuál es tu destino y pareces comprender bien cuál será el nuestro.

Es verdad que me gustaría parecerme a ti, y creo que así es, en muchos aspectos, aunque debo decirte que no estoy de acuerdo con muchas otras cosas de las que has hecho. Con todo, fue un placer escuchar de tus labios de octogenaria las poesías que recitaste al dictado para que yo pudiera copiarlas, y que recogeré gustosa para ti en un cuaderno, que será tu otro legado.

Gracias, yaya.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Quién dijo miedo?

Soy madre. Les imagino haciendo sus deberes, poniéndose el pijama, jugando con sus hermanos y preparándose para hacer deporte. 

Ya saben que no ganaran. Para algo ellos son L'equip petit, para hacer el mundo mejor, y si no, tomense 10 minutos, y vean.

Nadie se reirá jamás de ellos, porque con su pequeña grandeza y con la lección bien aprendida (el deporte sirve para pasarlo bien) están dando la vuelta al mundo. Nadie llegará tan lejos con tan poquitos goles. 

Son el rival más fácil, pero no les llegamos ni a la suela de los zapatos. 

¡Grandes!

miércoles, 22 de junio de 2011

Fin de curso

Se acabaron las horas interminables de deberes, las clases de música, los horarios estrictos, las tardes silenciosas, las mañanas oscuras.

Empieza nuestro verano. Permiso concedido para montar nuestra piscina charca y remojar nuestros calores en ella. Cambiamos chándal del colegio por protección solar, arena de patio, por césped fresquito, estrés por mosquitos y sopa de cocido por ensalada de arroz.

Nos despierta el sol de madrugada con el alborozo de la orquesta de pájaros que se ha montado en el jardín: jilgueros, estorninos y gorriones, palomas y cigüeñas, golondrinas descaradas que pasan gritando como guerreros sioux a la caza de proteínas.

Despido otro año de la niñez de mis hijos saboreando cada centímetro de los que han crecido. Y yo, a seguir haciendo encaje de bolillos entre mis horarios laborales y todo su tiempo libre. El curso próximo se me antoja complicado, que nos pille bien descansados.

martes, 21 de junio de 2011

Vida real



Quisiera no haber visto a esa señora frente a la puerta de ese local, probablemente ejerciendo su derecho al humo para podrirse los pulmones de forma voluntaria.

Quisiera no haber visto lo incómodo de ese par de zapatos y lo absurdo de un vestido y un tocado así. 

Quisiera no haber mirado hacia el otro lado de la calle, y darme de bruces con la vida real.

En la vida real, en un país como en el nuestro que se supone que pertenece al primer mundo, un sábado por la tarde se celebran bodas y comuniones, se vive la fiesta, la playa y el calor arrimando la lengua a un helado de tres sabores. 

En la vida real, una ciudad se permite el lujo de rescatar algo tan anacrónico como un tranvía sólo para el enriquecimiento de las castas políticas de turno. 

Y en la vida real, en la calle de enfrente, hay un hombre mayor, revolviendo la basura para encontrar algo tan lujoso como la comida. 


Me removió el corazón, pero me faltó el coraje para preguntarle si podía ayudarle en algo. 

Temía la respuesta, porque no podría haberle ayudado.


Nunca lo sabré porque yo también pasé de largo.


domingo, 19 de junio de 2011

Sentimientos



En una semana de caos, mi espíritu ha estado dando tumbos entre sentimientos tan bellos como los que despertó en mí la ciudad que me vio dar mis primeros pasos, y la angustia que te produce tu niño que pasa un achaque, que preferirías pasar tú. He gozado de Amistad en mayúsculas, de viajes en minúsculas. De compras, de cambios, de libros, de padres, de abuelos y niños. De cumpleaños y santos, de dulce y sal.

Este blog parece sufrir lo mismo que yo, como les pasaba a E.T. y a Elliot. Un par de días de esta semana casi doblé la media de las visitas habituales, y ahora llevo dos días bajo mínimos.

Afrontaré los últimos días del cole con la misma sensación  de fragilidad, intentando mantener mi mente limpia y serena para que las palabras vuelvan a fluir como lo hacían antes.

Me queda algo de trabajo duro antes de mis vacaciones, que quedan sorprendentemente cerca en el calendario, pero las siento a años luz. Podríamos esperarlas tomándonos un café. Hay bizcocho en la alacena.

viernes, 17 de junio de 2011

Esquivando agujeros negros



*Recreación de un agujero negro en trance de tragarse una estrella.
La he "tomado prestada" de la web elmundo.es


Tengo una limitada capacidad de comprensión de la física y de la astronomía. No tengo capacidad de entender hacia adonde iría la estrella, de caer en ese agujero negro. Lo máximo que puedo imaginar sería que la luz de la estrella fuera mera energía que sería neutralizada con la contraenergía del agujero negro, como los imanes que tienen en las tiendas, desbloquean las alarmas antirrobo de prendas.

¿Cómo acaba el universo? Pregunta que a veces me asalta (si, yo pienso esas cosas a veces). Es decir. Si la tierra está orbitando en el sol, éste pertenece a la vía láctea, y ésta está contenida en otro sistema más grande, ¿qué es lo que contiene al universo? ¿qué hay fuera de la "caja"? y no me refiero a Dios, sino a algo físico. Infinito, le llaman. ¡Ja! esa es una respuesta cobarde, todo se acaba de alguna manera...

Bueno, nada, toda esta reflexión ha nacido al ver la foto, que me ha recordado a la sensación tremenda de angustia que siento cada vez que veo sufrir a alguno de los míos, mucho peor que mi propio sufrimiento. No podría explicar si el agujero negro es lo que me queda en el pecho, o si yo soy como esa estrella, que será engullida hacia la nada.

jueves, 16 de junio de 2011

Me mandaste un correo con esta foto,


y con esta pregunta:


"¿Qué podríamos hacer mientras llegamos aquí?"


 
Si algún día me quejo de tu falta de romanticismo, o te pido palabras más bonitas, o que me gustaría que bailaras tan bien que mis pies se despegaran del suelo, recuérdame que una vez me hiciste una pregunta.


Y yo viviré para darte cada día una respuesta que te haga mantener la ilusión por el camino.

martes, 14 de junio de 2011

Debate interior



No sé si quererte.

A veces sólo recuerdo de ti el asfalto pegajoso y ardiente del verano, las fachadas de ladrillos amarillos que llegué a detestar, el olor a fritanga del bar de cada esquina.

No sé si podría resistir vivir perdiéndome en tus calles que tienen la fatigosa peculiaridad de cambiar de nombre a cada tramo. O el viento incómodo que te enloquece casi todo el tiempo.

No sé, no sé si me gustas.

Hasta que dejo el desierto y entro en el pequeño oasis. Me descubro deseando cruzar el Ebro y ver las cúpulas del Pilar acariciando el cielo parco y austero. Hasta que hablo con la primera persona y me descubre el cantineo amable de las palabras con más de una sílaba tónica. Y entonces me enamoro de la pequeña plaza de San Francisco, de las calles con casitas que la rodean, del paseo de la Independencia, de las tiendicas de frutos secos el Rincón, de los mercados de barrio, del bullicio de los autobuses rojos que parecen no caber en los pequeños carriles de la Avenida de Madrid.

Hasta que pienso que te has quedado con los míos, y con el trocito de corazón que me robaste aquel verano. Casi siempre es verano para mí en Zaragoza.

domingo, 12 de junio de 2011

Difícil respuesta

Tus pasos siguen tus rutinas. Y te vas a la carnicería de siempre, y el carnicero te pregunta, "Y tú, ¿a qué hora escribes?"

Tardas algo en responder. El tiempo necesario para haber pensado que lo sabe porque salió tu foto en el periódico, pero hace ya un par de meses. Y luego tienes que decidir qué le cuentas.


Es como si tuvieras que hablarle de algo íntimo, como si te hubiera preguntado a qué hora te acuestas, o cuánto tiempo dedicas a cortarte las uñas, o qué jabón íntimo utilizas.

En realidad, te pasas el día escribiendo. Vas de compras con los niños, y les ves con sus ganas de ayudar en todo, y piensas que quieres escribir sobre ello. Y ves a tu abuelo que quiere librarse de su silla de ruedas para bailar al son de la orquesta, y empiezas a ordenar las palabras para contarlo y que no se te desgarre el corazón. Y escuchas a una desconocida contándote que está muerta de tristeza por el posible diagnóstico de la demencia de su madre, y quisieras reconfortarla escribiendo algo bonito y que la ayude.

¿Cuándo escribo? Todo el rato. Ahora mismo, -le dije- estoy escribiendo.

jueves, 9 de junio de 2011

Yo no he sabido verlo igual


Mariapi, esta mañana te he tenido muy presente. Como te he contado hace un rato en un correo, he estado en "tu" Barcelona querida.

He llegado a ella embutida en una silla de un azul fatigoso, después de viajar de espaldas durante una hora y diez, sin atreverme a invadir el espacio vital del señor con las más largas piernas del vagón, que obviamente viajaba enfrente.

Me han escupido aprisa hasta las escaleras mecánicas, y el bochorno del aire viciado de los túneles me han transportado como si yo fuera una vulgar hormiguita, y aquello un hormiguero. No, no me ha parecido bueno el músico del pasillo, ni he encontrado en el hombre que daba cabezadas sobre un libro, nada bello. Claro, que como para mí el trayecto era novedad, y no rutina, no he tenido tiempo siquiera de fijarme en la cara de fastidio de una señora de rasgos extranjeros que escuchaba música, ni en la estudiante que llegaba, por la hora, tarde a clase. No, en lugar de eso, me he imaginado a mí con cintura de avispa hormiga, a cuatro patitas (no tengo seis, sólo cuatro) correteando más o menos con un destino, esquivando a mis congéneres, siguiendo la luz, que ha llegado precedida de una bocanada de aire fresco que a mí me ha olido a mar.

El metro es lo más parecido a un hormiguero que he podido experimentar jamás.

A la vuelta ya no me he sentido tan mal, a lo mejor esa rutina de la que hablaba, la que te abre los ojos de otra forma, rompe el hechizo y te transforma de nuevo en humana

miércoles, 8 de junio de 2011

De sayos y refraneros (Edición para mis seguidores del Cono Sur)

REFRÁN ESPAÑOL: "Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo". El sayo era una prenda de vestir algo  abrigada, tipo casaca. Quitarse la ropa de abrigo antes de ese día supone arriesgarse a tener frío.



Venía la primavera animada, con ganas de sacarnos los colores y de ver las piernas y escotes de las chicas. En un primer arrebato de insensatez, guardamos colchas, calcetines, batas y chaquetas.

Y no... que parecemos bobos, que el 40 de mayo es mañana (31 de mayo, más 9 días de junio).

Así que hemos tenido que agachar la cabeza, como casi todos los años, y volver a enfundarnos en franelas por algunas noches, a esperar que acabara la penúltima tormenta y sacar las cajas de ropa de manga larga de los armarios.



¿Mañana? Mañana despertará el sol con su insolencia de final de primavera. Será el penúltimo día de llenar los pulmones de nubes azules y frescas, de acariciar la hierba húmeda y de dormir con las ventanas cerradas. Como siempre, el verano llegará con su prepotencia apabullante, con su abrazo asfixiante, sus noches en la terraza y sus remojos en la piscina.

Nos empeñamos en no escuchar la sabiduría que por generaciones ha estudiado con la precisión de la paciencia cuáles son los entresijos de la naturaleza. Muchísimo mejor el refranero que los mapas de previsión del tiempo, ¡vaya usté a comparar!

martes, 7 de junio de 2011

Lo estamos haciendo a nuestra manera

Al principio tratamos de analizar los porqués para buscar respuestas.
Luego levantamos un muro a tu alrededor e investigamos el estado de tu corazón a golpe de intuición y cercanía.


Caminas con desgana sobre una cuerda floja. Bajo tus pies hemos tejido, a golpe de teléfono, una red que parará tu caída si tropezaras.
Lloramos contigo por tu tristeza, pero sabemos que encontrarás la fuerza que te mantenga arriba. Sabes, sabemos que es cuestión de tiempo.

Además, no estás solo.
No estarás solo.

Y ni siquiera estoy segura de sepamos cómo ayudarte; tú buscarás tu refugio en el lugar de siempre, en tu alma gemela, y estaremos todos contigo hasta volver a verte feliz. 

lunes, 6 de junio de 2011

Un mes y medio

Cuando en abril te piden en la empresa que digas cuándo quieres hacer vacaciones, te dan ganas de responder que como las que hace la maestra de tu hijo, pero te callas. En realidad piensas que no hay prisa, que estás estupenda, que no necesitas unas vacaciones.




E, invariablemente, junio te sorprende pidiendo la hora. ¡Qué estrés! Yo no sé qué voy a hacer cuando los nenes tengan estudios "de mayor" y nos pasemos el mes encerrados estudiando.

De momento hoy nos estrenamos con la reducción de dos horas de colegio cada día. Así, ahora nuestro horario será de 9 a 13. Porque en junio hace demasiado calor (¿?) para dar clases por la tarde.

Luego continuamos con los exámenes de música. Os prometo que tengo verdaderos problemas para entender los horarios que cuelgan en el conservatorio y para entender por qué después de la semana de exámenes vuelven a tener clases de música en lugar de dejarles estudiar para los exámenes del cole.

Tengo convocadas dos reuniones de trabajo fuera de la ciudad en dos semanas, reunión de la asociación de padres del colegio, dos fiestas de cumpleaños, una presentación del libro, fiesta familiar, dos conciertos aaaaaaaaagggh

Que llegue julio, y que yo pueda llegar en condiciones, por favor.

sábado, 4 de junio de 2011

Buscaba qué decirte

Cuando me has dado la noticia nos he visto a los dos, sentados en la escalera de la casa de nuestros padres, abrazados, llorando por la misma noticia, sólo que ventitantos años antes.



Pero ahora no es lo mismo. Tú has tenido el valor de tomar la decisión a tiempo. Eres muy valiente, porque elegiste un camino que creíste bueno, y has sabido parar y enfrentarte a él con dignidad.


Ahora me toca pedirte que hagas lo que hagas lo hagas por ti, no por ella. Porque si tú eres feliz todos los que te queremos estaremos bien, pero si tú te preocupas por hacernos felices a los demás, repetirás la historia maldita. 

Así que empieza a construir de nuevo. Aquí estamos, los tuyos, todos arremangados, dispuestos a trabajar en tu nuevo jardín. 

Y no mires hacia atrás... ni para tomar impulso. 






(y no llores, tonto, que me haces llorar a mí)

viernes, 3 de junio de 2011

Tu regreso

He tenido que digerir tu regreso, casi con tanto dolor como tuve que asumir tu partida. Parece absurdo, pero he tenido que hacerte el sitio que el cáncer te quitó. Llené tu ausencia con palabras e ideas, con emociones y sentimientos. Completé tu vacío con una tú de mentira, con sólo una cara amable. Y volviste.

Te empeñaste en volver al trabajo, a pesar de no estar rehecha del todo. Todos te aconsejamos que no lo hicieras, de ahí mi rechazo, supongo.

No quiero verte sufrir, no estábamos preparados para recibirte con los honores que mereces porque fuiste muy valiente.

Aquí estás, y tres semanas después estoy preparada para darte la bienvenida como es debido:




No seremos las mismas. Habrá que construir un nuevo espacio. Busco generosidad en mi corazón, y me cuesta... qué estúpida.

jueves, 2 de junio de 2011

Mi palabra favorita

Personalidades más o menos ilustres han opinado acerca de su palabra favorita, para celebrar el Día E. Dejo el enlace, si os apetece.

Por lo que sé, muchas personas se inclinan por la sonoridad (con preferencia por vocablos de origen árabe, que tienen algo que nos  hipnotiza).

Yo no soy muy original. Me gusta más por su significado que por su sonoridad. Tiene sentido únicamente para los humanos, únicos seres vivos que entendemos que habrá un mañana.





Mi palabra favorita es ESPERANZA. No es la única que me gusta especialmente, ya hablé de ello en un post. Pero si tengo que elegir una, hoy es ésta.

miércoles, 1 de junio de 2011

Ohh, Beeetty!

Seguro que los seguidores que vieron la serie que emitía TV3 en los años 80 sabe de quién estoy hablando.



A su lado, Pepe Gafez era un tipo con suerte. Estoy hablando de Frank Spencer, protagonista de la serie británica Some mothers Do'Ave'm, traducida como N'hi ha que neixen estrellats. Toda una generación nos partimos la caja a su costa. Era torpe, tierno y comprendido únicamente por su dulce y paciente mujer, Betty.

Si podía romper algo, lo rompía, si se podía caer, lo hacía y de la forma más aparatosa... sólo tenéis que ver el vídeo como ejemplo.

El episodio que me impactó más fue uno en el que se fueron a Australia a buscar alguna forma de subsistir, y le dejaron al cargo de un rebaño de 10.000 ovejas. Y llegó a casa con la noticia:

-Ohhh, Beeetty, les he perdudes... Totes! (Oh, Betty, las he perdido... TODAS).

¿Se puede perder un rebaño de diez mil ovejas? Frank Spencer sí. Intentó entrar en el ejército, pero era daltónico, sordo, tenía pies planos, y la columna desviada....

Inolvidable Frank Spencer.
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