© de la imagen La meva maleta

sábado, 30 de abril de 2011

Tiempo de fresas




Buenos días. 

Empiezo el fin de semana presumiendo de bolsa ecológica:
La gatita de la cocina os muestra esta costura útil, hecha en dos ratitos,



La he hecho siguiendo las maravillosas instrucciones del blog de Georgina.



Aunque yo he reforzado un poco las asas con una tira de fliselina, y haciendo un repunte extra para que quede más resistente. Os animo a probar, es realmente fácil de hacer.

viernes, 29 de abril de 2011

Planes

Se acerca el fin de semana. Si hace sol, me tumbaré sobre el césped con dos niños y tres toallas. Fingiremos que tomamos el sol, yo en bikini, y ellos vestidos. Bufón pedirá permiso para quitarse los calcetines para pisar la hierba, que no le gustará, y al cabo de un minuto se los tendré que poner yo, porque dirá que el no sabe hacerlo. El mayor, mientras, me contará alguna profundidad sobre las familias de bichos que habitan en nuestro jardín, como aquel día que encontraron a una abeja moribunda y la sometieron a tortura, pensando que estaba muerta. La pobre, sin alas, ya no tuvo arrestos para asestarles el aguijonazo que se merecían. Intentaré convencer a su padre para que se los lleve a pescar, y compartiremos un refresco cuando vuelvan.




Si está nublado, me sentaré en la terraza con un libro, que inevitablemente tendré que dejar cada dos por tres, porque mi hijo pequeño me pedirá que le columpie. Es otra cosa que tenemos que hacer ya: enseñarle a columpiarse sólo. Pero para cuatro días que duran pequeñitos. Bueno, cuando vuelva a dejar el libro, porque Marlin me pida dar un paseo en bicicleta, dejaremos al peque con su padre, nos llevaremos la cámara de fotos, y a lo mejor buscamos la rama de albaricoque en flor para ver cómo son de grandes sus frutos. Merienda en el jardín, o a lo mejor refresca, y nos ponemos a hacer natillas, o cuajadas, o magdalenas. ¿Os habéis lavado las manos?

Si llueve, haremos revuelto de pies en el sofá, nos tumbaremos sobre la alfombra -que voy a guardar dentro de un par de semanas- y cantaremos Hay un amigo en mí a trío. Papá se va a esconder detrás de una revista de coches, pero le vamos a encontrar. Le invitamos a merienda, café con leche para él, y colacao para el resto. Escucharemos el tamborileo del agua sobre los cristales, y nos alegraremos por lo hermoso que quedará el jardín después del necesario riego.
Y sacaremos la plastilina, antes de que haga demasiado calor y no podáis jugar con ella porque se os pega en los dedos. Los mayores juraremos en tres idiomas por lo tontos que hemos sido, porque se ha quedado la cocina llena de pegotitos multicolor. Al final, bola marrón, y a la basura.

Y si viene alguien a compartir nuestro fin de semana, le invitamos a cocacola o a colacao, y bailaremos a su alrededor con alegría.

¿No son las cosas más sencillas las que producen más placer?

jueves, 28 de abril de 2011

Válvulas

Has venido a verme esta mañana, y no me he andado con rodeos. -¿Cómo estás? De aquí,- te he dicho, señalándome la frente.

Ya sé como está tu cuerpo: magullado y malherido, cicatrizando, y con secuelas permanentes. Has meneado la cabeza, midiendo medio segundo y me has dicho que regular. Aunque me hubieras asegurado que estabas estupenda no me lo habría creído.

Ponerle palabras al miedo siempre viene bien. Tú me has contado cuál es la fuente de tu temor: el cansancio. Estás tan agotada por haber pasado tantas cosas, que tienes miedo de que te vengan más, y que te encuentren con la guardia baja.

Cuando estás en el otro lado, ves las cosas más fáciles. Tú decías que no querías siquiera plantearte estar débil, porque ese es tu caballo de troya, tu fortaleza. Te admiramos todos por ella, incluso algunos te envidiamos. Y yo te he dicho que vale, que ya sabes que eres fuerte, pero que tienes derecho a no serlo, que poder soltar la válvula y liberar la presión interior que tienes no sólo era bueno para ti, sino que es algo imprescindible.


Le contaba a mi amiga M, hablando sobre el duelo, que las malas cicatrizaciones traen problemas. Y lo que te ha pasado es muy grave. Si no te vas dando treguas emocionales para compadecerte a ti misma, para felicitarte por lo valiente que has sido y a lamentarte por la mala suerte de haberte puesto enferma, no podrás darte el empuje suficiente para flotar, para ver que, a pesar de lo malo, has vencido ese cáncer, y que aunque tengas una secuela, podrás seguir con tu vida prácticamente con normalidad.

Llora, mécete un poquito en los brazos de quienes te queremos, y al poco, enjuaga tus lágrimas y grita al cielo que ya vale, que ahora ya has demostrado que eres fuerte y valiente, y que no necesitas más dolor.

miércoles, 27 de abril de 2011

La Moreneta



Hoy es la festividad de la Virgen de Montserrat, patrona de Catalunya, junto con Sant Jordi. La llamamos cariñosamente La Moreneta, por el color tostado de su piel. Bañada en oro, y con la esfera del mundo en sus manos, y el Niño en su regazo, vigila nuestra fe. Como su compañero de patronato tiene tanta, tantísima fama, Ella queda un poco olvidada, por eso quería rendirle un pequeño homenaje. Yo misma, por mi devoción por la Virgen del Pilar, la tengo un poquito de lado.

Desde aquí elevo a la Madre mi oración por los que se fueron y por los que quedamos, y especialmente por la sensatez de quienes tienen el poder.

Os invito a visitarla en su templo, ubicado en las caprichosas montañas que le dan nombre (monte serrado... simple, ¿verdad?)

Flores para la Mare-de-Déu de Montserrat, felicidades a todas las Montses, y el Virolai, el cántico que le dedicamos quienes nos sentimos al amparo de su protección


Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel,
il·lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.

Amb serra d’or els angelets serraren
eixos turons per fer-vos un palau;
Reina del Cel que els Serafins baixaren,
deu-nos abric dincs vostre mantell blau.

Alba naixent d’estrelles coronada,
Ciutat de Déu que somnià David,
a vostres peus la lluna s’és posada,
el sol sos raigs vos dóna per vestit.
Dels catalans sempre sereu Princesa,
dels espanyols Estrella d’Orient,
sigueu pels bons pilar de fortalesa,
pels pecadors el port de salvament.

Doneu consol a qui la pàtria enyora,
sens veure mai els cims de Montserrat;
en terra i mar oïu a qui us implora,
torneu a Déu els cors que l’han deixat.

Mística Font de l’aigua de la vida,
rageu del Cel al cor de mon país;
dons i virtuts deixeu-li per florida;
feu-ne, si us plau, el vostre paradís.

Ditxosos ulls, Maria, els que us vegin!
ditxós el cor que s’obri a vostra llum!
Roser del Cel, que els serafins voltegen,
a ma oració doneu vostre perfum.

Cedre gentil, del Líbano corona,
Arbre d’encens, Palmera de Sion,
el fruit sagrat que vostre amor ens dóna
és Jesucrist, el Redemptor del món.

Amb vostre nom comença nostra història
i és Montserrat el nostre Sinaí:
sient per tots l’escala de la glòria
eixos penyals coberts de romaní.

Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel,
il·lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.

martes, 26 de abril de 2011

Una rebeca

Las mañanas frescas de abril ceden, si hay suerte, y las nubes no se presentan a aguar las tardes, dejando un sol insultantemente agradable.

Hay que vestirse a capas: camiseta o blusita, una chaqueta fina, un abrigo de primavera y un pañuelo fino.
O una infatigable rebeca.

El término Rebeca se acuñó a raíz del inquietante film de Hitchcock llamado de la misma forma. La chaqueta que lucía Joan Fontaine, fue imitada por generaciones, a pesar de su macabro papel, que vivía obsesionado por la ausencia de la primera mujer, fallecida, de su marido. Tan cruel era la situación, que en ningún momento de la película llega a conocerse el nombre del papel que interpreta.


Imagino el impacto que ocasionaron aquellas películas en los ojos de las mujeres coquetas de nuestro país. Tanto como para adjudicar el nombre Rebeca a una determinada forma de chaqueta.
Hoy día nos pretendemos más chic, y las compramos con jersey a conjunto, y las llamamos Twin set. Pero no lo hemos inventado ahora. Sigue siendo una buena opción para vestir.

domingo, 24 de abril de 2011

Tarde con el pequeño Bufón

Papá y Marlin han ido a pescar al río, y tú y yo nos hemos quedado compartiendo nuestras aficiones favoritas: el ordenador y la música. Con precisión matemática controlabas el tiempo de las canciones que te ponía, de forma que las pudieras escuchar hasta el final. Ha sido emocionante  y bello verte mientras observabas la pantalla con complacencia y atención.
Te he tenido sentado en mi regazo durante casi dos horas, pero se me han hecho cortas. Saltábamos de Heidi a Fraggle Rock, de Dartacan a Banner y Flappi, de Marco y Amedio a la Abeja Maya.

En muchas ocasiones se me hacía un nudo en la garganta de la emoción y la grandeza de tenerte conmigo. Me has dicho que me quieres, me has besado, te has dejado hacer cosquillas, te pellizcaba el pegotito de nariz que le da a tu rostro un aspecto simpático.

Gracias, hijo.



sábado, 23 de abril de 2011

Saturación

No puedo más.

Estoy cansada. No del blog, sino de todo en general.

Harta de cocina, de plancha, de trabajo, de escribir, de leer, de ir de compras, de poner buena cara a todo el mundo, del consumismo, de la rosa. De estar pendiente de cuántos libros se venden, de buscar una labor que me apetezca hacer y al final tener que posponerla porque me sale un dobladillo de un pantalón. Me fatiga la televisión, la monotonía de las noticias, la política y el fútbol. Me agobia el desorden, tener que levantarme a horas indecentes, y despertarme sin quererlo a las tres de la mañana y no poder volverme a dormir.
Me da rabia que no me quede el pelo como me gustaría, las manchas, la tierra en el suelo, que llueva cuando estoy fuera de casa. No salir, o salir demasiado rato. Que nunca estén conmigo quienes deberían estar, y que nadie tenga un detalle grato conmigo, o mejor aún, alguna vez podría pasar que alguien pusiera buena cara durante un buen rato,y que cuando pidiera algo, la respuesta fuera sí y no joooo.

Y me harta mucho más no poder quejarme de esto, porque en el fondo sé que soy una privilegiada.

Gracias por escuchar.

miércoles, 20 de abril de 2011

Recuerdos de primavera


La de ayer, cuando buscaba campos en flor para robarle imágenes a Dios, fotos de campos en rosas y blancos, como una canastilla de recién nacida, para bordar en ella encajes de palabras.

La de mi niño pequeño, que llegó de mi cuerpo de mar una tarde de junio, anticipando su caracter cálido y alegre.





La de aquel Sant Jordi de lluvia, que fue triste no sólo por ella, sino que se me hizo un nudo en el alma.


La de la primera vez que creció mi vientre de luna llena. Sentí el poder, el poder de ser el único ser en el mundo que podía sentir el burbujeo de mi hijo en mi interior.


La de hoy. Primavera escueta, como tantas. De soles y lluvias, y nubes, más soles, y frescas mañanas. La que se llena de verdes, de verdes lima, de verde yerba, de verde esperanza, de esmeraldas. De rosas. Que será efímera, como la infancia.

martes, 19 de abril de 2011

La caridad

Amor desinteresado por los demás.



Nos entregaron antes de empezar las vacaciones un dossier con el resumen del proyecto interdisciplinario que nos costó una semana de clases, que tiene el nombre ridículo afable de Buen rollo, y trabajaba el humor.

En principio, el proyecto abarca el ámbito de las emociones y se contempla desde las distintas asignaturas. En este caso, por poner un ejemplo, aunque esté pillado con pinzas, trabajar la estructura de los cómics, buscar chistes por internet (menos mal que mi hijo es un inocentón y todo le hace gracia).

Al ser preguntados por lo que les parecía más divertido a los niños, la respuesta unánime: "cuando se cae alguien".

Voy a proponer para el próximo curso que el proyecto trabaje la caridad, el amor  al prójimo, la capacidad de ponerse en la piel del otro y sufrir con él, y de alegrarse cuando le salgan las cosas bien.



Ese es el fin y para conseguirlo, corremos, hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos (S. Agustín, ep.Jo. 10, 4).

domingo, 17 de abril de 2011

Los corazones vacíos

Viven para sí mismos.

Se pasan la vida intentando llenar su enorme vacío interior, para lo cual necesitan todo su tiempo y esfuerzo.
Todo lo que hacen es para decorar su propio yo, para darse el gusto. Capaces de hacer mil kilómetros para adornar su cuerpo, pero incapaces de levantar un teléfono y preguntar si quieres compartir mantel con ellos.
Y su propio agujero negro de egocentrismo les engulle en su soledad.

Tienen el alma tan llena de sí que no cabe nadie más.

Mueren envidiando la felicidad ajena del que tiene todo el tiempo del mundo porque lo comparte con los demás. Son incapaces de entender la fórmula, porque están demasiado ocupados mirándose al ombligo.


Dan lástima, porque ni siquiera saben lo que se pierden.

jueves, 14 de abril de 2011

Mi niña

Mientras los mayores hablábamos del amor de los niños y los abuelos, desde aquella mesa yo me fijaba en el rictus serio de tu boca. Y en tu barbilla, que no se parece a la mía. Y en tus ojos, que se parecen a los de tu mamá. Y tus pequeñas manos, idénticas a las mías cuando tenía tu edad.


Se me fue el pensamiento por un segundo viendo la belleza de tu languidez, incluso con el pelo despeinado por el vivir de tu día de colegio. Estabas sentada en el regazo de nuestra tía, y en ese instante me sentí ligada a ti, casi por primera vez.
Supe que de alguna manera el nombre que compartimos las tres nos unirá siempre, más allá de las palabras, y aunque hasta ahora no he sabido atravesar esa barrera tan alta que me pones, adivino tu cariño en gestos apenas perceptibles.

Espero ser para ti un espejo en el que quieras mirarte, y que cuando te veas a ti misma, te sientas orgullosa de mí. Sabré esperarte tanto tiempo como necesites. Estaré en el columpio del jardín.

lunes, 11 de abril de 2011

Pulsos y ramilletes

Me pusisteis a prueba toda la tarde. Peleando entre vosotros. Plantándome cara cuando os pedía que dejaseis de hacerlo.

Cuando os castigué, me sometisteis a un pulso agotador del que no podía dejaros salir victoriosos. Más de una hora estuviste sentado a mi lado sin poder jugar, mientras yo trabajaba. Tenías que bajar del burro y pedir perdón.

No lo conseguí. Harta de que me tuvieras harta, te pedí que lo hicieras por escrito, para darte una oportunidad más. Negaste haberte portado mal. No entendías el porqué de mi castigo... y me habías faltado al respeto.

Y yo te lo falté a ti, quizás. Perdí los nervios. No es excusa, las madres tenemos que tener nervios de acero y corazón de mantequilla. Y cuando se nos acaba la paciencia, tenemos que conseguir tener más.

Dejé la discusión por perdida, pero mantuvimos el pulso hasta el final.

Cuando viste, al cabo de un rato, a tu hermano haciendo exactamente lo mismo que habías hecho tú, te diste cuenta, por fin, de cuánto daño nos estuviste haciendo: perdimos la tarde del domingo en una discusión estéril y absurda, cuyo único sentido fue demostrarte que así no se llega a ningún sitio.

Entonces pediste perdón.

Salimos a pasear por la vera del río, y recogisteis unas flores silvestres para mí. No sé tener rencor con nadie, pero seguía agotada por vuestro pulso. Las guardé hasta casa con la seguridad de que llegarían ajadas como si hubieran sufrido una pelea interminable con sus hijos, como yo.

Todos aprendimos. Al menos eso espero.


domingo, 10 de abril de 2011

Bradicardia

Lentitud en el latir del corazón.

Ésta me ha parecido la mejor definición para lo que está sucediendo.

Mientras allá afuera la vida se afana a crecer a empujones







Los hombres parecemos latir más lentamente, como arrastrándonos. No hay más que ver cómo está la blogosfera...




Bueno, no toda. Mi hormiguero sigue bullendo de actividad. No puedo hablaros de las cosas que estoy haciendo, porque son SECRETAS. Esta camiseta está ya terminada, y lista para ser enviada (en un par de días la recibes,  Blanche).


Feliz y atareado domingo. 
¿Os preparo un café?

jueves, 7 de abril de 2011

La voz interior

Ha sido una locura de día. He soportado el peso de mi propio cuerpo, la carga de mis obligaciones laborales, el bullir de los nuevos proyectos, las inagotables tareas domésticas.

Sólo recuerdo que he estado corriendo todo el tiempo de un lado al otro. Escuchaba a la gente quejarse del fresco de la mañana, o del calor de mediodía, y entonces me daba cuenta de que yo había estado corriendo, sin fijarme en el precioso día de primavera.

Puesta a punto en la peluquería, deberes, plancha, mientras intentaba consolar a mi hijo a quien habían metido arena en los ojos. Los deberes propios, echar un cable a una compañera que ha olvidado sus libros, la comida de mañana, la cena. Pensar en el post.

El post.

Para escribir hay que escuchar la voz del interior del alma, y ahora lo único que escucho es el rugir del lavavajillas que acabo de encender, mientras la cocina sigue oliendo al pimentón que adornaba  nuestros paladares. Bendigo este lugar, este remanso de paz de mi castillo, porque me obliga a reflexionar para contar.

¿Ha sido un buen día? No lo sé, ahora lo voy a descubrir. Déjenme que lo piense... son las 9, me quedan un par de horas.





(*Foto de Juan Manuel Castro Prieto)

martes, 5 de abril de 2011

El duelo

(M, habla de ti, así que siéntate, y léetelo con calma)

Hemos tenido que hacer un esfuerzo por no llorar las dos. Si no hubieras podido retener la primera lágrima, habríamos acabado a moco tendido, y llorar así en una tienda no está bien, porque cualquier atisbo liberador producido por el llanto, te hace sentir mal, por estar en un sitio público.

Hoy has podido admitir, con un hilito de voz, lo que yo intuía, que aún estás tan triste por la muerte de tu padre. ¿Cómo quieres estar? Si se fue hace apenas 5 meses...


Te quería contar, justo cuando ha entrado esa señora, que hay que dejar tiempo a sanar las cicatrices del alma. Se parecen mucho a las del cuerpo. Si no se cierran, dan problemas. Si se cierran en falso, tarde o temprano tienes que abrirlas, hurgar y limpiar bien, y esperar a que cierren, y siempre queda una cicatriz más fea. A menudo cierran de forma silenciosa, y un día triste de lluvia o exceso de viento se nos despiertan con un picor, para que sepamos que siguen ahí.

Las cicatrices tienen, a mi entender, una utilidad, más allá de ser un mero cerramiento de la herida que fue: también está para recordarnos que somos vulnerables. Igual que nos mareamos cuando vemos sangre, por un mecanismo fisiológico que intenta preservar nuestra integridad física, intentando que no nos desangremos sin enterarnos, el simple hecho de ver una cicatriz nos hace recordar cuánto sufrimos.

En tu caso, el dolor espiritual que te producirá cada vez que sientas la ausencia de tu padre irá disminuyendo hasta un punto de aceptación. Sí, sé que te sabes la teoría, porque la pasaste cuando perdiste a tu madre demasiado pronto.

Pero ahora tendrás que hacer un esfuerzo doble por no dejarte caer en el dolor por el dolor. La función del dolor, como la del mareo en la visión de la sangre, es protegernos de una agresión. La agresión se llama ahora Muerte. Irreversible e inevitable. No podrás volver a la perfecta y deseable situación anterior. No. Pero no puedes dejar de mirar hacia el futuro, aunque éste no se parezca al que habías soñado, o al que tenías derecho.

Tienes que armarte de ganas de vivir, tienes que saber que estarás mejor. No, no dejes de llorarle todos los días un poquito, tienes derecho a estar triste, tienes derecho a recordarle. Pero que ese poquito no sea un llanto de desesperación por su ausencia, sino de emoción por su recuerdo. Tienes muchas personas a tu alrededor que merecen tu alegría, aférrate a ellas, y utilízalas como excusa para seguir adelante. Y no pierdas la ocasión de contarle todo lo que te pasa a tu padre como si le rezaras, porque estoy convencida de que él te escucha de alguna manera, seguro que preferiría verte feliz. Y si me necesitas, silba.

lunes, 4 de abril de 2011

Límites

La reflexión de hoy nace a partir de la lectura los blogs de Mariapi, y de Dámaris.

Ambas abordan el mismo tema desde dos frentes muy dispares.

Mariapi, a partir de un paseo viendo las esculturas de arena de los juglares de playa del siglo XXI, se pregunta si aceptaría que uno de sus hijos fuera uno de ellos. Dámaris se reprocha haber coartado la libertad de su hijo de 5 años, mientras bailaba con alegría.

A veces me pregunto hasta qué punto los items aprendidos nos limitan en aspectos cruciales, como la creatividad, la expresión, conseguir un empleo, incluso un novio.

Si me concentro una décima de segundo podría hacer una lista de 50 límites innecesarios impuestos por mis padres y que yo repito como una letanía con mis hijos. ¿Innecesarios? No, no lo fueron. Los límites dan seguridad.

Nuestra obligación como padres es ofrecer a nuestros hijos los parámetros de lo que, para nosotros, es una vida "normal". Para cada cual, la suya. Y lo lógico es que pretendamos para ellos que aspiren al máximo potencial de sus capacidades. Primero, que se aseguren el comer y el dormir y la vida con las mayores comodidades posibles (estamos hablando de aspiraciones, claro). Y cuando eso lo tengan ya cubierto, entonces nos preocuparemos de que tengan un potencial artístico.

Esa es la teoría. Luego viene la realidad de un niño especialmente hábil con el piano, o con una gran capacidad para la interpretación, o con una belleza inusual, y te desmonta el chiringuito.
Porque lo que queremos, por supuesto y para empezar, es que sean felices. Y todo lo demás vendrá solo.

¿Qué hubiera sido yo si no hubiera tenido el corsé de las normas impuestas por mis padres? Un desastre, lo puedo garantizar. Así que voy fabricando los moldes para mis hijos en función de lo que a mí me ha valido, y rechazando los topes que no funcionaron bien. No hay garantía de que no me equivoque. Cuando llegue el momento, rectificaré.

sábado, 2 de abril de 2011

Me ha gustado veros



Ya no tenemos veinte años, más bien casi los doblamos. Nos encontró la vida cuando nuestras alforjas estaban llenas de sueños y demasiada juventud, fue una época bonita, todo el tiempo era para nosotras, para bailar, para hacer fotos absurdas, para dar paseos, para comer pipas, para hablar de tus fichajes, para echar de menos a nuestros novios.

Hoy, después de demasiado tiempo, nos hemos reencontrado. No eramos tres ya, la mesa la ocupaban 11 almas. Los niños reflejaban en sus rostros perfectos la esencia de nuestro propio ser. Habría sido divertido pedirle a alguien que recolocara a los niños con los correspondientes padres, apuesto que no hubieran fallado ni uno.

Me ha gustado estar con vosotras dos. Os echaba de menos.
Benditas naranjas, Dorothy, benditas botellas, Blanche. Hay que repetir la cita la próxima primavera.

viernes, 1 de abril de 2011

Cinco promesas


Prometo no meterme en más trabajo sin haber resuelto alguno de los que tengo empezados.

Prometo jugar con los niños.

Prometo no volver a quejarme del kilo y medio que siempre creo que me sobra, aunque ahora sean dos.

Prometo no olvidar que allá afuera rebosa primavera.

Prometo seguir soñando.
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