© de la imagen La meva maleta

jueves, 31 de marzo de 2011

Ha nacido...

Un nuevo blog:





Carme Sala y yo hemos querido ofrecer un es un espacio de amor en el que podamos hablar de la relación de los abuelos y los nietos, y de cómo son nuestros mayores.

Nos encantará recibir y publicar aquellas historias que os apetezca contarnos de vuestros abuelos, o de vuestros nietos. Con una extensión de unas 15 líneas, por favor.

Prometemos sorpresas.

Venga, ¿qué estáis haciendo aquí? ¡Id a verlo!

martes, 29 de marzo de 2011

Llego tarde



Acabo de saber que llego una semana tarde a la posibilidad de hacer  un examen que necesito para conseguir una especialidad.

No podía haberlo sabido, nadie me lo dijo. Claro que tendría que haberme preocupado yo.

Y no lo hice.

No debía de interesarme lo suficiente.

Ahora lo lamentaré toda mi vida. O a lo mejor es que esa no era mi puerta.

Nunca lo sabré.

¿Habrá otra oportunidad para mí, o habré dejado pasar el tren bueno? Estoy debatiéndome entre encogerme de hombros y darme cabezazos contra la pared.

domingo, 27 de marzo de 2011

Raros

¿Algo más raro que un perro a cuadros?

Tres perros a cuadros.




Es que no sé qué hacer con tanto tiempo libre...

viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre las maestras

Me hice el propósito de no hablar de las maestras de mis hijos, por si alguna de ellas leía este blog. Hoy voy a utilizar, precisamente esta herramienta para conseguir, con un poco de suerte, que alguna de ellas sepa qué pensamos los padres respecto a algo que han hecho mal.

Vaya por delante que respeto la autoridad de las profesoras de mis hijos porque ellas quieren, en principio, lo mismo que yo, que es que mis hijos aprendan. Además, yo provengo de una familia de maestros: mi abuela, mi tío, mis primos, la cuñada de mi marido (como él dice, no es mi cuñada, es mi concuñada). Yo misma habría estudiado Magisterio de haber sido un poco más lista.

Bien. Me sé todos sus argumentos y estrategias para justificar su injustificable jornada laboral y sus eternas vacaciones.

Voy a relatar, para que vosotros mismos juzguéis, cuál ha sido el plan de este último mes.

Después de las vacaciones de Navidad, que acabaron -gracias a Dios- el 7 de enero, fueron las fiestas del patrón del pueblo. Como caían en jueves, a final de enero, hicimos puente el viernes. Cuando volvimos a tener a los niños centrados, cuando ya habíamos conseguido hacer entender que dos horas diarias de deberes eran injustas, que había que trabajar en clase, y trabajábamos bien, llegó la semana blanca de los cogotes (y no es la palabra que estoy buscando).

Fiesta del 28 de febrero al 6 de marzo. Tenemos que comprender que ellas ya hicieron el esfuerzo y el sacrificio de empezar una semana antes las clases, como si nos lo regalaran.

Luego empezamos a trabajar una semanita más. Porque luego, la semana pasada, que en mi pueblo se celebra el Carnaval (ya sé que es a mitad de Cuaresma, pero dudo que aquí nadie sepa qué significa eso) tocó realizar el proyecto interdisciplinario, que este año se dedica a algo tan intenso y loable como la sonrisa.

Señoras maestras. Si algo sabe hacer un niño de forma espontánea y natural, es sonreír. Es más, si ustedes supieran algo, sabrían que incluso los niños ciegos de nacimiento sonríen de forma espontánea y natural. Bueno, pues pasamos toda la santísima semana sin hacer nada en clase. No se llevaban ni la mochila. Prepararon disfraces, contaban chistes, y cosas por el estilo.

Parecía que la presente semana ya podríamos arrancar. Pues no. El jueves, excursión. Es decir, que no pegamos sello en toda la semana por la emoción del asunto. Incluso nos cambiaron el examen de Medio del viernes.

En resumen UN MES SIN PEGAR SELLO. Luego se quejan de que no son capaces de recordar las tablas de multiplicar, y volverán a ponernos dos horas de deberes diarias. Y digo ponernos, porque a un niño que ha tenido seis horas de clase no lo sientas de forma voluntaria en una silla a trabajar. Y entiéndanme bien: mi queja es estrictamente lectiva, porque soy muy afortunada y tengo a la familia que puede cubrir todas las inagotables fiestas de que ellos disponen.

Estos chicos han perdido prácticamente todo el trimestre. Luego nos lamentaremos de los resultados de las encuestas sobre educación. Si queremos formar ciudadanos competentes, éste no es el camino correcto.

jueves, 24 de marzo de 2011

El secreto

Les pregunté a mis hijos si me contarían secretos, como si tenían novia. El pequeño se echó a reír, -ez que yo no tengo novia, mami- y el mayor soltó un "No", visceral, casi brusco.

Me quedé tranquila. Mi hijo es un niño normal, reservado y sano.

Al cabo de unas horas me di cuenta de algo. Me senté a Marlin en el regazo, aunque con sus 136 cm de altura casi no cabe, y meciéndole como a un bebé le dije que no quería que me contara sus secretos, si no eran importantes, pero que si había algo que le preocupara o le hiciera sufrir, o que quisiera saber, que yo soy una muy buena guardadora de secretos. Y que cuando a alguien le preocupa algo, hablar de ello te ayuda a verlo mejor. Esto le sorprendió, aunque no estoy segura en absoluto que cuando llegue el momento, él pueda contarlo, porque es muy introvertido.

Os cuento esto porque estaba recordando algo que me pasó, respecto a los secretos, hace ya muchos años.


Estaba en mis prácticas de 3º de enfermería en Atención Primaria. La Adjunta del centro de Salud, Sofía, era una enfermera a la que admiraba (y sigo admirando) por su forma de trabajar, por su carácter, por su humanidad.
Todas queríamos aprender a su lado, y pasé un rato con ella. En aquel tiempo eramos un grupo de 4 estudiantes. Una de ellas, de repente, dejó de asistir a las prácticas y le pregunté a Sofía el motivo. Me confesó, pidiéndome que le guardara el secreto, que había roto su relación con su novio, a punto de casarse con él.

Me hubieran podido arrancar la lengua, y no habría dicho ni mu.

Pero tuve mala suerte. Una de las compañeras estudiantes que era buena amiga mía, se enteró por otra fuente de lo sucedido y, a la hora del café entró a grito pelado en la sala de descanso, en la que, por supuesto estaba la Adjunta, contando la causa de la ausencia de nuestra compañera de clase.

Me apresuré a preguntarle cómo se había enterado, para que Sofía se diera cuenta de que yo no la había traicionado, pero era tarde.

Me quise morir. Sin haber abierto la boca perdí radicalmente la confianza de alguien a quien admiraba.

Soy una guardadora de secretos buenísima.

Lo prometo.



*La ilustración se la he pedido a Beatriz Entrealgo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Lo que os pasa...

es que me tenéis envidia





Tenéis que saberlo por mí, porque de todas formas os ibais a enterar: he deshecho el cinturón-fundadepasamanos-correadeperro-mantadeperrosalchicha-bufandademujerjirafa.

lunes, 21 de marzo de 2011

Penélope del guisante

Queridos visitantes del castillo, distinguidos miembros de la corte, pajes, doncellas y tropezados por casualidad.

Debo informarles de un suceso singular:

Mi primera manta de ganchillo ha muerto.




Sí, lamento su corto paso por este mundo cruel, pero va a ser destejida por las manos de Penélope del guisante, o sea, yo, en breve.

Como pueden ustedes observar, es la manta más horrorosa y estrecha de las mantas. Ha llegado a medir dos metros x 4,5 centímetros. Hechos los cálculos totales, con la lana disponible habría llegado a medir 200 x 45 cm, medida ciertamente incómoda para algo que quiera ser llamado manta. He intentado de forma infructuosa colocársela a la buena de Marta, pero sus perros no son perros salchicha, así que no le sirve para taparlos. (((¿necesitas una correa de ganchillo?))) Por cierto, vean los elefantes que ha hecho Marta, son tan bonitos...(gracias, querida, por una vez deberías quedártelos tú, son preciosos, yo los voy a hacer en verano, cuando mi vida vuelva a eso que se parece a la tranquilidad)

Bueno, el nuevo aspecto de mi manta va a ser el típico jardín de la abuela, es decir, cuadraditos unidos entre sí, mucho más versátil. Si hago una manta de 4 x 3 cuadraditos, por ejemplo, podremos tapar a Bupi, el peluche de mi hijo. Si nos sale un poco más grande, a lo mejor nos da para hacer un cojín. Aunque el problema seguirá siendo el mismo: estos colores no pegan en ningún sitio en mi casa....

domingo, 20 de marzo de 2011

...y la añoranza

Hablaba mi último post de la primera ausencia de mis abuelos. En realidad esa ya ha sido la segunda.


Algunos años después de la muerte de mi abuelo, mi abuela cerró la casa en que vivían en el pueblo, esa en la que yo fui feliz. Cuando vuelves a un lugar en el que has estado en edades tempranas, lo ves todo más pequeño, como si te hubieras transformado en una inmensa Alicia que queda atrapada entre los angostos pasillos. Esa sensación la superé hace tiempo. 

Ahora la naturaleza se está apoderando de la vivienda de mi familia, porque le pertenece. Pandillas enteras de gatos han hecho del almacén su hogar, y la vegetación ha invadido el patio con insolencia. Algún golpe de viento abrió la ventana del comedor, dejando que se cuele el agua que acabará sentenciando a muerte las frágiles estructuras que rondarán el centenario.

Hace algunos días fui en busca de tesoros que rescatar. Nada de valor, sólo recuerdos a los que abrazarme cuando me entre la melancolía.

Y cumplí la promesa que le hice a mi amiga de fotografiar los trozos de pavimento hidráulico que permanecen como testigo del paso de la vida de mi familia. 




La foto de abajo salió borrosa, pero me temo que no van  a quedarme energías para volver a esa casa, así que la he querido conservar.


viernes, 18 de marzo de 2011

Se nos mueren un poquito

Te pregunté el porqué de lo que vi en tu mirada, que se parecía al miedo.
Estabas triste por tu madre, por su enfermedad, y lo estabas por ti, por la niña que había quedado un poquito huérfana de madre, a pesar de tener su cuerpo intacto al que abrazarse.



Es cierto, se nos mueren un poquito cuando dejan de ser lo que fueron. Repito con orgullo y bastante a menudo que tengo la fortuna de tener tres abuelos todavía. Aunque los abuelos que tengo ahora no se parecen apenas a los que tuve.

Mi abuela materna fue una mujer adelantada a su tiempo. Suelo pensar que, de haber tenido ella las posibilidades que me ha ofrecido la vida sólo por el hecho de pertenecer a la generación de los ordenadores, ella tendría un blog, como yo, y seguro que habría escrito un libro, y bastante mejor que yo, porque ella tiene una inteligencia superior a la mía. A ella no pudieron impedirle estudiar Magisterio con 5 hijos, y poner patas arriba a toda la familia para hacer su camino. Siempre fue independiente, valiente, tozuda, y libre. Casi libre. Hoy, su cuerpo le impide moverse con la agilidad con la que lo hizo y su vista está tan deteriorada que apenas puede ver. Cuando hablo con ella le pido que me recite sus poesías, que recuerda casi literalmente, y se pone hecha una hidra cuando hablamos de política, y sus 81 años no le impiden darse cuenta de cuánta formación espiritual y emocional necesita nuestra juventud.

Mi abuelo quedó físicamente limitado, aunque su mente funciona con precisión, lo cuál es un problema grave, porque el saberse dependiente le ha sumido en una profunda tristeza. Le cansa mi compañía, le cansan mis hijos, le cansa la vida, creo. Le echo mucho de menos. Echo de menos su silencio tranquilo, porque el de ahora es un silencio amargo que me hace sentir incómoda. Añoro su sabiduría expresada en frases cortas y contundentes que me sorprendo pronunciando a menudo.

Su mujer, mi abuela paterna, físicamente es la que se encuentra mejor de los tres, y conserva su forma de hablar y de decir lo que le pasa por la mente de forma sibilina e inteligente, que nos hace sonreír a todos, y nos aferramos a esos últimos años de su compañía como quien le reza una novena a la virgen del Clavo ardiendo. Tampoco es lo que fue, excepto por algo: el brillo de sus ojos satisfechos por su nieta, la que lleva su nombre. Casi todo lo que hago le parece bien, y sigue maldiciéndose por haber nacido veinte, o treinta, o cuarenta años demasiado pronto. De ella aprendí dos lecciones que me han valido toda mi vida:

La primera: que nunca tengas que poner la mano para que te dé dinero tu marido (es decir, mantener mi independencia económica)

La segunda: Que nunca sea la primera vez que os faltáis al respeto.

Me siento orgullosa de haberles tenido tanto tiempo (y que me duren), todo el que no tuve a mi abuelo, al que extraño todos los días de mi vida.

jueves, 17 de marzo de 2011

Amor, con amor se paga


El esfuerzo grande, grandísimo, que hiciste a pesar de tu miedo, por tu sentido de la responsabilidad
El calor del primer abrazo, que pone en la justa medida el suponer y el ser
Las flores que me hicieron sentir princesa
Las miradas de apoyo que me decían que lo hacía bien
El saber que él iba a estar conmigo pasara lo que pasara, hasta el final
El compañero que adelantó su trabajo para llegar a tiempo
La desconocida que me dio las gracias por existir, y que, hecha un mar de lágrimas, no podía ni decirme el nombre de sus hijos para que les dedicara el libro
Mis amigas de nueva generación en primera, primerísima fila
El abrazo de hermanas de alma y origen
La madre de mi media yo, diciéndome que se siente afortunada de que su hija me haya conocido
Mi nueva prima que estuvo allí desde antes de empezar, y se fue la última. Sé que me admira, y yo la admiro a ella, porque trae mucho bien
Los tíos que vinieron a dar cariño y a los que casi no pude atender
Lo que no puedo decir, porque es un secreto que cada vez abulta más
El impagable consejo de mi abuela: no hables tan deprisa. Lo intenté
Los mensajes que me llegan todo el tiempo diciéndome cosas preciosas
Las fotos que buscaban lo mejor de nosotras, y que acabo de ver
El nudo de emoción que, desde ayer se pelea con mi sensación de plenitud


Amor, con amor se paga

Estoy en deuda. Os debo mucho

martes, 15 de marzo de 2011

Por lógica

Estoy en una de las épocas de mi vida de mayor intensidad laboral. Tengo trabajo todas las horas del día y, si quisiera, muchísimo más trabajo. He dejado incluso temporalmente mis clases de patchwork y he rechazado la oferta de mi amiga Marta, y de Ana, de aprovechar su libro nuevo nuevísimo de Tilda (Tilda's Atelier que os sugiero que compréis ahorita mismo), por falta de tiempo. Tengo empezado un regalito para alguien especial, que voy resolviendo a trancas y barrancas, y me despierto a las 4 de la madrugada, pensando en la agenda del día siguiente.

Como consecuencia, y por lógica, ayer en un arrebato de enajenación mental transitoria, decidí transformarme en Lucy, y hacerme una manta de ganchillo superchula de 2 metros por el largo que me salga. Lo más probable es que me quede como una bufanda, o algo así, pero ya tengo las lanas..




Y estoy haciendo la primera pasada.



En honor a la verdad, la necesidad casi fisiológica que me impulsa a hacer ganchillo es que es un trabajo muy monótono, que te obliga constantemente a tirar del hilo, a pasar las ideas de forma ordenada dentro del ganchillo una y otra vez, y de paso, a poner en fila todo el caos mental que me abruma.

¿Cuela?


lunes, 14 de marzo de 2011

Olía a humedad

Había estado lloviendo todo el sábado, pero el viento suave y el sol tímido del domingo secaron un poco el suelo. ¿Vamos?

Tu fue rápido y decidido. Preparamos las bicicletas, cargamos con nuestras cámaras de fotos y te pedí que abrieras los ojos y buscaras algo que atrapar por siempre en tu mirada.

Me pedías las calles con cuestas más empinadas, para poner a prueba tus fuerzas. Bajamos hasta el río siguiendo el ronroneo de su llamada. Encontramos la luna creciente junto a la vieja iglesia.

Vimos las huellas de los abuelos de los abuelos de tus abuelos dibujadas en los muros de piedra. Inventamos murallas, pasamos ante la roca grabada por el cincel silente del agua.

Y ya, en el camino conocido, el paisaje naciente de la primavera. Buscamos juntos las primeras flores, y quisiste quedarte para siempre con éstas, de albaricoque.


Te saqué una foto cuando no me veías. Tú también estabas descubriendo con tu cámara. No sé exactamente qué fue lo que encontraste. Yo te encontré a ti. Gracias por querer estar conmigo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Un día contigo

Me ha despertado tu compañía de madrugarda.



Los árboles del jardín extrañaban tu presencia de vida, tu sangre en sus venas.
Nos obligarás a permanecer otro día más en casa, pero me gusta que hayas venido. Así quizá se llene la mitad de mi vaso para que pueda seguir viéndolo medio lleno.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mañana, mañana será otro día

Todos los signos del zodíaco y los del horóscopo chino, las musas, las hadas, los dioses, grandes y pequeños, los santos de mi  cielo, incluso todos los animales del arca de Noé están alineados para hacer que todo lo que me tiene que pasar me pase del día 4 de marzo hasta el 7 de mayo. Con puntos de confluencia especiales marcados en el 16 de marzo, 9 de y  14 de abril.

Yo me pongo el formato Scarlett O'Hara y afirmo con descaro, que mañana, mañana será otro día. A tomar vientos que se lleven los problemas. Por mucho que nos aprieten el corsé un par de centímetros más.




miércoles, 9 de marzo de 2011

La clave

¿Cuál es la clave para evitar problemas innecesarios?



Está en la foto. Éste ha sido el primer plato de la cena de hoy. De segundo, tortilla francesa y pan con tomate.
No existe la opción "no comer ensalada". Así, ensalada al gusto.

A Bufón, la última incorporación al gremio de la ensalada, sólo le gusta el pepino, la lechuga, el maíz dulce y la soja en conserva. Este verano ha prometido que volverá a probar el tomate, que detesta. Plato de la fila inferior a la derecha.

A su hermano, le gusta casi todo. La escarola, no. Pues no escarola. No problema. Arriba a la izquierda

(Los platos son de una colección que sacó un periódico deportivo, en la época en que mi cuñado era pequeño todavía, y que me endosaron a mí).

Al padre de los muchachos le gusta mucho el tomate, nada la escarola ni el maíz. La lechuga y el pepino, bien. Pero en plato hondo. Izquierda abajo

Y a mí, me gusta casi todo. Me sienta mal el maíz, y el tomate me gusta, pero en verano, cuando no sabe a corcho revenido. Pero me gusta en plato llano. Es el plato que queda.

Tengo truco para que la lechuga tenga sabor a algo. Recomiendo partir un diente de ajo y frotar el fondo del plato en que se va a servir la ensalada.

Respetar las diferencias individuales nos ha ayudado, sin duda, a hacer que los niños acepten muchísimo mejor los alimentos nuevos.

martes, 8 de marzo de 2011

La noche

He sobrevivido al día de hoy a trompicones. Quedan como testigos una gigante olla de caldo sobre el fogón, muchos metros de ropa tendida y una pila de papeles que son más trabajo para mañana. Será miércoles. Ya.

Alguien parece estar robando mi tiempo como los hombres grises de Momo.

La noche se me presenta larga y de descanso irregular. Esperaré de nuevo al amanecer intentando recuperar el sueño, y seguiré esquivando el recuerdo de todos los miedos que me persiguen.

Y recordando mis ausencias.

lunes, 7 de marzo de 2011

Como suponía

... la culpa fue mía, que supuestamente te había dicho que te llamaría para concretar la cita.
De ser así, habría bastado con que llamaras tú.



Sólo tienes verdades a medias, y mala memoria.

Como la mía.

domingo, 6 de marzo de 2011

No viniste

Volviste a darnos plantón. No tanto a los mayores, que toleramos tus visitas como un mal necesario, sino a los niños.


El otro día les contaba cómo funciona el correo, desde que mandas una carta hasta que ésta es recibida en el destino. Y les pregunté a quién querían escribir. Bufón te nombró sin dudar. Por eso te invité a casa.

Podrías haber llamado para decirnos que no vendrías. Aunque la excusa fuera otra mentira.

Afortunadamente ellos ya empiezan a saber el lugar que ocupas en nuestras vidas.

sábado, 5 de marzo de 2011

Tendré que volver



Porque a estas alturas ya he aprendido a distinguir lo verdaderamente necesario de los porsiacasos.
Porque me lo ha pedido mi amor: "Tendrás que volver a escribir ¿no?"
Porque me doy cuenta que voy por la vida relatando lo que ven mis ojos.

Volveré.
Poco a poco.

Descubriendo ante vosotros un ser seguramente distinto del que habéis conocido hasta ahora.

Gracias a cada una de las voces que respetó mi silencio y deseó mi regreso. Seréis mi punto de partida.

martes, 1 de marzo de 2011

Y no pasa nada

Ha llegado el tiempo en que necesito reflexionar. Y pienso que tengo que hacerlo en voz baja.




Necesito estar callada algún tiempo. No, no pasa nada.

Veo nacer y morir blogs todos los días. Y no pasa nada

Veo blogs que frenan su ritmo. Y no pasa nada.

Veo blogs con comentarios sin responder. Y no pasa nada

Veo blogs que paran, y vuelven. Y no pasa nada

Quizá este blog deba sufrir cambios importantes. O no.

Descubro blogs muy buenos todas las semanas, blogs que un día cambian, se pausan, o desaparecen.

Espero que me acompañéis en mis silencios igual que lo habéis hecho hasta ahora, con educación, cariño, respeto, comprensión y amistad. Espero que nadie se ofenda si no escribo en su blog. Probablemente lo siga en silencio. O no. No va a pasar nada.

No, no estoy cansada. Sigo activa, no sé si coseré, si leeré, si pasaré tiempo jugando con mis hijos, o haré todo lo de siempre. Pero hace días que el barullo me impide escuchar mi propia voz y creo que ha llegado el tiempo de volver a escucharla.

Llega el momento de dosificarse.

Quizá mañana mi silencio haya producido sus frutos y tenga ganas de hablar de nuevo. Me gustará saber que seguís ahí.
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