© de la imagen La meva maleta

domingo, 27 de febrero de 2011

Lo prometo

Estoy descansando


Que sí...


Viendo castillos


Tomando las aguas


 Viendo palomas acurrucadas


Visitando un museo


Captando pequeñas bellezas 


Siguiendo los pasos de los Reyes Católicos



Descubriendo maravillas labradas en una puerta en estado de abandono


Y la placa que denotaba el lugar de mercadeo del gremio de los Especieros


Fotografiando vigas, incluso


Vaya, que desde que descanso, 


¡¡ESTOY AGOTADA!!


sábado, 26 de febrero de 2011

Dos imágenes


Un amanecer en las tierras del sol poniente. Aquí también nacen los días. Los traen las cigüeñas colgados de sus picos. Ellas, las que se burlan de la soberbia de los hombres, planenando sobre sus cabezas como aeronaves buscando dónde aterrizar.

Un nido construido en un viejo árbol, junto a la estación de tren abandonada de la antigua fábrica de azúcar.

De una belleza sobrecogedora.

viernes, 25 de febrero de 2011

En realidad...

... no es que ayer estuviera sin hacer nada.

Me tomé un día libre en el blog, pero solo a medias. Después del trabajo me fui a mi clase de patch, y también tenía pereza, a decir verdad, pero me lié. Me lié y me lié, y me salió esta funda para una libreta.

La tela me pareció una preciosidad cuando la compré, para variar, de forma compulsiva. Era una pequeña joya en sí, así que decidí darle el papel protagonista para vestir una libreta de tapa dura, que era de un azul feúcho.




(Ya descansaré cuando me muera.)

jueves, 24 de febrero de 2011

Echándole morro

Hoy he decidido que no me apetece postear, está el día prometiendo primaveras, y yo tengo la cabeza dispersa.

Os invito a dejar un comentario primaveral y poético, o alguna petición de post para mañana, o para dejar besos y abrazos. En la nevera hay bebidas y en la despensa, algo para picar.



El último que cierre la puerta.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Eterna juventud





Me presta esta imagen Carme Sala. Una artista finlandesa se dedica a crar ambientes mientras su hija duerme. En esta foto, como veis, salgo yo, en persona, durmiendo en una cama incomodísima a causa de un guisante. Habréis podido apreciar lo bien que me conservo...

Estos días estoy reflexionando acerca de la juventud, a causa de haber visto la última película Disney, Enredados. La película se basa en la historia de Rapunzel, la niña encerrada en la torre que, con su larga melena mágica, era capaz de devolver la juventud a la malvada que la secuestró, Madre Gothel, que, como podréis apreciar, es calcadita a Cher.


Observo mi propia maduración con sorpresa, porque por dentro me siento como una jovencita, pero la admito dentro del proceso normal. No voy a ceder ni un ápice, así que guerra a las canas, a la flacidez, a la celulitis y a las arrugas. Pero si alguna vez pierdo la cabeza y se me olvida la edad que tiene mi cuerpo, y me empeño en no ser normal, que alguien me dé dos aspirinitas y me meta en la cama, y no me deje salir hasta que entre en razón.

Por cierto, la película es muy bonita, divertida, interesante. Una pequeña obra maestra que me quedo con ganas de volver a ver para apreciar distintos matices.

martes, 22 de febrero de 2011

Sopa de cebolla

Sigue el invierno. Ahora lleva el traje de camuflaje, porque aunque tras las ventanas se percibe el cálido sol de febrero, el viento, el mismo que en Zaragoza llaman cierzo, sopla congelándonos el espíritu.

Para esos momentos, nada mejor que un bálsamo interior, en forma de sopa de cebolla.


Esta es mi receta, pero la sopa de cebolla se hace en todas las casas, y en todas, de forma distinta. Apta para niños, y versionada para valientes.

Para hacer una sopa de cebolla, necesitamos un buen caldo. En el mío, además de buenas hortalizas (puerro, zanahoria, nabo, apio, perejil...) cuecen 1/4 de gallina, tres alerones de pavo, huesos de ternera, espinazo de cerdo, y un hueso de jamón.

Mientras pongo a calentar el caldo, en una cazuela sofrío una cebolla en juliana fina, hasta que está bien blandita y dorada. Mientrastanto, en el horno tuesto media barra de pan de ayer en rebanaditas finas, finísimas, hasta que están bien crujientes. Las corto a trocitos pequeños, y las añado a la cebolla.

Ahora, y sólo en la versión adultos (si hay niños, separar su sopa en un recipiente aparte), añadimos media cayenita, y rehogamos un segundo. Luego añadimos un par de cucharones de caldo hirviendo, removemos por si ha quedado algo pegado en el fondo de la cazuela, y añadimos el resto de caldo (1,5 litros). Yo calculo en función del pan que hay, que siempre se hincha un poco. Si gusta más clarita, añadir más caldo. Se deja hervir un rato, para que el pan se empape bien en el caldo.

Como complemento, dos opciones:

-Podéis añadir queso parmesano, bien en polvo, bien hecho una torta, metiéndolo en el horno entre dos papeles de hornear.

-Cuando está hirviendo con ganas, echáis un huevo, de forma que se cuaje la clara (y si no lo habéis conseguido, San Microondas se encarga de hacerlo).

... ¿Recordáis la canción de los hijos de Rocío Durcal? Sopa de amor, señor, sopa de amor. Sopa de amor, caballero... Como me gusta la sopa de amor...

lunes, 21 de febrero de 2011

Niños y danza. Con enlace



Solemos llevar a los niños (y yo podría decir que me llevo a mí misma) a ver teatro infantil. La programación que nos ofrecen es muy variada: desde teatro de marionetas, a espectáculos musicales, magia, payasos, y, aunque es lo menos frecuente, danza.

Lo cierto es que yo no sé si habría llevado a mis hijos al teatro, de haber sabido que íbamos a ver un espectáculo de danza. No tenía ni idea que algo así pudiera gustarles. Mi hijo mayor sí, él es capaz de apreciarlo, de quedarse boquiabierto, y yo le intuyo imaginándose a sí mismo en el escenario interpretando cualquiera de los papeles. Pero el pequeño es un ser inquieto, bastante bruto, por cierto.

Ayer los cuatro quedamos embelesados por la composición. Sin un argumento sólido al que agarrarse, había que dejarse llevar por el imaginativo escenario, la proyección en primer plano de decorados virtuales, la música, los preciosos vestuarios y la belleza absoluta del cuerpo humano en movimiento.

Si la palabra tiene poder, si los dibujos hablan por sí mismos, si la música es capaz de hacer estremecer, jamás podrán siquiera soñar ser tan bellos como cuatro cuerpos bailando, dibujando, hablando.

Y los niños lo saben. Estuvieron pegados en sus asientos sin pestañear prácticamente durante una hora y cuarto, mientras desfilaban ante nosotros tres personas despertándose, un mambo bailado con un zapato de tacón en un pie y otro en la mano, un jardín de flores-paraguas, cuatro faros buscando un gato, y el colofón, un espectacular minueto con peluca de barco.

Edito esta entrada, para poner el enlace de la obra. No tiene nada que ver con lo que vi, y oí, pero espero que disfrutéis

sábado, 19 de febrero de 2011

La luz



Quizá tú no sepas cuánta luz posees, aunque pienso que también eso está estudiado, como todo el delicado ecosistema que has creado para hacer tu nido. La luz, la que entra por todas las ventanas de tu casa con una fuerza silenciosa y se impregna sobre todas las cosas bellas que te rodean y que te imagino coleccionando con codicia y con ilusión. Y la luz que desprende tu compañía, y tu risa.

Agradeciste las dos tonterías que se me ocurrió traerte como si se hubiera tratado de un tesoro rescatado de un viejo barco pirata. Y yo me dejé llevar, saboreé cada cucharada de cariño, empapé mis pupilas en todo lo que tú sabes encontrar en el mundo y agradecí pertenecer al tiempo que vivimos, por habernos permitido conocernos.

No sé si somos tanto como almas gemelas, en nuestras inseguridades, en nuestros miedos, en nuestros gustos y aversiones, en nuestros sentimientos y en nuestro sentido del humor ácido, sutil e inocente a un mismo tiempo. Pero me alegra que nuestros caminos se hayan cruzado. ¿Planes de futuro? Alimentar esta amistad para que haga buenas raíces, un paseo por la playa y niños con patines. Y esos dos maridos, que vayan buscando temas de que hablar, porque parece que el asunto va para largo.
Un petonet, bonica.

viernes, 18 de febrero de 2011

Hablar con los niños


A veces, en el ir y venir de nuestras vidas ajetreadas, muchas veces a causa del trabajo que nos dan los niños, se nos olvida, precisamente hablar con ellos. No me refiero a charlar sobre las comidas, el cole, los deberes, los amigos. Me refiero a escuchar lo que ellos creen que pasa a su alrededor. Ya os conté una vez que me sorprendió la visión de temas tan profundos como la religión que tenía mi hijo.

Ayer, día 17, en el periódico La Vanguardia, publicaron una entrevista que nos hicieron a Carme y a mí, y que giraba alrededor de este tema:  hablar a los niños de los temas más difíciles. Os dejo el enlace, que lo disfrutéis.

jueves, 17 de febrero de 2011

Rosas

Vi un cojín así en la tienda de Ana, y no pude resistirme. Al principio no me sentía capaz de hacerlo, pero con sus instrucciones lo conseguí.
Lo de siempre, tengo en "Asuntos Pendientes" hacer un curso de fotografía y comprarme una cámara de fotos con la que pueda hacer justicia a lo bonitos que me han quedado.



Un par de rosas en mi habitación.
Y la respuesta es: "sí, son tan mulliditos como parecen".

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vacíos

Las rutinas no son capaces de llenar los vacíos. A veces ni siquiera cuando el día a día se complica y se llena de actividad, los agujeros negros de nuestra vida pueden ser borrados.

No hay signos de alarma esta vez, nada presagia una tormenta, pero el espíritu se rebela en forma de angustia e inquietud, como un sutil burbujeo del alma, que permanece alerta.


Es como un dejà vu, una sensación de haber vivido algo terrible, y sentir que de nuevo se están sucediendo los hechos que condujeron a ese tiempo. Nada puede llenar la ausencia de los que no están, excepto, tal vez, los besos de los que están a tu lado. Sabes que no estás solo, porque estás con otras personas, pero la soledad puede manifestarse también cuando estás en compañía.

Tal vez sea la definición de desazón. No sabes que te pasa, de hecho, no te pasa nada, pero no estás bien. Pasará.

lunes, 14 de febrero de 2011

Ponerse las pilas

Uno
Dos
Tres
Acción. 

Si a mi vida le faltaba actividad, ahora de repente me dan más trabajo en mi trabajo, valga la redundancia. No creáis, me gusta. De hecho, lo único que me cuesta es arrancar. Es como si mi vida se sustentara en un equilibrio perfecto y de repente movieran una pata, y tuviera que volver a recolocar todos los pesos para no caerme.


El despegue y el aterrizaje, como en los aviones. Es lo que más cuesta. Espero estar a la altura.Espero que mi familia no se resienta por mi cansancio. Espero que pueda seguir teniendo tiempo para escribir, coser, leer, estar con todos, dedicar tiempo a los míos.Así que voy a multiplicarme una vez más. Hay que asegurarse el pan. A por ellos.


domingo, 13 de febrero de 2011

De mar, de tierra

Ha sido un placer pasar con vosotros tres este fin de semana.
Primero, lo cotidiano, llenar la nevera para todos.
Luego, lo extraordinario, paseo por la playa, y por el pequeño pueblo, y por el puerto.




Y luego, más rutina en la cocina.
Y por fin, paseo en bicicleta. Que para los de ciudad, vendría a ser un spinning, pero con ruedas, y con campo.



Ahora, cuando se desgranan las últimas horas de este domingo a cuatro pares de manos, un rock ruidoso suena a través de la puerta de la habitación, y me pregunto qué haréis cuando tengáis 15 años. Y frente a mis ojos desfilan los instantes atrapados por siempre en nuestra cámara de fotos. Parece como si el olor de sal del mar se hubiera impregnado en mi memoria y se hubiera mezclado con el aire limpio de este febrero frío.

Mañana volverá a empezar el ciclo de este tiempo efímero apenas perceptible, llamado semana. Estamos preparados.

viernes, 11 de febrero de 2011

Caballo




Siguiendo las instrucciones de mi hijo, cosí este caballo del libro de Tilda, Tildas Sommaridér, para él. Si tuviera que poner alguna pega a las colecciones de Tilda, diría que son demasiado femeninas. Muchas telas en rosa, muchas muñecas, y a los chicos les tiene algo olvidados. Aunque, a decir verdad, a los niños pequeñitos sí les gusta. Y a mí. Aquí he "masculinizado" con azules.

Ahora ando enfrascada con una labor que me encanta y que me apetecía hacer. Más información en los próximos boletines. Sigan conectados y enganchados a las Crónicas del Guisante.

jueves, 10 de febrero de 2011

El acosador

Se le vio en el pueblo poco antes de las tres. Según la versión de los niños de 4º, molestó a la niña nueva. En nuestro pueblo no hay servicios de seguridad propios, así que, desde la denuncia, un coche de los Mossos (la policía Autonómica) se pasea constantemente por las calles para disuadir al hombre.
Los niños que le vieron sólo pueden decir de él que lleva un gorro y una camisa de cuadros.

Mis hijos no van solos por la calle, a pesar de que vivimos en un lugar seguro, y que todas las distancias son cortísimas. Alguna vez, Marlin ha ido a casa de nuestros tíos, que viven dos calles, o al kiosco, apenas un poco más allá. O a casa de su abuela, nada, a 300m.

Ahora no podrá ir solo. Hasta que pase el susto. O hasta que se resuelva definitivamente.

He aprovechado para explicarle algo que no había salido hasta ahora: si alguien te molesta por la calle, hazte oír y ver. Grita, métete en la peluquería, o en la panadería, o llama a todos los timbres. Está claro que no vamos a dejarle salir sólo en horas inapropiadas, y no vamos a correr riesgos innecesarios.

No sé si será suficiente, espero que su propio miedo ayude. Porque el mío no puedo trasladárselo. No puedo quitarme de la cabeza el hombre sentado a mi lado en los columpios, en una plaza solitaria a la hora de la siesta. Yo cuidaba de mi hermana pequeña, ella tal vez con 4 años, y yo con 11. No recuerdo exactamente sus palabras, pero sí que se me heló la sangre, y que supe con certeza que tenía que ponernos a salvo. Sigo guardando en mi memoria el peso de la responsabilidad que sentí.

martes, 8 de febrero de 2011

Apostar por el amor



Hace un año y medio nació un programa de radio nocturno, que, como aquel que salía al final de la película Frankie&Johnny, (Michelle Pfeiffer y Al Pacino) huye de los deportes, de la política, de la economía, y se sumerge en un tema tan profundo como desconocido, el amor.

Podeis acompañar vuestra lectura con la música de Debussy en la escena final de esa película.



El alma mater de ese programa, Ayanta Barilli, con su voz increíble y su generosidad, lee las cartas de amor que participan en el concurso, finalidad última de ese programa. Conduce el programa con inteligencia, paciencia y cercanía; los oyentes llaman para hablar con ella en directo y ella les acoge con ternura y delicadeza.


Pero Es amor es mucho más que eso. Es una apuesta por el amor. Creer en el amor de verdad, en que cada uno de nosotros tenemos el derecho a ser amados, y acompañar a aquellos que en este momento se sienten dejados de la mano de Eros. ¿Se puede generar amor? Sí. Os aseguro que el mero hecho de intentar sacar lo bueno del ser amado, de tu marido, de tus hijos te hace darte cuenta de lo profundo que es ese amor. Querer irte de viaje con el otro. Querer que te bese hasta agotarte. O simplemente esperar con confianza la llegada de ese amor cuando no lo tienes.

En la trastienda, Eva e Isaac, con una labor impecable en la búsqueda de las canciones solicitadas por los oyentes y atendiendo las llamadas en directo. Porque además, se nos acerca a la música, a la literatura, a la poesía, al cine, y a todo aquello susceptible de generar amor.

El programa se emite de lunes a jueves, de 12 a 2 de la madrugada, y los martes, de 11 a 12, momento en el cual se comunican los ganadores del concurso.


Durante el mes de febrero se añade un nuevo concurso, de Declaraciones de amor. Se elige una carta cada semana, y el premio es un viaje de fin de semana romántico al Balneario Hotel Palacio de las Salinas (Medina del Campo). Un día de estos me voy a llevar a Marido, porque hoy he ganado ese maravilloso premio, con esta declaración de amor. Podéis dejar comentarios en el Blog de El Mundo, estoy segura de que a Ayanta le gustará poder leerlos también.


Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor
San Juan de la Cruz. 

El amor es la herramienta más poderosa, no dejéis de utilizarla

Almario

A pesar de no ser un tiempo de problemas ni de exceso de trabajo -o quién sabe si es precisamente por eso-, algo se está cociendo en mi vida.

Lo sé por un síntoma inequívoco: la necesidad apremiante de ordenar armarios. Cajón que abro, cajón que desmantelo, organizo, tiro papeles, coloco cosas. Siempre he utilizado esa herramienta de forma inconsciente para poner en orden mi mente.

Me gustó el término Almario, que me prestó mi amiga Sunsi. Será eso lo que esté ordenando, mi almario. De una forma serena y práctica.

Desechar los trapos viejos y poner los nuevos ordenados en su sitio. Mirar con nostalgia aquello que nos sirvió pero que ahora ya no vale, agradecer el servicio prestado.

Nada dura para siempre... Lo que quede para la nueva temporada mezcla las prendas del año pasado, y las que he comprado últimamente. Como la evolución de mi persona: quedan las huellas de los que han pasado por mi vida, de los que se fueron, de los que llegan.

Hay que renovarse.

lunes, 7 de febrero de 2011

Tú, no.

Tarde o temprano descubres que se han reunido sin decírtelo, como en un descuido. Lo sabes, porque siempre hay alguien a quien se le escapa, se han ido sin ti. O han quedado en casa de alguien o han organizado una cena. Siempre lo acabas sabiendo. Y cuando no tienes la certeza, dudas, pero casi estás seguro de que han vuelto a quedar. Sin ti.



Siempre te duele su rechazo disfrazado de mera omisión. ¿No has visto ese tinte de culpabilidad en sus miradas? Te lo habrá parecido. No se sienten culpables, sólo están aliviados de que no se lo hayas descubierto, o que no se lo hayas echado en cara si lo has llegado a saber.

Y nunca te atreves a decírselo, porque lo último que quieres es su lástima. No quieres que la próxima vez se acuerden de ti sólo porque te sentiste herido. Quieres que te quieran sin más. Quieres que quieran estar contigo, por ti, y por los tuyos, y que por preferir a otros no te discriminen a ti.

Al principio te sientes culpable, y piensas que tal vez estén molestos por algo, o les molesten tus hijos, o tal vez hiciste algo que no gustó. Pero por más vueltas que des, no hay por dónde agarrarse a eso, porque del último día sólo recuerdas sonrisas y alegría.

Te juras a ti mismo que la próxima vez que te pidan algo, te harás el loco. Te juras que no volverás a invitarles a tu casa, porque no quieres volver a sentir que la balanza está demasiado decantada hacia su lado. Pero se te olvida. Porque a ti sí te importan. Así que dejas ese guisante bajo el colchón una vez más, confiando en que algún día te acostumbres a su presencia.

Esta vez ha sido un viaje, otras, simplemente un café en compañía sin la tuya. Siempre, siempre, duele.

sábado, 5 de febrero de 2011

Aprendiendo juntos

Hemos aprendido una lección. Tú y yo.

Yo he aprendido a no perder los nervios. Hiciste lo peor. Lo peor de lo peor: faltar al respeto a la persona que tenía encomendado tu cuidado. ¿Hay algo peor? No.

Tú mismo llegaste a darte cuenta de lo malo de lo que habías hecho, porque te escondiste, y no supe lo sucedido por tu voz. Pero lo supe. Te pregunté, con incredulidad si era cierto, y esquivaste la mirada, y esperaste el castigo con la cabeza agachada.

-Tengo que pensarlo-, te dije. -Estoy demasiado enfadada y no quiero que el castigo sea desproporcionado ni injusto, porque esta lección no quiero que la olvides en toda tu vida. Me has avergonzado.

Lo pensé algunos días. Supe cuál era la forma. Consulté con papá. Decidí.



Tu lección: aprender a asumir tus actos y ser consecuente con ellos. Pedir perdón a esa persona por escrito, reconociendo lo que has hecho mal, y asegurando que no volverás a hacerlo.

Segunda lección para mí. La frase en tu carta.

"Yo, Marlin, no merecía esos caramelos."

Sé que he hecho lo correcto, porque cuando tú aceptaste los caramelos, te diste cuenta inmediatamente de tu traición. Tienes un gran corazón, no lo hagas nunca más. No lo harás, lo has prometido.

viernes, 4 de febrero de 2011

Hasta los andares

Hace algunos días os enseñé un reciclaje que había hecho con un puff de IKEA.
Me sobraron unos retales, y como la tela era muy resistente, y el color bonito, la aproveché para hacer unos neceseres para mis hijos.
La tela tiene un estampado con motivos de montaña, y escogí los dibujos para la parte delantera.


El de las casitas tiene la cremallera roja, y el otro, azul, así les va a resultar más fácil distinguirlos. Y ésta es la parte trasera:




Como la tela es tipo loneta no ha sido necesario acolchar ni forrar, porque ya tienen suficiente cuerpo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Ayer salimos de compras

Te encuentras tan bien que te apeteció dar un último repaso a las rebajas... ¡y qué chaqueta tan bonita te compraste!

Pasaste a recogerme como una jovencita, con las mejillas rosadas por el frío, y el ánimo burbujeante. Me hizo gracia cómo sigues administrando tus tiempos con amplios márgenes, como si nunca hubiera prisa. Eso está bien. Tú que te has tomado un café con la Dama de Negro, vives tu vida al mismo ritmo, retándola, pasándole por las narices tu reloj, el que no consiguió parar.



Luego un café, y cuatro tiendas. Y muchas conversaciones trascendentales. Sobre la enfermedad, sobre la vida y sobre la muerte. Esa muerte que se lleva a la gente demasiado pronto. Sin ir más lejos, tuve que contarte que nos dejó, por un cáncer, un compañero en apenas un mes. Esas noticias te tocan lo más hondo, y te hacen ponerte triste, pero yo pienso que tienes motivos para sentirte muy afortunada. Ellos están del lado de las estadísticas en los que no queremos estar.

Me hablabas de tus hijos adolescentes. Y yo te expliqué que pienso que Dios no nos manda un cáncer para enseñarnos nada. Que queda en nuestras manos sacar buenas lecciones de lo que pasa por nuestra vida. O no. Habrá quienes, después de una experiencia tan tremenda sigan siendo tan ruines como antes. Nadie merece sufrir lo que tú has sufrido, ni para aprender ninguna lección. Si de lo malo eres capaz de sacar una lectura, dichosa tú.

A mí me ha servido para varias cosas vivir de cerca tu enfermedad. La primera, para darme cuenta de que tu compañía y apoyo me hacen mucha falta. La segunda, para aprender de tu valor: no te han flojeado las piernas, y si lo han hecho, has sabido no hacerte la mártir. La tercera, que me podría haber pasado a mí. Y que me aterra ponerme en tu pellejo. Tú sólo has temido algo, y bastante razonable, por cierto: temías faltarle a tus hijos, como te faltó a ti tu padre, de forma prematura. Pero estás aquí. Nos haces mucha falta.

martes, 1 de febrero de 2011

Valen

Los jóvenes tienen mucho que decir. Me refiero a los jóvenes que no se resignan a ser ni-ni (los que ni estudian, ni trabajan, ni ganas tienen).



Algunos de estos chicos que no llegan a la veintena, no solo estudian, sino que además se sacan sus dineros para aliviar la carga de sus padres trabajando en verano. Estas personas de mentes bien amuebladas y corazones inmaculados parecen no tener lugar en el mundo del "sopa-pégame-a-la-boca" de sus contemporáneos.

Ellos serán tildados de ser unos inútiles por extensión de los chicos de su edad que sí lo son. Pero en realidad, ellos valen.

Tengo el honor de amadrinar un blog (bueno, lo pedí yo, pero quien no llora, no mama); acaba de nacer Generación SÍ-SÍ

Tendréis que ser valientes, porque sois distintos, y eso os situará en clara desventaja. Por eso, desde mi humilde castillo, os brindo todo mi apoyo y os ofrezco colaboración en lo que penséis que yo pueda ayudaros.
¡Adelante!
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