© de la imagen La meva maleta

lunes, 31 de enero de 2011

Las noticias

Estoy aprendiendo.

Cuando has escrito un libro y te llega un mensaje al móvil del editor, o recibes una llamada suya, es que están pasando cosas buenas.



Y hoy nos ha llamado el editor:

En dos meses se ha agotado la primera edición de nuestro libro en catalán, y ya está encargada la segunda a la imprenta, así que



GRACIAS

GRACIAS

GRACIAS

(La meva maleta... y esto, ¿cómo se guarda en nuestro álbum de recuerdos?)

domingo, 30 de enero de 2011

sábado, 29 de enero de 2011

Un clásico en mi horno

Bizcocho de yogur.



Es una receta básica, no voy a escribirla. Prefiero contaros que me la enseñó mi abuela. Solía regalarlo a las personas que quería. Lo envolvía en dos capas de papel de aluminio (disculpen, señores ecologistas, eran otros tiempos) dobladas con un pliegue en el centro. Ella lo preparaba en un horno eléctrico de aquellos independientes de la cocina, y lo hacía en un molde cuadrado, que ella tenía absolutamente controlado en cuanto a tiempos de cocción y cantidades.

Aún está enfriándose, mañana por la mañana formará parte de nuestro desayuno. Y de mi memoria.


¿Queréis la receta?
¿En serio?

Vale

Cuatro huevos
Un yogur natural
Dos medidas de yogur de azúcar
Tres medidas de yogur de harina
Medio sobre de levadura
Un limón
Medio vasito de aceite

Horno 200º. Montar las claras, reservar. Montar las yemas con el azúcar, añadir el yogur, el aceite, el zumo del limón y la ralladura de media cáscara, la harina y la levadura tamizadas, y mezclar. Añadir poquito a poco las claras para que no bajen. Untar un molde con mantequilla y espolvorear harina. Verter en el molde, meter en el horno 15minutos a 200º y media hora a 180º hasta que al pincharlo, el palillo salga limpio.

Dejar enfriar...

viernes, 28 de enero de 2011

Superficie

Demasiado a menudo las relaciones humanas se nos quedan en la superficie. Sólo en la piel. Vemos la mirada de alguien, y sólo somos capaces de fijarnos en su peinado, en el pañuelo, en el color de su maquillaje, en que ha envejecido. No nos atrevemos a preguntar, a esperar a que nos cuenten, no vaya a ser que tengamos que implicarnos...

Aquí pasa lo mismo. Paseo por los blogs, y todos cuentan cosas que pasan: labores, pensamientos filosóficos, situaciones cotidianas, noticias de prensa, actividades, recetas, ilustraciones, objetos bonitos, curiosos, inútiles, prácticos. Todo ello es precioso y enriquecedor.




Pero no muestra lo que hay detrás. Se queda en la fachada de lo que son las personas que dicen compartir su vida con los que seguimos los blogs. Yo he desgarrado muchas veces aquí mi corazón, y soy consciente de que esa sinceridad es la que os ha llevado a acompañarme todo este tiempo.

Como en el mundo real, el mundo de los blogs es cobarde, no se atreve a hurgar, no vaya a ser que descubra en su interior algo que no le gusta. También se queda en la superficie. Bajo la piel existen unos músculos minúsculos, los arrector pili, que son los que al contraerse, hacen que se nos ponga la piel de gallina.



Atrévete, muéstrate, y deja que veamos lo que hay debajo de tu piel. Te sorprenderá la liberación que experimentas y cuántas personas se sienten identificadas con tus palabras.

jueves, 27 de enero de 2011

Alter ego

Los niños, alrededor de los cuatro años, suelen adquirir una amistad consigo mismos, que disfrazan de amigo invisible, o de elemento imaginario. No comprendo muy bien el mecanismo, ni siquiera el significado. Sólo sé que a veces pasa, y que desaparece de un día para otro.

Nosotros tenemos a Bupi. Bupi es un perrito, que ladra, incluso. Y vive dentro de mi hijo pequeño.  Bien. Yo, como muchas otras madres, utilizo mis estrategias para saber qué piensa realmente mi hijo, preguntándole qué a través de su perro. Así, le digo "¿A Bupi le gusta ir a la escuela?". La respuesta, en muchas ocasiones suele ser sorprendente, y sobre todo, muy útil.

En casa, no solo hemos aceptado a Bupi, sino que le hemos dado un cuerpo, este, sacado del libro de Tilda, Labores decorativas para el hogar (originalmente, Tilda Hus)



miércoles, 26 de enero de 2011

Él sabía la solución

Mi hijo nos ha dado una lección de entereza, de integridad, de inteligencia emocional, y de relaciones interpersonales.

Recordaréis que hace tan solo dos días me lamentaba por las esquinas por el trato que recibió mi hijo por un compañero de clase.

Todos intentamos, a nuestro estilo, ayudarle.

Su padre, pensó como hombre: "Si te vuelve a rechazar, le das un empujón. Ya verás como si le marcas, te respetará".

Su madre, pensó como mujer : "Habla con él, dile que lo que ha hecho es mezquino, y que no tiene derecho a tratarte así".

El resto de personas allegadas, entre las que os incluyo, optasteis por mandar a freír espárragos al mocoso, por restar importancia al tema, por darle fuerzas, por colmarle de cariño, y manifestabais vuestra esperanza por que el dolor doliera poco, y poco tiempo.

Y Marlin ha hecho lo único que podía hacerle daño a ese niño, y ponerle así en su sitio.







Ignorarle de forma evidente. Ahora J ya no existe para los ojos de mi hijo.

No hay mayor desprecio que el no hacer aprecio. Me siento orgullosa de ser su madre. Gracias a todos por vuestro apoyo, afortunadamente esta vez no ha sido necesario.

martes, 25 de enero de 2011

Sobre la responsabilidad

Estos días estoy teniendo tutoría con las maestras de mis hijos. Empecé con la de Bufón, y ayer ya me avisó la de Marlin para quedar con ella.

Cuento, para empezar, que mis hijos nunca han presentado problemas importantes en sus estudios. Más bien al contrario, tienen buenas notas, y gran capacidad de aprendizaje. Por eso, porque ellos tienen buenas notas, puedo permitirme el lujo, si es que se le puede llamar así, de dejar que ellos se responsabilicen de sus tareas.



En realidad, hablo de Marlin. Veo a otras madres preocupadas por controlar cómo hacen los deberes, se quedan a su lado todo el tiempo, les acompañan mientras leen y estudian, es decir, les tienen que supervisar.

No digo que hagan mal, cada niño tiene unas necesidades concretas. Por poner un ejemplo, si yo no controlara el material y la ropa de mi hijo, probablemente iría al colegio con el pantalón del pijama, porque es muy despistado. Así que, me arriesgo a que él se responsabilice por completo de sus deberes y tareas, pero le tengo que supervisar con la ropa y la mochila.

Ayer, como anticipo a la tutoría, me dijo su maestra que la profesora de inglés se había quejado porque no llevó los deberes hechos un par de veces. Y sacó sobresaliente.

Entonces, ¿se supone que yo también tengo que regañarle por no hacer sus deberes? ¿para qué sirven las notas? Yo considero que él aprenderá mucho más si su maestra le reprende por no hacer los deberes que si los lleva hechos, pero se lo mando yo.

Ya he dicho antes que no es que le deje a su buena suerte, porque no es cierto. Pero pienso que si no se va haciendo responsable de las pequeñas tareas que tiene ahora, no sabrá afrontar las obligaciones cada vez mayores que se le van a ir imponiendo. El problema llega cuando desde la escuela eso no está tan claro.

lunes, 24 de enero de 2011

El niño malo



Empezó a causarnos problemas desde el primer curso en la escuela, cuando los dos tenían apenas tres años. J es un niño peculiar, que quería la amistad de mi hijo en exclusiva. Marlin, que le tenía mucho cariño, pasó cuatro cursos siguiéndole a todas partes, y jugando a los juegos que J proponía. Le hacía los trabajos de clase, le organizaba la vida, le impedía relacionarse con otros niños. Marlin, que es un niño de paz, no se quejó demasiado, excepto porque su familia le insistíamos en que debía ser amigo de todos.

Un día Marlin se hartó, y le dijo a J que iba a jugar con otros niños. El otro niño montó en cólera, y su estrategia durante casi un curso fue boicotear todas las nuevas amistades de Marlin.Si mi hijo se hacía amigo de P, J se lo "quitaba", si luego era amigo de M, J se la arrebataba como compañera de juegos.

Hasta el día que Marlin se hizo amigo de D, que al niño malo no se le ha antojado como amigo.
Ya hablé de esta situación, y de cómo Marlin fue muy valiente al plantarle cara. Tanto, que parecía haber ganado el respeto de J con el que alguna otra vez había jugado.

Este sábado mi hijo volvió a intentarlo. Él había perdido de vista a su amigo D, y le preguntó a J si podía jugar con él y con otros tres niños. J le rechazó abruptamente. Yo vi algo, pero estaba lejos. Me fijé en el lenguaje corporal de J, que me pareció de desprecio. Fui a preguntarle a Marlin, y negó la mayor. Pero al cabo de un rato, le vi solo. Le tiré de la lengua, y al final me contó, con una tristeza desgarradora, cómo había sido todo. Él había querido jugar con los niños y su ex-amigo le rechazó con desprecio. El corazón de mi hijo estaba totalmente desgarrado.

No puedo hacer nada, no debo intervenir. Me dan tentaciones de agarrar por el pelo a ese desgraciado por hacerle daño a mi hijo, pero no funciona así. Ellos tienen que resolver sus diferencias.

Y estoy segura de que Marlin sacará una lección de ese sufrimiento, y espero con impaciencia el día que cambien las tornas. Porque él también caerá. Mientras, sólo puedo lamer sus heridas, y hacer que no se sienta solo. Odio verle sufrir.

sábado, 22 de enero de 2011

En mi camino

Acompáñame un trocito en mi camino. Si lo que me pase es bueno, me gustará compartirlo contigo, y mostrarte las pequeñas obras que salgan de mis manos, me gustará que veas conmigo cómo mis esfuerzos produjeron sus frutos y mis lides, fueron victorias.


Y si algo no sale bien, necesitaré tu mano para levantarme, tu hombro para consolarme, y también quisiera poder volver a ver el sol a tu lado. Así que te invito a pasear a mi lado encontremos lo que encontremos. Y entonces, compartiré también tus risas, y si la tristeza llega a tus ojos, intentaré espantarla con mi compañía.
Al fin y al cabo, todos somos reflejos en la mirada de los otros. No estamos solos.

jueves, 20 de enero de 2011

Transformación

Incapaz de recordar el nombre de la tela de IKEA, ni de la estructura que lo sustenta, este puff, que mide 38x38x35, luce así de bonito. La idea surgió después de darme cuenta de que su funda blanca ya no era tan blanca. Compré la tela porque me gustaba el estampado en tonos azules, y porque era una loneta lo suficientemente gruesa para aguantar el trote de mis hijos.



miércoles, 19 de enero de 2011

No quería hacerte protagonista,

pero Dolores me ha dedicado una entrada en su blog, que habla de ti, y será justo que yo también te nombre.



Nunca he querido hacerte sitio aquí, en mi castillo, porque no te lo mereces. Tú, con tu arrogancia y tu poder para eclipsar al sol, piensas que podrás aplacar mi alegría por tu presencia, y te equivocas.

Incluso en los días en que te pones brava, y empapas las calles con maldad, vetando a los niños la posibilidad de jugar en los parques, incluso entonces tienes una belleza que no imaginas. Sólo hay que verte desde fuera, como un imponente copo de algodón posado en lo más hondo, protegiendo las secas tierras del  valle del Ebro. Y con lascivia acaricias las laderas cercanas impregnándolas de tu húmedo beso de Judas.

No, no voy a concederte mérito alguno, porque te llevas la luz que nos alimenta, ocultas los peligros de la carretera a nuestros ojos, calas el suelo, dejándolo pegajoso y resbaladizo. No vas a poder conmigo. Aunque algunos inviernos te instales en nuestros jardines durante dos meses seguidos. Aunque algunas veces congeles con escarcha malvada nuestros corazones. Aunque algunas veces seas tan intensa que se confundan tus lágrimas, con las mías. Incluso entonces, bajo el blanco manto de tu presencia, quedará mi sonrisa.

No podrás con ella.

lunes, 17 de enero de 2011

No te asustes

No, no voy a darte el disgusto de pedirte que volvamos a ser papás. No es nuestro tiempo. Lo hicimos, a pesar de cuánto nos costó superar todas las pruebas que se nos plantaron como cuatro colosos ante nosotros. Tú y yo contra la naturaleza, sin más armas que nuestro amor, la mirada al frente y un objetivo: tener a nuestros dos hijos.


Ellos llegaron, por fin, y lo ocuparon todo, nuestro sueño, nuestro tiempo, nuestro hogar, nuestro amor, incluso algunas veces el espacio entre tú y yo, dando sentido a toda nuestra vida. Ahora ya hemos realizado ese milagro de vida. Dos réplicas inexactas del resultado de barajar tus genes con los míos, tus labios con mi nariz, tu tesón y mi sonrisa.

Pero (sí, hay un pero), a veces me embriago de amor por vosotros tres, y cometo la imprudencia de intentar recordar cuál fue la forma de mi vientre grávido, o cómo huele un bebé. O el sonido de su llanto cuando tiene hambre, lo bonitas que son las ropitas que tienen, para colmo, esos nombres tan tiernos: pelele, batista, canesú, jesusito, ranitas, faldones. Y esa levedad del peso de su cuerpo frágil sobre el tuyo.

Y cuando me doy cuenta de que apenas recuerdo todas esas cosas, me invade una gran nostalgia, que me temo que no podré resolver ni siquiera con niños cercanos a nosotros, si es que un día vuelve a haberlos. Tendría que ser obligatorio que en las familias hubiera siempre un bebé, y los nuestros ya hace mucho que dejaron de serlo.

Eso, también pasó.




Banda sonora, At last, de Etta James

domingo, 16 de enero de 2011

La música como vehículo para alcanzar el éxito



Empiezo este post con la banda sonora de la película Armas de Mujer (Working girl), de Mike Nichols (1988). Vi esta película a principios de los 90. Yo era, por aquel entonces una mujer a medio formar. Estaba cursando mis estudios universitarios, estaba cabalgando sobre los últimos años de mi adolescencia, y tenía una pareja que, aunque yo no lo sabía, hoy día sigue siendo la misma.



La vimos mi madre y yo. Imagino que en su inquietud por que yo llegara a buen puerto, intentó sacar para mí lo mejor del guión. Hace poco volví a verla, y la complicada estética de los ochenta, con sus pelos cardados, sus cinturones sobaqueros y las hombreras desorbitadas me sobrepasó. Pero sigo recordando las cosas que me sirvieron del filme.

En primer lugar, el tesón de Tess McGill, el personaje interpretado por Melanie Griffith. Su valentia para buscar su lugar en la vida. Algunas de las mejores frases de la película ("si quieres parecer seria, necesitas un peinado serio") siguen siendo útiles y válidas.Y algo que no hubiera sabido reconocer de no haberla visto con mi madre: ella me dijo: "Fíjate cómo intenta imitar lo bueno de su jefa, la impostación de la voz, la forma de vestir, la forma de tratar a los demás..." y especialmente, me recomendó observar cuál era la actitud.

Esa actitud de seguridad, y de lucha la necesité poco después, para obtener mi permiso de conducir. Como referencia, la banda sonora de esta película, que, casi 20 años después sigo escuchando mentalmente cada vez que tengo que enfrentarme a un reto.

Hoy he estado TODA la mañana viendo los cástings de Operación Triunfo 2011, y, curiosamente, esta promoción tiene la canción Let the River Run, como banda sonora.

Soy una seguidora aférrima de OT. No soy fan de nadie en concreto, ni siquiera (y ya me disculparán ustedes) me gusta Bisbal. Yo admiro este programa porque me gusta ver qué es lo que lleva a una persona a superarse, cuáles son sus herramientas para motivarse, como a Melanie Griffith en Armas de Mujer. Ver la evolución, comprobar cómo los profesores, los directores del cásting, Nina, y todos los que conviven con los estudiantes, utilizan mecanismos para lograr que alguno brille entre todos los demás.

No todos tendrán las mismas posibilidades. Muchos, incluso, las desperdiciarán. Pero en cuanto detecte algún momento que pueda servir de modelo a mí o a mis hijos, quiero estar delante. Además, me encanta la música, aprendo canciones nuevas, rememoro las antiguas, me emociono con algunas, y cuando la ocasión lo merece, me parto de la risa con los gallos de alguno muerto de nervios. Soy incapaz de recordar los nombres de la inmensa mayoría, y mi gusto nunca coincide con la del gran público, pero eso lo tengo ya asumido.

Hola, me llamo Ana del guisante, y ME ENCANTA OT. ¿Sorprendidos?

sábado, 15 de enero de 2011

Un encargo

Ella es mi fan número 1 en casi todo (lo cual no deja de sorprenderme). Y yo soy fan suya porque nadie tiene un sentido del humor como el suyo, una capacidad de supervivencia como la suya y muchas  otras cosas que aquí no se pueden contar, que yo admiro de ella.
Siempre le han gustado las camisetas que hago, y como pedir cosas es difícil, hasta que no vio que había hecho unas por encargo no se atrevió a pedírmelas.
Estas son las camisetas para P y V, los hijos de mi amiga Blanche.




La camiseta de V está diseñada por Carme Sala

jueves, 13 de enero de 2011

Mis preferidas, y las vuestras


Quienes me vais conociendo en este pequeño castillo que habito, sabéis que detesto hacer las cosas por obligación. Hoy voy a hacer una pequeña excepción, que es celebrar el primer aniversario de este blog, que fue ayer, colgando las que han sido mis entradas favoritas, que lo son por muchas razones que ahora me costaría explicar.
No están ordenadas, pero sí que os propongo que, si os apetece, me contéis cual ha sido la que más os ha gustado, aunque no sean las que yo he escogido, y por qué.

Gracias por acompañarme en este camino que jamás hubiera imaginado que me daría tanto. Y muchísimas gracias por vuestros comentarios. Sin ellos habría tenido la sensación de estar hablando sola todo el tiempo,

Sobre mis clases de Pilates del curso pasado
Sobre la maternidad (y este lo he colgado ya dos veces)
La que inspiró La abuela necesita besitos
Sobre mis amigos del pasado, y del presente
Sobre mi primera bicicleta
Otro sobre la maternidad.
Este refleja un tiempo duro
¿o no tenía derecho?
Sobre el dolor ajeno y propio
El relato de un día de los duritos de pelar...
Este es especialmente rico en comentarios
De cuando te das cuenta que necesitas que alguien esté bien
La piel de mi niño inspiró esta entrada
Un paseo con mi hijo mayor
Un paseo contigo. Sí, contigo
Un recuerdo de mi infancia
Una conversación con una madre
Pequeña removida de conciencia
Cuando te das cuenta de que hablar es nada
Y esta, por lo que significa


Tendréis que disculparme la extensión de este post, pero son casi 300 "hijos" entre los que elegir.
Y a todos vosotros, no puedo nombrar a todos los que os quiero como si os conociera desde siempre, porque sería injusto olvidar a alguno. Pero repaso la lista de todos los seguidores, que sois, afortunadamente, muchísimos, y quiero deciros GRACIAS.

Edición:
La entrada favorita de Dolores Ceballos es Sobre la vejez
La de MadreYMas es Tu piel, que ya he enlazado, y todas las que llevan la etiqueta A la flor de Cristal
Mariapi se queda con Grata sorpresa, Clídice con  Ser mamá, La meva maleta con la serie Tú lo vales y Lo he visto claro, y Sunsi, con Tu piel.
Montse dice que a ella le gustan, en general, las que hablan de la cotidianedad, e Itsaso, adora las Barriguitas antiguas.

Gracias

miércoles, 12 de enero de 2011

Aprendizaje necesario

Tarde de lunes, poco después de las vacaciones de navidad.
Una olla con caldo hirviendo en el fogón, un tablero de juego en la mesa, mis hijos y yo.
-¿Mamá, juegas? -Pide uno de ellos.
-Claro, hijos -les digo mientras me siento satisfecha de que todavía quieran jugar conmigo.
-Tú serás Arenita -para vuestra información, es la ardilla con escafandra que vive en El fondo de Bikini con Bob Esponja-. Marlin es Patricio, y yo Bob Esponja.

Está clarísimo quién domina el cotarro: Bufón. Claro, el juego, que se llama Operaciones en el Fondo del Mar es suyo, se lo trajeron los Reyes.
El juego consiste en girar una ruleta para saber cuántas casillas recorres, siguiendo un camino, durante el cual ganas o pierdes medusas, y resuelves pequeñas sumas o restas, que, por supuesto se premian con medusas. El que llega primero no gana, gana el que tiene más medusas cuando el primero llega. No me leí las instrucciones, pero esas eran nuestras normas según mi primogénito.

Empezamos a jugar. Cada vez que alguien sacaba una puntuación que le hacía adelantar a Bufón-Esponja, teníamos pataleta. Cada vez que Bufón-Esponja perdía una medusa, llorábamos. Cada vez que Bufón-Esponja perdía, se producía un pequeño sainete en mi cocina.

Era obvio que la lección que mi hijo tenía que aprender de ese juego, no era en absoluto restar o sumar, conceptos que controlaba bastante bien, dados sus escasos 4 años y medio. Su hermano, Marlin-Patricio lo dejó claro, "Es que tú no puedes ganar siempre..."

Esperé a que mi pequeño Esponja sorbiera sus lágrimas, lo senté en mis rodillas, y le dije:

- Cariño, tienes que aprender a perder...

-¡¡¡PUES YO NO QUIERO APRENDER A PERDER!!!

Por si a alguien le había quedado alguna duda, mi hijo pequeño tiene madera de líder. Que Dios nos ampare.

martes, 11 de enero de 2011

Preparación

Tic tac
Siento mi mente preparándose para la actividad.
Tengo la necesidad urgente de comprarme un cuaderno y un bolígrafo nuevo, a pesar de que ahora escribo casi todo en un ordenador.

Tic tac
No sé muy bien cómo voy a desenredar la maraña de ideas que hierven en mi cerebro como si fueran unos espaguetti en una olla de agua hirviendo. Supongo que será cuestión de ir tirando de alguno de ellos, y comprobar si siguen crudos.

Tic tac
¿Dónde se dirige exactamente mi actividad? No sé, necesito hacer cosas, a pesar de que, ahora mismo estoy haciendo muchísimas cosas al mismo tiempo. De hecho, en mi mesilla de noche tres libros pelean por ser leídos. Dos de ellos empezados, y uno, que traté de empezar (pero ya me disculparán los amantes de la novela negra sueca, a mí los Olfensen me la traen al pairo)

Tic tac
Tic tac
Tic tac



Quien no me conociera podría pensar que tengo una enfermedad terminal y que me han diagnosticado tres meses de vida, durante los cuales tuviera que hacer todas las cosas posibles. Menos mal que cuando yo era pequeña los maestros no hablaban de hiperactividad...

Tic tac

lunes, 10 de enero de 2011

Operación lechuga


Lechuga romana
Lechuga iceberg
Lechuga trocadero
Lechuga de hoja de roble
Lechuga maravilla
Lechuga roja
Lechuga rizada
Lechuga Boston
Lechuga Batavia
Escarola
Endivias
Cogollos de Tudela

Valor nutricional de la lechuga en 100 g de sustancia: 18 calorías
Carbohidratos (g) 20.1
Proteínas (g) 8.4
Grasas (g) 1.3
Calcio (g) 0.4
Fósforo (mg) 138.9
Vitamina C (mg) 125.7
Hierro (mg) 7.5
Niacina (mg) 1.3
Riboflavina (mg) 0.6
Tiamina (mg) 0.3
Vitamina A (U.I.) 1155


Ea, feliz regreso.

domingo, 9 de enero de 2011

La Selecciones

Cuando yo llegué, la Selecciones ya vivía en casa de mis abuelos. Todo el tiempo que vivimos en su casa, ejemplares de la revista estaban a mi alcance, aunque yo no sabía leerlos. Creo que cuando llegamos a nuestra primera casa, ella vino con nosotros de mano de una suscripción. Casi podría decir que aprendí a leer con las tiras de Mafalda y con la Selecciones del Reader's Digest.



Los últimos ejemplares que yo recuerdo de esa revista me abandonaron en el tiempo en que yo fui a la universidad, y cambié la Selecciones por el Fotogramas, que desterré de mi vida también cuando me nacieron mis enanitos y dejé de estar al día de la actualidad cinematográfica.

La recuerdo como una revista entretenida, que podía saborearse a pequeños bocados. Lo primero que hacía era leer los chistes, que no tenían más que un par de líneas. Luego, pequeños artículos de hechos reales, que contenían proezas o supervivencias en accidentes o catástrofes (recuerdo con pavor la historia de un señor que se cayó sobre un hierro y quedó como una aceituna pinchada en un palillo y no se murió). Dejando de lado las cosas que no era capaz de comprender, como la política o la economía, acababa hojeando toda la revista. Desde los consejos de salud hasta la lista de las 30 cosas que uno no debía olvidar para mantener su hogar seguro si se iba de vacaciones. O los 10 secretos para mantener la relación de pareja en equilibrio (que yo no tenía pareja, pero por si acaso). Aunque también podías aprender de avances tecnológicos, de personajes admirables, o cuáles eran los deportes más difíciles del mundo.

Hoy, buscando la foto para el post, he descubierto que tienen su versión digital, para varios países, con los mismos chistes y listas. Para mi gusto, le falta el olor de tinta y la manejabilidad del formato de sus escasos 20 cm de página, y dudo que pudiera suplir lo que aprendo hoy en los blogs. Pero quería tener un pequeño recuerdo para esta entretenida revista que, quizá, me hizo ser quien soy.

viernes, 7 de enero de 2011

La reacción

Las madres somos seres extraños, que les ponemos un jersey a los hijos cuando nosotras tenemos frío, y que, casi siempre, pensamos que estamos por encima de todo aquello que puede perturbar la paz interior de esos seres maravillosos cuyo cuidado tenemos encomendado.

Mi preocupación del otro día por la reacción de mis hijos al ver que lo que habían pedido no se correspondía con lo que les iban a regalar fue en vano.  Ellos, con la sabiduría que les confiere su bondad, aceptaron gustosos los otros regalos e, incluso, en un ataque de madurez sorprendente, Marlin dijo que él también pensaba que unos patines eran mucho mejor.

Ayer, no sólo los Reyes Magos fueron generosos conmigo, sino que, además, tuvimos una celebración familiar cordial y agradable, de risas y cánticos, y ¡¡¡con canguro para los niños!!! gracias a lo cual pude comer tranquila, pude tener conversaciones largas y distendidas.

Hoy, día 7 (por fin), las mochilas, los libros de música y el chándal para la hora de deporte, devuelven la normalidad y el ritmo frenético al clan de los guisante. Quedan por recoger las luces y el belén que nos anclan a esa Navidad que por fin vuelve a ser un largo proyecto para el año que viene. Por una vez han sido unas fiestas más plácidas que de costumbre.

miércoles, 5 de enero de 2011

Su primera decepción

Cuando se lucha por tener un hijo, hasta los límites de la paciencia, cuando esa criatura que Dios ha dejado, por fin, en tus manos se enfrenta a las primeras enfermedades, cuando le ves sufrir, por lo que sea, te das cuenta que tu inmenso amor por él no podrá evitarle el mal. Mucho más que eso. Justo por ese Amor sabes que debe enfrentarse por sí mismo al dolor, que las pequeñas decepciones de la infancia sirven para aprender a afrontar las grandes decepciones de la vida adulta, igual que las peleas entre cachorros les sirven para aprender a resolver sus problemas cuando son mayores. Tropezar, levantarse, sacudirse el polvo del camino, y continuar, es ley de vida.

Pero nunca te parece un buen momento ver a tu hijo triste. Y yo sé que mañana mi hijo va a estar muy triste, y que se va a sentir defraudado. Él, con la ingenuidad de quien sabe de la magia de los Reyes Magos o, de quien se sabe centro de su pequeño universo, ha escrito una carta, con su mejor letra, pidiendo regalos para todos nosotros.

Para su hermano, el Templo de Gormiti (que en realidad será algo de Gormiti, pero bastante más sencillo). Para mí unas tijeras de costura. A su padre le preguntó qué era lo que quería. Su padre le respondió que lo único que quería era que se portaran bien, y él lo escribió como solicitud a los Reyes (¡menudo morro!).

Y para él, el producto estrella, el circo romano de Playmobil. Y no lo va a recibir.

No. Es demasiado caro, demasiado grande, demasiado demasiado. Porque ya tiene muchísimos Playmobil. Porque todo lo que tiene a penas se lo mira. Porque hay que poner un límite, porque los límites dan seguridad. Sí, con un esfuerzo, se podía comprar. Pero no le hubiese hecho ningún bien. Su circo se ha transformado en algo que pienso que es necesario para él, unos patines. Son necesarios porque es un niño bastante sedentario, con movimientos muy rígidos y que, por ello debe hacer ejercicio físico. Y unos patines pueden ser un buen estímulo.

No tengo duda alguna de que lo que he hecho está bien, así que ahora tocará ser comprensiva y fuerte, y no dejar que su tristeza por lo que no ha conseguido se transforme en desprecio por el resto de regalos que va a recibir.

Que llegue el día 7, por favor.

martes, 4 de enero de 2011

El aburrimiento es necesario

Leí en algún periódico que es necesario que los niños se aburran para fomentar su creatividad. Y os puedo asegurar que en el castillo debemos de andar sobradísimos de las dos cosas.

Ayer por la tarde, Marlin, mi pequeño pez payaso, me recibió con una sonrisa de oreja a oreja, porque había fabricado una lata de sardinas.
El material utilizado: un blister de ferretería, con el exterior de plástico, y un cartoncito en el interior, con el que diseñó las sardinas.



¿Utilidad? Tener al niño entretenido durante media hora. Y recordar el proverbio guisantil "Niño aburrido, cosa mala". Así que proveed a vuestros retoños de buenas tijeras, de tiempo libre, y de material de reciclaje. Así seréis propietarios de una ¡¡¡fantástica lata de sardinas sin sardinas!!! y que sirve para... para.... bueno, para presumir en el blog de su madre.

lunes, 3 de enero de 2011

De propósitos y cartas

Pido disculpas de antemano a la multitud que hace siempre lo que toca, pero yo, Ana, princesa del guisante por la gracia del Blog, ¡detesto hacer propósitos de año nuevo y escribir la carta a los Reyes Magos!

Y creo que lo detesto sólo porque es lo que "toca" hacer. Yo dejé de fumar un 17 de enero, no me lo propuse el día 1. Simplemente fui reduciendo el consumo desde el verano anterior, y cuando mi cuerpo estaba listo, lo dejé. No porque fuera principo de nada, sino porque yo estaba preparada.

Y en cuanto a los Reyes Magos... ¿qué les pido? ¿podrán ellos darme salud? ¿y a mis hijos? ¿Le quitarán la enfermedad y el peso de los años a quienes quiero? ¿Les pido que no falte el trabajo en mi hogar, que no nos sacudan catástrofes económicas, que no se muera nuestro coche, que no sea precisa la orden de alejamiento para Pollo y Peri?

¿Va a dar el 2011 tanta guerra como el 2010?

Si es así, que se vaya preparando, porque pienso plantarle tanta cara como lo hice con su predecesor.



(y si se me quedara este tipazo este año, tampoco le haríamos ascos, para que nos vamos a engañar...)

sábado, 1 de enero de 2011

¿Se puede envasar cariño?

Acabo de comprobar que sí.

Ayer por la mañana en una caja con el interior cuidadosamente protegido, recibí un tarro de cristal lleno de cariño. "Te quiero mandar una tontadica", me dijo... Y al abrirla, descubrí que todo el espíritu de la Navidad que tenía anestesiado por los momentos tristes, se transformaba en presente y en gratitud. Mi querida amiga Mariapi recordó el pedido que medio en broma le había hecho en un comentario en un post.

En mi familia, como en muchas otras de origen aragonés (desconozco si la tradición abarca otros lugares) suele tomarse un ponche de Navidad, a base de vino tinto, cocido con frutas secas: pasas, higos, orejones, piñones, etc. y con miel y canela. El manjar se cuece hasta que el alcohol se ha evaporado prácticamente, y suele tomarse caliente. Ese es el sabor de la Navidad para mí, y por enfermedad de mi abuelo ni el año pasado ni este, había podido tomarlo.

Y una persona a quien me alegro de haber conocido, por infinitas razones que en este post no vienen a cuento, ha tenido la generosidad y el cariño para querer compartir su Navidad con la mía. En el envase también encontré el símbolo de lo que nos ha juntado en este mundo tan inmenso y a la vez tan pequeño, y una tarjeta graciosísima con una foto de Marido y mía...


Te mando a tu correo electrónico los detalles de cómo me ha sabido, y aprovecho para felicitar al druida que ha cocinado la poción mágica.

Querida has arañado mi corazón... Gracias por ser tan grande.
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Si algo de lo que expongo aquí te molesta, te pertenece, o habla de ti y quieres que lo borre, tan solo tienes que pedírmelo. Nunca quise ofenderte, ni plagiarte, ni molestarte...
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