© de la imagen La meva maleta

jueves, 30 de septiembre de 2010

Matermanías,

Dejo aquí un recadito para tu hija, con tu permiso.


Te queda un mes, sólo un mes, para lo mejor, lo más bonito, lo más intenso, lo más especial. El principio del principio.
Yo me emocioné (aunque no creas que eso cuesta mucho, eh...) cuando vi nuestros nombres en la primera página de mi propio libro de familia. Familia es una palabra inmensa, aunque tú ya lo sabes, porque vienes de una de las buenas.

Mi regalo para ti, estas palabras prestadas.



BENDICIÓN APACHE


Ahora no notaréis la lluvia,



porque cada uno será refugio para el otro.


Ahora no tendréis frío,

porque cada uno dará calor al otro.

Ahora no habrá más soledad para vosotros,

porque cada uno hará compañía al otro.

Ahora sois dos cuerpos,

pero no hay más que una vida ante vosotros.

Ahora id a vuestro hogar,

comenzad los días de vuestra unión.


Que vuestra estancia en la Tierra sea larga y próspera.



miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cajas de vino

Suelen regalarnos en Navidades unas cajas de vino, que siempre me ha dado pena tirar.

El año pasado le di una vuelta a una de ellas, y quedó así de bonita.




Ingredientes:
Una caja de madera para 6 botellas de vino.
Una caja de cartón. En este caso, era una caja de pañales.
Tela de piqué con cuadritos de vichy, semihilo y un retalito de tela de florecitas
Cinta de zigzag, tapajuntas y entredoses
Guata para acolchar
Un botón
Cola blanca
Paciencia







martes, 28 de septiembre de 2010

Naftalina

Trabajo en una empresa grande en una ciudad pequeña. Al final de mi pasillo se encuentra el departamento de Personal. Estos últimos años el desfile de almas que se pierden ante mi despacho es tan habitual que, sin apenas levantar los ojos de mi trabajo, les digo: Recursos Humanos, al final del pasillo.






La mayoría es gente joven. Vienen con sus mejores vaqueros, las caras lavadas, un toque de nervios y un tinte de deseperación en la mirada. Están preparados para presentarse ante el ministro del ramo, pero no saben que les va a recibir una empleada que va a guardar su currículo en una carpeta repleta de lo mismo, y que, casi con seguridad, no les llamarán. No, no llamarán a los menos preparardos, y probablemente tampoco llamen a los que sacaron mejores notas y estudiaron más.


Aparecen algunos inmigrantes que llegaron con la promesa de que aquí estarían como en Hollywood. Dejaron sus países huyendo de la miseria, atraídos por la brillante Europa, pero no les contaron la parte amarga de los alquileres altos, y los precios caros. Y la subvención para todo, se acabó.


Les miro a todos de reojo, desde la comodidad de mi puesto-no-tan-estable, dando gracias a Dios por conservar la silla que nos paga la hipoteca. Y les deseo a todos que encuentren en otro lugar lo que aquí no les podremos dar.


Ayer topé con un aspirante en el ascensor. No era como los demás. El hombre, de unos indefinidos cuarenta-y-tantos o cincuenta-y-pocos, iba repeinado y vestido con su mejor traje, que desprendía un inconfundible olor a naftalina.



Ya había dejado su Currículum. Y en sus ojos se podía leer su miedo.


El olor a naftalina quedó impregnado en mi conciencia.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Mirar

Cada vez veo menos televisión. La he cambiado por los blogs, por paseos por internet, por ratitos de juguetear con el ordenador, o por charlas con Marido.

No me despierta interés casi nada de lo que veo en la tele. Los debates me alteran antes de acostarme (es el tiempo que tengo para relajarme y sentarme tranquila), así que la política la dejo para la mañana, por la radio. Los programas del corazón son decadentes, y los personajes que salen no me importan en lo más mínimo. La mayoría de las películas que exiben no me atraen, y las series, empiezan y acaban demasiado tarde.

Si acaso alguna película me gusta, como también acaba tardísimo para mí, que me acuesto siempre antes de las 11, la busco en la mediateca de la biblioteca municipal. Las películas que encuentro allí no son lo último de lo último, pero me da lo mismo.

El otro día me llevé La sonrisa de Mona Lisa. La había visto empezada en casa dos o tres veces, y nunca la había visto terminar.

Me gustó mucho... En una escuela de señoritas, en el año 53 amanece una profesora de Historia del Arte, con ideas revolucionarias para la época.



Me quedé con algo interesante... ¿cómo verían a esa sociedad suya a lo largo de la historia? ¿Y a la nuestra?

Me observo a mí misma. Lo que hago con mi propia vida, y me gusta lo que veo.

Y observo a los que me rodean. A sus vidas. Siempre con el cristal de mis gafas de cerca y, por supuesto con mis ojos. Pero no para criticar, sino para aprender.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Niñocracia

Ninguna generación de niños ha sido tan deseada como la de los nuestros. Y ninguna ha sido tan idolatrada.

El otro día leía un blog con espanto. Explicaba una madre devota cómo había grabado en vídeo a su retoño el despertar del primer día de P3. ¿Para qué? Para que tuviera un recuerdo bonito, decía. Mis disculpas, pero me pareció bastante ridículo. Tenemos el primer hijo con 35 años, y le hacemos el centro del mundo.




Entendámonos. Yo quiero a mis hijos. Hasta el límite de la cordura. Tanto como para poner en riesgo mi vida por ellos. No es un farol, lo he hecho, sólo para concebirles. Me pongo como una osa ante cualquiera que se atreva a lastimarles o menoscabarles. Procuro su bienestar físico, emocional, social, y todo lo demás.

Pero quiero que sean personas, no semidioses de un mundo niñocentrista. Ayer, en la reunión de inicio de curso, escuchaba totalmente atónita a la maestra, de tercero de primaria, de mi hijo mayor. Nos pedía a los padres algo de disciplina en casa. Ella debe tener casi 20 años de experiencia como maestra, y nos confesaba que los niños antes no eran así. Nuestros hijos TIENEN que ser SIEMPRE el núcleo y centro de atención. La interrumpen (bueno, lo intentan) cuando habla, si alguien entra en su aula se le cuelgan prácticamente de las piernas para llamar la atención...

No, no me sorprende. No creo que Marlin, ser prudente y educado, haga eso con su maestra. Pero sí lo hacen con nosotros, sus padres. No es tan evidente, porque yo he marcado normas. Si yo hablo, tú esperas para hablar. Se pide por favor, se da las gracias, se respeta a los demás, no se insulta. Si hablo por teléfono no gritas.

Pero no puedo evitar que mientras hablo con alguien haga monerías para reclamar su mirada, se me revuelve el estómago cuando hablo por teléfono y fastidia a su hermano para provocar los gritos que me molesten, no nos dejan tener una conversación a Marido y a mí, la mayoría de las veces.

¿La culpa? Nuestra, supongo. A mí no se me hubiera ocurrido molestar a la maestra, o interrumpir una conversación de adultos, creo.

Nuestros hijos son una generación de tiranos. Y la culpa será nuestra. Las cosas que se aprenden en estas edades tan tempranas son muy difíciles de rectificar. Me temo que llegamos tarde.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El amor de su vida

Ella, la más bella. Su vaca.



Bufón se enamoró de su vaca con un año recién cumplido. La agarra con su mano firme por el cuello, y su vaca, que no, no tiene nombre, sólo la llama el amor de la vida, la sigue dondequiera que va.

Se la regalaron nuestros tíos, la trajeron de Holanda... ésta y otra idéntica que obra en posesión de un sobrino de la misma edad que Bufón.

Era blanca, lo aseguro, como la nieve.

Cuando nos dimos cuenta de la importancia que iba adquiriendo para la estabilidad emocional de nuestro cachorrito, empezamos a plantearnos buscar una sustituta idéntica, para reestablecerla sin pasar noches sin dormir.


Ha habido varios intentos. La vaca de la izquierda la trajeron los mismos tíos de otro viaje. Si no recuerdo mal recorrieron media Alemania buscando vacas. Ni se la miró.

La más grande se la pedimos a los Reyes Magos, que la vieron en un catálogo de juguetes y casi enloquecen al verla. Al ir a la tienda a por ella, vieron que era mucho más grande. Sonrió, y le llamó la madre.

La última la encontramos el verano del año pasado en Cantabria. La vio, sonrió, dijo... La mía tiene una flor aquí (y le señaló el hocico). Ésta es la hermana.


Vio la vaca idéntica a la suya en casa de su primo, y no le pareció nada interesante.

Claro, que es "el amor de la vida"...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El amor

Leo esta noticia:

Un joven universitario gaditano escribe en un centenar de idiomas su declaración de amor como regalo de aniversario para su enamorada

(...)

Manu, joven gaditano estudiante de Psicología de la Universidad de Granada buceó en Internet, encontró más de un centenar de formas de decir 'Te quiero' en todos los idiomas, se fue a los chinos, compró brocha y pintura blanca y una madrugada cualquiera de junio se dejó el corazón en el frío empedrado de Granada para declarar su amor infinito a Lola.


El resultado es una pintada en la calle Concepción de Granada que tiene enamorados a los comerciantes, a los vecinos, a los peatones que la descubren y, por supuesto, a Lola, la joven universitaria de Badajoz a la que Manu ha regalado cien maneras distintas de decir 'Te quiero'.



Os regalo ciento doce formas de decir 'Te quiero', para que le digáis a quien os apetezca que le amáis, de la forma que más os guste. (lo he sacado de aquí)

Africano  Ek het jou lief

Albanés  Te dua
Alemán  Ich liebe dich
Árabe  Ana behibak (a un hombre)
Arabic  Ana behibek (a uma mujer)
Armenio  Yes kez sirumen
Bambara (República de Malí)  M’bi fe
Bangla (Bangladesh y Bengal en India)  Aamee tuma ke bhalo aashi
Bielorruso  Ya tabe kahayu
Bisaya (Islas Filipinas)  Nahigugma ako kanimo
Búlgaro  Obicham te
Camboyano  Soro lahn nhee ah
Chino cantonés  Ngo oiy ney a
Chino mandarín  Wo ai ni
Catalán  T’estimo
Cheyenne (Estados Unidos)  Ne mohotatse
Chichewa (centro y sur de África y Mozambique)  Ndimakukonda
Coreano  Sarang Heyo
Corso  Ti tengu caru (a un hombre)
Creole (Haití) Mi aime jou
Croata  Volim te
Checo  Miluji te
Danés  Jeg Elsker Dig
Eslovaco  Lu`bim ta
Eslovenia  Ljubim te
Español  Te quiero / Te amo
Esperanto  Mi amas vin
Estonian  Ma armastan sind
Etiopía  Afgreki’
Persa  Doset daram
Filipino Mahal kita
Finlandés Mina rakastan sinua
Francés  Je t’aime, Je t’adore
Frisia (Países Bajos)  Ik hâld fan dy
Gaélico  Ta gra agam ort
Gaélico escocés Tha gra\dh agam ort
Galés  ‘Rwy’n dy garu di
Gallego  Quérote
Georgiano  Mikvarhar
Griego S’agapo
Gujarati (Gujarat - India)  Hoo thunay prem karoo choo
Hiligaynon (Filipinas)  Palangga ko ikaw ó Guina higugma ko ikaw
Hawaiano Aloha Au Ia`oe
Hebreo  Ani ohev otah (a la mujer)
Hebreo  Ani ohev et otha (al hombre)
Holandés  Ik hou van jou
Hmong (sur de China)  Kuv hlub koj
Hopi (Arizona, Estados Unidos) Nu’ umi unangwa’ta
Húngaro - Szeretlek
Indio (India, lengua oficial)  Hum Tumhe Pyar Karte hae
Inglés  I love you
Islas Feroe  Eg elski teg
Islandés  Eg elska tig
Ilonggo (Filipinas)  Palangga ko ikaw
Indonesio  Saya cinta padamu
Inuit (esquimales)  Negligevapse
Irlandés Taim i’ ngra leat
Italiano Ti amo
Japonés   Aishiteru
Kannada (Karnataka - India)    Naanu ninna preetisuttene
Kapampangan (pampango o capampañgan Filipinas)    Kaluguran daka
Kiswahili (África, varios países)    Nakupenda
Konkani (India)   Tu magel moga cho
Latín  Vos amo
Latino  Iay ovlay ouyay
Lenguaje de signos   ,\,,/
Letonia   Es tevi miilu
Líbano   Bahibak
Lintuania   Tave myliu
Luo (Kenia)  Aheri
Malayo  Saya cintakan mu / Aku cinta padamu
Malayalam (Kerala, en el sur de la India) Njan Ninne Premikunnu
Mallorquín   T' estim
Marathi (India)  Me tula prem karto
Mohawk (Ontario, Estados Unidos  Kanbhik
Marroquí   Ana moajaba bik
Nahuatl (azteca - Centroamérica)   Ni mits neki
Navajo  Ayor anosh’ni
Ndebele (Zimbabwe)  Niyakutanda
Noruego   Jeg Elsker Deg
Pandacan (Filipinas)   Syota na kita!!
Pangasinan (Filipinas)  Inaru Taka
Papiamento (Antillas holandesas)  Mi ta stimabo
Persa  Doo-set daaram
Polaco   Kocham Ciebie
Portugués   Eu te amo
Rumano    Te iubesc
Ruso   Ya tebya liubliu
Serbio   Volim te
Setswana (Sudáfrica)  Ke a go rata
Sindhi (Pakistán)   Maa tokhe pyar kendo ahyan
Sioux (Estados Unidos)  Techihhila
Swahili (África)  Ninapenda wewe
Sueco  Jag alskar dig
Suizo alemán  Ich lieb Di
Tagalo (Filipinas)  Mahal kita
Taiwanes  Wa ga ei li
Tahitian  Ua Here Vau Ia Oe
Tamil (India)  Nan unnai kathalikaraen
Telugu (Andhra Pradesh -India)  Nenu ninnu premistunnanu
Thai  Chan rak khun (a un hombre)
Thai Phom rak khun ( a una mujer)
Turco Seni Seviyorum
Ucraniano  Ya tebe kahayu
Urdu (India y Pakistán)  mai aap say pyaar karta hoo
Valenciano  T'estime
Vasco Maite Zaitut
Vietnamita  Anh ye^u em (a una mujer)
Vietnamita  Em ye^u anh (a un hombre)
Yiddish (Hebreo)  Ikh hob dikh
Yoruba (Nigeria)  Mo ni fe
Zazi (Kurdo)  Ezhele hezdege

 
Y en el idioma del castillo, t'estimo, pesolet.

Gracias, mofletes

Recibo un premio exquisito, de la mano de Mofletes, el premio al blog más dulce


Sabéis que tengo por costumbre no propagar los premios, así que espero que nadie se tome a mal que no se lo dé.

Agradezco mucho todas TODAS TODAS TODAS las muestras de cariño que recibo en este lugar tan peculiar. Las críticas también son bienvenidas.
Éste es un lugar de libertad y de respeto.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Comentarios en el blog

Me enganché a los blogs mucho antes de saber siquiera en qué consistía un blog. Leía sus entradas, era asidua a blogs de creativos, a blogs de artistas que hacían labores, a blogs de madres. En fin, yo entraba en las ventanas ajenas, y llenaba mis retinas de ideas de las que me apropiaba con cariño, y con un sentimiento de gratitud hacia la persona generosa que se había molestado en colgar eso en su blog.

Sólo en algunas ocasiones había accedido a los comentarios. No sabía que esta interacción entre los lectores del blog y su autor fuese tan gratificante y necesaria. Y lo es, ciertamente.

Muchos comentarios me han sorprendido. Por el amor que he encontrado hacia la persona que aparento ser aquí. Por un agradecimiento por haber expuesto algo que ha ayudado a alguien. Por los aplausos por el trabajo realizado. Muchas veces los comentarios ayudan a abrir ese abanico de ideas, y exponen algo que no sabía. Y muchas otras, encuentro en vuestras palabras calor, y consuelo.

No estoy segura de que todos los que leéis mi blog leáis también los comentarios. Yo os invito a hacerlo. Descubriréis mucho más de lo que yo pueda aportar. Como botón de muestra, esta conversación entre Driver, estrella invitada de algunos blogs, y mi corazón a medio recomponer.

Driver ingenuo pero...  dijo...


"Siempre hay alguien que te engaña, alguien que intenta conseguir algo de ti, alguien que te utiliza.Alguien que te hace daño.
...

Siempre hay alguien que te da su verdad, alguien que te da algo sin esperar nada a cambio, que te regala un trozo de vida.Que te ama.
...


Y ahí estás tú, jugando con cartas sobre el tapete verde, apoyado en la mesa del día a día, en la habitación de la edad, la tercera planta del edificio de tu vida.Y unas veces vienen buenas cartas, y otras no.


Así que un día, logras coger fuerzas, subes por las escaleras a la cubierta del edificio, te asomas por la barandilla y ves el vacío.


Tienes que decidir.


O te tiras tú o tiras los resentimientos.


Así que coges una bolsa de basura, la llenas con los abandonos, las traiciones, las estafas, los engaños.


Como la bolsa pesa, hay que cogerla con mucha fuerza, voltearla alrededor de tu cuerpo, y con cuidado para que no te arrastre con su peso, tirarla por encima de las protecciones.


Y entonces te quedas apoyado en el pretil, viendo como la enorme bolsa cae al vacío, acabando en el contenedor de los escombros.


Te esperas.


No hay prisa.


Es tu momento de gloria.


Al rato viene el camión de la basura.


Pasa cada día.


Se lleva el contenedor con la enorme bolsa.Y tú te quedas ahí, viendo alejarse el camión, pensando que pasa todos los días.


Miras al horizonte.


Amanece.


Ya no tienes resentimiento.


Ya no tienes dolor.


Sólo un hermoso y a la vez complicado día por delante.


...


Afortunadamente, los camiones de la basura, pasan todos los días.


Los azules y los grises.


Todos los días."






20 de septiembre de 2010 14:53



Ana, princesa del guisante dijo...


*Driver de ingenuidad rectificada sabiamente: a menudo las personas que hieren disfrazan sus palabras con falso amor, afecto, amistad, o las envuelven en regalos. Dan el pego, hasta que te das cuenta. Y entonces cargas con su pesada bolsa de basura, y como un buen vecino (¡¡tirar basura por la ventana es espantoso, señor ciudadano!!) y la tiras al contenedor para que el basurero la recoja.


Y luego, a veces te quedas pensando... ¿era amor? Tapaba la mezquindad con su aspecto rosado y lleno de lacitos. Pero era amor, al fin y al cabo. La pregunta inevitable es ¿hice bien en tirarlo? Y entonces le das otra oportunidad. Ese día se disfraza de regalo. Y el regalo es agradable. Recuerdas vagamente que tras la piel de cordero hay un lobo de afilados colmillos, que te muerde. Lo vuelves a empaquetar. Nada de bolsas, ahora una caja de cartón. Y un sello de correos, y a volar. NO volverán a engañarme, te dices.


Y pasa un tiempo, cambian tus circunstancias, y esta vez aparece el traidor envuelto en un halo de miseria que te hace sentir lástima. Y se la pasas una vez más.

Y te hiere de nuevo.



Errar es humano
Errar, duele.
Herir es humano.
El otro se siente herido, total, vino a traerte amor, regalos, su miseria.


Gracias, Driver...un abrazo


Pasen, damas y caballeros, a comentar si lo desean. Procuro responder con cariño.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Demasiadas heridas

Mi vaso está tan colmado de lágrimas, que ya no me caben sonrisas para ti. No estoy dispuesta a recibir más heridas tuyas.



Vienes en aparente son de paz, pero sigues sin respetarme. Tu burla sobre mis sentimientos, tu menoscabo hacia mí, tu decirme que mi bondad es solo un papel que interpreto, ha sido demasiado para volver a perdonarte una vez más.

Ya no tienes lugar aquí. No, no soy una buena persona. No contigo. Ahora la razón es toda tuya.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Desde el corazón

Pasé por tu casa una mañana. Pedí permiso para volver, y me quedé.
Encontré un alma bella, un corazón generoso, y una sonrisa incondicional... que hoy he visto por primera vez. Y sé que no va a ser la última, afortunadamente. Me ha sabido a poquito, pero me ha llenado mucho.



Ha sido un placer.


jueves, 16 de septiembre de 2010

No se parecen...

- ¿El pequeño se parece a su padre? -pregunté.

Ella torció el gesto, sonrió y se apresuró a decirme, supongo que para evitarme el mal trago de seguir metiendo la pata, "Es que son adoptados".

Lo dijo bajito, como en un comentario íntimo.

El mayor, de 8 años, con el pelo rubito como de un pollito, dientes de rata sabia, y gafitas, cuerpo muy menudo, y el menor, de 5, con unos ojos verdes abiertos al mundo como para comérselo, rostro de luna llena y expresión resignada, casi más corpulento que el hermano mayor.

Alguna vez habíamos hablado, nuestros hijos mayores comparten una actividad. Intuí que el niño estaba en tratamiento psicológico, cuando ella hablaba de algo que tenían que hacer el sábado. Cuando ese "algo" no puede llamarse fútbol, ni teatro, ni judo, ni manualidades, ni ver a los abuelos, es, obviamente, ir al psicólogo.

Ayer me confesó cuál era su plan de los sábados: "Lo pasó mal, ¿sabes? El pequeño no, a éste lo abandonaron al nacer, pero el mayor... Cuando nos lo dieron tenía dos años. Apenas pesaba 9 kilos. Le cosatará rehacer. Necesita ayuda."



Nuestros ojos luchaban por hacer desaparecer las lágrimas que los nublaban. Nudo en la garganta. Aclaré mi voz, y le dije que no se angustiara, que los niños se empapan de lo que les rodea. Que cada uno eramos fruto de nuestras circunstancias, y que el saber sacar lo positivo de la experiencia, marcaba la diferencia entre unas personas y otras. -A todo el mundo le pasan cosas todo el tiempo- le dije.

Y le conté cómo mis hijos estarían marcados por mi experiencia, por lo que nos costó engendrarles, por los cuatro embarazos que perdimos y por las dos veces que me jugué el tipo por mi empeño de ser madre. Por eso soy tan sobreprotectora con ellos, claro. Y cuando mi hijo mayor se enfada conmigo me amenaza con tirarse por la ventana (¡!), y yo siento que me desgarro por dentro, porque evidentemente, nada puede herirme más, y él lo sabe.

Quise desdramatizar su situación con mi experiencia, pero le dije que era admirable lo que estaban haciendo. Me consta que se han entregado a estos chicos, que todo su tiempo lo dedican a su educación, a proporcionarles todo aquello que les ayude a ser mejores.

La desgracia de estos padres de no haber tenido hijos propios, ha sido la mayor fortuna de estos niños que, en sus hogares de origen no habrían tenido ninguna posibilidad. No creo que la infertilidad sea siempre una tragedia.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cuesta

Tu dedito gordo del pie asomaba por tus viejas sandalias. Viejas, sí, las estrenaste apenas a principio de este verano, pero ya están viejas. Han corrido y saltado. Han subido y bajado al ritmo frenético de tus imparables piernas, fuertes como de acero.




El tiempo de calor empieza a despedirse, de la mano de los primeros días de clase, así que fuimos a comprarte unos zapatos. El 28 ya. Qué número tan grande para un bebé. Ya, ya sé que no eres un bebé.

Pasé la tarde escogiendo la ropa que creo que te vendrá bien este año, y recogiendo todo lo que has dejado atrás. Cada prenda de que ha vestido tu cuerpo tiene un significado para mí. Tal vez la habías llevado el día que te saqué una foto, y quedará para siempre en nuestros recuerdos. A lo mejor fueron un regalo especial de alguien que te quiere. O te lo compré yo, o había pertenecido ya a tu hermano. Cada camiseta, pantalón y calcetines cortos que separé en esa bolsa que dará un poquito de tranquilidad a alguna madre necesitada, supuso para mí una pequeña pérdida.

Organicé tus cajones, y me sorprendió encontrar allí el cepillo con que te peinaba de recién nacido. Volví a guardarlo, esta vez en la caja que conservo con vuestros tesoros de la primera infancia: un pañal de talla 1, la agujita de plata del chupete, tu nombre impreso por primera vez. Y dejé sólo ropita que puedas llevar ahora.

No he podido dar aún la ropita de bebé... ¿podré?


Cuesta, me cuesta.

martes, 14 de septiembre de 2010

Pegada a ti, bis

Este imán tiene algo muy especial. El diseño del dibujo, como bien podéis ver, es de La meva maleta, y el destino, también es ella misma.
No se esperaba que utilizara una de sus creaciones para hacer algo así... por lo que es muy especial para mí también.


Como decía ayer, el año pasado  hice montones de imanes... como estos


O éste



O este otro


Y estos dos...



Y ya. Si hice alguno más, no quedó testimonio gráfico.
Ahora podréis comprender que a lo mejor tardo algún tiempo en renovar el mío... Se me agotaron las ganas

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pegada a ti

Tengo algún toquecillo de compulsividad (seguro que ya lo habéis notado). El año pasado se me dió por hacer imanes de nevera, con bloc y lápiz. Los regalé todos, excepto el que cuelga de mi nevera, que es el primero que hice, está peor hecho que todos los demás, porque fue el primero. Alguno de los que hice son estos.










Mi favorito es el primero, aunque el mío se parece al segundo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Futuro

Alguien llamó de una forma inconfundible, la tuya.

Aparecieron tus ojos azules tras la puerta, inundados de emoción. Y el abrazo que me dio un vuelco al corazón... cuánto me gusta verte así.

Con la piel a jirones, y el alma en carne viva, hubo tiempo para recibir visitas, no todas oportunas, para solucionar algún que otro problema, y para hablar de cosas íntimas.

Hablamos de cómo no había que plantearse la justicia o la injusticia de la enfermedad... si las enfermedades dependieran de la justicia divina, todos los asesinos en serie morirían de un mal dolorosísimo y duradero, pero no es así.


Tú ya le has plantado cara. Has decidido que de ésta no te piensas morir. Estábamos. De aquí no te echa un maldito bicho con nombre de cangrejo. Ni una peritonitis insignificante. No hemos luchado toda la vida como jabatas para que vengan a quitarnos de aquí antes de tiempo. Del tiempo que nosotras creemos que nos pertenece... Ni hablar.



Y también de cómo ese telón tuyo, ese escaparate de fuerza que es real, pero que no deja de ser un mero trozo de tela sujeto por cuatro alfileres, y que de vez en cuando se cae un alfiler, y se desmorona... pero que luego vuelves a colgar con paciencia.

Te he dicho, porque así lo siento, que eres fuerte, y que ese es el requisito primordial para que todo se pase. Y hemos recordado juntas que hace apenas cinco años, cuando tu niña pequeña tenía aquel bultito, que al final no fue nada, pero no tenías la certeza de qué era, entonces hubieses cambiado tu salud por su enfermedad, y cómo seguro, tu madre hoy cambiaría su salud por la tuya.

Cómo me ha gustado verte, enseñarte fotos de los niños, de la casa de mi nueva amiga, a la que te he presentado virtualmente, de nuestros proyectos, los que tenemos juntas.

Estoy intentando convencerte para que retomes el arte que aprendiste de tu abuela: el encaje de bolillos. Llenaría tus horas de ese maravilloso sonido que siempre he imaginado que se parece al de las patitas de las arañas cuando están urdiendo su red. Y de paso, que tejiendo desenredes tus hilos y alejes angustias.



¿Lo ves? sólo futuro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

¡Soy el más raro de mi clase!

Casi se me cae el vaso de leche que tenía entre las manos... ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Le miré y le vi sonreír, menos mal...

-¿Quién dice eso?- quise saber.
- ¡Los niños de mi clase!- dijo él con tono de "hijaesqueparecestonta".
-¿y por qué dicen que eres raro?
- Porque soy el ÚNICO que prefiere ir al cole a estar de vacaciones.



Entonces tocó charla. Me apresuré a contarle que ser diferente no es malo. Que el hecho de que a él le guste tanto leer, y el orden, y los horarios, y aprender, le convierten en una persona especial, y no rara. Con una actitud tranquilizadora (os juro que le parí hace sólo 8 años) me contestó que ya lo sabe, y que no hay problema. Y empezó a merendar tan pancho.

Ahora sólo me queda esperar que esta declaración de intenciones le dure un poco. De hecho, esta mañana ya quedaba poco de ella. Ha sido, oficialmente, el primer "Jooo" del curso: jooo, es que nunca tengo tiempo para jugar/ver la tele/... ¿Mi respuesta? Que si no perdiera el tiempo lamentándose y lloriqueando, podría hacer todo lo demás.

Bendita rutina

Y como a mí me parece el más guapo, no del barrio, sino del mundo mundial, le dedico esta canción... Padres y madres del mundo, éste va a ser un rompecorazones, y ¡no se enterará!

jueves, 9 de septiembre de 2010

Dime tu nombre

...y te haré reina de un jardín de rosas.





Juré no hacer nunca más nada para nadie.

Bueno, sólo lo prometí.

Un poquito.

Ya he regalado dos broches...

Así que recuerda, pide lo que quieras, pero no olvides que "contra el vicio de pedir, la virtud de no dar". Y otra cosa, no, pero virtuosa, soy.

Para que no te vayas de vacío, te regalo esta canción.



NOTA: si quieres ver de dónde salen las flores, mira aquí, y aquí.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Me gustaría estar más cerca



... y darte un rato la mano, sin decirte nada, fundiendo tus lágrimas con las mías mirando de frente al mar azul.

Mi madre... es fuerte, dices.
Mi padre... es fuerte, dices.

¿y tú?

Si no quieres, no tienes que ser fuerte. Ahora puedes, debes llorar por tu hermano. Y por ti. Hasta que no te quede ni una gota de dolor, y aparezca ante tus ojos lo mejor que tuvisteis juntos.

Y espero que la ilusión que habías recuperado hace poquito vuelva con la misma fuerza cuando la tristeza se mitigue un poco.

Siempre te he considerado casi hermana mía, ahora me gustaría poder serlo de verdad. Me gustaría estar más cerca. Mucho más cerca.

martes, 7 de septiembre de 2010

Un helado de eme.... editado





¿Qué tiene la M que no tengan las demás letras?



A mi hijo Bufón, de cuatro años le parece que la M tiene el espacio justo para que quepa esto:




Así, un helado de eme, es un cucurucho. Ni más ni menos. Gracias a todos por participar en el juego.


Ah, en casa, lo adiviné yo, y a la primera. Pero jugaba con ventaja, porque los helados de M, son los favoritos de mi hijo. Y de chocolate, of course.


¡EXTRA, EXTRA!
PRIMERA EDICIÓN
Tomae, de Tarracoferma inc. ha tenido el detalle, no sólo de ganar el no-premio, sino de felicitar mi reciente cumpleaños así.... pasen y vean.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Acertijo

Hora del postre del domingo. Hay helado.




Bufón pide un helado de esos de eme.


¿Qué le daríais?



No, no es difícil. Es... ¿curioso?

La respuesta, mañana.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Grandes remedios

Llevo algunos días trabajando en algo que me da muchísima rabia: un remiendo. Resulta que compré una toalla de ducha, y antes del segundo lavado se manchó de lejía. Un montón de manchas... he hecho lo que he podido, ha quedado bastante bien.



El diseño es exclusivo de la casa Guisante.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dos rombos


Era lo peor que me podía pasar un sábado al empezar la película. Me sentaba en la oscuridad del salón, casi siempre en casa de mis abuelos, agazapada en una esquinita del sofá de imitación de piel de color granate, con los cojines tapizados con una tela rugosa... Cruzaba los dedos, y tras el rugido del león de la metro, el veredicto. Si no había rombos, te quedabas.

Bendita inocencia. Solía pasar mis veranos en el pueblo. Eso significaba dormir hasta que el cuerpo te lo pedía, desayunar leche previamente hervida dos o tres veces, -que yo misma había ido a buscar a la vaquería con una lechera de aluminio la tarde anterior- y una rebanada de espeso pan, con mantequilla imposible de untar y mermelada de melocotón que mi abuela preparaba todos los veranos. Tan dulce, que sentías como te palpitaban los pulsos de la cabeza. Si alguien había ido a Andorra, y tenías un poco de suerte probabas la exquisita mermelada de fresa. Pero luego también traían ese horroroso queso de bola que no había manera de tragarse.

Después de desayunar, cruzaba la estrechita calle, e iba a casa de mi amiga, y pasábamos la mañana recorriendo mundos con nuestras bicicletas (ay, mi bici azul). Sólo entrábamos en casa cuando nuestros estómagos nos recordaban que era la hora de comer... Y salíamos escopetadas al último mordisco para seguir jugando.

Mi mundo de muñecas era realmente divertido, porque mi madre solía guardarme los tarritos de yogur de cristal vacíos, vasitos de natillas, tapas de plástico y otros reciclajes variopintos para que yo los usara de menaje para las cocinitas. Mi muñeca era un Baby mocosete (con pronunciación española, babimocosete, nada de beibi...), rubito, y con un agujerito en la boca, por en el que los dos o tres primeros días el individuo fabricaba pompas de babas. Tardé años en comprobar que realmente los niños son una máquina de hacer mocos.



Respetábamos lo más crudo de la siesta del durísimo verano continental de la Terraferma, devorando con cariño los capítulos de La casa de la pradera, de Verano azul, y de V. Aún con las letras de crédito guiñándonos un ojo desde la pantalla de aquél viejo televisor Emerson, nos montábamos en las bicicletas, y recorríamos tres kilómetros a pleno sol, para ir a la piscina del pueblo de al lado. Como gasolina, una rebanada de aquel pan que había sido tierno hacía algunas horas, con chocolate, o con queso, o quizá con un poco de jamón.

Nos bañábamos hasta que los pies nos sangraban por el exceso de agua y por la rudeza del fondo de la piscina. Subíamos de nuevo a las bicicletas, con el trasero mojado, el pelo chorreando, y muertas de hambre, y deshacíamos el camino, envueltas en canciones e historias que continuaban la serie que habíamos visto a mediodía.

Al llegar a casa, una cena sencilla, una sopa, o una ensalada, una tortilla de patata y el infatigable pan untadito con tomate para disimular el paso de las horas.

Y después, llegaba el espectáculo, la tan ansiada película. Superabas el momento-rombo. Y empezaba. Y yo me sentía orgullosa de mis abuelos, porque nunca me mandaban a dormir...

Pero, al poco tiempo de empezar, me negaba, me resistía a cerrar mis ojos.

Bueno, los cerraba sólo un poquito...

 "Ani..." La mano rugosa de mi abuelo me acompañaba a la cama de crujientes sábanas de algodón secadas al sol.

jueves, 2 de septiembre de 2010

No sabría explicar...

... pero hay algo en tu aspecto esta noche que me quita el aliento.

Eso dice la letra de esta canción nada más y nada menos... a quién no le volvería loca semejante frase.  Aquí en, inglés, recitada por Sir Elthon John. En directo, para que te sientas mucho más estupenda o estupendo. Yo la oigo y me siento la mismísima Audrey Hepburn...



... y pierdo los dos kilos que gané en verano, se me borran dos arruguitas, se me tiñen solas las canas, soy mejor esposa, madre, hija y hermana, visto mucho mejor, e incluso huelo mejor, si es que eso es posible.
Rápido, barato, y eficaz. ¿Alguien da más? Sea como sea, para ti, porque hay algo en tu aspecto en este día... que... mírate, ¿no ves que quitas el aliento?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ataduras



Tiro del primer hilo que encuentro, siguiendo bien su recorrido hacia el interior del ovillo. Quedo prendada de su tacto sedoso, hundo un poquito más mis dedos, y quedan un poquito enredados en él. Me dejo llevar por su olor a colonia, a chocolate con leche y a juego de una tarde en el jardín. Su algodón suave, me ata el cerebro, el alma, el pelo, las manos, los ojos, el pecho...

Atada a ese hilo aún, me cautiva el color rosa de otra madeja, algo más esponjosa, quizá. Envolvente calidez la del amor. Me atrapan caricias, besos, gestos cariñosos y un montón de años en común. Cintas de terciopelo que me mantienen fuerte y segura.

De forma absurda encuentro una especie de madejita metálica plateada, rizada como el cabello de una persona de color... ¿podré desenredarla?. Mis manos, que parecen las de una marioneta, se introducen en el apretado nudo, que pincha y molesta. Pero ya estás dentro. Son ataduras del dinero, feo y complicado, pero necesario.

Un poco más allá, con una textura plastificada, un enorme enredo de cables, que me atan por los pies a una obligación autoimpuesta de contar lo que me pasa, porque yo quiero, porque me sirve. Pero me ata.

Cuando parece que ya no puedo estar más atada, recorro mi cuerpo y siento más ligaduras... tirando suavemente de ellas me conducen a ovillos perfectamente enrollados, y reconozco en ellos las caras de mi gente. En cambio, al final de otros, no queda nadie, son los hilos que dejaron aquellos que pasaron, alguna vez, por mi vida. Distintos tactos, colores, y también, distintas fuerzas de tensión.

A veces algún hilo se tensa un poco más y me ahoga. Y vivo en permanente pulso para mantenerme envuelta en lo que más quiero, y seguir siendo, al fin y al cabo, un ovillo multicolor.
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