© de la imagen La meva maleta

miércoles, 30 de junio de 2010

Decretos





Hoy, miércoles, 30 de junio del año del Señor 2010,

Yo, Ana,
Princesa del Guisante
por la gracia del Blog,

Decreto

Que en este castillo,
queda TERMINANTEMENTE PROHIBIDO,


No ser feliz

Tener miedo

Perder el tiempo

No tener esperanza

La maldad

El mal gusto

Los remordimientos de conciencia

No disfrutar



Así lo ordeno.
Aquél que no cumpla la ley
será castigado por sí mismo,
condenándose al ostracismo y al tedio.



Ana Pesolet

martes, 29 de junio de 2010

De amigas, y regalos


El mejor regalo para un niño, suele ser algo que le sirve para distraerse, para sacar lo mejor de sí mismo, para crecer.

Mi querida Carme, has dado en el clavo:


Te presento a nuestro primer caballo (Mami, este es mucho mejor que los que dibuja Eduard, eh). Está en un papel en sucio, porque era la primera prueba.


Con tu permiso, cuelgo la dirección para que otras mamás con niños aburridos puedan acceder a estas ideas para que ocupen las largas horas de ocio que les proporciona el verano.

En esta web encontraréis sencillas instrucciones para dibujar todo tipo de animales. Esto facilita a madres con poca traza para el asunto la labor de enseñar a los chicos a dibujar cosas.

Nos quedan casi tres meses de vacaciones por delante, no olvidéis mi proverbio....

"Niño aburrido, cosa mala"


Gracias por preocuparte por las inquietudes artísticas de Marlin. Él te ha puesto para siempre jamás en el departamento de las "Más Guay". Estamos totalmente de acuerdo

lunes, 28 de junio de 2010

De amigos y tiritas

Me ofrecí voluntaria para ejercer de portavoz ante nuestros compañeros respecto de tu estado de salud, con el fin de que tu marido no tuviera que repetir mil veces lo que tanto le duele decir. Pronto saldrás de Cuidados Intensivos, te retiran tratamientos, te cambian otros, estás animadilla...

Muchos ojos ansiosos me inquieren con ansiedad, ¿Qué? ¿Cómo está?

Y yo les paso un parte aséptico, más bien tirando a la jerga médica, para que parezca que lo llevas bien. Y sé que lo que digo es estrictamente cierto. Estás mejorando. Pongo tiritas a tus heridas, ante los ojos de los demás para que evitar que los curiosos hurguen en ese, tu dolor. Ese es mi lugar ahora a tu lado. Poner vendas, para que puedas sanar de forma correcta y sin dar más explicaciones.




Las heridas tenderán a cicatrizar, mejor o peor. Los antibióticos ejercen la función para la que fueron creados. Médicos, enfermeras, auxiliares, cocineras, limpiadoras, celadores y todo el personal hospitalario que se te ocurra componen un engranaje que te está rescatando del susto que nos diste a todos.

Pero yo te intuyo infinitamente triste. Culpabilizándote por el peso de la carga que tú crees que supones a los demás. Preocupándote, no por ti, sino por los otros, como de costumbre. Con tu desbordante generosidad atada con catéteres y sondas a esa cama.

No creo que seas consciente de cuánto bien has hecho siempre a los demás, porque cada vez que descuelgo el teléfono para responder sobre ti, voces sin rostro me cuentan que un día tú, sin pedir nada a cambio, les ayudaste en algo. Todo el mundo te quiere y te sabe desprendida y amable.

Yo sé que ahora el tiempo se te hace eterno, pero también sé que un día amanecerás con una placidez extraña, con una sensación de libertad y ligereza que no habías conocido. Y tal vez de ésta, aprendas que tú eres muchísimo más grande de lo que imaginas. Cuando haya pasado todo esto quiero celebrar tu vida contigo. Sin tiritas ni vendas, ni medias tintas.



Foto: http://www.ojodigital.com/foro/content/

domingo, 27 de junio de 2010

Cuando decir gracias se queda corto

Ayer estuve en tu hogar. Casa es una palabra demasiado limitada para definir lo que sentí al entrar en la tuya. Hogar, desde luego, es más apropiado. Ninguno de los míos se sintió extraño o incómodo. Al contrario, todos nos sentimos acogidos desde que pusimos un pie sobre esas deliciosas baldosas de nido de abeja. Para sobrepasar aún más mis expectativas, esos regalos que, si bien no era necesario que nos hicieras, recibo con muchísima ilusión, particularmente este, que me parece, sencillamente, increíble (si no le haces tú el documento gráfico de su exposición se lo haré yo...)



En mi duermevela buscaba las palabras más bonitas para decirte, pero ninguna me ha parecido suficiente para agradecerte el día de ayer. A ti, y a la segunda anfitriona inesperada, que aceptó mi desembarco en su piscina con estoicidad, y su terraza se convirtió en refugio de nuestra tertulia.... nuestra tertulia con sorpresa.

En mitad de mi niebla gris de esta primera mitad de año, el faro que me ayuda a mantener la ilusión es ese proyecto, que ayer se hizo un poquito más verdad, entre café y café.



Tu Misteral es un tipo grande, y las niñas...bueno, ellas y yo ya estamos haciendo algunos planes de futuro, cuando ellas sean diseñadoras famosísisismas (yo no tengo duda alguna de que llegarán lejos) y hagamos una especie de compañía en la que yo sería la bordadora-cosedora. No tenemos nombre aún, pero danos tiempo. Y tu madre, ella tiene la juventud intacta dentro de su frágil figura. Y eso es hermoso y envidiable. Me hubiera gustado charlar largo y tendido con ella, porque su voz transmite paz y seguridad.

Para ti sólo tengo buenas palabras, muy buenas, eh, pero aquí sonarían a peloteo. Recojo el guante, y os espero con impaciencia de vuelta al Castillo. Prepara "la teva maleta", porque te tocará viajar.

Menudo listón... Un besito, un abrazo, un achuchón, y hasta pronto.

sábado, 26 de junio de 2010

Objetos perdidos 2ª parte

Y cuando una está realmente perdida, y la imagen que te devuelve el espejo necesita ser renovada un poquito más a fondo... hay que ir a Objetos perdidos, o a la peluquería, Lugar de recuperación de almas extraviadas.

Suelo ir a dos peluquerías de forma alternativa, porque me siento a gusto en ambas, y no quiero renunciar a ninguna de ellas. Hoy he ido a ver a Pablo. A él le conozco desde la infancia, así que pude amenazarle a gusto el primer día que entré en su peluquería. Si me cortas mal el pelo, te pego. Si me cortas demasiado el pelo, te pego, si me haces un flequillo, te pego. Bueno, luego también le dije que si algún día entraba allí pidiéndole que me cambiara la imagen y que me hiciera lo que quisiera (en el pelo, eh, estimo mucho a su mujer también) que me diera una aspirinita y que me mandara a casa en un taxi.

Pues ayer fui a su establecimiento, apreté los ojos, y le dije: "Córtame lo mismo de siempre, anda, pero un poquito más actual... y ya sabes, sin enmarcarme la cara, sin que me quede el largo por la mandíbula. Y si te pasas, te pego."

Pablo, que es majo de necesidad, comentó lo a gustico iba a cortarme el pelo, sin sentirse nada presionado. Pues bajo esa presión, he salido contenta de allí, 21 euros después, con mi imagen ligeramente actualizada. Este chico es bueno con la tijera (para mi gusto, le falta una ayudante mejor con el secador, pero mi pelo es muy finito, y hagan lo que hagan con él, a las pocas horas se desmorona, así que me quedo con su habilidad cortando).

No creo que note nadie la diferencia. Pero cuando estamos hablando de heridas del alma, cualquier sutil movimiento es un gran paso.

viernes, 25 de junio de 2010

Objetos perdidos

En mi castillo hay algunas cosas que no ocupan su lugar. Bueno, soy bastante ordenada, no malpenséis. Y Marido lo es mucho más que yo, pero a veces... a veces algunos objetos, por curiosas razones dejan de ocupar el lugar que debieran.
Vamos a poner un ejemplo. Vas a limpiar el filtro de la lavadora, necesitas un destornillador, lo utilizas, llaman al teléfono, y el destornillador se queda in aeternum entre el detergente y el suavizante.
Otro ejemplo. Quieres leer una cita de un libro que te gustó, y ese libro se queda en tu mesilla de noche, bajo el libro que te estás leyendo ahora durante un par de meses, entre la crema de manos y el despertador.


Este extraño aparejo lleva un par de semanas (o tres) detrás del guardapan. Sí, es un tablero de parchís, con el juego de la oca en la cara B. Fue interceptado de las manos de Bufón, que bajaba las escaleras a todo trapo con el entre las manos, y con la barbilla apoyada sobre uno de los lados, de forma que si se hubiese caído, se habría guillotinado su pequeña cabeza (brrr sólo de pensarlo da grima). Pataleta mediante, lo escondí en el primer lugar inaccesible para él que tenía a mano...  y ahí sigue.

A mí me sucede algo parecido.  Pasa alguna situación difícil y, de repente, me descoloco. Como si me hubiesen dejado aparcada detrás de un guardapán, o junto al fregadero. Mi alma sigue recomponiéndose después de unos días complicados. Poner orden en los pequeños objetos perdidos en la casa me ayuda a reubicar mi espíritu. Orden por fuera, orden por dentro.

Ayer tocó sesión de cambio de temporada, para dejar a mano los trajes de baño y  la protección solar. Encontré varias cosas que tenía extraviadas, y muchos proyectos que quise empezar y quedaron dormidos.

Ahora que tengo mi Almario puesto a punto, supongo que muchos de ellos podran ser reiniciados. Empecemos.

jueves, 24 de junio de 2010

Ha llegado

El verano llegó al castillo.

La terraza invadida de toallas medio mojadas y de chancletas tiradas por todas partes. Las avispas que van a beber de los charquitos y las palomas de la iglesia contigua a mi casa arrullándose medio sorprendidas por el sonido del chapoteo del agua.



La piscina está, por fin, instalada en la tarima que me fabricó Marido. Promete tardes de juegos y risas. En las zonas de interior el calor intenso aletarga a las personas alrededor de pequeños trozos de césped y lagunas de agua azul. Tener tiempo para los niños y, sobre todo para mí, hace de esta época del año, la mejor.

Bienvenido seas, verano.

martes, 22 de junio de 2010

Volviendo a la costura

A veces me pregunto qué personas siguen habitualmente este blog. Sé que sois muchísimas porque tengo el chivato que me cuenta que habéis pasado más de 20.000 personas por el castillo. Me gustaría tener algo fresquito que ofreceros a cada uno, qué sé yo, una tapita de jamón, un buen vasito de vino, o limonada. Pero la cosa virtual es lo que tiene. Os tendréis que conformar con mis palabras.

En fin, sé que tengo amigos y familiares que pasáis a menudo, personas a quienes les gusta lo que escribo, y otras a quienes les llama la atención lo que coso. Mi sorpresa mayúscula, con la entrada sobre la bodrio-película de Garfield se lleva la palma (las 200 primeras visitas en menos de dos horas).

Llevo unos días sin hablar de costura, así que, para la gente del gremio, este sombrero de paja. En concreto, éste está comprado en una tienda multiprecio.


Así es bastante soso, así que a tunear.


No he hecho el tutorial, pero es que me ha parecido fácil. Cortar una tira de tela midiendo el contorno del sombrero (más 3-4cm de márgen para la costura), de unos 9 cm de ancho. Doblar por la mitad, y coser longitudinalmente, con el derecho hacia afuera, de forma que quede un tubo largo. Darle la vuelta, y planchar, de forma que la costura quede escondida en la parte interior. Coserlo al sombrero.
Éste es el resultado.




Gracias a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti y a ti, también... bueno, así hasta los ventipicomil. Muaks


5 razones contra una

Voy a enumerar 5 razones para NO IR A VER Garfield y su pandilla en 3D:

- Si te habían gustado alguna vez las tiras de Garfield, ese gato perezoso y comilón, pero inteligente, olvídate de ir a ver la pelíula. Odiarás a Garfield, y al inhumano que le ha convertido en el esperpento de la película.

- No merece la pena invertir 9.5€ (x 4) en esta porquería.

- El argumento es estúpido. Casi me duermo en 3D, por primera vez en mi vida.

- Dura sólo una hora y cuarto. Una eterna hora y cuarto.

- No es mala, ni siquiera pésima. Es lo siguiente.

(hay 12.785 razones más pero no quiero aburrir)



Ah, sí. La razón por la que ir. A los niños les encantó. Incluso culo-de-mal-asiento-bufón aguantó toda la película sin pedir pis.


Anotar en agenda:  buscar clases de Educación del gusto para Marlin y Bufón.

lunes, 21 de junio de 2010

Niña,




Por Carlos Goñi


Por Luz Casal. Que sigue en la lucha, como tú


Cuanto más bella es la vida

más feroces sus zarpazos,

cuantos más frutos consigo

más cerca estoy de perder,

por una caricia tuya

toco el cielo con las manos

pero sé que si te marchas,

besaré el suelo otra vez.

Grita al mundo, rompe el aire

hasta que muera tu voz,

que el amor es un misterio

y que importa sólo a dos,

correremos por las calles,

gritaremos tu y yo

que el amor es un misterio

y que importa sólo a dos.

Yo no quiero cusar pena

sólo por mi condición

de mujer rota en esencia

y herida en el corazón

no habrá un hombre en este mundo

que me vuelva a hacer caer,

porque sé que si se marcha

besaré el suelo otra vez.

Cuando llegue el huracán,

que segruro ha de venir,

por marcharte de mis brazos,

por escaparte de mí

pensaré que fuimos grandes,

pensaré que fuimos dos,

tú en tu cuerpo, yo en el mío

y un sólo corazón.



Mi corazón está con el tuyo todo el rato. Venga, que tengo un montón de gente subiendo esa puñetera montaña. Hay que salir de Cuidados Intensivos, eh, que ahí no te dejan descansar ni un minuto. Y no creo que me dejaran ponerte la foto esa de George Clooney que te dije que te traería. Va, niña. Lucha. Ahora no vale hacerse la floja. Lucha. Lucha. Lucha.

domingo, 20 de junio de 2010

Alpinismo de salón

No quisiera ofender a nadie, pero no soy capaz de entender el espíritu deportivo. Sufrir para llegar a correr más que, a saltar más que. Matarse en una maraton para llegar deshidratado y agotado. Para qué. Para decir "yo corro maratones". Será culpa de mi regia condición ;-), pero yo tengo me siento incapaz de buscarme una fuente de sufrimiento por gusto. Bastante dura me parece la vida como para complicármela voluntariamente.

Bueno, todo esto viene por un paralelismo que se me ha pasado hoy por la cabeza. Le contaba a mi amiga, que está en lo peor del postoperatorio que ahora estamos frente a la montaña, y tenemos que escalarla. Yo, con mi nula afición por el montañismo, senderismo o como quiera que le llamen a eso, he pensado que el paralelismo era aún mejor. No lo haces por gusto. Tienes que afrontar la escalada de una montaña y sin ganas.


Lo que sí tengo es capacidad organizativa, buenas dosis de alegría y ganas de trabajar. Pues adelante. Miramos al enemigo de frente, él un coloso inmenso formado por toneladas de tierra y piedras, y nosotras, pulgas miserables. Bueno, no, pulgas sí, por pequeñas, pero miserables no. Pulgas glamurosas. Antes de salir: buen calzado, buena ropa, protección para la  lluvia y música en el corazón. Sombra de ojos, y protección solar, no vayamos a estropear nuestro cutis con arrugas innecesarias.

La única forma que se me ocurre para subir al monte es poner un pie delante del otro, y echar a andar. Y me temo que lamentarse todo el tiempo me iba a menguar las fuerzas, así que entonar una canción, y fijarse en la belleza del paisaje. Aquí una mano amiga que me estira en la cuestita, allá un rincón maravilloso en el que sentarse con un encantador príncipe azul. Dos cervatillos que corretean a mi alrededor. Pasito a pasito. Ir haciendo el camino.

Al final igual hasta me gustaba.
Aúpa. Hay que empezar a subir.
¿Vienes?

sábado, 19 de junio de 2010

No me da la gana

Estos días, distintas personas en distintos momentos me han dicho que soy muy valiente.

Y yo no quiero tener que ser valiente. No quiero tener que tomar decisiones difíciles. No quiero sujetar el brazo de mi  hijo mientras le vacunan. No quiero levantar la cabeza y mirar a los ojos de mi enemigo. No quiero afrontar la crueldad de la vida, la enfermedad, la tristeza y el dolor.



Yo, Ana, Princesa del guisante, reivindico mi derecho a tener miedo y a ser débil. A apoyar mi cabeza en el hombro de alguien y que ese alguien decida por mí. A llorar en los brazos de mi protector. A no elegir entre una opción que no me gusta, y otra que me gusta todavía menos. A ser cuidada, mimada y protegida. A ser tratada con respeto y a obtener aquello que merezco. A no perder a seres queridos, a no ver sufrir a los míos.

Porque yo lo valgo.

viernes, 18 de junio de 2010

Tragar sapos


Hoy me he tenido que tragar un sapo. Verde y repugnante, como éste de la foto.

A veces pasan esas cosas. Te viene alguien, te lo pone en el plato y te dice: "Traga". Te resistes, no quieres, no te apetece, no es justo. Pero te toca.
Le echas sal, le añades salsa y pan. Pero sigue siendo un sapo.
Traté de besarle antes de metérmelo en la boca, por si se convertía en príncipe, pero no funcionó.

Sabe a cuerno quemado. Ese sabor tiene que ser horroroso, aunque admito que jamás lo he probado; a decir verdad, sólo el nombre hace que a una se le regiren las tripas.



Por otra parte, sin novedades hospitalarias. Gracias a todos los que rezáis y esperáis.

jueves, 17 de junio de 2010

Citando a Laura Esquivel

Lo malo de llorar cuando uno pica cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza, como quien dice, se pica, y ya no puede parar. No sé si a ustedes les ha pasado pero a mí la mera verdad sí. Infinidad de veces.

Como agua para chocolate.




No os apresuréis a escribir palabras de consuelo. No, no, no necesito un aluvión de comentarios de cariño para hacerme dejar de llorar; podéis dejarlos por escrito si os apetece, los leeré igual con todo mi corazón, pero ya pasó. Ahora ya estoy bien.

Ayer, cuando leí que había hecho saltar lágrimas a Mariapi, me di cuenta de que mi lacrimoso post era realmente triste. Y por mi propia lástima, y por solidaridad, yo también lloré. Al principio, un puñado de lágrimas contenidas tras mis lentes, que traté de disimular. Y durante toda la tarde, en mitad de mis actividades como madre, traslados a conservatorios, compras en supermercados, y contacto con demás seres mortales, también.

Pero una cebolla fue pelada en mi presencia. En realidad, fue un error que cometí al interpretar los horarios de los exámenes de música de Marlin. Llegué como pude al coche, y empecé a llorar de forma inconsolable durante más de una hora. Por supuesto, no lloraba sólo por el error del examen, sino por el nudito en mi garganta. Lloré mientras descargaba la compra, mientras preparaba la cena, e incluso después de intentar cenar.

El antídoto de mi tristeza fue mi Carme de la Maleta, que, con un precioso regalo en mi correo electrónico contribuyó a calmar mi llanto.

Con todo, la verdad es que llorar con ganas, no es tan mala terapia. Hoy me he levantado con los ojos enrojecidos, pero con el espíritu fuerte y el alma limpia. Como si con esas lágrimas se hubieran espantado algunos de los fantasmas que me acechaban. Hoy, con el maquillaje de nuevo en su sitio, el pecho henchido y una buena tirita en el corazón, me presento ante vosotros para daros las gracias por estar al otro lado siempre. Y para decirle al mundo que no va a poder conmigo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Hoy, mañana. Anoche.

Hoy. Hoy nos despedimos. Tú te vas al camino lastimoso que te tiene que llevar a recuperarte, y yo me quedo, guardando nuestro cubículo. Hoy, el abrazo en el que se para el corazón. Hoy, celebraremos que aún estamos aquí con una maldita caja de bombones. Mira, no, no creo que me supieran ricos. No quiero que estés enferma, ¿lo sabes, verdad?

Mañana, mañana estarás en capilla. Con esa maleta llena de miedos que has ido preparando desde la mala noticia. Te darán una compañera de habitación. Cómo me gustaría que fuera un bicho como yo, que te hago reír cuando acabamos de llorar. Y ojalá encuentres una enfermera que sepa mirar como Ana del Hilo. Y que tu contrario supiera cuidarte tanto tantísimo como te mereces. Y que tus hijos te sorprendieran haciendo todas esas cosas que ahora haces tú por ellos, aunque ellos deberían hacerlas por sí mismos. Dichosos aborrescentes...  Mañana, seguramente ambas pasaremos la noche en blanco, con un  montón de mariposas en el estómago. Tú, en una cama de hospital, yo al lado de un hombre bueno, que sufre conmigo, y no me lo dice.

Anoche, anoche él salió al jardín, con una cámara de fotos y me regaló la primera magnolia de nuestro árbol. Está abriéndose. Como yo. Cuando esté preciosa, te la traeré para que puedas oler su perfume increíble.




Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta.

martes, 15 de junio de 2010

Verdades...

... a medias.



Son las pequeñas tretas que los padres utilizamos para hacer el día a día más llevadero. Voy a poner un ejemplo de algo que me pasó el día que fui a visitar a mi padre.
Llegamos a su casa sobre las 12. Y Bufón llegó con fiebre. Le di el antitérmico, y empezó a encontrarse algo mejor a la hora de comer. Pero seguía ligeramente malhumorado. Y con hambre.
- ¿Qué hay para comer?- Exigió bufón.
- Arroz negro, cariño.
- No me gusta.
- No lo sabes, no lo has probado.
- A mí, NO  me gusta el arroz negro.
- Pruébalo, y así lo sabrás.
- No lo probaré- dijo con determinación.

Cambié de tema. Y le dije que no pasaba nada, pero que no había nada más que pudiera comer (era mentira, claro que lo había, pero nuestra comida, aquel día, era arroz, arroz negro).

Él no cedió. "No quiero arroz negro". No insistí. Servimos arroz para todos. También para él.
Vio el plato, torció el gesto, y me apresuré a decir:

- Este arroz no es negro, es arroz gris. (Verdad a medias, no era negro, negro, aunque el nombre del plato sea ese)
- Ah, vale.

Y tomó su cuchara y empezó a comer.


Algo parecido nos ha pasado con el salmón. Un día probó el salmón ahumado, y no le gustó. La frase "el salmón no me gusta" se apoderó de su razón. El día que hago salmón, fresco, quiero decir, le decimos que es Bacalao rosa.... Y se lo zampa sin decir ni mu.

Supongo que arderé en el infierno por tanta mentira...

lunes, 14 de junio de 2010

La princesa, en Mefaltanmanos

El blog Me faltan manos tuvo el detalle, en el día de ayer, de hablar de este Castillo.



Mi más sincero agradecimiento...

Me faltan manos es una especie de armario en el que se archivan lugares maravillosos en los que se ofrecen pequeños tesoros, tutoriales,... Mejor lo veis en directo, aquí tenéis el enlace. Me considero muy afortunada de estar en una lista con tantas manos maravillosas. Y me sorprende, al mismo tiempo. Al fin y al cabo, yo soy sólo una aficionada. Pero aún así, muchísimas gracias a Berta.


Quiero añadir que me ha hecho muchísima ilusión comprobar que, desde que Berta habló de mí, en su blog, ha aumentado el número de seguidores de este blog... ¡Bienvenidos todos al Castillo! Espero que lo paséis fenomenal aquí.

domingo, 13 de junio de 2010

Tu castillo

Hoy mi pequeña tropa de guisantes ha invadido tu castillo.
Como siempre has sido un perfecto anfitrión, los niños se han divertido, nosotros no hemos notado el pasar de las horas a vuestro lado.
Te dejo estas fotos de tu casa, y algo más...











Hoy he sido una princesa... pero tú sigues siendo el rey.



Bendiciones para tu arroz negro y ese bacalao confitado... mmm


Un beso, padre

sábado, 12 de junio de 2010

Yoyoizando el mundo

Hace algunos días compré un cacharrito que sirve para hacer yoyós. He estado sacándole partido, aquí en un broche,




Y en estos coleteros para mi sobrina, a conjunto con sus camisetas:



Que os enseñé, aquí








¡Más regalos!

viernes, 11 de junio de 2010

Forjando recuerdos


Entre rosales, y setos, en un columpio de ruedas de coche. Bailando sobre la tarima que nos construyó papá. Acompañados por la sombra del viejo olivo.

Aquí se forjarán vuestros recuerdos. Con el olor de la lavanda, de la menta, de la salvia, del romero y el tomillo.

Persiguiendo lagartijas, y esquivando malvadas avispas. Rescatando resecos caracoles con una regadera de plástico azul.

Quisiera enseñaros a retener en la memoria el cielo nuboso del día de hoy, y la mañana serena que llegará tras la tormenta.

Y cuando seáis mayores tal vez recordéis aquél tiempo de juegos y risas, de arena en los bolsillos.

Tal vez sonriáis al pensar que yo pasaba la tarde con mis manos en la labor, regañando de vez en cuando. Seguro que volveréis un día a casa, después de haber estado algún tiempo fuera de ella, y pensaréis que se ha hecho todo pequeño. Ojalá entonces pueda volver a esconder mis ojos en un pedazo de tela, y volver a miraros a escondidas detrás de mis gafas de cerca.

miércoles, 9 de junio de 2010

Gracias

Monty, desde su blog DESCONECTA (lo siento, Monty, soy incapaz de escribir con mayúsculas y minúsculas a la vez, me desconcentro), me ha concedido un premio. Debo enumerar 10 cosas que me hacen feliz. Procedo:




1- Mi marido y mis hijos. En toda su extensión, y con todos mis sentidos. Estar con ellos, pensar en ellos, hacer cosas con ellos, por y para ellos.

2- Una risa de mi abuelo. Darle la mano a mi abuela y escuchar sus piropos y halagos. Escuchar a mi otra abuela recitando poesía. Ver como mi madre juega con mis hijos. Escuchar a mi padre contando sus aventuras. Tomarme un aperitivo con mi hermano. Ver a mi sobrina luciendo una camiseta mía. Recibir una llamada de mi hermana. La complicidad con mi tía para observar el mundo. Saber que mi familia es feliz conmigo.... Pasar mucho tiempo con mis amigos y sin interrupciones. Compartir un buen café con un amigo. Llorar o reír con un amigo , ...He sido incapaz de resumir este punto, lo dejo aquí para no colapsar el blog.

3- Recibir cartas de papel, y en el ordenador.


4- Encontrar las palabras que quiero escribir.

5- Cantar la música que escucho.

6- Sentarme en una mesa con gente, y comer algo que no haya cocinado yo.

7- Un paseo, por la playa, por una calle, o por la blogosfera.


8- Los reencuentros.

9- Tener la nevera llena.

10- Leer, coser, tener proyectos nuevos...

Estas son algunas de las cosas que me hacen feliz. Faltan más. Yo no invitaré a nadie en concreto... Simplemente pediré a quien le apetezca que haga lo mismo en su blog. Todo el que sea capaz de poner un trocito de sí en un blog para compartir su vida con los demás, merece un premio. (Tengo mis favoritos, pero no los voy a desvelar :-) eso es un secreto)

Gracias a Monty por el premio, y a todos los seguidores del blog, a las más de 200 personas que cada día estáis pasando por el castillo. Y vuestros comentarios son un máster en vida. Gracias.

Pequeño cocinero

Marlin, para los que os habéis unido al blog recientemente, es mi hijo mayor.
Él es, indiscutiblemente, mi fan número uno. Le encanta TODO lo que hago, lo que guiso, las labores, lo que escribo, como plancho, como visto, como... Me gusta hacerle cositas porque él siempre lo agradece. Eso no demuestra su buen criterio, pero sí su amor por mí...

En su escuela, para promover hábitos saludables, tres o cuatro veces al año les ponen un delantal, les lavan las manos y les hacen preparar macedonia de frutas, pan con algo, la mona en Semana Santa y los Panellets en la castañada.
El caso es que me resulta complicado encontrar delantales de niño. Los hay de mujer, de hombre, de niña. Pero de niño, hay poquitos, la verdad. Una vez encontré una idea en un blog, que soy incapaz de recordar, y hoy me la he hecho mía para resolver mi problema. Mi agradecimiento de antemano a la "madre" de la idea.

Compré un paño de cocina grande, de 50x70cm,


Marqué el trozo a recortar:



y lo corté:


cosí un bies, y mi Marlin ya puede ayudarme con los pucheros.



Lo cierto es que voy a decorárselo con su nombre. espero que le guste, y a vosotros también.

lunes, 7 de junio de 2010

Se me hace bola

... o retrato del día de ayer.


El filete del día a día a veces me hace bola. De puro mascar. Levantarse, baño, hacer la cama, cafetera, desayunos, almuerzo para la escuela, mochilas (el próximo curso Marlin tendrá sus obligaciones respecto a eso), desayunar, recoger los platos, levantar a los niños, jugar, vestirles, hacer sus camas, darles el desayuno. Primera pelea. Marlin quiere ver La oveja Shaun y Bufón, Barrio sésamo. A mí me gustan los dos. Peinarse y arreglarse. Peinarles y arreglarles, besitos. Me voy.

Estoy agotada, y son las ocho menos diez. Y llego tarde. Coche, párking trabajo. Poco trabajo. Paseo por la blogosfera, le doy los buenos días a mis amistades. Pongo en orden los papeles, preparo algo de material. Salgo a "tomar café", es decir, a comprar pantalones para Bufón, y una camisa para Marlin. Aquel bies para el delantal, y vuelvo al despacho. Ahora sí, café con leche, y terminar de pasar la mañana. Tres de la tarde.

Párking, coche, casa, comida. Pongo una lavadora mientras se calienta el primer plato, y mientras me como la verdura, pongo el pollo en en microondas. Entre mordisco y mordisco preparo la merienda de los niños. Luego, preparo la sala para recibir a la visita de la tarde, atiendo a la visita, recojo y salgo como una flecha a casa de mis tíos a recoger a mis niños. Demonio, cuánto les he echado de menos... Ya no tienen clases por la tarde.
No hay tiempo que perder, Marlin, acábate la merienda, Bufón, recoge los zapatos de la salita, Marlin, tus deberes, Bufón no molestes a Marlin. No le pegues, no gritéis. Si hubieras estado haciendo tus deberes, Bufón no te hubiera molestado. Mientras, yo tiendo la lavadora que puse ni me acuerdo de cuando. Marlin, a tocar un poquito la guitarra. Ya, ya sé que lo odias, que no te gusta, que tu vida no es justa. Pero hazlo.
Pataleta de Bufón. Quiere jugar con una casa de estas que se montan en un pispas, y no encontramos la puerta. Se habrá roto. Llora.

Marlin, ponte los zapatos, Bufón, ayer sabías ponerte los zapatos, ¿hoy no?. Coche, no, no ponemos película por 10 minutos. Vale. Ponemos 101 dálmatas otra vez, pero empezamos por donde os quedásteis ayer.

Adiós Marlin, te recoge papá.

Bufón, vamos a la farmacia. No, no se piden lacasitos, si te ofrecen dices gracias, pero tú no los pidas. Llegamos a casa. La ropa sucia se reproduce de forma clandestina en los cubos. Y la ropa por planchar va a sepultarme algún día. Si me pierdo, me buscáis debajo de ella.

Plancho tres hectáreas de sábanas... Bufón se ha descontrolado este fin de semana. Y hago su cama, nos habíamos quedado sin protector de colchón.

Llamo a la agencia de viajes, que me mandará un correo. Llamo a mi tía, mi abuela tiene cataratas. Y lo de bufón... una sobreinfección de las llaguitas de la nariz.

Y mientras, estoy descongelando el revuelto de trigueros y gambas de la cena.

Y también estoy preparando el gazpacho para mañana. Hoy el tomate será de tetrabrik, lo siento.

Bufón se cansa de jugar sólo con el ordenador de juguete. Pregunta ¿8 y 8? y el ordenador marca 8-8. Digo "0".... ¡¡¡muy bien, mami!!! me premia mi peque. ¿y 2+1? Esta vez sí es una suma. Digo 3 y curiosamente acierto. Soy un as de la matemática. Qué paciencia, por Dios.

Sigo con la batidora. Hace tres o cuatro horas que me duele la cabeza (¿no me gusta ser mujer? zum zum). Eso me recuerda que tendría que ir al servicio, pero será más tarde. Estoy preparando el pan y el revuelto. Lo dejo sin el huevo, voy a bañar a Bufón.

Por supuesto, llora porque no quiere bañarse. Mientras le enjabono las rodillas, que yo no recordaba haber parido tan negras, me dice que a él le encanta la ducha... No, que no cunda el pánico, no me lo he comido. A cambio de eso le he probado la ropa que le he comprado. Y he dado en el clavo con la talla. Hoy estoy que me salgo.

Le seco el pelo, le seco las heriditas de la nariz. Le pongo el pijama, le hago el resto de la cena, el cubo de la ropa sucia ha vuelto a reproducirse en cautividad.


Llegan papá y Marlin. Con un ramillete de ¡lentejas! Jamás las había visto fuera de un paquete de plástico.
Son las 8, y paso. Y Mr. Pea me comunica que tiene una reunión a las 9, y se va a bañar a Marlin antes de ducharse él. Protesto por la reunión. Marido me dice que siempre protesto por todo. Le digo que sí, que soy una estúpida, que siempre protesto sin razón. Bufón ha perdido el interés por su cena. Dejo de hacer no sé qué para terminar de darle el revuelto y su pan. Le doy el postre. "Tú eres guapa, mami..." Le he acertado el sabor del yogur (¡Bien otra vez!).

Mi santo Guisante acuesta a Bufón mientras yo me doy una ducha. Acuesto a Marlin. Bajo a hacer mi cena y a comérmela sóla y ya sin apetito. Recojo la cocina. Marido pide perdón por lo que me ha dicho antes. Le perdono. Se va a la reunión y yo a postear para deshacer el nudo mental.

Mi día me hace bola.

Ahora son casi las 10, y Mr. Pea está al caer. Yo estoy escondida en uno de mis rincones de silencio, el cuarto de baño. Mi cuarto de baño es grande. Entre la ducha y la bañera hay un escaloncito en el que me siento frente al ordenador, que está sobre una banqueta. Quiero describir un día normal de una mujer trabajadora a quien, este mes le bajan el sueldo para que el desgobierno de Ex-paña pueda seguir dilapidandolo ayudando a los 'pobres' bancos.

Y yo sigo con una bola que voy mascando de un lado al otro de mi boca. Mañana no será tan complicado. Los martes no salimos de casa por la tarde. Tengo que descongelar el pescado. ¿Podré coser algo? No, a lo mejor bicicleta.

Apuesto a que a muchas personas os suenan los días así...

Las chicas de oro


Acabo de leer el en blog Asesino en serie, de Alberto Rey que ha fallecido Rue McClanahan, Blanche, de las chicas de oro. Pego aquí un trocito de su post...
Rue McClanahan será siempre Blanche Deveraux, la dama sureña de buen corazón y mejor apetito sexual. Una madurita interesante pionera, “cougar” antes de que el concepto-palabro se popularizase, precursora de Samanthas Jones y similares. Sus salidas de salida, sus expresiones de “ooops, qué golfa soy” y sus conjuntos de camisón, bata de raso y pantuflas de cuña con aplicaciones en peluche están en el imaginario colectivo televisivo al nivel de la gabardina de Colombo o las canciones surrealistas de Phoebe Buffay. ¿Quién no ha dicho “¡Mira, Blanche!” al ver a Rue McClanahan en un personaje episódico en cualquier otra serie? A la propia Rue, no creo que eso le molestase. Es el pequeño precio que uno paga a cambio de ser un mito. No me quiero ni imaginar cuántos autógrafos habrá firmado esta mujer a lo largo de su vida. Tantos como su sucesora no oficial, la Samantha Jones de Kim Cattrall, que recogió el cetro del zorrerío fino y cero tímido de la señora Deveraux. Con el personaje de Cattrall en ‘Sexo en Nueva York’, el lema “soy muy puta pero muy señora” sigue vivo. Su inventora, desgraciadamente, ya no. Pasarán muchos años hasta que alguien vuelva a indignarse en camisón (“¡¿me estás llamando casquivana?!¡¿Cómo te atreves?!”) tan bien como la McClanahan. Cómo la echamos de menos.

Las chicas de Oro representaron la desdramatización de la vejez. Ellas con sus camisones divinos, con sus desayunos de reina, con sus diálogos inteligentes salpicaditos de pimienta, y también de azúcar. Ellas, supusieron para las señoras que alcanzaron la madurez en aquella generación, y seguramente en las generaciones que siguieron a la suya, un canto de alegría de vivir. Con o sin hombres. Con o sin inocencia.
En el Miami de los años 80.

¿Recordáis cómo empezaba la serie? Se había incendiado la residencia en la que Sophia, la madre de Dorothy, había estado viviendo. Se llamaba los Prados Soleados.

Sobrevive a sus compañeras de reparto Rose Nylund, interpretada por Betty White. La iniguable Rose ("¡Oh, cállate Rose!", le decían sus compañeras cuando empezaba a contar historias de Saint Olaf).

Si lleváis tiempo sin ver a Las chicas de oro, podéis encontrar en cualquier centro comercial un poco grande la colección de la serie. Era una joya.

domingo, 6 de junio de 2010

El olor ajeno


La última adquisición para nuestro humilde Palacio ha sido un espejo. En realidad es más bien un reciclado. El espejo que nos había devuelto sonrisas y despertares todas las mañanas desde que llegamos a nuestra casa, hace ya ocho años, empezaba a estropearse por una esquina.
Decidí darle un cambio de imagen, merecido creo yo. Así que mandé cortarlo y ponerle un marco con un acabado plateado.

Ha quedado bien bonito. Sin embargo, aún no es nuestro. No huele como el resto de las cosas de nuestra casa. Tiene un olor que recuerda al de la pintura, tal vez, mezclada con un ambiente en el que se ha estado fumando mucho, y algo también de silicona, o algún tipo de producto químico.

Así que es como tener a un intruso metido en el cuarto de baño. Un intruso que me contesta altivo al otro lado de la pared, con la foto de alguien que se parece mucho a mí metida dentro. Estoy en proceso de adopción de ese extraño inquilino. Me encanta cómo decora la estancia, me estoy acostumbrando a verme dentro de él, pero todavía no huele a nosotros.

Será cuestión de darle tiempo.

viernes, 4 de junio de 2010

Si pudiera tenerte más tiempo del tiempo que tengo




Rezaba la canción de los Hombres G "no soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan algo..."
Qué mal me hubiera sabido que no me soportaran los Hombres G... pero a mí muchas canciones me recuerdan algo. Esta, del Efecto mariposa, me recordó que el tiempo es miserable. Cuando somos niños, se nos hacen los veranos largos, las semanas largas, los fines de semana eternos. De jovenes, sólo se nos eternizaban las semanas, porque los fines de semana y las vacaciones empezaron a esfumarse.

En la madurez, o ese tiempo de mi vida que no sé cómo diantre se llama, el tiempo no existe. Es algo efímero entre un trabajo y otro. Veo pasar la vida de mis hijos como una película, un mes, un año, tres años, casi ocho... ¿y mis bebés? Y con mis mayores, lo mismo.  Y con mis amigos. Quisiera tenerte tomándome ese café contigo mucho más tiempo del tiempo que tengo. Y con Mr. Pea, a quien quisiera darle más tiempo del tiempo que tengo.

Quisiera tenerte más tiempo del tiempo que tengo...

jueves, 3 de junio de 2010

Un pensamiento

Estaba dispuesta a no escribir hoy en el blog, porque no tenía nada que contar. Y de repente, la inspiración me llega de la mano de mi tía, por correo electrónico. Un beso para ella, y mi agradecimiento por el préstamo de palabras para esta entrada.



Pensamiento de A.Rogers (1931)


Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona debió haber trabajado para ello, pero sin recibirlo...

El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando la otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo...

...es el fin de cualquier Nación.

“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

Dr. Adrian Rogers, 1931

miércoles, 2 de junio de 2010

Me dijiste...

en aquel confortable abrazo  "Era tan buena, Anita",  Y te respondí, sollozando: "Has tenido tanta suerte de poder tenerla..."


Javier, visitante ocasional del Castillo y buen amigo, despedía ayer a su madre. Él, con su gusto exquisito para las palabras, escogió éstas, de Santa Teresa de Jesús, para ella.

Quiero compartirlas con vosotros.

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa;
Dios no se muda
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta
solo Dios basta.

Me prohibo ir funerales, porque siempre acabo llorando. En todos. Aunque no conozca al difunto ni a su familia.
Ayer lo llevaba bien. Hasta que vi a mi amiga llorar, y se acabó la compostura. Ella lloraba por Javier, por su madre, pero, sobre todo, por ella misma.


Porque no quiere un funeral para ella, porque le da miedo el quirófano que no puede evitar. Porque no le gusta lo que le van a hacer, porque no quiere estar de baja, porque no lo merece. Por sus tres hijos adolescentes, por su marido. Lloraba incluso por sus amigos, nosotros, por lo que sabe que nos hará sufrir. Porque no quiere estar enferma. Vi tanta tristeza en sus ojos, sus ojos azules, que tuve que llorar. Por ella, sólo por ella.

Y por mi amigo Javier, que todavía no sabe cuánto va a echar de menos a su madre, y a su amiga, mi amiga, que va a estar de baja y no estará cerca de él para consolar su tristeza.

Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.

Necesito que también lo crean ellos. Necesito creerlo.

martes, 1 de junio de 2010

Quiero ser - Editada

Esta canción de Amaia Montero es una de mis favoritas. Siento no poder colgar el vídeo oficial, pero os dejo la música para que la escuchéis.




Yo tarareo la canción, a la vez que pienso que ya soy quien quiero ser. No ha sido fácil, pero me considero afortunada de haber ganado cada una de las batallas que la vida me ha presentado. No, no es un reto para que surjan más dificultades. Ya vendrán solas. Y les volveré a plantar cara, una y otra vez.

Pero también quiero ser hogar, calor, un árbol de firmes raíces, una mano tendida, un regazo inmenso, una fábrica de regalos, una oreja inmensa, una tarde de verano, una voz de arrullo...



Edito esta entrada para comunicaros que, sin haber querido ser... ¡Soy! un lugar privilegiado en el blog de Monty, y comparto podio con mi chica de la maleta, y con la mismísima meloenvuelvepararegalo. No tengo palabras para agradecer este honor...
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