© de la imagen La meva maleta

domingo, 30 de mayo de 2010

El final de la semana

Me he empeñado en no trabajar en exceso este fin de semana, en tener tiempo para mí. Lo he logrado, he dejado las cosas preparadas para empezar el lunes sin demasiados agobios, y he aprovechado para disfrutar de aquellas cosas que, cuando las cuento suelen maravillar por su sencillez.

También ha habido tiempo para soñar. En el verano que se huele en el aire. En las tardes que ya empiezan a no tener final. En mi niño pequeño que aprenderá a nadar, en mi niño grande, que es cada vez más mayor.
Y de repente, aquel salto de la memoria al tiempo de bebés de mis hijos, que cada vez siento más lejano. Qué difícil es anclar la mirada en aquellos días. De repente te ves planchando un pantalón y te das cuenta de que les quedará pequeño. Y tus ojos buscan en tu mente el tamaño de su primer pantalón. Y no te lo quieres creer. Un 27 y un 36 de pie.. ¿mis bebés?

No, claro, tu parte sensata te dice que tienen que crecer por obligación, y te gusta que se hagan más independientes de ti, y más seguros. Pero es inevitable sentir una punzadita de tristeza por la añoranza de aquellas piernecitas regordetas, por los mofletes blanditos, por las carcajadas repentinas, por las manos torpes que querían acercar un chupete a la boca.

Y entonces me repito, como para convencerme, que cada época de la vida de nuestros hijos tiene algo especial. Esta tarde, Marlin y su padre estaban haciendo bricolage juntos. El joven guisante marcaba unas medidas en un listón de madera y el Guisante mayor las cortaba. Mientras, el pequeño Bufón, cansado de que no le dejaran ayudar se ha puesto un DVD y le escuchaba cantando. Yo, con un ojo en la labor, y otro en mis chicos, me he sentido feliz.


Esta tarima de madera, sobre la que dentro de poquitos días pondremos la piscinita de los niños es el fruto del trabajo de los hombres de mi castillo. Gracias por el esfuerzo... ha quedado de ensueño.

sábado, 29 de mayo de 2010

¿He comentado alguna vez...




... que soy un poco tonta?

De las dos camisetas que hice para mí, regalé una. En fin. Lo mío no tiene remedio






Se despide la orgullosa propietaria de una camiseta con matrioska.

viernes, 28 de mayo de 2010

Juicio



Señores miembros del jurado. Señoría





Hechos.



El acusado y la demandante tuvieron una no-discusión, consecuencia de la cual se produjeron:



MORROS.



Les pedimos que, más allá de toda duda razonable, y en vista de las pruebas aportadas, determinen si el acusado, el Sr. Guisante, es culpable o inocente.



Prueba número 1: hallada en la mesa de la demandante a la hora de la comida.
 


(Sr. Guisante... vaaaale, te perdooono) 

miércoles, 26 de mayo de 2010

Regalo para los ojos y para los oídos.

Por una cabeza, el tango que baila Al Pacino en Esencia de mujer, con una perfecta desconocida. Se lo regalo a Sunsi, que hoy me ha recordado esta película que, un poquito nos marcó a toda una generación.
Un gran beso para ti. Pasará, ¿lo ves?

Aloha

Hablábamos el otro día de telitas hawaiianas. Huelen a verano.
Y a Lilo&Stitch...


Esta película de Disney, del año 2002, está ambientada en la isla del Pacífico, y es una caja de sorpresas.

Claro, que hay que sobrevivir al principio, que es un poco latoso...  Os hago un pequeño resumen.

Un científico extraterrestre crea a 626 (Stitch), un ser programado para destruir. Se les escapa, y aterriza en Hawaii. Esta es la parte aburrida, pero necesaria para entender la película.


En la isla, una niña traviesa, Lilo, huérfana (qué manía tienen en Disney con matar a los padres de los niños, caramba), a quien cuida su hermana. A Lilo le gustan dos cosas más que nada en este mundo: Bailar y Elvis.
Lilo tiene una gran imaginación que utiliza para compensar la soledad que le produce el rechazo de otras niñas de su edad.

Los Servicios Sociales, representados por un exagente de la CIA, llamado Cobra Burbuja, están empeñados en que Nani, la hermana de Lilo no está preparada para custodiar a la pequeña.

Nani, que se da cuenta de la falta de amigas de la niña, quiere darle un compañero. Se van a la perrera, en la que ha ido aterrizar 626. Allí empieza la diversión. El ¿perro?, al que Lilo bautiza como Stitch, era, si recordáis, un ser creado para la destrucción, y a eso se dedica. Lilo va enseñándole a comportarse como un "ciudadano ejemplar", mientras el científico y otro extraterrestre lo han localizado y quieren cargárselo.

Lo mejor de la película, sin duda, su banda sonora. Dicen las curiosidades de la Wikipedia que en esta obra hay más canciones de Elvis Presley que en una del propio Elvis. Al fin y al cabo, Lilo es fan del Rey del Rock hasta la médula. También hay alguna canción hawaiiana.
Sin desperdicio los diálogos en los que participa Lilo, la maqueta de San Francisco que hace Stitch en la habitación de Lilo, y cómo suena su tocadiscos-perro...
Nota: se me ha olvidado precisamente lo más bonito de la película: el valor que le da a la familia, "Ohana, Ohana significa familia. Familia que estaremos juntos siempre."

No es fácil describir por qué es graciosa esta película. Como muchas otras de la factoría americana, tiene un puntito amargo. Pero os aseguro que si le dais un voto de confianza y, mejor aún, si la veis en una tarde de esas de risa floja, os lo vais a pasar fenomenal.

Aquí queda la recomendación.

martes, 25 de mayo de 2010

De padres e hijos.

Cuando mis padres hicieron la casa nueva tenía 11 años, y mis hermanos, 16 y 4. Lidiaban ellos con estadios bastante dispares de nuestra etapa evolutiva. No era fácil para ellos. Mi padre trabajaba lejos de casa, y pasaba fuera cinco días a la semana.
Así que mi madre asumía TODA la carga de nuestra educación en solitario.
Bueno, eran otros tiempos, porque los hermanos cuidábamos los unos de los otros, y colaborábamos en el mantenimiento de la casa.
Ni siquiera recuerdo cuándo fui a comprar sola por primera vez Jugaba a las muñecas, pero también a las de carne y hueso porque bañaba a mi hermana pequeña, la peinaba, vestía, la llevaba en mi bicicleta, le hacía la merienda, y algunas veces la cena. Jamás me planteé si eso era demasiada carga para mí. Era mi obligación y punto. De la misma forma, mi hermano me acompañaba a todas partes, y colaboraba en las tareas, que nos repartíamos entre todos.
Eramos mucho más maduros, no sólo nosotros, sino todos los niños en general. Y ahora... somos una generación de padres sobreprotectores, inutilizadores, y limitadores de las capacidades de nuestros hijos. Qué cosa más curiosa...

Bueno, todo esto venía por unas palabras, que mi madre, en aquella época, tenía pegadas con cuatro trocitos de celo en la parte posterior de la puerta de su habitación. Ya entonces, y era una mocosa, me parecía lleno de sentido, y me gustaba que a mi madre le pareciera tan importante.
Seguro que la mayoría de vosotros lo conocéis. Es un escrito de Kahlil Gibran.


TUS HIJOS NO SON TUS HIJOS


Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

















Los tiempos han cambiado. Yo no lo cuelgo con un trozo de celo en la puerta, lo cuelgo en un blog. Pero el texto es tan válido ahora como lo fue entonces.


lunes, 24 de mayo de 2010

Primer día de playa

Para los que viven cerca del mar, esta entrada no tiene importancia.
Para los que viven en el interior cerrado, esta entrada es un sueño.
Para mí... bueno, yo vivo a 100 km del mar; con un poquito de buena voluntad, un poquito de sol, y dos niños hartos de lluvia y de estar encerrados, la playa es magia. Lo pasamos todos fenomenal, aunque sólo nos mojamos los pies, fuimos por la tarde, y no apetecía demasiado el agua.

No he comprado bañadores aún; estos modelos son del año pasado. Fáciles de hacer, originales. Y reciclados. La tela que utilicé para hacer las camisetas fueron una camisa hawaiana de niño pequeño, no muy bonita, que compré para un festival del cole. Hice las camisetas, me di un paseo, ¡y encontré bañadores a conjunto!
Para hacer las tiras que sujetan el pie en la chancla, que no tengo ni idea de cómo se llama, utilicé una tirita de cinta elástica.

El resultado, a la vista...



El verano asoma la patita...

domingo, 23 de mayo de 2010

Tu huella en mí

Caminé contigo junto a la orilla.
Supe que ya no querría decirte no,
asumí que éramos destino.

Ahora, tu huella en mí,
predica que soy tuya
sin remedio.


















¿Sabes cuánto te quiero?






Poquito
Poquito


Feliz aniversario, Pesolet. Gracias por el día de ayer, y el de antes de ayer, y el de antes de antes de ayer, y el de antes... por todos y cada uno de esos doce (más 7) maravillosos años a tu lado.

viernes, 21 de mayo de 2010

De la teoría a la práctica

Unos cuantos retalitos, unos moldes de distinto tamaño (3cm y 4,5cm de diámetro), y estos son los resultados.


Y ahora, en una camiseta (la última niña de la clase de mi hijo que cumple años este curso. Buf)



Gracias por las sugerencias de mantitas, plaids, y otras aplicaciones para los yoyos... De momento, voy a ir haciéndolos de los retales que tengo, a ratitos. Seguro que, como casi todo lo que hago, lo regalaré. Es que hay que ser boba, eh...  porque desde que tengo el blog habré hecho entre 15 y 20 camisetas, y estoy terminando la primera para mí. Boba.


Con esta, se cumplen 100 entradas en el blog. Nunca pensé que tendría tantas cosas que contar...

jueves, 20 de mayo de 2010

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.

No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces; y me enseñas a gritar a mí también.
Y... yo no quiero hacerlo.

No me des siempre órdenes.
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas y malas.
Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.

No me compares con nadie,
especialmente con mi hermano o mi hermana.
Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir;
y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa decisión.

Déjame valerme por mí mismo.
Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti,
aunque sea para sacarte de un apuro.
Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices.

Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el por qué lo hice.
A veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo, admítelo, y crecerá la buena opinión que yo tengo de ti, y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones.

Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos.
Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

No me digas que haga una cosa si tu no la haces.
Yo aprenderé siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas.
Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

Cuando te cuente un problema mío,
no me digas "no tengo tiempo para bobadas", o "eso no tiene importancia".
Trata de comprenderme y ayudarme.

Y quiéreme. Y dímelo.
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.


Manuel Sánchez Monge
Extraído del libro "Parábolas como dardos"

miércoles, 19 de mayo de 2010

¡Qué ilusión!

Me siento como una niña con zapatos nuevos. Ayer me autoregalé un cacharrito que sirve para hacer yoyos de tela, y lo estrené....


¿Son o no una monada? Éste es el tamaño más pequeño, el yoyó terminado mide 3 cm de diámetro.
Además, es muy sencillo de utilizar.
Que se prepare el mundo, que lo voy a yoyoizar.
Se admiten sugerencias de diseño.

martes, 18 de mayo de 2010

Acompañar

Me decía un día la Mater que la palabra acompañar es una de las más hermosas del diccionario. Y ¡qué difícil es estar ahí!.

Lo normal es que la gente no esté dispuesta a compartir tu dolor. Yo recuerdo hace algunos años, estaba convalesciente de una intervención; hablaba con personas cercanas y me decían "Qué, ya estás bien, ¿no?". Ni siquiera lo preguntaban. No querían escuchar que no, que no estaba bien, que me sentía como si me hubiesen arrancado algo de dentro, y que sólo tenía ganas de llorar. Ellos querían callar su conciencia: si ya estaba bien (ellos mismos lo habían dicho) ya no había de qué preocuparse. A otra cosa mariposa.

Creo que entonces aprendí a acompañar. O no. Tal vez ya había sabido hacerlo desde siempre. Estar al lado de quien sufre. Escucharle, decirle que no está solo, ofrecerle tanta ayuda como necesite, y mirar junto a esa persona hacia el horizonte, que sin duda, ofrece visos de esperanza. Aunque no pueda cambiar su situación, ni la mía. Llorar con alguien, y sonreírle para que sepa que no está solo. Ser palillo. Sea cual sea la magnitud del problema, porque aunque a mí pueda parecerme una chorrada, para la otra persona es fuente de angustia.

Ciertamente, no puedo evitar el mal. No puedo evitar la enfermedad a mi alrededor. Tampoco puedo ahuyentar a mis propios fantasmas, ni a los de aquellos a quienes quiero. Me llevo el sufrimiento en la mochila del silencio. Hace apenas dos días hablaba de ese silencio como algo reparador, que necesito vivir intensamente.

Hasta que me acuesto.
Es entonces, cuando se apagan definitivamente las luces, cuando el silencio se convierte en guisante. Se abre la mochila del dolor propio y del ajeno, y una desazón se apodera de mi seguridad. Ya no hay nadie que me acompañe. Quedamos ese silencio y yo, mano a mano, hechos una maraña en la que se enredan los problemas, y casi nunca, sus soluciones.



Suele vencer el cansancio el pulso desigual entre la vida y mi mente. No puedo solucionarlo, no puedo comprar aquello que olvidé, no puedo adelantar el trabajo del día agotador que será mañana. No puedo curar el cáncer. No puedo agitar la varita mágica y darle sentido común a quienes me lastiman. No puedo pestañear y que mi amiga no sufra esa temporada complicada.

No. Lo único que puedo hacer es dejarme vencer por el sueño. Con un poco de suerte, despertaré diez minutitos antes de que suene el despertador. Y es en ese duermevela cuando mi cabeza suele funcionar mejor. Cargo las pilas. Resuelvo los flecos de lo que sí tiene solución. Y empieza un nuevo día.

Quién sabe qué traerá. Compañía, seguro.

lunes, 17 de mayo de 2010

Operación bikini




Esta es la definitiva. Llega, ya está aquí. El calorcito, las faldas cortas, las sandalias. Los trajes de baño. Nooo, no serán trajes de baño de cuello vuelto, como esta preciosidad que lleva Esther Williams.  Nos enfundaremos en unos centímetros cuadrados de tela que cuestan más el metro cuadrado que el alquiler en la Milla de Oro madrileña. Y tocará enseñar panceta tripita. Todo tiene solución; os propongo algunos consejos para poner el cuerpo a punto, aunque la mayoría no los necesitéis.

1- Beber mucha agua. El agua ayuda a eliminar las sales responsables de la retención de líquidos.

2- Reducir al mínimo los dulces y los alimentos grasos, los aperitivos salados. Sustituir la cerveza por cerveza sin alcohol, y los refrescos, por infusiones o refrescos bajos en calorías.

3- Realizar 4 o 5 comidas diarias, de forma que el cuerpo reciba alimento cada 3 o 4 horas. El hecho de alimentarse bien evita las tentaciones de picar.

4- Incluir en cada comida principal del día un vegetal, una fuente de proteína y una fécula en pequeñas cantidades. Esto proporciona los elementos esenciales de una dieta equilibrada.

5- Tomar un par de piezas de fruta al día. ¡De temporada! así están en su punto de sabor, de vitaminas, de azúcar, y de precio.



Y ahora, una recetita light:

Tortilla de calabacín operación bikini.

Para 4 personas:
Ingredientes: dos calabacines pequeños o uno grande. 4-5 huevos. Aceite de oliva, sal.

Lavar bien el calabacín, y cortarlo en finas láminas (con la piel). Repartir bien las láminas en un plato apto para microondas, añadir un poquito de sal y un chorrito fino de aceite. Tapar, y cocer al microondas a la máxima potencia, durante 4 minutos. Revolver todo bien, y cocer 4 minutos más. Comprobar que está bien cocido, tiene que estar blandito.

Batir los huevos, y añadirles el calabacín. Hacer la tortilla en una sartén de forma normal. Es muy importante tener una buena sartén, antiadherente para evitar necesitar mucho aceite.

sábado, 15 de mayo de 2010

El silencio


Acabo de cerrar las puertas de las habitaciones de los niños, y he recogido ya la cocina. Se escucha la monotonía de la televisión de fondo, pero yo me refugio en el silencio. Ni siquiera percibo el llover de la ducha en el cuarto de baño contiguo.
El premio añorado por tolerar todo el día el sonido de la vida, encontrar la cara B, un anhelado callar que necesito para poner en orden mi mente.
Ahora ya importa poco si he aprovechado este día de forma inteligente. Porque ya se fue, casi acabó.
Nada que lamentar, he estado todo el tiempo con mi gente, dando y recibiendo amor. Trabajando y descansando, creando y admirando. Claro, también ha habido de lo de siempre, labores domésticas por doquier. Pero esas no pasaran a los anales de mi memoria como algo importante. En cambio, la mano de mi abuela buscando el calor en la mía, la admiración de mi tía por las labores que he hecho. La búsqueda de consuelo de los ojos de Bufón cuando estuvo llorando. El recorrido de la mirada de Mr. Pea por...bueno, por algún lugar de mi cuerpo. Marlin, confesándome que cuando era pequeño le asustaba la ventana de su habitación. El mail de cariño de mi amiga preguntando por nuestros resfriados. El batido de chocolate y las magdalenas compartidas con mis sobrinos. El ratito que fuimos por la carretera corriendo paralelos a "la garrafeta", el tren de vapor de Lleida a la Pobla de Segur
¿Ha sido un día bonito? Sin duda. Ahora voy a seguir saboreando el recuerdo de lo que fue mientras disfruto de mi silencio.

viernes, 14 de mayo de 2010

Esta semana

Esto se acaba. Dentro de una hora mis obligaciones laborales finalizarán con el sabor del ya pasó.  Resumen de mi semana

Lunes: Bufón resfriado. No nos deja dormir. Así que empiezo con sueño. No hay cole por fiesta de libre disposición de los maestros (podría escribir un rato, pero no quiero enemistarme con ningún gremio), pero los niños siguen con sus obligaciones: deberes, lectura, música y  horarios.

Martes: Festivo local. Dedico mi día libre a divertidas tareas domésticas, como cocinar, planchar y comprar comida. Ni siquiera tengo tiempo para realizar otras labores que tendrán que esperar, ahora sí, a las vacaciones de verano, como lavar cortinas, o descongelar la nevera. Bufón mejora razonablemente, no tiene fiebre, pero está en casa conmigo y da más guerra que un regimiento.

Miércoles: día de retorno al trabajo. Ya dormimos por la noche pero despierto por la mañana pensando que es viernes, por lo que el día se me hace laaargo de morir. Marlin tiene actividades que me obligan a ejercer de taxista. Trabajo, deberes, juegos, cocina, ropa, es decir, normalidad.

Jueves:  más rutinas en la vida real. Marlin y Bufón me recuerdan que hace días (8 o 9, no creáis) que no hacemos magdalenas. Las hicimos. Me fumé la clase de Pilates... porqueyolovalgo.
En la vida virtual,  Sunsi monta la fiesta de Mariapi y no bebimos nada (lo juro) pero nos pillamos una cogorza virtual divertidísima. Hubo tortilla de patatas y tarta, todo de régimen, no engordamos ni 100 g. Música y buena compañía. Ésta ha sido semana de cumpleaños en la blogosfera, en casa Mariapi y en casa Marta de las gafas, por partida doble en ambos casos.

Viernes: la mañana no ha tenido más mérito, pero en el horizonte se vislumbra una tarde casera, en la que, tal vez, y sólo tal vez, tenga tiempo, entre lavadora y lavadora, de coserme una camisetita para mí, que ya me toca.


Empiezo a echar el freno de mano. No pienso siquera pararme a estudiar las condiciones climáticas que me esperan. Yo me planto. Vale, cumpliré con las consabidas tareas que me he autoasignado como reponedora de alimentos, cocinera, y lavandera dentro de mi familia. Pero pienso pasar dos días disfrutando de costuras, lecturas, paseos y otros pequeños lujos.

Mi pensamiento rebelde del día se resume en este graffiti que encontré en casa de Maníasmías :

jueves, 13 de mayo de 2010

Marlin, el pez payaso


Alguna vez ya he hablado  de Buscando a Nemo. Esta película de Pixar es, a mi entender (y confirmado por el equipo de Cowboys de medianoche), una de las mejores de la pasada década. Una de las 10 mejores, dijeron ellos.

Mi pequeño Marlin es un individuo tímido, pero esconde un alma valiente. Y, como dicen en la película, "para ser un pez payaso, tiene poca gracia". No, no es gracioso, pero es bueno, inteligente, trabajador, prudente, educado,... características que yo valoro mucho más que saber contar un chiste.

El nacimiento de su hermano aconteció cuando él estaba a punto de cumplir cuatro años. Fue durísimo para él. Un príncipe destronado con todas las de la ley. Ahora, casi 4 años después, cuando le dobla la edad, ha descubierto en su "rival" un compañero de travesuras. Los dos, por separado, se suelen portar bien, pero en conjunto, constituyen un comando difícil de controlar.

Ahora Marlin está empezando a florecer como personita. Sus razonamientos son de mayor, ya no valen trampas ni verdades a medias. Y cuando se enfada ya no es por una pataleta irracional, sino con argumentos, ciertos, o no. Aunque su espíritu soñador sigue creyendo (un poco) en las bondades de los Reyes Magos; estoy convencida de que en su fuero interno piensa que si se desea algo con la suficiente fuerza tal vez llegue a pasar.

Su personalidad sólo se está reforzando, porque ya está definida, tal vez, desde que era poco más que un sueño acomodado en mi vientre.

Es lento hasta aburrir. No porque no sepa hacer las cosas deprisa, sino porque le encanta tenernos a su merced hasta que a él le da la gana hacerlas. Pero además, su mente inquieta se detiene cuando capta algo que le llama la atención. Así que, le habías mandado a su habitación a recoger sus deberes, y le encuentras haciéndote un collage para explicarte cómo viven las hormigas. Obviamente, no vas a regañarle. ¿O sí?.

Tengo la absoluta convicción de que lo estoy haciendo bien con él. Habita en casa de mis suegros una camada de gatitos, con su madre. A él le encanta jugar con ellos, y observarles. La madre, celosa de sus crías, traslada a los cachorritos de un lugar a otro. En uno de estos transportes, debieron acercarse mis hijos al lugar de origen, y un gatito quedó sólo. Marlin sentenció, ante su atónita abuela paterna: "Nuestra madre nunca nos hubiera dejado solos a uno de los dos". ¿Se puede decir algo más bonito?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Bufón



Estoy buscando un pseudónimo para mis hijos, porque quiero seguir protegiendo su intimidad. Bufón le viene a mi hijo pequeño del día en que se empeñó en llevar un gorro de bufón por la calle a dar un paseo. Pero a él el personaje que le queda bien, en realidad, es el de la foto, el Conde Drácula ("Count Dracula" en versión original)

¿Recordáis cuál era su papel en Barrio Sésamo? Contar. A Bufón se le da genial contar. De hecho, si quiero tenerle distraído le dejo un calendario, ¡¡tiene números!!, como le encantan, se pone a contar los meses. Así el te dice: "Estamos en Mayo, que tiene 31". "El año tiene 12 meses". "Estamos en el 2010" "Aquí pone 2009"
Ayer le presté un pequeño tesoro: una cinta métrica de sastre... al verla se le iluminó la cara.

El individuo es rápido para los números... Sabe leer números de hasta 3 cifras (cumple 4 años en un mes), y los años del 2000 en adelante. Está aprendiendo, de la mano de su hermano, pequeñas sumas, justo las que le alcanzan sumando sus deditos, e incluso alguna multiplicación  (3x3, 3x4), aunque creo que no sabe qué significa. Si vamos a la biblioteca siempre acabamos llevándonos cuentos de los de números. A mí me preocupa que no le interese nada más. Pero no puedo hacer mucho, ¿será el típico matemático que no sabe atarse los zapatos?

Los que conocéis de cerca el sistema educativo sabréis que en P3 "toca" aprender el 1, el 2 y el 3. Y el próximo curso, hasta el 10. Así que tocará tener paciencia, y encarrilar sus sueños. 

Bueno, pues este es mi pequeño Bufón-Drácula, que POR FIN ha ido hoy a la escuela. Gracias a todas las que me habéis mandado besitos de jarabe, de caramelo, de los que curan y de los de cariño, porque todos ellos le han venido bien, y a mí, también.



lunes, 10 de mayo de 2010

Dormir, o no.



No cambiaría a mis hijos por nada del mundo.
No volvería a la vida sin niños, ya casi ni la recuerdo. No necesito tener la casa más ordenada, ni el pelo mejor cortado.
No quiero que el jardín no tenga columpio, no quiero tener menos ropa que lavar. Me gusta cocinar para cuatro, y no para tres, ni para dos. Me gusta el olor de leche con chocolate en el desayuno, me divierte ver un montoncito de zapatos debajo de la mesa.
Me gusta doblar ropa interior con dibujos de Disney. Canto con ellos Susanita tiene un ratón, y me aprendo los diálogos de sus películas favoritas para hacerles sonreír.
Me gusta ver como los pantalones se les quedan cortos en dos días, y me fascina ver cuánto han aprendido sin que yo me de cuenta. Me admira ver cómo superan sus retos, y como sonríen cuando por fin consiguen colocar la última pieza de la construcción sin derribar la torre. Me gusta ver sus manitas rechonchas pintando con rotuladores, aunque a veces se manchen los jerseys.
Me emociono cuando me besan con fuerza, aunque me llenen de trocitos de galleta pegajosa, y me desarman si me dicen que me quieren, y me digo a mí misma que la próxima vez que se caigan, su ángel de la guarda tal vez no pueda evitarles que se partan la cabeza. Y por suerte, esa vez no llega nunca.
He aprendido que repetir quinientas veces en una tarde que, por favor, no griten, no les baja el tono de voz, y que el hecho de que peleen entre ellos no es malo para ninguno de los dos cuatro. Sé que ponerles límites es imprescindible para brindarles seguridad, aunque a veces ellos no los respeten, ni los quieran.

No, no cambiaría nada. Aunque Bufón haya tosido la mitad de la noche, y la otra mitad me la haya pasado dándole agua y cambiándole las sábanas. Y aunque Marlin (el pez payaso) se haya levantado refunfuñando otra vez.


Nota: había empezado a escribir esta entrada para quejarme porque este fin de semana Bufón, que es un pésimo paciente, ha estado resfriado y no nos ha dejado dormir. Tiene una voz muy potente, y cuando llora, te ensordece. Me iba a quejar, pero no puedo. Ya dormiré mañana, o pasado, o no.

sábado, 8 de mayo de 2010

Los palillos



Un comentario de Marina sobre la fuerza que hacen los corazones unidos me ha recordado algo que me enseñó mi madre cuando era pequeña. Era realmente pequeña, porque recuerdo que la encimera de la cocina me quedaba a la altura de la vista. En cuanto surja la ocasión contaré a mis hijos esta historia, y lo haré tal y como hizo mi madre.

No recuerdo en absoluto contra qué molino de viento luchaba, pero mi madre nos llevó a la cocina a mi hermano y a mí, y nos sacó una caja de palillos, de los de madera de toda la vida. Nos dio uno a cada uno, nos pidió que lo rompiéramos, y así lo hicimos. Luego nos dio dos, y luego tres, y cada vez nos pidió que los rompiéramos, todos a la vez. El grueso de palillos fue creciendo hasta el punto que ya no pudimos romperlos  "¿Veis como cuantos más palillos hay, más cuesta romperlos?, pues con las personas pasa lo mismo. Si luchas tú sola, no podrás ganar, pero si lucháis juntos, haréis muchísima más fuerza."

Luchar todos por la misma causa. Ésa es la estrategia.

viernes, 7 de mayo de 2010

Flor de cristal


Leí el miedo en tus inmensos ojos azules, pequeña flor de cristal, pronunciaste la palabra maldita.

Tres lágrimas luchan por salir, el enemigo es grande.

Ahora es tiempo de cambiar la corona de princesa por la coraza de amazona.

No te dejaré sola.




miércoles, 5 de mayo de 2010

How to make...



Lo mío es perseverar, en otras palabras: soy una terca. Quería tener unas matrioshkas, y aquí estan. Terminadas, y con su tutorial. Espero que os gusten, y que alguien se anime a hacerlas. Y si es así, ¡¡mandadme unas fotos!!

Empieza el TUTORIAL DE LAS MATRIOSKAS DE TILDA

Escoger las telas, cortar cuatro piezas para cada muñeca: dos de un color clarito para la parte correspondiente a la cabeza, y otras dos de color contrastado para el cuerpo. Poner derecho con derecho, y preparar para coser.


La costura tiene que ser con un punto pequeñito (1-2 mm).


Planchar la costura hacia el lado más oscuro


Con los patrones, marcar la forma de la cabeza para poder centrar el espacio en que se coloca la cara. Yo utilizo Pilot Frixion, que desaparece con el planchado.


Recortar con los patrones el óvalo del rostro, y ubicarlo en su lugar definitivo


Ahora hay que aplicarlo. Con un borde romo marcar la forma de la cara y aplicarla con punto escondido.



La carita queda así (al planchar desaparecerá el borde negro)


El pelo ha sido siempre motivo de preocupación para las chicas, y mis matroshkas no querían ser menos. Si se sabe aplicar como Georgina, se puede hacer aplicado. Yo, obviamente, no sé. Así que algunas veces lo he hecho bordado. Al final, como estas matrioshkas son decorativas, lo he hecho con fieltro pegado con cola. En primer lugar, recortar trocitos siguiendo el patrón. Dos flequillitos por muñeca:



Con cuidado, aplicar cola blanca (de la más corriente, se encuentra en cualquier papelería, ferretería, tienda de manualidades...), y colocar el pelo. Dejar secar, preferentemente con un peso para que quede bien encolado.


Si queréis hacer algún bordado, éste es el momento. Yo les hice unas rositas bordadas con cintas de seda (algún día os enseñaré alguna labor que he hecho con esa técnica).Marcar el patrón por el reverso de la tela, poner el frente y la espalda de la matrioshka derecho con derecho, cuidando que la costura coincida.

Coser los dos lados siguiendo la costura: cuidado, no hay que coserlo todo, en la parte inferior hay que dejar tres aberturas, una en el centro, para poder rellenar, al final, la muñeca. Y las otras dos, a ambos lados, en ángulo recto, para poder hacer la base:

En la foto inferior se ve algo mejor lo que no hay que coser, las líneas amarillas:
Recortar la tela a 1/2 cm de la costura. En las partes cóncavas hacer un cortecito para que al darle la vuelta la tela no tire...

Ahora hay que hacer la base. Abrir las dos piezas de tela y afrontar el borde de forma que las costuras formen una cruz: (¡qué difícil de explicar, y qué fácil de hacer!)

Coser

Una vez cosidos los dos lados, la base queda así

Ahora hay que darles la vuelta. Mi material favorito, además del consabido palillo chino, son unas pinzas de disección, que ayudan a pillar la telita.

Paso importante: planchar


Rellenar con floca, bien apretadita:

Las matrioshkas tienen que quedar de pie. Para ayudar a que se sostengan mejor, yo les hago unos saquitos de tela, con una tela sencilla (cotonet), mido aproximadamente las bases, hago un repunte con la máquina


y los relleno con piedrecitas. Estas piedrecitas no pueden ser cualesquiera. Las perfumadas suelen llevar tintes que manchan las telas. Las mejores son las piedrecitas de cuarzo de los acuarios, que podréis encontrar en cualquier lugar donde vendan material de este tipo. Yo lo compré en un centro de jardinería.
Cerrar los saquitos al final, y rellenar las matrioshkas


Coser la base con punto escondido

Escoger las cintas que decorarán la costura:

Y aplicarlas sobre los cuerpecitos. Mojar la cabeza de un alfiler en un poquito de pintura para tela, y pintar los ojos. Con un poco de maquillaje, dar colorete a las mejillas.

Colocar las muñecas en un lugar destacado, y disfrutar del trabajo realizado.
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